Vidas pasadas

Capitulo 2

"El Anciano señor Moncrieff"

Despierto y apenas son las siete, aunque parece que he dormido mil años. Durante la noche tuve la sensación de que alguien me observaba dormir, pero seguramente era mi imaginación. Atranqué bien la puerta y todo está justo donde lo dejé anoche, solo la ventana está entreabierta y prefiero pensar que todo fue producto del cansancio de aquel viaje tan pesado.

Me desperezo y tomo una ducha para salir con rumbo a la casa del anciano señor Moncrieff. La verdad es que no tengo la menor idea de cómo sea el hombre, a pesar de ser uno de los dueños de un imperio fabricante de Whiskys no encontré nada en internet sobre él y eso me parece extraño ¿quién no está en internet hoy en día?

La carta que mi apreciado jefe, Diamante Black me envió con el señor Cambell me decía que tengo que ir a la casa del anciano Moncrieff que según me contó la señora Campbell está bastante alejada de Drumnadrochit como para que pueda ir caminando y que no encontraría cochero alguno que quisiera llevarme a la casa de aquel hombre que es famoso por su mal humor y por su gusto de ser ermitaño, un hombre que vive en un autoexilio y del que incluso los señores Campbell que han vivido aquí toda su vida no conocen. Eso empieza a parecerme extraño ¿quién es éste hombre que guarda tanto misterio? Si, creo que la respuesta tendré que averiguarla yo misma.

El señor Campbell fue lo suficientemente amable como para traerme cerca de "Moncrieff Camp" al parecer ésta propiedad en los Highlands es demasiado privada, porque aun cuando me han dejado cerca he tenido que caminar más de quince minutos por una brecha privada, tuve suerte de traer mis tenis conmigo, caminar esto con tacones habría sido la muerte.

Cuando me acerco lo suficiente lo veo, una reja de hierro forjado con el nombre "Moncrieff Camp" grabado en la parte alta. No veo a nadie cerca, lo que me parece por demás extraño, así que entro cuidadosamente. La casa central de la propiedad es inmensa, parece como si el tiempo no hubiera pasado por aquí y por la inmensa cantidad de polvo que veo en la argolla de la puerta me doy cuenta que probablemente así sea.

luego de un par de golpe en la puerta, sale a recibirme una mujer anciana ¿acaso no hay gente joven en todo Drumnadrochit? Le digo que vengo a entrevistar al señor Moncrieff y luego de un momento de duda, la mujer de cabello cano termina por conducirme a través de la casa que comparado con mi departamento a mi me parece un palacio.

Me lleva hasta una inmensa puerta de madera y me dice que el señor Moncrieff se encuentra adentro y me deja a solas, por lo que vuelvo a tocar la puerta y escucho un leve "adelante" de una voz masculina ¿será él?

Al entrar me encuentro con algo muy diferente a lo que esperaba, si. Hay un hermoso e inmenso estudio con libros de piso a techo que impresionaría a cualquiera. Un escritorio de roble junto a un ventanal que podría emitir toda la luz del mundo, pero que está cubierto por una cortina de terciopelo rojo.

Frente al escritorio dos sillas, una ocupada por un guapo hombre rubio de ojos verdes que me sonríe encantado, es joven y atractivo, seguro a Makoto le encantaría...

- Señorita Hino, bienvenida- Me saluda el rubio con amabilidad- pase, por favor...

Yo acerco mis pasos lentamente, éste lugar tiende a ser algo tétrico, pero aun así me acerco y veo que lentamente se gira la silla principal de éste imponente escritorio, debe ser el viejo señor Moncrieff

Para mi sorpresa quien se gira es un hombre de cabello negro y unos profundos ojos color zafiro, unos ojos que me miran con sorpresa y ¿temor?

- Endymion. Ella es Rei Hino, la chica que se encargará de hacer el artículo para la revisa para la cual compraste acciones ¿recuerdas?

El hombre de cabellos negros parece no recordar del todo ya que mira amenazante al rubio, creo que si no fuera por mi tendrían una discusión apocalíptica.

- Señor Moncrieff- extiendo mi mano al pelinegro, pero él la rechaza.

- Señorita Hino, bienvenida...

- Bueno, amigo...Señorita Hino...Los dejo charlando, tengo algunos documentos que revisar- Se escabulle el rubio, me cae bien al instante.

- Andrew... no vayas lejos...- Pide casi como una orden el señor Moncrieff a lo que el rubio asiente, ahora sé que ese rubio se llama, Andrew. luce amigable.

Cuando finalmente estamos a solas el señor Moncrieff me pide que me siente. No es el anciano que yo imaginaba que sería.

- Señor Moncrieff, ¿qué edad tiene usted? Me han dicho que debía entrevistarme con un hombre mayor y usted…no lo es.

Creo que mi primer comentario causa gracia a éste hombre que sonríe de lado, luce tan sexy sonriendo de lado… ¿qué estoy diciendo? ¡Hino, pon atención! .

Me analiza con su mirada zafiro de pies a cabeza y yo me estremezco, es casi como si me tocara.

- Mi edad no importa, señorita Hino. La verdad es que soy mucho mayor de lo que aparento ser.

¿cuánto es lo más grande que puede ser éste hombre? ¿28, 29 años? y me estoy yendo muy lejos.

