Vidas pasadas

Capitulo 7

"Los Highlands"

Kioto 1945

Dos muchachos de aspecto occidental entraron a una de las pocas casas de té aun en pie. Para aquel entonces la guerra dejaba sus huellas por todo el país del sol naciente. Pero algo los había atraído a aquel lugar y no iban a desistir de su objetivo.

Un rubio y un pelinegro fueron escoltados hasta una de las salas privadas de la casa de té "Sakura" Habían pedido explícitamente la compañía de dos geishas bastante reconocidas por aquel entonces. No les fue fácil conseguirlo. Ser dos ingleses en un país donde la guerra atacaba y los causantes eran los occidentales complicaba las cosas, pero ellos no iban a detenerse por "pequeñeces"

Ningyo y Hanabi eran dos de las geishas más reconocidas de todo Kyoto. Tal vez incluso las más conocidas en todo japón y esta noche estarían con ellos.

- Vamos, Endymion. No te pongas tan nervioso

- Si, solo han pasado unas cuantas miles de noches- sonríe forzadamente el muchacho de cabello negro mientras una rubia silueta palmea su hombro.- No me digas que tu no estás nervioso Alex.

- Bastante. Pero creo que no tanto como tu

- ¿crees que sea ella?... no ha pasado tanto tiempo desde…

- no dudo que sea así. Jamás han fallado tus informes ¿no es así?

- Tienes razón- murmura el pelinegro. Debe ser verdad…

Su charla se vio interrumpida por las puertas de la sala privada donde se encontraban ellos.

Ambos se giraron para encontrarse con dos hermosas Geishas. Tal vez las más hermosas de todo Gyon, quizas las más hermosas de todo Japón.

Una de ellas iba enfundada en un elegante kimono turquesa con sirenas grabadas en dorado y plata. Su cabello era aguamarino y sus ojos azules como el mar. Ella llamó la atención de la silueta rubia. La otra era aun más misteriosa: Una silueta de reloj de arena enfundada en un kimono negro con grabados dorados de fénix. En las mangas, algunas rosas estampadas y un obi dorado con rojo. Su rostro llevaba el clásico maquillaje blanco y los labios rojos, pero sus ojos amatista eran lo más hermoso de todo.

"eres tu"

- Señores, Ningyon y Hanabi están finalmente aquí.- Indica la dueña del salón Sakura. Luego deja a solas a los extranjeros con las muchachas. Endymion y Alex se miran asombrados por un leve segundo, pero luego sus ojos se clavan en aquellas hadas que irradian perfección.

- Hola, somos Ningyon y Hanabi. Les acompañaremos esta noche- Dice sonriente la Geisha de cabello turquesa. Su casi siempre parlanchina compañera estaba muda, al igual que el pelinegro que no quitaba la mirada de Hanabi.

- Somos Alex MacDougall y Endymion Moncrieff. Encantados- se presenta el rubio- ¿tu amiga siempre habla tanto?

Si la Geisha de cabellos negros no hubiera traído maquillaje, seguramente se habrían percatado del sonrojo en sus mejillas. No solía perder la compostura de esa forma. Pero había algo en Endymion que la atraía, la atraía bastante.

- Encantado de conocerle, Señorita…- consigue articular el joven con acento inglés.

- Hanabi. El nombre de ella es Hanabi- Empuja la de cabellos turquesa a su amiga haciéndola salir de sus pensamientos y recordándole donde estaban en ese momento.- Hanabi es experta en la ceremonia del té.

- me encantaría ver eso…- Se entusiasma el de ojos azules.

- ¿y en qué eres especialista tu, Ningyon?- Pregunta la rubia muchacha vestida con traje sastre a la geisha de kimono turquesa.

- Soy muy buena tocando el arpa.

- Y cantando- se arma de valor la muchacha de cabellos negros que ha recobrado la compostura- Ningyon es una gran cantante, por ello su nombre. Ningyon significa "Sirena"

- No se equivocaron al nombrarte así, Ningyon. Luces como una verdadera sirena.- alaga Haruka

- ¿y qué es lo que significa "Hanabi"?- cuestiona Endymion sin quitar la mirada de encima de la chica de ojos amatista.

- Hanabi significa: Flor de fuego…

- "Flor de fuego" Creo que es perfecto…- Embelesado el de ojos azules

- Será mejor que les sirva el té- Cambia de tema la chica del kimono negro. Una palabra de aquel extranjero y puede perder la voluntad- ¿qué es esa fuerza? ¿de dónde viene ese latido de su corazón?

Hanabi sirvió el té de aquella forma que ella solo podía hacerlo. En occidente, servir el té, era una actividad sencilla. En Japón era todo un arte y Hanabi era la ninfa de ello.

Moncrieff Camp, Época actual:

El hombre de ojos azules despertó sobresaltado. Aquel era un buen sueño pero sabía como terminaba y no pensaba continuarlo, sabía bastante bien como terminaba. Sabía que no podría volver a dormir esa noche y lo mejor que podía hacer era salir a caminar un poco.

En la habitación contigua una joven de ojos amatista tenía un sueño turbulento, aunque "turbulento" tal vez no era la palabra más adecuada…

Kioto 1945

La noche era obscura en las calles de Kioto. Tal vez faltaban un par de horas para que el sol despertara y era por ello que eran pocas las personas que podían verse caminando por ahí.

Una majestuosa Geisha de cabello turquesa caminaba a su lado. Ambas reían en voz baja, como marcaba la etiqueta. Algo les causaba gracia, tal vez el ver a dos jóvenes embobados seguirles como los marineros a las sirenas.

- Hanabi. Deberás volver tu sola a la Okiya- Dice cubriendo su boca con un abanico la muchacha del kimono turquesa

- ¿qué harás, Ningyon?

Los ojos de mar de la chica se tornaron pícaros y giró la cabeza ligeramente hacia atrás. Hanabi supo en ese instante cuáles eran los planes de su amiga.

