Ann: "Cuando los reyes vieron al niño, en un portal cerquita de belén" ~(°¬°)~

Ro: ¿No deberíamos correr por nuestras vidas oO?

(Turba enfurecida por los meses de espera =w=)

Ann: Tregua navideña o.o

Ro: Oh =¬=…entonces, ¿Qué haces con los que no celebran navidad oÔ?

(Turba enfurecida por los meses de espera ¬w¬)

Ann: OO

Transmisión interrumpida.

De acuerdo, gente este es un Fic raro e inverosímil u.u. BeyBlade no nos pertenece bla, bla, bla, no ganamos ni un peso con esto, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir -.-

También es una situación inusual que no nos hace responsables de pérdida de neuronas oO. Homo fóbicos ¡HUYAN! YuriyxKaixBryan, luego no digan que no se los advertí u.u, Kai hace de uke.

CAPITULO CINCO: GET JINXED (League Of Legend)

Dormir.

Kai necesitaba recordar cómo hacerlo, debía cerrar los ojos, regular su respiración y controlar los latidos de su corazón hasta que tomen un ritmo suave y constante. Uno que le permita caer en la inconsciencia del delicioso mundo de los sueños. También necesitaba dejar de definir las palabras, porque nada bueno podía salir de ello. Estaba seguro que era la antesala de la locura. Después de todo, bastaba con un empujoncito más y toda la mierda que paso en su vida, se iba a venir abajo.

Casi parecía una jodida casa de naipes.

—Nhhh.

…sin embargo, al parecer estaba pensando muy fuerte, porque Dranzer que dormía a su lado se quejó antes de moverse un poco. Después de un breve instante el pelirrojo se agazapó y lo jaló más cerca, en busca de una posición más cómoda.

—Hn.

Black también gruñó cuando sintió que el bicolor se movió sólo un milímetro lejos de él, así que se acercó hasta que colocó una pierna sobre la suya y la mano que lo rodeaba por el pecho, lo envolvió de manera posesiva.

Si Kai debía ser sincero sentía que esto era una broma cruel, ya que ambos fénix siendo las monumentales deidades y seres inmortales que eran, lo trataban como un oso de peluche. Sino lo abrazaban no podían dormir, así que tal vez los estaba malcriando, o falló en esto de educarlos, porque no lograba que le dieran espacio.

No obstante, sus bestias bit eran sólo parte del problema, uno que comenzaba a ser más llevadero conforme pasaba el tiempo. Pero el nuevo y repentino obstáculo que se cruzó en su camino, tenía nombre: Bryan Kuznetzov y Yuriy Ivanov. Ambos estaban actuando extraño, pero a veces uno actuaba más raro que el otro, como esa tarde cuando el pelilavanda le dio un besito en la cabeza.

—Tks.

El bicolor chasqueó la lengua y afiló la mirada cuando un suave rubor tiño sus mejillas. Después de todo, Kuznetzov estuvo a punto de besarlo. Tal vez no él no sabía mucho de eso, pero estaba casi seguro que iba a hacerlo. La manera como lo miró y el repentino acercamiento así lo indicaban. Claro que el brillo de sus ojos pareció ser el detonante, porque Bryan tuvo una expresión diferente y totalmente desconocida.

Así que esta vez Kai parpadeó un par de veces, en un gesto curioso y hasta inocente que nunca mostraba, pero que ahora lo acompañó durante todo el tiempo que pensó en el asunto.

Su mirada estaba perdida en algún punto del techo oscuro y sus pensamientos. Mas, entre ese enredo de brazos y piernas, vio de reojo a los gemelos. Por un momento pensó que el brillo sobrenatural en los ojos de Bryan, estuvo relacionado de alguna manera con Falborg. Aunque eso no le decía nada, además tampoco podía culpar de cualquier cosa inusual a las deidades.

Lo único que tenía sentido, es que el ruso si iba a besarlo no era porque quisiera, sino porque ese extraño resplandor lo impulso a hacerlo. Lo cual era la explicación más lógica y razonable que pudo encontrar. En especial porque no se conocían tanto como para que quisiera besarlo. En realidad Bryan siempre lo estaba molestando; no creía que lo odiara, si no que su naturaleza era juguetona (en una sádica manera) Notó que se aburría con facilidad luego de observarlo en las Blade batallas, donde no sólo jugaba con sus oponentes, sino que intentaba alargar tanto el momento como fuera posible. Cuando volvía a aburrirse pasaba a la siguiente víctima. No lo hacía de manera personal (no siempre), sólo era un escape para salir de esa condenada rutina.

Por ello, de alguna manera Bryan decidió que molestarlo sería divertido. Pero si el imbécil volvía a esconder su ropa o colocaba su cama en la mitad de un lago congelado, iba a dejar de lado los Blades y se encargaría con los puños.

—Hn— resopló.

Es cierto que Kuznetzov no lo trataba como a sus oponentes, ya que carecía de ese sentido sádico y el tinte violento de sus batallas (aun cuando sus bromas lo habían lastimado de alguna u otra manera). Sin embargo podía decir (con algo de orgullo), que cuando eso sucedía no dudaba en ir a cobrar venganza.

Así que entre esa extraña relación que surgió entre ambos, había una especie de amistad o algo similar. En realidad Kai no sabía, porque todavía no acaba de entender a Kuznetzov.

—…

Pero por alguna razón, saber que Bryan no estuvo en sus cabales no lo tranquilizaba; así que en su mente se repetía una y otra vez el instante en que ambos estuvieron tan cerca que respiraron el mismo aire, mientras sus labios se rozaron de manera fugaz.

