Ann: ¡¿Boom qué *¬*?! ¡Hemos vuelto n0n!

Ro: La turba enfurecida todavía no se ve feliz =¬=

(Turba enfurecida por la milenaria espera): ¬¬

Ann: Con el tiempo te acostumbras a ellas o.o

Ro: Tristemente es cierto =w=

(Turba enfurecida por la milenaria espera): ¬¬XXXXX

Ann: Ok oO…continuemos antes que termine siendo atacada TT¬TT

Ro: Este capítulo está dedicado nuevamente a Sairen n-n, porque….bueno, básicamente porque queremos xDDD

Ann: De acuerdo, la turba puede proceder con su castigo TT¬TT

Transmisión interrumpida.

De acuerdo, gente este es un Fic raro e inverosímil u.u. BeyBlade no nos pertenece bla, bla, bla, no ganamos ni un peso con esto, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir -.-

También es una situación inusual que no nos hace responsables de pérdida de neuronas oO. Homo fóbicos ¡HUYAN! YuriyxKaixBryan, luego no digan que no se los advertí u.u, Kai hace de uke.

CAPITULO OCHO: FOLLOW ME DOWN (3OH!3)

La palabra de hoy es locura. El tipo de locura donde lo único que hace falta es un empujoncito para caer en picada por una pendiente. Pero si caía, Kai iba a llevarse a un par de idiotas consigo.

Con el ceño fruncido, se encontró en una escena familiar cuya única variable lo hizo suspirar. Normalmente a esa hora estaría en su habitación con Dranzer y Black, pero las personas que lo acompañaban no eran los gemelos sino Yuriy y Bryan.

Cansado miró el techo, mientras los otros dos se acurrucaron a cada lado. El bicolor intentó concentrarse en otra cosa, pero fue difícil. Quizás esto era una de esas situaciones donde todo estaba jodido y fuera de lugar, que resultaba normal. Obviamente eso no significaba que fuera feliz, porque Bryan y Yuriy lo estaban abrazando con tanta fuerza que no podía moverse. Todo era un enredo de brazos y piernas, donde Ivanov tenía el rostro enterrado en su cuello, mientras Bryan deslizó una mano bajo su camisa, por lo que de vez en cuando sus dedos se curvaban alrededor y abarcaban tanta piel como pudiera. Era suave y cálido, pero Kai no estaba muy seguro de lo que debería sentir.

Lo único seguro, es que sentía la inquietud de los gemelos y la manera como su corazón palpitó sólo un poco más rápido de lo normal. Pero no iba a entrar en detalles. Gracias.

—Nh —gimió Ivanov al acurrucarse más cerca. La distancia le permitió sentir el roce de sus labios y el cálido y húmedo toque de su respiración.

Locura.

Si, esa era la palabra del día.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Si Kai tuviera que definir un punto en el que todo se fue al diablo, diría que fue hace 3 semanas, cuando Kuznetzov se acercó durante una práctica. Ninguno de los dos había hablado sobre el beso; en realidad, apenas y habían cruzado palabra. Pero cuando estuvo medianamente cerca, Dranzer y Black se pegaron a cada lado y lo fulminaron con la mirada.

Habían pasado dos días desde que volvieron a la abadía, pero los tres se mantuvieron en su habitación intentando recuperar energía. Esta era la primera vez que salían a entrenar por lo que nadie los molesto. Kai recibió un par de mensajes para ver si estaba bien, pero los rusos no intentaron entrar a su cuarto, básicamente porque la temperatura era demasiado alta como para soportarla.

—Lamento lo del libro.

Fue lo primero que Bryan dijo cuándo se acercó junto a Falborg que cruzó los brazos y resopló de mala gana.

De todas las cosas que Kuznetzov podía decir, esta no era la que esperaba. Kai había estado tan ocupado intentado que los gemelos no perdieran energía, que estaba a un paso de enloquecer con todo el asunto.

—Bueno. En realidad no lo lamento, porque la maldito bicho casi nos mata —señaló tras hacer un par de ademanes que le ayudaron a explicarse— .Pero supongo que lamento la parte menos homicida del asunto.

—Uh… ¿gracias?

—Encontré una librería —prosiguió Bryan sin importar la duda en su voz, o la curiosidad con la que Kai lo miró.

A Falborg siempre le había parecido una expresión interesante, aun cuando no había tenido tiempo para analizarla. Normalmente sólo duraba unos pocos segundos, pero en esta ocasión el bicolor permaneció atento y en silencio, con ese tipo de gesto donde lucia más joven de lo que era. Tal vez por eso terminó acercándose de manera inconsciente. Nadie pareció notarlo, porque no estaba tan cerca como para alertar a los gemelos, pero si lo suficiente como para poder dibujar las finas facciones.

—¿Librería? —repitió Kai— .Busque librerías por toda Rusia. Ninguna sirve.

—Esta es diferente.

—¿Por qué?

—¿Vas a venir o no? —resopló Bryan.

