vidas pasadas
Capitulo 5
"Moncrieff Camp"
Anoche me fui a la cama muy tarde. La charla con Endymion Moncrieff se extendió más de lo que imaginaba, pero fue agradable.
Me parece extraño despertar y encontrarme perfectamente cobijada, soy del tipo de chicas que se mueven mucho durante la noche y amanece revuelta entre sus cobijas, pero aquí no es así. Aquí amanezco perfectamente tapada, como lo hacía en casa cuando la señora Hino se metía a mi habitación para arreglar mis cobijas a mitad de la noche, era una buena mujer, la extraño.
Al abrir los ojos lo primero que veo es una nota sobre mi buró y la tomo entre mis manos, sé que es de él.
Estimada señorita Hino:
He tenido que ir a las destilerías por un asunto urgente que no tenía contemplado, volveré por la tarde. Siéntase libre de hacer lo que deseé en Moncrieff Camp,considérelo como su hogar...
Endymion
Éste hombre es desesperante. Siempre tan misterioso y nunca dice más, jamás dice más de lo que quiere decir, eso me enloquece.
Salgo de la cama y me doy un baño. Los baños de éste lugar son intimidantes, inmensos, pero aun así disfruto mi momento.
Al salir me pongo mis pantalones vaqueros y una playera, aunque tengo que buscar mi chaqueta en el closet, empieza a sentirse el frío en los Highlands y prefiero envolverme de nuevo en las mantas un poco más.
Al sentirme cómoda un sentimiento de culpa viene a mi mente ¡Makoto!
Enciendo la computadora que Endymion me facilitó. Es hermosa y muy fina, la mía era de segunda mano pero libramos algunas batallas juntas y muy bien libradas he de decir.
El fondo de escritorio del computador es una imagen de los Highlands en todo su esplendor, éste tipo querrá parecer rudo, pero no es más que un romántico enamorado de sus tierras y muy a mi pesar de su mujer.
Todos mis archivos, escritos y fotos están aquí. Han hecho un trabajo excelente al recuperar mi información y por vez primera quiero abrazar a ese hombre "¿segura que es por vez primera?" me cuestiona mi conciencia, pero prefiero ignorarla.
Me doy cuenta que hay señal inalámbrica y que la tiene configurada "perfecto" y busco mi programa de mensajería instantánea que me avisa que tengo diez correos, ocho son de Makoto y dos más son de mi jefe.
Veo a Makoto conectada y dejo los correos para después.
Rei: Hola, Mako- Chan
Makoto: ¿dónde demonios estabas, Hino?
Rei: Han pasado muchas cosas, Mako. Lo lamento, no tenía forma de comunicarme contigo.
Makoto: ¿no había señal inalámbrica en todo Drumibrabrabra?
Rei: se llama Drumnadrochit. Y no es eso, lo que ocurre es que me quedé sin computadora
Makoto: oh, la vieja abuela finalmente murió
Rei: Ey, no llames así a mi pobre computadora, hoy es un muerto más T_T
Makoto: Ya se veía venir, amiga. Esa computadora vivió AÑOS EXTRA. Zaf fue excelente al hacerla vivir algún tiempo extra, no en vano lo llamaba "el doctor Frankenstein"
Rei:…
Makoto: Lo siento, lo siento. Mejor dime. ¿cómo estas haciendo para comunicarte conmigo?
Rei: Endymion me obsequió una computadora, pero yo le dije que solo la tomaría como prestamo
Makoto: "Endymion" ya no es "el demente señor Moncrieff" Interesante
Rei: Mako, no te hagas ideas. Sé hacia dónde van tus comentarios y no es así.
Makoto: Deberías enviarme una foto suya.
Rei: No creo que a él le agrade. Es muy raro
Makoto: Como tu
Rei: Gracias…
Makoto: Sabes a lo que me refiero, amiga. Yo siempre lo he dicho, eres un alma vieja.
Rei: ¿te lo dijeron las runas?
Makoto: No, el Tarot
Rei: eres incorregible. ¿cómo vas con el trabajo?
Makoto: Diamante está insoportable, desde que no estás para arruinarte la vida busca como arruinárnosla a todos los demás, es desesperante.
Rei: Me puedo dar una idea. Es lo único que no extraño de Tokio
Makoto: ¿sigues en la posada?
Rei: No, me estoy quedando en Moncrieff Camp.
Makoto: Mmmm ¿en serio?...
Rei: Sin "…." solo es por trabajo, así es más fácil que podamos salir a recorrer los campos, tardaba una eternidad en llegar de Drumnadrochit a aquí.
Makoto: Claro, claro…¿y esa fue idea tuya o sugerencia de él?
Callo un segundo. ¿qué debo decirle? ¿qué unos borrachos se metieron a mi habitación en la posada de los Campbell con una navaja en manos y que él se enfrentó a ellos? No, creo que no es buena idea, Makoto siempre busca más allá.
Makoto: Ese silencio me responde por sí mismo, amiga. Ese tipo te gusta
Rei: Solo es trabajo, Mako-chan
Makoto: Rei, jamás habías llamado al trabajo por su nombre
Es verdad y no me había dado cuenta.