- No. No irás a…

- Shhh….Camina con cuidado a casa, Hanabi…

La Geisha del kimono negro se quedó a solas y muy a su pesar dirigió sus pasos a casa. Al parecer esa noche tendría que volver sola a la okiya.

Sintió como sus pasos eran seguidos por alguien y aceleró su andado.

En un callejón, a unos metros antes de llegar a casa sintió unas manos aprisionando su cintura contra él.

Una respiración calmada se sentía contra su espalda. Un aliento cálido sobre su nuca, uno que la hacía estremecer como jamás lo había hecho antes.

- ¿quién es usted?- Interroga la muchacha en voz baja. El callejón está obscuro, no puede ver nada.

- Sabes quién soy…-Susurra él al oído de la Geisha, ella se estremece completamente con esa voz gruesa en su oreja. Si, sabe quién es él…

- Te he estado esperando…-confiesa la muchacha sin girarse. Disfruta sentir aquellos brazos aprisionándola, aquel aliento en su cuello.

La joven del Kimono negro se gira dentro de aquel abrazo enredando sus finas manos en el cuello del alto joven. No puede verlo, pero puede olerlo, puede escucharlo, puede sentirlo y no necesita más. Sabe quién es él y sabe que se pertenecen, él a ella y ella a él…

Él encierra entre sus brazos con más fuerzas el talle de la chica y ella no espera más. Reclama con su boca perfecta y delineada los labios sedientos de él. Ese beso no lleva ternura consigo, lleva deseo, lujuria…hambre…

Su beso es un besos desesperado, uno que grita en silencio "te necesito"

No es necesario usar palabras. Tampoco lo es preguntar. Ambos sienten la pasión y la necesidad fluyendo de sus poros. Ella lo necesita, para él, ella es vital.

No puede verse nada en aquel frío callejón. Ella no puede ver el rostro ni los ojos de él, aun así siente una mirada penetrante recorriéndola de pies a cabeza , esa sola mirada la desnuda por completo.

aquellas manos recorrieron la fina seda sobre el cuerpo de la pelinegra que se electriza con cada caricia, las sensaciones van más allá de lo físico, llegan a lo más profundo de su ser.

La chica se libera de aquel abrazo y es ella la que aprisiona al alto extranjero contra la pared. Ella también reclama esos labios, ella también arde en deseo…

En medio de la obscuridad apenas y pueden reflejarse con la luz de la luna sus pupilas; las amatista de ella, las zafiro de él. Ambas miradas están dilatadas e irradian cierto magnetismo animal, cierta química que va más allá de cualquier lógica.

Una lucha de poderes se despliega en aquel callejón. La lucha por poseer…

Las manos curiosas de aquel extraño se pierden entre el kimono obscuro. Ella puede sentir como el toque directo de piel con piel la lleva más allá de lo imaginado, más allá de lo permitido.

Un par de dedos acarician su entrepierna, arrancándole gemidos que jamás se había permitido externar, estaba prohibido, pero no le importa. En ese instante solo le importa él. Sentirlo, besarlo…disfrutarlo.

Ella no se queda atrás y acaricia sobre el pantalón la virilidad de ese extraño que clama por ser liberada, por perderse en un solo lugar.

El extraño giró a la muchacha hasta colocarla de frente a la pared, él la sujetaba por detrás y susurró en su oído

- Te necesito….

Aquellas sencillas palabras la hicieron temblar en lo más profundo de su ser. No era miedo, sino deseo.

- tómame…

La Geisha del kimono negro sintió como las telas largas de su traje fueron levantadas y aquellas manos que jamás había sentido recorrían sus piernas, caderas y muslos como si tuvieran un mapa de ellas, agitando sus latidos a cada caricia. El riesgo de ser descubierta era inmenso, pero por alguna razón no le importaba. Solo le importaba sentirlo.

El extraño abrió sus piernas y lo único que escuchaba luego del latido acelerado de su corazón fue el cierre de su cremallera que finalmente liberaba aquel glande despierto que solo tenía un destino.

Hanabi sintió como aquellas manos acariciaban sus muslos y como un par de dedos se perdían en su interior. Arrancándole gemidos que se escapaban de sus labios a pesar de los intentos por permanecer callada. Lo deseaba, lo deseaba demasiado.

- te…. quiero…. adentro….ahora…- consiguió articular con dificultad la mujer japonesa.

- calma, mi amada…tenemos toda la eternidad….- susurra en el oído el hombre con un peculiar acento inclinando un poco a la mujer entre sus brazos, exponiendo aun más su feminidad ante aquel extraño.

- ¡ahora!- ordena presa de la desesperación la chica que aun se encuentra de espaldas

El extraño no dijo nada. Pero aun en las sombras ella pudo sentir la sonrisa triunfal en aquellos labios y también sintió como de un solo movimiento ambos se hicieron uno, uno más allá de la piel y la carne.

Las sensaciones les recorrían la piel. Él no era el primer hombre con el que había estado, pero definitivamente era el primero con el que sentía aquella plenitud.

- Quiero ver tu rostro..- murmuró la muchacha en tono suplicante

- aun no…- responde él con dificultad.

- lo…necesito…

- siempre cedo ante ti…

Esos brazos fuertes giran a la hermosa Geisha que aun al girarse no puede ver mucho, pero se aprisiona a aquel cuello como si la vida se le fuera en ello y reclama con sus labios rojos los ardientes de él. Él vuelve a clavarse en el infierno ardiente de aquella intimidad y sus manos recorren con ansias aquel cuerpo, intentando inconscientemente ser uno los dos.

- dime tu nombre. Necesito saberlo…- Suplica Hanabi cuando por fin consigue despegar un poco sus labios de los de él. Está a punto de llegar a la cima del placer, pero necesita saber al menos su nombre…

- Mi nombre es….

