Hola~

Disculpen la demora u.u sé que a muchos les gustó este fic :D y espero que disfruten este capítulo n.n

Sin más: ¡READING WAS SAID!

* Soul eater no me Pertenece


*Capítulo 2: 'NETYEL'


Maka miró directamente a los ojos de su novio con una expresión de curiosidad. Aquella actuación por parte de él no era habitual y estaba alterándose por saber qué estaba pasando.

Soul pestañeó un par de veces en silencio. No podía pronunciar palabra alguna. Jamás pensó que le sería tan difícil. Pero esa era la ocasión perfecta, sabía que si no se lo decía, no lo haría en otra ocasión.

Respiró hondo y exhaló. Maka volvió a preguntarle.

-Soul, ¿estás bien? ya me estás preocupando. ¿Acaso te fue mal en la entrevista?

Soul negó moviendo su cabeza de un lado a otro.

-Entonces dime, ¿qué ocurre?

Soul dio un paso más adelante y quedó frente a frente con Maka. Se miraron fijamente por unos segundos y ni podía oírse la respiración de ninguno de los dos, sólo se escuchaba el sonido de los motores de los vehículos que transitaban a esas horas de la noche.

-Maka...-Logró susurrar.- Hay algo que quiero decirte desde hace tiempo, pero no sé cómo hacerlo.

Ella enarcó una ceja. No entendía nada de lo que ocurría. Esto es grave. Pensó. Dirigió sus dos manos a cada oreja y las cubrió.

-No quiero oírlo, Soul.- Y cerró sus ojos.

-¿Qué?, ¿qué haces?

-Sé lo que harás, Soul. Te has aburrido de mí. Terminarás conmigo.- Aun tenía sus ojos cerrados. Podía apreciarse el miedo y la tristeza en su alma.

Soul tomó delicadamente sus muñecas y las bajó sin soltarlas. Maka abrió los ojos y le observó.

-No quiero terminar, Soul. Hemos estado juntos desde hace muchos años.

-Lo sé, Maka. Y Quiero seguir pasando más años a tu lado.- Podía notarse que ya no estaba nervioso. Maka suspiró, no era lo que ella pensaba.

Soul dirigió su mano derecha a su bolsillo y sacó la pequeña cajita. Miró directamente a los ojos de su novia.

-¿Qué es eso?

-Maka, es lo que he tratado de decirte en todo este tiempo. Aunque sea un tipo desordenado, irritante, insoportable e irresponsable, eres la única mujer que ha sabido vivir con eso. Sé que de vez en cuando soy inmaduro, te hago enfadar, no te hago caso, no limpio la habitación...- Ella le interrumpió.

-Desordenas mis cosas, no limpias los trastes, dejas correr el agua de la calle, dejas las cosas tiradas, dejas las ropas en el suelo...-

-Maka, ya entendiste el punto. Déjame continuar.

-Lo siento, quería ayudarte a completar todos tus defectos.

Él continuó.

-Bueno, tengo muchos defectos, pero tú eres la única mujer que los soporta y que sabe convivir con ellos. Eres la única mujer especial para mí y quiero que lo seas siempre. Maka, no te prometeré que mejoraré porque pienso que nunca lo haré, pero sí te prometo que siempre estaré ahí para ti y para amarte siempre porque quiero pasar mi vida a tu lado. Sé que no puedo darte una vida cómoda, pero sí puedo darte mi vida.- Soul abrió delicadamente la cajita para darle a conocer el bello anillo que hace una hora le había enseñado a sus amigos. Maka al entender lo que esta pasando, abre sus ojos a más no poder y cubre su boca con ambas manos por el asombro.- Maka, quiero que estemos juntos ante la ley y nos amemos eternamente. Maka Albarn, ¿te gustaría ser mi esposa?

Maka aún en su estado miraba el anillo y luego a su novio. Parecía meditar el asunto, como si le fuera complicado decirle que sí.

-Soul...esto es tan repentino.

-Lo sé. Así soy yo. ¿Y bien? ¿qué dices?-Le sonrió.

