Vidas pasadas
Capitulo 6
"La bestia"
Una fina figura aparece por el umbral de la puerta. Viste un camisón de seda blanco por el que puede traslucirse la desnudez de su piel de porcelana. Se queda parada de frente a la enorme cama mientras contempla al sujeto sobre ésta: Un hombre de cabello negro como el suyo duerme intranquilo, como cada noche.
La mujer camina lenta y cuidadosamente hasta el lado de la cama. Se sienta en una orilla y acaricia la pálida mejilla del joven, luce tan cansado…
Aquella caricia saca del sueño a aquel hombre que al darse cuenta de quién se trata, sonríe, sonríe aliviado y feliz de verla, de sentirla.
- Bridget…
- Endymion- nombra ella mientras pierde su mirada violeta en la zafiro de él
El muchacho se incorpora en la cama y atrae hacia él ese fino cuerpo que se deja llevar por las manos fuertes que la guian hasta ser colocada sobre su regazo. La mujer se abraza a ese cuello y ambos se besan primero suave, luego desesperadamente hasta que el aire falta y se detienen un poco para contemplar sus rostros.
- No debiste venir…- Se duele él mientras pega su frente con la de la muchacha.
- Querido…es el destino- Tranquiliza ella que le sonríe con dulzura- No puedes evitarlo
- No quiero perderte- confiesa el peor de sus miedos el pelinegro. En su mirada se refleja el temor.
- Jamás podrías. Te pertenezco, me perteneces…
Aquellas palabras son un bálsamo para el alma herida de Endymion que desliza sus manos sobre las finas telas de aquel camisón sintiendo como a su paso la piel de Bridget responde y como su respiración se acelera.
- Te amo…- Confiesa Endymion luego de girarse para colocar el perfecto cuerpo de Bridget bajo el suyo- No me dejes…
- Estaré contigo…por siempre…
Endymion trazó con sus manos un perfecto mapa sobre la inmaculada piel marfil. A cada caricia despertaba gemidos ahogados en ella. Necesitaba sentirla, necesitaba tenerla.
- Te necesito…-murmuró jadeante la pelinegra mientras miraba con ojos suplicantes a Endymion.
Dos palabras que fueron la llave de acceso a lo que su cuerpo, su alma entera clamaban por hacer: entregarse.
Endymion no pudo esperar más y abriéndose paso entre las piernas de Bridget se introdujo en aquel interior que clamaba por él, solo por él.
Sus caderas bailaron a un ritmo que solo ellos conocía, un ritmo que parecían tener siglos practicando ¿o es que era así?
Ella rodó su cuerpo hasta tenderse sobre él, cabalgándolo, sintiéndolo a cada milímetro en su interior, llenándola por completo.
Aquel camisón fue desterrado para revelar la perfecta anatomía de Bridget. No podía creer tenerla de nuevo frente a él, sentirla por completo, poseerla por completo, pero era verdad, y era muy feliz.
Sus manos se colocaron en los pechos erguidos de la mujer que gimió al contacto de esos dedos que acariciaban sin piedad sus senos, ¡lo disfrutaba tanto!
Endymion disfrutaba tanto el ver a esa mujer sobre él, poseyéndolo y siendo poseída, entregándose a cada instante, pero la necesitaba, necesitaba aprisionar su esencia, su cuerpo, a toda ella y se giró para recostarla en la cama, clavándose en su interior aun con fuerza más fuerza.
Bridget respondió a aquella pasión mordiendo el cuello del muchacho, ardía, ardía de placer, ardía de deseo, ardía por él.
Cuando sus cuerpos no pudieron más, llegaron a la cúspide del placer, saltaron al vacío y se entregaron por completo.
Él se tendió en la cama, aprisionando el fino cuerpo desnudo de ella bajo el suyo, abrazándola con fuerza contra su pecho del que parecía estar a punto de salirse el corazón. Un suave beso en los labios y en un susurro una promesa sellada por siempre "te amo, te amaré por siempre…"
Despertó sobresaltado. Buscando algo o a "alguien" sobre la cama, pero ella no estaba ahí. Nunca lo estaba.
Miró al reloj sobre su buró. Eran las cinco de la mañana y debía despertarse, aun no salía el sol. Pero ese nunca había sido pretexto para iniciar el día.
Se metió al baño y abrió las llaves de la ducha. Agradecía tanto el tener agua caliente en el baño, sobre todo en tierras tan frías como esas. Cuando sus ojos se adaptaron un poco a la realidad encendió la luz del lava manos para meterse a la regadera, aunque una marca negra en su cuello lo hizo despertar del todo.
