Ann y Ro (amordazadas en unas sillas): TTxTT

(Turba molesta por la milenaria espera): ¬¬

Ann: skldjfkasjfklajdfj =x=

(Turba molesta por la milenaria espera): ¿Qué ¬¬?

Ann –le quitan la mordaza-: ¡Actualizacion yay °¬°!

(Turba molesta por la milenaria espera): u¬úXXX

Ro: adasjfalf TTxTT (cállate TT¬TT)

Transmisión interrumpida.

De acuerdo, gente este es un Fic raro e inverosímil u.u. BeyBlade no nos pertenece bla, bla, bla, no ganamos ni un peso con esto, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir -.-

También es una situación inusual que no nos hace responsables de pérdida de neuronas oO. Homo fóbicos ¡HUYAN! YuriyxKaixBryan, luego no digan que no se los advertí u.u, Kai hace de uke.

CAPITULO SEIS: REPTILIA (The Strokes)

Dormir.

Kai cree haber divagado sobre este tema antes. Sin embargo, parece imposible poder encontrar un cierre. No cuando dormir es imposible en este momento. Tal vez por eso no es extraño que este enloqueciendo. Eran las dos de la mañana y las luces seguían prendidas, así que con un suspiro, se encontró sentado en posición india.

Curioso, esperó algo impaciente, mientras los gemelos discutían algo en un rincón de la habitación. Habían estado inquietos desde que Yuriy lo besó. Por lo que Kai frunció ligeramente el ceño con un suave rubor en las mejillas. Sabía que la actitud discordante de su capitán tenía que ver con los apéndices lobunos, pero si sus bestias bit no le explicaban que sucedía, iba a suicidarse.

Lentamente, su mal humor fue suplido por una curiosa mirada, ante lo que los fénix hacían. Considerando que la mayor parte del tiempo se la pasan discutiendo, cuando comenzaron a jugar piedra, papel o tijera, se encontró oficialmente interesado. En especial porque Dranzer ganó 2 de 3 y exclamó un "¡Sí!", mientras Black maldijo con la mandíbula apretada. Eso dio por terminada cualquier conversación que ambos pudieran tener, ya que finalmente se acercaron.

—¿Qué está sucediendo?

No fue la primera vez que lo pregunto, de hecho desde que los vio con sus formas humanas, la pregunta se repitió mucho en sus días. Nunca nadie le había prestado atención hasta ahora.

—Considerando lo que ha sucedido y la desventaja que representa, nosotros…

—¡Vamos a partirle la cara a los demás! —interrumpió Black

—No vamos a hacer eso…todavía —aseguró Dranzer al sentarse en la cama— .Vamos a enseñarte algo.

—¿Qué cosas?

—¿Has visto como le cambian los ojos a los idiotas? —indagó Black.

Imaginaba que era una pregunta retórica. Kai casi sintió el impulso de resoplar, porque además de los ojos, a Yuriy le salieron un par de cosas que no debería tener. Aun así, resistió el deseo de señalar lo obvio, ya que si va a conseguir unas respuestas lo mejor es no insultar a su fuente de información.

—Si —respondió quizás demasiado ansioso.

Ambos parecieron dudar un instante, pero con la decisión tomada, Dranzer cerró los ojos y respiró hondo. Kai sonrió al reconocer lo que sucedía, a diferencia de su hermano que era impulsivo y precipitado, el pelirrojo era más maduro. Era natural para él tomar decisiones importantes con la cabeza fría.

—No queremos que te ataquen otra vez —gruñó Black al arrastrar una silla, donde se dejó caer sin gracia.

…había sido un beso pequeño y quizás un par de abrazos (si pensaba en ello), pero no era tan grave como para denominarlo un "ataque". Después de todo, Yuriy no sabía lo que hacía. Y aunque Kai estuvo molesto por ello, la respuesta del fénix negro fue un poco graciosa.

—De acuerdo —accedió al encogerse de hombros— ¿Cómo funciona?

—La sincronización —respondió Dranzer— .Todavía puede hacerse, aunque es algo difícil.

Un movimiento con la mano, le indico a Kai que se acercara. Nunca se le hubiera ocurrido usar la sincronización con sus bestias bit, porque ellos ya no estaban en sus blades y no los sentía como antes. Es cierto que había una llama en la distancia, pero antes podía sentir sus pensamientos, su calidez y cada pequeña parte que los conformaba.

La sincronización es como fusionarse en una sola entidad. No como humano o bestia bit, era algo más complejo, difícil de explicar, pero maravilloso de sentir. Como si todas las piezas de en su interior finalmente estuvieran en el lugar correcto. Ahora que ellos estaban fuera de su alcance no los sentía, ni tampoco podía saber lo que pensaban. Sólo era un despojo de lo que alguna vez concibió y se odio por ello, aunque jamás lo mencionó.

