vidas pasadas
capitulo 12
"Edimburgo"
La habitación estaba invadida de un suave olor a lavanda. Las sábanas blancas resaltaban en aquella habitación que era un campo minado con ropa regada por doquier. Una camisa por aquí, una falda por acá, las ropas interiores en algún lugar que no lograban ubicar y la ropa de la cama enredada en unas piernas blancas y largas que comenzaron a moverse perezosamente al escuchar ruidos y gritos de niños jugueteando en el campo.
La mujer de largos cabellos negros abrió sus ojos sonriente y luego de desperezarse un poco se enredó en las sábanas para ponerse encima su bata color vino y caminar descalza hacia la enorme ventana de la habitación desde la que pudo ver a un par de pequeños niños corriendo y jugando con una cometa con forma de ave, a la sombra de un árbol podía observar a la mujer que cuidaba de ellos que le saludó al verla asomarse desde la ventana, ella respondió el saludo y luego sintió unas manos varoniles aprisionar su cintura atrayéndola suavemente a recargarse en algo que ella reconoce de inmediato, unas palabras en su oído la hacen confirmar sus pensamientos.
- te has despertado temprano…
- no he sido la única- responde la chica sin despegar la vista del cesped, en él, un chico juega con un caballo de madera mientras una pequeña corretea intentando cazar a una mariposa negra con alas rojas que vuela con velocidad.
- tienen tu energía, cariño- susurra él a su oído para luego dar un suave beso sobre su cabellera- están despiertos desde que amaneció y han corrido por horas, eso definitivamente es tuyo.
- Raymond tiene mucho de ti- confiesa ella- es dulce
- y adora montar, como tu…es un gran jinete
- si, lo es. Danielle también lo será, el fin de semana que fuimos a casa de mis padres intentó montar al perro ovejero, muere por tener su propio caballo.
- eso me preocupa, con sus dos pies sobre la tierra es un peligro andante, sobre un caballo…temo por Moncrieff Camp
Una risa cristalina en los labios de ella que se gira para prender sus brazos del cuello de él y besar la comisura de sus labios.
- tu temor no es por Moncrieff Camp, Endymion. Es porque a esa niña le toque el aire algún cabello… te preocupas demasiado.
- Ustedes son mi mundo, jamás me preocuparé lo suficiente.
La joven mujer se conmueve por esas palabras y empuja a Endymion al interior de la habitación tirándolo sobre la cama y sentándose sobre él a horcajadas
- Lo sé…y por eso te amo tanto- confiesa ella inclinándose sobre él y acercando sus labios a los de él pero sin besarlos.
- Pero no somos de cristal, querido…no necesitas protegernos de todo.
- si pudiera los pondría en una caja de cristal…a ti sobre todo, sueles hacer cosas que….me aterran
- ¿a ti te aterra algo, Endymion Moncrieff?- se interesa Bridget descubriendo el pecho de su pareja y rozando con la yema de sus dedos la piel de él que se eriza al pasar.
Endymion asiente pero luce serio, preocupado, eso se gana el interés de Bridget que rara vez observa ese rostro.
- ¿me contarás?
-¿no lo adivinas?
Ella frunce el ceño y mira amenazante al hombre bajo su cuerpo.
- Endymion Moncrieff ¿otra vez con eso? ¿de verdad tanto dudas de mi? ¿crees que te engañaría?- se indigna ella, pero Endymion le regala una sonrisa tímida y niega con la cabeza.
- no, Bridget…ese no es mi mayor miedo, ya no lo es- explica Endymion ganándose la curiosidad de su pareja que no comprende del todo a que se refiere él- mi mayor miedo… lo que jamás podría soportar sería perderlos a ustedes…que algún día me abandonaran…
- nunca lo haremos, querido- Tranquiliza la mujer de Elgin besando los labios de Endymion finalmente y abrazándose a aquel hombre que aparentaba ser tan fuerte, ahora, mirando en el interior de aquellas pupilas azules pudo ver reflejado aquel miedo.- Todo estará bien
- si algo les pasara a cualquier de ustedes….yo me moriría, Bridget…
- nada nos pasará, tranquilo. Estamos juntos…
- ¿lo estaremos por siempre?- Interroga Endymion como un niño asustado
- Por siempre….en esta vida y en todas las demás….
- Te amo, Bridget….
- Te amo, Endymion…te amaré por siempre…
Aquella promesa fue sellada con un beso, uno que al igual que el fuego que comienza suave, prontamente toma su forma impredecible despertando en la piel de ambos un deseo incontenible. No les importó mucho a sus cuerpos estar agotados por la batalla de la noche anterior. La bata de Bridget fue prontamente desterrada de aquella cama inmensa junto con las ropas de campo de Endymion. Para ellos en ese momento poco les interesaba el mundo exterior, por un momento, solo importaban ellos y nadie más.
Endymion deslizó sus manos sobre su cuerpo desnudo que reaccionó ante sus caricias despertando en Bridget aquellas pasiones que estaban a flor de piel, esperando a ser conjuradas, él lo supo en cuanto vio aquel destello violeta en esas pupilas y supo que no tendría escapatoria…
Bridget cambió prontamente de papeles tomando el control sobre Endymion. Él disfrutaba ver aquel destello siniestro en el rostro aparentemente angelical de ella, Endymion la conocía de sobra las intenciones de Bridget y supo que estaba perdido, totalmente perdido por ella…
Bridget atacó más que besar los labios de Endymion, que reclamó la boca de él como suya y lo era. Aquellas lenguas se perdieron en una danza ardiente a juego con sus manos que se recorrían el uno al otro, haciendo aun más grande el fuego que crecía entre los dos.
Con un juego de piernas de parte de él consiguió girarse para quedar sobre esa bella mujer de cabellos de noche y susurrar en su oído "deseo estar justo aquí"
Ella no tuvo tiempo a decir nada, solo sintió la hombría del hombre escocés clavarse en lo más profundo de su ser. Lo único que salió de su garganta fue un inmenso gemido de placer al saberse una con aquel hombre sobre su cuerpo.