"pero qué diablos"
Si. Conocía aquellas marcas y no había duda de ello. Alguien lo había mordido en el cuello, pero no como los vampiros de las películas que alguna vez había visto o como un animal. Esa era una marca de pasión, una pasión que conocía de sobra "Bridget…"
Despierto un día más en Moncrieff Camp. Me siento agotada aunque extrañamente feliz ¿por qué estoy feliz? ¿qué soñé? Algunas veces no recuerdo mis sueños pero despierto feliz como éste día.
Son las ocho de la mañana y lo primero que hago es darme un baño. Mi cabello luce alborotado. Seguramente mi sueño fue bastante agitado, porque generalmente amanezco tal cual me acuesto
"¿qué habré soñado?"
Luego de darme un baño bajo a desayunar. Me he puesto una chamarra gruesa. Los Highlands son fríos y eso que aun estoy en casa…en casa de Endymion.
Enid me ha servido un pan a base de cebada que huele bastante bien y un preparado de carnes que luego de mis reservas termino por probar y disfrutar. Es solitario comer aquí ¿así se habrá sentido Bridget en Moncrieff Camp? Soy una masoquista. Ahora que no está Endymion para mencionarme su nombre dos veces por enunciado soy yo la que está pensando en ella.
La imagino sentada en ésta mesa. Disfrutando entre risas y charlas de la compañía de Endymion. No el Endymion resentido con la vida que hoy tengo ante mis ojos, sin el Endymion que debió ser antes de perderla a ella, a su mujer…
- Veo que terminó por gustarte lo que prepara Enid- Escucho una voz que acelera mi corazón luego lo veo sonriéndome con ese rostro, con esos ojos de noche.
- Si. Creo que a pesar de no ser tan atractiva a la vista ésta comida es bastante rica
- Así son los Highlands, Rei- Me cuenta Endymion que se sirve un vaso de jugo de naranja y me mira con una sonrisa sincera. Luce sucio y despeinado pero muy atractivo
- ¿fuiste a los campos?
- Si.
- Creí que iría contigo
- Fui muy temprano, Rei. No quise despertarte. A esa hora está helado y tu…pareces tener frío- Se burla Endymion al verme cubierta con mi chaqueta, él solo viste una camisa, unos jeans y unas botas altas, no parece pasarla mal. Luego se sirve pan y algunas de las carnes guisadas por Enid.
- Tokio no es tan frío.
- Es verdad.- apoya con melancolía
- ¿has estado ahí?- digo incrédula
- Si. Una vez…hace mucho tiempo
- ¿de verdad?
- Si- Aunque juré nunca regresar
- Así que no te gustó mi ciudad…
- Rei. Pasé momentos horribles ahí. Preferiría no tener que volver jamás a Japón.
Sé que hay más pero también sé que el recordarlo le duele y mucho y elijo no preguntar más al respecto, cambiar de tema.
- deberías llevarme.- él me mira confundido- Mañana deberías llevarme contigo a los Highlands, a las montañas…
- ¿de verdad?
- Si. Llévame, por favor
- Son caminos muy difíciles, Rei.
- ¿y? No soy tan débil. Pero si llegara a serlo, sé que tú verías por mi y mi seguridad ¿o me equivoco?
- No. No te equivocas y si así lo deseas…mañana mismo iremos a los campos
- Excelente- sonrío emocionada- ¿me seguirás contando tu historia?
Si. Soy una masoquista. Pero a pesar de que me duele escuchar hablar de "Santa Bridget" adoro escucharlo hablar, parece como que si reviviera todo lo vivido…
Moncrieff Camp 1820
Ese día como el día anterior, Endymion había cumplido su palabra y salido de casa antes de que Bridget despertara. "De nuevo sola" Dijo para si misma mientras se enfundaba en los pantaloncillos de trabajo de Endymion. Los vestidos eran muy lindos, pero poco útiles si pretendía salir a pasear por aquellos campos que la tenían totalmente enamorada ¿qué había en los Highlands que nunca había sentido en ningún otro sitio?
Tomó un pequeño refrigerio y luego salió rumbo a las caballerizas. Buscó a "Tuxedo" y ahí estaba, mirándola con esos hermosos ojos negros. Parecía hablarle con la mirada, él también moría por salir de ese encierro, era un alma libre, como ella.
En ésta ocasión, Bridget tomó los caminos que conducían a una de los inmensos campos de cebada. Observó a unos hombres cortando de ella y se escondió lo suficiente para no ser vista, entre ellos se encontraba Endymion Moncfrieff que a la par con el resto de los peones trabajaba para transportar la cebada a los carros.