-Soul, esque no lo sé. Nuestra situación económica no está muy bien como para casarnos.-Le miró apenada. Soul tomó las manos de Maka y la observó seriamente.

-Maka, no te preocupes por eso. Sé a la perfección cual es nuestra situación. Podemos casarnos luego de que yo sea aceptado en algún trabajo.

Maka miró a los ojos de su amado y le sonrió. Él le devolvió aquel gesto.

-Entonces, qué dices, Maka Albarn. -Ella sonrió y habló.

-Maka Evans, Soul.

Ambos sonrieron y se abrazaron. La felicidad podía notarse. Soul cogió el anillo y se lo puso a Maka. Ella lo acercó a sí para mirarlo con más detalle.

-Es precioso, Soul.

-Sabía que te gustaría.

Volvieron a mirarse a los ojos y sonrieron nuevamente. Soul llevó sus manos al rostro de Maka y la acercó a sí para depositar un pequeño beso en sus labios. Fue un beso corto y fugaz, pero fue lo bastante húmedo como para dejar la esencia de él en sus labios.

Maka le había preguntado si acaso festejarían aquel acontecimiento. Habían quedado de acuerdo en contárselo a sus amigos del instituto a la mañana siguiente para festejar en grupo. Aquella noche se dieron el lujo de festejar juntos con una botella de Champagne. Soul miró la hora en su reloj: eran las 11:40 de la noche.

-Es tarde para ir a comprar.-Le mencionó Soul.

-Debemos de festejar esto, quiero beber.

-Lo sé. Iré yo solo. Es más seguro. Espérame aquí.

Cogió un poco de dinero, pescó su chaqueta favorita, sus llaves y se retiró del departamento. Maka se sentó en el sofá y volvió a observar el anillo que llevaba en su mano. Hace cinco años, cuando llevaba dos años de haberse graduado con sus amigos, había pensado en el matrimonio con su arma. Ya llevaban años viviendo juntos y seguían haciéndolo. Eran una pareja estable. Era una niña ilusionada y pensaba ingenuamente que tendría una mejor vida para ese entonces. El pasar de los años y los acontecimientos hizo sacar esa idea del matrimonio de su cabeza.

Pero ahora estaba pasando. Soul le había pedido su mano en matrimonio y aquello era algo casi inimaginable.

Llevó sus manos a su pecho y las apretó con fuerza. Era feliz. Teniendo poco, teniendo lo que tenía era feliz. Deseó en ese entonces que fuese aceptado pronto en algún trabajo, le había prometido que después de ello se casarían.

Maka Albarn se puso de pie rápidamente y se dirigió a su cocina. Abrió el cajón que estaba atornillado a la pared y sacó dos copas. Las depositó en la mesa y se encaminó a buscar unas velas para luego encenderlas. Aquella noche sería una velada inolvidable. Sonrió como una niña pequeña al pensar en cómo sería la Luna de Miel.


Soul evans caminaba por las calles desiertas rápidamente. El silencio reinaba y sólo se escuchaba el rastre de sus zapatos contra el suelo. Intentaba no emitir mucho ruido, no quería molestar los sueños de los demás.

Le había dicho que sí. Lo escuchó con sus propios oídos. Nadie le dijo que Maka aceptó, no, él lo escuchó. Se sentía feliz y en tranquilidad. No es que pensara y dudara de la respuesta, simplemente estaba inquieto y nervioso.

Cuando era más joven jamás se planteó la necesidad de casarse. Aquello no era Cool. Amarrarse a una mujer y escribir su firma en un papel no era lo suyo. En aquel entonces proyectaba su vida de otra manera, de una manera muy distinta a como lo hacía ahora. En aquel momento aún no conocía a Maka. Realmente ni al conocerla hizo cambiar sus planes de futuro. Sólo era su técnica y compañera, no tenía ningún interés de que fuera algo más que eso.