—El principio es el mismo —empezó Dranzer al acercarse un poco más, hasta que se acomodó entre las piernas del ruso-japonés— .Respira hondo.

Kai se había sincronizado cientos de veces con ambos fénix. Pero acepto el concejo e hizo lo que se le pidió. No paso mucho para que se diera cuenta que el pelirrojo comenzó a hacer lo mismo. Después, Dranzer tomó su mano y la colocó en su pecho para que sintiera los latidos de su corazón. Fue el turno de Hiwatari de intentar igualarlos; para ello cerró los ojos y trató de encontrar el punto exacto de equilibrio.

—Tks.

La situación no le hizo gracia a Black, ya que chasqueó la lengua y gruñó entre dientes.

—Shhh —regañó Dranzer. Molesto, afiló la mirada con un insulto sin palabras que su hermano respondió de manera arrogante. Lo reta a hacer algo, pero él no tiene tiempo para perder, no cuando su atención vuelve a su blade luchador.

Kai tiene una sonrisa fácil tirando de sus labios, debido a la actitud de los gemelos. Eso basta para que el corazón de Dranzer se oprima con algo agradable y cálido, así que apoya sus frentes juntas mientras sonríe con suavidad. Para sincronizarse no hace falta tocarse, pero esto le ayudaría a Kai para que entendiera cómo funciona.

Pronto la calidez de su cuerpo, los latidos de su corazón y la suave respiración que rompió el espacio entre ambos, fue suficiente para relajarlo. Sin embargo, había un pequeño truco. El bicolor tenía que pedir por su poder; debía extraerlo como siempre hizo durante las batallas. Sin ayuda ni atajos.

Tal vez por eso, no puso sino sonreír cuando llamas azules envolvieron a Kai. Nunca había tenido problemas con este niño; él siempre ha sabido como explotar al máximo su potencial, así que no le sorprendía que aprendiera tan rápido.

Aunque, lo que tomó a Dranzer por sorpresa, fue que su corazón palpitara más rápido por sentirse tan conectado. Ha pasado tanto tiempo desde que se sincronizaron, que olvido lo mucho que extrañaba la sensación. Era como estar completo. Podía adivinar por la sonrisa contraria, que Hiwatari sentía lo mismo, pues el bonito fuego azul que acaricio el delgado cuerpo, lo hizo reír con los ojos cerrados.

—¡Chu!

…posiblemente estaba empujando su buena suerte, porque un cuerpo se puso detrás del ruso-japonés. Ahí una mano se colocó en la base de su cuello, subió por su garganta y lo obligó a llevar la cabeza hacia atrás. Fue extraño y salió de la nada, pero en esa inusual posición, un par de labios sellaron los suyos.

La sincronización se rompió de inmediato. La sorpresa fue tan grande, que Kai no se movió. Su mano seguía en el pecho de Dranzer, pero todo dejó de existir apenas Black lo besó. Sus labios capturaron los suyos durante un breve instante, antes de alejarse. Apenas se miraron, el pelinegro le sonrió con un gesto predador y tan altivo, que el bicolor sólo pudo parpadear en incomprensión.

—¿Qué…? —empezó Kai, hasta que Dranzer apartó la mano de su hermano.

Ambos fénix podían ser unos idiotas cuando querían, porque el pelirrojo sujetó su nuca y lo jaló para besarlo. Siempre se sentía diferente, sin embargo no pudo evitar erizarse cuando una húmeda intrusa lamió su labio inferior.

—¡¿Qué estás haciendo?! —reclamó Black al jalar a su blade luchador, lejos de su hermano.

—¡¿Yo?! ¿Qué haces tú? —devolvió Dranzer al acercarse más, ya que la espalda del bicolor estaba contra el pecho contrario.

—¡Te estabas aprovechando! —acuso— .Dijimos que sólo ibas a enseñarle la sincronización.

—¡Eso estaba haciendo! ¡Tú eres el que se aprovechó!

En algún momento, Kai quedo encerrado entre ambos; aunque el constante movimiento únicamente lo hizo sonrojar con fuerza. Así que sabiendo que esto se estaba saliendo de control, frunció el ceño.

Al día siguiente, en el comedor de la abadía, ambas bestias bit estaban sentadas tres mesas lejos de Hiwatari, como castigo por su comportamiento. Los dos lucían como un par de cachorros regañados, aunque seguían con el ceño fruncido y un gracioso mohín de disgusto que los obligaba a apretar los labios.

Cuando Bryan salió de la cocina y entró seguido de Falborg, sólo pudo observarlos con curiosidad.

—¿Castigaste a los niños? —bromeó tras sentarse.

—Si —respondió Kai sin mirarlo ya que estaba enfrascado en su celular— .Y no es tú problema.

