Vidas pasadas

Capitulo 14

"celos"

Paris 1873

Era una noche fresca en París. Era la primera vez que Reizel visitaría la opera, lo haría con su amiga Michelle Laforet ahora que estaba de visita en París, en Marsella no solía haber opera, mucho menos una tan magnífica como la de París.

- ¿contenta, Rei?- interroga la muchacha de cabellos aguamarinos a su amiga de ojos amatista que iba a su lado portando un bello vestido color lavanda, con su cabello recogido y unos aretes amatista no había otra muchacha más bella que ella en todo París.

- Bastante, Michi- responde emocionada la chica de cabellos negros a la de ojos azules- Este lugar es bellísimo. ¿de verdad tocarás aquí?

- Si, la semana próxima.

- Me encantará verte tocar, porque estoy invitada ¿verdad?

- Claro que lo estas, aunque tendremos que conseguirte compañía, yo estaré arriba en el escenario- divertida explica la joven de cabello turquesa

- ah, no. ¿qué planes tienes, Michi?

- Así que aquí se esconde la mujer más hermosa de todo París- nombra una voz a las espaldas de ambas chicas. Cuando estas se giran se encuentran un hombre rubio de profundos ojos verdes ensartado en un frac Blanco

- Alex- nombra emocionada la muchacha de ojos azules a quien la rubia figura le besa la mano con delicadeza- Rei, te presento a Alex. meter apellido

- así que esta es la linda amiga de la que me habías hablado. Creo que mi amigo estará encantado de conocerla.

- Michelle….¿qué hiciste?

- Asegurarme de que no te aburras, amiga- guiña un ojo la muchacha de cabellos turquesa a la que está junto a ella.

- Lamento la tardanza…

Las tres personas en la recepción de la opera de París se giraron extrañados al escuchar a ese hombre que les interrumpía, era un muchacho con cabellera negra azulada de ojos claros como el cielo.

- Saphir - identifica el rubio

- Alex.

- Señoritas, les presento a mi amigo Saphir Noir, él también es pianista

- Es excelente- se emociona la muchacha de cabello turquesa- Reizel también adora la música, Saphir. Toca el piano y el arpa de una manera magnífica

- Tal vez después podamos tocar algo juntos

- Sería un placer.

- Alex y yo nos adelantaremos al palco, tómense su tiempo- se divierte la muchacha de cabello turquesa tirando de su rubia pareja, Reizel y Saphir se quedan solos con un incómodo silencio.

- Creo que nuestros amigos tienen otras intenciones para nosotros

- Así parece…-apenas puede contestar apenada la chica

- ¿desea que les alcancemos en el palco?- Ofrece educado el guapo muchacho percatándose de la incomodidad de la chica ante él.

La muchacha de ojos amatista solo acató a sonreír ante el joven y aceptar el brazo que le ofrecía para escoltarla al palco principal, al dirigirse a este, la muchacha chocó de lado con el torso de alguien más, el torso de alguien alto a quien vio directo a los ojos, unos ojos azules que le hicieron erizar la espalda y arrebatarle un sonrojo de las mejillas.

- Disculpe, señorita yo…- Aquel extraño se quedó mudo al ver de frente a la joven ante él, por un segundo para ambos se detuvo el tiempo.

- Descuide… no hay problema…

- Reizel, debemos ir adentro…la obra va a comenzar…

- Claro…nos vemos después…

Aquel breve encuentro bastó para que ambos extraños permanecieran ajenos a la obra que se realizaba escaleras abajo, aquel breve encuentro bastó para que ni ella ni él tuvieran paz.

La joven estaba casualmente junto al palco es ese hombre desconocido, a pesar de estar en silencio ambos intercambiaron miradas a cada instante. No era algo que ella acostumbrara hacer, pero había algo en ese hombre que le robaba la paz.

Salió al tocador, aunque no le sorprendió encontrarse con el hombre misterioso casi al momento de salir del palco, éste la detuvo de la mano haciéndola girarse para verlo de frente.

- Usted…

- tu….

- ¿quién es usted?

- ¿no sabes quién soy? - interroga él

- ¿acaso debo saberlo? Jamás le había visto

- Bridget…

- No soy Bridget, soy Reizel

- Te reconocería en cualquier sitio, entre mil mujeres, eres tu…mi Bridget- Nombra entusiasmado el hombre de ojos azules mientras abraza emocionado a aquella muchacha que a primera instancia se queda paralizada y luego se suelta de aquel abrazo con brusquedad.

- Suélteme. Ya le dije que me está confundiendo. No soy Bridget, así que déjeme en paz

- ¿por qué haces esto, Bridget? Te he buscado…te he buscado tanto…. ¿quién era él? ¿quién era ese hombre con el que estabas en el palco? ¿era tu amante? ¿acaso encontraste a otro hombre?

El escarlata llenó el rostro de aquella muchacha de cabellos negros, no estaba molesta, estaba furiosa por aquella pregunta y abofeteó con la peor de las rudezas a aquel hombre.

- ¡cómo se atreve! Eso es algo que no le importa

- ¡me importa porque eres mía!

-¡suya! ¿qué le hace pensar que yo le pertenezco?

No hubo una respuesta a aquella interrogante, al menos no una verbal. Aquel hombre enredó sus manos en el delicado talle de esa mujer y con la mayor de las desesperaciones arrebató un besos de los labios rojos, no hubo reclamos, no hubo protestas, solo la respuesta a aquel beso con la misma pasión e intensidad que él. Aquel beso perdió dimensiones, aquel beso tomó vida propia, necesitaba sobras, necesitaba obscuridad.

Reizel sintió como aquel beso hacía hervir su sangre, no conocía el nombre de ese hombre, pero sabía que pertenecía a aquellos brazos, a aquellos labios. Sintió las caricias sobre la fina tela de su vestido, sintió como despertaba profundas pasiones en ese amante y como caricia a caricia arrancaba un nuevo gemido de su garganta, cada uno más difícil de externar que el otro.
Muy pronto fue consciente del lugar donde se encontraban y a donde la llevaban sus más profundos deseos, él pareció adivinarlo porque susurró en su oído dos palabras que cambiarían su mundo.

- ven conmigo….