Makoto: Rei, no está mal enamorarse ¿cuántas veces debo decírtelo?
Rei: Mako chan. Él no es un tipo para enamorarse, tiene muchas cargas a los hombros, un pasado tormentoso y un amor que dudo que algún día olvide
Makoto: ¿es casado?
Rei: Viudo
Makoto: ¡entonces! ¿qué te detiene?
Rei: Makoto, esto es suicida. Además, él no me interesa.
Makoto: Puedes engañarte a ti, pero no a mi. Yo te conozco Rei, y sé que aunque lo niegues, te sientes atraída por Endymion Moncrieff, tal vez más de lo que quieres reconocer.
Rei: Eso no es verdad.
Makoto: Claro
Rei: Me gustaría que estuvieras aquí. Te encantarían los Highlands, son preciosos
Makoto: seguro que si, tal vez un día de estos mande todo al carajo y decida visitarte ;)
Rei: Sería genial, me encantaría tener a mi mejor amiga a mi lado en estos momentos.
Makoto: Rei, ¿estas bien?
Rei: Claro, es solo que…jamás había salido de Tokio, me siento rara
Makoto: No te preocupes. Eres fuerte, estarás bien
Rei: Gracias
Makoto: Debo irme, tengo una clase de curación con imanes
Rei: ¿ahora curación con imanes?
Makoto: si,¡ el instructor es guapísimo!
Rei: diviértete mucho, Mako-chan
Makoto: Cuentas conmigo, Rei. Lo sabes ¿verdad?.
Rei: Si, lo sé. Muchas gracias por todo, amiga.
Makoto: TKM, Rei. Llámame para lo que necesites ¡y escribe más seguido!
Rei: Lo haré
Makoto: Adiós.
Y ella se ha ido.
Miro por la ventana hacia las inmensas montañas. Le he mentido a mi mejor amiga, no me siento extraña aquí, es raro. Pero por primera vez en mi vida, me siento en casa…
Decido salir de la cama y recorrer los Highlands. Al bajar las escaleras me topo con Enid que parece haberme estado esperando paciente, me conduce al comedor donde Endymion ha ordenado que me tengan el desayuno listo ¿por qué no me sorprende?
Muero de hambre y ahora que él no está para llevarle la contraria, bebo un vaso de jugo de naranja y disfruto mi plato. Sé que lo ha preparado él, porque hay unos huevos revueltos con pan tostado y algo de fruta, sé que si no hubiera sido así posiblemente me encontraría con un guisado hecho a base de tripas de cordero y le agradezco por tomarse la molestia.
Desayuno a solas y en silencio, pero sin perder detalle del comedor de Moncrieff Camp.
La mesa tiene doce lugares, es muy grande. ¿siempre habrá estado aquí? ¿o habrá sido una elección de Bridget al llegar a ser la señora de la casa? Seguro ésta mesa la dispusieron para su familia. Amándola como la amaba, lo más seguro es que él soñara con tener el comedor lleno de pequeños con el rostro de él y de ella ¿o me equivoco? No lo creo.
Luego la pregunta me invade ¿habrán tenido hijos?
La boca se me seca al imaginar la sola idea
Recorro la casa entera que es muy grande, pero no encuentro un solo cuadro ¿por qué no los habrá? Seguramente él mismo los mandó retirar con la muerte de su mujer, o tal vez prefiera que nadie vea cuadros de aquel entonces, seguro lo último que quiere es que la gente comente.
Sin Endymion aquí éste lugar es tan inmenso y solitario que me apena reconocerlo. Camino a las caballerizas y veo que no está su caballo. Seguro se fue en él.
Hacia la parte trasera de la propiedad veo viejas ruinas. Una de ellas parece ser una escuela, un salón de clases y me permito entrar. Al tocar las viejas mesas siento un extraño recorrido de energía por mi ser ¿qué es esto que siento? No sé, pero prefiero salir.
Al seguir caminando veo que el auto de Andrew llega a la casa y lo saludo con la mano, él hace un gesto amable y camina hacia mi.
- Hola, Rei
- Andrew, creí que estarías con Endymion
- No, él tuvo que ir a resolver un problema de las destilerías, de eso yo no se mucho. Pero si salí al pueblo a hacer unas compras, compré panecillos ¿quieres?
Veo que trae una inmensa bolsa repleta de pan dulce y sonrío recordando el comentario de glotonería de Endymion…otra vez Endymion
- Has traído tu reserva de la semana- deduzco
-¿de la semana?- ríe mientras saca una rosquilla y me ofrece de su botín, yo tomo una de chocolate- Claro que no, esto solo es para la tarde.
- tienes muy buen apetito
- El de un muchacho escocés sano- me contesta con orgullo y una sonrisa de oreja a oreja
Vemos un caballo acercarse y lo reconozco en seguida, es Endymion enfundado en ropas de trabajo. Luce serio y con el ceño fruncido, ¿habrá pasado algo grave en las destilerías?
Se acerca a paso veloz y de un salto baja de Tuxedo. Solo por un segundo mira con ojos centellantes a su amigo y luego a mí. Esa mirada hace estremecer hasta mi última célula y no comprendo el porqué.