Cuando pasaron unos años las cosas cambiaron e intentaron tener una relación. Ambos tenían miedo de que no resultase. Si les fuera mal las cosas ya no funcionarían como amistad. Sin embargo eso no ocurrió y ahí estaba él, caminando de noche hacia una tienda para comprar champagne para celebrar su futuro matrimonio.

Faltaban unas cuantas cuadras para llegar a la botillería, aceleró un poco el paso, quería hacer rápido las cosas. Sabía lo que le esperaría después de beber ese champan con su prometida. Sin embargo se detiene en seco. Endurece la mirada y ni siquiera se dispone a moverse un centímetro. El frío viento que corría le agitó los cabellos. Cambió de dirección repentinamente y a sus oídos llega un agudo grito desgarrante.

Soul empezó a correr hacia aquella dirección. Al detenerse, encontró a una pobre jovencita de vestido y zapatos rojos tirada en el suelo. Encima de ella una bestia horrible que amenazaba con llevarse su alma.

Cuando Soul decidió entrar en acción convirtiendo su brazo en la hoja de guadaña, una espada común atravesó el pecho del Kishin. Éste mismo se retorció del dolor y declinó. La pobre jovencita aprovecho su oportunidad para escapar y sólo se escuchó el fuerte sonido de sus tacos golpearse contra el suelo.

Cuando el kishin cayó al suelo, Soul logró divisar a la persona que acabó con éste mismo. Limpió su espada y la guardó. El albino destransformó su hoja en brazo y se acercó al sujeto.

-Tu no eres arma y aún así lograste acabar con el kishin. ¿Cómo carajo lo hiciste?- Soul estaba impresionado. Tal cosa nunca antes lo había visto en su vida.

-Cuando una señorita está en problemas es correcto ayudar a como de lugar.- Le respondió el sujeto con amabilidad y una sonrisa en su rostro.- Un gusto, me llamo Netyel. vivo en Death City desde hace poco con mi familia. A pesar del peligro es un buen lugar para vivir.

-Soul Evans, es un placer...- Aquel tipo le resultaba extraño aún. El solo hecho de matar a un kishin con una arma ordinaria da para pensar mucho. Si las cosas fueran así entonces estudiar en Shibusen fue un completo desperdicio.

-Eres un arma. Estudiaste en Shibusen, ¿no?- La sonrisa de Netyel destilaba confianza.

-Exacto. Soy estudiante egresado desde hace siete años.

-¡Increíble! Soy científico y trabajo en Shibusen como ayudante de Franken Stein. ¿Lo conoces?

Ese tipo...

-Por supuesto que lo conozco, ¡Está completamente loco!

-jaja, no lo es tanto.- Conversaron sobre la escuela y de la familia de Netyel. Aquel tipo le resultó simpático a Soul. Tan así que quizá iría de nuevo a Shibusen a visitarlo.

ya habían pasado unos quince minutos y se les hacía tarde a ambos. Soul recordó que debía comprar Champagne para celebrar su futura boda con Maka y Netyel le había mencionado que debía llegar a casa para estar con su señora e hijos. Al despedirse Netyel agarra de una extremidad a la bestia y la arrastra por el pavimento. Al hacerlo éste mismo emite un chillido.

-¡Está vivo!-Le mencionó Soul. Si pensaba bien, lo estuvo todo el tiempo, jamás se desintegró ni dejó a la vista su alma.

Netyel voltea y vuelve a sonreírle.

-Lo sé, Soul. No me gusta la idea de que gente inocente deba morir. No sólo soy científico en Shibusen sino también en mi casa. Trabajo en purificar sus almas y así estos kishines vuelven a ser humanos. Es como darles una segunda oportunidad.

Ahora sí que este tipo estaba loco. Además de acabar con un kishin con una simple arma, purificaba sus almas para volver a convertirlos en humanos. Todo en Netyel a Soul le parecía bastante extraño. Analizó y pensó que estaría bien eso de darles una segunda oportunidad, aquello le pareció una buena acción, sin embargo la ley que hay que cumplir es otra y Netyel estaba fallando a la palabra de Death The Kid.