Agregó antes que Kuznetzov pudiera hacer algún comentario. Sabía que lo iba a hacer, porque para este punto lo conocía lo suficiente como para saberlo. A cambio Bryan sonrió, pero Falborg que estaba a su lado rodó los ojos.

El único y solitario café que Kai bebía de vez en cuando, bastó para que mirara de reojo a los gemelos. Dranzer y Black tenían huevos, pan, jugo y algo de fruta. Cualquier cosa que hayan hecho para estar "castigados" no podía ser tan malo si todavía les preparó comida. Aunque, el pelilavanda sabía que Kai no los dejaría sin comer aun cuando estuviera realmente enojado.

—¿No vas a comer? —preguntó Bryan.

—Más tarde —contestó Kai todavía sin mirarlo.

—¿Qué haces?

Falborg rodó los ojos cuando Kuznetzov tomó con suavidad el celular contrario. Lo hace de esa manera para no alterarlo o puede recibir un golpe. Es una apuesta arriesgada y el halcón no entiende porque debe tener tanto tacto con el idiota. Aunque cuando Kai le permite tomar su celular, se acerca para seguir viendo la pantalla. Curioso, parpadea un par de veces mientras su pecho hace algo gracioso cuando sus hombros se apoyan juntos. Pero Falborg necio como sólo él puede ser, frunce el ceño y desvía la mirada.

Bryan también nota lo cerca que están, ya que un par de mechones rozan su mejilla. Parece que conforme pasan los días, Kai comienza a sentirse más cómodo a su alrededor.

—Hn.

No obstante, el encanto se rompe cuando la puerta del comedor se abre. Ahí, Yuriy Ivanov entra luciendo como un alma en pena. Tiene bolsas bajo los ojos, las mejillas y la nariz rojas por la fiebre, además cada cierto tiempo estornuda. Tal vez por eso no fue extraño que arrastrara los pies, o que estuviera tan abrigado que se veía algo abollonadito. A su lado, un hermoso lobo blanco trota con calma.

—Te ves del asco —señaló Kai una vez Yuriy se dejó caer a su lado. Luego golpeó su cabeza contra la mesa y gimoteó lastimeramente.

Cansado, el pelirrojo volvió a erguirse con los hombros hundidos. No miró a nadie en particular, pero bajó un poco la bufanda que cubría su nariz, para robar el café de Kai.

—Hey —se quejó.

—Esta amargo.

—Ponle azúcar —respondió Kai al rodar los ojos.

Ambos comenzaron a hablar sobre ello, por lo que Bryan frunce el ceño cuando comienza a sentirse excluido. Al parecer, lo que sea que hizo su capitán para tener apéndices lobunos, consumió gran parte de su energía y la de su bestia bit. Por ello Wolborg era un lobo y Yuriy estaba enfermo.

La energía de ambos estuvo al límite y casi se extingue. Cuando Kai se enteró, lo insulto tan fuerte que fue fácil suponer que estaba preocupado. Bryan también lo estuvo. Sin embargo, es curioso verlos hablar con tanta normalidad; es como si el día anterior jamás hubiera existido. Como si el beso estuviera dentro de su imaginación.

—Hn —áspero el pelilavanda con el ceño fruncido. Molesto, miró el celular que todavía tenía en la mano, hasta que enarcó una ceja— .Debes estar bromeando.

Sólo con eso, sus compañeros alzaron la mirada. En cuanto Kai se da cuenta de lo que habla se mantiene neutro, pero Yuriy se muestra algo curioso.

—¿Por qué sigues buscando el libro? —preguntó Bryan— .Ayer casi los mata.

—No necesito que me lo recuerdes —dijo al intentar recuperar el aparato. Una vez Kuznetzov alzó la mano, lo fulminó con la mirada.

—¿Una feria abandonada? ¿En serio? —ironizó Bryan.

—El libro tiene una maldición encima, ¿En qué otro lugar podría a estar?

Es casi obvio que estuviera en una feria abandonada. Una casa embrujada o algún depósito encantado, también están dentro de las probabilidades.

—No puedes ir —dijeron ambos rusos al unísono. Tan coordinados que al final terminan mirándose.

—No les estoy pidiendo permiso —dijo Kai con el ceño fruncido.

—Vas a hacer que te maten —gruñó Yuriy con voz ronca por la congestión.

Es inútil. Nadie va a ceder, por lo que luego de un corto silencio, Bryan resopla.

—Iré contigo.

—No te estoy pidiendo que lo hagas —señaló Kai en cuanto se puso de pie para recuperar el celular.

—No puedes evitarlo. Además, yo también quiero saber que sucede con nuestras bestias bit.

Hiwatari arrugó la nariz en un gracioso mohín de fastidio. No quería que lo acompañara. Una cosa es arriesgar su vida para buscar una respuesta y otra, es hacer que su curiosidad lastime a alguien (como sucedió con Yuriy, porque de alguna manera sabe que fue su culpa que llegara a ese punto) Además, no necesita que lo cuiden.

