Vidas pasadas

Capitulo 4

"El trato"

Dos chicos de ropas sucias corren por los campos, la tarde es lluviosa pero a ellos no les importa, ellos ríen, corren y juegan por todo el lugar. Son dos pequeños niños, un niño de aproximadamente ocho años de edad y unan niña aun más pequeña, quizás cinco años, quizás seis. Los dos tienen ojos amatista, los dos tienen los cabellos negros como la noche y puede develarse en sus rostros el parentesco consanguíneo a flor de piel.

- Bridget, Bridget. No corras tanto.

- ¡vamos, Raymond. Alcánzame!- respondía la niña escabulléndose del pequeño

- Briss, debemos volver. Mamá y papá se preocuparán

- Por favor, Raymond. Juguemos un poco más- suplicante ella

- estamos sucios. Tendremos problemas.

- por favor- insiste ella.

- Bridget….

- Tendrás que alcanzarme- amenaza la pequeña que corre entre los altos árboles del lado opuesto a su hermano mayor.

La pequeña corre muy de prisa y él no la alcanza. Luego un rayo cae, el ruido es fuerte, el suelo retumba y la luz ilumina todo el bosque. "eso fue demasiado cerca, ¿verdad Raymond?" dice la niña girándose pero no obtiene respuesta. Un sentimiento de miedo la invade, el miedo a que lo que su corazón le diga sea cierto y lo es.

Regresa sus pasos por aquel camino y encuentra el cuerpo sin vida de su hermano mayor. Ha sido atravesado por un rayo. su piel luce quemada y sus pupilas perdidas en la nada. No ha tenido tiempo de correr, no ha tenido tiempo de gritar, todo ha pasado muy de prisa y todo ha terminado…

- ¡Raymond!

Otra vez he tenido ese sueño. Siempre he tenido pesadillas, me lo decía la hermana Rose cuando vivía en el orfanatorio aunque rara vez recordaba lo que soñaba, desde que vine a Escocia es diferente. Los sueños son tan reales, tan palpables. Todo en Escocia es diferente.

Me estiro para beber un poco de agua, mi corazón late acelerado y tengo los labios secos aunque es algo sobre el buró lo que llama mi atención.

Hay una caja de regalo sobre el buró con una etiqueta de una perfecta caligrafía que dice mi hombre "Señorita Hino".

La abro con cuidado y me encuentro una computadora portátil, una bastante costosa que tiene una nota escrita a mano, la misma letra de la etiqueta y sé que es él.

" Señorita Hino:

Espero que éste pequeño obsequio le ayude a cumplir de la mejor manera con la misión que le han encomendado. Andrew ha conseguido que carguen la información de su computadora averiada en ésta y puede empezar a trabajar en ella cuando lo deseé.

Endymion Moncrieff"

¿qué le pasa a éste tipo? Le dije muy claramente que no quería que se metiera en mis asuntos. Mis asuntos son míos y solo míos.

Salgo de la cama aun vestida con mi pantalón corto y playera de pijama para ir en busca del entrometido Endymion. No me cuesta mucho encontrarlo.

El muy cínico se encuentra en la terraza del segundo piso disfrutan de su desayuno en compañía de Andrew, los dos charlan divertidos pero veo que sus rostros se ensombrecen cuando me ven aparecer.

Andrew me ve de reojo con interés y Endymion lo fulmina con esos ojos color zafiro, si las miradas mataran, Andrew hubiera caído muerto en ese mismo instante.

- usted no conoce límites - grito enojada

- Yo…los dejo solos- se disculpa el "valiente" señor Ferguson y se escurre entre nosotros como una sombra. Valiente amigo.

Cuando nos quedamos solos él me mira de reojo y me sirve algo de fruta y me entrega una taza de café, extendiéndomela. Yo la rechazo.

- bebe- me pide, yo no tomo la taza- Rei. No comiste nada ayer, al menos bebe una jodida taza de café.

- Te lo dije ya y volveré a repetírtelo: "no soy tu propiedad. No vas a decirme que hacer y qué no hacer"- reniego

- esto es por la computadora ¿verdad?- deduce él.

- Eres un tipo listo, Einstein.- ironizo tomando un pedazo de pan tostado y arrojándolo sobre su cabeza dura- ¡que tengas el dinero suficiente no te da el derecho de querer comprarme!