Kai rodó los ojos pero asintió. Tardo 15 minutos en terminar sus rondas con los novatos y otros 45 en llegar al dichoso lugar. Diez minutos después, supo que no había nada útil en el lugar. Era un establecimiento pequeño, y oculto entre otros edificios y los callejones de un barrio de clase baja. No era oficialmente una librería, por lo que entendió porque no había dado con ella antes. Los libros estaban viejos y usados; la mayoría era de ocultismo y magia negra. Así que para darle un efecto más dramático, se encontraba adornada con velas e incienso.

—No destruyan nada —le advirtió Kai a los gemelos una vez tomó un libro cualquiera.

—No lo haremos —prometieron a coro antes de mirarse de mala gana.

Kai sonrió con suavidad una vez se alejó un poco. Podía sentir la curiosidad y la emoción brotando de las bestias bit, quizás porque era la primera vez que viajaban tan lejos para ver un espacio dedicado exclusivamente a los libros. Para ellos era nuevo y emocionante. Tanto que parecían capaces de vibrar de emoción.

Divertido, el bicolor se movió entre los estantes hasta que casi choca con Falborg. Fue gracioso verlo con el rostro enterrado en un texto, mientras sus cejas se movían de vez en cuanto para delatar sus emociones. Así que sin querer interrumpirlo, volvió por donde vino.

—En mi defensa, estaba seguro que este lugar podría tener algo —dijo Bryan cuando se acercó.

—Nhhh.

—Te diré que, le pagare a tus aves un libro a modo de disculpa.

—No es necesario —comentó Kai con ligereza antes de dejar el libro a un lado.

—Ya lo sé —dijo Kuznetzov una vez ambos comenzaron a caminar— .Pero ya lo hice.

Hacia no más de dos segundos que había visto a los gemelos, por lo que giró sobre los talones como si alguien lo hubiera halado. Luego de asomarse por un lado, los encontró en una esquina discutiendo sobre algo que no alcanzó a escuchar; ambos podían parecer serios y desinteresados, pero había leves sonrisas que curvaron sus labios, quizás por los libros que cada uno llevaba.

—Relájate, no es para tanto —dijo Bryan con un deje desinteresado que atrajo toda su atención.

Su expresión era simple, incluso su voz tenía un tono casi aburrido que pretendía quitarle importancia al asunto. Kai sólo pudo mirarlo, sintiéndose extrañamente descolocado. De hecho debió parpadear un par de veces en confusión antes de soltar un suave "Gracias", que hizo sonreír al otro.

—De nada —respondió Bryan.

El aturdimiento lo acompaño todo el día. Por lo que Kai se encontró yendo hacia la abadía, con tres bestias bit que en más de una ocasión tropezaron por leer y caminar al mismo tiempo. Sólo por eso debieron quitarles los libros.

Fue un sentimiento curioso, pero el bicolor se encontró mirando el cielo sin pensar en nada en particular. Un par de segundos después suspiró con fuerza. Los libros eran importantes, porque rara vez Dranzer y Black tenían la oportunidad de escoger algo que les gustara. Kai junto con Bryan y Yuriy habían sido tan precavidos, que a veces caminaban de puntitas alrededor de ellos.

Debería regalarles cosas más a menudo. Los gemelos lucían tan contentos, que no pudo evitar sonreír. Desde el beso, su cabeza había estado dando vueltas. Quizás le estaba dando más importancia de la que merecía. Quizás Bryan si había estado bajo ese extraño influjo, aun cuando sus ojos no cambiaron. Quizás…debía olvidarlo.

Convencido de dejar el tema de lado, Kai se rio por lo bajo cuando Wolborg se quejó sin parar durante dos horas hasta que Yuriy debió salir a comprarle un libro. Fue graciosos como un detalle tan simple relajo el ambiente.

Dos días después sucedió algo similar cuando Ivanov y Wolborg se acercaron en el comedor, luego del desayuno.

—Ven conmigo —dijo Yuriy. Sin darle tiempo de responder, se alejó.

—¿A dónde vamos? —preguntó Kai tras seguirlo de mala gana.

—Hoy tenemos una misión.

Al menos habían terminado de comer. Pero con sus palabras los fénix dejaron de fruncir el ceño y se mostraron curiosos. Al lado de Yuriy, Wolborg saltó contenta con la idea de luchar. Fue un sentimiento que pareció contagiar a los otros dos, por lo que Kai los miró de reojo.

—¿Qué tipo de misión? —preguntó mientras Dranzer tomó su chaqueta y Black su bufanda.

Entre ambos lo trataban como un niño, pero ya había dejado de quejarse así que los dejó ser. Ambos sonrieron y eso de alguna manera fue suficiente. Probablemente era su culpa, ya que los estaba malcriando.

—Vamos —apremió Wolborg al tomar la mano de Kai y tirar de ella.

En cuanto salieron, el frío de Rusia los recibió con los brazos abiertos. Ni Ivanov ni él necesitaba protección contra el clima, pero el cambio fue agradable. Aunque entre esa sensación de tranquilidad que lo invadió, Kai se rio cuando Black ahuyentó a Wolborg para que soltara su mano.

—Tenemos un grupo rebelde. —comentó el pelirrojo con las manos en los bolsillos de la chaqueta— .Planean un golpe contra nosotros.

—¿Qué quieren?

—Lo mismo de siempre. Nuestro puesto.

