Vidas pasadas
Capitulo 13
"El peso del pasado"
Moncrieff Camp 1820:
El poco o mucho avance que pudo haber habido en la relación entre Bridget y Endymion se vino abajo luego de la tarde en la que Bridget conoció a las elegantes mujeres de Drumnadrochit
Una semana más continuó el periodo de hostilidad entre el matrimonio Moncrieff. En esos días Endymion tuvo que seguir en casa debido a las ordenes del Doctor Nevon a pesar de sentirse mucho mejor; mientras tanto Bridget siguió organizando a la gente de Moncrieff Camp en las tierras para evitar encontrarse con él bajo cualquier circunstancia.
Aquel día Bridget tuvo que volver a casa temprano debido a una cita con los hermanos McDonald para hablar de negocios como cada semana, Luego de una corta negociación en la que ambas partes salieron conformes Bridget despidió a los ancianos desde la puerta, ambos subieron a su carruaje y se despidieron amablemente de la joven señora Moncrieff que les veía sonriente desde el marco de la puerta.
Cuando Endymion apareció en el marco de la puerta para unirse a su esposa en el despido de ambos hombres que ya se alejaban en su carruaje, Bridget le dijo sin alterar su rostro ni dejar de mirar aquel carruaje.
- deberías estar descansando
- y tu debiste llegar a casa desde hace una hora. El doctor Nevon vino a revisarme y tu no estuviste
- no creí necesaria mi presencia.
- estuviste las visitas anteriores- dice con un ligero tono de reclamo el pelinegro
- me necesitabas en las visitas anteriores, ahora no es así. Tu salud ha mejorado bastante.
- En eso tienes razón. El doctor Nevon me dice que puedo hacer mi vida como de costumbre. Ya estoy fuera de peligro
- ¿entonces planeas acostarte con la otra mitad de Mujeres Escocesas que tienes pendiente?- interroga indiferente la pelinegra
- ¿no estás siendo demasiado severa?
- tal vez solo demasiado sincera. Pero dudo que eso te afecte, no estoy diciendo nada más que la verdad.
Bridget dio media vuelta ignorando a Endymion y pasándole por un lado pero él le cerró el paso con un brazo.
- Déjame pasar
- Bridget, no podemos seguir así.
- ¿así como, Endymion?
-Siendo tan hostil, Bridget. Apenas y me diriges la palabra
La joven miró indiferente al hombre ante ella para responderle.
- ¿acaso tengo que fingir ante el señor que me agrada solo para elevar su ego?
- Te agradaba antes…- Dice dulce el hombre de ojos azules.
- No. te toleraba antes. Eso es distinto- responde seca la mujer de ojos amatista haciendo a un lado el brazo que le impedía el paso- con permiso
Endymion toma de un rápido movimiento entre sus brazos la delgada cintura de Bridget aprisionándola contra su pecho.
- mientes…Sé que mientes- insiste en tono juguetón el hombre de ojos azules.
- suéltame o no respondo, Endymion- gruñe la muchacha de piel clara
Eso parece más que una amenaza una invitación en los oídos del dueño de Moncrieff Camp que clava sus labios en los rojos de su esposa que se sorprende por tal atrevimiento y por un segundo se permite reaccionar ante aquella pasión de la misma forma y deliberadamente entreabre sus labios para permitir que aquel beso se haga aun más profundo e intimo de lo que ya es, pero esa debilidad duró demasiado poco y la fiera muchacha de Elgin mordió con fuerza el labio inferior de Endymion haciéndole sangrar y aprovechando el gruñido de dolor de labios de Endymion lo empujó contra la pared haciéndolo golpearse la cabeza, cuándo él se dolió Bridget le dio una bofetada que dejó su mejilla marcada.
- No vuelvas a poner tus asquerosas manos de nuevo sobre mí, Endymion. Me he casado contigo pero no te pertenezco, no soy tu propiedad y jamás voy a amarte
Bridget dejó a Endymion solo en la puerta de entrada para correr rumbo a las caballerizas y salir con Lady Mars a toda carrera, lejos de la vista de Endymion, lejos de todo.
Bridget cabalgó por un buen tiempo, se alejó lo suficiente hasta no ver rastro alguno de Moncrieff Camp ni de su dueño, no mientras tuviera tantas cosas dando vueltas por su cabeza.
Sentada en el pasto, viendo uno de los mejores paisajes de Moncrieff Camp Bridget volvía a ser dueña de sus nervios. Había algo en ese hombre que la hacía perder la cabeza y eso era algo que Bridget no podía permitirse, no sabiendo quien era Endymion Moncrieff.
- Luces preocupada- Interrumpe sus pensamientos una voz a sus espaldas.
- Damon- Reconoce Bridget sonriéndole. El joven pintor se acerca a ella sentándose a su lado- ¿te han dicho que tienes la extraña costumbre de aparecer cuando menos se te espera?
- Si algo así he escuchado- dice el joven de ojos color miel mientras se sienta al lado de la joven- luces perturbada. No he sabido de ti en varios días.