Doy media vuelta para salir de la terraza pero él detiene mi mano impidiéndome seguir, luego se pone de pie y se pone frente a mi, atacándome con lo único que podría calmarme, esa mirada color zafiro que me paraliza.

- No estoy comprándote.- pone en claro con una voz suave pero precavida, adivinando mi reacción - Pero si puedo ayudarte en algo, quiero hacerlo.

- El mundo no funciona así, Endymion. No puedes comprarlo todo. No puedes comprarme

- No quiero comprarte- me insiste- Pero lucías devastada cuando se destrozó. Daría mi fortuna entera por no volver a ver tu rostro triste.

¿cómo hace éste hombre para desaparecer mi coraje? Hace dos minutos deseaba lanzarlo por ésta terraza y ahora, justo ahora me encantaría besarlo…espera ¿besarlo? ¡Rei Hino! ¿qué diablos te pasa? Concéntrate. Estas enojada con éste hombre.

- No puedes hacer éstas cosas…- le digo más tranquila- no puedes darme esos obsequios. La computadora vale más que todo lo que tengo en mi departamento.

- puedo comprarte un nuevo departamento- Me dice con un toque coqueto y una media sonrisa.

- No ocupo un departamento nuevo, ni una computadora y tampoco necesito que me resuelvas la vida. He podido hacerlo por mi misma hasta ahora.

- Necesitas una computadora, la necesitas para trabajar ¿me equivoco?- arroja con su sonrisa perfecta sabiendo que tiene toda la razón, lo detesto- Si no quieres aceptara, no lo hagas. Tómalo como…un préstamo.

- ¿un préstamo?

- Indefinido. Por el tiempo que tu lo desees, por el que lo necesites…luego haz con ella lo que quieras: déjala, tírala. Haz lo que tu desees…

- La tomaré, prestada…para hacer el artículo para la revista. Pero nada más- digo orgullosa, a él no parece agradarle del todo mi respuesta, pero lo acepta, a su pesar.

- Bien..- responde en algo similar a un gruñido- Desayuna

Lo miro frunciendo el ceño. Él hace una falsa sonrisa que me causa gracia pero me mantengo seria, al menos lo más seria que puedo.

- Desayuna…por favor.

Muero de hambre. Tal vez hubiera aceptado incluso si no me lo pidiera tan amablemente, pero me gusta que reconsidere y me siento a su lado observando los majestuosos Highlands escoceses, respirando los aires de las montañas, ese exquisito olor a cebada.

Endymion me sirve un poco de jugo de naranja y me extiende un plato con huevos, tocino y pan. Yo elijo la fruta sobre ese inmenso plato y veo que no le parece, pero lo respeta.

- ¿pudiste dormir bien?- Me pregunta dando por terminada nuestra discusión, de momento.

- Si…profundamente- confieso.

- ¿cómo en casa?- indaga con una media sonrisa el pelinegro a mi lado mientras da un sorbo a su café.

- Si, como en casa- acepto- ¿y tú?

- ¿yo? Yo estoy en casa

- No, me refiero a si pudiste dormir ¿duermes?

Él ríe al escuchar mi pregunta y me mira enternecido.

- Claro que si, Rei. Ya te lo dije, soy un hombre: como, duermo, etc., etc. - su "etc." se alarga de una forma que hace erizar mi piel. Intuyo a qué se refiere pero no le presto mucha atención- Solo no puedo morir.

- ¿y dormiste bien?

- no mucho- me confiesa- Me preocupó la forma en que te fuiste a la cama anoche, eso me inquieta

- Lo lamento

- No lo lamentes. Es normal, creo…

- ¿quién más sabe sobre…"tu secreto"?

- Solo Andrew y tu. Nadie más.

- ¿y tu personal?- interrogo

- No. Ellos creen que soy un familiar lejano de Sir Endymion Moncrieff. No necesitan saberlo, además… es algo delicado.

- No entiendo porque me lo dijiste a mi- comento mientras doy un sorbo a mi jugo, es delicioso- ¿qué te hace pensar que no saldré corriendo a gritarlo a los medios y al mundo entero?

- confío en ti- es su única respuesta, pero lo dice en un tono, con una voz que…me derrite

Esos ojos zafiro me miran insistentes, pacientes y ansiosos, expresivos y precavidos ¿cómo puede hacer todo y nada a la vez?

- No deberías, tal vez me escape ahora mismo a contarle a todos- bromeo

- No es necesario que lo hagas, yo mismo te llevaré a donde tu me pidas- me regresa. Sabe que estoy bromeando y me desarma y deja sin elemento alguno para pelear.