Kai asintió en comprensión. Nada de esto era extraño. En realidad, que Ivanov le pidiera venir tampoco era inusual considerando que era su segundo al mando. Además, con todo lo que ha pasado últimamente, una batalla no sonaba mal. De hecho sonaba como algo maravilloso.

—¿Qué tan lejos está? —preguntó Dranzer.

—Son unos 15 minutos en metro.

La sola mención casi detiene a Kai. Fue un breve impulso, uno que le mostró que sus bestias bit nunca se había subió al metro. Hasta ahora no había tenido ningún incidente al probar cosas nuevas, por lo que la duda desapareció al asentir. Black y Dranzer entendieron el lenguaje corporal, porque sonriendo ligeramente. Yuriy también lo hizo, fue algo ligero pero lo suficientemente curioso como para que Kai enarcara una ceja.

—¿Tienes más información sobre el equipo?

—Es uno de los más grandes hasta ahora —respondió a su lado— .Envié a Ian, Spencer y Bryan al otro lado de la ciudad. Nosotros nos haremos cargo de la parte más grande.

—¿Cuántos son?

—Un estimado de 20 personas para nosotros. Unos 15 para ellos.

De donde consiguió la información no resulto relevante. Kai no dudaba de su palabra, ni de los propósitos de la misión que le fueron dichos. Además, siendo honesto, cualquier duda que pudiera tener se esfumo cuando llegaron a la estación. Dranzer, Black y Wolborg dejaron escapar un breve destello de su poder. El bicolor hubiera dicho algo, pero los tres lo sujetaron como si no pudiera ver el metro por sí mismo.

La buena noticia es que no hubo más incidentes sobrenaturales…muy notorios. Puede que las ventanas se cristalizaran y que una llamarada ocurriera dentro del maldito aparato, pero sucedió tan rápido que los demás pasajeros se miraron entre sí en confusión.

—Es aquí —señaló Yuriy luego de 10 minutos.

Hacía poco se bajaron en una estación, por lo que ahora estaban frente de una cancha de basquetbol en mal estado. Estando en territorio "enemigo" sólo debían ser pacientes y esperar, así que durante un largo instante no hicieron nada más que quedarse ahí. Fue dolorosamente predecible ver a un puñado de blade luchadores salir por las esquinas de los edificios cercanos, con los lanzadores en las manos y fieras expresiones que no lograron inmutarlos.

—Deberíamos dejar que las bestias bit lo intenten —dijo Yuriy sin mirarlo. El tono desinteresado de su voz, fue lo único que necesitó para que Kai girara un poco para verlo.

—¿Intentar qué?

La sorpresa fue tan grande, que incluso los gemelos lo miraron como si fuera la primera vez que lo hacían. Wolborg por otro lado, gritó un "¡Sí!" que la hizo saltar emocionada.

—¿De que estas hablando? —presionó el bicolor sin importarle que los estuvieran rodeando.

—Sera un buen entrenamiento —aseguró Yuriy al mirarlo.

—Casi pierden el control en el metro —insistió Kai con el ceño fruncido.

—Pero no lo hicieron.

—Olvídalo.

¡Hey, van a luchar o qué! —reclamó alguien entre los blade luchadores.

—Un minuto —dijo Yuriy con un tono duro y una fría mirada, que hizo encoger a algunos— .Hiwatari escucha, será un buen entrenamiento para todos. Nadie saldrá herido.

Obstinado, Kai se cruzó de brazos. Tras su espalda, alguien se cansó de esperar y lanzó su blade.

—Tks —el pelirrojo chasqueó la lengua pero tras una mirada a Wolborg, la escuchó reírse antes de salir al ataque— .Nadie los vera. Wolborg está aquí y ella les mostrara sus blades.

La parte que le asustaba era no saber qué sucedería si recibían daño en su forma humana. Era algo en lo que había estado pensando últimamente, pero luego de lo que parecieron un par de minutos, respiró hondo y volvió a mirar a su capitán.

—Bien.

La alegría que experimentaron Dranzer y Black fue abrumadora. Ambos apenas y había sonriendo, pero el vínculo hizo que Kai se sintiera casi mareado y algo drogado con tanta emoción y euforia mezclada. Los gemelos tal vez lucían como humanos, pero extrañaban la emoción de un buen combate.

—Terminemos con esto —dijo el bicolor cuando sus ojos cambiaron de color con la sincronización. Uno azul y otro negro.

Yuriy sonrió durante un momento, pero así como una cacería, sus ojos tuvieron ese brillo sobrenatural que indicaba que esto prometía ser divertido.

Si ambos debían ser honestos, fue una de las batallas más intensas que han tenido últimamente. Los oponentes tal vez no fueron un reto, pero la sincronización hizo que todo se sintiera mucho más fuerte. Y aun cuando siempre habían podido ver bestias bit, esto no se parecía a nada que conocieran. El poder que estaban experimentando era una increíble descarga de energía.

—¡Somos geniales! —exclamó Wolborg con el puño en alto.

Incluso los gemelos dieron un high five con sonrisas arrogantes y medio insolentes. Ni siquiera habían sacado todo su poder, pero la batalla fue suficiente como para liberar el estrés que habían acumulado con todo ese extraño asunto del beso y lo que sea que sucedía con Ivanov.