- Es Endymion- Cuenta Bridget sin quitar la vista del cielo ante ella- Estuvo muy enfermo…
- ¿se encuentra ya mejor?
- Si, el peligro ha pasado- explica sonriente la joven- se encuentra mucho mejor
- pero algo me dice que no es eso realmente lo que te preocupa, Bridget.
- ¿cómo puedes decir eso?
- Los artistas aprendemos a conocer a las personas, a descubrir sus sentimientos tras las mascaras como la que usas hoy.
- ¿yo usando una máscara?
- si, tu. Algo que me parece extraño porque eres la persona más transparente que he conocido jamás. ¿discutiste con él?
Bridget no respondió a aquella pregunta pero la respuesta se sintió en el aire y Damon supo entenderlo.
- a veces cuando discutimos mucho con alguien es solo porque es el reflejo de que nos importa mucho, ¿no lo has pensado así?
- ¿nunca te has arrepentido de haber tomado una decisión?- lanza Bridget con pesar y sin mirando al hombre a su lado- ¿nunca te has cuestionado si fue la decisión correcta?
Damon meditó su respuesta y luego de analizarla dijo a la joven que ya lo observaba intrigada por el silencio.
- Existe la respuesta que desearías escuchar y la que yo desearía decirte. Pero ambas serían totalmente egoísta, Bridget- dice apenado el joven Suizo- Sé que deseas escuchar que si, me he arrepentido muchas veces por hacer las cosas pero no es así, adoro vivir con las consecuencias de mis actos. Y yo desearía decirte que a veces está bien renunciar y dejar todo de lado porque me encantaría proponerte empezar de nuevo pero conmigo.
La mujer de ojos amatista no respondió, jamás esperó esa respuesta de Endymion.
- Pero debo ser sincero porque te aprecio, tal vez más de lo que debería- explica él- Supongo que estarás molesta con tu esposo y que él ha hecho algo que te hizo enfurecer.
Ese hombre parecía entender perfectamente lo que pasaba en el matrimonio Moncrieff
- Me encantaría poder aprovecharme de este momento para mal aconsejarte y apoyar tu molestia. Pero la verdad es que ya te lo he dicho, Bridget… Amas a Endymion Moncrieff más de lo que te gustaría aceptar y él te ama a ti, Bridget, aunque sea un poco torpe.
la chica de ojos amatista negó con la cabeza con un dejo de tristeza en la mirada, había pasado demasiado tiempo aislada y aunque deseaba contarle a Lita no podía exponerse a que se comentara sobre el acuerdo entre ella y Endymion.
- No, Damon…las cosas no son así…-le explica Bridget- La verdad es que…El matrimonio entre Endymion y yo fue un arreglo. Él necesitaba cumplir con una cláusula que puso su padre en el testamento y yo necesitaba que Danna viera a un buen doctor, uno que la ayudara con su enfermedad de los pulmones.
- así que él se aprovechó de los problemas financieros de la familia De Byres- de molesta el hombre Suizo.
Ella negó con la cabeza encogiéndose de hombros
- Mi padre iba a vender Nuestras tierras y nuestra casa. Debíamos bastante dinero y necesitábamos bastante para los cuidados médicos de mi pequeña hermana- explica la joven de cabellos negros- Endymion pretendía comprar nuestras tierras, deseaba sembrar cebada en los campos de Elgin para hacer un nuevo tipo de de Whisky
- Pero tuvo una mejor idea ¿no es así?
- Me ofreció este acuerdo. Solo tenemos que aparentar que somos un matrimonio feliz y mi nuestra casa sigue siendo propiedad de los de Byres.
- ¿y qué gana él?- se confunde el joven pintor- Yo imaginé que Endymion te pediría más a cambio
La joven volvió a negar.
- creo que no entiendo nada- dice el hombre suizo- Su acuerdo es demasiado…inusual.
- lo sé. No sé en qué estaba pensando cuando acepté… Endymion es tan… desesperante
- ¿sabes? No creo que eso sea lo que te importe en realidad, Bridget
- ¿cómo dices?
- Tal vez ustedes hayan tenido un acuerdo cuando todo empezó, pero es más que evidente que tu le importas a Endymion y él te importa a ti, más de lo que estas dispuesta a aceptar y eso te asusta
- Eso no es…
- ¿verdad? Claro que lo es. El día que conocí a tu esposo casi me mata con la mirada.
- Es solo su posesividad, solo el deseo de cuidar lo que "cree que le pertenece"
- Claro…si es lo que quieres pensar…
Damon se puso de pie para irse y dejar sola a la joven de Elgin.
- Puedes intentar engañarte, pero los dos sabemos la verdad. Aunque…juro que daría mi vida entera por que no fuera así
- ¿por qué, Damon?