- ya veo… ¿desea comenzar la entrevista ahora?- Intento romper el silencio que se crea entre nosotros.

- Señorita Hino, le seré sincero- hace una pausa, pero sin quitar su mirada de mi- yo no doy entrevistas…jamás

Eso si me ha sorprendido, entonces ¿qué carajos hago aquí?

- Ha sido Andrew quien ha orquestado todo a mis espaldas- me cuenta apenado.

- ¿entonces será a él a quien tenga que entrevistar?- Digo sin poder ocultar mi pesar y me apeno por ello.- Necesito volver con un artículo o estaré despedida.

Endymion guarda silencio un segundo y frunce el ceño ¿qué estará pensando?

- Como le dije, no doy entrevistas… pero puedo mostrarle las destilerías y todo Moncrieff Camp, ¿le será suficiente para su artículo?

¿cómo?

- Señorita Hino, ¿le gustaría conocer Moncrieff Camp?

¿tengo opción?

- Claro- le sonrío. "Estoy del otro lado del mundo gracias a usted, señor Moncrieff ¿me queda de otra?" él me mira poniendo mala cara ¿acaso puede leer mis pensamientos? ¡lo dudo!

Ahora sonríe. ¿qué le pasa éste hombre?

- La verdad es que no esperaba su visita. Justo ahora tengo muchas cosas por hacer. Pero podríamos empezar con el recorrido a partir de mañana.

- De acuerdo…

- Le pediré a Enid que le muestre su habitación.

- Le agradezco- digo educada- pero no es necesario, estoy hospedada en el pueblo.

- Drumnadrochit no tiene lugares decentes para hospedarse- gruñe el pelinegro

- Tal vez no sean elegantes, pero hay lugares bastante decentes de Drumnadrochit, señor Mocrieff- gruño. ¡qué le pasa a éste hombre!

- prefiero que se quede en Moncrieff Camp, señorita Hino.

- Y yo prefiero tener total libertad de ser y hacer lo que mejor me parezca, señor Moncrieff. Lo veré mañana ¿a qué hora le parece bien?

él me pone mala cara. Parece no estar acostumbrado a que le den la contra, "Lo lamento, señor Moncrieff. No soy una de sus propiedades"

- Andrew la llevará a Drumnadrochit, hasta el lugar donde se esté quedando y él pasará por usted mañana a las nueve de la mañana ¿le parece bien?

- Estoy de acuerdo en que Andrew me lleve a las afueras de Moncfieff Camp. Mañana lo veré aquí mismo, como hoy.

- El camino a Drumnadrochit es bastante solitario. No dejaré que se arriesgue a que le pase algo, señorita Hino.

- ¿qué puede pasarme, Señor Moncrieff, que me muerda una cabra?- Bromeo mientras me pongo de pie.

- Eso no está a discusión, Señorita Hino. Andrew la acompañará hasta su hotel y pasará ahí mismo el día de mañana.- Me dice el hombre ante mi con voz autoritaria.

- Le agradezco. Pero no soy una de sus empleadas que hacen lo que a usted le place, señor Moncrieff. Lo veré mañana.

Salgo de su estudio notando como aprieta las manos. Seguro no está acostumbrado a que nadie le de la contra. Lo lamento, Endymion Moncrieff. Siempre hay una primera vez.

Andrew me lleva hasta las afueras de los terrenos de Moncrieff Camp. El lugar es inmenso pero mi mente está perdida en aquellos ojos zafiro. Aun a varios kilómetros de él puedo sentir sus ojos sobre mí ¿qué ocurre? ¿quién eres, Endymion Moncrieff? no lo sé, pero voy a averiguarlo…

Camino a Drumnadrochit me encuentro con unos amables campesinos que me llevan hasta la posada de los Campbell. Ellos no cuentan con internet pero cuando busco lo suficiente me encuentro con una cómoda cafetería con internet inalámbrico donde puedo contactar a Makoto por mensajería instantánea.

Makoto: Hey, ¿qué tal viajera? ¿qué tal tu vuelo?

Rei: Ni lo digas..

Makoto: ¿qué hizo el maldito ahora?

Rei: Solo te diré que si hubiera podido me habría contratado un boleto en tortuga.

Makoto: ¿en Edimburgo hay tortugas?

Rei: ¿Edimburgo? ¡ojalá!. Estoy en Drumnadrochit, Makoto.

Makoto: ¿Drumna qué?

Rei: Estoy en los Highlands, a varias horas de Edimburgo.

Makoto: Sabía que había gato encerrado. Maldito Diamante. ¿y qué tal el anciano al que vas a entrevistar? ¿qué tan viejo es?

Rei: ¿Anciano?

Makoto: EL señor Moncrieff

Rei: oh, para nada es un anciano.

Makoto: ¿en serio? ¿es guapo?

Makoto: Rei… ¿es guapo?

Rei: es extraño. MUY EXTRAÑO

Makoto: ¿y tu estas bien?

Rei: Claro…pero me costará un poco más del tiempo que imaginé obtener mi artículo. El excéntrico no da entrevistas…tendré que sacar yo misma mis conjeturas.

Makoto: Deberías de tomarle una foto…estoy interesada…

Rei: Creo que te agradaría más su amigo…es rubio

Makoto: Mmmhhmm….Rubio…. me encantan. También tómale una foto.