Pero su alegría hizo que Kai se sintiera igual. Una mirada a Yuriy, le mostró que él estaba experimentando lo mismo. Incluso cuando el pelirrojo le sonrió, el bicolor se dio cuenta que hacía mucho ambos hablaban sin palabras. Era extraño lo cómodo que se sentía con ese pensamiento, porque él confiaba en el capitán ruso quizás más de lo que pensaba. Pero ese pedazo de información al que no le había prestado atención, fue como una nueva descarga de energía.

Kai no sólo accedió a un encuentro, sino que lo hizo porque Ivanov pensó que era un buen entrenamiento. Porque él sabía que su segundo al mando tenía un buen control, porque así como Hiwatari confiaba en él, Ivanov hacia lo mismo.

¿Qué significaba eso?

—¡Vamos por helado! —dijo Wolborg al prenderse del brazo de Kai.

—No hay helado —dijo Yuriy al jalar a la niña por su camiseta.

Él no estaba particularmente cerca, pero antes de poder agregar algo más, Dranzer y Black jalaron a su blade luchador lejos.

—Es tiempo de irnos —dijo Black con un brazo alrededor de la cintura de Kai.

Yuriy frunció un poco el ceño, pero asintió. El viaje hacia la abadía fue calmado y sin mayor incidente; aunque los gemelos se sentaron en el mismo asiento que él y lo apretaron hasta casi ser incómodo. No fue muy diferente del viaje inicial pero había algo extraño, lo sabía por la manera como ellos lo abrazaban.

—¿Qué? —preguntó Kai y el fénix negro arrugó la nariz en un gracioso mohín de fastidio.

—No es nada —aseguró Dranzer con un brazo alrededor de sus hombros.

—Están más raros de lo normal.

—No es nada —repitió Black con un brazo en su cintura. Cuando se acercó para darle un besito en la cabeza, Kai le dio un codazo en las costillas.

—No intentes distraerme. ¿Qué sucede con ustedes?

—No te separes.

—Nosotros te cuidaremos —apoyó Dranzer al imitar a su hermano y dejar un suave besito.

—Puedo cuidarme solo —aseguró Kai al rodar los ojos, aunque eso le valió un par de suave risitas.

—Lo sabemos —dijeron a coro los fénix.

—Hn.

Debía verse un poco gracioso sentado entre ambos, incluso se sentía bajito. Pero lo único que pudo hacer fue resoplar por lo bajo. Sentados al frente, Wolborg afiló la mirada con un tinte homicida por la excesiva cercanía y los toques que no tenían razón de ser; a su lado, Yuriy se cruzó de brazos y fingió no darse cuenta de lo que sucedía. Ambos parecían molestos, aunque no entendía porque.

Nadie dijo nada después de eso, así que llegar a la abadía resultó ser un viaje tranquilo. La tercera vez que ocurrió algo anormal, fue al día siguiente luego del entrenamiento y casi al final del día. Bryan y Falborg se acercaron nuevamente.

—Hey Kai, ¿tienes un segundo?

—Si.

Con sus actividades en orden, los gemelos eran libres de unírsele. Kai estaba tan acostumbrado, que no le sorprendió verlos aparecer para colocarse a cada lado. Se veían sólo un poco menos ariscos de lo normal; sospechaba que era por los libros que Kuznetzov les regaló.

—Entrena conmigo.

Algunos de los alumnos que tenía el bicolor a cargo, se detuvieron. No era muy común ver a dos titulares luchar. Normalmente los entrenamientos de los Blitzkrieg Boys eran en privado, como debería ser para mantener las estrategias en secreto. Mas, el breve momento de desconcierto que Kai experimento, fue suplido por las miradas que Bryan y el mismo les enviaron a los demás, fue un silencioso y claro "Lárguense" que estuvo inusualmente sincronizado

—No estoy interesado —dijo Kai y los gemelos sonrieron arrogantes, mientras Falborg los fulminó con la mirada.

—No es un entrenamiento normal —aseguró Bryan cuando se quedaron solos.

—¿Qué es?

—Después de leer el reporte de Yuriy, se me ocurrió probar una batalla con Falborg.

—¿Cómo es eso diferente? —preguntó Kai tras enarcar una ceja.

—Para mí sería usar el poder de Falborg y para ti, el poder de una de tus bestias bit. Solo una.

Desde que los fénix se volvieron humanos, para tener el control, Kai mantenía el mismo nivel de poder entre ambos. Cuando la sincronización sucedía tomaba exactamente la misma cantidad o el desbalance podría crear una llamarada, o en el peor de los casos el equivalente a una mini explosión nuclear. Lo que primero ocurriera.

—No lo creo.

Aun cuando tuviera curiosidad de desatar todo el poder de unos de ellos, no significaba que iba a desequilibrar la ecuación.

—Un segundo —pidió Black al tomar la mano derecha de Kai, mientras Dranzer sujetó la izquierda.

—¿Y ahora qué? —preguntó el bicolor una vez estuvieron lo suficientemente lejos como para ser oídos.

—Queremos intentarlo —dijo el pelirrojo, por lo que Kai lo miró con duda.

—Se dan cuenta que sólo poder usar a uno ¿cierto?