Un ruido fuerte me hace despertar sobresaltada. De nuevo fue un sueño, uno en un lugar diferente pero siempre el mismo contexto. ¿quién será ese hombre? ¿por qué soñaré estas cosas? Pueden cambiar los lugares, las situaciones, las ropas. Pero siempre es lo mismo, siempre me encuentro con un extraño, uno al que jamás le veo el rostro ¿quién será? Jamás consigo saberlo…

Veo el reloj del buró que marca las cinco de la mañana. Un frío terrible se siente en toda la habitación y decido levantarme a tomar una cobija del armario. ¿cómo puede la gente de los Highlands sobrevivir con éste clima tan terrible? Seguramente el clima es parte de la causa por la cual Endymion es como es…no…la verdad no lo creo del todo. Dudo que si Bridget Moncrieff estuviera aquí él tuviera ese carácter frío y seco. Seguramente sería muy feliz con ella: el amor de su vida.

Me enredo en una manta y camino al balcón. Me encuentro con que no hay nada que pudiera hacer ese ruido. Pero me sorprendo al ver a Endymion Moncrieff perderse entre los árboles ¿a dónde irá?

Podría seguirlo pero sé que no lo alcanzaré, así que decido volver a la cama e intentar dormir un poco, luego me doy cuenta que la puerta de la habitación está abierta. Recuerdo haberla cerrado bien anoche ¿por qué está abierta?

A pesar de que intento dormir el recuerdo de unos ojos profundos color mar me torturan, es hasta que el cielo se torna color fuego y zafiro que consigo quedarme dormida…

Bajo al comedor a las ocho de la mañana, Endymion me espera sentado a la mesa y veo que sonríe de una forma especial al verme, si no tuviera autocontrol seguramente hubiera temblado para llegar a la mesa, su sonrisa me derrite, y le regreso el gesto, ahora es él el que tiene dificultad para pasar saliva ¿será que lo pongo nervioso?

- Buenos días, señorita Hino- ¿señorita Hino? ¿qué pasó con "Rei"? aquí vamos de nuevo con las barreras escocesas…

- Buenos días, señor Moncrieff. No esperaba verlo aquí a estas horas- se sorprende al ver que lo saludo con la misma formalidad "¿lo ves? Yo también puedo jugar tu juego.

- quise pasar tiempo con usted, ¿qué clase de anfitrión sería si la dejo sola todo el tiempo?

Ahora es frío como el hielo. Lo veo serio y aquel brillo que vi en su mirada cuando entré al comedor ha desaparecido ¿qué diablos le pasa a Endymion Moncrieff? Veamos que tanto…

- Creí que Andrew ya estaría aquí para el desayuno

El hombre a mi derecha clava su mirada zafiro en mi. Al menos ya no es indiferente

- No…Andrew tiene algunas cosas que hacer antes de venir aquí- Responde entre dientes

- Que mal. Creí que nos acompañaría. Andrew es muy agradable ¿verdad?- le digo mientras doy un sorbo a mi café. No lo miro a la cara, pero de reojo puedo ver que frunce el ceño. Para no importarle no luce muy feliz con mi comentario.- ¿Andrew vive aquí, en Moncrieff Camp?

- No, Rei. Andrew no vive en Moncrieff Camp- Alarga las palabras el pelinegro. Una sonrisa triunfal en mi rostro no puede ocultarse. Creo que ya no soy la "Señorita Hino"

- Es una lástima- respondo con tristeza. Un ruido del fondo de la garganta de Endymion me llama la atención. ¿es eso un gruñido?- Es un chico agradable. Sería bueno tenerlo aquí para charlar.

- Me tienes a mi- Murmura con seriedad y yo lo disfruto. Parece un pequeño niño que reclama atención.

-Para ser sincera, Endymion. No es muy fácil charlar contigo

- charlamos ahora

- No me refiero a eso- le aclaro- Es que eres un hombre que se cierra en su mundo.

- cuando has vivido tanto como yo a veces lo necesitas, Rei.

- Si, tal vez. Tal vez cuando estas solo. Pero ahora no lo estas, me tienes a mi, tienes a Andrew… puedes compartir lo que te pasa por la cabeza

- son demasiadas tormentas para ti, Rei.

- Inténtalo- lo reto.

- Aun no…

- ¿mañana, tal vez?- sugiero y una sonrisa tímida aparece en su rostro. Esa sonrisa podría matar a cualquiera…

su sonrisa crece y muestra sus blancos dientes. ¡gran kami! con esa sonrisa y los sueños que he tenido las últimas noches…

- No sea impaciente, señorita Hino- y ahí está de nuevo su barrera de hielo- todo a su tiempo

- es fácil decir eso cuan eres inmortal. Yo solo soy una humana, Endymion

- Punto para usted, señorita Hino.

- ¿eso significa que me he ganado un premio o algo así?

- mmhhmm….si…creo que si- duda él un poco- ¿qué es lo que desea?

- No me llames "Señorita Hino"- le digo con sinceridad.

- ¿cómo prefiere que la llame?- indaga con voz aterciopelada.

- ¿qué te parece por mi nombre?

él arquea una ceja y sonríe

- Claro…Rei.- me nombra alargando esas tres sencillas letras- Me gusta "Rei"

Y a mi me gusta cómo suena mi nombre en tu boca

Endymion me mira coqueto y me sonríe. Parece haber recodado un chiste. ¡dios! ¿será que ha leído mis pensamientos? Calma, Hino…es inmortal no psíquico.

- y bien, Rei….¿qué quieres hacer hoy?

- creí que iríamos a recorrer los campos de cebada- Me emociono. Este lugar es mágico.

- No, no creo que sea una buena idea. Hoy lloverá

- ¿qué? Imposible. No hay una sola nube en el cielo y…

Como si éste hombre controlara el clima, el cielo comienza a nublarse y los truenos se escuchan haciendo retumbar la casa entera. La lluvia llega inminentemente después.