Abro los ojos y siento a mi corazón latir aceleradamente, ese sueño está tan nítido en mi cabeza, el sabor de esos labios…los de él, los de Endymion.

No solo es mi corazón, también es mi cuerpo entero el que parece recordar a la perfección aquel sueño, aun siento mi piel erizada por aquellos labios y de pronto lo recuerdo, no estoy sola en la cama.

Cuando intento moverme un par de brazos protectores me tienen sujeta con la mayor de las posesividades y escucho el gruñido de Endymion cuando intento revolverme entre sus brazos y ahora con más fuerza se aferra a mi cuerpo, ya lo he recordado…anoche dormí con él.

Siento su aroma a los Highlands en toda la habitación, es extraño pero jamás me había sentido así. ¿por qué Endymion me hace sentir de esta manera? ¿por qué a su lado parece estar todo bien? ¿por qué tengo estos sueños tan extraños?

Tal vez lo mejor sea dejar de pensar en todo esto, al menos por hoy. Me siento acalorada y tal vez lo mejor sea darme un baño para quitar todas esas ideas de mi cabeza. Hoy solo deseo disfrutar del abrazo de este hombre, aunque no dure para siempre quiero disfrutarlo, pero no así…

Contengo la respiración y me escabullo de esos brazos que me detienen con la mayor de las necesidades, también me gustaría quedarme así todo el tiempo.

Lo veo desde fuera de la cama, luce tan perfecto. Creo que en el poco tiempo que llevo de conocerlo nunca lo había visto dormir, siempre es él el que cuida de mi sueño y me encanta verlo así, tan tranquilo.

Lo beso en los labios con el mayor de los cuidados para no despertarlo y luego entro a la ducha, creo que la necesito.

Paris 1873

Hacía varias noches que se había encontrado con esa mujer, con la mujer más hermosa que hubiera visto sobre la tierra y le había reconocido; era suya.

Luego de aquel profundo beso y la súplica de marcharse lejos, ella lo había abofeteado como hacía décadas nadie lo hacía, le había encantado.

Había asistido cada noche a la ópera con la esperanza de volver a encontrarla, pero todo había sido en vano ¿a dónde había ido su Bridget? ¿dónde estaba?

Esa noche como todas las otras podía observar con el mayor de los aburrimientos el concierto que se efectuaba bajo sus ojos. Él solo tenía un anhelo y al parecer la suerte no estaría de su lado ese día tampoco. Una leve risita lo hizo salir de sus pensamientos, una que reconocería en cualquier sitio: Bridget.

Vio en el palco frente al suyo a una bella muchacha ensartada en un vestido violeta, estaba acompañada de nueva cuenta de aquel sujeto con el que la había visto la otra noche. No pudo tolerarlo más, su sangre ardía, sus ojos saltaban y sus puños se presionaron a un punto que sus nudillos se volvieron blancos, eso no podía soportarlo.

Cuando vio salir a la chica del palco su cuerpo actuó por instinto, se puso de pie de prisa para encontrarla y ahí estaba ella, tan hermosa como la recordaba dirigiéndose con total serenidad a uno de los pasillos donde estaban los tocadores de mujeres, él la sostuvo por la muñeca.

- ¡Bridget!

La joven se giró sorprendida al ver a aquel hombre frente a ella, muy pronto su sorpresa fue cambiada por coraje.

- ¡suélteme! Creí haberle dejado muy clara la otra noche que no quiero volver a saber de usted

- ¿quién era ese tipo con el que estabas?- Reclama furioso el alto hombre

- Le he dicho ya que no es asunto suyo- Se suelta de aquel agarre la molesta muchacha

- ¡claro que es asunto mío, tú eres asunto mío!- se desespera él- Nos vamos ahora mismo. No voy a soportar que te quedes con ese idita.

El joven tiró de la mano de la mujer ante él. La decisión en aquel rostro la hizo dudar por un segundo si seguirle; Pero solo fue un segundo en el que se vio tentada a ir con él, luego la respuesta vino a ella en forma de gancho izquierdo directo al rostro de él, un grito inminente de dolor de parte de ella.

- ¿estás bien?- se preocupa el joven

- ¡Claro que no estoy bien, Idiota! ¿de qué diablos está hecho usted, de piedra?- reclama Reizel que se detiene la mano doliéndose.

- Te lastimaste…déjame ver- Insiste él acercándose a la chica

-¡no me toque!

- No seas necia, te lastimaste

- ¿acaso eres doctor?- bufa la muchacha escondiendo su mano pero disminuyendo su coraje

- Si. Dame tu mano.

-Estas mintiendo

- Si no me das la mano nunca lo sabrás

Ella duda y luego con todas las reservas posibles extiendo su mano a ese hombre no tan desconocido, Reizel lucha entre sus deseos y sus principios, pero cede, cede y siente su piel estremecerse cuando él le quita el guante con toda la suavidad del mundo, ese es casi un acto íntimo, al menos así puede sentirse en medio de la obscuridad cuando él acaricia con el mayor de los esmeros su mano hinchada. Lentamente el hombre de ojos azules acercó sus labios a aquella blanca y fina mano, dándole besos suaves y dulces y amorosos, extrañamente el dolor comienza a disminuir.

- ¿duele menos?- Pregunta con suavidad el muchacho de cabellos negros elevando sus ojos hasta encontrarse con los de la sonrojada chica, ella solo asiente- ¿lo ves?

- ¿eso te lo enseñaron en la escuela de medicina?- Inquiere ella con un toque de celos escondido entre sus palabras, él sonríe- Así que vas por el mundo besando la mano de cuanta mujer tiene algún dolor.

- Solo de las que me golpean en el rostro y créeme…no me pasa muy a menudo.

- me es difícil creerlo- Ríe la chica mientras observa como el hombre del que aun no sabía su nombre frunce el ceño, él parece adivinar lo que pasa por la cabeza de aquella mujer y le sonríe.

- Mi nombre es Endymion Moncrieff…- Se presenta galante él

- Reizel…Reizel Du Feu…

- Encantado, Reizel…

- Lamento haberle decepcionado, creo que no soy la mujer que está buscando…

- Al contrario…Usted jamás podría decepcionarme…

- No soy Bridget….Creo que no soy a quien busca…

- ¿ahora me hablas de usted? Creí que habíamos roto esa barrera…

- Debo….debo volver a mi asiento, me están esperando…

- ¿él?- apenas consigue exteriorizar con molestia mal disimulada el alto inglés.