- No debiste hurgar en los documentos de mi computadora- cambio el tema

- Alguien lo hizo por mi. Consideré que tu necesitarías tus cosas contigo. Como toda chica de hoy en día debes tener tu vida en ese equipo ¿me equivoco?- me dice con esa voz aterciopelada.

- Si, es verdad- acepto a mi pesar- ahí tengo las fotografías de mis padres y amigos…

Él me mira interesado y me analiza

- Deberías llamar a tus padres, deben estar preocupados

- Lo estarían…si vivieran

el pesar se ve en su rostro y veo que se reprende por haber tocado un tema que es evidente que me hiere.

- Lo lamento…-dice en un tono sincero aunque es evidente que rara vez se disculpa.

- No lo hagas. Ellos murieron hace años. No eran mis padres realmente…pero son lo único que he conocido en mi vida como tales.

- ¿de verdad?- se interesa, yo asiento.

- Soy huérfana por partida doble, Endymion. No sé quiénes fueron mis padres, no sé de dónde vengo. No tengo historia

- Yo la tengo por los dos- comenta intentando aligerar el rato y yo río

- Creo que lo a tienes por todo Escocia.

Mis palabras lo hacen reír divertido. No una risa forzada o una peque risa, sino una gran carcajada que retumba en toda la casa, hace que Andrew se asome por una de las ventanas extrañado y es entonces que me doy cuenta que el muy canalla no estaba muy lejos. Tal vez incluso ha estado escuchando nuestra charla.

- Me alegra que decidieras quedarte, Rei

- Me alegra haberme quedado- Respondo sincera, es verdad.

Sé que no debería sentirme de ésta manera por un hombre que sigue llorando por los rincones la muerte de una esposa perfecta que falleció hace siglos, aunque lo que sé hasta ahora no hace a Bridget para nada perfecta. Mi madre solía decir cuando algún rufián del vecindario moría "no hay muerto malo" pero algo me dice que éste no era el caso de la señora Moncrieff, ella tocó el alma de éste hombre, lo hizo suyo, suyo hasta el último rincón ¿por qué?

- ¿en qué piensas?- Interrumpe mi silencio

- En que creo que tengo más hambre de la que creí ¿me pasas algo de huevos y pan?

Mis palabras le agradan porque lo veo sonreír. Me extiende un plato y todo huele y sabe delicioso yo empiezo a comer concentrándome en mi plato, solo en mi plato; pero me es difícil cuando un hombre como el que tengo al lado me mira como si estuviera pintando un cuadro.

- es delicioso- consigo decir a medio desayuno- Felicita de mi parte a la señora Enid

- No lo preparó Enid- me dice y yo dejo de comer para observarlo- lo preparé yo mismo

- ¿tu?

Él asiente con una sonrisa triunfal.

- Imaginé que preferirías desayunar algo más neutro y Enid tenía pensado un guisado con tripas de cordero- yo descompongo mi cara horrorizada y eso le hace volver a reír- si, supuse que tu rostro sería algo así. ¿te gusta?

- Me encanta. No debiste molestarte, gracias

- No hubieras comido las tripas de cordero

- No, la verdad no.

- Me agrada tenerte aquí, Rei- confiesa sincero- me haces sentir que vivo

- ¿en serio?- cuestiono- gracias…

¿fue un halago o está diciéndome que soy su bufón oficial?

- Fue un halago- me dice y yo lo observo aterrada.

- ¿tu puedes?

- ¿leer tu mente? No, claro que no- me dice- pero la verdad es que he vivido demasiado, reconozco a las personas, intuyo lo que pasa por sus cabezas, sobre todo contigo.

Eso si que es raro

Endymion suelta una risita y me observa con esa mirada dulce que tan rara vez deja notar.

- No es raro, Rei. Los seres humanos no son tan complejos

- tu lo eres

- yo no soy exactamente un ser humano. Soy una aberración

- Eso no es cierto- me indigno de verdad y tomo su mano. Una descarga eléctrica me recorre el cuerpo, sé que también a él porque me mira sorprendido e incluso algo asustado- ¿puedes sentir mi mano?

- Si…

- No eres un monstruo, Endymion. No sé qué te llevó a convertirte en lo que eres, pero sé que no eres lo que dices ser.