- ¿con tu paquete de inmortalidad viene un reporte del clima?- gruño. Me hacía emoción recorrer los campos de cebada.

Endymion ríe de nueva cuenta y niega con la cabeza.

- No, Rei. Es solo que cuando vives tanto aprendes a ver más allá. En todos los sentidos…

No sé porqué siento que éste hombre no habla del clima

- es aplicable para todo, Rei...

¿siempre tiene que salirse con la suya? En Tokio no suele ser así. No estoy acostumbrada a que alguien más se salga con la suya y tenía que ser Endymion Moncrieff la primer persona…

- Entonces, Rei ¿qué quieres hacer?- Me parpadea con galanura. Veo un toque de picardía en su cara.

no sé. ¿volver realidad el sueño que tuve anoche?

Endymion parece querer reírse de algo pero se contiene. En realidad a veces siento que puede escuchar lo que pienso.

- Tal vez puedas seguirme hablando entonces de tu historia ¿no lo crees?

- Si, si te parece te veo en veinte minutos en el estudio. Ordenaré que te preparen un chocolate

- ¿de verdad?

él asiente y se pone de pie ¿A dónde demonios cree que va?

- Iré a hacer un par de llamadas. Te prometo no tardaré. Te veo en el estudio.

- Claro…- No puedo evitar decir con tristeza. Por alguna extraña razón, me siento perdida cuando él no está aquí. Tal vez se deba a lo enorme de esta casa, pero no puedo evitar dejar de sentirme así, no me gusta.

Luego de desayunar subo a mi habitación.

Enciendo mi computadora y nadie está conectado. Solo hay un correo electrónico de Makoto y otro que prefiero no abrir y elimino en primera instancia. Abro el de mi mejor amiga que me cuenta sobre lo aburrida que está sin mí. Sobre sus fiestas con Mina y sobre los pocos hombres guapos que hay en Tokio. La extraño.

Aprovecho el tiempo para empezar a escribir algo de mi artículo. No he escrito mucho por estar pensando en Endymion Moncrieff y todo su pasado. No debería pensar en ese hombre, no es para mí y suficientes malos momentos he tenido para encima fijarme en un hombre como él.

Veo que la ventana de mi mensajero instantáneo se abre, para enviarme un mensaje de alguien, alguien a quien desearía no tener que toparme nunca más, un simple "hola, Rei" ¿cómo puede hacer eso? simplemente "hola"… no, no deseo abrir ese capítulo de nuevo y cierro mi mensajero y apago la computadora. Será mejor ir al estudio.

Para mi desgracia, volver a tener noticias de esa persona me afecta más de lo que quisiera. Revive varias emociones en mi que me había costado horrores enterrar ¿por qué las personas hacen esas cosas? A mi me gustaría que simplemente se hubiera alejado de mi sin dejar rastro, pero parece tener un cierto placer en atormentarme.

- ¿ocurre algo?- Me interroga Endymion cuando me ve entrar al estudio. Está junto a la chimenea que está encendida. El fuego calienta el estudio que está helado como el resto de la casa. Eso me ayuda a poder quitarme mi chaqueta gruesa y sentirme más cómoda- Pregunté que si ocurre algo.

No era consiente de mi silencio hasta que él lo recalca y yo niego con la cabeza para caminar a su lado.

- Nada ocurre. No te preocupes- le sonrío mientras me siento en uno de los sillones junto a la chimenea y acepto la taza de chocolate que él me entrega.

- no luces como si nada ocurriera, Rei. Y no me gustan las mentiras

¿ahora resulta que no puedo guardarme ciertas cosas para mí? ¿qué le pasa a éste hombre? Ser inmortal no le da derecho de meterse en mi vida.

- Lamento si fui imprudente. Solo…me preocupa, no me gusta verte alterada…

- Ya te dije que es algo sin importancia. Solo…recibí noticas de una persona que creí no volvería a ver jamás.

- ¿quién?- Me interroga de una forma que me hace temblar. Veo cierto brillo en sus pupilas, si no estuviera segura de que no le importo a ese nombre diría que son ¿celos?

- Nadie…él ya no es nadie

- ¿él?- gran kami. Su rostro se descompone al decir esa simple palabra. Y yo me siento ¿avergonzada? ¿por qué tendría que estar avergonzada? Es mi vida y él es simplemente un hombre al que vine a entrevistar.

- Creí que la de las preguntas debía ser yo- Intento bromear para relajar las cosas, él hace un gesto de poco agrado y da un trago a su chocolate- ¿también tomas chocolate?

- No bebo whisky desde que me levanto, Rei…- Me responde de mala gana.

Yo doy un trago a mi chocolate y él hace lo mismo

- Es delicioso…

- lo es…

- y…¿me seguirás hablando de Bridget?

- Por supuesto, ella es mi tema favorito.

Genial, seguiremos con la historia de "Santa Bridget"

Moncrieff Camp 1820

Varios días habían pasado desde que Bridget había llegado a Moncrieff Camp. Todas las mañanas salía a recorrer los campos con Endymion. Ese era el mejor momento del día, Lady Mars y Tuxedo siempre los acompañaban en sus paseos y las pupilas de aquella chica brillaban al contemplar los Highlands en sus puntos más altos.

Esa mañana no fue así.

Bridget no salió de la cama antes del alba como era costumbre para salir a dar su recorrido, continuó durmiendo hasta que el sol asomaba por la ventana y Endymion no le despertó.

Ella imaginó que Endymion se había sentido aliviado al no tener que llevarla consigo a su recorrido así que no le dio mayor importancia. Sus planes esa mañana eran diferentes por lo que salió de la cama y se arregló. No con sus ropas de montar, sino con uno de los vestidos que había empacado su madre para ella, uno de los que usara cuando vivió en Edimburgo.