No supo si fue el sol o aquellas ropas de trabajo o el verlo trabajando a la par del resto de los hombres pero le gustó ver a ese Endymion, un Endymion distinto al Endymion aristócrata que conoció en Elgin o la bestia con la que discutió en su noche de bodas ¿cuál de todos esos era el verdadero Endymion? Aparentemente tendría mucho tiempo para averiguarlo, pero no ahora.
Regresó temprano a casa, Tuxedo estaba aun bastante cansado por el viaje de regreso de Elgin. Sabía que Endymion aun estaría en los campos y contaba con un buen tiempo para ocultar la evidencia de sus aventuras, aunque fue descubierta en las caballerizas por una voz que la hizo saltar sorprendida.
- Tu debes ser Bridget ¿verdad?
Bridget se giró encontrándose con una muchacha que posiblemente tenía su edad pero era por mucho más alta y de cabellos castaños y ojos verdes. En sus brazos cargaba un bebé rubio que seguramente no pasaba de un año de edad.
-Soy Isabella Kristine Ferguson. Pero por favor solo llámame "Lita" - Se presenta- La esposa de Andrew Ferguson. Creo que lo has de haber conocido ya ¿verdad?
- Lita, encantada. - Saluda la chica de cabellos negros mientras su mirada es atraída por unos ojos azules que la miran interesados- ¿y éste galán?
- Oh, él es Andrew Gustave Arthur Ferguson II- Presenta orgullosa la castaña.
- Es muy guapo… ¿puedo?
- Claro- acepta la castaña entregando al pequeño rubio
- Que descortés. ¿te invito un té?- se apena Bridget.
- Me encantaría. Traje pastelillos. Los dejé con la señora Sinclair. Me dijo que tal vez te encontraría en las caballerizas. Aunque jamás creí que te encontraría así
Bridget se turbó un poco. Para esos tiempos el que una mujer saliera a cabalgar vestida como ella no era lo más aceptado pero en los ojos de la castaña había más curiosidad que reproche y eso le hizo saber que podía confiar en ella. Esa chica le agradaba, seguramente con el tiempo serían muy buenas amigas.
- ¿y qué te ha parecido Moncrieff Camp?- interroga la castaña que disfruta de su té y un pastelillo mientras la señora Sinclair cuida del pequeño rubio.
- Es un lugar…inmenso
- ¿ y "el señor Moncrieff"? ¿él que te ha parecido?- Se interesa la de ojos verdes que se da cuenta que la chica duda un poco- ¿sabes? Luces demasiado normal para haberte casado con "la bestia"
- ¿la bestia?- sonríe Bridget al escuchar tal calificativo. Parece que alguien piensa como ella aun sin haberle contado mucho- Interesante calificativo
- ¿calificativo? Creo que una bestia es mucho más correcto que él. No entiendo como una chica tan linda como tu pudo casarse con un animal como él.
- Oye, no todos los animales son desagradables. Tuxedo es un amor
Las dos ríen divertidas. Tal vez no era lo más correcto burlarse de Endymion pero luego de haberla molestado tanto necesitaba desahogarse con alguien y Lita parecía ser de confianza.
- Debes agradarle a Tuxedo. Es un demonio como su dueño y debiste provocar el mismo efecto en Endymion para que quisiera casarse.
- ¿por qué lo dices?
- Andrew le dijo una y otra vez durante años que debía conseguir una esposa. Pero ninguna le parecía. Incluso yo le conseguí un par de primas en edad casadera que eran adorables, pero a esa bestia nadie le agradaba. Claro, como ninguna era una de sus chicas de burdel
- ¿burdel?
- Si. Endymion adora ir a esos lugares- cuenta la de ojos verdes. Siempre molestaba a Andrew diciendo que de ahí sacaría a su esposa. Todos temíamos que así fuera. Pero tu eres linda, elegante, y pareces normal…¿asesinaste a alguien?
Aquellas palabras hicieron reír a la muchacha de Elgin. Lita era una chica ocurrente, seguro con ella a su lado no se aburriría.
- No, no asesiné a alguien. Es solo que…
- Bridget- se escucha la voz de Endymion- ya he llegado.
Ambas guardaron silencio mientras los pesados pasos del joven se escucharon acercarse. Parecía que a pesar de no hacer ruido él podría encontrar a Bridget estuviera donde estuviera y ahí estaba.
- Señora Ferguson- nombra con poco agrado el pelinegro
- Endymion- regresa gruñona ella. Bridget se percata de la falta de afecto entre ambo, algo interesante.