Sus caderas bailaron, primero lenta y luego salvajemente, ambos al mismo ritmo, ambos con el mismo fin hasta que el silencio los invadió por completo, hasta que saltaron a un abismo de placer…
Abro los ojos luego de tener ese extraño sueño. Todas las noches desde que llegué a Moncrieff Camp tengo estos extraños sueños, me siento en la piel de Bridget y eso me preocupa bastante, ¿será que yo misma creo que soy un sustituto de Bridget? Detesto sentirme así.
Aun así, ese sueño, esos labios…esas manos sobre mi me hicieron sentir… como nunca…
- me gustaría saber qué es lo que soñabas…- escucho la voz de Endymion hablarme desde una silla frente a mi cama, me observa divertido mientras sonríe con picardía- te escuchabas emocionada mientras dormías ¿me contarás?
- ¿yo hablé dormida?- demonios, sé que no miente, no es la primer persona que me dice que hablo dormida.
- Claro que si…fue divertido ¿me contarás tu sueño?- me pregunta Endymion con rostro coqueto- Sé que yo estaba en él, me nombraste varias veces…
- ¿en serio? no lo recuerdo- miento- debió ser algo sin importancia.
Endymion luce incrédulo, si hice la mitad de ruidos que durante mi sueño…demonios….
- ¿por qué estoy aquí? Anoche estábamos en las caballerizas ¿no es así?
- Cuando dejó de llover y bajó el nivel del agua te traje a casa…
- y tengo puesta mi pijama porque…
- estabas empapada, no iba a dejar que te enfermaras
- pudiste despertarme, no necesitabas cambiarme tu mismo.
- tienes un sueño bastante pesado ¿te lo han dicho?- se burla Endymion.
- Si, me lo han dicho un par de veces- acepto mientras lo veo fruncir el ceño. Creo que alguien aquí está celoso…tengo que aceptarlo, lo disfruto.
- te traje el desayuno, espero te guste- es su respuesta para ponerse de pie y caminar hacia la puerta. No necesita decir mucho para demostrarme que no le ha causado gracia mi comentario.
- ¿no desayunarás conmigo?- lo interrogo.
- No…debo hacer algunas llamadas e imagino que tu querrás desayunar tranquila y darte un baño.
- claro…tienes toda la razón
- te dejo un momento…estaré en el estudio.
Y tal como lo dice, me deja sola. Tengo sentimientos encontrados con este hombre, por un lado deseo que se quede aquí y por otro deseo escapar de él. Lo que siento al tenerlo a mi lado es desconcertante y no me gusta, me hace sentir vulnerable y eso es algo que no me puedo permitir.
Llevo toda la vida luchando por no sentir lo que siento con Endymion, por no ser débil, por no ceder el control y aquí, con él, con estos sueños…no sé ni lo que siento, solo sé que es lo más aterrador que he vivido jamás y no sé cómo actuar ante todo esto.
Luego de desayunar un poco, darme un baño y revisar en mi correo sin encontrar respuesta alguna de Makoto decido a alcanzar a Endymion en el estudio, han pasado dos horas y supongo que ya se le habrá pasado la molestia ¿o será mucho pedir para un inmortal? Lo dudo.
Cuando entro al estudio Endymion se encuentra al teléfono. Sonríe al verme aparecer y me hace una seña para que me acerque, dice algunas palabras en un idioma que suena a Latín y del que no comprendo mucho, luego sonríe y cuelga el teléfono.
- ¿desayunaste?- me pregunta sin borrar esa sonrisa perfecta, yo asiento- ¿te acabaste todo?
frunzo el ceño y le pongo mala cara ¿qué le pasa? No soy una niña
- Era comida para dos, Endymion. Nadie se acabaría solo tanta comida.
- debes alimentarte bien, Rei. No quiero que tu jefe me demande por matarte de hambre.
- ¡JA! ¿hablas de Diamante Maldito Black? a él no le interesa si vivo o muere. Tal vez lo único que le preocuparía si muriera sería el hecho de no poder arruinarme la vida más tiempo.
- ¿tan molesto es?- se interesa preocupado mientras camina a servir dos whiskys, me ofrece uno.
- totalmente. Lo detesto.
- ¿por qué sigues trabajando para él entonces?
- Dos sencillos motivos: uno, necesito pagar la renta y dos: el grupo editorial Black es uno de los más importantes en todo Japón…si consigo brillar por mi trabajo seguramente me tomarán en cuenta para los nuevos proyectos, dicen que pretenden abrir una revista que se enfoque en contar las diferentes culturas del mundo ¿te imaginas? Escribir sobre Africa, Europa, Asia, América, sus diferencias y similitudes…
- parece que eso te emociona mucho.
- más de lo que te imaginas- acepto mientras sonrío, la sola idea de pensar en ello me alegra el día.
- yo podría…
- Ni siquiera lo intentes. Me gusta hacer las cosas por mi misma…ya deberías saberlo- gruño poniéndole mala cara.
- ya…ya…no haré nada- acepta resignado
Aunque no le creo del todo termino por sonreírle y él hace lo mismo, con ello ambos nos relajamos de lo que estaba apuntando a ser el inicio de una discusión. sigo sin entender por qué Endymion tiene ese poder sobre mi, el poder de hacerme sentir tantas cosas a la vez.
No sé si sea el alcohol a tan pocas horas por la mañana o su mirada, pero siento la electricidad en el aire cuando me mira y se acerca poco a poco a mi rostro.
- Amigo, he vuelto y justo tengo lo que me has pedido- nos interrumpe Andrew, empiezo a entender por qué Endymion le pone mala cara, suele ser demasiado inoportuno.
- Andrew…Gruñe Endymion y yo no se si agradecer o sentirme igual que él.
- ¿interrumpí algo?
- Nada en absoluto- respondo yo antes de que Endymion diga lo que está pasando por su cabeza- solo hablábamos de mi trabajo en Tokio, pero debo subir un momento a hacer un par de llamadas. Los dejo solos.