- Porque si no estuviera seguro de que amas a tu esposo, te pediría que te fugaras conmigo…
Con aquellas palabras en su cabeza, Bridget se quedó finalmente a solas con Lady Mars, al parecer aquella era una tarde en la que tendría que pensar demasiadas cosas…
Bridget volvió a casa al caer la tarde, pero se aseguró de no entrar a la habitación hasta entrada la noche, cuando sabía que Endymion estaría profundamente dormido, y así era.
contempló el rostro de Endymion, era evidente que se había quedado dormido con sus ropas de día puestas ¿la estaría esperando? No importaba, al menos no pensaría en eso, o intentaría no pensar ya que el insomnio la visitó aquella noche y Bridget no pudo conciliar el sueño en toda la noche y el sueño la vencería al amanecer, justo antes de que el sol saliera por lo que no escuchó a los gallos aquella mañana y fue ajena a todo el movimiento en Moncrieff Camp. Aquella mañana, como nunca desde que había pisado Moncrieff Camp, Bridget no despertó hasta casi al medio día; cuando lo hizo, Endymion la observaba sentado desde una silla frente a la cama, vestido con ropas formales. Al ver la luz llenando toda la habitación se sobresaltó.
- Buenos días, Querida- Saluda burlón el pelinegro aun sentado en la silla.
- ¿Qué hora es?
- las once
La chica de ojos amatista se sobresaltó al escuchar la hora y se puso de pie envolviéndose entre las sábanas.
- Es tardísimo, debiste despertarme. Tengo demasiado trabajo por hacer, Endymion. Eres un inconsciente- riñó la joven mujer mientras buscaba sus ropas de campo, pero no estaban a la vista.
- Ya he organizado a la gente y le he pedido a Andrew que se haga cargo de todo por el día de hoy.
- Eso me corresponde a mí, Endymion.
- No, me corresponde a mí, Bridget y ya lo he arreglado.
La joven frunció el ceño fulminando con los ojos al hombre ante ella
- valiente trabajo estás haciendo ahora dejando todo en manos de quien sea
- No es "quien sea", Bridget. Es Andrew y sabe perfectamente lo que hace y puede hacerse cargo por un par de horas.
- Eres un irresponsable, Endymion- gruñó la joven de cabellos negros
- He sido responsable toda mi vida, Bridget. No me importa ser un poco irresponsable de vez en cuando.
- ¿y qué pretendes hacer? ¿holgazanear todo el día? ¿dormir hasta tarde?
- Necesito que me acompañes a Drumnadrochit. El coche está listo, te esperaré abajo.
- No pretendo ir con usted a ningún sitio, señor Moncrieff
- Es una lástima, señora Moncrieff. Si mal no recuerdo usted prometió cumplir con el papel de mi esposa y hoy necesito que me acompañe a Drumnadrochit, no es una petición. Puedes no soportarme pero sé que eres una mujer de palabra y prometiste aparentar que somos un matrimonio real ¿no es así?- lanza el joven pelinegro a la chica ante él que solo se cruza de brazos- eso supuse, no tardes. Te veo abajo.
Endymion salió de la habitación dejando a Bridget a solas. Al saberse sin testigos soltó una maldición al aire. Tal vez llevaba poco tiempo de conocer a Endymion pero él la conocía ya bastante bien, al menos sabía perfectamente que era incapaz de faltar a su palabra y así, a pesar del coraje que sentía en ese momento por aquel hombre, cambió sus ropas de cama por unas de calle, un vestido sencillo en color lavanda que caía delicadamente sobre sus curvas haciéndola lucir como una diosa griega sin mucho esfuerzo, sin más arreglo, sin más detalles y aun así, lucía hermosa.
Endymion pretendió no lucir maravillado al ver aparecer a su mujer bajando las escaleras. Ella no se había tomado demasiado tiempo en estar lista, pero la sencillez de su arreglo impresionaron para bien al dueño de Moncrieff Camp que ofreció su brazo a Bridget para escoltarla hasta el coche, ella no lo aceptó.
EL camino a Drumnadrochit, fue en silencio, Bridget no le dirigió palabra alguna y Endymion supo que no era adecuado decir nada, podía ver la molestia en la mirada amatista de la muchacha que iba contra su voluntad a hacer compañía a aquel hombre que justo en ese momento no era su persona favorita.
Al llegar a la plaza de Drumnadrochit, Endymion le pidió a Frank que los dejara ahí, se verían en un par de horas. Endymion ofreció su mano a Bridget para bajar del coche, pero la joven la rechazó caminando dos pasos delante de su esposo sin poder ocultar la molestia que le causaba tener que acompañarlo, Endymion la alcanzó y ofreció su brazo a la joven
- Querida- nombra él sin borrar la sonrisa de su rostro- no olvides que somos un matrimonio feliz.
Bridget aceptó el brazo de Endymion y le dijo al oído.
- Te equivocas. Aparentamos ser un matrimonio feliz, pero ni siquiera somos un matrimonio, no lo olvides, "querido" - responde la joven sin quitar su perfecta sonrisa- ¿a qué hemos venido a Drumnadrochit,?
- Prometí a Lady McLaren que te llevaría conmigo a visitarla
- que considerado
- ¿también me acusarás de dormir con ella?