Rei: Mako- chan…debo irme, te escribiré después.

Makoto: de acuerdo…tengo algunas predicciones que hacer.

Rei: ¿más clases por internet?

Makoto: No subestimes mis conocimientos

Rei: ok, ok. No lo haré… te escribo luego

Makoto: Cuídate, amiga. Si necesitas algo, lo que sea…

Rei: Lo sé y muchas gracias, Mako-chan…

Makoto: hasta pronto…

Makoto a diferencia mía creció con sus dos padres y una hermana menor. Su familia es muy agradable y por qué no decirlo, también muy rica.

Siempre me sorprendió que una joven con el talento y la preparación de Makoto terminara escribiendo horóscopos en una revista, pero cuando la conocí mejor lo supe.

A ella no le gusta seguir las reglas, no le gusta cumplir las expectativas, salvo las suyas. Cuando sus padres vieron que ella tenía talento para el tenis la metieron a clases de tenis y luego desertó. Luego cuando demostró ser muy buena para la cocina le contrataron maestros profesionales egresados de Le cordon Bleu y también desertó. Cuando decidió que le gustaba la astrología nadie la tomó en cuenta y ella fue feliz con eso.

Un día, mientras me contaba todas sus empresas fallidas le pregunté la causa de su deserción, digo. Si a mi me hubieran dado las herramientas suficientes para cumplir mis sueños yo no habría dudado un solo segundo, pero ella me contestó que quería que sus logros fueran sus logros, propios. No por ser la hija de la familia Kino quería que le resolvieran la vida. A ella le gustaba trabajar por sus cosas y ganárselas, aunque jamás rechazaba la mensualidad que su padre le depositaba en el banco, ni al departamento exclusivo en una de las zonas más caras de Tokio, aunque adoro su departamento, es precioso.

Mi cuarto en la posada de los Campbell no está nada mal, aunque es demasiado pequeño. Éste lugar es demasiado pequeño y no he visto mucha gente joven por ningún lado, todo esto es tan diferente a Tokio, parece que el tiempo transcurre tan lento aquí.

Por la mañana luego de desayunar algo junto a la señora Campbell me dirijo a Moncrieff Camp. Para mi sorpresa encuentro a Andrew aguardando por mí a medio camino en un cádilac ¿cómo sabía? Conociendo al señor Moncrieff puedo imaginar que Andrew lleva aquí una eternidad.

- Andrew, ¿verdad?

- Así es- Me confirma el rubio mientras enciende la marcha del auto- Eres puntual

- Te mandó Endymion ¿verdad?- lo interrogo, él asiente- ¿cuánto llevas esperando por mi?

- una hora, tal vez un poco más.

- ¿siempre es tan controlador?- lo interrogo

- A mi amigo le gusta que las cosas salgan bien, Rei. Te puedo llamar Rei ¿verdad?

- Claro.

- Excelente, tú solo llámame Andrew.

- ¿eres "solo Andrew"?- me intereso

- Andrew Gustave Arthur Ferguson VIII. Así que por favor…solo llámame "Andrew"

- Encantada, Andrew. Me agrada conocer personas de mi edad ¿dónde se han metido todos los jóvenes de Drumnadrochit?

- La mayoría estudian en Invernes, otros en Edimburgo, pero si tienes suerte tal vez hoy la tarde puedas ver a algunos. Muchos chicos que estudian fuera vuelven a casa el fin de semana, el resto del tiempo Drumnadrochit es un lugar solitario.

- Me pude dar cuenta- digo entre dientes

- Imagino que es muy distinto a Tokio ¿verdad?

- completamente distinto. Aunque es un lugar muy lindo…

- ¿cómo te sientes en Escocia, Rei?- Pregunta Andrew mientras me mira interesado- ¿Cómo en casa?

- todo esto es muy distinto a mi casa, Andrew. Mi casa es un pequeño departamento donde apenas cabemos mis libros y yo.

- Endymion me dijo que rechazaste su oferta de hospedarte en Moncrieff Camp

- Endymion es un hombre controlador y no me interesa ser controlada por él.

- Que rápido sacaste deducciones de él

- ¿me equivoco?- Lo reto

- Para nada…controlador es una de las palabras que mejor lo describen- acepta encogiéndose de hombros el rubio- ¡llegamos!

Veo una mirada de alivio en Andrew, creo que no desea hablar de los defectos de su jefe, y eso admirable.

Soy conducida de nueva cuenta al despacho de Endymion Moncrieff donde él aguarda leyendo algunos documentos. Me dedica una mirada que me hace estremecer cuando atravieso la puerta y me pide que lo acompañe a la terraza de su finca.

Desde ahí pueden apreciarse en su totalidad las llanuras de Moncrieff Camp, y los campos de cebada, consigo quedarme muda al ver aquel paisaje, hasta que él me interrumpe ofreciéndome un trago de Whisky.

- ¿lo ha probado antes?- Me interroga mientras me entrega un vaso con whisky y yo niego con la cabeza- ésta es mi reserva favorita.

- ¿no es un poco temprano para beber, Endymion?

Lo veo sonreír ante mis palabras pero igual me entrega el vaso y puedo ver una alianza en su mano.

- solo mis amigos cercanos me llaman por mi nombre, señorita Hino.