- ¿acaso son celos los que escucho en su voz?- Se divierte la muchacha francesa dando media vuelta.

- Espera….No te vayas

- ¡suéltela!- Se escucha el grito enfurecido detrás de aquella pareja, era aquel hombre de cabellos negros azulados que se lanza sobre Endymion

- ¡Saphir, suéltelo!

- ¿le ha ofendido, Reizel? ¿se ha sobrepasado este hombre con usted?- Interroga el recién llegado que intenta golpear a Endymion fallídamente.

- No se meta…- Pide Endymion con paciencia

- ¿Qué no me meta? ¡es de mi prometida de quien estamos hablando!

- ¡prometida!

Aquella palabra fue suficiente para que Endymion se enfureciera tanto como el hombre ante él regresando los golpes uno a uno, ambos se tiraron en el suelo en una batalla limpia cuerpo a cuerpo.

No pasó mucho tiempo para que aquella disputa llamara la atención de todos en el piso, incluso de los guardias que obligaron a ambos hombres a salir del edificio custodiados por la policía. En aquel entonces la alteración al orden público era tomado demasiado en serio y tanto Endymion como Saphir terminaron encerrados en la parte trasera de un coche de policía, Ambos se veían con el mayor de los corajes. Desearían continuar allí mismo con su disputa, pero ambos tenían las manos incapacitadas con un par de esposas, aun así el duelo de miradas permanecía, y permaneció hasta que el suelo retumbó a sus pies y el coche en el que viajaban regresaba.

- ¿qué ocurre, oficial?- Interroga Endymion obligado por una fuerza superior a él, aunque en su interior sospecha la respuesta.

- Volvemos a la ópera de París, señores…al parecer ustedes dos son los hombres más afortunados de esta tierra…acaba de ocurrir un incendio en aquel lugar. Parece que será difícil que alguien sobreviva a eso…

La palidez llegó a los rostros de ambos prisioneros que compartieron un mismo temor.

Fue poco lo que tardaron en confirmar sus miedos. A través de la pequeña ventana de aquel coche pudieron ver arder a la Ópera de París, luego una explosión cegadora…

- ¡Bridget!

Mientras el agua tibia cae por mi cuerpo puedo sentir que me relajo. Las imágenes de anoche vienen a mi mente, jamás imaginé que mi primer noche con alguien sería así, aunque tampoco imaginé que sería con un hombre de más de cien años de edad y aun así no podría pedir más.

Escucho un grito desgarrador que viene de la habitación y apenas tengo tiempo de enredarme en una toalla para salir corriendo a ver qué ocurre, veo a Endymion sentado en la cama evidentemente en shock.

- Endymion, ¿qué ocurre? ¿estás bien?- Le interrogo mientras él sigue en su mundo con las manos apretadas, yo me siento sobre la cama y me acerco a él- Endymion….

Sus ojos me miran y veo que su cuerpo tiembla, su mirada es como la de un niño asustado que se encuentra perdido.

- Tranquilo…fue solo un sueño

No tengo tiempo de decir nada más porque él tira de mi cuerpo abrazándome con fuerza, puedo sentir su corazón latir acelerado contra mi piel y aun siento el miedo emanar por sus poros.

- Creí que te había perdido…

- Solo tomaba una ducha, Endymion…No iré a ningún sitio- Le digo con una voz suave que no sé de donde me sale ya que dos días atrás lo hubiera reñido por exagerado.

- Estas mojada…- me murmura al oído mientras siento su mano recorrer mi espalda desnuda, eso me hace estremecer.

- Los gritos de "alguien" me hicieron salir corriendo del baño.

Endymion disminuye la fuerza de su abrazo y puedo separarme un poco de él, volteo a verlo y su rostro ahora es relajado y sonriente, el miedo en su mirada se ha esfumado.

- Pudiste despertarme….Me encantaría tomar esa ducha contigo.

Aquel tono en sus palabras es juguetón pero muy pronto soy consciente de mi realidad, eso me entristece y él lo nota al instante.

- ¿qué pasa?

- Endymion….Creo que es importante que hablemos…

- ¿de verdad es necesario que lo hagamos? Contigo aquí, sobre la cama y así….lo último en lo que pienso es en hablar, Rei.- Él ve la determinación en mi rostro y se da cuenta de que no estoy bromeando- Pero si tu lo deseas…hablemos…¿de qué deseas hablar?

- Sobre anoche.- Digo intentando determinar lo que pasa por su cabeza analizando su rostro pero no lo consigo- Creo que fue un error Endymion.

- ¿un error?- me mira confundido- no te entiendo

- Yo estaba ebria y tu….bueno….creo que esto no debió pasar.

- ¿te arrepientes?-Siento el dolor en sus palabras y su vista se clava en las sábanas que revelan un secreto del que yo jamás habría hablado con él y tal vez con nadie más- Escucha, sé que tal vez no fue como lo habías imaginado que sería pero…

- No, no…No es sobre eso, Endymion. Lo de anoche fue fantástico pero…

- ¿fantástico?- Interroga con un toque de orgullo el hombre ante mí, eso hace despertar un deseo indescriptible en mi interior- ¿puedo saber qué tanto?

- ¡Endymion! Estoy hablando en serio.

- Si no te arrepientes dime qué es lo que te preocupa.

- Por más lindo que pudo haber sido lo de anoche…No llegaremos a ningún lado. Tú aun sigues pensando todo el tiempo en ella y yo no quiero vivir con un fantasma entre nosotros…

- Rei…

- Endymion, por favor. Anoche no pensé bien las cosas…me dejé llevar, eso es todo. Olvidémoslo ¿quieres? Yo tengo que terminar mi trabajo para la revista y luego desapareceré de tu vida- Le pido intentando la mejor de mis sonrisas pero sin mirarlo a la cara, me duele pero lo que digo es verdad, no podría vivir con el fantasma de Bridget entre él y yo.- Lo mejor será olvidar que esto pasó.

- No.

Su respuesta sencilla y rotunda me hace mirarle sorprendida, él me observa con una seriedad y determinación estremecedora.