- Contigo nunca se sabe, Endymion- refunfuña la muchacha
- para tu tranquilidad no es así. Lady McLaren es una mujer respetable y jamás me acostaría con ella
- para eso están el resto de las mujeres "respetables" de Drumnadrochit, ¿verdad?
- Te escuchas como una esposa celosa- Se burla Endymion y Bridget frunce el ceño.-Creo que me gusta
- Para eso tendrías que importarme y no lo haces en lo más mínimo, Querido
- vaya forma de demostrar tu desinterés, Bridget. Lo de hace una semana fue claramente un ataque de celos
- ¿celosa yo? ¿de ti?
- Si, celosa tu. Muy muy celosa. Pero me encantó
Bridget iba a responder a ese último comentario pero para ese momento ya habían llegado a la casa de Lady McLaren y tuvo que guardar su respuesta para una mejor ocasión.
El matrimonio Moncrieff fue conducido a la sala de la casa de Lady McLaren donde les ofrecieron té y pastelillos. Lady McLaren los recibió efusiva como era ella y feliz de ver a aquel matrimonio.
Les contó sobre las dolencias de su cuerpo y sobre sus gatos persas. Cada uno tenía su propio nombre y todos recibían un trato especial, distinto a lo que Bridget hubiera visto jamás. Lady McLaren no había tenido hijos y sus gatos suplían aquel hueco en su vida.
- Me hace muy feliz que se tomaran el tiempo para visitarme- dice finalmente Lady McLaren- Sé que ustedes siempre están ocupados
- Moncrieff Camp lo requiere así, Lady McLaren- explica Bridget-Pero tratándose de usted a Endymion y a mi nos complace hacer una excepción.
La anciana sonrió
- Has elegido a una gran mujer para ser tu compañera, Endymion. Mucho se comenta sobre la nueva señora Moncrieff
- Y todo es cierto, Lady McLaren. Bridget es una mujer sorprendente- halaga Endymion a Bridget que se limita a guardar silencio.
- Tan sorprendente como hermosa, puedo ver- se une la anciana haciendo que Bridget se sonroje- Bueno, se preguntarán ambos el motivo por el cual les pedí que vinieran. Daré una fiesta el próximo viernes y espero contar con su presencia. Sabes Endymion que aprecio bastante y son tu esposa y tu las primeras personas a las que deseaba entregarles la invitación.
La anciana abrió un cofrecito que estaba en la mesa frente a ella y le entregó a Endymion el sobre perfumado con la invitación.
- Espero contar con su presencia.
Endymion dedicó una mirada curiosa a su esposa que solo asintió y sonrió al ver al hombre a su lado. Tal vez Bridget estaba molesta con Endymion, pero Lady McLaren había sido muy amable y no podía ser grosera con ella.
- Nos encantará asistir, Lady McLaren- acepta Endymion educado.
- Los espero entonces. Sé, Endymion que tu no gustas de asistir a este tipo de eventos, Pero agradezco que tu esposa y tu hagan una excepción
Endymion y Bridget Salieron de la casa de Lady McLaren vistiendo la mejor de sus sonrisas pero cuando estuvieron a solas y sin la mirada curiosa de la anciana la joven se separó de aquel hombre que en ese momento tanto le molestaba.
- ¿satisfecho el señor con mi actuación?- gruñe la joven
- Creí que Lady McLaren te agradaba- se confunde el pelinegro siguiendo a Bridget que lucía igual de molesta que antes de entrar a la casa de la anciana.
- Ella me agrada. El problema no es Lady McLaren, eres tu- responde molesta la joven del vestido morado.
- Bridget…- Intenta calmar el pelinegro
- Mira nada más quienes están aquí. El perfecto matrimonio Moncrieff- nombra una voz femenina a sus espaldas haciendo al par de pelinegros girarse para encontrarse con una rubia muchacha de vestido dorado y un moño rojo en el cabello, tal vez demasiado elegante para un vestido de día y con otra rubia de perfectos bucles y ojos azules y cristalinos como el mar
- Lady Alliston, Lady Romans- Saluda serio pero educado el pelinegro sintiendo como Bridget intenta soltar su brazo del de él, pero él tira de su mano con delicadeza sin dejarla hacerlo- que gusto verles.
- Endymion, querido- nombra con voz exagerada la rubia de bucles acercándose a besar al joven que hace un par de pasos hacia atrás- ¿por qué tanta formalidad? Nosotros siempre nos hemos tratado más… amigablemente.
Endymion puede ver de reojo como el rostro de su esposa se descompone a pesar de aparentar estar en perfecta naturalidad, solo él que ha aprendido a conocerle sabe que eso no es del todo cierto.
- Esos tiempos terminaron, Lady Romans… ¿conocen ya a mi bella esposa?
- Bridget de Byres- nombra con un toque molesto la rubia de largo cabello
- Moncrieff- corrige Endymion- Según supe y han tenido el gusto de conocerse, lamento lo de su vestido.