- No puedes estar segura

- Lo estoy. Eres un hombre, tal vez uno bastante viejo- él sonríe con éste comentario- pero eres un hombre y uno muy especial…

Siento que él se apena con mis palabras, se encoje de hombros y suelta mi mano, se pone de pie.

Veo su gruesa espalda contemplar los Highlands, sus tierras, Moncrieff Camp, debe amar éste lugar, luego me dice sin mirarme de frente.

- ¿sabes? Mi mujer tardó mucho tiempo en enamorarse de mi, pero amó éstas tierras desde el primer momento en que estuvo en ellas. Ella era una mujer de los Highlands, aunque hubiera nacido en Speyside, aunque hubiera sido criada en Edimburgo…ella era un alma salvaje, como yo…

- Creí que se habían casado enamorados

- Con Bridget nada era fácil, Rei…nada…

Elgin 1820

A pesar de los reclamos y las quejas de Bridget. Había terminado por recibirse al posible comprador de las tierras de las colinas que pertenecían a los Byres desde tiempos remotos.

Ese día Bridget no pudo salir con su hermana a pasear por la pradera. Había sido una orden determinante de su padre que ella y Danna se quedaran en casa ese día. Generalmente no le haría mucho caso, pero la amenaza de no dejarla quedase con Lady Mars la persuadieron de seguir sus órdenes.

Tal vez su padre temía que ella hiciera alguna locura e impidiera que el posible comprador viera sus tierras, y él no estaba muy lejos de la realidad.

Quizás ella no había podido sabotear esa visita en los campos, pero sabía por la señora Smith que había almidonado su vestido violeta con esmero esa mañana que su padre pretendía llevar a cenar a casa a aquel "ave de rapiña" como lo llamaba la chica. Ese, justo ese sería su momento para hacer ver su suerte a aquel desconocido.

A la muchacha le habían pedido ayudar a la cocina, pero prefería mil veces alimentar a los animales a limpiar salmones, eso lo dejaba para su madre y la pequeña Danna, ella necesitaba aire libre y pensar.

La señora Smith ayudaba a Bridget a terminar su arreglo. Su madre había insistido en que se arreglara como si alguien importante fuera a ir a casa. Para ella el hombre que pretendía arrancar sus tierras no merecía tantas atenciones, pero su familia no pensaba igual.

- Señora Smith ¿ya llegó el invasor?

- Briss, no lo llames así- pide la mujer- Pero si, ya llegó.

- ¿cómo es? ¿con colmillos afilados y orejas puntiagudas?- interroga mordaz la chica

- No, señorita. No es nada de eso- aclara la mujer mayor terminando de trenzar el cabello de la joven- de hecho es muy bien parecido.

- Te creí con mejores gustos- se indigna la chica.

- es buen mozo, Bridget- insiste la mujer de cabello cano- anda, apresúrate. Todos te esperan para cenar.

- Preferiría no tener que hacerlo

- Sabes que debes de- recuerda cariñosa la mujer mayor- anda, hazlo por tu familia…

- bien…

En el comedor de la familia Byres todos estaban en su sitio: la pequeña Danna, sus padres y dos visitantes que lucían bastante incómodos, el ambiente lucía estresante.

- ¿y qué le ha parecido Elgin, señores?

- Simplemente fascinante- interviene uno de ellos- Es un lugar con mucha vida, mucha pasión.

- Señor- llama la pequeña- ¿usted nos correrá de nuestra casa?

Un silencio sepulcral se hace en la mesa y los padres miran incómodos a la niña, el visitante le sonríe.

- ¿quién te dijo eso, nena?

- Mi hermana y ella es una chica muy lista

- Bridget- nombra entre dientes el padre que aprieta las manos.

- Buenas noches, disculpen la tardanza- aparece Una bella muchacha de cabellos de noche en el comedor, los dos extraños se ponen de pie- Usted…

- Lady de Byres…que gusto volver a encontrarla- Saluda educado uno de los hombres, uno pelinegro.

- ¿ustedes se conocen?- Interroga lady Margaret- Briss, no me lo habías contado

- es que…-se perturba la muchacha

- Es que nadie nos había presentado formalmente - explica educado el muchacho de ojos azules.

- Bueno…entonces creo que llegó el momento de hacerlo- interrumpe Logan de Byres- Sir Endymion Moncrieff, ésta es mi hija: Lady Bridget de Byres. Pequeña…él es Sir Endymion Moncrieff

- El intruso- aclara la niña pequeña a la mesa

Endymion tose al escuchar a la niña mientras la madre y el padre miran recriminantes a la joven que solo sonríe apenada y se sienta a la mesa.