Decidió no darle tanta importancia y volvió a encaminarse hacia la botillería mientras Netyel también siguió con su rumbo.


-Te has demorado.-Le reclamó una mujer de cabellos castaños y alborotados. Se veía el cansancio en sus ojos oscuros y no era para menos: ya casi iban a ser las doce de la noche.- Los niños preguntaron por ti.

-Lo siento, cariño. El trabajo en Shibusen es sacrificador. Deberás hacerte la idea de que llegue más tarde a casa.- La mirada de Netyel se veía decaída. Odiaba dejar a su mujer y a sus hijos solos en casa. Era cierto, el trabajo le quitaba el tiempo de compartir con su familia, pero el dinero que se ganaba no estaba tan mal.

Guió sus manos hacia su rostro y lo inclinó un poco para depositarle un beso en la frente a su mujer.

-Iré a darles el beso de las buenas noches a los niños, deberías irte a la cama a dormir, estas cansada.

-Irás después a dormir, ¿verdad?-Le preguntó en modo de súplica pues, ya sabía qué respuesta le daría.

-Lo siento, cariño. He encontrado otro Kishin en la ciudad. Ya sabes lo que hago.- La mujer le miró molesta.

-¿Te pasarás toda la noche en el sótano?

-Laboratorio, cariño.-Le corrigió.- Mi compañero está ahí, ¿cierto?

Su mujer asintió moviendo la cabeza. Le mencionó que había llegado hacía una hora más o menos.

La mujer de Netyel se dirigió a su habitación para descansar mientras que éste último se dispuso a marchar a las habitaciones de sus tres hijos. Para su sorpresa, sus niños dormían plácidamente con una sonrisa en sus rostros. Por lo general siempre me mantenían despiertos -o hacían el intento- para poder despedirse de su padre, sin embargo esta vez los pilló durmiendo. Se dispuso solamente a darle a cada uno un beso en la frente. No tenía intención alguna de despertarlos.

Cruzó por la última puerta y caminó por los pasillos de su casa. Abrió una puertecilla y llegó al ''sótano'' como prefería llamarle su esposa. Bajó las escaleras y se vistió con un delantal blanco. Al lado izquierdo de él yacía un mueble y de éste cogió sus lentes.

Su laboratorio era extenso, sus paredes pintadas de color blanco y cerámica celeste en el piso. Más parecía hospital. No poseía ninguna ventana por donde entrara la luz y de iluminación tenía ampolletas por todos lados. No importaba si estuviera ahí metido de día o de noche, aquel lugar siempre se veía igual.

Tenía máquinas, herramientas, inventos propios, tanto de él como de su compañero. Tubos, mangueras y un montón de tubos de ensayos.

Netyel caminó hacia su compañero que vestía igual que él. Se encontraba analizando una mezcla en un microscopio.

-¿Cómo va todo?- Intentó ser amable.

-Llegas tarde.

Netyel se disculpó por su falta de responsabilidad con su compañero. Se acercó un poco más a él y divisó el color rojo de la mezcla que su amigo analizaba.

-¿Es la sangre del Kishin?

-Así es. Puedo ver cuánto tiempo lleva convertido en demonio y hasta incluso su nivel de locura.

-Es increíble, Jackson, que hasta estas criaturas puedan llegar a poseer un porcentaje de locura.- Se asombró Netyel.

-Por supuesto que la poseen. Pero este kishin tiene un porcentaje mucho más elevado que el de los demás demonios que hemos tenido en nuestras manos.- Jackson despega su mirada del microscopio para fijarse en la mirada de Netyel.- Esto es peligroso, Netyel. Debemos tener mucho cuidado. Si queremos salvarle la vida y que vuelva a ser humano, debemos hacer que disminuya su locura a cero.

Netyel le asiente en forma de decirle que harían lo que fuese posible para devolverle su forma humana al Kishin. Éste se encontraba amarado y puesto en una cama metálica. Muchos cables, agujas y máquinas se encontraban conectadas a él.