—Si —respondieron al mismo tiempo. Se oían extrañamente emocionados por lo que Hiwatari se cruzó de brazos, todavía renuente a ceder.

—¿A cuál? Porque no seré yo quien escoja.

—No importa, lo tenemos bajo control —dijo Black.

Del otro lado del salón, Bryan que se había cruzado de brazos mientras esperaba, de repente sonrió divertido cuando los vio jugar piedra, papel o tijera. Iba a decir algo sobre haberlos convencido pero cuando giró hacia Falborg, no lo encontró con su usual expresión de fastidio; en realidad su semblante era más suave, casi curioso quizás por la manera como Kai trataba a Dranzer y Black. Él incluso terminó sonriendo divertido por la situación, aunque Bryan no supo ponerle nombre a lo que sucedía. Lo que si sabía es que una corriente eléctrica lo invadió como siempre que se sincronizaban.

—¡Si! —exclamó Dranzer desde la distancia mientras Black gruñó molesto.

—Parece que tenemos un acuerdo —dijo Bryan al descruzarse de brazos.

—Empecemos con un calentamiento —dijo Kai una vez se acercó.

—Seguro.

—Tks.

De mala gana, Black arrugó la nariz en fastidio y miró de manera obstinada hacia cualquier lado donde no estuviera su hermano. Cuando un par de manos acunaron su rostro, se vio obligado a girar para encontrar ese par de infiernos carmín que tanto le gustaban. Sin aviso, Kai lo jaló tan cerca que apoyó la frente contra la suya.

—Sera un momento —susurró el bicolor lo suficientemente bajo como para que él lo escuchara— .Si te sientes mal o algo está fuera de lo común, sólo dilo.

—Estaré bien —dijo Black con una sonrisa tan sincera por su preocupación, que Kai terminó imitándolo.

Junto a ellos Dranzer rodó los ojos, pero apenas Kai se separó de su hermano sintió el cambio. Empezó lentamente, pero creció hasta curvar sus labios en una sonrisa satisfecha. Era casi placentero, tanto que ladeó la cabeza y respiró hondo para disfrutar del momento un poco más, mientras la energía hizo brillar sus ojos con un tono sobrenatural.

—Quiero que me prometas algo —dijo Kai antes de dejarlo ir— .Ya lo había dicho, pero no quiero que intentes reclamar el control, ni que se lo quites a Black.

—Lo prometo.

Dios, le daría lo que él quisiera mientras no se detuviera. Kai tardo un segundo, pero asintió satisfecho y se alejó. Al frente, los ojos de Falborg tenían el mismo fulgor, pero luego de mirarlo un momento desapareció. Dranzer hizo lo mismo. Ambos se movieron como un par de sombras y cuando su poder choco, se produjo una onda expansiva que les removió el cabello. Era una de las cosas más impresionantes que ambos rusos había experimentado hasta ahora. El poder de Dranzer se sentía puro, así debería sentirse tocar el alma de la misma naturaleza, tan perfecto y abrumador que Kai apretó los puños.

Claro que cuando alguien le saltó encima, una bola de fuego estalló en el lugar. Se había compenetrado tanto con Dranzer que eran prácticamente la misma persona. Pero ahora por alguna razón desconocida, Kai terminó en el suelo.

—Hey, hola —dijo Bryan sobre su cuerpo— ¿Estas bien?

—¿Qué?

—Parecías un poco ido. Te estoy llamando desde hace 5 minutos.

De manera distraída, Kai miró alrededor. Su poder se desbalanceo de manera inesperada, por lo que habían pequeñas plumas azules cayendo por todas partes, igual que una suave llovizna.

—¿Estas bien? —repitió Bryan al acomodarse mejor para no aplastarlo con su peso.

Cuando no consiguió respuesta, apartó algunos mechones de cabello que le impedían verlo por completo. Fue un gesto amable y tranquilo que intentaba atraer esa mirada perdida. Una vez lo consiguió, sonrió con calma. Kai lo imitó todavía algo aturdido, hasta que notó a la persona que tenía encima y que ahora lo miraba de manera indescifrable.

—Eso no salió tan bien —dijo Bryan sin moverse ni un centímetro— .Aunque pudo haber sido peor.

Era una graciosa manera de decirlo, pero Kai suponía que era cierto. Pero antes de poder agregar algo más, Kuznetzov fue empujado por Black que también arrastró a su blade luchador para que se sentara en su regazo. Después sólo lo abrazó con fuerza.

El bicolor se sintió confundido pero no dudo en responder el abrazo. El fénix estaba temblando ligeramente, también escondió el rostro en su cuello y lo sujetó con tanta fuerza, que parecía herido de alguna manera.

—Tranquilo. Todo está bien —susurró Kai al acariciarle el cabello— ¿Te duele algo?

Sin soltarlo, buscó con la mirada a Dranzer que se acercaba tambaleante y desorientado. Preocupado, el bicolor estiró el brazo como una invitación para que se acercara para un abrazo. También podía ser una guía para el atontado muchacho, en realidad no importó demasiado, porque Dranzer se dejó caer tras su espalda y enterró el rostro al otro lado de su cuello. Ahí lo abrazó como pudo entre los brazos de su hermano y lo atrajo con fuerza.