Fue tan breve y efímero que Kai se quedo en blanco. En circunstancias normales hubiera golpeado al bastardo que intentara acercarse con esas intenciones (porque ya había sucedido antes), pero al parecer todo el asunto lo dejó tan descolocado, que no procesó lo que sucedía. Culpaba al extraño día donde estuvo al borde de la muerte cuando ese auto casi lo arrolla, haberse caído mil veces (gracias Falborg), la montaña de nieve que se le vino encima, pero sobre todo era culpa del brillo sobrenatural y esa estúpida y condenada sonrisa, que fue acompañada por un apretado abrazo.

—Yeb (maldición)

¿No estaba pensando mucho en esto?

Demonios.

¡Él quería dormir! No pensar en algo que no era importante. No obstante, cuando se disponía a mandar todo al diablo, su celular sonó con el único propósito de darle un infarto. Gracias.

Eran las tres de la mañana y todo estaba en silencio, por lo que Kai saltó mientras Dranzer y Black se quejaron entre dientes. Ambos hicieron el intento de abrazarlo de nuevo, pero el bicolor se soltó y fue por el celular que se estaba cargando.

—¿Qué? —áspero luego de trastabillar por la carrera y la oscuridad.

Buenos días a ti también.

—¿Qué? —repitió sin ninguna emoción en la voz, porque el sol no había salido y no estaba de humor para un jodido protocolo de buenos modales.

Viejo, no te mataría ser más amable.

—Voy a colgar Tyson. Así tal vez aprendas que en esta parte del mundo son las tres de la mañana.

Ya lo hiciste enojar, ¡Dame el teléfono yo habló con él!

¡Espera tú turno Hilary!

Ya basta ustedes dos, ¡Denme eso! ¿Hola?

—Hola Ray —saludo Kai con una pequeña sonrisa por las quejas que aun oía de fondo.

Sus amigos quizás habían o no olvidado el cambio de horario, y si, todavía no había amanecido, pero como no podía dormir, no se enojó tanto como quería hacerlo parecer. Además siempre es divertido oírlos, aunque jamás lo diría en voz alta.

Es bueno oírte —sonrió el Neko desde el otro lado de la línea.

—Lo mismo digo —respondió con la indiferencia propia de su carácter. Aunque su estoico porte quedo comprometido, cuando un par de brazos lo envolvieron por la cintura y el pecho— Quédense quietos.

De la nada, Dranzer y Black se levantaron y ahora junto a su blade luchador, se asomaron curiosos (aunque todavía algo adormilados) para ver lo que hacía.

¿Estas ocupado? —preguntó Ray ligeramente sorprendido cuando miró la hora, y se aseguró que en Rusia era temprano.

—Son sólo Dranzer y Black Dranzer —gruñó Kai en cuanto los empujó, por lo que los gemelos fruncieron el ceño.

Viejo, todavía me cuesta trabajo creer que son humanos —rio al oírlo regañar a los fénix.

—Dímelo a mí.

A pesar de los reclamos y forcejeos, el bicolor terminó resoplando de mala gana cuando no pudo hacer que lo soltaran y ahora entre un apretado abrazo, miró algún punto de la nada con el ceño fruncido.

—¿Quién es? —preguntó Black.

La renuencia en soltarlo surgió quizás por algún impulso infantil, que nació apenas Kai le sonrió a la persona que lo estaba llamando a esa hora. Hiwatari debería estar maldiciendo o insultando a quien osó molestarlo, pero no lo hacía y eso no les gustaba.

—No les importa —señaló una vez los gemelos se inclinaron para poder escuchar.

Pareces algo ocupado —dijo Ray— Así que iré directo al punto. Hablé con mi maestro y me dijo que tal vez exista una manera de devolver a tus bestias bit a su blades….

—¡HEY!

Antes que el Neko terminara, Dranzer le arrebató el celular y se alejó un par de pasos. Kai giró de inmediato, mitad sorprendido, mitad molesto por la abrupta interrupción. Pero con el primer paso, el pelirrojo se alejó más; incluso Black lo sostuvo por la cintura para mantenerlo quieto.

—Devuélvemelo —ordenó Kai con la mirada afilada y la mano extendida para que le hiciera caso.

—¿Por qué quieres deshacerte de nosotros? —preguntó Dranzer.

—Devuélvemelo —repitió con un tono peligrosamente enojado, por lo que el fénix rojo apretó los puños hasta que chasqueó la lengua y le devolvió el aparato— Hn.

Después Hiwatari se soltó de mala gana y encendió la luz, para escuchar lo que Ray tenía que decir. Ahí los fénix lo miraron un poco preocupados, pero sólo cuando el ruso-japonés colgó, se dio cuenta que los dos lucían como un par de cachorros que han sido pateados y todavía no reciben su disculpa. Por ello, respiró hondo y se llevó una mano a la nuca como si así supiera cómo hablar.

—Ray dice que hay un libro que tal vez tenga la respuesta— comentó como quien no quiere la cosa, pero pareció que sólo los golpeó con más fuerza— No es como si quisiera deshacerme de ustedes, pero si hablaran conmigo o al menos me explicaran lo que sucede yo…

…no estaría tan preocupado por perderlos. Como sabía si esta apariencia humana no les afectaría, quizás consumiría todo su poder, o incluso su vida. ¿Qué iba hacer si desaparecían y nunca los volvía a ver?

Pensar de esa manera siempre lo ponía inquieto, por lo que quizás percibiendo su incertidumbre, ambos fénix se acercaron preocupados; sin embargo, apenas intentaron tocarlo, Kai retrocedió.

—Sólo…—empezó sin ganas de tocar un tema tan emocional— Sólo vámonos, será un día largo.

Los gemelos asintieron poco seguros, pero obedecieron de todas maneras. Claro que con un rápido movimiento lo abrazaron por sorpresa, e incluso sonriera cuando Hiwatari comenzó a recriminar por la falta de espacio y el injustificado "ataque"

No obstante, salir les tomó más tiempo del pensado, pero cuando lo hicieron, un par de orejas caninas se movieron en respuesta. De hecho dos cabezas se alzaron al mismo tiempo.