Al bajar las escaleras se topó con Endymion en el comedor. No usaba sus ropas de campo y tampoco usaba sus botas para cabalgar. Estaba vestido formalmente y con un traje similar al que usara el día que se conocieron en Elgin, se veía bastante guapo vistiendo así. Bebía un sumo de naranja mientras picaba algo del plato, sonrió al verla aparecer.

- Buenos días, Bridget- Saludó sonriente

- No saliste a los campos…

- No. Hoy no- Responde con tranquilidad el pelinegro acomodando la silla a su derecha para que Bridget pueda sentarse- veo que tu tampoco planeabas hacerlo.

- No. Tengo planes para hoy- Cuenta la joven señora Moncrieff mientras corta su desayuno.

- ¿en serio? - Arquea una ceja el pelinegro- No estaba enterado de eso…

- ¿acaso tengo que informarle todo, Señor Moncrieff?- Se molesta la joven

- De preferencia si. - Dice en tono seco el hombre de ojos azules ganándose una mirada de reproche de su esposa- Me preocuparía que algo te ocurriera y no saber donde estas…

- Visitaré a Lita. Desea que la acompañe al pueblo a hacer unas compras y a conversar un poco- cuenta la chica- Iremos Lady Mars y yo.

- No. Yo las llevaré

- ¿ahora resulta que no puedo ir sola a ningún sitio?- Se molesta la joven

- Te lo dije. En Moncrieff Camp podrás hacer tu voluntad…

- Pero fuera de él no ¿eso es lo que intentas decirme?

Una risa coqueta del dueño de Moncrieff Camp y luego niega con la cabeza

- Bridget. Debo ir a reunirme con algunos fabricantes de Whisky. Iremos en el coche

- Prometí ir a la finca de los Ferguson a encontrarme con Lita.

- Pasaremos por Isabella de camino al pueblo ¿te parece?

- No. No me parece. Puedo ir sola

- Dudo que puedas cabalgar mucho con ese vestido. Además, deja descansar un poco a Lady Mars. Ayer ella y Tuxedo quedaron exhaustos.

- Bien. Pero no me seguirás por todos lados ¿verdad?- Interroga la joven- Lita y yo estaremos ocupadas.

- No te seguiré, Bridget. Estaré ocupado posiblemente todo el día. Dejaré el coche a tu servicio

- ¿cómo volverás a casa?- Se preocupa la muchacha

Una sonrisa fugaz en el pelinegro al escuchar aquella palabra en boca de ella

- No te preocupes por mi. Alguien me traerá o tomaré un coche de alquiler.

- Yo puedo tomar un coche de alquiler.

- ¡no!- se apresura a argumentar él- No lo necesitas. Tienes el tuyo

- querrás decir "el tuyo"

- entonces quise decir "el nuestro" ¿te parece mejor así?- intenta conciliar él- Por dios, Bridget. Aun no es medio día y ya deseas pelear conmigo. ¿podrías esperar hasta que caiga la tarde? Me sentiré más tranquilo si lo hacemos así. Además, si vas con Isabella necesitarán el coche. Ella suele comprar demasiadas cosas…

- Bien…tal vez tengas razón. Aunque hay algo más que quiero pedirte…

- ¿qué es?

- ¿recuerdas lo que me prometiste?

- SI…"intentaré tratar de ser más amable con Isabella"

- Con Lita…

- No me pidas tanto, Bridget.

- termina tu desayuno- Ordena la joven mientras saborea su triunfo en silencio. Por fin había logrado convencer a ese hombre de algo.

La finca de los Ferguson estaba demasiado cerca de Moncrieff Camp. Ahora, dentro de la casa de los Ferguson solo se encontraba Lady Ferguson, la niñera y el pequeño heredero Ferguson de cabellos rubios. Cuando escucharon la carreta acercarse, ella salió emocionada a recibir a la visita. Su rostro lució desmejorado cuando vio bajar del coche de Moncrieff Camp a Endymion que dio la mano a Bridget para ayudarla a bajar.

- Bridget- Saludó sonriente ella.- Señor Moncrieff….

- Señora Ferguson- Regresó tratando de ser educado el pelinegro. Eso sorpredio a la castaña

- Hola, Lita. Endymion insistió en llevarnos en su coche al pueblo. Espero no haya problema

- Supongo que no…-Murmura no muy convencida la joven señora. Camina hasta el coche y es Endymion quien le ofrece su mano para subir. Eso la dejó anonadada

- Está bien, Lita. Puedes confiar…-animó la joven de Elgin a su amiga que no de muy buena gana ofrece su mano.

- gracias…

Luego de que la castaña subió al auto, fue el mismo señor Moncrieff quien ayudó a subir a Bridget. No solo ofreciéndole su mano, sino deteniendo su talle para que ella pudiera subir con seguridad. El "Gracias" que vino después pudo haberle arrebatado el alma, pero terminó guardando compostura.

En el camino, el silencio en el coche era insoportable, Lita miraba por la ventana y Endymion, sentado al lado de Bridget permanecía con los brazos cruzados frente a la señora Ferguson.

- Endymion…¿no querías decirle algo a Lita?- inicia el tema la joven a su lado.

- ¿YO?

- Si, querido- llama ella al pelinegro que se queda boquiabierto- Tu…¿lo olvidaste?

El pelinegro bufó cuando identificó en los ojos de su esposa el tema al que se refería la joven de Elgin, pero aquella voz suave que jamás le había escuchado utilizar terminó por hacerlo ceder ante sus caprichos.

- Yo…quiero disculparme si he sido un poco…grosero con usted, señora Ferguson- Estira las palabras el de ojos azules.

La castaña se sorprende y abre los ojos desmesuradamente, tal vez jamás en la vida imaginó escuchar una disculpa de Endymion Moncrieff.