- ¿qué?

- No quiero olvidarlo, Rei. Yo fui totalmente consciente de lo que hice anoche y sé que tu también. Tal vez el alcohol nos ayudó a sincerarnos, a derribar ciertas barreras, pero yo no me arrepiento.

- Ni siquiera podías mirarme sin sentirte culpable. ¿Lo has olvidado ya? ¿qué ha cambiado de ayer a hoy, Endymion?

- Tu. Tu lo has cambiado todo, Rei. No puedes pedirme que te deje ir ahora que te he encontrado

- Acabas de conocerme

- Y te conozco mejor que a cualquier otra

- ¿cómo podrías?- Me indigno y me pongo de pie, no es posible guardar mucha dignidad cuando estas cubierta solo por una toalla de baño- ¡no sabes nada de mí!

- Sé más de lo que imaginas

- ¿cómo? ¿espiándome? ¿investigándome?

- Rei…basta- me pide Endymion poniéndose de pie…Diablos…totalmente desnudo y camina hacia mí, a la luz del día las cosas lucen muy diferentes…maravillosamente diferentes ¡Hino, deja de mirarlo!- ¿qué pasa realmente?

Endymion me abraza y yo intento librarme pero no puedo y no por falta de fuerza sino por falta de deseos pero a pesar de la paz que me da ese abrazo no quiero responder a su pregunta.

- Se que para ti todo esto es demasiado difícil, demasiado confuso. Te entiendo y no quiero presionarte…

- Endymion. Tú tienes todo el tiempo del universo, yo no. Si en más de un siglo no has podido olvidarla…no quiero aventurarme a investigar si yo puedo lograrlo. No quiero. Me quiero lo suficiente para no ponerme en ese papel en tu vida.

- Rei… ¿es eso lo que más te preocupa?- Me interroga él con ternura mientras acaricia mi mejilla con ternura. Creí que te preocuparían mil cosas luego de estar juntos anoche, pero no eso…

- ¿te parece poco?- Me indigno Empujándolo lejos de mi.

- Rei…quien está aquí, ahora, conmigo…eres tú, no hay nadie más

- ¿y Bridget?

Endymion vuelve a acercarse a mí y a aprisionarme entre sus brazos, se siente tan bien.

- Deja de preocuparte por Bridget o por quien sea ¿quieres? Solo preocupémonos por ti y por mí. Creo que con eso tendremos suficiente trabajo por un muy muy muy buen tiempo…

- Pero….

- Por favor, Rei….Quédate a mi lado…No te vayas…sé que no quieres irte- Tiene razón, no quiero pero mi lógica me dice que debo hacerlo- Dame una oportunidad…a la primer falla…al primer error eres libre de dejarme pero te aseguro que haré todo lo que esté de mi parte porque no sea así…

- Endymion…

- Solo te pido una oportunidad, Rei…déjame hacerte feliz.

- Bridget…

- no volveré a mencionarla

- Ella es el amor de tu vida, no puedes…

- ¿olvidarla? Jamás podría, Rei. Decirte que lo haría sería una mentira y no deseo mentirte…Pero sé que te duele que hable de ella y no volveré a hacerlo.

- Sé que me parezco a ella. ¿no estarás buscando en mi a tu amada Bridget, Endymion? ¿no estarás…?

- Rei. Basta. - Me pide Endymion con toda la seriedad posible.- No me enamoré de ti por tu parecido con Bridget. Si, no voy a negarte que tienen cosas muy similares, pero son totalmente diferentes la una a la otra. Conocí a Bridget en todas sus facetas, estuvimos juntos más de una década y créeme jamás encontraré a otra mujer igual a ella, tampoco pretendo hacerlo.

- ¿vas a decirme que no te atraigo porque me parezco a tu esposa?

- Rei, aunque no lo creas ustedes son muy distintas y justo ahora estoy enamorado de Reiko Hino….de nadie más…- Aquellas palabras las dice con toda la suavidad del mundo mientras se aferra con todas las fuerzas a mi cintura e intenta besarme en los labios, yo lo detengo.

- ¿enamorado?- Pregunto incrédula, él asiente

- Perdidamente enamorado…

- ¿cuándo pasó eso?

- poco a poco a partir del primero momento en que te conocí…

Esa respuesta me dificulta la respiración.

- ¿y tú? ¿me amas…?- me pregunta con la inocencia de un pequeño, mirándome con sus ojos ilusionados y expectantes.- ¿me amas, Rei?

Yo callo un segundo agachando la cabeza y noto la tristeza en él, aun cuando no lo veo de frente.

- Sería bueno que me convencieras….- lo invito parpadeándole con coquetería, su tristeza desaparece y me levanta del suelo de un solo movimiento llevándome de vuelta hacia la cama.

- Con gusto, Señorita Hino….con mucho gusto…

Mi toalla es prontamente arrojada fuera de la cama. Veo la desesperación en el rostro de Endymion, una tremenda desesperación por fundir su cuerpo con el mío, lo sé porque yo me siento exactamente igual.

Con sus labios seca cada gota de agua de mi cuerpo, a cada beso siento evaporarse el vital líquido, siento el fuego arder en mi interior y me gusta, me gusta lo que Endymion Moncrieff despierta en mi.

- ¿qué estás haciendo conmigo, Rei?- Me interroga mientras traza una cadena de suaves besos hacia el sur.- me vuelves loco

Yo no puedo responder, estoy perdida en el mar de sensaciones que aumenta bajo mi cintura. Un gemido profundo se escapa de mis labios cuando aquellos labios se deslizan aun más al sur y esa lengua rugosa acaricia la parte más sensible de mi feminidad. Cada movimiento de sus labios y su lengua me hacen perder más y más la cabeza y siento como él disfruta al verme retorcer de placer bajo sus labios, disfruta aun más cuando mi cuerpo entero colapsa al no poder resistir más todo ese placer.

- Adoro tu sabor…- murmura a mi oído de forma juguetona mientras se acerca a besar mi barbilla, veo el brillo siniestro en su mirada, no ha terminado.

- Pareces estarlo disfrutando- murmuro mientras intento recobrarme de todo eso.

- Lo disfruto bastante, señorita Hino…

Aquella perfecta sonrisa es un reto a lo que soy y consigo empujarlo contra la cama sentándome a horcajadas sobre él, él está fascinado.