- Descuida, querido. Lo puedo tomar a cuenta de uno de los muchos que me obsequiaste antes de casarte- responde sonriente la rubia de largo cabello que disfruta con cada palabra
- No es necesario que haga eso, Lady Alliston. Aquellos fueron obsequios por nuestra amistad. Éste fue un accidente de mi bella esposa y con gusto pagaré por ello ya que seguramente soy el responsable de ello, no la he dejado dormir mucho desde que llegó a Moncrieff Camp.
- oh, Endymion. Claro que lo entendemos- interrumpe la chica de los bucles- Tienes un don maravilloso por hacer pasar las noches en vela a una mujer…
El pelinegro se encogió de hombros al ver la mirada fría e inexpresiva de su esposa, por aquella mirada podía darse la idea de que Bridget no la estaba pasando nada bien.
- Si nos disculpan se nos hace tarde
- ¿podemos saber a dónde van?
- Lo lamento, no pueden. Es una sorpresa para mi esposa- Responde serio el pelinegro tomando una de las manos de Bridget entre las suyas y besando el dorso de ella- ¿nos vamos, Querida?
- Por supuesto…
- Lady Alliston, por favor. Envíe a Moncrieff Camp la cuenta de un nuevo vestido para usted. Tómelo como paga del que por accidente dañó mi esposa y agregue otro para usted, Lady Romans… Cuando las personas somos felices deseamos compartir la felicidad con todos los demás, con su permiso…señoritas….
Bridget solo esperó los pasos necesarios para que aquellas rubias mujeres no le escucharan para poder hablar libremente.
- Quiero volver a casa
- No.
- Endymion. O me regresas a Moncrieff Camp o vuelvo caminando- Amenaza determinante la mujer de cabellos negros
- Tenemos un lugar más al que debemos ir, luego volveremos a Moncrieff Camp
- Si el señor lo ordena…- Responde con sarcasmo la pelinegra
- Si no puedo convencerte de lo contrario…
- No, no puedes.
- Entonces si lo ordeno- responde entre risas el pelinegro notando como la joven que camina a su lado fruncía el ceño.- Tu siempre haces las cosas difíciles, Bridget…
- Debiste elegir mejor, Endymion
- No. A mí me gusta el masoquismo. Creo que me aburriría bastante con una chica que no me tratara tan mal como tú lo haces- bromea Endymion y eso hace reír un poco a la mujer que camina a su lado quien termina de bajar la guardia.
- ¿A dónde vamos?
- Es una sorpresa…
El matrimonio Moncrieff no tarda mucho en llegar a una heladería a unas cuadras de la plaza principal. Un lugar que luce demasiado elegante para su época y Endymion acomoda una silla en la que Bridget se sienta después muy confundida.
- ¿qué hacemos aquí?
- Siempre quise venir a este lugar- Confiesa el pelinegro con un gesto casi infantil sin poder ocultar la emoción en su rostro.
- ¿nunca habías venido a una heladería?- interroga la sorprendida joven y Endymion solo niega, después un mesero vestido elegantemente se acerca a ellos para tomar su orden.
- Yo quiero un helado de chocolate amargo
- ¿con crema batida y chispas, señor?
- Por favor…
- ¿y para la señora?
- Quiero un helado de frutos del bosque y chocolate, le pones blueberry encima, fresas, zarzamoras y no frambuesas, saben mal y me provocan urticaria. Sin crema batida pero le puedes agregar chispas de chocolate, si son amargas mejor, las prefiero a las que tienen leche. Sin Jalea y con una cuchara grande, no pequeña. ¿lo anotaste bien?
- Si, señora. Todo anotado- Responde el mesero que aun sigue anotando la orden de la bella señora Moncrieff. Luego de apuntar el joven mesero se aleja en silencio
- Pareces siempre saber lo que quieres, Bridget.
- No parece, Endymion. Lo sé- asegura sonriente la mujer de ojos amatista- ¿de verdad nunca habías venido aquí?
Endymion vuelve a negar con la cabeza
- Para mi padre esto era una pérdida de tiempo- Empieza a contar el pelinegro con seriedad- él nunca me trajo aquí o a algún sitio que no involucrara trabajar duro. Pero Andrew siempre me hablaba de lo deliciosos que eran los helados de este lugar.
- ¿y nunca te invitó?
- Lo hizo cuando fuimos pequeños, pero mi padre jamás me lo permitió. Cuando fuimos más grandes Andrew venía con sus novias, no se veía bien que yo hiciera de chaperón.
- Pudiste invitar a Lady Alliston o a Lady Romans, Incluso Lady Allen se hubiera visto maravillada si les pidieras acompañarte- Dice intentando ocultar su molestia la pelinegra. Endymion solo ríe por lo bajo.
- ninguna de esas mujeres puede mantener una conversación decente por cinco minutos. No, Bridget, fuera de la cama ninguna mujer me había interesado jamás para nada.
- A ellas pareces interesarles bastante- dice la joven y Endymion vuelve a negar
- Pues a mí no. Ninguna de ellas- responde Endymion convencido y luego de una corta pausa toma el valor para decir lo que trae en mente- Bridget, mi pasado no es ningún secreto. Sabes de sobra que antes de ti hubo muchas
- ¿cuántas?