- ¿también te disculpas por ser arrogante y darle de regalo de bodas a mi marido una noche con una cortesana?-interroga la joven castaña

Endymion observa a Bridged con los ojos entrecerrados y ella le sostiene la mirada, luego un suspiro resignado.

- si…

- ¿y por haberle dicho a Andrew que Andy tal vez no sea su hijo?

- Si, si…también…-gruñe Endymion

- No lo sé, Endymion…ha sido mucho tiempo….tal vez pueda olvidarlo si me das una prueba de tu buena voluntad…Un caballo tal vez….

- No abuses…Isabella….

- Bueno, bueno…disculpa aceptada- se ríe la castaña- Creo que Bridget está haciendo algo bueno de ti

Un silencio se hizo en el coche, pero para fortuna de los tres, el viaje había terminado y estaban en el centro de Drumnadrochit. Endymion bajó en cuanto el coche se detuvo y ofreció su mano a Bridget que la aceptó encantada, pero al bajar un pie para pisar el suelo, el dueño de Moncrieff Camp se aferró de la fina cintura de su joven esposa pegándola a su cuerpo para deslizarla lentamente al suelo hasta tocar el suelo. Un sonrojo en aquellas pálidas mejillas y una suave tos en él que los hizo separarse.

Cuando vino el tiempo de dar la mano a la bella castaña él se giró para dirigir a Bridget un par de palabras, fue el cochero el que ayudó a bajar a la muchacha castaña del vestido verde.

- Ten mucho cuidado ¿quieres?- dice con voz suplicante y preocupada el dueño de Moncrieff Camp

- Estaré bien, Endymion- Tranquiliza ella- Sobreviví en Edimburgo. No me pasará nada en Drumnadrochit

- En Edimburgo aun no eras mía. Ahora lo eres y a mí me gusta cuidar lo que es mío

- Endymion…-Nombra con voz molesta la joven

- Por favor…-implora con voz dulce el de ojos zafiro, ella termina suspirando y poniendo los ojos en blanco.

- Bien…tendré cuidado ¿satisfecho?

- Lo suficiente- Sonríe de oreja a oreja el joven muchacho- Frank estará en el callejón esperando a que Isabella y tu se desocupen.

- De acuerdo. Aunque creo que eres excesivo, Endymion. Bien podríamos volver a casa en un coche de alquiler.

Una sonrisa se asoma con disimulo en el rostro del alto joven señor Moncrieff ganándose la extrañeza de Bridget

- ¿qué ocurre?

- Es la primera vez que llamas a Moncrieff Camp de ese modo

La joven se da cuenta de ello y luce algo apenada de ello, pero pronto recupera la compostura

- Es un lindo lugar, creo que tenías razón. Yo pertenezco a los Highlands

-hey, Bridget ¿podemos irnos ya? Hay un lugar que tienes que conocer- refunfuña la mujer de ojos castaños.

- Mhm. Qué malhumorada- Bufa Endymion- Creo que le hace falta el tonto de Andrew…

- Parte de eso es tu culpa, tu lo enviase lejos…

- Mhm…de haber sabido que sería así de incómoda le hubiera pedido que lo acompañara

- Será tu penitencia- bromea ella- te veré después…

Endymion vio como Bridget se alejó por las calles del camino opuesto a él. Escucha la risa de Isabella Ferguson y se siente nervioso al darse cuenta de como late su corazón acelerado al verla caminar, ella se gira al saberse observada y le regala una suave sonrisa que lo hace temblar más "¿qué es lo que tiene ésta mujer?"

Como Endymion lo predijo, la señora Ferguson adoraba las compras. Compró listones y algunas telas para ordenar a hacerse unos vestidos, Bridget permaneció algo ausente a todas las elecciones de la chica, aunque de vez en cuando la apoyaba a elegir una u otra cosa.

Luego de eso pasaron a la panadería y carnicería donde la castaña hizo algunas compras a lo que la muchacha de Elgin permaneció totalmente ajena, no entendía mucho la diferencia entre un corte y otro, pero tampoco era algo que le interesara mucho.

De regreso al coche y luego de un exhaustivo paseo por el lugar vieron una pequeña librería abierta. Los ojos de la Lady Bridget brillaron y no pudo evitar tirar de la manga de la chica castaña para entrar a aquel lugar y dar un vistazo.

Bridget terminó comprando una decena de libros de múltiples autores. La joven de ojos de jade miraba sorprendida el interés de su nueva amiga, lucía más emocionada por un libro de Jane Austen que por un vestido de seda. En definitiva Endymion había elegido a una mujer bastante peculiar.

- y…Bridget- llama la castaña cuando hacen una pequeña escala en la fuente de la plaza- ¿cómo es Edimburgo? Nunca he estado allí

- Es una ciudad hermosa, Lita. Encuentras tanto arte, tanta magia…

- ¿y qué hacías precisamente allí?- Se interesa la señora Ferguson sacando un par de caramelos de una cajita de plata

Bridget sopesó por un segundo sus respuestas y luego tomó aire para empezar.

- Mis padres me enviaron con unos tíos para que pudiera recibir la educación de una señorita de sociedad.

- ¿en verdad?

Bridget asintió y la castaña la observó inquisitiva.

- Que interesante- Murmura muy poco convencida la castaña que observa a Bridget interesada en sus nuevas adquisiciones- ¿demandaron a la institutriz?

- ¿sabes? A Danna le encantan los cuentos. Tal vez deba volver a comprarle algunos libros de fábulas.

- ¿Danna?

- SI, mi hermana menor. tiene ocho años, es tan linda

- Deberías invitarla a visitarte. A Moncrieff Camp le caerían bien algunas risas de niños, claro…antes de que lleguen los de ustedes

Aquellas palabras dejaron mudas a la muchacha de cabellos negros. Ella no se había detenido a pensar en ese "pequeño detalle"
- ¿Danna está en Elgin o en Edimburgo?