—Olvídalo —dijo Yuriy en cuanto miró a su bestia bit.

—Pe-pero se están alejando —dijo Wolborg tras saltar en la cama, ya que Ivanov volvió a acostarse.

—No es nuestro problema —insistió una vez se hizo un ovillo en su puesto.

—¡Son las 4 de la mañana! —exclamó la niña al sacar el celular de Yuriy debajo de la almohada.

—¿Y?

—¡¿Y si se congela?!

—Tiene dos fénix a su lado, no se va a congelar.

—¡¿Y si se pierde?!

Ojos azules se abrieron de repente, pero Ivanov se negó a moverse aunque Wolborg sonrió antes de enroscarse a su lado. De esa manera lo abrazó por la espalda y esperó, sabiendo que con la idea plantada únicamente debía esperar.

Sin embargo no era lo mismo para Yuriy, porque sabía que Hiwatari no podía perderse, él podía cuidarse; eso sin mencionar que había caminado cientos de veces en la nieve, incluso en la oscuridad y rodeado nada más que un inhóspito clima. También había transitado todo tipo de caminos estando herido, como ahora.

Tal vez esta no era una herida que dañara el cuerpo, pero el bicolor a veces se desorientaba por-lo-que-sea-que-sucedió cuando se rompió el enlace de la niña. Kai nunca lo diría en voz alta, pero Yuriy lo sabía, podía saberlo por la manera como a veces tropezaba.

Lo nuevo quizás no era la herida mental, sino que de alguna manera era su culpa.

—Yeb (maldición)

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Fuera de la abadía, todo estaba cubierto de un blanco casi parejo por la pequeña tormenta de nieve que se desato. Aunque claro, eso no detuvo al bicolor, ya que Dranzer y Black Dranzer lo envolvieron en una pequeña burbuja de calor que derretía el hielo a su alrededor.

No sentir el frio tacto del clima, ni caminar en la nieve era extraño como el infierno. Es cierto que el camino estaba un poco pantanoso, pero cuando miró a las deidades, ambos aseguraron que así era más fácil llegar al dichoso lugar. Obviamente no tenía nada que ver con el hecho de querer evitar que su blade luchador se enfermara, o algo parecido, de verdad que no era eso.

Pero si Kai se dio cuenta no dijo nada, ya que hacia malabares con el mapa para determinar dónde demonios se encontraba. Con la tormenta su celular no servía, y ni hablar de ver algo porque no podía; así que movió el mapa de un lado a otro, le dio vueltas hasta que resopló ruidosamente y maldijo entre dientes.

Estúpidas bestias bit por hacerlo impulsivo y obligarlo a venir con una tormenta de nieve a las 4 de la mañana. Neko imbécil por no llamar más tarde, endemoniada hoja, estúpida piedra y… oh llegaron.

—Hn.

Después de maldecir todo lo que nadare, volare, existiere y/o respirare, Kai adoptó una expresión apática frente a la biblioteca que apareció entre la nieve. Bueno, más que una biblioteca parecía una casa embrujada, lo cual tenía perfectamente sentido porque aceptémoslo, se trataba de él y si el lugar al que quería ir no lucia como un antro de mala muerte, entonces algo no iba bien y lo mejor era correr.

Con un suspiro, Kai también aceptó que no podía pedir mucho considerando que el edificio se incendio hace un par de años, por lo que no era más que una construcción abandonada. Eso lo sabía, ya que investigó que clase de libro estaba buscando. Lo que encontró fue un extraño patrón alrededor del objeto; porque cualquier casa, biblioteca o museo donde fue a parar terminaba envuelto en inexplicables accidente. Eso incluía antiguos dueños y lugares de paso.

El libro también aparecía y desaparecía a conveniencia, pero su última ubicación era esa. La biblioteca nunca se reconstruyo y los pocos libros que se salvaron fueron traslados. Aunque no había ningún registro que indicara que el libro que buscaba fuera puesto en otra parte, o que se hubiera salvado, por lo que sin más pistas sólo quedaba ir a investigar.

Claro que dejando eso de lado, se tomó un momento para respirar hondo. No era la primera vez que entraba a una "casita del terror". Así que empezó a caminar sin prisa, al cuarto paso una ventisca especialmente fuerte los golpeó y envió sus bestias bit hacia atrás.

Fue inesperado, brusco y tan extraño que el bicolor giró de inmediato para verlos. Dranzer y Black estaban un par de metros lejos y si tuviera que describir la situación, sería como si alguien se los hubiera quitado.

—¿Qué…?

Apenas intentó volver con ellos, una pared invisible lo hizo retroceder cuando chocó contra ella. El aturdimiento le duro un par de segundos, porque cuando se sobrepuso intentó acercarse con cuidado.

Debía parece un por poco idiota por tocar el aire, pero descolocado como se sentía, vio a los gemelos una vez encontró lo que buscaba. Los fénix se pusieron de pie e intentaron llegar a su lado, pero la fuerza extraña los frenó de inmediato. Parecía casi doloroso verlos luchar para romper la atadura, en especial cuando pudo jurar que escuchó un sonido eléctrico que los envió hacia atrás.

—Deténganse— dijo antes que volvieran a intentarlo, sin embargo lo único que consiguió fue que lo miraran con duda.

—"¿Qué?"

No hubo sonido en sus palabras, aun cuando vio sus labios moverse. Claro que Dranzer y Black no tardaron en intentarlo nuevamente. Cuando no consiguieron nada, expulsaron todo su poder para romper la barrera, así que pronto no hubo nada más que un despliegue de fuego azul y negro.

Fue entonces que Kai lo sintió: un golpe en el pecho que lo obligó a estrujar su camisa como si le doliera el corazón. Era su unión, el lazó que compartía con los fénix le permitió sentir su inquietud, la preocupación y ese miedo irracional por no poder alcanzarlo y eso….eso dolía como el infierno.

