Vidas pasadas

Capitulo 9

"Orgullo"

Abro los ojos y es por fin de mañana en Moncrieff Camp. No sé a qué horas me quedé dormida, solo recuerdo un aroma varonil que aun se encuentra entre las sábanas, es el olor a él, a Endymion Moncrieff.

Lo busco por doquier, pero él no está ¿habrá sido un sueño? No….algo me dice que no fue así, al menos no la parte en la que me embriagué con Sake ¿en qué demonios estaba pensando? Yo no suelo tomar de esa forma, mis amigas Mina y Makoto si lo hacen, pero yo siempre procuro medirme. ¿qué pretendía cuando yo mejor que nadie se los efectos secundarios del Sake, aunque sorprendentemente no me duele la cabeza.

Me levanto lentamente y veo que cerca de la cama, sobre una mesita se encuentra una bandeja con el desayuno servido y claro, muy de Endymion, una nota.

Me pongo de pie para tomar la bandeja que tiene un jugo de naranja fresco y algo de pan tostado, mantequilla y mermelada, también algo de fruta, un par de huevos revueltos con jamón, una taza de café y lo que más me sorprende de todo: una rosa roja.

Tomo la bandeja que es bastante pesada por todo lo que han puesto en ella y regreso a mi cama que me grita suplicante que regrese a su lado.

Me acomodo entre las cobijas tomando solo el jugo de naranja y la rosa roja entre mis manos que tiene un olor dulce y perfumado, huele como si fuera la primer rosa que veo en mi vida, no lo es…pero para algo dentro de mi así parece.

Luego de dar un trago a mi jugo me dispongo a leer la nota que huele a él.

Estimada señorita Hino…corrección…"Rei"

Espero tu sueño haya sido tranquilo, al menos eso parecía anoche. Me aseguré de que así fuera hasta que el alba apareció, supuse que luego de esa hora el vértigo desaparecería de tu cuerpo ¿me equivoco?.

He preparado personalmente tu desayuno. Espero sea de tu agrado. ¡cómetelo todo!

Yo frunzo el ceño al leer ésta parte e imaginar al autoritario Endymion Moncrieff intentando hacerme comer toda ésta dotación de alimento.

Y no me hagas esa cara. Anoche no cenaste nada y prácticamente tampoco lo hiciste al medio día.

Tuve que salir de casa a resolver unos asuntos con Andrew, lamento dejarte sola, prometo tardar lo menos posible

Endymion

p.d.: No estoy jugando con el desayuno. Come

Boto la nota sobre el buró de la cama y pongo algo de huevos revueltos sobre mi pan tostado. La verdad es que me sabe a gloria aunque jamás podría terminar todo esto sola. Él podrá ser un inmortal pero yo, de comer así seguramente terminaría con un infarto al corazón, aun así y aunque no deja de ser escalofriante el grado de posesividad de Endymion. Me parece tierno.

Y aquí estoy de nueva cuenta sonriendo por éste hombre.

¡por dios, Hino! Solo es una nota. No hay nada más detrás de ella. Él seguramente es posesivo con todo lo que le rodea, no es como si yo le importara, aunque ese beso… ese beso lo recuerdo tan bien.

Prefiero salir de la cama y dame un baño. No entiendo porqué tuve el sueño que tuve anoche. Tal vez porque me quedé con ganas de saber más sobre Endymion y Bridget y eso me lleva a que los aires de Escocia me están volviendo loca. La Rei Hino que yo solía ser no es tan débil, y no estaría sufriendo por un hombre que sigue enamorado de su mujer muerta hace doscientos años. ¿qué te pasa, Hino? ¿qué te pasa?

Endymion Moncrieff es lo que me pasa. Debería marcharme…pero no puedo, o peor aun. No quiero, no deseo irme, hay algo que me ata a éste hombre, una cadena imaginaria que me impide desear alejarme de él. Y eso es lo más triste. Estoy sintiendo cosas por un hombre al que le soy totalmente indiferente, aunque… ¿lo soy?

Anoche, recuerdo perfectamente la forma en que Endymion me besó. Recuerdo sus labios reclamando los míos como jamás lo había hecho nunca nadie. Él no es el primer hombre al que beso, y aun así, solo ahora, luego de sentir su aliento siendo uno con el mío es que me siento viva.

Dios, cómo me gustaría tener a Makoto a mi lado, hablarle de lo que me pasa, tener su consejo. No tengo a nadie más, aunque…tal vez lo tenga.

Corro a revisar entre mis cosas y encuentro en mi agenda un teléfono que jamás esperé marcar, no porque no quisiera, sino porque las largas distancias internacionales son carísimas. No creo que un par de centavos menos afecten a Endymion Moncrieff.