- Es un lindo nombre. Me gusta pronunciarlo- le digo quitada de la pena y él vuelve a sonreír. ¿porqué me siente derretir como una colegiala con una simple sonrisa?

- Bebe tu trago- me ordena. Le pongo la peor de mis caras y él se encoge de hombros- por favor

Yo bebo y descubro un sabor familiar en ese trago. Sabe a maderas y a campo, a fuerza y a carácter. No suelo beber mucho, pero éste trago me ha encantado. Creo que el Whisky será mi nueva bebida favorita.

- ¿qué tal?- Se interesa él.

- Es delicioso…¿cómo se llama ésta marca?

- No es una marca. Es un Whisky de mi cava personal. Solo se fabrica para mi consumo, está hecho con cebada de los Highland y de Speyside. Está hecho artesanalmente y añejado en barriles de roble blanco de la mejor calidad.

- Un solo litro de esto debe valer una fortuna-deduzco y él sonríe.

- No tiene precio, Señorita Hino. Es solo para paladares selectos y no me atrevería a comercializar algo como esto.

- Entiendo- murmuro al ver la emoción en su rostro. Creo que Endymion Moncrieff es un apasionado de su trabajo- Imagino que su esposa debe disfrutarlo mucho.

¿pero qué diablos? ¿eso lo dije yo? Maldición.

Él sonríe con una mueca que no le llega a los ojos y observa su alianza con nostalgia, creo que he dicho algo que no debí decir.

- Soy viudo, Señorita Hino. Pero si…a mi mujer le encantaba el Whisky, éste en especial era su favorito, de hecho lleva su nombre…

Se ve que esto le duele bastante y yo me apeno.

- Lo lamento, ¿enviudó recientemente?

- Fue hace bastante tiempo, pero para mí aun se siente como si hubiera sido ayer.- me confiesa con pesar.

- Debe extrañarla mucho.

- Todos los días de mi vida, todo el tiempo, Señorita Hino…

- Llámame Rei- le pido intentando bajar un poco la tensión que siento entre nosotros. Parece que Endymion Moncrieff es un hombre que vive en un campo minado, cada cosa que digo parece descubrir algo que no debería descubrir…

- Rei- me nombra él alargando cada letra de mi corto nombre- ¿y tu tienes novio?

- pues…no- respondo dolida, creo que me ha regresado el momento incómodo con un golpe bajo- por el momento soy solo yo.

Y al decir esto veo ¿una sonrisa en su rostro? No, tal vez sea todavía el Jet Jag.

- ¿y por qué invertir en una revista Japonesa?- Lo interrogo. Para ser alguien que pidió ser entrevistado no consigo sacarle muchas palabras.

- Me gusta ser polifacético, Rei- dice con una media sonrisa- Andrew pensó que era una buena idea invertir en Japón así que lo hice.

- Así como elegir un postre.

- Exacto.

- Debe ser genial tenerlo todo- apenas logro articular.

- No te mentiré, Rei. Es agradable la libertad que me da el vivir holgadamente.

- ¿Holgadamente? Yo creo que vives más que holgadamente- me río al mirar alrededor- ésta terraza es mucho más grande que mi departamento, del que aun no sé como pagaré la renta éste mes.

- podría hablar con tu jefe- ofrece caballeroso el pelinegro.

- ¿con Diamante Miserable Black? Lo dudo. Además, es solo un comentario- aseguro- no te estoy pidiendo ayuda.

- podría hacerlo…

- Gracias, pero no. Solo terminemos con esto y podré volver a Tokio y tu seguir con tu vida.

- Pareces tener prisa por irte- dice algo dolido.

- La tengo. En unos días será mi examen de titulación y tengo que volver pronto.

- Creí que te quedarías más tiempo- murmura con un dejo de molestia.

- Lo siento, habemos personas que tenemos que trabajar para vivir- aseguro .

- Yo también trabajo, Rei.

- Si, pero en definitiva no es lo mismo. Tu eres tu propio jefe, yo no.

- Soy un jefe exigente

-No lo dudo- Respondo mirándolo con el ceño fruncido- ¿y cuándo hablaremos de Moncrieff Camp?

- No hablaremos de Moncrieff camp. De Moncrieff Camp no se habla, se vive- me corrige- debes conocerlo.

- pues vamos a conocerlo

- Todo a su tiempo, Rei- Asegura él- Disfruta tu Whisky

- ¿no iremos a conocer tus tierras?- Me indigno

- Hoy no.

- Señor Moncrieff…¿Me ha hecho venir hasta acá solo para tomar Whisky?- refunfuño

- Creí que preferías llamarme Endymion- Sonríe él

- ¡No estoy jugando! ¿tiene idea de todo lo que he tenido que hacer para estar aquí? ¿para llegar a tiempo?- estoy furiosa

- Si te hubieras quedado en Moncrieff Camp no hubieras tenido que hacer tooodas esas cosas- me responde con total serenidad, aunque veo en su mirada un gesto divertido.

- Tal vez le guste jugar con las personas, señor Moncrieff. Pero yo no soy un juguete y tampoco soy de su propiedad. Si no tiene nada más por decir, me retiro- digo mientras me pongo de pie

- Aun no te he dicho que puedes irte- me reprocha con seriedad mientras tomo mi bolso.

- No le estoy pidiendo permiso. Tengo mil cosas más por hacer que sentarme a perder el tiempo.