- ¿buscarás a tu amiga?- Me pregunta Endymion
- si, también a ella- respondo mientras camino hacia la puerta.
Puedo ver como Endymion empuña las manos y desea decir algo más, pero por Andrew le detiene y lo escucho soltar un par de maldiciones en voz baja antes de salir para caminar fuera del estudio.
Subo al segundo piso de la casa con toda la intención de llamar a Makoto, pero el sonido de una voz muy parecida a la mía me hace cambiar de opinión. Escucho una suave canción de cuna al final del pasillo y yo camino como embrujada mientras un suave olor a lavanda invade todo el lugar. Escucho un par de pasos correr por donde yo camino y sé que son pasos suaves, pasos pequeños, de niños tal vez.
Mi piel se eriza mientras camino sobre la duela. Los pequeños pasos terminan en la habitación al final del pasillo de donde escucho claramente salir aquella voz tan parecida a la mía y escucho un sonido rítmico, como de algo meciéndose con un compás lento, la puerta está cerrada y yo no consigo abrirla, luego de un par de intentos y gracias a haber pasado algunos años en un orfanato donde hasta el pan estaba bajo llave aprendí a abrir casi lo que sea.
Al entrar me doy cuenta que no hay nadie en la habitación, solo un sinfín de muebles cubiertos por sábanas blancas que están empolvadas.
A mis espaldas escucho el ruido de unos pasitos corriendo y me giro pero no veo nada, solo escucho risas radiantes que salen de la habitación, yo corro para intentar alcanzar al origen de aquellas vocecitas pero mientras más corro más se alejan. Reconozco las mismas voces de mi sueño, las mismas de hace un par de noches por lo que decido no rendirme y correr tras ellas cueste lo que me cueste.
Cuando giro en un punto del segundo piso me encuentro con que no hay nadie más que yo y sobre el suelo encuentro una muñeca, una vieja muñeca de porcelana que luce un vestido morado, se encuentra bastante empolvada y algunas partes de ella lucen dañadas por el fuego. La tomo entre mis brazos y me giro para encontrarme con Endymion que está atrás de mi, yo brinco por la sorpresa.
- ¿te asusté?- me pregunta apenado al verme palidecer
Al verlo me relajo un poco. Empezaba a sentirme nerviosa por tanto misterio, aunque no se lo diré.
- Estoy bien, Endymion. No me trates como si fuera una inutil
- Estas pálida- se preocupa y el darme cuenta que ese pequeño episodio producto de mi imaginación me afectó más de lo que imaginaba me molesta.
- Estoy bien, no me pasa nada- me apresuro a alejarme de él. Me sé transparente ante él y eso me asusta.
Como era de esperarse, Endymion corre detrás de mi y me alcanza en la puerta de mi habitación tomándome del brazo para hacerme girarme.
- no luces como si no pasara nada, Rei ¿qué ocurre?- Endymion está por decirme algo pero se percata de a muñeca en mi otra mano- ¿de dónde sacaste esto?
- yo…la encontré…-confieso apenada al ver cómo su rostro luce destrozado, sé que la reconoce de inmediato.
- ¿es esto lo que te puso así de mal?- me pregunta y lo veo más preocupado por mi que por él, aunque es evidente que de verdad le ha afectado el viejo juguete.
- Es que esta casa me está volviendo loca, Endymion. Yo no nací para estar encerrada y en Moncrieff Camp es lo único que hago, estar encerrada en esta jaula de oro y no puedo estar así.
- Salgamos entonces- me ofrece él con un gesto infantil y emocionado.
- No gracias…No quiero que vuelvas a tener un ataque de celos y que alguien más me confunda con santa Bridget- refunfuño nada conforme.
Mi queja lo hace reír divertido y me toma de la mano tirando de mi hacia afuera, siento una corriente eléctrica recorrerme que sé que él también siente porque se detiene un segundo y me observa fascinado. Yo lo sigo empujada por algo en mi interior que no logro controlar. Salimos de la casa principal y caminamos a través de unos árboles y luego un valle despejado donde aguarda por nosotros un jet privado, yo lo observo sorprendida y lo miro con ojos interrogantes.
- ven conmigo…- me pide con voz suave mientras entrelaza sus dedos entre los míos. Yo me quedo en mi sitio con ojos interrogantes pero él solo sonríe de esa forma dulce que me hace derretir- por favor…confía en mí
Y una parte de mi lo obedece a él y no al resto de mi que grita que no debo seguirlo. Detesto que él tenga la posibilidad de hacerme sentir así, pero termino por subir al avión a su lado aunque siento mi corazón latir acelerado, no por el vuelo, sino por estar junto a él…
Lentamente la aeronave se despega del suelo mostrándome Moncrieff Camp, es inmenso y precioso desde lo alto. Yo no miro a Endymion, tengo la mirada perdida en los campos de cebada, pero sé que los suyos están puestos en mí porque puedo sentir esa mirada sobre mí pero pretendo no darme cuenta y disfruto de esos campos bajo nosotros.
Los campos quedan atrás y poco a poco empiezo a ver la mancha urbana, es una ciudad enorme y por el tamaño y algunos edificios me percato que se trata de Edimburgo, Endymion solo me observa esperando a ver mi reacción, pero no le digo nada.
llegamos al aeropuerto donde la aeronave finalmente se detiene. Cuando entramos a un hangar privado Endymion me ayuda a bajar las escaleras donde ya nos espera un coche negro. Él me ofrece el brazo como típico caballero de la edad de hierro para caminar hacia el coche y luego ayudarme a subir y despues hacerlo él.
- Así que Edimburgo…-le digo mientras estamos en el auto adentrándonos en la ciudad y pasando por los bellos edificios de este lugar.
- Querías venir a hacer unas compras ¿no?- me dice con tono dulce
- Pudimos ir a Inverness o a algún lugar más cercano, Endymion.
- La verdad es que yo también tengo asuntos en Edimburgo y tu compañía me es muy grata.
- Así que soy tu acompañante…- murmuro sin poder evitar mi decepción.
- Con nadie más compartiría esta noche que contigo…- me dice en un tono aterciopelado que me roba un sonrojo de alguna parte desconocida.