Tomo mi agenda y corro al estudio de Endymion Moncrieff que es el único sitio donde he visto un teléfono. Me sorprende no encontrar la puerta con seguro, pero no me detengo.

Me siento en su escritorio y tomo su teléfono marcando un número. Luego de un par de timbres finalmente me contestan.

- Diga.

- Hola, extraña- Saludo en japónes escuchando un grito de emoción delo otro lado del auricular.

- Rei Hino. Creí que jamás me llamarías por teléfono. ¡qué sorpresa!

- Adivina donde esto- le digo sin ocultar la sonrisa en mis labios.

- ¡No! ¿estás en Edimburgo?

- Casi. Estoy en Drumnadrochit

- ¿cuánto tiempo llevas aquí?- Me interroga- ¿cuándo llegaste? ¿qué diablos haces ahí y no en mi departamento? ¿por qué no me avisaste que venías?

- Calma, calma. Estoy aquí por trabajo. Mi maldito jefe me mandó a Escocia. Imaginé que sería a Edimburgo, pero terminé en Drumnadrochit.

- ¿qué haces allí?

- Entrevisto a un magnate del Whisky para un artículo.

- waw. ¿es guapo? ¿ya lo besaste?¿qué te pareció?

- ¿por qué me preguntas eso? Es una relación seria, de trabajo- Me intento ofender.

- Rei Hino. ¡ya lo besaste! - me descubre mi amiga- tenemos que vernos. Necesitas contarme todo y quiero conocerlo. Dame tu dirección.

- No- Me apresuro a decirle- No te apresures. Ésta no es mi casa y no se si a Endy….Al señor Moncrieff le agradará tener visitas y no querrás hospedarte en un hostal de aquí. Son terribles. Lo mejor será vernos…Endymion…El Señor Moncrieff me prometió llevarme a Edimburgo el viernes. Puedo verte allí.

- Si. Me parece. Llámame cuando estés aquí. Anota mi teléfono celular.

Yo abro un cajón y me encuentro una carpeta con mi nombre. Eso me sorprende y la extraigo al tiempo que anoto en un papel el número que mi amiga me proporciona. No sé de qué más me habla, pero ya no le presto atención. Estoy hojeando ese archivo al tiempo que finjo escuchar a mi amiga, pero la puerta se abre y veo a Endymion aparecer por la puerta del estudio con un rostro asustado. Yo me giro para verlo y él se da cuenta de lo que traigo en las manos.

- Debo irme. Prometo llamarte cuando esté en Edimburgo

- pero llámame, ¿de acuerdo?

- Si, lo haré.

- Te quiero, Rei Chan. Y me hace muy feliz saber que volveremos a vernos.

- A mi también me hace muy feliz la idea de volver a verte . Gracias por escucharme y yo también te quiero mucho. Adiós.

mientras decía esas palabras Endymion no dejaba de observarme, pude ver cómo fruncía el ceño mientras me despedía de mi amiga. Alevosamente no dije en ningún momento que hablaba con una amiga, creo que Endymion está por sufrir un infarto. Tiene suerte de ser inmortal.

- ¿con quién hablabas?- Me pregunta sin ocultar la molestia en su mirada. Extrañamente no me está reclamando por haberme metido en su oficina, ni por haber tomado su teléfono. ¡me pregunta por quién era la persona con la que hablaba!.

- solo "alguien"- respondo sin prestar atención mientras me guardo en la bolsa de la chaqueta el teléfono de mi amiga

Endymion se acerca directamente hacia mi y detiene mis muñecas acercándome hacia él

- Necesito saber QUIÉN ERA ÉL. Dímelo- Me ordena

Yo frunzo el ceño molesta por el tono en el que me habla y me libro de un solo movimiento de su agarre. Podrá ser el hombre más encantador del mundo y podré sentir una atracción que jamás había sentido por nadie. Pero no voy a permitirle hablarme de ese modo, inmortal o no.

- Suéltame- Le grito- Tu no eres nadie para reclamarme nada. ¡no tienes cara de hacerlo!

- ¡ésta es mi casa y tu….tu….!

- ¿yo qué, Endymion?

Endymion detiene sus palabras al tiempo que muy a su pesar termina por calmarse, lo hace porque sabe que tengo la razón. He ganado.

- Soy yo la que tiene que estar molesta, Endymion ¿quieres decirme qué es esto?- Le echo en cara mientras arrojo contra él una carpeta con mi nombre- ¿por qué tienes esto? ¡por qué me investigas!

- Rei…yo…- Se queda mudo. Su mandíbula tiembla.