Él va a decir algo, pero se detiene. Tal vez no está acostumbrado a que la gente le lleve la contraria o solo es un chico listo y prefiere no decir nada porque realmente si estoy molesta, y me deja ir.

A pesar de las ofertas de Andrew por llevarme prefiero irme por mi propio pie, aunque no es nada divertido. El camino es bastante inclinado y resbalo un par de veces, aunque no me importa ¿quién se cree ése señor Moncrieff para jugar así conmigo? Debo terminar mi trabajo y estar en Tokio lo antes posible para continuar con mi vida, pero eso a él no puede importarle.

En vista de que al desconsiderado señor Moncrieff le importa un bledo mi trabajo decido investigar y me meto a la biblioteca para revisar los registros de Moncrieff Camp.

La finca fue registrada en 1700, seguramente por el tatara tataraa tatara abuelo de Endymion, August Moncrieff. El lugar no tuvo gran movimiento hasta principios de mil ochocientos cuando Endymion Moncrieff tomó posesión del lugar, de ahí en adelante el imperio de los Moncrieff fue haciéndose más y más grande ampliando sus tierras en los Highlands, algunas más en Speyside y unas cuantas en Lowland aunque éstas últimas solo fueron un par de hectáreas . Imagino que fue por ello que lo nombraron con ese nombre, aunque no veo ninguna imagen de ésta familia, aunque eso no tiene nada que ver con mi investigación me gustaría saber como eran los antepasados de éste hombre tan guapo. Diablos, de nuevo estoy pensando en lo atractivo de Endymion, concéntrate, Hino. Concéntrate.

Luego de recopilar algunos datos y de leer hasta cansarme vuelvo a la posada de los Campbell, aunque me siento aburrida. ¿qué harán los jóvenes para divertirse?

Cuando le pregunto al señor Campbell me dice que hay un lugar, "la taberna de O´Malley" donde se reúnen los jóvenes que vienen de Inverness o de Edimburgo los fines de semana a divertirse y me decido a hacer lo mismo. La vida pasa tan lentamente en éste lugar que necesito alegrarme un poco.

Me pongo un vestido corto con tacones altos para ir a aquel lugar que como me contó el señor Campbell justo es donde se esconden los chicos, algunos muy guapos.

Al parecer en éste sitio no están acostumbrados a ver extranjeros, menos a chicas japonesas porque en cuanto entro las miradas se posan en mi que me dirijo directo a la barra a pedir un escoces en las rocas esperando que sea tan bueno como el que bebí en Moncrieff Camp, pero no es así.

A pesar de que algunos chicos se acercan a conversar conmigo y a que me la estoy pasando bien no dejo de sentir como si alguien me observara, como si alguien me vigilara, aunque tal vez sean los nervios, yo no suelo hacer estas cosas, menos en un lugar desconocido ¿pero qué puede pasarme?

Cuando da la una de la mañana y al calor de las copas un par de tipos mal encarados y pelirrojos se acercan a mi haciéndome ofertas que ni muerta aceptaría y luego de propinarle una bofetada al más alto decido irme, creo que la diversión ha terminado para mí por hoy.

Cuando estoy en la posada de los Campbell me desmaquillo siendo consciente de lo ebria que estoy, siento que el suelo se me mueve, creo que ese último escocés en las rocas no fue tan buena idea ¿o serían los seis previos?

Cuando me doy cuenta siento unas manos sobre mí que me sujetan con fuerza y me doy cuenta de quién se trata, es el sujeto del bar.

- Hola, preciosa- murmura en un acento bastante desagradable

- Suéltame, idiota- le ordeno percatándome de qué tan grande es.

- Vamos, mis amigos y yo queremos algo de diversión-me dice al oído y es cuando me doy cuenta que hay otros dos hombres en la habitación.

- Ni lo sueñes imbécil- amenazo dándole un golpe en la entrepierna con el que consigo liberarme.

- Maldita estúpida- me grita el pelirrojo al caer al suelo, luego sus dos compinches sacan un par de navajas de sus bolsillos, maldición- nos las pagarás.

- cobardes- digo al ver que uno de ellos se abalanza sobre mí, pero consigo tirarle la navaja y darle una patada en el rostro con la que mi maestro de defensa personal estaría orgulloso- fuera de aquí.

- ni lo creas, zorra- insulta el pelirrojo y luego suelta una carcajada abierta.

- Creo que la señorita dijo que salieran de aquí- escucho una voz que sale de entre las sombras y entonces lo veo.

- Endymion…-susurro sorprendida ¿cómo entró? ¿cómo sabía que me hospedo aquí?

- Salgan de aquí ahora mismo y no habrá problemas.-les dice con total tranquilidad el Escoces

- Ni lo sueñes idiota- vuelve a decir el pelirrojo lanzándose sobre él.

- así lo haces más fácil- dice con una media sonrisa el señor Moncrieff y da un golpe certero al abdomen del pelirrojo.

Los dos compinches del pelirrojo se abalanzan sobre Endymion con navajas en mano pero él consigue esquivarlos y arrebatarles las navajas a la par amenazando con una a uno de ellos.

- Salgan de aquí…ahora. No lo repetiré…

Los tres lucen aterrados y como pueden consiguen arrastrarse fuera de la posada de los Campbell, cuando finalmente estamos a solas él me mira con ojos fulminantes que me hacen erizar la piel.