- hey, amigo- Saluda Andrew ignorando su mala cara- ¿todo bien en las destilerías?
- Si, todo bien. Pero necesito decirte algo en privado
- Claro, vamos a tu estudio- ofrece ajeno al gesto de rabia de Endymion, él apenas y me dedica una mirada- Rei ¿puedo dejar mi botín en tus manos? no tardaré
Andrew entra de prisa a la casa y Endymion lo sigue, luego se detiene en el arco de la puerta y se gira para mirarme, no me ha dicho nada en todo el día.
- Señorita Hino, debería entrar a la casa, está a punto de llover
Eso es todo. Ni un "hola" y me llama "señorita Hino". Me molesta éste hombre, pero muy a mi pesar debo entrar a la casa, el día perfecto se ha arruinado y todo comienza a nublarse, es cuestión de tiempo para que empiece a llover, ¡maldición! ¿su paquete de inmortalidad cuenta con el estado del tiempo por adelantado?
Andrew y Endymion pasan un buen rato encerrados en el estudio, Yo me quedo en la sala leyendo un viejo libro de cuentos infantiles ¿será de los hijos de Endymion y Bridget? No lo sé, pero nunca había visto uno tan viejo.
Luego de una eternidad, Endymion sale del estudio disparado hacia su habitación, seguro va a cambiarse, luce sucio y sudoroso, aunque muy atractivo…
Andrew sale y me encuentra en la sala, camina y toma una rosquilla
- ¿todo bien?- pregunto
- Si, todo bien- Me responde algo serio, muy raro en él
- ¿tuviste problemas con Endymion por mi culpa?
Él me mira con ternura.
- No, nada de eso, Rei. Él está preocupado por unos asuntos de una de las destilerías y quería comentarlo.
- ¿seguro?
- Endymion y yo no podríamos tener problemas, somos amigos y yo lo aprecio demasiado para dejar que su mal humor interfiera con nuestra amistad.
- Es un tipo raro
- Si, lo es. Pero también es un gran tipo, Rei- Aboga el rubio- Tal vez tenga mal carácter, pero tiene un corazón muy noble
- Creí que ese lo había enterrado junto a Bridget- dejo escapar
Él se gira sonriente y me analiza. Algo parece causarle gracia
- Te ha hablado de Bridget…
- ¿acaso habla de algo más?- gruño celosa a mi pesar, él se da cuenta y lo disfruta
-es cierto, cierto- ríe él- él adora a esa chica
- ¿a…adora?- enfatizo el que hable de ella en presente- ¿es que Bridget sigue viva? Endymion me dijo que ella había muerto
Veo al rubio ponerse nervioso y pálido, creo que ha dicho algo más de lo que debía y se apena por eso.
- Claro, claro que ha muerto- se defiende- al menos físicamente. Pero él sigue atado a su recuerdo, la adora, Rei.
- Claro…así es…-termino por aceptar- él tiene un brillo especial en sus ojos cuando habla de ella
Ese rubio sonríe con picardía. Creo que ha descubierto en mis palabras algo que no debería
- Si, lo tiene. Pero…eso parece importarte más de lo que quisieras.
¡creí que Makoto estaba en Tokio!
- Andrew, tu me recuerdas mucho a una amiga mía- cambio el tema
- ¿es guapa?- se interesa aceptando dejar de lado el tema
- Mucho. Creo que se llevarían bien
- Deberías invitarla, no hay muchas chicas bellas en los Highlands últimamente. Enid no me hace caso y la cabra del establo parece estar molesta conmigo
sé que eso último es broma y hace que ría divertida. Este chico es lo opuesto a Endymion, no conoce la seriedad y lo agradezco en un lugar donde parece estar prohibida la diversión.
- Parece que se divierten- se escucha la voz de Endymion en la sala. Ahora luce bañado y arreglado, usa colonia y su solo olor es embriagador. Él me sonríe coqueto y no parece estar más molesto.
- Le contaba a Rei sobre mis problemas con la cabra, es una chica celosa- Explica Andrew haciendo Reír a Endymion también
- No debiste engañarla con la vaca- bromea el pelinegro ¡sabe bromear!
- ¿qué puedo hacer? mi corazón es un condominio inmenso- se divierte el rubio- Bueno, chicos. Debo dejarlos, tengo algunas cosas que hacer.
- ¿irás a Drumnadrochit?- Le pregunto, él niega con la cabeza
- Iré a Inverness. ¿necesitas algo?
- Me gustaría hacer unas compras ¿crees que pueda ir contigo?- Le pregunto sin prestar atención al descontento en la cara de Endymion
- ¿son muy urgentes tus compras?- Interviene Endymion- El viernes podría llevarte a Inverness si lo deseas
- No es necesario, Endymion. Solo son un par de cosas las que necesito comprar-le explico sin dar muchos detalles.
- ¿urgentes?
- No
- Entonces iremos el viernes- dice él serio y yo frunzo el ceño. Andrew se encoje de hombros y sale de la sala. Yo me giro para encontrarme con la sonrisa triunfal de ese hombre.
- ¿lo controla siempre todo, señor Moncrieff?- lo llamo molesta
- Todo lo que puedo, si…señorita Hino- regresa él con coquetería y lo detesto.