- Genial, otro secreto- Me enfurezco mientras salgo del estudio. Como es de esperarse él corre detrás de mí.

- ¡Rei, detente!- lo escucho gritarme al tiempo que corre detrás de mí ¿le hago caso? ¡claro que no!

Llego al segundo piso antes de lo imaginado, pero él no me da ventaja y antes de poder cerrar la puerta él me alcanza aprisionándome contra la pared.

- Rei, escúchame.

- No, Endymion. No voy a escucharte. Estoy cansada. Cuando yo pregunto jamás obtengo respuestas, pero tu exiges que te lo cuente todo y te pones como fiera por cualquier cosa. ¿por qué demonios he de escucharte? ¿por qué rayos he de escuchar solo lo que tu quieres decir?

Veo desesperación y frustración en sus pupilas y luego pasa lo que jamás esperé: Me besa.
Devora mis labios, su beso es salvaje, aun más de lo que alguna vez llegué a sentir, aunque ahora lo recuerdo, si lo he sentido…en mis sueños.

Yo intento separarme pero no lo consigo. No porque no tenga las fuerzas, sino porque mi cuerpo y mi mente no me responden, ellos quieren estar así, entre sus brazos y muy a ,o pesar, yo también.

El beso pasa de pasional a suave. Hasta que el aliento nos falta y ambos nos detenemos.

Sus pupilas me miran de una forma que me hacen estremecer, de nuevo y siento aquella sensación cálida tan familiar que solo he tenido en sueños, en esos misteriosos sueños que me aquejan de un tiempo para acá.

-suéltame, Endymion- Le insisto, aunque no con las mismas fuerzas ni la misma determinación de hace unos minutos.

- No. No voy a dejarte ir, Rei

- Tampoco vas a darme respuestas…¿verdad?

La mirada zafiro de él se llena de tristeza. Veo ansiedad en su mirada, pero luego baja el rostro.

- Te prometo que te lo explicaré todo. Te prometo que responderé todas y cada una de tus preguntas. Pero no hoy

- ¿cómo puedo confiar en ti? ¿cómo sé que no saldré lastimada de todo esto? Tu eres un extraño. Un millonario extraño que bien podría estar tramando cosas terribles.

Endymion me sonríe y levanta mi barbilla con el pulgar, enfrentando su mirada a la mía y eso me desnuda.

- ¿me crees capaz de hacerte daño?

- No…-soy sincera.

- Te pido tiempo, Rei. Por favor…dame tiempo

- Es injusto que me pidas tiempo. El inmortal eres tú.

- Lo sé. Pero por ahora no puedo decirte nada. No Si te pongo en peligro

ey, ey , ey ¿peligro? ¿en qué momento dejó de tratarse esto de un loco posesivo y se volvió peligroso?

- Si, Rei. Peligro. No te diré nada hasta que esté completamente seguro de que esto no te pone en riesgo.

- Endymion…solo contéstame algo. Tu sabías quien era yo antes de que viniera a Escocia ¿verdad?

- Si…

- ¿entonces?

Endymion me observa sabe que no me quedaré conforme. Que necesito detalles, al menos algunos datos para poder quedarme tranquila.

Él suspira y abre la puerta de mi recámara dándome paso. Yo entro y me siento en la cama, él me mira y se sienta en el sillón frente a mi.

- Yo no te mandé investigar, Rei Fue Andrew.

- Entonces….-intento concluir, pero él me pide que calle

- Andrew investiga a todas las personas que se acercan a mí. Tengo un secreto que cuidar y….

- él se asegura de que no seamos gente peligrosa

él asiente.

- Sé que hay muchas cosas más detrás de esto. Endymion. Pero no insistiré más… de momento-le digo determinante- ¿cuándo me lo explicarás?

- Dame un par de días. Te prometo que antes de que te vayas responderé todas tus preguntas.

- De acuerdo- Acepto. Luego callo y clavo mi mirada en la de él, Endymion lo descubre y me sonríe tímidamente.

- ¿qué ocurre?

- Endymion…ayer tuve un sueño- le confieso. Él sonríe y se recarga en el respaldo de su silla sonriéndome coqueto

- ¿y qué fue lo que soñó, señorita Hino?

Yo me sonrojo por la forma en la que me habla. Sé que hay algo tras sus palabras, no puede ser que…

- Hablas dormida, Rei- me cuenta- Interesantes sueños los suyos, Señorita Hino.

- Ay por dios- Me apeno llevando la mano a mi frente, Mi vergüenza divierte a Endymion que ríe divertido.