Por ello respiró con fuerza y se apoyó un poco más en la pared. Apenas dio un rastro de "incomodidad" (que era la palabra amable para describir lo que estaba sintiendo) Dranzer y Black se detuvieron un segundo antes de atacar con más fuerza. Fue tanta la presión que Kai podía ver los rayos que surgían cuando ambas fuerzas chocaban y competían entre sí.

Pero entre más tiempo tomara, más dolor sentía. Claro que, antes de llegar a doblarse en una posición más cómoda (una donde no sintiera como si tuviera una espada atravesando su pecho), el fuego se detuvo. Como todo ceso de repente, el peso que sentía desapareció tan rápido que cayó arrodillado.

También lucia perdido y por alguna razón respiró con fuerza. Pero mientras esperaba que la cortina de humo desapareciera (esa que surgió por derretir la nieve), encontró a Yuriy y a Wolborg.

Parecían haber salido de la nada, pero explicaría porque de repente Dranzer y Black pasaron de estar confundidos, a realizar señas exageradas que no tenía ningún sentido. Mas, entre el apresurado relato, Yuriy miró al bicolor. Al principio lo hizo de reojo y sin ningún interés, pero eso cambio cuando lo vio en la nieve, luciendo casi indefenso.

Pensar de esa manera le ocasionaría un golpe si acaso lo decía en voz alta, pero no podía evitarlo. Kai tenía esa apariencia descolocada, donde incluso estaba algo sonrojado y con la respiración desecha.

Para Yuriy era fácil notar todo eso, no importaba que estuviera un par de metros más lejos. Aunque quizás ni él mismo sabia que la única razón para poder verlo o incluso oírlo, era porque sus ojos se tornaron rojos tras un parpadeo. Fue una sensación extraña, pero tan efímera y superficial, que bastó con otro parpadeo para que retomaran su tono azul.

—¿Entonces, no pueden acercarse? —preguntó Wolborg al extender una mano con cautela, hacia esa fuerza "maligna" que los alejaba de su blade luchador— ¡Auch!

Cuando la corriente eléctrica la lastimó, alejó la mano apenas el chispeante sonido llenó el lugar. Y no es como si no confían en ellos, pero sonaba tan descabellado que costaba trabajo creerles. Aunque considerando todas las cosas inusuales que les han sucedido, Yuriy comenzaba a ser más abierto en estas cosas.

—¿Yuriy? —llamó Wolborg cuando su amo dio sólo uno paso, uno que lo situaba al otro lado de la barrera donde ella no podía alcanzarlo.

Ahí, Ivanov la observó sin ninguna emoción en particular, aunque había dejado de escucharla. En respuesta la niña golpeó, pero la pared la electrocuto de inmediato.

Yuriy supo que podía volver si quería. Más, si se acercaba a Hiwatari terminaría como él. Lo sabia quizás por la manera como olía el aire, como se sentía o tal vez por algo que únicamente los ojos rojos podían ver. Como fuera, chasqueó la lengua en un gesto desdeñoso y comenzó a caminar.

Aunque las advertencias fueron tomadas en serio, al ver a Kai no hubo necesidad de pensar mucho en nada. Así que ignoró las indicaciones y señales de Hiwatari hacia, para que volviera porque sabía que era peligroso.

El ruso no podía escucharlo, pero la manera como intentaba hacerse entender logró que una leve sonrisa curvara sus labios. Aun en esta situación el ruso-japonés tenía tiempo para preocuparse por su seguridad. Lo cual además de ser gracioso, resultaba inusual. Claro que Ivanov conocía esa parte de Kai, esa que sobresalía de manera muy sutil pero siempre estaba ahí. Era la parte que se preocupaba por los demás de manera desinteresada.

—Hey —saludo cuando dio el último paso que lo situaba a su lado. Kai lo miró con el ceño fruncido, sin entender que acababa de suceder, después de todo lo único que le falto fue saltar y hacerle señales de humo para que se mantuviera alejado— No se puede regresar.

Comentó sin demasiado interés, una vez colocó una mano en esa pared invisible. Aunque siendo sincero, lo tomó por sorpresa cuando el bicolor lo golpeó en el brazo.

—¿Acaso eres idiota? ¿Qué haces aquí?

—¿Yo soy el idiota? ¿Quién sale a las 4 de la mañana a una biblioteca embrujada y queda atrapado?

—Ese no es tú problema —áspero Hiwatari molesto— ¿Me estabas siguiendo?

—Claro que no —mintió Yuriy con un fingido resoplido, que intentaba restarle importancia al asunto, o hacerlo parecer la cosa más estúpida del mundo— Wolborg te siguió, yo sólo fui tras ella.

La expresión sospechosa que Kai le regaló, desapareció al aceptar la respuesta.

—Debiste quedarte con ellos.

—No te escuche —dijo Ivanov tras encogerse de hombros y hablar con un tono descarado, donde se tomó la situación a la ligera.

Kai iba a reclamar, pero al final apretó los labios, frunció el ceño y le dio la espalda para caminar hacia el condenado lugar. Si a su idiota capitán no le importaba su propio bienestar, entonces a él tampoco.

—¿A dónde vas? —preguntó el pelirrojo luego de trotar un poco para llegar a su lado.

—A ninguna parte. Búscate tú propia biblioteca embrujada y déjame solo.

Así de incongruente como puede parecer, ambos empezaron una pequeña discusión sin sentido mientras caminaban hacia el lúgubre edificio. A cambio las bestias bit los vieron alejarse hasta que los perdieron de vista. Los tres estaban algo inquietos, pero no tan preocupados como al principio.

Probablemente porque sus dueños se sintieron cómodos con la compañía, aun cuando estuvieran discutiendo. Y es que aunque se sacaban de quicio, ambos coordinaban de una extraña manera.