- no soy algo que pueda controlar, no le pertenezco- refunfuño amenazante
-Eso lo sé de sobra, Rei. ¿nos sentamos?
Aunque no es media tarde el frío se siente en toda la casa, veo como él enciende el fuego y sirve dos tragos de Whisky, me ofrece uno.
- ¿cómo está la destilería?
- Está bien. Había una fuga delicada, pero pude solucionarlo
- Me alegro. Gracias por el desayuno…
- Ahora que lo mencionas, muero de hambre ¿quieres acompañarme a la cocina?- Me pide con una voz suave y educada a la que no puedo resistirme y termino por aceptar su brazo para ir a la cocina.
El alto y fuerte hombre ante mi ha preparado una pasta y algo de pescado, creo que es salmón. Lo acompañamos de un vino blanco en la cocina, la cual me gusta mucho más que el comedor oficial, se siente más cómodo.
Cuando mi cocinero oficial ha terminado con sus labores, los dos disfrutamos del delicioso manjar, debo aceptarlo. Éste hombre es un gran chef y el salmón es el mejor que he probado en mi vida.
En un momento callo y él se interesa en mi silencio. Veo esos ojos azules posarse sobre mí al ver que estoy disfrutando de un pensamiento.
- ¿ocurre algo, señorita Hino? Creo que he dicho algo divertido y no fui consciente de ello
- Estamos bebiendo vino blanco ¿no es esa una especie de infidelidad?- Bromeo yo y él ríe soltando una carcajada.
- Creo que tiene razón. Por favor…que no lo sepa mi cava de Whisky…puedo tener serios problemas
- Será nuestro secreto, lo prometo- ofrezco de forma solemne, él me regala una sonrisa suave y dulce. Mataría por esa sonrisa.
- ¿te aburriste mucho en mi ausencia?
- No, no mucho- miento- estuve hablando con mi amiga Makoto, estaba muy preocupada porque no me había comunicado con ella
- Makoto- se interesa
- Si, Makoto es mi mejor…mi única amiga.- le cuento- y mi única familia
- debe ser una gran chica
- Lo es. Te agradaría. Ella también cocina muy bien
- Estoy seguro que si- apoya dulce y suave.
- Endymion. Pude ver que en la parte trasera de la propiedad hay un edificio
- Son salones de clase- me cuenta él y nota mi sorpresa- Idea de mi esposa
- Bridget
- Bridget- acepta disfrutando cada letra de ese nombre y yo siento de nuevo un nudo en la garganta ¿estoy celosa de una muerta?
- Un estuche de monerías su mujer
- Así era Bridget. fue una de las muchas cosas que me hicieron enamorarme de ella
Un silencio de mi parte. Una muy buena parte de mi no desea escuchar de ella, pero otra sabe que necesito saberlo para conocer la historia de Endymion.
- ¿estás bien?- Me interroga tomando mi mano, yo solo asiento- debes estar cansada ¿no es así?
veo preocupación en sus ojos ¿de qué habría de estar cansada, Einstein? No he hecho nada en todo el día. Lo que estoy es harta de que todo lo que esté aquí tenga que ver con Santa Bridget.
- ¿quieres descansar, ir a dormir?
Yo niego
- prefiero que me sigas contando tu historia
Una sonrisa de sus labios y luego se pone de pie caminando al refrigerador. Saca un refractario que contiene una tarta y sirve dos trozos, luce exquisito
- Espero te guste la tarta de moras
Si me dice que era el favorito de Bridget me voy a la posada de los Campbell. No me importa que tenga que enfrentarme a esos matones.
- Me encantará…- Apenas y logro articular
Una sonrisa divertida en los labios de éste hombre y lo veo disfrutar de su tarta. No está satisfecho y saca un par de vasos de leche de la nevera. Viéndolo así me parece un niño pequeño que se escabulle a la cocina por unas golosinas, no el hombre serio con un obscuro secreto por ocultar.
- La señora Ferguson, una de las ancestras de Andrew lo preparaba delicioso
- ¿la señora Lita Ferguson?- me intereso, de ella no me molesta saber
- No, de Ángela Ferguson, la madre del primer Andrew que yo conocí, mi amigo y cómplice
- La madre del Andrew de tu historia. complemento
- así es- me confirma- su madre fue un ángel en mi vida a ella le debo lo poco de humano que tuve hasta antes de conocer
- A Bridget- Completo molesta
- Si, a Bridget- acepta con una sonrisa en el rostro ¿no es consciente de lo mucho que me molestan sus palabras?
- y…¿cómo fue su boda?- Pregunto solo por llevar la plática, daría mi hígado por no escuchar de su perfecta boda de ensueño con Santa Bridget pero algo tambien me obliga a hacer esas preguntas.
Sonríe divertido ¿algo le parece divertido? A mi no
- No fue la boda perfecta ni el mejor comienzo, Rei- me confiesa- He ido por la vida equivocándome una y otra vez, a su lado empecé equivocándome, pero no cambiaría ninguno de mis errores, fue debido a ellos que viví el mejor tiempo de mi vida
Elgin 1820
Una semana había pasado desde el compromiso Bridget de Byres con Sir Endymion Moncrieff, aunque las cosas no habían sido tan fáciles durante esa semana.