- Recoge tus cosas, nos vamos a Moncrieff Camp- me ordena

- Ya te dije que…

- Rei- me nombra con voz fúnebre- Ahora…

Aunque muero por decirle un par de cosas la verdad es que estoy demasiado ebria y también demasiado asustada para llevarle la contraria y meto mis cosas en la maleta, aunque me percato de que en el forcejeo mi computadora ha caído al suelo y la pantalla se ha quebrado, lo escucho decir un "lo arreglaremos más tarde" me dice pero yo no le presto atención, prefiero ignorarlo y lo hago durante todo el camino a Moncrieff camp, él tampoco dice mucho, luce enojado.

El mismo Endymion Moncrieff sube mi maleta a la habitación que me asigna, pero no dice nada, luego me quedo sola.

¿qué le pasa a éste tipo? Yo soy la que debería de estar enojada, fue él quien me trajo casi a la fuerza a aquí.

"También fue él quien te rescató de esos idiotas" me dice una voz en mi interior, aunque estoy lo suficientemente enojada por la forma en la que me trató como para aceptarlo y reconocérselo y prefiero dormir, pero preferir y lograrlo nunca será lo mismo…

Despierto muy de mañana, tal vez sean las seis, porque veo que el cielo está aun pintado de azul y morado. Amo los amaneceres, pero en Tokio rara vez puedo ver uno, al menos uno así de bello.

Salgo de la cama y me doy un baño. A pesar de haber tardado bastante en quedarme dormida cuando por fin lo logré descansé profundamente, como cuando estoy en casa aunque éste lugar no tiene nada que ver con mi casa.

Me pongo unos jeans y una camisa de franela, el día aun es frío aunque no sea invierno. Miro al tocador donde he dejado mi computadora que está destrozada y decido que lo mejor será bajar, algo me dice que Endymion debe estar despierto y no me equivoco.

Soy llevada por el olor a carne y huevos que vienen de un lugar que termina siendo el comedor, Endymion desayuna en la mesa mientras bebe su café, al verme sonríe un poco y me señala un lugar en la mesa el cual yo tomo, me sirve café.

- buenos días- Me dice con voz seca aunque ya no tan enojado como ayer.

- buenos días

- ¿lograste descansar?

- si, lo suficiente- digo a regañadientes.

Endymion me mira y luego me sirve una copa con un extraño líquido que huele bastante mal.

- bébelo- me ordena y yo frunzo el ceño, aquí está otra vez el señor "yo lo controlo todo" ordenándome- es para tu resaca, te sentirás mejor.

¿cómo sabe que tengo resaca? ¿es tan obvio?

- bébelo…- me vuelve a ordenar. La cabeza me taladra y muy a mi pesar lo bebo.

- ¿qué es?

- Remedio local para la resaca. Será mejor que no sepas qué contiene. El Whisky de esa taberna de quinta a la que fuiste es el peor de todos, causa unas resacas terribles.

- ¿qué hacías anoche en mi cuarto?- saco a colación. Él me mira y luego sigue desayunando.

- Come- vuelve a ordenarme y yo lo miro aun más molesta, termina por encogerse de hombros y hablarme- Anoche estaba en O´malleys y…

- ¿no acabas de decir que es una taberna de quinta?

- Lo es. Pero algo me decía que a ti se te ocurriría la terrible idea de ir ahí.

- ¿y fuiste a cuidarme? No necesito niñera. Lo sabes ¿verdad?

- Anoche parecías necesitarla- murmura él con ¿una sonrisa cínica?- ¿cómo se te ocurre ir a un lugar como esos sola? Es peligroso

- Tranquilo, abuelo. Todo está bien- bromeo un poco y eso no parece agradarle.

- Rei. Esos imbéciles se metieron a tu habitación con unas navajas ¿te das una ligera idea de lo que pudieron haberte hecho?

- Pero no lo hicieron, además. Yo sola pude hacerme cargo, es solo que tu no me diste tiempo- me indigno.

- No tenías muy controlada la situación- me riñe

- eso es por que no me diste tiempo. Si hubieras esperado dos segundos más hubieras visto llorar como nenas a esos tres grandulones- decreto sonriente.

- Si algo te hubiera pasado, Rei…no me lo habría perdonado jamás.

- No me paso nada. ¿puedes relajarte un poco? El único saldo negro de anoche es mi resaca y mi computadora portátil…

- si desayunas y bebes esto tu resaca será cosa del pasado, sobre tu portátil no te preocupes, lo solucionaremos…

- no necesito que "resolvamos" nada. Tomaré notas y llegando a Tokio le pediré a Makoto su portátil, al menos hasta que ahorre para una nueva- gruño.

- No te gusta dejarte ayudar ¿verdad, Rei?

- No lo necesito. Jamás he necesitado la ayuda de nadie, se arreglármelas yo sola, Endymion.

Lejos de estar molesto, puedo ver en los ojos de Endymion Moncrieff una sonrisa de orgullo. Como si le diera gusto escuchar eso de mi boca.

- me gusta el orgullo en una chica-dice con una sonrisa encantadora luego da un sorbo final a su café- ¿sabes montar?