Por ello Wolborg colocó las manos contra el pecho en un gesto soñador y sonrió emocionada, como si lo que estuviera viendo fuera el inicio de una historia de amor. No obstante, cuando giró hacia la derecha encontró un par de fieras miradas.

—¿Este es otro de tus trucos? —preguntó Black dispuesto a lanzar un ataque.

—¿Parece que tengo la energía para eso?— dijo la niña al señalar su cola y las orejas— A duras penas pudimos llegar con la tormenta.

Ella no mentía, porque así como los gemelos, resguardo a su blade luchador en una burbuja que les ayudo a avanzar entre el tórrido clima. De haber llegado a tiempo hubiera impedido que el bicolor quedara atrapado. Y no porque los fénix fueran malos guardianes, sino que al usar ilusiones como arma, Wolborg podía ver cosas que otros no, y entre esas cosas estaba ese campo que envolvió la biblioteca. El problema quizás, fue que no lo vio sino hasta que su dueño lo traspasó.

—Busquemos una entrada —dijo Dranzer al aceptar su palabra.

—Tks —Black por otro lado, la fulminó con la mirada y chasqueó la lengua. Pero al final siguió a su hermano.

—¡Ay!

Claro que primero empujó a Wolborg lo suficientemente fuerte como para tumbarla en la nieve. Ahí, la niña se sacudió como un can y lo miró de mala gana. El pelinegro tuvo el descaro de fingir demencia, así que en venganza le lanzó una bola de nieve que le dio en la cabeza con tanta fuerza, que Black sintió que le había tirado una piedra.

El fénix negro hubiera derretido el proyectil, pero estaba ocupado intentando encontrar una entrada, así que la miró de inmediato. El lobo blanco se puso de pie con una expresión desafiante, mientras movió las manos para invitarlo a acercarse.

—Quiero ver cómo te atreves— retó Wolborg y fue la sentencia para iniciar una guerra.

A cambio Dranzer resopló ruidosamente mientras que tras su espalda iban bolas de fuego y nieve, que amenazaban con hacerle perder la calma. Cosa que definitivamente se esfumo cuando dos proyectiles le dieron en la espalda y el hombro.

Claro que mientras en el exterior se desarrollo una pequeña batalla, en el interior todo estaba tan callado que parecía una tumba. Lo que en retrospectiva, no era una buena comparación.

La biblioteca era un lugar inmenso. Dos pisos abandonados, llenos de escombros y restos quemados que estaban adornados de enormes goteras, y manchas negras. Incluso había algunos agujeros en el techo, y la mayoría de las ventanas estaban rotas. Aunque decir que parecía un matadero seria poco.

Pero bueno…ellos vivieron con Boris así que no estaba tan mal. Sólo necesitaba un poco de pintura, un toque hogareño y listo. Incluso con las ratas muertas podían mudarse. Sería casi como la abadía; excepto porque estaba embrujada y eso.

—Te doy crédito en algo, no pudiste encontrar una lugar encantado mejor que este —dijo Yuriy— ¿Viene con su propio fantasma, o esos hay que ordenarlos aparte?

—No estás ayudando Ivanov.

—Entonces, la próxima vez no escojas un edificio que parece el escenario de un culto satánico.

—Yo no lo escogí —reclamó Kai al quitarse una telaraña de encima.

—¿Cómo lo encontraste? —inquirió antes de tropezar con sabrá-Dios-que. Por eso miró la nada con odio, antes de volver a centrarse en el bicolor.

—Ray lo hizo —respondió a la ligera cuando se paró en la mitad de la sala principal sin saber exactamente por dónde empezar.

—Y… ¿Qué estamos buscando? —preguntó Yuriy al meter las manos en los bolsillos del pantalón.

—Bueno, él no fue precisamente muy específico en el lugar exacto donde podría estar el libro. Pero el titulo es "De magia negra y el arte del ocultismo"

—¿Lo saco de Harry Potter? —sugirió Ivanov en cuanto se paró a su lado y observó la nada como lo hacia el otro.

—¿Leíste Harry Potter? ¿Qué clase de comentario es ese? —dijo Kai con una pequeña sonrisa.

Podría estar medio burlándose de él, pero en ese momento Yuriy supo que Hiwatari estaba tranquilo y no como hace un momento. Sólo con eso él también se relajo, incluso de manera inconsciente se acercó un poco más, cuando cambio de balance y se apoyó más en la pierna derecha. Cuando sus brazos se tocaron, sonrió con suavidad.

—Sabes lo que quiero decir, suena como algo inventado —dijo el ruso.

—Sí, bueno— suspiró Kai— Ray sólo dijo que su maestro le contó sobre el libro. Algo que ayudaría con nuestras bestias bit. No especifico de que manera, pero no tenía nada que perder.

—Excepto terminar atrapado en el condenado lugar.

—Hey, yo no te pedí que vinieras.

—Hn.

No había una buena excusa que lo cubriera, porque ni él entendía del todo bien que sucedía. Pero haciendo caso omiso, Yuriy escuchó algo. Fue leve y momentáneo, pero lo impulso a abrazar a su compañero cuando el techo cedió.

En respuesta, sus ojos se tiñeron de rojo sangre apenas frunció el ceño, porque esto no fue causado por el paso del tiempo. Hubo algo extraño en el aire, como si alguien lo hubiera hecho. Pero mientras inspeccionaba, escuchó a Kai toser ligeramente por el polvo.

—Algo raro está sucediendo —informó Yuriy con las manos alrededor de la estrecha cintura.

—¿Cuál…cofcof…cual fue tú primera pista? —pregunto Kai al alzar la mirada de su pecho— ¿La barrera invisible?

—No es invisible —masculló por lo bajo.