Yo lo observo y estoy a punto de molestarme por su falta de palabra sobre nuestro acuerdo de mantener distancia cuando suelta una suave carcajada.
- Rei…no es lo que estas pensando, quiero que vengas conmigo a un lugar especial en la noche.
- No estaba pensando nada- aunque estoy decepcionada
Endymion me mira divertido y creo que se da cuenta de mi decepción y lo divierte, lo veo en su cara pero prefiere no decirme nada y mirar por la ventana hasta que llegamos al hotel Balmoral. Es un edificio antiguo pero elegante y precioso, yo trato de no lucir impresionada, pero siendo una huérfana nunca me pasó por la cabeza la idea de hospedarme en un lugar como este.
No me sorprendo cuando nos hospedamos en la mejor Suit de ese hotel que cuenta con dos inmensas habitaciones que son separadas por una sala de estar, una cantina y un piano de cola. Los decorados son elegantes al igual que los pisos de mármol y los lirios casa blanca que hay en mi habitación.
Desde el balcón puede verse todo Edimburgo. El hotel está instalado sobre Princes Street, una de las calles más importantes y concurridas de la ciudad y a mí no puede menos que parecerme hermoso lo que veo.
- estas muy callada- dice Endymion a mis espaldas
- Edimburgo me ha embrujado- le respondo sin quitar la mirada de la ciudad. Hay algo superior a la belleza de éste sitio lo que me mantienen hipnotizada, como toda Escocia desde que llegué.
- Tal vez podamos convencerte de quedarte- murmura él intentando averiguar mi respuesta.
No quiero responder a eso, no aun.
- Lindo hotel, ¿es tan joven como tu?
Endymion quita su rostro formal y sonríe de lado haciéndome girarme para vernos de frente.
- golpe bajo, señorita Hino- intenta fingirse ofendido Endymion. Sé que no es así- aunque me temo decepcionarle, el hotel Balmoral fue inaugurado en 1902.
- es decir que es mucho más joven que tu- saco cuentas. En gran parte me da gusto, sé que "Santa Bridget" no estuvo aquí, con él y eso me gusta.
- así es- susurra Endymion a mi oído y yo vuelvo a girarme para ver el castillo de Edimburgo que es el primer plano que puedo ver desde aquí- fácilmente pude haberlo construido yo
- Como el castillo de Edimburgo- juego a sabiendas de la antigüedad de aquel lugar- tal vez tu pusiste los cimientos.
- Dos golpes bajos en menos de cinco minutos, señorita Hino. Cuanta rudeza. No olvide que soy un anciano.
- un poco de rudeza no te matará- juego mientras le doy un golpe en el hombro y él se finge dolido.
- Tal vez lo único que podría matarme en este mundo serías tu, Rei…
- No pretendo hacerlo, jamás lo intentaría- respondo sincera, la sola idea de dañarlo, de perderlo me hace estremecer.
Lo veo sonreír y acercarse poco a poco a mí, aprisionando mi cintura entre sus manos y mi cuerpo entero responde ante aquel sencillo movimiento, pero no puedo hacerlo.
- Si no pretendes terminar esta conversación sobre la cama que está a nuestra izquierda será mejor que me sueltes, Endymion- gruño al sentir un inmenso deseo que intenta controlarme.
Él se separa muy a su pesar aunque le causa gracia la determinación con la que le hablo de esto.
- tenemos un acuerdo, Endymion- lo reprendo
- Lo sé… Tienes razón- se apena él aunque se que se siente igual de frustrado que yo- Tal vez quieras descansar un poco, darte un baño antes de nuestro compromiso. Mañana iremos a comprar lo que necesites.
- Endymion. Yo necesito salir a buscar algo de ropa, no creí que fuéramos a ir tan lejos y menos que pasaríamos la noche fuera de Moncrieff Camp yo no…
Él se pone serio y camina hacia la puerta de la habitación, pero se detiene en el marco para dedicarme una última mirada, sé que lo hace para estar seguro de que no cederá a sus deseos.
- Revisa tu armario. Yo debo salir a ver a algunas personas, no tardaré, pero si necesitas algo solo tienes que llamar a recepción, ellos te darán lo que necesites.
Cuando Endymion se va reviso el closet de mi habitación. Hay varios cambios de ropa, algunas pijamas, zapatos y ropa cómoda ¿cuántos días pretenderá Endymion permanecer aquí? No lo sé pero encuentro cierta tranquilidad aquí, tal vez eso me ayude a pensar y a relajarme.
Cuando me quedo sola tomo un merecido baño en la tina con una copa de champagne helado, oh, podría acostumbrarme a esto. Lo más cerca que estoy de tomar un baño relajante son mis duchas diarias de cinco minutos con agua helada por las mañanas.
Paso un par de horas en la Suit y nada de Endymion. Tiene una tendencia sorprendente a desaparecer por largos periodos ¿a dónde habrá ido?
Pido a la habitación algo de comer, un poco de carne y pasta con algo de vino. Es precioso estar aquí, pero no lo disfruto tanto estando sola. Aunque me cueste admitirlo, todo sería mejor si Endymion estuviera a mi lado. Tal vez por eso no me gusta que se aleje, porque es cuando soy consciente de lo mucho que lo extraño y eso no me agrada, no me agrada estar sintiendo lo que siento por un hombre que no volveré a ver jamás pero todo esto va más allá de mi.
Cuando termino de comer alguien toca a la puerta ¿Endymion habrá olvidado su llave?
Para mi decepción es un botones que trae una enorme caja con otras dos pequeñas encima, otro detrás de él trae un ramo inmenso con lirios casa blanca.
- ¿si?
- Señora Moncrieff, el señor Moncrieff mandó a que le entregáramos esto
No tengo tiempo a decir mucho porque ambos hombres pasan a la suite, uno dejando las cajas y otro el arreglo floral sobre la mesa, luego simplemente se retiran.