- Ahora es mi turno, Señor Moncrieff…- Susurro a su oído con el mismo tono siniestro que él usó segundos atrás.

Siento como su respiración se corta cuando mis manos rozan su masculinidad, creo que empiezo a entender qué es lo que él ve de divertido.

Sentada sobre su cuerpo volvemos a ser uno. Su cuerpo reclama el mío y mi vientre clama por sentirlo de nuevo. Lentamente siento como mi interior se abre paso a él y mi cuerpo se estremece al sentir a Endyimion Moncrieff en lo más profundo de mi.

Mis caderas se mueven con un ritmo natural sobre él, no soy consciente de ninguno de mis movimientos y son mi cuerpo y mi propio deseo los que deciden por mí, estoy perdida, él también lo está.

Clavo mis labios en los suyos, lo beso con desesperación y deseo, él intenta tocar mi cuerpo pero y aprisiono sus manos bajo las mías, disfruto siendo yo y solo yo la que decida, él lo sabe.

Son mis caderas las que aceleran más y más el ritmo, Endymion luce desesperado al no poder tocarme, yo disfruto tenerlo prisionero bajo mi cuerpo.

Veo que está a dos pasos de perder la cabeza y me gusta ver al serio Endymion Moncrieff desesperado por no poder tocarme y en dos segundos estoy bajo su cuerpo, él vuelve a hundirse en mi interior y trata de besar mis labios pero yo no se lo permito.

- No juegue conmigo, Señorita Hino…- susurra él en mi oído y no oculta la desesperación en su voz, ¿estaré desesperando a Endymion Moncrieff? Creo que si

- ¿qué puede hacerme, Señor Moncrieff?- Interrogo con voz aterciopelada y sin poder ni querer ocular la lujuria en mis palabras.

- Quien sabe….uno nunca puede saber cómo reaccionará un hombre desesperado.

Aquellos labios se funden con los míos en el beso más pasional que jamás he sentido, yo le respondo de la misma manera y la cama arde con nosotros dentro. Nos entregamos con desesperación, con una ansiedad desbordada, finalmente explotamos superados por nuestros cuerpos, incapacitados para poder contener tanta pasión.

No recuerdo lo que pasa entre ese momento y su abrazo, solo sé que me encuentro de nuevo prisionera entre sus brazos, es una prisión que me encanta estar.

Me besa dulcemente en la frente y las mejillas, le escucho susurrarme palabras dulces y amorosas al oído, luego un sueño más fuerte que yo hace que mis ojos se sientan más y más pesados, finalmente me quedo dormida y sueño, sueño con Moncrieff Camp, con inmensos capos de cebada y con él….

Moncrieff Camp 1820

Bridget despertó esa mañana sintiéndose muy relajada, había dormido hasta tarde ya que la noche anterior ella y Endymion habían ido a la cama demasiado tarde, Bridget había tocado el arpa para él hasta casi el amanecer y por si lado Endymion había tocado un poco el piano, desde que Bridget había llegado a Moncrieff Camp no la había pasado tan bien como aquea noche.

Cuando abrió los ojos Endymion ya no estaba en la cama y tampoco en la habitación. Él siempre la esperaba para salir a hacer sus recorridos ¿por qué no estaba ahí? ¿a dónde había ido?

Bridget se puso sus ropas de trabajo y salió de Moncrieff Camp. Ese día no había desayunado nada, extrañamente le había tomado un cierto aprecio a desayunar con Endymion, ahora sin él a su lado para charlar de sus planes para el día la mesa lucía demasiado grande y le aterraba quedarse ahí.

En los establos pudo ver que solo estaba Lady Mars, Tuxedo al igual que su dueño estaban en cualquier otro sitio menos ahí ¿a dónde podrían haber ido?

Ambas damas de negras cabelleras salieron de las caballerizas sin rumbo fijo, Moncrieff Camp era tan grande que a pesar de haberlo recorrido por semanas enteras todos los días había mucho que ella no conocía; ese fue el caso de una cascada con la que se encontró entre los árboles de aquel lugar, unas aguas cristalinas que la invitaron a sumergirse en ellas. Dejó a Lady Mars a unos metros de los árboles, protegiéndola de los rayos del sol y se deshizo de su blusa y sus botas deseando sumergirse en esas aguas, pero alguien más está ahí.

Puede ver a Endymion de espaldas a ella dándose un baño. Sus ojos amatista se pierden en aquella espalda musculosa, pero sus ojos se clavan en algo que la desgarra: La espalda de Endymion.

Apenas y puede contarse como espalda ya que es un despojo de piel , un sinfín de grietas mal cicatrizadas, cicatrices antiguas y profundas que no dejan lugar a dudas que fueron hechas a una edad muy temprana, prefiere esconderse para que él no la vea, pero no puede dejar de mirar con un dolor que se le clava muy dentro a aquel hombre ¿quién le habrá hecho aquellas cicatrices a Endymion?

Prefiere alejarse, prefiere irse y lo hace despacio, sin ser vista, sin ser detectada.

Bridget vuelve sus pasos a Moncrieff Camp. Organiza a algunas personas y visita las destilerías donde se encuentra con Andrew quien le explica cómo van las producciones de Whisky para esa temporada.

- Tal vez deberíamos conseguir más botellas, Bridget.

- Pienso lo mismo, Andrew. Tenemos las suficientes para envasar esta producción pero siempre será mejor tener un poco más, no quiero sorpresas.

- Hablaré con nuestro proveedor en Edimburgo

- Deberías mandarle llamar, deseo hablar con él

- ¿ocurre algo?

- Andrew….con la cebada de Elgin aumentaremos nuestra producción, incluso deberíamos de ir pensando en ampliar las destilerías…

- Bridget, si sigues así creo que perderé mi trabajo en Moncrieff Camp- Bromea el rubio

- Siempre necesitaremos de tu apoyo, Andrew- tranquiliza Bridget colgándose del brazo del Rubio y saliendo de los almacenas, Andrew nota la preocupación en le rostro de la joven, algo raro.

- Bridget, ¿te encuentras bien?

- Andrew…¿desde cuándo conoces a Endymion?