Ve mi sorpresa y ríe un poco

- Caballos…¿sabes montar a caballo?- me aclara yo niego con la cabeza, vivo en Tokio, no en un lugar al final del mundo, abuelo- Claro, debí suponerlo. En Tokio no hay muchos caballos, entonces creo que irás conmigo.

- ¿a dónde?

- A conocer los Highlands…

¡Creí que jamás lo diría!

Lo primero que hacemos es ir a las caballerizas que de nueva cuenta son mucho más grandes que mi departamento.

Hay algunos caballos, unos muy grandes e imponentes, dos sobre todo llaman mi atención, son dos caballos negros y resplandecientes que hacen que mi corazón se acelere.

- Son Lady Mars y Tuxedo, pero hoy solo Tuxedo nos acompañará.- me cuenta al verme maravillada con los dos enormes caballo.

Me decepciono un poco, pero creo que tiene toda la razón. Yo no sé cabalgar, pero en verdad me gustaría poder subir a Lady Mars que es tan linda, pero posiblemente caería inmediatamente, jamás he subido a un caballo y prefiero que sea Endymion quien me guíe.

Él me sube al caballo sorpresivamente, luego sube él colocándose detrás de mí. Siempre he visto que lo hacían al revés, pero sospecho que los motivos de Endymion son los de asegurarse que yo no vaya a ningún sitio.

Cuando toma las riendas de Tuxedo él roza mi cintura con sus brazos y es cuando soy consciente del toque de Endymion Moncrieff sobre mi piel.

¿qué es ésta sensación recorriéndome entera? Puedo sentir como un calor me llena el cuerpo entero y está muy lejos de ser solo algo carnal es…es algo más fuerte que yo, algo que no sé explicar.

Recorrer los Highlands es algo que me sería imposible plasmar en éstas letras. El aire fresco, los inmensos campos de cebada, las llanuras inmensas por las que corre el viento cantando una canción que solo yo puedo escuchar, es simplemente…mágico.

Luego de cabalgar un buen rato, Endymion se detiene en un riachuelo para que Tuxedo pueda beber algo de agua. Baja y luego me ayuda a bajar, quedando los dos muy cerca el uno del otro. Mi corazón late aceleradamente y me sonrojo, creo que él se da cuenta porque rápidamente se aleja de mi.

- Es un lugar hermoso- digo mientras me acerco al río y bebo un poco de agua fresca, es deliciosa.

- Los Highlands, señorita Hino, son fascinantes. Son más que un pueblo aburrido con campesinos sin vida.

Sus palabras me dejan boquiabierta. Ha dicho mis palabras, aunque no las he pronunciado a nadie, ni siquiera las he dicho en voz alta.

- Yo no…

- Se como piensas, Rei.

- Yo no he dicho nada.

- He vivido lo suficiente para saber cómo piensa la gente. Tú has crecido en una ciudad por demás caótica, con miles de personas, pero una ciudad solitaria- me dice.

- Tu no luces como un hombre muy acompañado- Regreso. ¡demonios! ¿qué es ésta necesidad de regresarle cada golpe dado?

- No…tienes razón… no soy un hombre muy acompañado, soy un lobo solitario que vive con sus recuerdos…

Esas palabras me duelen, pero me duele más ver su rostro triste, su rostro nostálgico.

- Al menos tiene recuerdos. Yo no tengo nada- le cuento mientras me siento al bordo del río, el camina y se sienta a mi lado- Tu puedes decir que has conocido el amor, que has tenido padres, una familia… yo solo tuve un par de años con una linda pareja de ancianos que me adoptaron, esos fueron los años más felices de mi vida y todo lo que reconozco por familia…

- Yo no conocí a mi madre- me cuenta- y mi padre fue un monstruo que hubiera preferido no haber conocido jamás…

Eso lo hace lucir tan triste, tan vulnerable

- Pero Bridget, Bridget fue lo mejor que me pudo pasar en la vida, y con eso se paga todo lo malo que pude haber vivido o lo que viviré…

- Ha de ser hermoso amar y que te amen de la forma en la que tu amas, en la que te amaron…

Una sonrisa triste se cuela por su rostro.

- Anda. Volvamos. Muero de hambre- me dice cambiando su semblante.

- Tu solo piensas en comer ¿verdad?- le reprocho.

- No has visto comer a Andrew- se defiende- él si devora todo a su paso. Yo solo soy un chico grande que hace ejercicio.

- Claro- me divierto- creí que Andrew nos acompañaría.

Él entrecierra los ojos ante mi comentario y veo su rostro ligeramente indignado.

- No, solo usted y yo, señorita Hino. Pero si lo desea puedo invitarlo mañana a acompañarnos- Me dice dolido.

Lejos de molestarme me hace reír. Sus palabras suenan mucho a celos.

- Para ser un multimillonario es usted muy inseguro, Señor Moncrieff- me divierto- ¿nos vamos?

- Claro…

Decido no preguntar por Andrew, pero me parece muy extraño que él no esté aquí, con Endymion. Enid no está por ningún lado, pero el comedor está dispuesto, ese inmenso comedor aterrador en el que fácil podrían caber diez personas.

- ¿ocurre algo?- me cuestiona cuando me ve poner mala cara ante la comida y ante el comedor

- es que…esto es inmenso y la comida tan… distinta.