—No te vayas —susurró Black tan bajito que apenas y lo escucho.

—No iré a ningún lado —aseguró Kai con los brazos alrededor de ellos.

—Kai…—llamó Dranzer con voz quebrada.

—Shhh…estaba bien. Todo está bien.

Sin pensarlo y a modo de protección, una esfera de fuego los envolvió. De fondo le pareció que Bryan lo llamó, pero no pudo asegurarlo, no cuando lo único que estaba en su mente era resguardar a los gemelos.

Le tomó un momento debido a su propio aturdimiento, pero al final creyó entender lo que sucedía. Lo primero que sintió fue la tristeza de Black, el miedo al abandono y a la manera como su conexión con Kai fue débil y casi inexistente. Parecía como si fuera a desaparecer, como si no pudiera llegar de nuevo a su lado. Fue el mismo miedo que experimentaba cada vez que escogía a Dranzer.

Su miedo ahora se sentía tenue, pero ahí estaba. Era algo contagioso, por lo que el bicolor intentó restablecer la conexión. Cuando lo hizo fue tan brusco e inesperado, que Dranzer se sintió débil, vulnerable y tan desprotegido y asustado como el fénix negro.

—Todo está bien —prometió Hiwatari— .No voy a ninguna parte y ustedes tampoco.

Aparecer en su habitación no fue extraño, no cuando lo único que estaban buscando era confort y protección. Esa noche durmieron abrazados como siempre, pero tan cerca como fuera naturalmente posible. La esfera nunca despareció y entre esa cálida sensación, sus mentes se fusionaron como si fueran una sola.

Era un sentimiento terrorífico estar tan cerca de alguien, pero al mismo tiempo tan agradable y lleno de paz, que ninguno se movió hasta el día siguiente.

Kai sabía que lo que sucedió no fue culpa de Kuznetzov. Fue suya por no saber cómo manejar la situación. Abrumado, se encontró mirando el techo mientras escuchó a los otros dos respirar de manera suave y calmada.

Bryan era diferente a los demás. Fue la primera persona que dejó de tratarlo como el nieto de Voltaire y lo involucró en sus estúpidas bromas. Quizás su retorcido sentido del humor era un poco idiota, pero al mismo tiempo resultaba refrescante como lo distraía hasta el punto en que lo único que existía era ir a cobrar venganza, sobre el bastardo que escondió su café. Cuando eso sucedía, el idiota lucia condenadamente satisfecho de que su plan hubiera funcionado.

Pero lo más curioso, es que actuaba como si no hubiera sido criado como un soldado, como si ese tipo de juegos estuvieran permitidos y la verdad es que si lo estaban, es sólo que Kai lo recordaba cuando Kuznetzov lo hacía.

Fue un pensamiento algo gracioso, por lo que se rio por lo bajo antes de dormir.

La cuarta vez que sucedió fue al otro día.

Cansados de todas las cosas raras que últimamente han experimentado, Kai y sus bestias bit decidieron que sería buena idea salir a comer. Era casi la hora del almuerzo y todavía no habían desayunado porque no tuvieron ganas de pararse de la cama.

Napolio era un restaurante italiano. La pasta les gustaba a los gemelos, sin embargo apenas les trajeron la carta, Wolborg se materializo en una silla.

—Señores —saludo con una encantadora risita.

—Piérdete —gruñó Black.

Ivanov no tardaría en aparecer, por lo que Kai resopló cansado al llevarse dos dedos al puente de la nariz. No sabía que sucedía con Yuriy y Bryan, pero el par de idiotas comenzaban a cansarle.

—Lo siento —dijo su capitán una vez apareció junto a la niña, luego de haber jalado una silla de-quien-sabe-donde.

—¡Hey! —se quejó Dranzer cuando Ivanov tomó su puesto junto al bicolor.

—Wolborg sólo se escapó.

—Sí, ya me lo había imaginado —comentó Kai con apatía— .Pero ya la encontraste. Puedes irte.

—Queríamos saber si estabas bien —intervino Wolborg con un puchero.

—Estábamos bien hasta que aparecieron —gruñó Black.

—¿Están listos para ordenar? —preguntó la mesera tras aparecer mágicamente en el lugar.

—Sí, yo quiero…—divagó Wolborg luego de tomar la carta de Dranzer.

—No nos vamos a quedar —interrumpió Yuriy— .Denos otro minuto por favor.

—Seguro, estaré por aquí si me necesitan. Recuerden, mi nombre es Ritsuko.

La muchacha se alejó con una sonrisa amble, pero Kai perdió interés en ella cuando sintió un leve roce en su cuello. Con la guardia baja, saltó ligeramente para ver los ojos rojos de Yuriy desparecer tras un parpadeo. Su capitán lo había tocado ligeramente, incluso apartó un poco su bufanda para poder hacerlo.

—Yo…uh…no me había disculpado por eso.

Confundido en un principio, Kai tocó su cuello hasta que comprendió. Todavía tenía la marca donde Ivanov lo había mordido, aunque el recuerdo hizo que se sonrojara ligeramente. Fue probablemente la reacción equivocada, porque los ojos azules de Yuriy volvieron a ser rojos, mientras una expresión predadora cubrió sus facciones. Lucia igual a un animal salvaje que ha visto a su presa.