- No lo sé, Bridget….creo que desde siempre. Pero creo que ya te lo había dicho antes… ¿a qué viene tu repentina curiosidad?

- Andrew….

- ¿sí?

- ¿cómo era Sir Duncan con Endymion?

El rubio frunció el ceño evidentemente preocupado por aquella pregunta pero intentó poner la mejor de sus caras.

- ¿a qué viene todo esto, Bridget?

- Contéstame, Andrew… ¿cómo era Sir Duncan con su hijo? ¿era un buen padre?

- ¿padre?- rió con amargura el rubio- claro que no, Bridget. Duncan fue todo menos un padre para Endymion. Fue un hombre cruel y demasiado duro…Puedo entender que le doliera la falta de Lady Neris…pero ese no era motivo para ensañarse con su hijo, Endymion era solo un niño cuando todo pasó.

- ¿le pegaba?- Vuelve a preguntar ella directa

- ¿cómo?

- Sir Duncan…¿él le pegaba a Endymion?

- Así que aquí se han metido ustedes dos- nombra la voz seria del dueño y señor de Moncrieff Camp a los dos jóvenes que se giran sobresaltados.

- Endymion

- Creí que estarías en casa, Bridget.- Reprende intentando mantener un gesto gentil entre sus labios el pelinegro- Anoche nos dormimos demasiado tarde…

Ella se encoje de hombros al ver una sonrisa pícara en el rostro de Andrew.

- No acostumbro dormir hasta tarde, Endymion. Hay demasiadas cosas por hacer en Moncrieff Camp como para holgazanear.

- No es holgazanear. Has trabajado demasiado, yo mismo te he hecho esforzarte demasiado con mi enfermedad y mi convalecencia. Mereces un descanso.

- No lo necesito, Endymion. No soy de cristal.

- Bueno…yo, los dejo solos- Se apena el rubio. - Los veré más tarde, en la fiesta de Lady McLaren

Bridget se queda en silencio observando cómo Andrew se aleja de ellos, Bridget había olvidado por completo aquella fiesta.

- Nosotros también debemos regresar a casa, Bridget. Imagino que necesitarás tiempo para arreglarte.

- No ocupo tanto tiempo para arreglarme como tus queridas, Endymion. Pero imagino que tú tendrás que esmerarte, vas a encontrarte con "todas tus mujeres".

Bridget siguió de largo pero Endymion le cortó el paso, ella lo miró molesta buscando en su rostro una respuesta.

- No tengo "mujeres" Bridget. Tengo una esposa y eres tú. Si tanto te molesta que nos encontremos con ellas podemos mandarnos disculpar con Lady McLaren. No quiero que te sientas incomoda bajo ninguna circunstancia…

- No me interesa en lo más mínimo si esas mujeres van o no. Tenemos un compromiso con Lady McLaren y vamos a cumplirlo.

-Bridget, Bridget….a veces no te entiendo

- ¿quién te pidió que lo hicieras? Date prisa- gruñe la muchacha siguiendo de largo mientras ignoraba al hombre ante ella, no iba a ponerse a discutir en ese momento.

Endymion solo negó con la cabeza y siguió a aquella muchacha, si era verdad. Jamás entendería a Bridget, pero si lo pensaba bien…no era precisamente entenderla su mayor prioridad.

Lady McLaren era una mujer que reconocía por sus buenas fiestas, reunía a la gente más importante y respetable, no solo de Drumnulditch sino de toda Escocia. Usaba los enormes salones de su casa para hacer los mejores bailes de la temporada, al que estaban invitados Bridget y Endymion no era la excepción.

Bridget debía arreglarse, recordaba haber metido a su baúl un vestido que su madre le diera unos días antes de casarse. No era lo adecuado para un baile, pero la poca ropa de fiesta que tenía estaba en Edimburgo, se suponía que Bridget volvería a Elgin solo por el verano, nunca imaginó que no volvería a casa de su tío.

Para su sorpresa sobre la cama estaba un hermoso vestido color amatista con bordados en hilos de oro, era un vestido con corsé, que según le había contado Lita era una moda en Francia pero que ella no gustaba del todo ¿quién quiere tener una cintura de cuarenta centímetros? Ella no, pero el vestido si era hermoso y con la ayuda de la señora Sinclair no dudó en ponérselo.

Endymion se había quedado boquiabierto al ver a Bridget bajar las escaleras, él se había arreglado en su estudio para no molestarla más de lo que ya parecía estarlo, por ello al verla aparecer ensartada en el vestido que había mandado comprarle hacía varios días le robó una sonrisa, Bridget se sintió sonrojada al ver a su esposo observarla de esa manera.

- Luces divina esta noche…- Halaga Endymion mientras ofrece su brazo a la hermosa mujer ante él, el sonrojo de Bridget aumentó aun más haciendo que su rostro se pusiera carmesí

- Gracias por el vestido…No era necesario…- dice apenada la mujer de ojos amatista.

- Lo era. -Responde Endymion mientras conduce a Bridget al coche que los llevará a Drumnulditch - No trajiste contigo vestidos de fiesta.

- ¿espiaste mis cosas?- se indigna Bridget- ¡No tenías ningún derecho! son mis cosas Endymion. Podrás ser dueño y señor de Moncrieff Camp, pero no mío, yo no voy a permitir que…

- La señora Sinclair me lo dijo- dice cortante el pelinegro- Cuando le dije que teníamos un baile en casa de Lady McLaren me dijo que en tus cosas no habías traído un vestido de fiesta

- oh…

El camino a Drumnulditch fue en silencio, Bridget estaba realmente apena por su reacción, pero no pensaba disculparse con Endymion, había algo en él que la hacía sentir una profunda necesidad de tener siempre la razón.

Como Endymion lo recordaba, Lady McLaren era una mujer que hacía las fiestas más elegantes y concurridas de las que él tuviera memoria, aunque hacía mucho que no se paraba por una fiesta, la última a la que había asistido había sido a su boda y eso no terminó nada bien.

La pareja bajó del coche de la casa Moncrieff en silencio. Ninguno de ellos había hablado mucho durante el trayecto y podía notárseles tensos, lo estuvieron aun más cuando un sinfín de miradas se clavaron en ellos. Para muchos esa era la primera vez que veían a Lady Bridget de Byres, para otros volver a verla era sumamente molesto.