- Descuida. Hablabas de tormentas, caballos y alguien con fiebre…

- Soñé que eran Bridget y tu- le cuento. Él se queda boquiabierto- ¿eso realmente pasó?
Él asiente con una seriedad preocupante.

- ¿por qué sueño estas cosas, Endymion?

- ¿es la primera vez que sueñas con esto?

Quiero hablarle de mis sueños, de aquellos que me han perseguido toda la vida, últimamente más seguido y más intensamente.

- Si….- miento

Veo decepción en su mirada

- Tal vez solo sea un poco de cansancio y curiosidad. Además, en aquel tiempo no era inmortal, me enfermé más de una vez y Bridget fue muchas veces la causa

- Yo no te dije que ella hubiera sido la causa- Me sobresalto

- Pues no sé. Pero te lo digo yo. Esa mujer era desesperante como tu

- creí que era perfecta

- lo era. Para mí Bridget siempre fue perfecta. Sus defectos eran perfectos, adoré cada uno de ellos.

- ¿te dijo alguna vez que eres un masoquista?- me burlo

- Claro. Pero tenía razón. No me importaba estar peleando siempre con ella, yo la amaba.

- ¿y ella a ti?

- Pues…creo que al final del cuento me amó, aun cuando tardó demasiado tiempo en aceptarlo, por terca.

- Como tu

- éramos tal para cual, Rei…Tal para cual…

Moncrieff Camp 1820

Bridget finalmente había conseguido bajar la fiebre de Endymion, aunque no le fue fácil y no supo cuándo se quedó dormida al pie de la cama.

- Señora Moncrieff- llama Alfred con voz suave a la joven haciéndola que despierte sobresaltada

- ¿qué ocurre? ¿le pasó algo a Endymion? ¿cuánto tiempo me quedé dormida?- se apena ella.

- Descuide, mi señora-tranquiliza él- El señor Moncrieff está fuera de peligro gracias a usted, es otro tema el que vengo a hablarle.

- ¿puede esperar?

- Me temo que no, mi señora…

- Hablaremos afuera- Dice la señora Moncrieff mientras se cubre con una bata para salir de la habitación.- ¿qué es lo que ocurre, Alfred?

- Mi señora, me disculpo antes que nada. Sé que no ha dormido en toda la noche y debe de estar agotada…

- No te disculpes. ¿qué es lo que pasa? ¿fueron ya por el doctor?

- Mi señora. Muy de madrugada envié a uno de nuestros muchachos a Inverness a buscar un médico, seguro no debe tardar, pero no es de eso de lo que quiero hablare…Hay unas personas que buscan al señor. Les he dicho que él está indispuesto, pero ellos insisten.

- Endymion no bajará.

- Lo sé, mi señora. Pero tal vez si usted habla con ellos…yo soy solo un hombre de servicio…

- Lo entiendo. hazlos pasar a la sala. Los veré en la biblioteca en quince minutos.

- Si, mi señora…

Bridget dio media vuelta para entrar en la habitación y se detuvo para girarse a hablarle a Alfred.

- Alfred…

- ¿si, mi señora?

- Dígale por favor a la señora Sinclair que se haga cargo de Endymion. Está mejor, pero prefiero que no esté solo.

La mujer de cabellos negros regresó a la habitación a vestirse con uno de aquellos vestidos que Endymion le consiguiera en sus primeros días en Moncrieff Camp. Como el resto de las ropas, era justo de su talla.

Cuando estuvo lista se giró para encontrarse con un Endymion completamente dormido, pero ahora en paz. Se acercó al borde de la cama y besó sus labios con suavidad.

- volveré pronto…- le susurró para luego salir de la habitación. Endymion, a pesar de estar dormido sonrió al escuchar aquellas dos sencillas palabras.

Se las arregló para escudriñar en el escritorio de Endymion. Nunca había entrado ahí, pero no iba a permitir que aquellas personas se dieran cuenta. Pudo ver donde estaban los libros de cuentas y donde el dinero. Para cuando aquellas insistentes personas entraron, Bridget ya tenía el dominio total de aquel lugar.

- Lady Bridget- Entra Alfred guiando a los dos hombres de los que le había hablado previamente- Los señores son Sir Marcus y sir William McDonald.

- Señores, Lady Bridget Moncrieff. - Presenta educado el hombre mayor

- Gracias, Alfred. Endymion me ha hablado de ellos previamente. Puedes retirarte…

- Pero, Mi señora…

- Yo atenderé a los caballeros. Asegúrate que Endymion esté bien ¿quieres?

- si, señora…como usted diga.