¿Señora Moncrieff? No, eso jamás pasará. Creo que a mi pesar, jamás habrá otra Señora Moncrieff que no sea Bridget, "Santa Bridget" a la que empiezo a aborrecer.
Abro la enorme caja de cartón y me doy cuenta que en su interior está un hermoso vestido morado de noche, es largo y de telas finas. En las otras dos están un pequeño bolso de mano con broche plateado e incrustaciones en brillantes con la forma de un fénix y unas zapatillas altas del mismo color del broche.
Cuando me volteo me doy cuenta que en el adorno floral hay una tarjeta y la tomo entre mis manos, como era de esperarse, es de Endymion:
"Rei:
Tuve que ir a ver a unos posibles clientes aquí en Edimburgo. Tengo planes para nosotros esta noche, usa el vestido.
Endymion"
creo que a este inmortal se le olvida pedir las cosas por favor y también olvidó poner la hora a la que vendría.
Casi como si lo hubiera presentido a las ocho apareció por la puerta de la Suit un alto hombre de cabellos negros ataviado en un elegante smoking, no digo mucho ya que he pasado la tarde disfrutando del piano de cola que está en la suit y solo le dedico un leve vistazo para volver a cerrar los ojos y concentrarme en la melodía que tocan mis manos.
Endymion se acerca poco a poco sin decir nada aunque puedo sentir la tensión en el aire. Sus pasos son lentos y cautos como los de un tigre acechando a su presa, él se detiene justo a unos centímetros míos.
- Hola…-dice muy bajito, siento que le es muy difícil pronunciar esas cuatro letras.
- Hola- le digo sin dejar de tocar
- Así que no solo el arpa- murmura tras poder obtener un poco de aire cuando lo tengo a un lado- tienes muchos talentos, Rei.
- Se tocar muy poco. Cuando…cuando estuve en el orfanato aprendí de una chica con la que crecí. Era una música innata, debiste haberla visto tocar.
- Si, debí haberlo hecho- Se duele Endymion y yo dejo de tocar mirándolo.
- ¿ocurre algo?
- Debió ser dura tu vida, Rei.
- No es tu responsabilidad, descuida- río para quitar la formalidad al asunto. No te cambiaste aquí…
- quise darte privacidad, Rei. Creí que lo preferías así
¿ha vivido más de doscientos años y no sabe cómo funciona el cerebro de una mujer?
- ¿me dirás a donde iremos?
- No. Es una sorpresa- dice seco y luego pone una cara dulce sacando una caja de terciopelo de su saco- pero creo que necesitarás esto.
La caja contiene una bella gargantilla de diamantes con una enorme piedra amatista al centro, tiene a juego un par de aretes con pequeños diamantes y amatistas que hacen juego con mi vestido, lucen preciosos.
- lucen divinos…¿me ayudas a ponérmelos?
Endymion asiente y camina hasta situarse a mis espaldas, yo me pongo de pie y siento como se queda sin respiración y un leve gruñido se escapa de su garganta ¿tendrá algo que ver con el escote profundo en la espalda que tiene el vestido? Creo que puede apreciarlo mejor porque mi cabello está recogido en alto.
Mi diversión por ponerlo así termina cuando sus manos rozan "involuntariamente" la piel de mi espalda desnuda al cerrar el broche de la gargantilla, ahora soy yo la que se ha quedado sin aliento, pero recupero la compostura antes que él.
- Yo me pondré los aretes- aseguro alejándome un poco de él y caminando a un espejo en la salita de la suite.
- Lindo vestido
- ¿no lo escogiste tu?- me extraño mientras me pongo los aretes sin verlo de frente
- pedí a mi secretaria que te enviara un vestido y algunos accesorios para esta noche, creo que debo agradecerle.
Otra vez "su secretaria"
- ¿pasa algo?
- nada. Estoy lista- Respondo sin poder ocultar del todo la incomodidad por escuchar nombrar a aquella mujer- ¿nos vamos?
- Claro…
camino hacia la puerta pero Endymion se apresura a tomar un abrigo negro y ponerlo sobre mis hombros con el pretexto de "hace frío afuera" A estas alturas no me sorprenden mucho su celos.
La caballerosidad de Endymion Moncrieff es sorprendente. Me escolta como en esas películas de época que a Makoto le encanta ver, y que yo detesto. Cada que se deprime porque un novio la deja me hace ver orgullo y prejuicio, ,lo que el viento se llevó, por siempre cenicienta, casa blanca, hasta que me quedo dormida mientras ella llora con un tazón de palomitas, es la peor de mis torturas pero justo ahora siento que estoy viajando en el tiempo. Solo que en lugar de viajar en una carroza viajamos en una limosina.
- ¿te digo algo?- interrumpe Endymion ese silencio en el que estaba sumida- Tuve miedo de que no quisieras acompañarme esta noche.
- Pensé en no hacerlo- le digo mientras él me mira sorprendido y asustado- No tienes muy buenas formas de pedir las cosas ¿te lo han dicho?
- Un par de veces
- Pero luego pensé que éste bello vestido no tiene la culpa de tus malas maneras y decidimos darte una oportunidad
- Agradezco la oportunidad
- ¿me dirás a donde vamos?
- No
frunzo el ceño y él sonríe
- Es una sorpresa y estoy seguro que encantará- insiste aunque yo luzco decepcionada y le pongo mala cara- no seas ansiosa…
No pasa mucho tiempo para descubrir el secreto de Endymion. A los pocos minutos el coche entra al castillo de Edimburgo que está iluminado por luces en color ambar. Yo observo a Endymion intentando saber que hacemos aquí, pero él no dice mucho y solo me pide que espere.
Me ayuda a bajar del auto ofreciéndome galantemente el brazo, de verdad me siento como si estuviera viviendo en otra época, en una en la que ya he estado, pero prefiero no darle mucha importancia.
- ¿te encuentras bien?- preocupado interroga Endymion al ver la seriedad en mi rostro, yo solo asiento
- El castillo es bellísimo…
- quería que lo conocieras así
- ¿qué hacemos aquí?