- Si vienes a buscar a tu marido, él no está aquí. Debe haberse fugado con alguna chica linda de Elgin. Como puedes ver abundan
Bridget frunció el ceño al escuchar las palabras del joven al que parecía divertirle molestar a la señora Ferguson.
- Endymion, Endymion. Él no es tu. - pone en claro en el mismo tono burlesco la castaña- Andrew me ama y lo sabes.
- ¿estas segura?- bromea el pelinegro
- Lo estoy. Y debió suponer que me harías una broma de mal gusto porque me ha mandado una nota con tu cochero explicándome que iría a hacer un par de cosas que tu le enviaste a hacer y estaría fuera unos días. Me pidió que visitara a la señora Moncrieff que debe ser una chica bastante desafortunada al tener que soportarte a ti.
Endymion sonrió con aquellas palabras. Bridget no entendía nada. Ese par estaba molestándose el uno al otro y parecían estarla pasando bien. ¿se había perdido de algo?
- oh, vamos. No sea envidiosa, Señora Ferguson.- Dijo divertido el pelinegro- Se que muere por preguntar detalles íntimos de nuestra noche de bodas a mi esposa. Pero eso no pasará el día de hoy. Si ha venido a hacerle compañía, ya no es necesario.
- Endymion- Interviene por primera vez la pelinegra regalando una mirada molesta al joven- no hagas caso, Isabella. Puedes quedarte cuanto quieras
- claro que no. Me estorba
- Eres una bestia y un grosero- refunfuña la castaña.
La señora Ferguson se puso de pie dejando sobre la mesa los panecillos y el té. Al tiempo que lo hacía aparecía en el umbral la señora Sinclair con el rubio niño. Lita lo tomó en brazos y luego caminó hacia la pelinegra.
- Bridget. Me voy. Pero vivo cerca. Si necesitas algo, si necesitas ayuda…puedes preguntar a cualquiera en Moncrieff camp donde encontrarme…Cuentas conmigo- ofrece sincera y preocupada la castaña.
- Muchas Gracias, Isabella
- "Lita". Por favor…Solo "Lita"
- Gracias, Lita. Espero nos visites pronto- sincera comenta la señora Moncrieff.
- Yo no- refunfuña el pelinegro
- Lo siento, querido. Ésta también es mi casa y recibo a quien deseé ¿no me lo dijiste tu mismo?
El pelinegro se cruzó de brazos y miró hacia otro lado como todo un niño tozudo.
- Lita, visítame pronto ¿quieres?
- Encantada
- Creo que nos llevaremos bien- cuenta la pelinegra mientras se despide de la elegante señora Ferguson.
- De eso estoy segura- Sonriente responde la pelinegra- Ah, por cierto, Endymion. EN vista d que has mandado a mi marido lo suficientemente lejos para que no lo vea en un buen tiempo te aviso que vendré a visitarlos a menudo. Tu sabes… tiendo a sentirme sola ¿y qué mejor que visitar a mi cuñado favorito?
- Maldición- Refunfuña el pelinegro mientras la sonriente y triunfal señora Ferguson se retira sabiendo que ha ganado esta batalla, aunque deja al matrimonio Moncrieff en silencio no sospecha lo que está a punto de pasar entre esos dos.
- Interesante vestuario, señora Moncrieff- se divierte el pelinegro al ver a Bridget de cerca vestida así.- Creo que no le han convencido los vestidos que elegí para usted.
- He decidido no usar nada que venga de usted, Señor Moncrieff- Responde Bridget con orgullo
- pero esa es mi ropa...te queda linda
- pues tampoco la quiero entonces
- ¿puedo saber cuál es mi crimen ahora?- Se interesa el pelinegro
- Usted es una bestia abominable. ¿cree que es correcto hablarle así a una dama?
- ¿te dije algo incorrecto?- Se preocupa el de ojos azules- si es así, yo...lo lamento
- ¡Hablo de Lita! ¿cree que es correcto tratar de esa forma a una dama?
El pelinegro primero se queda atónito y luego suelta una carcajada divertida. Al parecer Bridget le ha dicho algo divertido, demasiado divertido.
- ¡Lita no es una dama!- cuenta entre risas el pelinegro al que se le dificulta hablar- Ella es un dolor en el trasero. Uno duro y punzante, como todas las mujeres.
- así que también soy un dolor en el trasero para usted- se enoja Bridget
- pues siendo sincero…si. Algo así- confiesa encogiéndose de hombros el de ojos azules
- su vida y la mía serían más fáciles si usted no se hubiera empeñado en casarse conmigo
- no te negaste mucho que digamos.- Agrega divertido el pelinegro
la mirada iracunda de la pelinegra llena de fuego. Esa última frase había hecho enojar realmente a Bridget y en serio. Una bofetada que bien pudo haberse escuchado en todo Moncrieff camp
- tal vez accedí a casarme con usted, señor Moncrieff. Pero puedo asegurarle que no obtendrá nada más de mi.