- Diría que estoy encantada, pero…-Logan de Byres frunce el ceño a su hija y ésta termina por encogerse de hombros- creo que ya le presenté mis respetos anteriormente.

- Así es, Lady De Byres…no es necesario. - se apresura a comentar el hombre de los Highlands.

- comamos, por favor- Pide Lady Margaret- La señora Smith es muy buena cocinando.

- Entonces habrá que probar- se emociona el rubio- huele delicioso

La señora Smith sirvió los platos en silencio. No había muchos ánimos de hablar en la mesa

- El salmón a las hierbas es el favorito de mi Bridget- comenta Lady Margaret.

- ¿usted ha colaborado con la cena, Lady de Byres?- se interesa Endymion

- No. En absoluto- cortante la muchacha

- Mi hermana prefiere gastar su tiempo en cosas más importantes que la cocina, Señor Moncrieff - defiende la niña

- Interesante, ¿ cosas como qué, pequeña?- pregunta el joven heredero directo a la niña

- le gusta montar a caballo y domesticar animales salvajes. - cuenta la niña con orgullo.

- Que interesante- interrumpe Andrew- En los Highlands hay algunos cuantos animales salvajes que le encantaría domesticar.

Un gesto de dolor en el rubio y el rostro serio del pelinegro. Nadie salvo Bridget pareció darse cuenta de lo que pasaba bajo la mesa y eso le divirtió bastante.

- ¿y qué ha pensado, Sir Endymion? ¿son las tierras de mis ancestros lo suficientemente buenas para comprarlas?- interroga la chica

- ¡Bridget!

- Son ideales para nuestros plantíos de Cebada, Lady de Byres…Sobre la compra… Es algo de lo que me gustaría hablar después de la exquisita cena que Lady Margaret y su hermana han preparado.

- Debo de decir que es exquisita- interrumpe el rubio- les agradecemos la cena. Es la primer cosa deliciosa que probamos desde que salimos de casa.

- Lamento lo mimado de mi amigo. La señora Ferguson lo consciente demasiado

-Eso es verdad, Lita es muy buena conmigo.

- Su esposa, supongo- Se interesa Bridget con amabilidad.

- Si, su amada esposa- pone muy en claro el pelinegro enfatizando la palabra "amada"

El silencio se hizo en la mesa. Bridget frunció ligeramente el ceño al escuchar aquellas palabras y retó con la mirada al hombre ante ella, luego de eso fueron solo un par de palabras las que se intercambiaron en la mesa, hasta que terminada la cena y luego de la tarta de moras pidieron a Danna que se fuera a la cama. Bridget se ofreció a llevarla, el ver como su padre cerraba un trato con aquel hombre no era algo que ella quisiera presenciar, aunque…esa no era la naturaleza de Bridget…

Luego de asegurarse que Danna se quedara dormida traer leerle "caperucita Roja", Bridget se escurrió por las escaleras, ocultándose en un rincón antes de la sala, un rincón que conocía de sobra, un rincón donde sabía que nadie la descubriría.

Logan de Byres sirvió unos tragos de whisky a sus invitados. Estos lo tomaron en silencio tal como estaba Lady Margaret esperando a escuchar las palabras de esos invitados.

- Lamento que no sea tan bueno como el suyo, Sir Endymion.

- Es un muy buen Whisky, aunque distinto al nuestro. El suyo es suave aunque con carácter.

- Eso es debido a las condiciones de cada terreno, a las inclemencias que deba pasar la cebada para desarrollarse- explica el rubio- como los humanos…

- ¿ha tomado una decisión, Sir Endymion?- Pregunta Logan Byres- ¿comprará nuestras tierras?

- No.

- ¿qué?- se inquieta Lady Margaret

- No me interesa comprar sus tierras, señor de Byres…Aunque le confieso que en un inicio era mi objetivo inicial.

- No entiendo- interroga la madre de Bridget- Mi marido nos ha dicho que usted estaba muy interesado en comprar, en tomar nuestras tierras para sembrar cebada para su producción.

- Así es. Me interesan sus tierras, señores de Byres… Pero ya no es comprar mi deseo

- Disculpe…no lo comprendemos- se inquieta el hombre de cabellos negros

- Quiero sus tierras, pero he decidido que quiero proponerles algo más.