- Es un concierto a beneficio de algunas instituciones, Rei… Creí que te gustaría
- me fascina- le digo sincera mientras lo sigo hasta uno de los sitios en un salón al interior del castillo, creo que es uno de los mejores lugares y está reservado solo para nosotros.
- Son los mejores lugares
- ¿qué tendrías que hacer para conseguirlos?
- Solo pedirlos, Rei…solo pedirlos- me responde pero ambos sabemos que no es del todo cierto- y ser muy generoso con mi aportación
- ¿para qué causa están recaudando fondos?
- en esta ocasión es para algunos albergues y orfanatos.
- ¿en serio?
-Moncrieff Camp ayuda en todo lo posible, Rei. A Bridget le encantaba ayudar, nosotros solo seguimos con sus principios.
Y aquí, a cientos de kilómetros de distancia estoy sentada junto al fantasma de Bridget Moncrieff. Prefiero no decirle nada y mirar al frente, el concierto está a punto de empezar.
Una gran orquesta sinfónica comienza a tocar las mejores canciones de Escocia y yo me pierdo en aquellas melodías sintiendo algo de nostalgia en mi interior, son las palabras de Endymion las que me hacen salir de mi embrujo.
- Son la orquesta sinfónica de la British Broadcasting Corporation ¿te gustan?- Susurra Endymion en mi oído, pero yo solo puedo asentir sin quitar la vista del frente, solo puedo sentir un suave beso en mi mejilla dada por Endymion- Me alegra que te guste…
No despego la vista del frente, pero es evidente que ese suave acto me ha perturbado y él lo sabe. Endymion disfruta con mi rostro que lucha por permanecer imperturbado ante sus labios pero ambos sabemos que no es así.
Cuando el concierto termina hay una pequeña recepción con los mejores vinos, entre los que no puede faltar el Whisky, pero Endymion prefiere que brindemos con champagne y me entrega una flauta con la bebida francesa, debo aceptarlo es exquisito.
- ya van dos ocasiones en las que le eres infiel a tu "agua de vida", Endymion
- No es por mi sino por ti, Rei- me explica- no tienes mucha resistencia a los vinos fuertes, creo que el champagne te vendrá mejor
- Para que lo sepas, Endymion Moncrieff, yo no tengo ningún problema con las bebidas fuertes
- ¿en serio?- interroga con picardía el alto hombre ante mi
- por supuesto- para mi suerte un mesero pasa en ese instante con una bandeja con Whisky en las rocas y yo tomo un vaso para darle un trago profundo. Endymion me mira boquiabierto y yo le sostengo la mirada bebiendo el resto del contenido- te informo que puedo manejar a la perfección a los escoceses….
- de eso no tengo la menor duda, Rei- Dice Endymion quitándome el vaso y entregándolo a uno de los meseros que va pasando- pero intentemos no hacer una guerra en tu hígado ¿quieres? Los Escoceses y los Franceses no se llevan tan bien como lo dicen todos. Además, todo escocés sabe que el whisky se toma a solas, en casa, con tranquilidad. Para estos eventos es mejor el champagne.
- No soy escocesa, te confundes de mujer- le respondo sintiendo una opresión en el estomago que va más allá de mi control y le doy la espalda.
- no digo que lo seas, pero eres tan celosa como las mujeres de Escocia
- ¿celosa yo?- me indigno- ¡qué arrogante eres!
-¿arrogante yo?
- Si, Arrogante tu. El mundo no gira a tu alrededor. Lo sabes ¿verdad?
- No estoy diciendo que el mundo gire a mi alrededor- se defiende él- Además es una linda noche. No discutamos hoy ¿quieres?
- ahora me culpas, ¿quién comenzó con esto?
- ¡Rei Hino!- nos interrumpe una voz conocida a mis espaldas y me giro para confirmar lo que ya suponía.
- ¡Michiru!-abrazo a la solista que había identificado durante el concierto- que alegría volver a verte
- y una linda coincidencia. Justo cuando te había insistido tanto en ir a visitarte me sorprendes apareciendo aquí
- tocaste de maravilla, tu solo al cello fue…único
- gracias, he practicado mucho durante estos años y…- La voz de Michiru se corta analizando a Endymion que permanece de pie y en silencio frente a nosotras sin decir nada- ¿no me presentarás a tu novio?
- ¡mi novio!- Michiru siempre tan prudente- Bueno es que él no…
- no tenía el placer de haber escuchado de usted señorita…-interrumpe mi frase el anciano a mi lado.
- Kaioh, Michiru Kaioh. Lindo novio el que te conseguiste, hermanita.
- ¿Hermanita? Rei, no me habías dicho que tuvieras hermanas, creí que tu eras…
- Huerfana- lo interrumpe Michiru y él luce desconcertado ¿qué se siente que te interrumpan al hablar, Endymion?- como yo. Nos conocimos en el orfanato y crecimos juntas hasta que los Kaioh me adoptaron…
- entonces esta es la chica que te enseñó a tocar el piano- deduce él y yo asiento, Endymion luce fascinado y preocupado ¿de dónde vendrá esa preocupación?
- justo esa soy yo. Espero que no deje mal a su tutora, recuerdo que era muy buena de pequeña
- Es perfecta…-responde Endymion sin dejar de mirarme de una forma que hace que la misma Michiru se incomode un poco, está por decir algo cuando unos brazos la sujetan por la espalda tirando levemente de ella hacia tras. Es una chica rubia de ojos color jade.
- aquí estabas…-susurra la chica vestida con smoking blanco- te he estado buscando por todo el salón
- Haruka, que descortés eres- la riñe mi amiga- Rei, te presento a Haruka, mi pareja y la persona más especial de mi vida. Haruka, ellos son Rei Hino, la chica de la que te hablo siempre y…
- Endymion Moncrieff- complementa la rubia mirando con seriedad a Endymion que tiene el mismo gesto duro en el rostro.
- ¿se conocían ya?- Interroga Michiru interesada
- nos hemos visto un par de veces- Dice Endymion sin quitar su vista de la de Haruka
- Eso es genial. Entonces tenemos mucho en común, tal vez deberíamos comer juntos mañana, hay tanto de lo cual platicar…
- me parece una idea estupenda- me emociono, tengo años sin ver a Michiru.