- ¡Bridget, Endymion!- Llamó Lady McLaren- Bienvenidos. Me hace tan feliz ver que aceptaron venir

- No podíamos fallarle, Lady McLaren- Responde Endymion educadamente

- Me agrada que así sea, Linda, luces hermosa con ese vestido, prepárate para ganarte el odio de más de una de las mujeres aquí presentes… no toman muy bien toparse con una chica más joven y bella que ellas….

- Descuide, Lady McLaren….Creo que sobreviviré…

- Eso me agrada. Debo dejarlos, pero por favor…disfruten de la fiesta.

Lady McLaren dejó sola a la pareja en ese gran salón, Bridget pudo observar en un rincón a sus amigos los Ferguson y no tardó mucho en caminar hacia ellos soltándose de Endymion, él solo la siguió.

- Bridget, que lindo vestido el tuyo- se emociona la joven de ojos verdes- luces hermosa

- Es un obsequio de Endymion

- Vaya…Así que sabes ser detallista- se burla la alta señora Ferguson consiguiendo hacer fruncir el ceño al dueño de Moncrieff Camp- Oye, Lady O´Donell y Lady McDonald mueren por saludarte. Creo que te volviste algo así como su heroína luego de arrojarle el té encima a Lady Alliston

- Creí que había sido un accidente- interviene Endymion

- Fue algo por el estilo…- Minimiza Bridget soltándose del brazo del hombre a su lado- vamos con ellas

Al ver alejarse a la mujer del vestido violeta Endymion sintió una ligera opresión en el pecho, tanto que fue ajeno a las burlas de su amigo, su alma entera estaba puesta a varios metros de ahí…

Tanto Lady McDonald como Lady O´Donell recibieron con el mayor de los entusiasmos a Bridget, al parecer tal como le había dicho Lita se había ganado sin querer el agrado de esas chicas luego del enfrentamiento que tuvieron ambas mujeres en la última reunión. La charla se trasladó a los jardines exteriores de la casa de Lady McLaren ya que ninguna deseaba que nadie más escuchara lo que todas tenían por decir.

En la Charla Bridget descubrió que Lady McDonald era hija del amable Señor McDonald con el que ella hacía negocios y que Lady O´Donell era una prima de Lady McDonald, ahí mismo se ofrecieron hacer a un lado y llamarse por sus nombres, eso es lo que hacen los amigos.

- Deberías de venir a tomar el té a mi casa- ofrece Molly

- O a la mía, las puertas de McDonald Camp están abiertas para ti. Podría pedir que te prepararan algunas galletas- ofrece dulce la chica de cabellos azules

- Sería mejor ir con los Ferguson- Ofrece la pelinegra- Lita es la mejor cocinera que he conocido

- ¿tú no cocinas, Bridget?

- No, generalmente no tengo tiempo para nada y… no me gusta- confiesa Bridget

-Claro, Bridget tiene cosas mucho mejores que hacer que hornear ¿no es así?- Interfiere la rubia mujer con su inseparable listón rojo, Lady Alliston- No por nada logró atrapar a Endymion…

- Guillermina Alliston…-nombra incómoda la joven pelinegra- siempre tan oportuna…

- Querida, parece que no te da gusto verme- se divierte la rubia de ojos azules- ¿acaso te preocupa que Endymion quede prendado de mi belleza? Es fácil eclipsarte, querida. No eres tan linda

- Veo que conseguiste resolver tu problema con el vestido. Te dije que las cortinas de la cocina podrían servirte de mucho, "querida"

- Bridget, eres agresiva… Tal como dicen de la gente de Elgin

- Creí que eso decían de la gente de los Highlands, aunque tal vez se refieran a personas como tu…no todos aquí son de esa forma.

- Tal vez aunque… ¿sabes? Las mujeres de los Higlands tenemos nuestros encantos, si no puedes preguntarle a tu marido, luce fascinado con Victoria.

Bridget volteó al interior del salón, allí, al fondo se encontraba Endymion charlando con Lady Victoria Romans y aunque se mantuvo lo más indiferente posible no pudo dejar de sentir una terrible punzada en el corazón.

- Es lógico. Ya me había contado Lita sobre la previa predilección de Endymion por las chicas fáciles.

- Claro, por eso se casó contigo, querida…-Dice la rubia de ojos azules.

Los ojos amatista de Bridget se volvieron fuego puro tras escuchar esas palabras de aquella boca y sin pensarlo dos veces las pequeñas pero fuertes manos de Bridget abofetearon el rostro de la perfecta señorita Alliston dejando marcada la mano con alianzas incluidas.

- Mucho cuidado, Guillermina…. No soy del tipo de mujer que se deja pisotear.

Luego de dolerse la mejilla, la rubia joven regresó la bofetada a Bridget

- Eres una arribista, una cualquiera que se vendió al mejor postor. Hablas de mujeres fáciles cuándo tu eres la más fácil de todas. Al menos las meretrices son sinceras y aceptan abiertamente lo que son pero tu…¡tú eres una hipócrita!

- Me tiene sin cuidado lo que tu pienses, Guillermina….- Minimiza Bridget dando media vuelta para alejarse del jardín.

- Claro que te tiene sin cuidado, lo que digo no es nada más que la verdad. Si bien lo dice todo mundo, las mujeres de la familia De Byres son mujerzuelas

La poca paciencia que Bridget pudo haber tenido desapareció con esas palabras y tras volver a abofetear a la muchacha de cabellos rubios tiró del cabello de ésta para hacerla caer al suelo, Guillermina Alliston hubiera preferido nunca haber abierto la boca ya que su delicado peinado fue deshecho en segundos y esta a pesar de intentar defenderse le fue imposible, Bridget era más fuerte y más hábil y peor aun…estaba furiosa.

La rubia joven se sintió sin salida hasta que vio a su agresora ser retirada de encima de ella, no podía ver el rostro de su salvador, pero le estaba eternamente agradecida.

- Bridget, detente- Suplica Endymion que era quien había llegado a alejar a su furiosa esposa de su víctima.

- No intentes detenerme, Endymion. Pienso hacer entender a esta mujer que aprenda a respetarme ¡me tiene harta!