- Está en Londres…creo- cuenta la pelinegra- Endymion le pidió a Andrew que acompañara a mis padres y a Danna a ir a un médico que la revise, tiene pulmones débiles.

- tú sí que estas cambiando a la bestia. ¡vaya regalo de bodas! Eso debe ser carísimo

Bridget deseó contarle de su acuerdo con "la bestia" pero algo más fuerte que ella se lo impidió. Tal vez aun no era el momento de contarle ese "detalle" de su vida a Lady Ferguson

- ¿volvamos, quieres? creo que tenemos bastantes cosas por llevar y estoy algo cansada.

- Bien, bien. Es tu primer paseo conmigo. Espera a que vayamos a Inverness o a Edimburgo, ahí acabaremos con todas las tientas- Se emociona la castaña poniéndose de pie- Iremos a una buena pastelería y…

- Acepto, pero volvamos ahora ¿quieres? -insiste Bridget

- Bien, bien. Creo que eso tienes en común con Endymion. Los dos son un par de ermitaños que prefieren vivir apartados del mundo, aunque…algo me dice que no se aburren

- Los Higlands son mágicos, Lita…deberíamos salir a recorrerlos juntas un día de estos.

- ah no…claro que no. Lo del caballo lo dije solo para molestar a tu marido. Jamás me subiría a uno ¡me dan pavor!

- Aceptaré volverte a acompañar si aceptas aprender a montar, Lita. No necesitas un chofer para ir a cualquier lado ¿no lo crees?

La chica castaña frunció el ceño meditando la posiblidad, eso hizo reír a Bridget que no puso atención a su camino y chocó con un hombre alto de cabellos negros como los propios y ojos color miel.

- oh, disculpe, Caballero. Iba distraída- se excusa Bridget

La primer reacción del pelinegro es enojarse, pero al toparse con el rostro perfecto de aquella misteriosa mujer no pudo hacer menos que sonreír.

- No se disculpe, bella dama- Responde sonriente el joven- agradezco al destino tan maravilloso accidente. Mi nombre es Damon Corbel…

La alta castaña al lado de Bridget estaba fascinada con el joven que tenían en frente, era guapo, alto y con una sonrisa macabra, pero encantadora.

- Soy Lady Isabella Ferguson, Encantada- Se presenta la castaña- y mi amiga silenciosa es Lady Bridget de Byres…

- Hermoso nombre…-Susurra con voz suave el ya no desconocido muchacho- Señoritas, por favor. Permítanme ayudarles con sus compras. Éstos no son bultos que una dama deba cargar

- No es necesario sir Damon…en verdad…

- Claro que lo es. Y nosotras encantadas de aceptar ayuda de un caballero- Sonriente dice la castaña que entrega sus compras y las de su amiga al muchacho que las toma sin chistar en un brazo y las escolta hasta el carruaje.- Damon

- Sólo llámenme Damon, por favor- pide con una sonrisa coqueta el joven muchacho

- Bien, Damon. Es obvio que no eres de aquí ¿qué hace un muchacho como tú por Drumnadrochit? ¿eres un fugitivo?

Una risa divertida del muchacho de ojos miel y una mirada recriminantante de Bridget a la indiscreta señora Ferguson

- ¡Lita!

- su Amiga es muy ocurrente, Lady de Byres

- Más que ocurrente

- ay, vamos. Bridget. Es un juego. Y Damon, su nombre es Bridget. Yo detesto las formalidades, y supongo que tu también.

La mirada recriminante de la señora Moncrieff no se retiraba de los ojos Jade que tenía al lado

- Descuida, Bridget. No lo tomo a mal. Es norma que Lita se interese por el origen de un hombre como yo- Sonríe el pelinegro- Nací en Suiza, pero me gusta pensar que soy ciudadano del mundo. Me gusta ir por ahí pintando todo lo bello que se cruza por mis ojos. He escuchado que los Highlands son unos lugares hermosos y quise comprobarlo por mi mismo. Tenían razón, en éstas tierras están las bellezas más grandes que mis ojos han contemplado.

- ¿en verdad?- Se interesa la muchacha de Elgin, el turista asiente- Debe ser maravilloso conocer tantos lugares.

- Lo es. créeme, Bridget. Es maravilloso

- Deberías contarnos tus aventuras, Damon. Mi esposo está fuera de la ciudad y Bridget…Bridget también se aburre mucho aquí. Ella vivió en Edimburgo muchos años

- ¿de verdad?- sonríe el chico y Bridget asiente- Debemos compartir experiencias ¿me permitirían invitarlas a cenar?

- oh, Damon. Lamento decirte que en Drumnadrochit no hay un lugar decente para comer. Pero tienes suerte, soy una de las mejores cocineras importadas de París. Podríamos cenar en casa

Los ojos expresivos de la chica de Elgin se sorprendieron ante tal ofrecimiento de la castaña y tiró de ella para hablarle un segundo al oído.

- Lita ¿acaso estás loca? No lo conoces, no sabemos que tipo de persona sea y ¿qué tal si?

- ¿Endymion se entera? Descuida. Esas reuniones de trabajo son eternas. Endymion tal vez vuelva a casa casi a la media noche. Y tu te mereces pasarla bien. Moncrieff Camp será mágico. Pero tu mereces divertirte un poco. Además…solo vamos a cenar

- Pero Andrew no está en casa

- Pues con mayor razón. Si no sabe no se molestará….

Bridget duda un momento. Pero a su mente vienen recuerdos de sus días en Edimburgo en compañía de Lord MacDougall y no puede evitar acceder a la disparatada idea de su amiga.

Aquella tarde Lady Ferguson deleitó a sus invitados con una exquisita cena de cordero con patatas y una tarta de manzana. Damon les contó sobre todas las maravillas que había conocido por toda Europa.