Logan de Byres no estaba nada de acuerdo con el compromiso de su hija con aquel hombre de los Highlands. Algo había en Endymion Moncrieff que no terminaba de agradarle, pero fue Margaret de Byres quien lo convenció de aceptar, después de todo Bridget era una chica inteligente que sabía lo que hacía. A pesar de ser una muchacha temperamental siempre había actuado adecuadamente y terminó por acceder.
En aquella semana fue poco o casi nada lo que Endymion pudo ver a Bridget.
Los preparativos de esa boda fueron incansables. La señora Smith consiguió que varias vecinas le ayudaran a preparar el festín de aquella fiesta mientras Margaret de Byres arreglaba el perfecto vestido de novia que alguna vez usara para desposarse con el padre de la chica.
Bridget no era tan parecida a su madre, esa era Danna que había heredado su dulzura y ternura. Ella había sacado el carácter recio y tozudo de su padre.
También físicamente era distinta. Bridget era más baja que su madre y más menuda.
Hubo que ajustar la cintura y soltar un poco más del pecho, pero al final de la semana, Bridget era la chica más hermosa de todo Elgin y para Endymion la más hermosa de toda Escocia cuando la vio entrar a la capilla con aquel vaporoso vestido blanco que la hacía lucir como toda una princesa, para él lo era.
Para Endymion aquella tarde pasaría como un recuerdo entre nubes. No podía tener un orden cronológico de ese día, no después de ver a Bridget atravesar el pasillo levitando entre las bancas de la capilla.
Los sonidos de la Gaita los recordaba apenas como un destello al igual que sus votos.
Recuerda haber estado parado con su Kilt rojo y verde esperando que ella llegara a su lado acompañada por Logan De Byres que al acercarse a él masculló una amenaza entre dientes al entregar la suave mano de Bridget. No lo juzgaba, le estaba entregando lo mejor de su vida.
Una comida abundante con platillos como Scotch Broth yScotch pie fueron el festín para los invitados. Hubo Cranachan y Whisky de Speyside para celebrar aquel enlace, aun cuando Logan de Byres parecía tener sus reservas no se negó a brindar por la boda de su hija que a pesar de todo no lucía exactamente afectada por su boda.
Para amenizar la fiesta, algunos músicos amigos de Bridget habían ido a tocar: Una gaita, un acordeón, un Clàrsach y un par de violines tocaban para hacer bailar y disfrutar a todos los invitados incluyendo a los novios que bailaron un par de piezas al ritmo de gaitas y violines. Para ser un matrimonio arreglado ambos lucían más que complacidos aquella tarde.
Andrew Ferguson no se quedó atrás de aquella celebración e invitó a bailar a la pequeña Danna aunque a la primer canción se sintió fatigada. Danna era una niña dulce y alegre, pero con una salud frágil y vulnerable, eso lo sabían de antemano.
En un descanso de los músicos Endymion se alejó a comentar unas palabras con Andrew mientras Bridget era felicitada por algunos de sus vecinos y amigos, Endymion no podía quitar sus ojos de encima.
- ¿está todo listo?- Interroga el ansioso novio
- Si, como tu lo pediste. El carruaje espera a las afueras de la casa de la familia de Byres. ¿estas seguro que no prefieres pasar la noche en Elgin?
- Lo estoy. Deseo que mi mujer pase su primer día como señora Moncrieff en los Highlands.
- Lo entiendo, lo entiendo- acepta el rubio- también está todo listo para que tus suegros y la niña salgan mañana a primera hora a Londres. Podrán entrevistarse con el doctor Sweeney. Me dijeron que es el mejor para atender los ataques de asma de Danna.
- Te agradezco, amigo- Dice sincero el Pelinegro
- Endymion. De verdad estoy feliz por ti. Aunque me preocupa bastante la efervescencia de Bridget creo que te hará mucho bien. Al menos ahora te veo bastante feliz.
- Lo estoy. No me molestaría pasar el resto de mi vida en compañía de Bridget de Byres, amigo…
La sonrisa sincera del pelinegro desaparece cuando ve a su ahora esposa abrazar efusiva a un alto y rubio caballero. Puede distinguir entre sus ropas el escudo de armas de la familia MacDougall y su sangre hierve más cuándo el alto y rubio muchacho invita a bailar a Bridget que acepta encantada y se desliza por la pista con una sonrisa que a él jamás le había dedicado antes.
Creyó que su tortura terminaría junto con la canción, pero por el contrario, cuando ésta terminó. Bridget se alejó de la pista en compañía del rubio muchacho, entrando por la puerta trasera y algo más fuerte que él lo hizo seguirlos.
Entró de golpe a la cocina donde su esposa abrazaba al muchacho, se separó de golpe al escuchar el impacto de la puerta.
- Endymion- lo llamó sorprendida
- Se acabó la fiesta, nos vamos- gruñó furibundo el muchacho tomando la mano de Bridget y tirando de ella.
- espera- exige ella forcejeando- Tengo que…
- Nos vamos. Ahora
- Oye ¿no la escuchaste?- gruñe el muchacho rubio de ojos verdes
- Escúchame-dice el pelinegro al rubio- éste es un asunto entre mi mujer y yo. No te metas
- ¡claro que voy a meterme por que ella...!