Bridget subió las escaleras de prisa. No deseaba ver más a aquel hombre tan desagradable ni que soportar todas las palabras que salían de su boca. Le había bastado muy poco para comprobar que Endymion Moncrieff era repugnante y que había cometido el peor de los errores al casarse con él.
Endymion no fue directamente a su habitación. Prefería dejar que el coraje disminuyera en esa ígnea mujer. Sabía que su vida corría peligro y que lo más sensato era dejar que las cosas se calmaran, por lo que pensó que la mejor opción era ir al estudio a trabajar un poco. estaba algo sucio y sudado pero prefería aguantarse a si mismo que a su mujer que parecía ser una fiera "revisar los números de Moncrieff Camp no me vendrá mal".
Cuando terminó de revisar las finanzas habían pasado dos horas. La noche había caído y era hora de cenar, se topó con la señora Sinclair al salir del estudio.
- Señora Sinclair.
- Señor, la cena está lista- dice formal la mujer mayor.
- Claro, solo iré a avisarle a mi esposa.
- Señor, la señora dijo que no cenará- explica apenada la mujer de servicio.
Endymion negó con la cabeza y se cruzó de brazos. Se dirigió directo hacia el segundo piso de la casa, fue directo hacia su habitación, pero al intentar empujarla se percató que estaba cerrada.
- ¡Bridget, abre la puerta!
- ¡No!
- ¡Bridget!- gritó malhumorado el pelinegro- No es una pregunta
- ¿acaso es una orden?
Aquella pregunta venía cargada de más ironía que la que él estaba acostumbrado. Cualquier otra mujer que hubiera conocido antes seguro se habría intimidado con sus gritos.
- Pues….pues…pues si.- Responde dudoso el pelinegro- ¡te ordeno que abras la puerta!
- Lo lamento. No sigo órdenes de nadie
- ¡Bridget! Abre la maldita puerta o la tiraré
- Lo invito a que lo intente- Se burla la muchacha- ésta puerta es demasiado dura y dudo que usted pueda derribarla tan fácilmente.
- No me retes…
- aléjese de aquí. Sabe que no abriré
- Bridget. No voy a permitirte una pataleta más. Es hora de cenar
- No comparto la mesa con bestias.
- Así que Makoto ya te contó cómo me dice…
No hubo respuesta en el interior de la habitación
- Bridget, tienes que cenar
- No y le agradecería dejarme sola. Estoy cansada y quiero dormir
- ¡esta también es mi recámara!
- pues busque donde pasar la noche.
- Bridget…
- Buenas noches, señor Moncrieff. Le recomiendo reconsiderar sus modales
Luego de eso Bridget no contestó nada más y Endymion supo que iba muy en serio lo de buscarse un lugar para pasar la noche.
Tomó un par de panes de la mesa y se dirigió a las caballerizas. Al parecer esa noche dormiría junto a alguien de cabellera negra, pero en definitiva no se trataba de la misma cabellera negra que imaginaba por la mañana.
Su subconsciente le decía una y otra vez
"eso te pasa por abrir tu gran boca"
Bridget despertó con los primeros rayos de sol. Extrañamente aunque había sido igual la noche anterior y la anterior a la anterior, se sentía sola. ¿por qué? no lo sabía pero era como se sentía.
Luego de un baño abrió el closet buscando nuevas ropas para ponerse, pero encontró sus vestidos allí. Al revisar bien se encontró con que todas sus cosas, las que había puesto en su maleta estaban ahí, perfectamente acomodada en el mueble, en los cajones… "¿y esto?"
se puso sus viejos pantalones de montar, sus botas altas y su chaleco café, esos que obtuviera en Edimburgo y su vieja boina. Trenzo su cabello y sonrió al espejo. Esa lucía más como la Bridget que conocía.
Bajó las escaleras de prisa. Con su pantalón y sus ropas, con un bolso bandolero colgándole de lado se sentía más como ella que como "la señora Moncrieff" y eso le agradaba. Su mañana hubiera sido perfecta si no se topa con un alto hombre de cabellos canos que mantenía una perfecta guardia al pie de las escaleras. Lucía demasiado formal y perfecto, como un cuadro inerte sin vida.