—Averígualo solo —dijo con seriedad.

Fue como un llamado. Los gemelos sonrieron en un gesto salvaje, antes de envolver a su blade luchador en un destello de fuego. Duró sólo un segundo, pero vino en la forma de una fuerte ráfaga que obligó a los demás a cerrar los ojos. Cuando todo ceso, en el comedor sólo estaban Yuriy y Bryan con sus bestias bit.

Si Kai iba a ser honesto, esa devastadora velocidad lo hizo tambalearse cuando se detuvo. Dranzer y Black lo sostuvieron con suavidad, mientras intentó orientarse. Esta no es la primera vez que viaja de esta manera, pero sólo ahora se dio cuenta que era gracias a su sincronización. Fue un pensamiento que tuvo que dejar para después, porque se sentía algo mareado, así que negó varias veces la cabeza hasta que un cuerpo le cayó encima.

—Hn —se quejaron ambos desde el suelo.

Adolorido, el ruso-japonés alzó ligeramente la cabeza, para ver a Bryan encima. El ruso tenía el rostro en su pecho, pero se acomodó luego de maldecir entre dientes. Tuvo cuidado de no aplastarlo con su peso, aunque durante un breve instante se mostró tan descolocado como Kai.

—Lamento eso —dijo adolorido— .No se controlar esta endemoniada velocidad.

—Entiendo —dijo Kai sin moverse.

—¿Y cómo estás? —preguntó Bryan con una sonrisa descarada. El roce y la cercanía, hicieron que el bicolor frunciera el ceño. Además se negó tercamente a detallar en el cuerpo que lo tenía encerrado contra el suelo— ¡Wow!

Sin embargo el momento no duro, no cuando Dranzer y Black sujetaron al pelilavanda por los brazos y lo obligaron a ponerse de pie. Por desgracia para ellos, tuvieron que soltaron cuando Falborg envió una ola de viento tan fuerte, que los hizo tambalear.

El repentino fastidio que las deidades experimentaron, no fue algo que ninguno de los dos blade luchadores se molestara en notar.

—¿Cómo me seguiste tan rápido? —preguntó Kai al incorporarse.

—Tengo mis métodos —respondió sin querer darle mucha importancia.

De ninguna manera iba a decirle que podía rastrear su respiración. Eso soltaría una incómoda explicación, donde tendría que decirle que entre toda la jodida Rusia, él es capaz de verlo. De sentirlo de alguna manera y que por eso, siempre iba a ser capaz de encontrarlo.

Sonaba como un acosador, o algo así.

—Así que…—empezó Bryan al carraspear un poco, para desviar la conversación— ¿Por qué el libro es tan importante? Y no me digas que es porque necesitas respuestas, esa parte ya me la sé.

—No lo entenderías —señaló Kai con mordaz desenvoltura.

—Yo creo que sí. También tengo una bestia bit ¿Sabes?

—Olvídalo Bryan.

Eso no iba a suceder en un futuro próximo, pero lo dejó pasar por el momento. Con el ceño fruncido, el pelilavanda se agachó y recogió una serie de piedritas antes de erguirse. Ahí lo miró de manera significativa, antes de lanzar una piedra.

—Por ahí —señaló.

Kai no dudo ni preguntó nada, únicamente se limitó a seguirlo. Fue agradable de alguna manera; ese tipo de confianza hacia hormiguear su pecho, pero desechando la idea, Kuznetzov siguió caminando.

Dranzer y Black resguardan a su blade luchador como si estuviera cerca de un maníaco homicida, por lo que al final Hiwatari los empujó para que le dieran espacio. Por ello terminó junto al otro. Sus brazos casi se rozaban, pero no es algo de lo que estuviera pendiente, ya que estaba ocupado tratando que los gemelos se queden quietos.

Ninguna de las bestias bit estaba muy feliz, sin embargo su enojo era muy diferente entre sí. El de los fénix es obvio, dado que son algo sobreprotectores, pero lo que sucedía con Falbog era extraño. Él detestaba que Kai lo tocara de alguna manera, porque se sentía tan…y él es tan…

Maldición. Molesto, se llevó una mano tras la nuca mientras fulminó al ruso-japonés con la mirada. Que esté pensando en cosas extrañas es enteramente su culpa, en especial porque lo hace sentir…cosas. Cosas que no deberían existir ni creía saber qué hacer con ellas, porque sólo aparecen cuando Kai está cerca.

Impaciente, desplegó una brisa que despeinó Hiwatari. Con eso el bicolor se dio cuenta que estaba muy cerca de Bryan, así que tomó un par de pasos de distancia, y se peinó con las manos. Kuznetzov rodó los ojos, pero fingió indiferencia mientras continúo lanzando piedritas. Sus ojos habían adoptado ese brillo sobrenatural tan característico, que le ayudarían a encontrar la barrera que envolvía al libro.