- Basta- Ordena Bridget- Bien, si quieres irte ya. Nos iremos, solo iré a despedirme de mis padres y de Danna.
- No. Nos vamos ahora
De un solo movimiento el pelinegro tomó en Brazos a la novia y la condujo a través de la casa de la familia Byres donde había una carroza esperando en la puerta de la casa. Endymion depositó a la joven ensartada en el vestido blanco en el interior de la carroza y luego subió él, dando la orden al cochero de emprender el camino. Bridget lucía evidentemente molesta y estaba cruzada de brazos, viendo a través de la pequeña ventana como los últimos rayos de sol morían con el día.
- ¿de verdad era necesario que hiciera algo tan grosero?- interroga ella sin mirarlo a la cara
- No me gusta que quieran verme la cara de idiota, Bridget - refunfuña igual de molesto el hombre con el escudo de armas de la familia Moncrieff que al igual que el león de éste no lucía menos iracundo.
- No sería difícil hacerlo, señor Moncrieff- hiere la muchacha de ojos amatista teniendo un duelo de miradas con aquel hombre.
El pelinegro hizo una señal al cochero para que se detuviera y éste lo hizo en seco. Luego Endymion bajó del coche dedicándole una ligera mirada a la muchacha en el interior.
- Disfrute el viaje, señora Moncrieff. Será bastante largo
Cuando Bridget se quedó a solas en el interior de aquel coche no pudo evitar preguntarse "¿habré hecho lo correcto al casarme con éste hombre?" No lo sabía, pero tampoco había marcha atrás. Ella había unido su vida a la de Endymion Moncrieff y aun cuando en ese momento lo único que deseaba era estar lejos de él sabía que tenía un destino por cumplir, a su lado…
Los rayos de la mañana la hicieron despertar. Sintió frío a pesar de que no era tan temprano y algo caliente la cubría, luego su cerebro recordó la noche anterior y se incorporó a la cama de un brinco.
Estaba vestida con una camisa de algodón bastante grande para ella y había sido arropada con una cobija gruesa de lana, luego miró a su derecha, en la ventana. Eran los Highlands tal y como se los habían contado: perfectos, majestuosos, salvajes…
- Mi señora, que bueno que ya ha despertado- la llamó emocionada una voz femenina que la observaba atenta desde un rincón de la habitación. Era una mujer adulta con la cabellera cana y un gesto amable en el rostro ¿quién era ella- Soy la señora Sinclair, la ama de llaves de ésta casa.
Bridget la miraba sorprendida "¿cuánto tiempo tiene ésta mujer aquí?"
- Mi señor me dijo que su esposa era una mujer hermosa y tuvo toda la razón- alagó la anciana mientras se acercaba a acariciar la negra cabellera de Bridget- Ha traído un ángel a casa.
La idea de ser comparada con un ángel le causó gracia a Bridget. Ella podía ser muchas cosas ¿pero un ángel? Jamás.
- Señora Sinclair ¿dónde está el señor Moncrie…Endymion?
- Ha salido muy temprano a los campos, mi señora. Él siempre sale antes del amanecer a trabajar, pero me ha pedido que te prepare algo rico de desayunar- explica la mujer mayor mostrando una bandeja con varios platillos.
- Ya veo…Señora Sinclair…¿dónde está mi vestido de novia?
-estaba algo sucio y lo llevé a lavar. Cuando esté listo te lo traeré para poder guardarlo y que se conserve, descuida
- ¿y ésta camisa?
- Es del señor Endymion. - Explica con naturalidad la anciana
- Él no volverá pronto ¿verdad?- deduce la chica
- Suele volver al anochecer, pero tal vez ahora que tiene un motivo para volver regrese antes- explica cariñosa la mujer de cabellos blancos mientras Bridget se pone de pie
- Señora Sinclair, me gustaría arreglarme ¿podría?
- Claro, claro- se apena la mujer- Te dejaré el desayuno en la mesa y me llevaré las ropas de la cama
Antes de que Bridget pudiera decir nada, la señora Sinclair tomó las ropas de la cama apresurada, parecía buscar algo entre las telas.
- ¿ocurre algo, señora Sinclair?
- Na..nada mi señora, nada. Solo que…éstas sábanas están demasiado viejas. Sugeriré al señor que se manden comprar unas nuevas a Inverness
- Tal vez no sea necesario- susurra la chica antes de que la mujer mayor la deje a solas en la habitación.
Bridget recorrió con la mirada aquel lugar. Era una habitación austera que además de la cama solo tenía un armario y una mesita con artículos de limpieza del pelinegro junto a un espejo grande.
La joven de Elgin se miró al espejo. Solo tenía puesta la camisa de Endymion que casi le llegaba a las rodillas, pero nada más. Buscó por todos lados su maleta, pero recordó que ésta se había quedado en casa junto a la puerta y que con las prisas no había tenido tiempo de traerla consigo.
"no voy a pasarme todo el día encerrada y vestida así"
La chica pelinegra abrió el armario encontrándose con unos pantalones y unas botas altas. Sonrió para si misma, una idea vino a su mente.