- Señora Moncrieff- saluda el hombre que aguardaba por ella con un vaso de jugo de naranja
Bridget lo tomó pero con algo de desconfianza. Jamás había visto a ese hombre y en el par de días que llevaba en Moncrieff Camp no había visto dentro de la casa a nadie que no fuera la señora Sinclair.
El hombre mayor pareció sentir la desconfianza en el rostro de ella e hizo una mueca muy similar a una sonrisa dirigiéndola a Bridget.
- Señora Moncrieff. Soy Alfred, su mayordomo
- ¿mayordomo? No sabía que tuviéramos uno- desconfiada la chica
- Eso es, señora Moncrieff, porque cuando ustedes llegaron a la casa el señor Endymion me solicitó que fuera a Elgin por sus cosas.- explica él- llegué ayer por la tarde
- ¿y por qué no lo vi ayer?- interesada la chica
- porque usted estaba algo ocupada, mi señora.
- claro…-Medita ella- Así que "Alfred"
- si, mi señora.
- Solo "Alfred", mi señora…
- Bien, solo "Alfred" ¿sabes a dónde se fueron todos?
- La señora Sinclair ha salido a comprar algunas cosas para la comida y el señor Moncrieff salió de madrugada a los campos como todos los días. Pero me ha pedido que le entregue ésta nota.
Bridget tomó la nota entre sus manos y la leyó. Dudó por segundo y fue a las caballerizas. No daba abastos a lo que sus ojos veían.
- "Lady Mars"- nombró emocionada a la hermosa yegua que estaba en las caballerizas mientras corría a acariciarla- ¿qué haces aquí?
- Creí que te gustaría tenerla a tu lado ahora que tus padres están fuera…- Responde una voz aterciopelada a espaldas de Bridget.
- Endymion….- Se sorprende la chica al ver al señor Moncrieff cruzado de brazos y con las mismas ropas de ayer, aun sucio y sudado. Parece que no ha dormido muy bien.- creí que estarías en los campos.
- Quería ver tu rostro cuando vieras a Lady Mars aquí- dice sincero el pelinegro
- Gracias…de verdad- responde la chica de cabello negro olvidando que estaba molesta con él.
- La verdad es que extrañaba a Tuxedo- explica haciendo un puchero el hombre de ojos azules.
- Claro…-dice incrédula la chica, ese puchero hace ver a Endymion como un hombre de su edad y no como un anciano amargado.
- veo que has encontrado tus ropas
- Si, también encontré a Alfred… Creí que solo tenías a la señora Sinclair en el servicio.
- También a Alfred. Es muy eficiente
- Se ve que "solo Alfred" te es muy leal.
- Si, lo es…-Responde orgulloso el pelinegro con una media sonrisa en los labios
- Sobre anoche…
- ¿quieres ir a pasear?- Invita el de ojos azules
- ¿cómo?
- Has recorrido Moncrieff Camp a tu antojo y puedes seguir haciéndolo. Pero…me gustaría mostrártelo yo mismo ¿aceptas?
La mirada de la muchacha de Elgin brilló con la invitación. ¡Claro que moría por un recorrido por los Highlands! Por más que estuviera enojada con ese hombre la idea de un paseo le hacía acelerar el corazón.
- Creo que a Lady Mars le gustaría recorrer los Highlands
- Entonces…será un honor que Lady Mars y usted nos acompañen, señora Moncrieff
- Byres…
- Ahora eres Moncrieff- responde frunciendo el ceño el pelinegro
- pero siempre seré Byres- explica ella con una sonrisa triunfal
- Cierto. ¿nos harían el favor de acompañarnos?
- Encantadas…-Dice con voz suave la chica, pero pronto una mueca burlona se dibuja en su rostro y corre para subir a Lady Mars de un solo movimiento- Pero deberán alcanzarnos
Antes de que Endymion pudiera darse cuenta, Bridget y Lady Mars habían salido de las caballerizas dejándolos a Tuxedo y a él muy atrás.
"ni hablar"
Dijo para sí mismo el pelinegro. Tenía que hacerse a la idea de que las cosas siempre serían así con Bridget.
A Endymion y a Tuxedo les costó un buen rato y muchos esfuerzos poder alcanzar a Lady Mars y a Bridget, pero cuando por fin lo consiguieron ellas volvieron a escabullírseles. Parecía que Bridget y Lady Mars eran una misma, la yegua parecía ser una extensión de la muchacha de Elgin: Orgullosa, fuerte…hermosa…muy hermosa.
Luego de buscarlas por un buen rato las encontraron sentadas en el borde de uno de los riscos. Bridget observaba cautivada los Highlands en todo su esplendor. A Endymion le dio miedo sacar a esa chica de sus pensamientos. La escena era mágica, Bridget parecía haber nacido en esas tierras, parecía haber nacido allí.