—¿Le dijiste a Yuriy porque buscas el libro? —preguntó intentando sonar casual.

—Ni siquiera yo sé para qué sirve —resopló Kai de mala gana, hasta que lo miró con curiosidad— ¿Por qué?

—Estoy seguro que vendrá en algún momento.

—¿Enserio, cómo hacen eso? ¿Tienen algún tipo de rastreador o algo?

—Esa es una graciosa manera de describirlo —sonrió Bryan.

—Y sin embargo no vas a responderme.

—Ah, tú si eres el inteligente de la familia.

Kai casi sonrió, pero dejó caer el tema. El mismo Kuznetzov tenía una sonrisa fácil en sus labios. La diferencia quizás, fue el movimiento en el aire. Sus ojos casi relampaguearon cuando encontró lo que estaba buscando. Habían estado caminando por escasos 10 minutos, pero encontraron la manera de llegar al centro de la feria.

Atracciones oxidadas y juegos casi en ruinas, adornaron el tétrico escenario de lo que parecía una película de terror. Incluso la montaña rusa que estaba a izquierda, iba a derrumbarse de un momento a otro. Pero así como en cualquier película, en el centro de ese oscuro lugar, había un lúgubre y tétrico tráiler abandonado. Si acaso salía un asesino en serie da algún rincón, entraría dentro de las cosas que se supone que debían de pasar.

Bryan intentó no rodar los ojos, así que con un gesto de la cabeza, le mostró a Hiwatari que ese era el lugar que estaban buscando. A cambio, Kai se cruzó de brazos mientras giró para hablar con sus fénix sobre la mejor manera de acercarse; después de todo, no quería quedar atrapado como la última vez.

Eso dejó a Kuznetzov algo distante del trio. Había algo que le molestaba, así que con las manos en los bolsillos de la chaqueta, intentó mostrar fría apatía mientras analizó el tráiler. Darse cuenta que la muerte se ocultaba en su interior, hizo que mirara de reojo a Dranzer y Black. Por la manera como resguardaban a Kai, imaginaba que ellos también lo sentían.

—Tks.

Molesto, chasqueó la lengua y volvió la mirada al frente. Estaba tenso y alerta. Sin embargo intentó desechar el pensamiento cuando ladeó ligeramente la cabeza. Al principio fue para calmarse, pero antes de darse cuenta, estaba buscando algo. Desde su posición no veía a Kai, pero los hilos invisibles que trazaban patrones imaginarios alrededor de su cuerpo, reveló que era eso lo que buscaba.

Se sentía como una caricia, por lo que siempre terminaba afilando la mirada. Él veía a Kai, siempre lo hacía. El inconveniente era dejar de hacerlo.

Bryan era recio a ponerle sombre a lo que sucedía, sin embargo no era estúpido. Quería la atención del bicolor, pero al mismo tiempo quería dejar de dibujar su respiración en el aire. Una voz lejana le dijo que en el momento en que eso sucediera, iba a entrar en pánico. Después de todo, el único motivo por el que algo así ocurriera, es porque Hiwatari estaba muerto. Así que contrario a su buen juicio, estaba atascado ahí.

Quería estar molesto por ello, de verdad que sí. Pero la falta de convicción en su propia voz y el fastidio que en realidad no sentía, podía ponerlo arisco. Mas, entre toda esa mezcla confusa y contradictoria, lo único que sabía es que quería llamar la atención del bicolor. El motivo todavía lo desconoce, porque cada vez que estaba cerca de descubrirlo entraba en pánico y se alejaba.

Era estúpido, el bicolor lo descontrolaba sin siquiera saberlo, por lo que básicamente se sentía más molesto que otra cosa. Aunque había descubierto un extraño placer en arrancar una pequeña sonrisa de los labios del ruso-japonés. Incluso, los breves roces dejaban una marca de calor que producía un agradable cosquilleo.

Lo único que no le gusta son las constantes interferencias de su amigo. Si Yuriy no estuviera cerca, podría descubrir qué demonios sucedía, sin embargo Ivanov no iba a ponérsela fácil. Con un suspiro, Bryan se llevó una mano a la nuca para aflojar la tensión.

Kai lo miró de reojo, pero el pelilavanda lo ignoró cuando caminó alrededor de la barrera. De repente parecía la cosa más interesante del mundo, por lo que Hiwatari volvió su atención a los gemelos.

Incómodo y con el ceño fruncido, Bryan cerró los ojos. Podía dejar en evidencia a Yuriy al sugerirle a Kai, que quizás el pelirrojo estaba interesado de manera romántica en él. Incluso podía explotar cada una de las cosas que sabia y conocía de Ivanov, para intentar destruirlo. Pero contrario a la opinión popular, Kuznetzov no haría eso. No con Yuriy al menos. Él era su amigo, su hermano. Esto parecía mucho a una guerra entre los dos, pero no iba a traicionarlo. Ambos podían ser un poco psicópatas en niveles muy diferentes, pero eran y seguirían siendo hermanos.