La muchacha de cabellos negros miraba extrañada aquella conversación. Al igual que sus padres no comprendía mucho, al igual que sus padres no entendía qué era aquella propuesta que el pelinegro quería hacerles.

- Quiero proponerles una alianza, una alianza matrimonial. - Dice el muchacho- Ustedes podrán quedarse en éstas tierras a cambio de que me concedan la mano de su hija... Bridget…

- ¿qué?- se exalta el padre de la chica poniéndose de pie- Sir Endymion…Tal vez nuestras tierras estén en venta. Mi hija no.

- Tal vez no me he explicado bien, Logan. Mi deseo es desposar a Bridget…si ella se casa conmigo ustedes…

- No voy a escuchar más- se altera el fiero hombre de Speyside- Tal vez mi familia es una familia de nobles venidos a menos. Pero nuestra dignidad no está en venta y si usted cree que puede comprarnos con su asqueroso dinero entonces puede ir y…

- Padre- irrumpe la muchacha de ojos amatista en la sala.

- Bridget, retírate- exige el señor Logan de Byres

- No.- Determinante la chica- esto me incumbe a mí y quiero estar presente.

- No te incumbe a ti. No voy a aceptar, Bridget. No voy a vender a mi hija por nada. Ya perdí a un hijo, no permitiré que pase de nuevo.

- Sir Endymion, creo que usted y yo necesitamos hablar, a solas.-invita la muchacha de cabellera de noche

- ¡No! No, no y no, Bridget. ¡No voy a permitirlo!

- La idea de deshacerte de nuestras tierras fue tuya primero ¿no? Ahora déjame hacer mi parte

- He dicho que…

- Logan- llama enérgica la mujer de cabellos rubios- permítele a tu hija hablar con sir Endymion.

- Pero Margaret…

- confía en ella.

- cinco minutos- gruñe amenazante el padre de la joven mientras sale enfurecido de la sala, su esposa lo sigue y muy a su pesar, Andrew lo hace después.

Lady de Byres camina hasta la chimenea y se sirve un trago de Whisky bebiéndolo de prisa, luego otro más pero éste lo bebe despacio, con paciencia. Se gira y está frente a ese hombre de ojos color zafiro que la mira sorprendido, anonadado, pero sobre todo, expectante.

- y bien, Sir Endymion Moncrieff, así que…desea casarse conmigo-va directa la chica

- Así es.

- creí que solo quería comprar ¿qué lo hizo cambiar de opinión?

- Lady de Byres…usted no se anda con rodeos

- Usted tampoco. ¿no es así?- sonriente regresa la muchacha

- Usted me agrada Lady de Byres…

- ¿tanto como para desistir de su idea de comprar nuestras tierras?- se interesa ella.

- Muy lista…muy muy lista- consigue sonreír el hombre de los Highlands- Bridget…sé que eres una mujer lista. Lo supe desde que te vi con tu vestido elegante y tu actitud desafiante al mundo. Eso me agrada, me agrada mucho

La muchacha veía intrigada a aquel extraño. Sabía que había algo más por lo que pensaba dejarlo hablar

- Puedo tutearte ¿verdad?- comenta él, la chica asiente- Mi principal intención cuando vine a Elgin fue comprar tierras. Deseo expandir mis plantíos de cebada y la cebada de Speyside sería muy útil para producir una gama diferente de Whisky. Las tierras de tu familia son idóneas…

- Si tanto le interesan ¿en qué parte entro yo?

- Bridget. La verdad es que, necesito casarme- confiesa el joven y ella lo mira extrañada- Es una maldita cláusula del testamento del mal nacido de mi padre. Andrew ha estado molestándome con eso desde hace algunos meses.

- Dudo que Sir Endymion Moncrieff tenga problemas para encontrar a una esposa ¿no es así? Incluso a alguna de su condición social, una a la que pueda sacarle más provecho.

- No. No tengo problema para encontrar una esposa de mi clase social, Bridget, pero la verdad…esas mujeres me aburren

- ¿Las mujeres lo aburren, Sir Endymion?- regresa divertida la muchacha y esto le causa gracia al alto joven.

- Para nada, Lady Byres. Las mujeres me divierten en extremo- explica con coquetería el joven- pero, las mujeres "de mi clase" son bastante aburridas.

- ¿aburridas?