- Eso no importa, Bridget- responde seco el pelinegro
- ¿cuántas, Endymion?
- Demasiadas…- Responde cortante el pelinegro- Sé que con muchas de ellas me porté como un verdadero canalla y que no tengo la mejor reputación de la región; pero la verdad es que yo jamás imaginé que algún día tendría que preocuparme por ello.
Bridget sigue en silencio, escuchando.
- Tengo un pasado, Bridget. Uno del que no me siento orgulloso. Pero me parece injusto que me juzgues por él. Desde el mismo día en que aceptaste ser mi esposa yo renuncié a mi pasado, a mis costumbres y a mi forma de vivir, por ti…
- No te pedí que lo hicieras- dice a la defensiva la joven de cabellos negros.
- No, no lo hiciste. Yo quise hacerlo… para ti.
La sorpresa se dibuja en aquellos ojos amatista que dejan muda a aquella joven.
- Si vas a reprocharme algo hazlo. Pero que sea algo de nuestro presente…el pasado no puedo borrarlo. Pero te aseguro que se ha quedado allí, en el pasado…
- No es como si me importaras, Endymion- Intenta lucir fría la joven de ojos amatista que quita la crema batida del helado de Endymion- Aunque no puedo decir lo mismo de tu crema batida.
- Creí que no te gustaba.
- Solo no me gusta encima de mi helado.
- ¿alergia a las frambuesas?
- así es…
- La señora Sinclair hizo tarta de frutos el otro día y no te dio urticaria…
- ¿vas a analizar todo lo que como?- gruñe la chica de ojos amatista
- No, claro que no. Solo soy observador ¿amigos?
La joven señora Moncrieff duda un poco y luego sonríe de una manera que Endymion rara vez veía: con dulzura.
- Amigos- Acepta ella pero luego vuelve a fruncir el ceño- Pero si crees que voy a perdonarte obligarme a venir al pueblo con un helado estas muy equivocado.
Endymion se encogió de hombros apenado.
- Deberás volver a invitarme al menos otras tres veces, son los mejores helados que he probado jamás- tranquiliza la joven ganándose una gran sonrisa en aquellos labios que tan poco sonreían.
- No vendría con nadie más…
- Perfecto, ahora come- Ordena Bridget mientras roba una cucharada del helado de Endymion- Prueba el mío.
Bridget tomó un poco de helado con la cuchara que traía en la mano y la depositó en la boca de Endymion, él la veía fascinado y aceptó de buena gana la degustación. Ambos se miraron viendo en sus pupilas algo que los hizo estremecer. Endymion acercó su rostro a Bridget y Bridget al de él, cuando estuvieron a escasos centímetros, el dueño de Moncrieff Camp sintió algo dulce en los labios, más no eran los labios de Bridget, sino una cucharada de helado de frutos rojos que le tocó también la nariz.
- Termina tu helado, Querido.
La sorpresa en aquellos ojos azules y luego una carcajada sincera, de esas que solo ella podía arrancarle de lo más profundo de su ser y regresó a la joven el favor llenando su rostro de helado de chocolate, ambos rieron divertidos, hasta que no les quedó más risa, entonces un silencio incómodo se formó entre ellos, uno que solo podía ser roto de una forma.
- ¿nos vamos a casa? Hay mucho que hacer en Moncrieff Camp
- Claro…Volvamos a casa…
Bridget y Endymion regresaron a casa en silencio pero sin la misma tensión con la que habían salido ese mismo día. Parecía que ambos estaban destinados a pelear y reconciliarse, perderse y encontrarse.
Los días transcurrieron en aparente tranquilidad. Ambos jóvenes salían a todos los días antes del amanecer a recorrer los inmensos campos de Moncrieff Camp. A Endymion le había agradado la forma en la que Bridget se hacía cargo de las finanzas de la propiedad y no había hecho por volver a retomar los números, a fin de cuenta su mujer lo estaba haciendo de maravilla.
Una mañana Bridget se despertó y Endymion no estaba ahí. Le pareció extraño no encontrarlo en casa. A él le gustaba esperarla para salir ambos juntos a supervisar todo el trabajo y ese día no había sido así.
Cambió sus ropas de cama por ropas de trabajo como todos sus días, atando su larga cabellera en una coleta baja y salió a buscar a Endymion que tal vez estaría comiendo algo, pero la señora Sinclair le anunció que Endymion había salido muy de madrugada y que le había pedido que se quedara en casa, Andrew iría más tarde a ver con ella las cuentas de la destilería y él había mandado decir que estaría fuera toda la mañana, Endymion no era así. Ese día estaba actuando demasiado raro.
Andrew llegaría a las nueve, no era el tiempo suficiente para que ella pudra salir a recorrer los campos y tampoco para poder hacer algo en casa, así que Bridget decidió aprovechar el tiempo y ponerse a revisar algunos documentos que estaban en el escritorio, uno sobre todo le llamó la atención y no pudo evitar sonreír al verlo.