Eso obviamente lo dejaba donde empezó. Envuelto en una extraña danza, donde Yuriy y él se rodeaban sin saber cómo actuar o cómo atacar. Si Bryan debía hacer una comparación, diría son iguales a un par de depredadores. Unos que rodean a una presa que no sabe qué demonios sucede, porque ni siquiera ellos pueden explicarlo.

—¡Wow!

…por el momento no pudo seguir con esa línea de pensamientos, ya que una sonrisa socarrona curvó sus labios cuando algo en el aire cambio. Su primera reacción fue ir por Kai y jalarlo por el brazo. Luego retrocedió un par de pasos y entró en la barrera.

Lo que cambio en el aire fue Yuriy.

Él apareció de la nada e intentó sujetar a Kai, quizás para alejarlo del peligro que suponía entrar al lugar. También podía ser que tropezó, la verdad no supo, pero terminó sujetando la nada mientras un par de manos lo atraparon para que no se acerque más. Ser sostenido por Dranzer y Black no le importó, porque estaba más sorprendido que Bryan le hubiera quitado la oportunidad de tocar al bicolor.

—Tks.

Arisco, Yuriy chasqueó la lengua, mientras los fénix lo empujaron ligeramente hacia atrás para que mantuviera la distancia. Bryan le sonrió desde el otro lado, una vez deslizó un brazo por los hombros de Kai.

—Hn.

Incluso Wolbrog resopló enojada.

—Mantente alejado perro —dijo Black de mala gana— .Si algo sale mal necesitamos apoyo.

—En tú estado sería mejor que te quedaras atrás —áspero Dranzer en desaprobación por su falta de energía.

—Esto es una estupidez —resopló Falborg— .Si algo le sucede a mi blade luchador, voy a patear el trasero del suyo.

—¡Hey, fue tú estúpido blade luchador quien entró en la barrera con el nuestro!

Sin interés en la discusión, Yuriy apenas y los vio de reojo, antes de volver su atención en sus compañeros de equipo. Si no hubiera sido frenado, estaría con ellos.

—"Idiota"

Leyó Kai en los labios de su capitán, por lo que tuvo el impulso infantil de sacarle la lengua. Si Kuznetzov e Ivanov compartieran la información que tenían, tal vez no tendría que estar buscando libros malditos, que por cierto, tenían deseos homicidas hacia su dueño. Además, Yuriy era el idiota por venir a un lugar, luciendo como si fuera a desmayarse de un momento a otro.

—Vamos —dijo Kai al tomar el brazo de Bryan.

Del otro lado de la barrera, los ceños se fruncieron de manera colectiva, excepto por uno. Falbog miró curioso antes que una suave sonrisa delineara sus labios. Kai no se había apartado. Sin embargo, cuando finalmente se sintió observado, volvió a su habitual apariencia apática.

—¿Qué? —dijo a la defensiva.

—Te estamos vigilando viejo —amenazó Black. Dranzer no fue tan paciente, ya que le lanzó una bola de fuego que por poco le da en la cara.

Incluso su gemelo, se mostró un poco sorprendido de la repentina agresividad.

—No vuelvas a amenazar a nuestro blade luchador.

—Tks, como sea —gruñó el halcón sin importancia antes de alejarse de mala gana.

Yuriy seguía sin moverse. Para este punto Wolborg era tan grande, que le llegaba a la cadera. Pero ella resopló cuando vio a Falborg, ya que su mirada siguió a Kai con más interés del que había mostrado antes y eso no podía ser bueno.

—Vamos —murmuró Ivanov.

Wolborg gruñó inconforme al saber que no había nada que hacer, en especial ahora que vio a Kai y Bryan entrar al tráiler. Eso obviamente no evitó que sacudiera la cola indignada. A su paso pudo haber golpeado a Falborg, pero fingió demencia una vez se sentó junto a Yuriy.

Dentro del tráiler, la puerta se cerró tras Bryan y Kai. En Rusia normalmente el clima es gélido y gris, pero esto se sintió mucho peor. Fue igual que entrar a un congelador, así que aun cuando se erizaron ligeramente, intentaron concentrarse en lo que tenían en frente.

El reducido y confinado espacio, se encontraba repleto de libros. Algunos estaban mohosos por la humedad, otros eran un manojo de hojas sueltas, pero sobre todo, la mayoría era inservible. Obviamente no podía encontrar el libro que necesitaba en una bonita y reluciente mesa. No. Esto debía ser un reto. Si Kai no lo creyera físicamente imposible, podía jurar que el libro se reía de él.