Bridget, a pesar de no haber dormido en absoluto la noche anterior tenía un porte fino y elegante que bien podría dejar mudo a cualquiera, en esa ocasión había dejado sin palabras a los hermanos McDonald.

- Señores…tomen asiento, por favor- Indica educada y sonriente la joven muchacha

- Lo lamento, Milady. Pero hemos venido a hablar de negocios con su esposo. En otra ocasión con gusto tomaremos una taza de té con usted…- rechaza educado sir William

Bridget, lejos de reaccionar molestándose o intimidándose por tal actitud de ese hombre por mucho mayor que ella le sonríe dulcemente, de una forma que jamás le había visto nadie en Moncrieff Camp.

- sir William…lamento decirle que mi esposo está indispuesto. No creo que pueda atenderle.

- Mi dulce señora- Nombra Sir Marcus- si está tan indispuesto el señor, entonces esperaremos…

- Tal vez tengan que esperar una o dos semanas, Sir Marcus

- Entonces esperaremos a sir Andrew Ferguson

- Sir Andrew tardará aun más, señores. En éstos momentos debe encontrarse en Londres con mi familia- Responde serena la muchacha.

- Entonces creo que su esposo podrá hacer una excepción y atendernos…

- me temo que no. El médico no se lo permitiría y yo tampoco- responde sin borrar la sonrisa la bella muchacha tomando su lugar en el escritorio mientras deja atónitos a ambos hombres- Entonces… ¿puedo servirles en algo, caballeros?

- Lady Bridget…no queremos agobiarla con estas cosas de hombres- intenta evitar sir Marcus- tal vez tenga algunas cosas por hacer…Manteles por bordar

- veamos…-explica ella mientras hojea algunos libros contables- Por la fecha y hora que es ustedes deben venir como cada jueves a hacer la compra de pastura para su ganado ¿me equivoco?

- así es, Mi lady. Veo que está usted enterada

- así es, señores. Moncrieff Camp es mi hogar y estoy enterada de todos los movimientos

- Interesante elección de Sir Endymion- dice uno de los hombres mayores.

- Entonces…son setenta peniques por cada bulto de alimento…¿veinte bultos como cada semana?

- Lady Mondrieff- Nombra Sir Marcus- Su esposo y nosotros habíamos tratado bajar el precio a cincuenta peniques….

- Claro, y Endymion le dijo que si ¿verdad?- sonríe incrédula la muchacha- Sir Marcus…basta de juegos. Ambos sabemos que Endymion jamás aceptaría algo así.

- Duda de nuestra palabra- se molesta el hombre mayor

-¿debo de dudar?- regresa la joven de ojos amatista.

- ¡esto es un insulto a la familia McDonald!- se enfurece sir Marcus mientras su hermano luce visiblemente nervioso por el enfrentamiento que está por venir- ¿tiene idea de lo que le pasaría a Moncrieff Camp si no contara con nuestra aportación por la compra de lo que queda de su cebada?

- Sabe usted perfectamente que Moncrieff Camp vive de su producción de Whisky y que serían ustedes los más afectados con una ruptura de relaciones comerciales ¿me equivoco?

- Pero qué insolencia.

- Sería una lástima que decidiera romper relaciones comerciales con nosotros, Sir Marcus. Ambos sabemos que Moncrief Camp es el único que podría satisfacer sus necesidades de alimento para ganado y que si no es con nosotros tendría que acudir a productores fuera de ésta región y eso sería demasiado costoso para ustedes. En Elgin se venden hasta en noventa y cinco peniques… tal vez incluso nos sea más conveniente llevar los restos de la cosecha para allá. ¿están enterados que a Moncrieff Camp se anexaron las tierras de mi Familia en Elgin. La familia de Byres se dedica a la cría de ganado, señores…

- bueno…bueno- interviene finalmente sir William- relajémonos un poco ¿quieren? No es necesario llegar a tales extremos, Milady…vamos dejando todo como estaba. ¿le parece bien?

- me parece excelente, sir William- sonríe la muchacha- ahora comenzamos a entendernos…

Bridget omitió comentar que no sería necesario llegar los restos de la cosecha a Elgin debido a que los planes eran otros, pero eso no era algo que los McDonald necesitaran saber, al menos no aun.

Veinte minutos después los hermanos McDonald salieron de Moncrieff Camp con su cargamento semanal con la mayor de las serenidades. Una vez a solas y resuelto ese pequeño detalle Bridget fue escaleras arriba, encontrándose con la señora Sinclair sentada en una silla junto a la cama, el hombre que yacía sobre ella aun permanecía dormido.

- Señora Moncrieff- nombró la mujer de cabellos de nieve mientras interrumpía su bordado.

- ¿ya ha despertado ?