Jackson se dirigió hacia un mesón en donde tenían sus herramientas y se puso por la cabeza una especie de máscara que lo protegería en cualquier caso de accidente. Netyel empezó a ordenar todo para proseguir con el experimento de disminuir la locura.

-Netyel, ¿Otra vez sin protección?

-Confío plenamente en nuestras manos. Sé que nada saldrá mal en todo esto.

-no digas que no te lo advertí. Primera vez que haremos esto.- Jackson se ajustó bien la máscara y se pusieron a trabajar. Pasaron dos horas en que lo intentaron, el kishin se resistía y luchaba por intentar soltarse de aquellas máquinas. Jackson volvió a extraer sangre del kishin para analizarlo nuevamente y, al hacerlo, se dio cuenta que sus labores no estaban dando buenos resultados. La locura que poseía el kishin estaba superando sus límites, de alguna forma había aumentado a casi un noventa y ocho porciento.

Jackson miró rápidamente a Netyel.

-Joder, no está dando resultado.

-¿Qué quieres decir con eso, Jackson?

-Su locura aumentó bastante. Ya casi llegará al cien porciento. No tenemos las herramientas necesarias para combatir contra eso.- Le mencionó aterrado.

-Eso significa que...- Jackson sólo se limitó a asentir con la cabeza.

Tenían que acabar con el Kishin antes de que su locura se expandiera por toda la sala, afectándolos gravemente. Pero cuando intentaron manejar la situación ya era demasiado tarde, la locura parecía tener hasta forma física, podían verla con sus propios ojos.

Jackson dio unos pasos hacia atrás e intentó coger otra máscara para proteger a su compañero.

-¡Netyel!- pero ya era tarde. Era demasiado tarde.

De toda esa especie de humo, como si de un extintor se tratase, podía verse la silueta de Netyel. Jackson caminó con dificultad hacia su compañero y posó su mano derecha en su hombro izquierdo.

-¿Te encuentras bien?- sin embargo lo único que recibió como respuesta fue una risotada desgarrante.

Jackson dio unos pasos hacia atrás, intentándose alejar de su compañero que caminaba hacia él de una forma muy extraña, jamás dejando de reír.

-Estás...estás...- Jackson no podía articular palabra alguna. Tenía miedo.

-¿Loco?- Le completó la oración a su compañero. Volvió a reírse como si aquello fuera lo más gracioso del mundo. Cogió unos bisturí que yacían en una mesa cerca de él y se acercó aún más a su compañero.

-N-no lo hagas, Netyel. Te dije que te pusieras la mascara por la mierda!

No pudo hacer nada por su vida, estaba en manos de Netyel desde el momento en que él se puso la mascara y el otro no.

Su alma pura se dio a conocer ante los ojos de Netyel y no dudó ni un segundo en cogerla con sus manos ensangrentadas y digerirla. La puerta del sótano se abrió unos centímetros. Su mujer había escuchado algunos gritos y ruidos. Se había despertado producto a ello y no dudó en levantarse a ver qué estaba sucediendo.

Netyel volvió a sonreír y rió nuevamente a carcajadas. Y por último mencionó de forma macabra:

-Quiero...¡Quiero más almas!

Los gritos por toda su casa, tanto los de la señora como los de sus hijos, se escuchaban a todo oír. Esa noche, Netyel consumió cinco almas de humanos, aquello era una droga para él. Las paredes de su casa, los pasillos, los cuartos de sus niños se encontraban con sangre. No había nadie con vida, no había ni una sola alma, ni siquiera la de Netyel. Él se había aventurado hacia las afueras de la ciudad, se encontraba en el desierto decidido a empezar un nuevo experimento: crear la mejor arma para destruir todo a su paso y consigo a Death City.


*o* y es así como concluye el segundo capítulo~ Disculpen la demora u.u la linda señorita, dueña de este fic me mandó su resumen hacía ya tiempo pero yo no disponía de tiempo para poder publicarlo u-u

Espero que les haya gustado :D ¡Soul y Maka se casarán! *0*

Nos vemos en el siguiente capítulo

Lytha Shinigami... ;D