- ¿te apetece algo más?- me pregunta amable. Enid ha preparado cordero y algunas otras cosas que no se me antojan en lo más mínimo.- Ven, te prepararé algo más.

- ¿tu?- Me sorprendo "Endymion Controlador Moncrieff" ¿cocinando?, vale eso si que es digno de ver- ¿cocinas?

- Claro que si. Anda, vamos a la cocina. Te prepararé algo.

- ¿y toda ésta comida?

- A Andrew seguro le encantará comerla. Ven conmigo- Me indica mientras toma mi mano para conducirme a la cocina que para variar…es enorme.

- ¿tienes algo pequeño en éste lugar?- Comento mientras recorro con la vista la inmensa cocina, a él le causa gracia mi comentario

- creo que el cuarto de las escobas mide un metro por un metro…pero me gustan las cosas en grande, Rei. ¿te apetece una ensalada?

- Claro- Sonrío emocionada.

Endymion va a refrigerador y saca algunas lechugas. Me cuenta que tomó hace algún tiempo unos cursos de cocina. Seguro se llevaría bien con Makoto, yo no cocino…nada.

Lo veo picar con maestría las lechugas y colocarlas en un Bowl, luego busca algunas verduras más y saca un queso de cabra ofreciéndome un poco…me encanta.

- ¿cómo haces para manejar un imperio y tener tiempo para aprender todas estas cosas?- lo interrogo.

- Tengo el tiempo del mundo, Rei. Puedo hacer lo que me plazca- bromeo.

- ¿en verdad? Debe ser interesante todo lo que has aprendido entonces- Le digo con un tono seductor que lo hace distraerse de su corte de verduras cortándose la mano de lleno- gran kami, deja ayudarte.

- No es necesario- me dice al tiempo que se gira.

- No seas necio. Te cortaste, déjame ayudarte- le pido tomando un lienzo y mojándolo un poco. Tomo su mano pero está limpia, sin rastro alguno de sangre- ¿qué es esto, Endymion?

Él me mira como un animal atrapado. No sabe que decir y veo el miedo en sus pupilas.

- Pude ver cómo te cortabas, lo vi. Dime ¿qué ocurre?

- Rei..-apenas y puede decirme.

- ¿qué es todo esto, Endymion? ¿quién eres?- le digo asustada mientras retrocedo un poco

- Rei, por favor- me suplica al darse cuento de mi miedo. Yo me alejo, él se acerca.

- ¡explícame!- grito. Él calla- Me largo

Apenas y consigo dar media vuelta cuando él está frente a mi, asustado. Aterrado. Yo corro escaleras arriba, él me sigue hasta detenernos en la puerta de mi habitación.

- Por favor, Rei. No te vayas. No me dejes- Suplica de una forma, con una voz que no puedo dejar de escuchar, no sé qué me pasa con éste hombre, apenas y lo conozco, pero siento una fuerza poderosa que me atrae a él, que me impide alejarme.

- Exijo una explicación y no intentes engañarme- le ordeno sacando fuerzas para no derretirme ante su mirada ¿qué diablos me pasa con él?- Sé lo que vi.

- Está bien…te explicaré, te responderé todas las preguntas.- Me asegura señalándome una puerta escaleras abajo- vamos a mi estudio ¿quieres?

No me queda más que acompañarlo. Sé que algo no va bien con Endymion Moncrieff, sé que hay algo obscuro en éste hombre y algo que me atrae inminentemente hacia él, y no puedo resistirme.

Tomamos lugar en unos sillones en el estudio de Endymion. Me sirve un trago de Whisky, yo dudo, pero bebo.

- ¿por qué no sangraste, Endymion?-Le pregunto directa y sin rodeos.

- No puedo hacerlo, Rei- me confiesa.

- ¿Qué eres?- Indago

- Soy un hombre…solo soy un hombre…

Yo lo miro incrédula, él se encoje de hombros y toma mi mano poniéndola en su corazón que late acelerado.

- ¿lo sientes?- me pregunta- Soy un hombre, Rei. No soy un monstruo o un demonio…solo un hombre.

- Pero no sangras- le recuerdo.

- No puedo hacerlo- me cuenta apenado

- ¿por qué?

- por que mi sangre está maldita, fue maldecida hace siglos…

La palabra "siglos" es la que retumba en mi cabeza, la que hace que mi boca se seque y bebo un poco de ese Whisky.

- ¿qué edad tienes, Endymion?

- Muchos años, Rei…he perdido la cuenta ya- dice sincero.

- ¿muchos "treinta" muchos "cincuenta", muchos cuántos?- sigo sin entender.

- cumplí treinta y cuatro años por primera vez en mil ochocientos treinta, Rei…

- Si son muchos…-Murmuro sorprendida.

- Rei….soy inmortal…

¡Hola!

He aquí el capitulo 2 de "vidas pasadas" ¿qué tal la sorpresita? todos tenemos nuestros secretos ¿Endymion será el único? No lo creo.

Sailor Chibimars, Keiko, Cherry e Irais. Gracias por sus Reviews, chicas. Esta es una historia que no será taaan larga como "la otra mujer" pero tampoco tan corta como "aquel verano" hoy mi vida fuera de FF es bastante movida así que no puedo prometer publicar cada semana, pero me prometo intentarlo cada dos semanas :) Gracias por sus porras y espero que les guste la historia

Gracias por su apoyo :D

La maga