—¿Y que est…?

—No sé lo que buscamos —interrumpió Kai cuando Bryan se paró a su lado.

Había una sensación de desconcierto y un deja vu difícil de ignorar. Repetir la situación de la biblioteca no le hacía gracia, en especial la parte de casi morir o hacer que Ivanov estuviera cerca de hacerlo. Tal vez por eso se sintió inquieto, cuando vio los ojos de Bryan adquirir ese tono sobrenatural.

—Por aquí —comentó Bryan, al sujetar su mano y guiarlo entre las montañas de libros. Debían tener cuidado o tendrían un derrumbe.

—¿Ahora puedes ver libros malditos? —medio bromeo Kai sin mirarlo. Estaba muy ocupado viendo por donde caminar, como para importarle la mano que sujetaba la suya.

—¿Qué puedo decir? Es un don —sonrió antes de detenerse— .Tenemos que volver.

Apenas Kai chocó con su espalda, se apoyó en su brazo y se inclinó hacia un lado en busca del motivo. Sólo tenían espacio para caminar en línea recta, sin embargo no encontró nada que lo justificara. Curioso, vio a Bryan. Cuando le apretó la mano, supo que algo no iba bien.

Quizás fue la impotencia o la incertidumbre, pero algo hizo "click" en la mente de Kai. No fue una sensación realmente impactante, hasta que sintió un millón de voltios recorrer su cuerpo. La sincronización nunca se había sentido así antes. Pero el bicolor ni siquiera se dio cuenta que uno de sus ojos brilló con un fuego azul, y el otro con un destello negro.

Puede que Bryan y Yuriy tengan más control sobre esto, pero Kai tiene dos bestias bit, dos conciencias que controlar. Aunque no importa ahora, ya que todo se fue al diablo.

Al frente había una sombra. Un ser amorfo hecho de bruma que de repente gritó como una banshee, en lo que imaginaba era una sentencia de muerte. Apenas la bruma se les vino encima, Kai abrió grandes los ojos. La bola de fuego surgió después.

Desde afuera, era un tornado azul y negro que destruyó el tráiler, y rompió la monotonía del paisaje. Giró con tanta fuerza y tan fuera de control, que Yuriy y los demás tuvieron que usar todo su poder para no ser arrastrados. A su alrededor volaron escombros, cemento y virutas de metal por todas partes. Incluso la montaña rusa se tambaleo peligrosamente, con la amenaza de venirse abajo. Fue devastador, aterrador, pero todo cesó cuando una onda expansiva los golpeó. Para este punto el pequeño grupo estaba en el suelo, así que se levantaron algo confundidos.

Bryan y Kai estaban abrazados en el centro, donde estalló una bomba. Estaban arrodillados, y sólo se movieron cuando Kuznetzov lo soltó para ver si estaba bien. No llegó a examinarlo del todo, ya que el bicolor se alejó con torpeza mientras sostuvo su cabeza con ambas manos. También estaba temblando ligeramente, por lo que Bryan se acercó de nuevo.

—¿Kai?

—No es nada

Él no estaba muy seguro de eso, por lo que lo abrazó con cuidado mientras deslizó las manos por su espalda. Era agradable de alguna manera, ya que hubo una cálida presión del muchacho que se apoyó contra su cuerpo. Aun así, luego de un par de minutos Hiwatari lo empujó lejos, para poder pararse.

De pie, Kai miró a Yuriy cuando fue por el libro. Era la única cosa que seguía intacta luego de la explosión. Obviamente.

Ivanov no lucia muy feliz; en realidad, sus ojos brillaron con un tinte que encendió todas las alarmas en su cabeza.

—Espera —pidió cuando Dranzer y Black se acomodaron a cada lado. Los fénix no lucían mejor que su dueño, de hecho parecían algo aturdidos.

—No —dijo Yuriy con el ceño fruncido— .Esto se está saliendo de control. Vas a hacer que nos maten.

—No les he pedido que…

—No vamos a dejarte solo. No seas idiota —gruñó Yuriy— ¿Quiénes crees que somos?

Kai entendía lo que quería decir, pero eso no significaba que se sintiera feliz cuando el ruso destruyó el libro. No había pasado tanto tiempo al borde de la muerte, como para que su estúpido capitán lo hiciera pedazos con su poder.

—Yo hablare contigo sobre lo que quiera saber —dijo Yuriy sin ninguna emoción en particular en la voz, o al menos lo intentó ya que hubo un deje de inquietud.

El bicolor que se estaba preparado para insultarlo (y golpearlo si llegaba el caso), de repente lo miró con curiosidad hasta que resopló. Entendía lo que quería decir Ivanov, ya que todos los dueños anteriores habían muerto. Sin embargo, cuando Yuriy estornudo, se tomó un momento para verlo de verdad. Wolborg estaba más grande, por lo que imaginaba que había recuperado energía. Pero el pelirrojo lucia igual de mal que en la mañana.