Tuxedo lucía inquieto al ver a la linda yegua detenida junto a un árbol.
- Así que te gusta ¿verdad, amigo?- habla el pelinegro a su caballo. - Si, también es muy linda…
Bridget se dio cuenta de que era observada e hizo algo que Endymion nunca la había visto hacer, le sonrió…
- ¿vas a seguir observándome? ¿o vas a sentarte a mi lado?
Endymion sonrió y caminó lentamente hacia un costado de la joven de cabellos negros. No dijo nada, solo se sentó en silencio a su lado, contemplando el esplendor de los Highlands.
- La vista en éste lugar…es hermosa- comenta la pelinegra robando una sonrisa del ojiazul.
- Lo es. Éste es mi lugar favorito en Moncrieff Camp.
- ¿en verdad?
Endymion asintió. Sin mirar de frente a la chica que tenía a su lado, no era necesario. Ya había memorizado su rostro.
- Tiene un hogar hermoso, Señor Moncrieff- alaga la joven
- Esto no es un hogar, Bridget- se apena él- Si, hay una casa y muchas tierras, hermosas vistas y muchas personas caminando por aquí. Pero no es un hogar.
- Tu vives aquí, es tu hogar- explica ella.
- Tal vez…tal vez entonces no es el hogar que quiero- deduce él
- ¿el hogar que quieres? ¿cómo es el hogar que quieres, Endymion?
Un silencio largo, él no se atrevía a mirarla de frente, ella no quiso volver a preguntar.
- Lamento haberte hecho enojar ayer- se disculpa sincero el pelinegro
- ¿de verdad lo lamentas?- Se sorprende la muchacha. No esperaba una disculpa de "la bestia" y menos aun una disculpa sincera.
- sí. Lo digo sinceramente…- dice serio el de ojos azules, luego de un silencio vuelve a hablar- Estoy acostumbrado a molestar a Isabella
- A Lita- corrige ella
- Si, a "Lita"- acepta él de mala gana
- No entiendo ¿por qué? acaso ella y tu….
- ¡qué! ¿insinúas que ella y yo...? ¡guack!
Una cara de repulsión en el pelinegro hicieron reír a Bridget. El segundo gesto infantil de Endymion en menos de una hora, en definitiva ese lado de él le agradaba mucho.
- Es muy bonita…
- Tal vez. Pero no es mi tipo- se apresura a decir él- Además…es insoportable
- No me lo pareció. Conmigo fue amable y pretendo seguir recibiendo sus visitas. Es una chica amable y me interesa hacer amistad con ella.
Una rabieta en el dueño de Moncrieff Camp que se cruzó de brazos no muy convencido.
- Se que no te parece, pero no estoy pidiéndote permiso, Endymion. ¿recuerdas lo que me ofreciste al venir a Moncrieff Camp?
- Si…. lo recuerdo- gruñe él.
- Lamento que no te agrade Lita, pero de igual manera pretendo seguir frecuentando su compañía al igual que tu frecuentas la de Andrew- dice sincera la pelinegra
- Creo que no tengo opción en ello ¿verdad?
- Así es…
- Ni hablar…- Se resigna Endymion- Es tu decisión
- ¿en serio?- Se sorprende Bridget.
- Si. Cuando te prometí que podrías hacer tu voluntad y que éste sería tu reino hablaba en serio- explica el pelinegro- quiero que seas feliz aquí, Bridget…
- No empezamos de la mejor manera ¿no es así?- dice Bridget mirando al cielo azúl- ¿crees que tu idea funcionará? No creo que seamos un matrimonio perfecto.
- nunca he pretendido tener un matrimonio perfecto, Bridget. Si esa fuera mi idea hubiera elegido a una chica de Londres o Edimburgo. Una de esas aburridas señoritas que hacen todo según las reglas.
- Pero me elegiste a mi…
- Te elegí a ti- confirma Endymion sonriéndole- No quiero un matrimonio como el de los Ferguson.
- Parecen ser felices
- Tal vez lo sean. Pero no me importa un matrimonio como ese
- ¿qué es lo que te interesa, Endymion? ¿qué es lo que quieres?
- Se mi amiga- ofrece él ganándose la sorpresa de la muchacha- Se que no esperabas algo así. Pero en verdad me gustaría que la pasáramos bien. Moncrieff Camp es un lugar solitario y se que tu y yo jamás nos aburriríamos.