La vida en los Highlands para Endymion Moncrieff era algo rutinaria.
Todos los días antes del amanecer salía a los campos de cebada, ahí pasaba la mayor parte del tiempo revisando cada detalle del crecimiento de sus campos, otras veces dependiendo el periodo de la recolección aunque por las tardes siempre estaba en la destilería.
Esa mañana no era la excepción y se encontraba en la parte más habitable de sus tierras paseando a pie con uno de los vecinos. Había escuchado las buenas nuevas y quiso ir a asegurarse de la boda de Endymion Moncrieff no fuera solo un chisme de esos que iban y venían.
- Pero muchacho. No deberías estar en estos momentos aquí, en los campos- Reprende el bonachón señor Gordon- Tu pobre esposa debe estar aburridísima en casa
- fue un viaje largo, señor Gordon. Bridget debe estar descansando.
- Aun así. Deberías estar a su lado, los Highlands no son lugar para que una frágil jovencita esté a solas.
Endymion iba a decir algo, pero su voz fui interrumpido por el relinche de un caballo que reconoció de antemano: Tuxedo
El jinete era bastante pequeño y apenas y podía vislumbrarse desde donde estaban pero pudo reconocer su cabello largo y negro como la noche y la perfecta figura de una muchacha bajo esas ropas de peón.
- ¿pero qué diablos es eso?
- Mi frágil esposa- responde orgulloso el señor Moncrieff al distinguir a Bridget volando sobre los campos. Si, no se había equivocado: Bridget pertenecía a los Highlands.
Como cada tarde, Endymion volvió a casa luego de pasar el día entero en las montañas. Al llegar se sorprendió a encontrar a la señora Sinclair esperándole en la puerta con un trago de Whisky en la mano.
- Mi señor- Saluda sonriente la señora mayor
- Señora Sinclair ¿todo bien?- se preocupa el pelinegro
- Si, si. Todo bien…-tranquiliza ella si quitar su rostro de ternura
- ¿y mi mujer?
- Ella está arriba, en su habitación
- Iré a verla
El pelinegro camina dentro de la casa y la señora Sinclair lo sigue al interior casi como una sombra
- Endymion…
- ¿si?- Se extraña el joven
- He lavado las ropas de la cama- cuenta la señora Sinclair sin obtener reacción alguna de él- ¿no crees que deberían de comprarse ropas nuevas? Las de tu cama están muy desgastadas
- Jamás me ha importado eso
- Si, pero ya no eres solo tu, hijo..
Endymion sonrió un poco con aquel comentario y luego asintió
- Tiene razón, señora Sinclair. Haga lo que sea necesario para que mi mujer se sienta cómoda en casa…
-De acuerdo…
Bridget se había dado un baño. Aquel paseo por las montañas había sido maravilloso, aunque también agotador.
Estaba enredada en una manta mientras decidía como solucionaría el "pequeño detalle" de qué hacer ahora que no tenía su ropa consigo "tal vez otra camisa de Endymion" pero su meditación fue detenida por la puerta que se abrió de pronto haciéndola sorprenderse.
- Señor Moncrieff- se sobresalta ella enredándose más en las telas
- "Endymion" estamos casados. No lo olvides, por favor- Pide con voz suave el pelinegro
- No deberías estar aquí.
- Bridget. ¿quién crees que te quitó el vestido anoche y te puso mi camisa?- sonríe pícaro el pelinegro
- ¿cómo puede ser tan cínico? No llevamos un día de casados y ha violado la mitad de sus promesas- se enoja la chica- ¿cómo pudo abusa de?
- ey, ey. Calma- ríe Endymion- Cuando llegamos a Moncrieff Camp estaba bastante obscuro y tu totalmente dormida. No creí que pudieras descansar mucho con ese vestido tan incómodo, así que te puse una de mis camisas, aunque no vi nada, lo juro.
- Si claro. Sabrá dios qué tanto se habrá aprovechado usted de la situación
- Bridget. Me gustan las mujeres despiertas y cooperativas- explica él- No pienso tocarte hasta que me lo pidas, o en tu caso ordenes.
- Eso no pasará- asegura ella
- Claro- irónico el de ojos zafiro- Fui al pueblo. Te compré un par de vestidos. No son gran cosa, pero te servirán.
El pelinegro extiende un bulto a la muchacha pero ésta no lo toma. Está sujetando con ambas manos aquellas telas que cubren su desnudes y no está dispuesta a soltarlas por nada.
- Claro, claro…Te dejaré que te cambies.
- Bien
- La cena estará lista dentro de poco. Te veo en el comedor.
Tardó poco más de quince minutos antes de ver a Bridget aparecer por el arco del comedor. Usaba un vestido color morado. Tal vez no era del gusto de Bridget, pero ya fuera con eso o con harapos, simplemente lucía hermosa.
- Espero te gusten los vestidos- inicia la charla él a mitad de la cena. Bridget no había dicho mucho.
- No debiste molestarte
- Eres mi esposa. No iba a permitir que anduvieras con ropas de muchacho por toda Escocia
Bridget lo mira sorprendida. Al parecer había sido descubierta en su paseo matutino pero luego una mueca le apareció en el rostro.