- Linda, por favor…

- No te metas, Endymion

- Linda, por favor- Suplica el joven alejando a su esposa de la desafortunada rubia- no querrás dejarle a Lady McLaren un mal concepto de ti.

- A fin de cuentas todos piensan lo peor de mi ¿no es así, Endymion? ¿qué más da una persona más o una persona menos?

- Bridget…

- déjame en paz, no eres precisamente la persona a la que más deseo ver en este momento…

La muchacha de ojos amatista entró al salón para escabullirse al tocador, afortunadamente era poco lo que se había ensuciado luego de dar una buena lección a Lady Alliston y tardó apenas u par de minutos en estar como si nada, aunque no era lo mismo de sus nervios, aun sentía la sangre hirviendo por sus venas y pensó que lo mejor era buscar algo para tomar.

- Así que cambiaste Edimburgo por las fiestas de Lady McLaren-Dice una voz junto a Bridget, ella presta atención y descubre un rostro conocido

- ¿qué haces tú aquí? - Sonríe feliz la muchacha de ojos amatista.

- me invitaron, ¿te molesta?

- ¡por supuesto que no, me da mucho gusto!-dice la chica de cabellos negros que se abraza emocionada a la alta silueta rubia.- Anda, invítame a bailar…como en los viejos tiempo.

- Señorita….Señora… ¿me permite esta pieza?- Pide con una ceremonia excesiva el rubio.

- Encantada…

Al ritmo del vals comenzaron a girar ambas siluetas, ellos reían divertidos intercambiando un par de comentarios, la estaban pasando bastante bien.

- ¿eres feliz, Bridget?- Interroga el rubio joven una vez que han terminado de bailar y se apartan a charlar en un rincón.

- Claro… ¿por qué no lo sería?

- Endymion Moncrieff no tiene la mejor de las famas…

- Lo sé, pero nos llevamos bien, en serio

- Briss…Sabes que si en algún momento necesitas ayuda, si quieres dejarlo cuentas con mi padre y conmigo, en Edimburgo te esperaremos con los brazos abiertos….

- Claro que lo sé, muchas gracias por preocuparte tanto por mi- Responde conmovida la mujer de cabellos de noche mientras se abraza cariñosa al chico frente a ella

- ¡Bridget!- grita una voz enfurecida a la que poco le importa llamar la atención de todos los asistentes al baile, es Endymion Mocrieff que tiene los ojos inyectados de sangre

-Así que aquí está el afortunado Endymion Moncrieff- Nombra educado el alto joven pero no se escucha más, que un golpe del puño cerrado del muchacho de los Highlands, la furia se refleja en sus ojos.

-vámonos- Dice en un leve susurro el serio joven, lo hace con los dientes apretados y un coraje mal disimulado.

- contigo no voy a ningún lado, eres un imbécil- regresa enojada la chica de Elgin, nunca había mirado de esa forma a Endymion y eso lo hace sentir miedo en seguida.

- Nos vamos a casa, Bridget….

La chica no presta atención alguna al hombre frente a ella y se gira para revisar el rostro sangrante del rubio joven.

- ¿estás bien?- Bridget no tiene tiempo de dar respuesta alguna porque siente que algo tira de ella y la levanta del suelo- ¡suéltame, Endymion!

A esto tampoco hay respuesta y a pesar de los reclamos de ella el dueño de Moncrieff Camp sale de la finca de Lady McLaren sin prestar atención alguna y con la enojada Lady Bridget Moncrieff a cuestas. Durante el camino ninguno de los dos habló salvo por un par de insultos profesados por la enojada Bridget quien no estaba nada contenta con la forma en la que la habían sacado de la gala.

Al llegar a Moncrieff Camp Bridget empujó al hombre que le había abierto la puerta bajando sola del coche, entró a la finca sin voltear atrás, Endymion corrió detrás de ella.

-¡ Bridget!- nombra él corriendo detrás de la muchacha pero ella es más rápida y se desaparece de la vista de Endymion en dos segundos, él sube a la habitación pero no la encuentra y comienza a buscarla por toda la casa gritando y llamándola mientras abre todas las puertas que hay su paso hasta que una no cede….al del cuarto de música.

- ¡Bridget, abre la puerta!- ordena el hombre de ojos azules mientras golpea una y otra vez la puerta intentando abrirla.

- vete al diablo, Endymion.

- ¡Abre la maldita puerta, Bridget!

- Déjame en paz. Eres la última persona que deseo ver en este momento y como no quiero que la señora Sinclair me culpe por tus enfermedades te cedo la habitación así que déjame sola.

- ¡Bridget! ¡abre la estúpida puerta o voy a tumbarla yo mismo!

Dos segundos después se abrió la puerta del cuarto de música aunque tal vez Endymion hubiera preferido que no hubiera sido así ya que lo primero que pudo ver fueron los encolerizados ojos amatista de la joven lanzar fuego y su mano derecha estrellarse en su mejilla generando un ruido que posiblemente fue escuchado en todo Moncrieff Camp.

- Quiero que me dejes en paz por una maldita vez, Endymion Moncrieff. Quiero que me dejes sola y te largues de aquí.

- ¿qué hacías abrazando a ese hombre?

- ¿eres tú el que va a reclamarme? ¡Tú que estabas charlando muy complacido con Victoria Romans! Escucha, Endymion. No quiero hablar contigo y no tengo por qué decirte quién era ese hombre así que has algo bueno por una vez en tu vida y lárgate de aquí, necesito dormir. No quiero verte y necesito pensar qué voy a hacer mañana….

Esas palabras calaron profundo en el corazón del joven Escocés que se quedó petrificado ante la sola posibilidad de que sus miedos se materializaran

- Bridget yo…

La única respuesta a eso fue el golpe de la puerta en el rostro del joven que se quedó allí, parado, incrédulo ¿qué sería de su vida si Bridget lo dejaba? Solo podía saber una cosa: eso no sería vida…

¡Hola!

Me tomé unas minivacaciones y desaparecí, pero estoy de regreso escribiendo de poquito aquí y allá. Gracias por sus Reviews chicas, los leí todos y me hicieron sonreír :) Espero que este también les agrade, esta historia tiene muchos detalles más negros que la noche para contarles :9 Espero les guste

¡buen fín!