- En extremo. Y tengo la impresión de que contigo cerca jamás me aburriría

- ¿es eso un cumplido?

- Por supuesto.

- Bien, señor Moncrieff. Me ha expresado sus motivos, pero… No me ha dicho su oferta.

- ¿siempre es tan ansiosa, Lady de Byres?- interroga coqueto el alto muchacho la chica del vestido morado lo observa incómoda- Bien, bien…Sé que no te gustaría que tus tierras dejaran de ser de tu familia, si te casas conmigo serían de "nuestra familia" tuyas y mías.

- Qué romántico, señor Moncrieff- se burla la muchacha- pero paso.

- qué irónica, Lady de Byres. Para ser una chica que ha recibido formación en Edimburgo es un poco…brusca

- tómelo en cuenta si desea desposarme, Sir Endymion- amenaza la muchacha

- Lo he tomado en cuenta desde un principio, justo por eso estoy encantado de proponerle que se case conmigo, Lady de Byres.

Bridget arquea una ceja confundida "¿acaso es un masoquista éste hombre?"

- No, no soy masoquista, Bridget. Pero en serio creo que la pasaremos bien en Moncrieff camp.

- Solo hay un pequeño detalle, Señor Moncrieff- Interrumpe la chica- Yo no me vendo

- No te estoy pidiendo que te vendas, Bridget- aclara él- te estoy proponiendo un trato

- "¿dejarnos nuestras tierras a cambio de que me vaya contigo?"

- No. Te propongo que te cases conmigo. A cambio de ello dejaré que tu familia se quede aquí. Solo necesito plantar cebada, eso sería muy útil para el ganado de tu padre, no necesitaría comprar alimento, podría alimentarlos los restos de la cosecha y yo tendría a alguien de confianza que se haga cargo de mi cebada.

Aquellas palabras interesaban a la muchacha, más ésta siguió callada, en espera del resto del discurso.

- Además. Me comprometo a pagar los gastos médicos de Danna

- ¿qué?- La sorpresa aparece en la mirada amatista de la muchacha

- Sé de su problema, Bridget. Sé que tu padre ha perdido una buena parte de su fortuna buscando a los mejores médicos que la ayuden a desterrar esos ataques respiratorios. Dispondrás de mi fortuna entera para que la vean los mejores médicos: Edimburgo, Londres, Suiza…lo que sea necesario

Bridget no daba abasto a lo que escuchaba.

- Solo tienes que aceptar casarte conmigo- ofrece él

- No sé si esté capacitada para ser su esposa, Sir Endymion además…

- No creo que necesites mucho. Además, estoy seguro de que podrás desempeñarte perfectamente como tal, Bridget- aclara él- Si aceptas ser mi mujer, Moncrieff Camp será tu reino. Podrás hacer ahí lo que desees, lo que sea tu voluntad.

- ¿y cuáles serían mis "funciones" como la señora Moncrieff?-indaga ella aun algo incrédula

- tal vez acompañarme a uno o dos eventos de vez en cuando con la gente de Inverness o de Drumnadrochit. Fuera de eso no te pediré nada más

- "¿nada más?"- enfatiza ella

- Si lo que te preocupa es que te obligue a cumplir tus "obligaciones maritales" no lo haré. Aunque ahora que lo pienso si hay una condición

- ¿cuál?

- Puedes no amarme, Bridget. Puedes, si lo deseas nunca ser mía. Pero jamás te perdonaría, jamás soportaría que me engañaras con otro- amargo confiesa él

- soy una mujer fiel a mi palabra, Endymion. Si acepto ser tu esposa, no deshonraría mi apellido aunque…me preocupa que…- Bridget duda. No sabe como expresar sus temores

- No me interesa tener a una mujer por la fuerza, si ese es tu temor, Bridget. Cuando aceptes ser mía, lo harás por tu propia voluntad.

- "¿cuándo acepte ser tuya?"

- Si.

- ¿y si nunca acepto?- interroga la muchacha- Yo siempre soñé con casarme enamorada. Con amar al hombre que sea mi esposo, Señor Moncrieff

- Podrías llegar a enamorarte de mi

- ¡De usted!- se escandaliza ella- ¿cómo puede estar tan seguro?

- Bridget. ¿amas a algún otro hombre?- Interroga con voz fuerte el hombre de pupilas zafiro. En su voz hay desesperación, ansiedad y tal vez un poco de miedo…- Contéstame

- No…no amo a nadie, pero…

- Entonces no veo el mayor problema. Míralo como un negocio, uno en el que ambos ganamos algo

La muchacha frunce el ceño, no luce del todo convencida.