En cuanto esa sensación de peligro desapareció, el ruso se dio cuenta que tenía algo cálido y suave en brazos. No se sentía igual que abrazar a una chica, pero la repentina comodidad que experimento lo sacudió sin aviso.

—¿Qué quieres decir?

—Vamos— dijo Yuiry tras deslizar sus manos lentamente, para después buscar su mano.

—¿Cómo sabes que no lo es? —preguntó Kai una vez fue obligado a caminar. Ahí le tocó eludir con torpeza los obstáculos que se cruzaron en su camino. Si estar tomados de las manos le molesto, no llegó a mencionarlo ya que tenia cosas más importantes de las que preocuparse— ¡Ivanov!

—Tks, que molesto. Lo sé porque puedo verlo —musitó entre dientes, pero se detuvo apenas el otro lo jaló sin aviso.

Fue tan repentino que debió virar para encararlo. Kai lo tomó por el cuello de la camisa para obligarlo a estar a su altura, así que Ivanov no iba a mentir, se tenso con la proximidad y el escaso espacio que hubo entre ambos. En respuesta apretó la mano que todavía sujetaba, quizás un poco más fuerte de lo normal.

En ese momento se dio cuenta que estaba notando detalles inútiles e innecesarios, ya que el rocé entre sus dedos le hizo pensar que si ninguno de los dos llevara guantes, sería mucho mejor. Aunque ignoró la sensación apenas ese par de fieros ojos entraron en su campo de visión.

—Tus ojos cambiaron —dijo Kai al soltarlo— ¿Por…?

—¡Cuidado!

Antes de terminar, el pelirrojo lo empujó cuando un estante salió volando y casi lo golpea. Kai tropezó y chocó contra una pared; se hubiera lastimado más, pero Yuriy colocó una mano en su cabeza y lo cubrió con su cuerpo. Lo peor vino cuando ocurrió un pequeño derrumbe. Cosa que además de ser confuso como el infierno, también casi lo mata del susto. Gracias.

Entre el caos, lo único que notó fue que sujetó a Yuriy con fuerza, hasta que todo ceso. Lo primero que sintió después de eso, fue un frio intenso que lo estremeció; la segunda cosa en la que reparo fue que de repente se encontró sentado con Ivanov entre sus piernas, sin embargo la tercera cosa detuvo su corazón por un tétrico segundo: había sangre y no era suya.

Kai no vio por el momento la pequeña esfera de hielo que lo resguardo, ni se percato de las orejas lobunas en la cabeza pelirroja o la cola que se balanceo perezosa, ya que lo único importante fue en ese pedazo de madera que golpeó a su capitán.

—Iva….

Más, cuando intentó saber si el otro estaba bien, Yuriy gruñó. Fue un sonido animal que vino acompañado por un par de fieros ojos rojos que brillaron entre la oscuridad. El brillo sobrenatural prácticamente le cortó la respiración.

—¿Ivanov? —llamó debido a la expresión salvaje. La luz podía ser tenue, pero de todas maneras distinguió los colmillos apenas lo escuchó gruñir.

No obstante, fue la sangre que cubría la mitad de su rostro, lo que lo despertó de su aturdimiento. Por ello dio un rápido vistazo, hasta que finalmente notó los apéndices lobunos y la esfera que además de protegerlos, los atrapó entre los escombro. Pero quizás era mejor centrarse en un estúpido problema a la vez, así que se acomodo mejor. Con el ruso entre sus piernas y estar semi-acostado, comenzaba a dolerle la espalda.

—Tranquilo —dijo cuando con el primer movimiento, Yuriy refunfuño. Sus orejas también se fueron hacia atrás y enseñó los dientes como si lo fuera a morder— Tranquilo.

Repitió con cuidado de no moverse demasiado rápido. Aunque se quedo tieso como una tabla, una vez Ivanov hizo un sonido más fuerte, y se acercó de manera amenazante.

—Ivanov escúchame…¿Ivanov? —repitió sin éxito, ya que lo tenía a una pulgada de distancia. Incluso se vio obligado a girar la cabeza para poner más distancia, mientras el ruso parecía a punto de atacarlo— ¡Yuriy!

Las orejas se alzaron, incluso el pelirrojo se alejó. Kai casi pudo jurar que lo vio relajarse un poco, así que se mordió el interior de la mejilla, e intentó no alterarse por estar a escasos centímetros que lo separaban de lo que parecía ser un animal salvaje.

—Yuriy —dijo de nuevo y fue mucho mejor, porque su capitán sonrió. Claro que apenas lo hizo durante un segundo, ya que apoyó la cabeza en su hombro.

Pero primero lo primero, necesitaba luz. Sacar el celular, no fue tan fácil considerando la posición.

—Quédate quieto —dijo por el muchacho que de repente lo abrazo, y escondió el rostro entre la curvatura del cuello y el hombro.

Los brazos que lo rodearon por la cintura hicieron todo más difícil, pero a pesar del apretado espacio y el libro que se encajaba en su espalda, se las arregló para sacar el aparato. Luego debió maniobrar un poco hasta que activo su aplicación de linterna. Pero mientras maldecía todo el estúpido asunto, Kai colocó el celular a un lado y sujetó a su capitán por los hombros.

—Déjame verte, Yuriy —señaló cuando el ruso no se movió, pero como si su nombre fuera algún incentivo, Ivanov obedeció—….

Había tanta sangre que enmudeció. El lado derecho de su rostro se encontraba rojo, por lo que el pelirrojo cerró un ojo.

—Está bien —dijo Kai sin voz y mas para sí mismo, que para alguien más— Todo está bien, estarás bien, sólo….

Quizás estaba balbuceando, pero Yuriy no dejaba de sangrar. Además estaban encerrados entre escombros, en lo que parecía una prisión de hielo y no olvidemos la biblioteca embrujada a la que vino a parar.

—Quieto —repitió mientras intentó quitarse la bufanda.