- ¿en qué hotel están?
- En el Balmoral
- Estupendo, entonces tal vez…
- Tal vez sea bueno que le marques Mañana a Rei para ponerte de acuerdo con ella, los chicos de la sinfónica te buscan desde hace rato…Desean empezar a tocar algunos vals a petición de algunas personas, te esperan para comenzar.
- diablos, debo irme. Pero te llamaré mañana para acordar la hora y el lugar ¿te parece?
- por mi está perfecto- le respondo mientras nos besamos y abrazamos. Segundos después estamos solos de nuevo- Así que conoces a Haruka Tenoh
Endymion vuelve a sonreír y me abraza colocando sus manos en mi espalda, el solo roce de sus dedos sobre mi piel desnuda me hace estremecer. Una suave melodía comienza a escucharse de fondo.
- Rei, he vivido por siglos. Conozco a demasiadas personas, a veces más de las que debería conocer…
- ¿y Haruka es una de ellas?
- Son pocas las personas que vale la pena haber conocido, Reiko…
- ¿y yo soy una de ellas?- lo interrogo mientras comenzamos a deslizar nuestros pasos al son del vals. La gente a nuestro alrededor ya hace lo mismo.
Una sonrisa juguetona se dibuja en el rostro de Endymion que suelta su agarre a mi cuerpo para empujarme un poco y hacerme girar, luego me vuelve a atrapar encadenándome a su cuerpo.
- Eres la única que vale la pena, Rei…la única
Sé que no miente y eso es un bálsamo a mi alma torturada.
Pasamos el resto de la noche bailando y disfrutando como nunca lo había hecho. No es la primer gala a la que me toca asistir, pero hacerlo con Endymion es algo fuera de este mundo. No soy la mejor bailando, pero entre sus brazos siento que me deslizo entre nubes y bromeamos y charlamos ajenos a todo lo que pasa a nuestro alrededor. Solo somos nosotros.
Tal y como el Anciano Señor Moncrieff lo pronosticó. No fue buena idea combinar el Whisky con el Champagne, pero de ello me doy cuenta dos horas después cuando bebo mi cuarta copa de champagne y la tercera de whisky.
- No era necesario que nos fuéramos tan pronto del baile, Endymion- me indigno cuando entramos a la suite y me quito las zapatillas- no estoy ebria, solo un poco mareada
- No te iba a arriesgar
- ¿a que me mareara?
- A que te ocurriera cualquier cosa. Además…no me gusta estar en lugares concurridos, jamás me ha gustado.
- ¿me estas diciendo que con Bridget jamás ibas a bailes?
- Algunas veces lo hicimos. Pero la verdad siempre he preferido estar lejos de todo y de todos
- ya veo…
- ¿y tu, Rei?- indaga él mientras camina al bar para servirme una flauta de champagne- ¿sales mucho a fiestas en Tokio?
- Algunas veces, con Makoto. Pero no es nada como esto. A ella le gusta bailar otro tipo de ritmos así que terminamos en lugares mucho menos elegantes que el de esta noche y con barra libre.
- ¿y te gusta eso?
- No mucho. Mako Chan tiene un don para meternos en problemas, conseguirnos citas terribles y embriagarse hasta complicarnos el regreso a casa. Ella es más alta que yo
- ¿citas?- gruñe Endymion. ¿de todo lo que dije es lo único que le afecta? Raro tipo
- Si. Sé que en tus tiempos solo ibas, ofrecías dos cabras y una oveja y podías casarte con la dama de tu interés. Pero para las chicas de mi tiempo es un poco más complicado: tenemos citas
La seriedad con la que digo las cosas hace reír a Endymion que me mira sorprendido y ha quitado la mala cara que usaba hace unos instantes.
- ¿dos cabras y una oveja?
- ¿incluías también algunas gallinas?
- si, bueno. Las gallinas eran buenas, tal vez eran tres cabras ¿sabes? una chica linda no se dejaba impresionar tan fácilmente- bromea Endymion conmigo y los dos reímos. Yo camino hacia el sofá y me dejo caer bebiendo de mi champagne
- creí que no querías que bebiera más ¿intentas seducirme?
Una mirada felina en aquellos ojos azules y el verlo acercarse hasta mi me hace sentir la piel erizarse.
- no necesito alcohol para seducir mujeres, Rei.
- Claro, tienes experiencia ¿no es así?- le digo un poco dolida ¿cuántas mujeres habrán compartido la cama con Endymion?
- No se trata de experiencia. Se trata de conocer a las personas…-me dice esto último con tono felino acercando su rostro al mío, apenas rozando mis labios- de conocerte a ti…
- Eso se lo debes decir a todas…-comento como intento de autodefensa, siento que ya no soy dueña de mis nervios.
- Eso te lo digo a ti, solo a ti, Rei…-me asegura mientras roza con su nariz mi mejilla
- Las palabras suenan muy bien en tu boca. Lástima que solo sean eso…- lo reto envalentonada por la guerra entre vinos de mi estomago
- Estas ebria, Rei…de nuevo.- Dice en tono suave el hombre cerca de mí.
Recuerdo esto.
- Ya, vas a darme un vaso de agua y mandarme a la cama- gruño y lo empujo para que se siente en el sillón- puedo hacerlo sola. Gracias
Me pongo de pie indignada y lo miro con desesperación. Con todos esos sueños, este vestido, el alcohol en la sangre y a Endymion diciéndome "estas ebria" es para enfurecer a cualquiera. No lo necesito.
- Buenas noches, Endymion….No me deseas, entiendo las indirectas…
Mis nervios han llegado al límite e inmortal o no, no soportaré otro desplante más de autocontrol de Endymion Moncrieff. Me iré a la cama, me quitaré este vestido y….
Sin que me lo espere, Endymion tira de mi cintura y yo caigo entre sus piernas. No tengo tiempo de mucho pero alcanzo a sujetarme de su cuello antes de que él devore mis labios con los suyos. Nuestra reacción va más allá de lo describible. La electricidad flota en el aire y yo reacciono a la posesividad de sus besos de la misma manera: reclamándolo a todo él como mío.