- No, señora. Aun no. Pero no hay fiebre ya. Su sueño es tranquilo- explica serena la mujer de servicio mientras se pone de pie- Iré a la cocina a preparar algo para cuando el señor despierte y también algo para usted. No ha comido nada desde ayer.

- Descuide, señora Sinclair. Solo prepare lo de Endymion, por favor. Seguro cuando despierte morirá de hambre- deduce ella.

La señora Sinclair camina hacia la puerta y se detiene para girarse a mirar a la joven. La mujer duda pero luego de un momento consigue romper el silencio.

- Señora…

- ¿si?

- Yo…quiero disculparme con usted. Anoche yo…

- Anoche usted estaba preocupada por Endymion como lo estaba yo- interrumpe serena la mujer de cabello negro- Como lo estaba yo.

- Aun así, usted es la señora Moncrieff y yo no debí hablarle así.

- Yo solo recuerdo a una señora Sinclair preocupada por la salud de Endymion. Así que no se preocupe…vaya a preparar algo rico para Endymion, sabe que tiene muy buen apetito.

- si, señora…

La señora Sinclair salió sonriente de la habitación principal de aquel lugar dejando a Bridget a solas con aquel hombre que para todos era conocido como una bestia. Ahí, dormido y tan tranquilo era otro hombre.

Bridget caminó despacio y se sentó en la cama para contemplar aquel rostro varonil que ahora lucía relajado y sereno. Estiró su mano para acariciar aquella mejilla que comenzaba a sentirse rasposo por la barba que apenas y comenzaba a asomarse, algo raro en él.

Una sonrisa en aquel rostro al sentir aquella suave caricia y de pronto esos ojos azules se abren lentamente para observarla embelesados.

- Bridget…-susurra él su nombre saboreando cada letra

- Hola…-sonríe ella con una tenue sonrisa- ¿cómo te sientes?

Endymion se lleva las manos a la cabeza en señal de dolor e intenta incorporarse, pero no lo consigue del todo.

- ¿cómo llegué aquí?

- ¿no lo recuerdas?

- Solo recuerdo que llegué a casa y había caído la noche. Tu no estaba y había comenzado a llover…- cuenta el pelinegro.

- y creíste que había escapado- completa molesta la muchacha

- Creí que algo te había pasado, Bridget. Los caminos de Moncrieff Camp pueden volverse demasiado salvajes con las lluvias y temí lo peor.

- Así que en ningún momento pasó por tu cabeza que me había fugado- malicia la joven

- Si. Si lo pensé…- Acepta Endymion que tose un poco a consecuencia de tanto hablar mientras intenta incorporarse de nueva cuenta- pero no fue eso lo que me llevó a buscarte, Bridget. Cuando supe que no estaba en casa, temí lo peor…

- Estaba donde los Ferguson- Cuenta Bridget que cubre a Endymion con la manta haciéndolo recostarse de nuevo- recuéstate.

- me preocupé mucho, Bridget…

- por eso volví cuando comenzó a obscurecerse el cielo. Imaginé que te preocuparías.

- pudiste mejor enviar a alguien a avisarme. Pudo pasarte algo en el camino

- Soy una excelente jinete, Endymion. Y como puedes darte cuenta nada me pasó- refunfuña ella, pero recuerda al instante el estado de salud del joven- pero no es momento de discutir. Descansa…

- Bridget…¿cómo llegué a la habitación?

- ¿es que no lo recuerdas?- se sorprende la muchacha

- No…solo recuerdo haber estado llamándote bajo la lluvia, y luego nada…¿qué pasó? ¿llegué por mi propio pie?

La joven frunció el ceño y negó con la cabeza para luego sonreír fingidamente intentando ocultar su verdadera reacción.

- Alfred y un peón te ayudaron a subir a la habitación- responde seca la joven de ojos amatista.

- ¿y tú fuiste quien me cuidó?- sonrió él a la mujer a su lado que frunce el ceño

- No. Fue la señora Sinclair la que cuidó de ti.- Niega Bridget mientras se pone de pie ocultando la tristeza en su rostro- yo solo la estoy relevando mientras te prepara algo de comer que seguramente ya está listo.

- oh…- apenas comenta con decepción el joven de ojos azules.

- ¿tienes hambre? Iré a ver si ya está lista tu comida….

La joven salió de la habitación sin permitir que Endymion dijera nada más. Cuando estuvo afuera cerró la puerta tras de sí recargándose en ella. Cerró los ojos elevando el rostro para impedir la fuga de dos traicioneras lágrimas que se habían corrido por su rostro a pesar del esfuerzo.