- Bridget. En éste mundo no todos encontramos el amor, aun así puedo asegurarte que en Moncrieff Camp serás todo lo que quieras ser. Te conozco, sé que éste lugar te asfixia, sé que no perteneces aquí, que tal vez a veces despiertas sintiendo que te falta el aire. Éste no es tu lugar y lo sabes.

- ¿y usted cree que Moncrieff Camp lo es?

- Estoy seguro. Lo sé desde que te vi- dice confiado el pelinegro, tanto que hace dudar por un segundo a aquella muchacha- No sé si algún día llegues a amarme, pero sé que amarás los Highlands, tu perteneces a ellos, Bridget, eso te lo puedo asegurar…

- ¿me das tu palabra de que no sacarás a mi familia de estas tierras y que verás por la salud de Danna?

- Te lo juro por mi vida- responde ecuánime el pelinegro

- Entonces acepto, acepto casarme con usted…,

- Oh, Bridget- Sonríe emocionado el pelinegro tomando entre sus manos las pequeñas manos de la joven de carácter ígneo.

- Suficiente- interrumpe Logan De Byres- Ya ha tenido sus cinco minutos, Sir Endymion y…

El padre de la joven se sorprende a ver la cercanía entre ambos chicos. Bridget se sonroja un poco y Endymion tose aunque no suelta las manos de la joven.

- ¿qué ocurre?- confundido el mayor de todos

- Bridget, querida…¿todo bien?- interroga la madre

- claro que si, madre- Responde la muchacha liberando sus manos de las de Endymion- es solo que…celebraremos una boda en ésta casa.

- ¿cómo dices?- se escandaliza el señor De Byres.

- Vamos a casarnos, padre.

- ¿estas loca? No permitiré que te sacrifiques de esa manera, hija

- Es mi deseo convertirme en la esposa de Endymion Moncrieff, padre y te pido que respetes mi decisión- seria responde la hija de Logan de Byres. Él conoce a su hija, sabe que cuando toma una decisión no hay poder humano que la convenza de lo contrario.

- ¿cuándo pretenden casarse?- cuestiona Lady Margarert- habrá mil cosas que organizar, el festín, el vestido, la música los…

- En una semana- se apresura a responder el muchacho de ojos zafiro ganándose la sorpresa de la misma Bridget de Byres.

- Endymion, amigo. Eso es demasiado pronto. Cuando la señora Ferguson y yo nos casamos, los preparativos tardaron seis meses y eso porque teníamos prisa, tu sabes...Simplemente el vestido de Lady de Byres tardará bastante tiempo.

- Briss puede usar mi vestido- interviene la madre conmovida- solo será necesario hacer un par de ajustes y estará lista.

- Si, si. Pero aun así. Debo conseguir dinero para la fiesta, habré de vender algo de ganado para poder pagar las cosas necesarias y…

- No se preocupe, señor de Byres. Los gastos de la boda correrán por mi cuenta y Andrew les proporcionará todo lo necesario para que pueda llevarse a cabo aquí. Por mi parte no tiene que preocuparse, no tengo familia ni amigos, solo tendré un invitado. No creo que necesitemos una gran boda.

- En absoluto. Es mi hija y nosotros nos haremos cargo, Sir Endymion Moncrieff- Se indigna el padre de la chica.

- Si le parece, eso podremos discutirlo mañana. Se hace tarde y todos debemos estar baste agotados, ha sido un día lleno de emociones. Buenas noches- se despide el pelinegro que se acerca a su prometida y toma su mano para besarla educadamente- hasta mañana, Bridget…

La despedida sonó a una promesa, la promesa llevaba consigo una larga espera y al final de cuentas, y aun cuando los dos se esforzaran al máximo, ninguno de ellos conseguiría dormir en toda la noche...

¡Chic s, he aquí, luego de más de un mes, les entrego el nuevo capitulo de "vidas pasadas" por fin conocemos a la interesante esposa de Endymion Moncrieff. ¿cómo ven? ¿qué les ha parecido?

Gracias por sus reviews, los leo todos aunque me ausente. El trabajo me envuelve pero no dejo de escribir, aunque sea en ratitos, aunque sea de poquito.

¡nos vemos pronto!

La maga