—Uh…nos iremos ahora.

Kai frunció el ceño medio confundido con la extraña reacción y molesto por los secretos que no podía descifrar. Así que antes que su capitán se parara, tomó su mano.

—¿Qué está pasando contigo y Bryan?

—Nada.

Le estaba mintiendo, el bicolor lo sabía. Yuriy normalmente no se disculpaba y todo este asunto de alguna manera se sentía extraño.

—Escucha…—empezó Ivanov— .Sé que tuvieron un día difícil ayer. No estamos dudando de tú fuerza, sólo quería ver que todo estuviera bien. No era mi intención molestarte.

En algún punto dejó de hablar en plural mientras lo miró fijamente a los ojos. Todavía había algo que no le decía, algo importante que hizo saltar su corazón sin razón aparente. Pero así de fácil como surgió la situación, igual se acabó.

El quinto suceso extraño sucedió en ese precisamente instante y técnicamente fue culpa de Kai. En el restaurante los vidrios estallaron, por lo que hubo gritos y sangre por todos lados. Las bestias bit apenas y se habían movido. La esfera que crearon protegió a sus blade luchadores, pero eso no evito que fruncieran el ceño mientras esperaron por lo siguiente que fuera a suceder.

—El libro —dijo Dranzer al ponerse de pie de un salto. El asiento cayó al suelo con un sonido sordo, mientras los demás lo imitaron.

—¿Qué? —preguntó Kai algo descolocado.

—Tenemos que salir de aquí —dijo Wolborg y no hubo necesidad de nada más.

No había nada que pudieran hacer por los demás clientes que se quejaban entre el caos, por lo que desaparecieron tras un parpadeo. Cerca de la abadía y lejos de cualquier civil, los cinco aparecieron en un blanco paisaje rodeado por algunos árboles.

—¿Qué sucede?

Apenas Bryan apareció, Wolborg dio un pequeño gritico asustado.

—¿Qué haces aquí? —dijo Kai con el corazón en la mano. Fue fácil asustarse considerando que hay un libro homicida persiguiéndolo.

—Tú respiración se detuvo —respondió Bryan como si eso tuviera algún sentido.

—Todos ustedes son un montón de acosadores ¿lo sabían? —gruñó Hiwatari.

Sin tener tiempo para contestar, vieron una sombra danzar en el aire y adoptar una forma más humana. El chillido que soltó los erizó, mientras todo sentido de supervivencia se disparó tan rápido que fue angustiante.

—Huele como algo muerto —dijo Wolborg al taparse la nariz con las manos.

—Bueno, no está respirando así que bien podría estarlo —señaló Bryan.

—No tiene cuerpo —dijo Dranzer.

—Tal vez es un fantasma —intentó Falborg.

¿Quién era Kai para decir que los fantasmas no existían? Ha visto suficientes cosas extrañas en su vida, como para tener la mente abierta hacia sucesos sobrenaturales. Pero antes de poder agregar algo más, la sombra se les vino encima. Fue aterradoramente rápida; era un fantasma negro que gritaba igual que una banshee y golpeaba con la fuerza de un tornado.

Fue primero por él, pero Black y Dranzer se interpusieron en su camino. Hubiera servido de algo si el condenado espectro no los hubiera traspasado. Por reflejo, Kai alzó los brazos pero apenas lo tocó sintió que se ahogaba. Lo siguiente que ocurrió fue que la conexión con los gemelos se rompió. Fue brusco y tan violento que le dolió de manera muy particular. No era igual a la vez que Brooklyn intentó hundirlo en la oscuridad, esta vez sentía que de verdad se estaba muriendo.

En algún punto se dio cuenta que había caído boca abajo en la nieve, donde vio a Bryan y Yuriy, con Falbor y Wolborg intentar romper la barrera en la que terminó encerrado. Hubo ataques y gritos que no alcanzó a entender del todo, aunque nada de eso importó porque a su lado yacían Dranzer y Black.

Kai intentó centrarse, cerró los ojos para restablecer la conexión aun cuando dolió cada segundo que trató de empujar al espectro que se cernía sobre él. Fue como ser apuñalado mil veces.

¡Lo tengo! —gritó Wolborg con el libro en las manos. Estaba congelado, seguramente por ella, pero todavía salía humo oscuro de su prisión helada.

¡Dámelo! —exclamó Bryan, pero antes de poder tocarlo la niña lo aparto.

¡No lo toques! Todo está bajo control —aseguró.

¿Entonces porque no despiertan? —preguntó Falborg.

Retazos de una conversación que no escuchó por completo, aparecieron tras cada nuevo parpadeo. Respirar dolía, era todo un trabajo. Kai no sabía que sucedía ni que había ocurrido con el fantasma, pero cuando Bryan y Yuriy se arrodillaron a su lado, intentó preguntar por Dranzer y Black. Las palabras nunca abandonaron sus labios. De hecho pudo haberse desmayado en algún punto, porque cuando volvió a abrí los ojos el cielo se había oscurecido un poco.

Pronto nevaría, aunque fue un pensamiento fútil y sin importancia. Aturdido se sentó con trabajo. Ambos rusos tenían un brazo alrededor de su cuerpo, luego de haber colapsado a su lado. Cuando los tocó estaban fríos pero todavía respirando.