- Lady Bridget…- llama preocupado el hombre mayor

- Alfred…

- Mi señora ¿todo está bien? ¿le ha ocurrido algo a Sir Endymion? ¿ha recaído?

- No. Él está bien, de hecho…ha despertado. Así que iré a ver si ya tiene la señora Sinclair su comida.

- Si usted lo desea puedo ir yo, Milady. Para que no se separe del señor…

- gracias…pero prefiero ir yo. Quédate con él ¿quieres?- Bridget dio un par de pasos alejándose de la habitación y luego se detuvo- Alfred…

- Si, mi señora…

- Endymion cree que fuiste tu junto con un peón quien lo trajo a la habitación y que fue la señora Sinclair quien cuidó de él. Te pido no lo saques de su error…por favor.

- ¿pero cómo puede pensar algo así?

- Porque yo se lo dije.

- Pero…

- si él te pregunta dile que fue de ese modo ¿quieres?

- como usted diga…mi señora.

La joven de cabellos negros siguió su camino hasta la cocina, un lugar que hasta el momento no había pisado en Moncrieff Camp. Allí encontró a la señora Sinclair como dueña y señora de la cocina. Se veía apurada cortando y arreglando algo sobre el fuego cuando Bridget entró.

- Lady Bridget. He preparado una sopa para el señor. Es su favorita y estoy segura que lo va a reanimar bastante.- ¿quiere llevársela usted misma?

- No…creo que él querrá verla, señora Sinclair.- Dice la joven.

La anciana iba a decir algo cuando entra el joven chofer de los Moncrieff apareció por la puerta de la cocina.

- Lady Bridget- llamaba con dificultad tras entrar corriendo desesperado- El doctor Nevon….El doctor Nevon está en Moncrieff Camp.

- Por fin- Sonríe la joven de cabellos de noche.

- ¿qué le digo, Lady Bridget? ¿quiere que aguarde en la sala o que le diga que pase a la habitación a revisar al señor Moncrieff?

- Señora Sinclair ¿podría hacerse cargo?- Pide la joven- Necesito revisar algunas cosas afuera…

- Claro…aunque…¿está segura que no desea ir usted?

- Confío en usted, Señora Sinclair…Sé que Endymion estará en buenas manos.

Bridget salió de la cocina ganándose la sorpresa de ambos empleados. Esa chica podía desconcertar a cualquiera, aun más a la señora Sinclair quien la noche anterior casi tuviera una batalla campal con la joven por el mismo tema.

Endymion fue revisado minuciosamente por el doctor Nevon quien ordenó varios días de reposo al joven y muchos líquidos. Fuera de eso, Endymion estaría bien. Luego de ello, el médico se retiró despidiéndose del señor Moncrieff y la señora Sinclair, fue Alfred quien lo acompañó a la puerta mientras la señora mayor se sentó junto a Endymion para ayudarlo a comer su sopa.

- le ha quedado deliciosa, señora Sinclair- agradece vulnerable el muchacho de ojos azules mientras la anciana le da de comer en la boca.

- Es su favorita, mi señor.

- no sé qué haría sin usted. Gracias por cuidarme con tanto esmero, señora Sinclair, por quedarse anoche a velar mi fiebre.

- ¿anoche?- se extraña la anciana- No, mi señor. Yo no le cuidé anoche. Fue la señora Moncrieff

- Pero ella me dijo…

- No sé que le haya dicho. Pero fue ella quién no se despegó de su lado en toda la noche, incluso tuvimos una riña ya que ella no quiso aceptar ayuda de nadie. Fue ella misma quién se quedó a su lado bajando su fiebre con compresas. Entre Alfred y ella se aseguraron de traerlo hasta la habitación, mi señor…

- ¿lo dice en serio?

- Claro que lo estoy. Ella estuvo a su lado toda la noche. Su mujer es demasiado terca, mi señor. Se negó a dejar que yo o cualquiera del servicio la relevara… la escuchamos moverse de un lado a otro hasta casi el amanecer, se quedó dormida hasta que a usted le bajó la fiebre. ¿es que no lo recuerda?

- solo algunos destellos, señora Sinclair. No distingo la realidad de las alucinaciones de la fiebre…

La anciana sonrió tomando entre sus manos la bandeja con los platos vacíos. Las energías de Endymion estaban regresando.

- busque en su cerebro, mi señor. Estoy segura que podrá distinguir lo real de las alucinaciones…

Endymion se quedó a solas meditando todas esas ideas en su cabeza ¿sería posible que sus alucinaciones por la fiebre no lo fueran?

.