- Y…Bridget. ¿qué hacías en Edimburgo? Seguro ir a decenas de bailes y cenas con diplomáticos ¿no es así?- Se interesa Damon cuando se da cuenta que ha monopolizado la conversación.

- No exactamente- Responde la señora Moncrieff

- ¿entonces?

La muchacha estaba a punto de explicarles cuando escucharon un golpe en la puerta y luego una voz que reconoció inmendiatamente. No pasaron más de dos segundos antes de que sus conclusiones fueran confirmadas al ver a un hombre de cabellos negros y furiosos ojos azules

- Endymion- Susurró Bridget el nombre de aquel hombre ante ella. Al verlo comprendía completamente de donde venía su mote de "la bestia"

- Así que aquí estabas- dice en un gruñido mal contenido el alto hombre con botas altas. Lucía sudado y sucio. Al parecer había llegado montando a caballo.

El alto hombre dedica una mirada de soslayo al muchacho sentado en la mesa frente a Bridget

- Bridget…despídete de éstas personas…es hora de irnos- alarga con los dientes apretados el señor Moncrieff

- Endymion. Deberías de acompañarnos, estamos en el postre- invita nerviosa la castaña anfitriona

-Debes probar la tarta de Lita…es deliciosa- Intenta distraer la chica de cabellos negros.

- nos vamos...Bridget

Damon se puso de pie y se dirigió al hombre en el vestíbulo que lo ignoraba categóricamente

- Señor, no sé quién sea usted. Pero si la señorita no desea irse aún…

El pelinegro arrojó una mirada fulminante al hombre ante él.

- Endymion, por favor. La estamos pasando bien…- interviene la castaña

- Lo lamento, señora Ferguson…Mi esposa y yo debemos retirarnos. Es demasiado tarde para seguir de visita- Explica Endymion enfatizando la palabra "esposa" lo más posible sin quitar la mirada del hombre en la mesa- Querida…¿nos vamos?

- ¡Endymion!- Se enoja la castaña

- Está bien, Lita. Estoy algo cansada, ha sido un día agotador- se pone de pie la chica de cabello negro- Damon, Sir Damon, ha sido un placer.

- Lady de Byres…-se despide educado el joven invitado

- Moncrieff- corrige el alto muchacho de los Highlands mientras su mujer lo fulmina con la mirada. Él sonríe triunfal y le ofrece su brazo que ella toma a regañadientes.

Cuando están fuera de la propiedad por fin fuera de la vista de todos, salvo de Frank que detenía la puerta del coche, Bridget se soltó molesta del brazo de Endymion y subió al coche sin ayuda estrellando la puerta en el rostro del pelinegro.

- ¡Bridget!- grita sorprendido el joven.

- Creo que si pudo llegar por sus propios medios puede regresar igual, señor Moncrieff. No compartiré el coche con usted.

- Pero qué….

La ventanilla del coche se cerró en el rostro del dueño de Moncrieff Camp que estaba sorprendido. Sabía también que no podía hacer mucho y subió a Tuxedo para dirigirse a casa…

Durante el camino de regreso, Endymion escoltó el coche con el escudo de armas del clan de los Moncrieff en la puerta mirando insistentemente a la ventana de éste, en ningún momento se abrió.

Cuando llegaron finalmente a Moncrieff Camp y el coche se detuvo en la puerta de la casa, Endymion ya estaba ahí, esperando a abrirle la puerta, Bridget no esperó.

La chica bajó del coche sin ayuda alguna y siguió de largo entrando a casa y azotando la puerta sin esperar a que quien iba tras ella entrara a casa.

- ¡Bridget, Bridget!- Nombraba el alto joven corriendo detrás de la chica del vestido que subió las escaleras hasta llegar a la habitación donde por fin pudo alcanzarla en la puerta- ¿puedo saber qué demonios te pasa?

Ella lo miró indignada, como quién no comprende el color del cielo.

- "¿qué demonios me pasa?"- Repite alargando cada palabra- "¿qué demonios me pasa?"

- ¡sí! Estas furiosa conmigo. Yo soy el que debería estar furioso contigo.

- ¡tú!

- ¡Si, yo!- regresa en el mismo tono el joven- ¡debiste volver a casa luego de ir a Drumnadrochit!

- ¿acaso era una orden?- Interroga molesta la chica- No soy su propiedad, señor Moncrieff. No soy un objeto ni una de las mujerzuelas que compra a su antojo.

- te dije que volvieras a casa, Bridget. ¿te es tan difícil hacer lo que se te pide?- interroga él aun confundido por los reclamos de la chica frente a sus ojos.

- ¿por qué tendría que hacerlo?- Se molesta ella.

- ¡porque soy tu esposo!

- pero no eres mi dueño, Endymion…- indignada ella- Si querías tener en casa a una mujer que hiciera tu voluntad, que te obedeciera como una mascota…¡debiste casarte con Lady Mars en lugar de casarte conmigo!

- Tal vez Lady Mars no me haría pasar momentos tan terribles- Regresa él

La mirada expresiva de la muchacha de Elgin ardió como nunca lo había hecho desde que la conoció y luego abofeteó al dueño y señor de Moncrieff Camp.

- Entonces no te molestará pasar la noche con ella, buenas noches.

Esa noche y por tercera vez consecutiva en menos de una hora, una nueva puerta más se cerró sobre el rostro de aquel hombre al que todo mundo temía. Si, como Bridget lo había dicho ya, esa noche volvería a compartir el lecho con un una dama temperamental, pero no con la que él hubiera esperado….

¡Amigos!

Les presento el nuevo capitulo de vidas pasadas. Es como me gusta a mí de esos que dan pistas aquí y allá, el nombre no es solo por nada :)

Gracias por sus porras y lamento ausentarme tanto, el trabajo no me permite aparecerme tanto como quisiera. Espero les guste el capitulo y graaaaacias a todos los que me siguen a pesar de mis ausencias

La Maga :)