- al menos discutiendo, pero no la pasaríamos mal- apoya Bridget- Yo tampoco quiero discutir siempre contigo, Endymion. Pero a veces eres tan…desesperante…
- ¿desesperante?
- Haces cosas buenas y luego otras terribles- Explica Bridget- Nunca sé ante cual Endymion estoy.
- Solo hay un Endymion, Bridget. El que tienes frente a ti.
- Eso no es verdad. El Endymion ante el que estoy hoy es muy distinto a la bestia que vi ayer o el día de nuestra boda…
- Lo dices por Lita…
- Lo dije en serio. No me interesa estar casada con un hombre que se comporte así
- Intentaré tratar de comportarme- ofrece no muy convencido el pelinegro
- "¿tratar?"
- No pretenderás que me disculpe- se indigna él
- fuiste grosero
- Ella no me agrada.
- ¿puedo saber por qué?
Endymion guardó silencio mientras fruncía el ceño.
- Así que guardaremos secretos. Interesante manera de empezar esto
- No. Sin secretos, Bridget… si quieres saber algo pregunta y yo responderé.
- ¿Por qué no te agrada Lita? Tu tampoco pareces agradarle mucho
- Me he ganado ese sentimiento- sonríe el de ojos azules al recordar algo que solo él sabe- Me gusta molestarla.
La mirada confundida de Bridget al escucha esas palabras le dicen a Endymion que necesita explicar un poco más.
- Andrew era mi único amigo. Solíamos divertirnos mucho. Siempre fue así. Desde pequeños hacíamos mil cosas juntos. Nos metimos en muchos problemas
- Me es difícil creerlo- se burla la muchacha.
- Bridget, Andrew era mi único amigo. Al Casarse todo cambió.
- Y tu perdiste a tu único amigo
Endymion asintió y Bridget se dio cuenta. Endymion era como un niño. Estaba molesto con la chica que le había arrebatado al único amigo que tenía. Ese hombre que tenía al lado era como un niño pequeño, comprendió las
- Imagino cómo te sentiste…- Comenta Briss luego de un largo silencio- Aun así fue grosera tu forma de dirigirte a ella.
- ¿lo crees? Siempre me he dirigido así con la respetable señora Ferguson. Es incluso una forma de llevarnos.
La pelinegra sonrió un poco al tener una idea por su cabeza
- ¿qué te parecen las caballerizas como dormitorio? No creo que sean agradables ¿o si?
- ¿ahora tu me ofreces un trato?- Se divierte el pelinegro
- Aprendí del mejor
- Te escucho
- Tal vez podrías intentar llevarte mejor con Lita.
- Bromeas, ¿verdad?
- No. No bromeo.
- Entonces…¿pretendes que sea hipócrita?- gruñe él
- No. Dudo que seas del tipo de personas que fingen algo. Pero… ¿qué te parece ser un poco menos hostil? Creo que eso si podrías hacerlo
Endymion medita un poco las palabras de la muchacha.
- La verdad es que me faltan tus ronquidos para conciliar el sueño. Son similares a las del rio que corre a espaldas de mi casa en Speyside.
- ¿ronco?- se divierte el pelinegro con tal declaración.
- Igual que un oso- cuenta Bridget disfrutando del gesto confundido en el rostro del pelinegro
- Lo dicho. Contigo jamás podría aburrirme, Bridget.
- Usted es un masoquista, señor Moncrieff- se burla la muchacha.
- y usted y una sádica, Señora Moncrieff….
- De Byres…Prefiero que me llames Bridget de Byres…- corrige la muchacha
Endymion sonríe de lado. Bridget en definitiva no era una mujer como las otras.
- Creo que la pasaremos bien en los Highlands, Lady de Byres
- Si, creo que yo tampoco me aburriré aquí
Bridget clavó su mirada en la zafiro de Endymion. Ese hombre era luz y sombra, día y noche. Pero a fin de cuentas era su luz y su sombra, su día y su noche. Al parecer en los Highlands tendría que aprender a domesticar a nuevas bestias ¿o sería ella la que se volvería un poco como él?, quizás ya lo era...
¡Hola!
Primero que nada una disculpa a todos ustedes que leen mis historias, no he actualizado como quisiera porque he tenido mucho trabajo, muchos proyectos, pero les juro que no dejo de escribir :)
Mil gracias a mis lectoras que no se pierden los capitulos de esta inconstante escritora, a Cherry, a Irais, al lector silencioso y a todos los que leen sin dejar review (si no dejan review no puedo agradecer, chicos) Esta historia es larga y no desesperen...todo tiene su porqué :P
Prometo publicar en la siguiente oportunidad
un abrazo
La maga