Bridget se encontró con el doctor Nevon cuando él iba saliendo de la casa. El médico le explicó que Endymion estaba fuera de peligro y que gracias a la rapidez con la que ella había actuado para bajar la fiebre , ahora él se encontraba fuera de peligro, contando solo con un resfriado y algo de tos como únicas evidencias de ello.

- No entiendo como Enydmion pudo enfermar de ese modo solo con un poco de lluvia.

- No fue solo un poco de lluvia, Lady Bridget. Al parecer sir Endymion ya se encontraba algo enfermo cuando tuvo que salir a esa emergencia en medio de la tormenta, así que la lluvia solo empeoró su condición.

-¿ Él ya estaba enfermo?- se sorprende ella

- si. Tenía tres días sintiéndose resfriado ¿no se lo dijo?

- bueno…es que Endymion a veces es demasiado reservado, doctor…

- debe trabajar en ello, Lady Bridget. Conozco de sobra lo hermético que puede llegar a ser sir Endymion. Pero estoy seguro que si alguien puede hacerlo consciente de lo malo que es guardarse esas cosas para si. Esa persona es usted.

La muchacha solo logró sonrojarse ante el comentario del médico.

- El peligro ha pasado, pero tal como se lo dije a la señora Sinclair. Lo mejor será que su esposo repose por algunos días…tal vez una semana. Nada de paseos a caballo y de preferencia que no salga de su habitación. No creo que quiera pasar otro susto como el de anoche.

- En absoluto, doctor. No se preocupe, yo misma me aseguraré de que Endymion siga sus instrucciones.

- perfecto, yo volveré a visitar a Sir Endymion en un par de días, solo para asegurarme que todo esté bien.

La joven muchacha se despidió del amable doctor Nevon y cambió sus ropas para salir de la casa. Dejó encargada a la señora Sinclair de los cuidados de Endymion y se perdió rumbo a los campos de cebada, montada en Lady Mars, alguien debía de tomar la administración de Moncrieff Camp y esa era ella.

Bridget volvió a su habitación caída la noche, luego de organizar a la gente para la jornada del día. No fue tarea fácil hacer que un centenar de hombres le obedecieran, pero esa muchacha tenía voluntad de hierro y a aquellos hombres no les quedó otra que hacerle caso, fue una jornada agotadora pero gratificante al final del día.

La señora Sinclair se encargó de cuidar y alimentar a Endymion. La pobre mujer tenía la consigna de no permitir que Endymion se levantara bajo ninguna circunstancia y a pesar de ser por mucho mayor que el muchacho, consiguió cumplir con su encomienda.

Cuando abrió la puerta se encontró con un Endymion que dormía profundamente, cosa que aprovechó para deshacerse de sus ropas sucias y meterse a dar un merecido baño que la señora Sinclair tan amablemente le había preparado, al parecer las asperezas estaban limadas entre ellas ya que también le había preparado una sustanciosa cena, aunque ella apenas y probó un poco.

El día había sido agotador y la noche anterior lo había sido aun más por lo que sumergirse en agua tibia con aceite de lavanda la ayudó bastante a relajarse y recuperar sus fuerzas.

Vestida con su largo camisón blanco se sentó en su lado de la cama acercando su rostro al de Endymion que tenía los ojos cerrados y una respiración tranquila, su rostro varonil podía lucir atractivo cuando no demostraba enojo y no pudo evitar acariciar esa mejilla rasposa.

- Endymion. Lamento que hubieras enfermado por mi culpa…

Bridget acercó sus labios a los de Endymion y los rozó suavemente en un dulce beso. Luego se estiró a apagar la vela junto a él y se recostó en su pecho, no pasó mucho tiempo antes de que ella se quedara dormida al compás de los latidos de aquel corazón.

En medio de la noche y en total silencio unos ojos azules brillaron en aquella oscuridad, se giró hacia la izquierda aprisionando entre sus brazos aquel cuerpo somnoliento y aspiró el dulce aroma a lavanda que desprendía esa bella ninfa piel de porcelana.

Extrañamente con Bridget entre sus brazos cualquier dolor que pudiera haber sentido desaparecía. Esa noche Endymion Moncreiff no tuvo pesadillas, Bridget tampoco…

¡Hola!

Festejando el cumpleaños de mi Sailor favorita publico el nuevo capítulo de vidas pasadas ¿apoco no es orgullosa la muchacha? :P

Ko tokko, Cherry Hino, Tea, Irais y todas las que leen mi fic. Muchas gracias por su apoyo.

Lamento ir despacio, pero de verdad que son ratititos en los que puedo escribir, aun así los proyectos siguen y les prometo que hay fics para diario ¡gracioas por leer!

La maga