Él apenas se había sincronizado un momento con Dranzer y Black, pero tenía un punzante dolor de cabeza. Así que podía entenderlo un poco. Tal vez las bestias bit tomaban más energía de la que pensó en un principio; después de todo, los gemelos se veían bien.

—Bien —dijo de mala gana. Con tantas lagunas en sus múltiples teorías, iba a aceptar la ayuda— .Andando.

Había sido un desenlace raro para una historia particularmente extraña. Sin embargo, Kai dio dos pasos antes que Bryan tomara su brazo. La expresión indescifrable que encontró cuando giro, lo hizo parpadear un par de veces. En especial porque Kuznetzov trazó un ligero camino por su brazo. Sus dedos apenas lo rozaron, pero se estremeció sin razón aparente cuando sujetó su mano con un gesto escueto.

Kai estaba despeinado, tenía polvo encima y estaba tan cansado, que la situación sólo lo cogió con la guardia baja. Iba a preguntarle a Bryan que hacía, tenía toda la intención de hacerlo, pero sus labios volvieron a cerrarse. Si era honesto, no supo porque lo hizo; pero cuando la mano libre sujetó su nuca y sus dedos se enredaron sutilmente en su cabello, las palabras sencillamente desaparecieron.

Para el momento en que fue obligado a tirar la cabeza ligeramente hacia atrás, su mente estaba en blanco. Eso no quiere decir que el ligero y fantasmal roce entre sus labios, no secara su garganta. En realidad, su cuerpo pensó que no necesitaba respirar, porque dejó de hacerlo justo cuando un par de suaves labios presionaron los suyos.

Fue sólo una leve unión, pero una corriente eléctrica viajó por su espalda. Sus labios eran suaves y cálidos, por lo que el gesto le pareció inesperadamente gentil.

—Mírame —susurró Bryan sobre sus labios antes de dejar una serie de suaves besos, donde capturó los finos contornos y mordió el labio inferior.

Al final se rio cuando una ola de fuego casi lo calcina. Pero Kai sólo pudo quedarse como tan quieto que parecía una estatua. Aun así, antes de desaparecer en un mar de fuego, se dio cuenta que entre esa sonrisa altiva había algo interesante. Sus ojos…eran normales.

CONTINUARA:

Ann (aun amarrada a la silla): ¡Boom baby °¬°!

Ro (amarrada a la silla): ¡Actualización °¬°! He estado esperando junto con la turba por este día TT¬TT

Ann: TT¬TT

Ro: Como siempre, lamentamos la demora, sin embargo ahora que Ann tiene algo de tiempo libre, intentara no demorarse tanto con el próximo capítulo n-n.

Ann: Hai °¬°! Hace parte de mi campaña por ponerme al día con mis Fics n-n antes que el malvado fantasma-de-las-no-actualizaciones aparesca oÔ

Ro: No puedo creer que diga esto, pero el exorcismo funciono o.o

Ann: Antes de irnos, enserio Turba Enfurecida, dejen de repartir volantes TT-TT

Ro: Su campaña publicitaria funciona mejor de lo que hubiera pensado n¬nUUU

Ann (Rincón oscuro): TT¬TT

Oks, por el momento nos despedimos n-n. Como saben el Fanfiction está colocando los anónimos como Guest oO, así que no sabemos quienes escriben. Por favor coloquen sus nicknames para poder responderles adecuadamente n—n.

De acuerdo como hay una estúpida norma en el FanFiction que impide contestar los Reviewer en el Fic ¬¬XXX, lo hare en mi profile n-n.

Para llegar al profile sólo tienen que ir a la parte superior donde dice Autor: Ann Saotomo. Bueno, ya saben PERSONAS ENCANTADORES QUE SE TOMARON LA MOLESTIA EN ESCRIBIRME VALLAN A MI PROFILE PARA VER SUS RESPUESTAS n-n

NOTA: QUIENES ESTAN REGISTRADOS EN EL FANFICTION, LES ENVIE LAS RESPUESTAS A SUS RESPECTIVAS CUENTAS oO, SI ALGUIEN NO LA RECIBIÓ POR FAVOR AVISAR! (Aunque si tienen bloqueada la opción para enviar mensajes o.o, entonces lo pongo en mi profil)

Para dejarme un Reviewer escriben dentro del rectángulo que está aquí abajo n.n, no hay necesidad de estar registrado en el Fanfiction para hacerlo u.u, o si prefieren me escriben a mis e-mails los cuales encontraran en mi Profile.

Se despiden:

Ro: Ahora que lo pienso, ¿cómo nos vamos a soltar oÔ?

Ann: ¿Con el poder del amor o.o?

Ro: Vamos a morir aquí TT¬TT

Ann: Básicamente TT¬TT

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