- Luces feliz, Bridget
- Andrew, no te escuché entrar.
- Tal vez es porque estabas demasiado concentrada en esos papeles- Sonríe el rubio- ¿puedo pasar?
- Adelante, adelante. Por favor, siéntate.
- Te traje los informes de la destilería- Entrega el rubio un libro de diario a la joven-te gustará lo que verás.
Ella lo toma y hojea sonriendo
- vamos muy bien
- Gracias a ti. Con unos pequeños cambios a Moncrieff Camp has elevado la producción de Whisky
- y con las nuevas bodegas tendremos donde almacenar todo eso- completa la chica de cabellos negros
- Es increíble lo que una chica aprende en la escuela para señoritas, ni a mí que fui a la universidad se me hubiera ocurrido.
Un sonrojo en las mejillas de la joven señora Moncrieff que solo desvió la mirada y tosió un poco.
- Andrew… ¿Sabes qué día es hoy?
- Pues si…es tres de agosto ¿por qué?
- No me refiero a la fecha…- Explica la joven extendiendo un papel al rubio ante él- Lo sabías ¿verdad?
- Bridget… A Endymion no le gusta esta fecha.
- Tu sabes a donde fue…¿verdad?
- Lo sé. Pero no puedo decírtelo… Es algo muy de él.
Aquellas palabras hacen que Bridget Frunza el ceño, pero no dice nada
- Está en Moncrieff Camp, Bridget.- Explica el Rubio adivinando los pensamientos de la mujer frente a él- Pero es algo muy personal, algo muy de él.
- ¿a dónde fue, Andrew?
- Su madre desapareció un tres de agosto hace muchos años…Desde ese entonces las cosas no marcharon muy bien para él…
- Pero ella no murió ¿o si?
- Para su padre fue como si hubiera muerto. Mandó construir una tumba en el rincón más alejado de Moncrieff Camp, uno donde no pudiera verla….
- Y Endymion está ahí
- Siempre va en este día y también cuando se siente mal- dice Andrew- Bridget… Sé que mi amigo no es el hombre más carismático del mundo, pero no es malo y tu le importas…tal vez eres lo único bueno que le ha pasado en toda su vida…
- Andrew….
- Yo… Creo que debo irme. El doctor Nevon irá a ver a Andy
- ¿está enfermo?
- Es el chico más sano que he visto jamás. Pero debe revisarlo de vez en vez…para estar seguros
- Entiendo…Andrew…
- ¿si?
- ¿Has sabido algo de Danna o de mis padres?
- Nada, pero si así lo deseas le escribiré una carta al doctor Sweeney para que me diga como va tu hermana.
- Te lo agradecería en el alma…La extraño tanto…
- Te informaré en cuanto tenga noticias…ahora debo irme…
- Gracias por todo, Andrew
Andrew salió de Moncrieff Camp dejando a Bridget con sus pensamientos ¿qué tantas cosas habría podido vivir Endymion durante su vida? Tal vez jamás escucharía la respuesta…
Aquella tarde Endymion volvió a casa tranquilo y taciturno, tal vez incluso más que de costumbre pero nadie se dio cuenta…nadie ¿por qué no veía a ninguna persona a la vista? No había pista de Alfred o la señora Sinclair, incluso Bridget ¿dónde estaría Bridget? ¿con Isabella Ferguson tal vez? lo mejor sería tomar a Tuxedo e ir a la propiedad de los Hansford, no quería volver a pasar por una noche como aquella en la que buscó a Bridget por horas… Quizás estaba exagerando, tal vez Bridget aun estaba en el estudio revisando algunos números, a últimas fechas lo hacía muy a menudo aunque a consecuencia de ello Moncrieff Camp se estaba viendo beneficiado.
La llamó varias veces pero ella no contestó y eso comenzó a inquietarlo. Su casa jamás estaba obscura y siempre había alguien esperando por él, a veces Alfred y otras más la señora Sinclair. Hoy no y eso era extraño, muy extraño.
Subió a la habitación pero ella no estaba ahí….luego al estudio, a la sala de música…a la sala principal…Bridget no estaba en ningún lugar. Finalmente, cuando se dispuso a salir a buscarla escuchó un ruido en el comedor, hacia ese lugar dirigió sus pasos.
- ¿Bridget?- Llamó Endymion con voz trémula, luego una suave llamita y luego algunas otras más comenzaron a alumbrar algo en la mesa ¿un pastel?
- ¡Felicidades!- grita emocionada la joven de cabellos negros luego de que las luces del comedor alumbraran el salón.
- Bridget…¿qué es esto?- cuestiona atónito el alto hombre.
- Feliz cumpleaños, Endymion- Dice la muchacha de ojos violeta invitando a sentarse en la cabecera al sorprendido joven que termina por aceptar aun sin saber que hacer.
- ¿qué es esto, Bridget?
- Un pastel de cumpleaños. ¿no lo parece?