Fue difícil ya que Ivanov lo abrazó sin aviso. Las orejas y la cola que se mecieron perezosas captaron su atención de inmediato, pero por el momento comenzó a luchar un poco para que lo soltara. El calor que de pronto sintió, fue totalmente diferente a ser abrazado por Dranzer o Black.

Sin embargo su forcejeo fue ignorado, ya que Yuriy respiró hondo. Él no era del todo consciente de lo que hacía, pero si sabía una cosa, Hiwatari olía malditamente bien. Era algo que lo calmaba. Por eso una pequeña sonrisa complacida delineó sus labios, mientras lo sujeto sólo un poco más fuerte. No tanto como para lastimarlo, pero si para tenerlo prisionero, mientras lo único que existía entre ambos era esa agradable calidez que se expandió por todas partes. A Ivanov no le importó estar entre sus piernas, ni siquiera el hecho de rodear la estrecha cintura de manera posesiva; y si era sincero, incluso desechó la manera como escondió el rostro en su cuello y sintió el roce efímero de su piel, porque todos y cada uno de esos detalles comenzaban a enloquecerlo.

Probablemente porque por encima de todas esas sensaciones, sobresalía su nombre y la manera como lo hacía sonar, como cada letra resbalaba por sus labios. Quizás resultaba tan diferente porque ellos no usaban sus nombres.

Mas, en medio de su lucha, Kai vio como las orejas lobunas se aplanaron y la cola se agitó enérgicamente. Casi parecía feliz, sin embargo no pudo pensar en ello ya que toda función mental cesó apenas el ruso lamió su mejilla.

—¡No seas idiota! —reclamó el bicolor luego de sobreponerse, aunque eso no evitó que un pequeño rubor creciera de manera exponencial. Qué bueno que estaba oscuro.

De inmediato colocó una mano en el rostro de Yuriy, para empujarlo hacia atrás. Ahí lo fulminó con la mirada y cubrió la parte afectada con su mano libre. Al pelirrojo no le afectó su evidente rechazo ni la repentina agresividad, sólo se rio con un gesto fresco y despreocupado que no creía haberle oído nunca, pero logro que su corazón saltara de repente.

—Quédate quieto —repitió Kai otra vez con un tono amenazante, que Yuriy pareció entender porque lo miró con una expresión tranquila. Igual que un cachorro. Aunque Hiwatari debió empujar el pensamiento a distancia— De acuerdo, voy a limpiarte. Tal vez duela, pero intenta soportarlo.

Sabía que le estaba hablando como si tuviera cinco años, pero comenzaba a mejorar en esto de criar niños gracias a Dranzer y Black Dranzer. Eso sin mencionar que su capitán no estaba dentro de sus cabales, después de todo Yuriy Ivanov no se acercaría de esta manera, ni lo lamería (Dios no)

—Buen chico —dijo en cuanto empezó a limpiar su rostro.

En respuesta Ivanov se quejó, incluso gruñó un poco y enseñó los dientes, pero como cualquier can obediente no atacó a su amo.

—Voy a colocar esto aquí…y… ¡listo!

Kai no sabía porque seguía hablando, él aparentemente no entendía ni una palabra de lo que decía, aunque probablemente sea sólo para llenar el espacio. Así que mientras hablaba, vendo la cabeza de Ivanov con su bufanda. Incluso logró que se moviera lo suficiente como para ver la herida.

No estaba tan mal, pero necesitaría unos puntos. Además si dejara de sangrar todo estaría mucho mejor. Kai no lo diría en voz alta, pero no podía evitar sentirse inquieto.

—Hn —resopló el bicolor entre dientes.

Por ello Yuriy parpadeó en incomprensión. Su frente y parte de su ojo estaban vendados, pero sus orejas tuvieron suficiente libertad como para moverse. Donde percibiendo la incertidumbre en el bajito, volvió a lamerlo, sólo que esta vez en la comisura de los labios.

—¡No hagas eso! —regañó Kai realmente sonrojado cuando le tapó la boca con las manos y lo empujó lejos, aunque el pelirrojo no fue a ningún lado.

Ivanov no entendía porque de repente Hiwatari parecía enojado, pero al menos la preocupación desapareció y eso era suficiente para él.

Aunque, mientras Kai lo mandaba al diablo, hubo algo que llamó su atención. Era difícil no ver los apéndices lobunos, en especial ahora que había limpiado la herida lo mejor que pudo. Así que afiló la mirada y se mordió los labios.

—Quieto —masculló como si amaestrara a un perro desobediente. Pero únicamente cuando el otro pareció obedecer, alzó las manos y tocó sus orejas.

Quiso hacerlo desde que las vio, pero sólo ahora que estuvo seguro que no iba a ser atacado, ni tenía que lidiar con la curación, Kai se permitió tocarlas. Era una sensación curiosa; quizás porque se sentían suaves y afelpadas entre sus dedos.

Para Yuriy no fue igual, de hecho se sintió como si alguna parte de su mente se derrumbara apenas un rayo le cayó encima. Así que se agachó ligeramente mientras el bicolor frotó sus orejas, con gestos suaves y discontinuos que hicieron latir su corazón como loco.

—¿Crees que pues sacarnos de…?

…sin aviso, suaves labios presionaron los suyos para dejarlo con la mente en blanco. El ruso apenas y se había inclinado un poco, pero la primera reacción de Kai fue irse hacia atrás. Lastimosamente la mitad de un estante estaba tras su espalda, soportando el peso de los escombros, por lo que además de golpearse la cabeza también derribo algunos libros.

—….

Claro que sin darle tiempo para pensar ni sobreponerse, el pelirrojo acunó su rostro para que sus labios volvieran a encontrarse. Se sintió cálido y suave, pero también confuso ya que el mundo de Kai se puso de cabeza; pero hubo algo en la forma como esa boca acarició la suya, que hizo que su corazón saltara mientras que un cosquilleo incierto oprimió su pecho.