- Era eso o salir desnuda. La señora Sinclair lavó mi vestido- cuenta Bridget siendo consciente de cómo se atragantaba Endymion con la sola idea.- No me molestaría la segunda opción, pero supuse que no era tan adecuado que Moncrieff Camp me conociera tan a fondo.
- Prefiero las ropas de muchacho-se apresura a contestar el pelinegro
- Si no me hubieras sacado de casa tan pronto tendría mi maleta conmigo.
- Si no hubieras abrazado a ese hombre tal vez…
- "¿ese hombre?" Eres un cabeza dura
- No me gusta que se burlen de mi, Bridget. No me gustan los engaños, ni las mentiras
- No voy a seguir escuchando esto- Se enoja la muchacha y se pone de pié, él tira de su mano
- No hemos terminado
- Yo ya lo he hecho, Endymion- Se zafa ella molesta y camina unos pasos lejos de la mesa
Endymion duda si seguirla o no, pero es listo y sabe que puede ocasionar algo terrible si hace enfurecer a la pelinegra.
- ¿sabes? Para ser un hombre de fortuna eres un verdadero idiota
Bridget gruñe escaleras arriba ¿qué le pasaba a ese hombre? ¿quién se creía para hablarle así? Podría ser el dueño de Moncrieff Camp o el mismo Rey de Inglaterra, pero ella no iba a permitirle hablarle de esa forma.
Cuando entró a la habitación se deshizo de aquel vestido nuevo. No deseaba usarlo y tampoco nada de aquella ropa nueva. Hubiera preferido sacar algo de su maleta, pero esa no era una opción y la noche era fría en aquel lugar, por lo que tomó una de las camisas blancas del armario, una muy parecida a la que había usado la noche anterior, olía a él.
El ruido de la puerta la hizo sobresaltarse, aunque no tuvo tiempo de mucho, salvo de meterse entre las ropas de la cama para ocultarse de aquella figura que tenía frente a sus ojos: Endymion
- ¿qué cree que hace aquí?- gruñe Bridget
- Es mi cuarto- responde él con tranquilidad al tiempo que se quita las botas y el cinto para meterse del otro lado de la cama- Así que pretendo dormir
- No. Usted no va a dormir aquí. Busque otro sitio o lo haré yo
- Bridget. No es el palacio de Versalles. Ésta es la única recámara habitable de la propiedad.
- Entonces duerma en la sala- arroja una almohada la joven directo a la cabeza de Endymion- No deseo estar cerca de usted
- Bridget. En primera- Dice pausado el pelinegro- No dormiré en la sala ni en ningún otro lado. Ésta es mi habitación y tu tampoco irás a ningún sitio. Se supone que somos un feliz matrimonio ¿lo olvidaste? Anoche no pareció molestarte mi presencia
- ¿anoche?- Arquea una ceja la pelinegra
- Si, anoche dormí en ésta misma cama y tu no estabas muy molesta por ello…
Bridget recordó una leve imagen. Pero el día anterior había bebido suficiente en la boda y era poco lo que podía recordar después de aquella discusión con él.
- Es usted un cínico
- No te enojes ¿quieres? Yo me quedo de mi lado de la cama, tu del tuyo y mañana cuando despiertes yo no estaré aquí. Prácticamente no me notarás…
Bridget tomó una de las almohadas y la colocó entre ambos dándole la espalda. Endymion sabía que esa era la mejor forma en la que ella podía decir que aceptaba que se quedara.
Endymion se colocó en su lado de la cama apagando la pequeña vela a su costado.
- Lamento ser tan idiota…-Se disculpa él con sinceridad. Ella no lo veía de frente pero sonrió con esas cuatro palabras- Y lamento que no pudieras despedirte de tu familia antes de que partieran a Londres…
- Me gustaron…los vestidos…son lindos
- Buenas noches Bridget…
- Descansa...
Si. Ese no era el mejor comienzo para los Moncrieff, pero sorprendentemente habían sobrevivido a su primer día juntos sin que ninguno de ellos estuviera muerto, ¿podrían de verdad llegar a entenderse algún día? ¿llegaría Endymion a ganarse el corazón de Bridget? Solo el tiempo lo diría...
¡Hola!
la maga aquí apareciendo. Sé que tardo mucho en publicar, chicos y chicas. Pero la verdad les juro que es poco el tiempo que tengo para escribir y para mi. Pero aun a pesar del poco tiempo me doy un par de minutos para avanzar, a paso lento, pero no se me olvida mi amado FF.
¿qué les ha parecido la historia?
sé que muchos tienen dudas sobre Bridget, sobre Rei y sobre muchas cosas. Prometo que todo se irá resolviendo sobre la marcha, poquito a poquito esto irá tomando forma y cada detalle cuenta :) lo prometo
Gracias a todos ustedes por sus Reviews, me hacen el día cada que los leo:
Kokoto...paciencia...paciencia, todo se sabrá :D
Cherry: ¿qué tal? ¿cómo ves al escocés? :)
Irais: ¿te gusta este señor Moncrieff? :)
chicas, nos vemos pronto, no se me olvidan
con cariño
La maga :)