—Kai…—se quejó Dranzer cuando comenzó a despertar junto a su hermano.

—Estoy bien —aseguró— ¿Cómo están ustedes?

—La cabeza me está matando —dijo Black— ¿Qué sucedió?

—No estoy seguro —dijo Kai al mirar alrededor para encontrar a Wolborg y Falborg tan inconscientes como sus blade luchadores. No había ninguna señal del libro o el fantasma— ¿Cómo están ellos?

—Respirando —respondió el fénix rojo.

—Llevémoslos de regreso.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Decir que fue un maldito problema volver a la abadía seria poco. Considerando que todavía estaban débiles y algo cansados, les tomó más tiempo del que hubiera pensando en un principio. En su camino, llamaron a Ian y Spencer para explicarles la situación, pero no para pedir su ayuda. Lo que menos quería era que alguien saliera lastimado considerando la inestabilidad en la que se encontraban.

Era una fortuna que la habitación de Kai estuviera alejada de las demás. Lo estuvo desde que sus bestias bit se volvieron humanos. Así que cuando llegaron, encontraron dos colchones en el suelo, algo de comida y un extintor (por si las dudas)

—Esto es estúpido —se quejó Dranzer.

Para intentar que el calor y la energía se distribuyeran de manera equitativa, los gemelos se encontraban en las esquinas. De izquierda a derecha estaba Dranzer, Falborg, Bryan, Kai, Yuriy, Wolborg y Black.

—Intenten dormir —dijo Kai aunque podía ser una petición un poco inútil considerando que él todavía estaba despierto.

—No pudimos almorzar —dijo Black.

—No lo hicimos —concedió el bicolor.

—Nos atacaron —dijo Dranzer.

—Si.

—Y terminamos el día en una maldita puppy pile —resopló Black.

—¿Puppy pile? —preguntó Kai con una sonrisa divertida.

—Bryan —respondió el fénix negro como si eso lo explicara.

Y en realidad si lo hacía, por lo que Kai terminó riéndose. Era estúpido y no tenía mucho sentido, pero los gemelos también se estaban riendo. Sólo se detuvieron cuando los rusos se movieron con la amenaza de despertar. Eso sólo hizo que se mordieran los labios mientras rieron por lo bajo.

Bryan y Yuriy lo abrazaron con fuerza, pero no importaba porque por primera vez la locura en la que se veía envuelto no estaba mal. En realidad hacia mucho que no se sentía tan bien. Claro que fue algo que lo hizo enarcar una ceja mientras miró fijamente el techo. Debía haber algo mal con él, pero estaba seguro que la culpa la tenían esos bastardos que no lo soltaban. Después de todo, su corazón palpitó un poco más rápido de lo que debería.

Malditos idiotas.

CONTINUARA:

Ann (medio muerta): Yay! Actualización x¬x

Ro (tirada a su lado): cof, cof x¬x, yay!

Ann: En verdad lamentamos la demora, volví a mudarme y ha sido un poco caótico Ne TT¬TT, aun así espero que disfruten del capitulo n0n.

Ro: Esperamos volver a actualizar Fics (cualquiera) una vez por semana n-n, pero mientras tanto, seguimos en la búsqueda de un exorcista para que el fantasma-de-las-no-actualizaciones =¬=UUU

Ann: Hai TT¬TT

Ro: Ok, de nuevo, lamentamos muchisisisisisisimo la demora.

Ann: Antes de irnos, le rogamos a la Turba Enfurecida que dejen de repartir volantes TT-TT, es enserio, por favor TT-TT

Ro: Su campaña publicitaria es extremadamente convincente n¬nUUU

Ann (Rincón oscuro): TT¬TT

Oks, por el momento nos despedimos n-n. Como saben el Fanfiction está colocando los anónimos como Guest oO, así que no sabemos quienes escriben. Por favor coloquen sus nicknames para poder responderles adecuadamente n—n.

De acuerdo como hay una estúpida norma en el FanFiction que impide contestar los Reviewer en el Fic ¬¬XXX, lo hare en mi profile n-n.

Para llegar al profile sólo tienen que ir a la parte superior donde dice Autor: Ann Saotomo. Bueno, ya saben PERSONAS ENCANTADORES QUE SE TOMARON LA MOLESTIA EN ESCRIBIRME VALLAN A MI PROFILE PARA VER SUS RESPUESTAS n-n

NOTA: QUIENES ESTAN REGISTRADOS EN EL FANFICTION, LES ENVIE LAS RESPUESTAS A SUS RESPECTIVAS CUENTAS oO, SI ALGUIEN NO LA RECIBIÓ POR FAVOR AVISAR! (Aunque si tienen bloqueada la opción para enviar mensajes o.o, entonces lo pongo en mi profil)

Para dejarme un Reviewer escriben dentro del rectángulo que está aquí abajo n.n, no hay necesidad de estar registrado en el Fanfiction para hacerlo u.u, o si prefieren me escriben a mis e-mails los cuales encontraran en mi Profile.

Se despiden:

Ann: Adoro a los gemelos O(¬)O!

Ro: Yo también *¬*!

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