Apenas y fue un instante efímero, ya que un extraño crujido lleno el espacio. Después los escombros salieron volando con una repentina ráfaga de viento, similar a un pequeño tornado. Para finalizar, dos bolas de fuego destruyeron el refugio de hielo y le dieron a Yuriy. De esa manera terminó apartándose bruscamente del lado del bicolor, así que cayó estrepitosamente en la nieve.

Hiwatari era inmune al fuego que arrasó con su capitán. Pero el viento lo hizo cerrar los ojos con fuerza, hasta que todo ceso. Ahí debió parpadear un par de veces, para así ver el espacio semi-vacio de la biblioteca, que ahora no era nada más que un par de paredes y restos destruidos por todas partes. Como si una bomba hubiera caído en el lugar.

—¿Qué paso? —les preguntó a Dranzer y Black que salieron de la nada.

Los fénix cesaron sus planes homicidas hacia el pelirrojo apenas lo oyeron hablar, así que se acercaron a su desorientado amo.

Black no podía ver los rastros de calor como su hermano, pero apenas Dranzer murmuró un "Lo está besando" No hubo necesidad de otra cosa.

—¿Estás bien? —preguntaron los gemelos al mismo tiempo, por lo que se fulminaron con la mirada.

Kai no lucia mal, quizás tenía polvo encima, su ropa no estaba en su mejor momento y tenía uno que otro raspón, pero pasando por alto el color nacarado en sus mejillas, lo que les llamó la atención fue la mancha de sangre en el cuello.

Sin dudar lo comenzaron a revisar, aun cuando el bicolor insistió que estaba bien y que esa no era su sangre. No obstante, todo fue inútil cuando termino envuelto en una pequeña pelea.

Si esos tres tenían tanta energía, eso significaba que todo iba bien. Así que un par de ojos grises dejaron de lado al ruso-japonés y se centraron en el capitán ruso que seguía acostado en la nieve. No se había movido ni un centímetro, así que Bryan Kuznetzov metió las manos en los bolsillos de la chaqueta y se acerco.

La nieve crujió bajó sus pasos, pero acostumbrado al inhóspito clima, su mirada se afiló apenas tuvo un brillo sobrenatural. Bryan sintió que Kai se alejó de la abadía, quizás demasiado tarde ya que Yuriy fue tras él. Y aunque fuera inusual que su capitán lo siguiera era bastante normal que Wolborg lo hiciera.

Así que tal vez Kuznetzov no tenía un super-olfato, ni veía ni sentía el calor corporal, pero tenía buena visión y había memorizado de alguna manera (que él incluso desconocía), la manera cómo Kai respiraba.

Entre toda la jodida Rusia, él sabía como su compañero de equipo respiraba. Y si, eso lo hacía sonar como un acosador o algo igualmente malo, pero dejando de lado ese "pequeño" detalle. Se centro únicamente en Yuriy cuando se paró a su lado y lo miró desde arriba. La expresión de Bryan tenía esos rastros de apático desinterés, que no pudo fingir del todo bien.

Sabía que Yuriy beso a Kai; después de todo, casi podía dibujar la silueta del bicolor con el aire que flotaba a su alrededor. Cosa que era mucho más fácil de notar ahora que sus ojos tenían ese intenso brillo plateado.

A cambio Ivanov lo miró con el mismo desinterés que el otro, aunque pasados un par de segundos Bryan habló con voz grave y tan serio como pocas veces alguien le ha visto.

—Aléjate.

Ambos eran amigos, casi hermanos; pero sus palabras consiguieron que Yuriy afilara la mirada. La respuesta debía ser obvia, no debía de ser complicada ni proporcionarle problemas. Porque siendo tan cercanos como eran, había ciertas cosas que uno haría por la persona que era su hermano. Pero esto, esto consiguió que se incorporara y lo mirara directamente.

—No.

CONTINUARA:

Ann: "Campana sobre campana" x.x

Ro: x.x

(Turba enfurecida n.n)

Ann: ¡Actualización, wiiii!

Ro: Después de dos mil años xD

Ann: No he conseguido al exorcista para que elimine al fantasma-de-las-no-actualizaciones T-T

Ro: Hai, hai =¬=, llama a Rin Okumura xD

Ann: Si pudiera hacerlo lo haría xD

Ro: Ok, lamentamos la demora y esperamos que disfruten del capítulo n-n.

Ann: También esperamos que pasen unas felices fiestas n0n y que todo su yaoi/slash de navidad se haga realidad °¬°

Ro: °¬°

Oks, por el momento nos despedimos n-n. Como saben el Fanfiction está colocando los anónimos como Guest oO, así que no sabemos quienes escriben. Por favor coloquen sus nicknames para poder responderles adecuadamente n—n.

De acuerdo como hay una estúpida norma en el FanFiction que impide contestar los Reviewer en el Fic ¬¬XXX, lo hare en mi profile n-n.

Para llegar al profile sólo tienen que ir a la parte superior donde dice Autor: Ann Saotomo. Bueno, ya saben PERSONAS ENCANTADORES QUE SE TOMARON LA MOLESTIA EN ESCRIBIRME VALLAN A MI PROFILE PARA VER SUS RESPUESTAS n-n

NOTA: QUIENES ESTAN REGISTRADOS EN EL FANFICTION, LES ENVIE LAS RESPUESTAS A SUS RESPECTIVAS CUENTAS oO, SI ALGUIEN NO LA RECIBIÓ POR FAVOR AVISAR! (Aunque si tienen bloqueada la opción para enviar mensajes o.o, entonces lo pongo en mi profil)

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Se despiden:

Ann: "Rudolf era un gran reno, que tenia la nariz, roja como un tomate y por eso era infeliz" xDD

Ro: "Infeliz" xDDD

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