Siento las manos de Endymion recorrer mi espalda desnuda y mi piel se estremece bajo sus caricias. Nuestras lenguas bailan hambrientas ajenas a nuestras propias conciencias, él lo sabe y yo también: No hay marcha atrás.
Mis manos ansiosas se deshacen de su corbata y desabotonan su camisa y veo en su mirada un destello siniestro y en sus labios una mueca parecida a una sonrisa; lo está disfrutando.
Sus manos conocedoras bajan los tirantes de mi vestido liberando mis pechos de su prisión y revelando mis senos que delatan en sus puntas rosadas todo lo que siento por dentro.
Los labios hambrientos de Endymion se deslizan por mi cuello y mi clavícula, deteniéndose en mis senos y tomándolos prisioneros de su pasión, lo que me arrebata un gemido incontenible, sé que lo disfruta. Sabe que estoy perdida en un mar de placer y él detiene la atención a mis pechos para decirme muy quedito:
- Hora de ir a la cama…
En solo seis palabras Endymion consigue hacer que mi piel se estremezca por completo. Me encanta como suena.
Me conduce en brazos a la habitación donde me deposita sobre la cama. Ahí me quita con la mayor de las precauciones el sensual vestido morado para dejarme solo con una panty de encaje negro a juego con el liguero y las medias, ahora sale de la garganta de Endymion un gruñido se escapa de su garganta.
- Recuérdame agradecer a mi secretaria por la excelente elección de compra.- murmura mientras desliza la panty de encaje por mis piernas.
Suficiente
Me giro sobre Endymion colocándome a horcajadas sobre su cuerpo y aprisionando sus muñecas para darle un beso furioso.
- Si vuelves a mencionar una vez más a tu maldita secretaria tendrás que pedirle que consiga a otra persona para que use ese vestido.
A Endymion parece agradarle mi reacción y está a punto de decir algo, pero se queda mudo cuando siente mis manos dirigirse a su cintura y detenerse en la hebilla de su pantalón.
- estas advertido
Deslizo lentamente la cremallera de su pantalón percatándome de la pasión aprisionada bajo las telas de su pantalón y disfruto tomarme mi tiempo.
su Pantalón y el resto de sus ropas son desterrados de la cama y yo disfruto al ver el cuerpo de aquel inmortal a mi merced.
- Eres mío, Endymion Moncrieff….- Digo con firmeza mirándolo a los ojos.
Él me abraza por los hombros haciendo que estrelle mis labios en los suyos con una pasión de la que los dos somos presas y luego de un solo movimiento consigue colocarse sobre mi, separando mis piernas y metiéndose entre las mías.
- Y tu eres mía…solo mía, Rei…
Cuando estoy a punto de rebatir aquella premisa siento uno de sus dedos recorriendo mi interior, reconociendo el terreno y es el placer de su toque el que me hace estremecerme; lo veo sonreír al ver mis mejillas sonrojadas por la lujuria.
Sus caricias son lentas y cargadas de sensualidad, cada una de ellas hace que algo dentro de mí se desespere por tanto preámbulo y Endymion se percata de ello y peor aun…lo disfruta.
Lo siento perderse lentamente en mi intimidad que pone un poco de resistencia provocándome una extraña mezcla de dolor y placer que me embriaga, Mi cuerpo lo deseaba, lo deseaba desde el mismo momento en el que lo conocí, tal vez incluso desde antes.
Cuando los dos somos uno solo nuestras caderas bailan una danza sensual que me hacer perderme en el placer mismo, apenas soy consciente de los labios de Endymion succionando mis pezones que esperaban por él y solo por él. Nuestras bocas se besan, se besan intentando tatuar en los labios de ambos las huellas de nuestro paso, yo araño su espalda y él me deposita un camino de dulces besos por el cuello y el pecho, no puedo creer sentir tanto placer…
Nuestra danza nos eleva más y más en un camino sin regreso y cuando no podemos contenerlo más, cuando nuestros cuerpos se rinden ante todas esas sensaciones y emociones, ambos llegamos a la máxima cima del placer, ambos nos perdemos en la más cálida y perfecta entrega total…
Mi cuerpo se relaja como no lo había hecho jamás y es Endymion quien se tumba en la cama a mi lado aprisionándome entre sus brazos donde me siento mejor que en cualquier otro sitio que haya estado jamás.
Me embriago con el aroma de Endymion y sé que a él le pasa lo mismo con el mío. Tal vez luego de este día las cosas no volverán a ser las mismas entre él y yo pero esta noche fue algo superior a mi lo que me llevó a entregarme a mis sentimientos por él, a mi deseo por él.
- te has quedado muy callada- interrumpe nuestro silencio Endymion susurrando aquellas palabras a mi oído.
- me he quedado exhausta- le explico acurrucándome en su pecho para verlo directamente a los ojos.
Siento sus labios besar mi cabellera y a aquellos brazos estrecharme con más fuerza sin poder ocultar la emoción.
- Entonces debes dormir- me dice con voz amorosa
- no, no quiero- apenas y consigo responder entre bostezos.
- ¿por qué no quieres dormir, Rei?
- Porque temo que mañana que despierte me encuentre con que todo esto sea solo un bello sueño…de nuevo…
- ¿de nuevo? ¿qué quieres decir con "de nuevo?
Esas son las últimas palabras que consigo escuchar de él antes de sumirme en un sueño profundo, un sueño feliz. Tal vez mañana me arrepienta por haber cedido a mis instintos pero sé que aunque pase de ese modo jamás me sentí tan completa como hoy…
.¡Hola!
Les dejo aquí un traguito más de "Vidas pasadas" Espero les guste leerlo tanto como a mi escribirlo. He andado con mucho trabajo pero esa ya se la saben. Espero les guste :) Por cierto ¿alguien lo sigue leyendo luego de mi laaaarga ausencia?
¡Saludos!
La maga