Una suave sonrisa se dibuja en el tímido rostro del hombre cuando Bridget le sirvió una rebanada de lo que parecía ser un exquisito pastel de chocolate, el primero en muchos años, tanto que no recordaba haber probado uno antes.
- ¿cómo lo supiste?
- ¿cómo lo supe? Casualmente me encontré con tu acta de nacimiento
- Esos papeles están en un sobre que dice "confidencial" en una caja con candado dentro de un cajón bajo llave- explica el joven causando una sonrisa en la mujer a su lado
- No decía "no abrir"- finge inocencia la muchacha pelinegra que parpadea repetidamente.
una suave risa en el joven de ojos azules rompió la seriedad del momento
- Anda, pide un deseo y apaga las velas
- ¿qué más podría pedir, Bridget? Creo que lo tengo todo…
- Puedes pedir lo que quieras…es un deseo de cumpleaños a fin de cuentas, Endymion…
Él dudó por un par de minutos y luego sonrió como un niño pequeño al que le ofrecen una dulcería entera.
- Creo que ya sé lo que voy a pedir…- Luego de decir esas simples palabras él sonríe y sopla las velas con entusiasmo.
- ¿qué pediste?
- Si te digo no se me concederá- Responde como un niño pequeño el hombre de ojos azules para luego disfrutar su pastel- mmhhmm, delicioso ¿tu lo hiciste?
- Claro que no, Puedes comerlo con toda tranquilidad, lo hizo Lita.
- ¿en serio?
- Los invité a venir, pero no quisieron. Igual con la señora Sinclair y Alfred. Todos me ayudaron a sorprenderte, pero ninguno quiso estar aquí….por alguna razón les daba pavor tu reacción
- me gusta que sea así…solos los dos- acepta él logrando que la mujer a su lado se sonroje por el tono de sus palabras- Nadie me había dado un pastel de cumpleaños desde… desde hace muchos años…
- De aquí en adelante me aseguraré de que cada año tengas uno…aunque te advierto que no lo prepararé yo. La cocina no es lo mío.
- Gracias, Bridget…Pero esto no está dentro de nuestro acuerdo…no era necesario que te esfuerces tanto.
- Esto, Endymion…es lo que hacen los amigos. Así que no agradezcas.- Regresa ella pretendiendo una sonrisa que no le terminaba de iluminar el rostro.
- Ya que somos amigos… ¿podrías hacerme un regalo más?
- No puede negársele nada al chico del cumpleaños…Eso es lo que nos decían mis padres en casa. "el cumpleañero es el rey de la casa"
- ¿y me lo dices un par de minutos antes de que termine el día?- Arquea una ceja el joven de los Highlands.
- Tú fuiste el que estuvo fuera todo el día.
- Entonces…debo aprovechar el tiempo que me queda para disfrutar de mis deseos- afirmó él- Puedo pedirte todo lo que yo quiera…. ¿verdad?
- Es tu cumpleaños…. ¿no es así?
Un brillo siniestro aparece en los ojos de azules del hombre a la cabecera de la mesa y no dice nada. Pero toma con una mano su plato de pastel y con la otra la delicada mano de Bridget.
- Ven conmigo…
Ella se detuvo un momento, pero algo superior a sus fuerzas la hizo dejarse guiar por aquel hombre aunque podía sentir su corazón latir acelerado…
- ¿qué hacemos aquí?- Interroga Bridget cuando entran a la sala de música de Moncrieff Camp
- toca para mi…por favor…-implora con dulzura el pelinegro mientras se sienta en uno de los sillones del salón- hace mucho que no escucho a tu arpa tocar…me gustaría volver a escucharlo.
- ¿de verdad es este tu mayor deseo de cumpleaños?- extrañada interroga ella
Una sonrisa se posa en el rostro de Endymion que se acomoda en el sillón en el que está y come un poco más de pastel.
- Luces decepcionada, Bridget ¿esperabas que te hiciera otra petición?
Las pálidas mejillas de la joven vuelven a sonrojarse y ella se apresura a tomar su sitio ante el arpa.
-¡ Por supuesto que no!- se defiende ella- ¿alguna canción en especial?
- La que la señora deseé.
Las suaves manos de la muchacha se posaron sobre las cuerdas de aquel hermoso instrumento musical, ella cerró los ojos, él no.
Endymion estaba embriagado por aquella noche, por aquella música pero sobre todo por aquella mujer ante él, claro que tenía un deseo de cumpleaños, claro que deseaba algo más y lo deseaba con todo su corazón, pero no esa noche, esa noche no podía pedir nada más…esa noche lo tenía todo…
¡Hola!
Les dejo un nuevo capitulo, estoy tratando de reaparecer lo más posible aunque el mundo gire, recibí sus Reviews, chicas. Muchas gracias por el apoyo, me hizo muy feliz que sigan leyendo esta historia olvidada :) y por qué no, me motivó a no olvidar las actualizaciones jejejeje ¿qué les pareció lo que aprendimos en esta ocasion? ¿les gustó? :)
