Vidas pasadas

capitulo 15

"Tratados de paz"

Abro mis ojos al día porque siento que alguien me observa y no me equivoco, Endymion Moncrieff me mira fascinado mientras me abraza contra su pecho, yo solo puedo regresarle la sonrisa.

- ¿nunca duermes?

Una sonrisa de sus labios que acarician los míos con una suavidad que me electriza entera.

- No cuando te tengo a ti entre mis brazos…

Endymion hace que sienta escalofríos, me dice las cosas con la mayor de las sinceridades, no con palabras vanas como hacen tantos hombres, sé que él no me miente.

- Interesante- murmuro mientras intento soltarme de su abrazo para salir de la cama, pero él vuelve a atraparme y aprisionarme contra su cuerpo.

- ¿a dónde vas? No pienso dejarte ir a ningún lado-gruñe en mi oreja con posesividad y el solo escucharlo hace que todo mi ser despierte a él.

- ¿qué pretendes hacer para impedirlo, Endymion?

- convencerte….

Una sola palabra es capaz de emocionarme y me giro para colocarme a horcajadas sobre él, lo veo sonreír emocionado.

- me gusta tu forma de convencerme….- ronroneo en su oído.

Siento sus manos colocarse en mis caderas y subir un camisón que no sé a qué horas me lo puse, aunque supongo que fue Endymion quien lo hizo, pero detengo su camino cuando escucho a mi celular sonando….creo que en la sala del cuarto y me bajo de la cama escapando de su abrazo, lo veo quedarse boquiabierto ante mi escape.

- ¿Diga? ¡Hola! ¡claro que me da gusto saber de ti!... - Digo sonriente mientras Endymion aparece en el marco de la sala con una toalla mal enredada alrededor de su cadera, siento algo dentro de mi encenderse y a él le pasa igual- ¿ de verdad? Claro que me encantaría…cuenta con ello, también te quiero…

Cuelgo mi teléfono pero apenas y bajo mi celular me percato del ceño fruncido en el rostro de Endymion…es tan posesivo….

- ¿quién era?- Me interroga caminando hacia mí, luce tan tenso…

- Un admirador Escocés…-Le respondo sin poder evitar el placer de verlo fruncir el ceño aun más, no le ha caído en gracia mi comentario- Me ha pedido que me fugue con él hoy por la tarde…

Él me sujeta por la cintura apretándome contra su torso desnudo con toda la posesividad del mundo.

- No juegues conmigo de esa forma, Rei…

- ¿por qué eres tan inseguro, Endymion? ¿de verdad me crees capaz de hacerte algo así?- lo encaro molesta, este hombre es desesperante.

- No es fácil confiar en alguien más, Rei….la gente no me ha demostrado lo mejor en las últimas décadas. Me cuesta confiar…

- Pero pudiste confiar perfectamente en Bridget ¿no?- Me enojo empujándolo para librarme de su abrazo y luego corriendo a la habitación.

- ¡Rei!- lo escucho gritar a mis espaldas, él corre alcanzándome en la puerta de la habitación

- Vete al diablo, Endymion Moncrieff- Le grito mientras le aviento una almohada directo a la cabeza, doy en el blanco ¡cómo me hubiera gustado que fuera algo más duro!

- ¿puedo saber cuál fue mi pecado ahora?

- ¡ser un idiota!- le grito mientras busco mi ropa- Un idiota posesivo y desconfiado

- Lo acepto…-me responde con voz suave, una tan suave y apenada que hace que me sienta culpable al momento- Soy un idiota posesivo y desconfiado que se muere de celos con la sola idea de perderte, Rei…

La pena en su mirada, el dolor en sus palabras hace que mi corazón se acongoje al instante y el coraje se esfuma en un minuto.

- Endymion…no puedes ponerte así cada que suene el teléfono, cada que alguien me busque…debes de confiar en mi…

- Es la primera vez en mucho tiempo que me siento tan pleno…tan feliz, tan…- él decide callar pero ya está frente a mí y envuelve entre sus brazos- Tan completo…

Me analiza con esos ojos Zafiro y besa mi clavícula subiendo por mi cuello y parando en mi oreja

- Perdóname…Soy un idiota que hace su mejor esfuerzo por no arruinarlo…

- No puedo enojarme contigo si haces eso…- gruño mientras siento su brazos correr por mi espalda en unas suaves caricias que me electrizan- haces trampa…

- No puedes culparme por hacer uso de mis armas…lo último que quiero es que te enojes conmigo

creo que no podría enojarme en serio con él aunque quisiera.

- Debes comportarte mejor, Endymion- lo regaño y él luce apenado como un niño regañado- no me gusta que dudes de mi

- prometo que me esforzaré - me ofrece acercando su rostro al mío, lo veo intentando besar mis labios y la idea es tentadora pero lo detengo

- puedes empezar hoy….nos han invitado a comer. Michiru, mi amiga, la que te presenté anoche ¿recuerdas?

- Así que con ella hablabas- yo asiento- pudiste decírmelo cuando te pregunté

- ¿y perder la oportunidad de verte celoso? ¡jamás!- acepto y río mientras un gesto confundido aparece en su rostro

- no fue divertido

- al menos los primeros treinta segundos lo fue…disfruté bastante con tu rostro

- Rei….

- anda, ve a darte una ducha, Haruka y Michiru pasarán por nosotros en una hora- apenas digo eso me escabullo de entre sus brazos y veo sus ojos sorprendidos

- pe…pero…

- Anda, date prisa, yo también iré a arreglarme

Corro hasta mi habitación y me encierro justo a tiempo porque veo a Endymon casi en la puerta cuando la cierro, si pasan dos segundos tal vez termine quedándome encerrada con este hombre por toda la eternidad entre estas cuatro paredes.

Abro el closet y me pongo un vestido blanco con algunos grabados en negro y rojo con unas zapatillas del mismo color, no es como algo que yo compraría, pero la verdad es que con lo que gano difícilmente podría comprar siquiera las zapatillas.

Cuando me voy a poner los aretes me percato de que en el tocador hay un arreglo floral con lirios casa blanca y rosas rojas…es tan hermoso.

Estoy embelesada ante el detalle de Endymion y veo que hay una tarjeta en el adorno y me estiro para alcanzarla pero de reojo veo a alguien parado en la esquina, una silueta y una cabellera rubia que me hace sobresaltarme y sin querer tiro el arreglo al suelo cortándome con uno de los cristales.

- ¡Diablos!

Apenas y pronuncio cuando veo a Endymion entrar corriendo a la habitación asustado.

- ¿estás bien?- me interroga buscando por toda la habitación la causa de mis gritos y luego ve mi mano sangrante, la toma entre las suyas- te cortaste…

- los humanos solemos sangrar…-minimizo mientras él saca un pañuelo de su pantalón (que ya trae puesto) y mi envuelve con él- y no solemos usar pañuelos

- Si, es una buena costumbre que han perdido los hombres de hoy en día. Los pañuelos son para algo, Rei

- ¿Cómo para qué?

- Curar a damiselas heridas, secar lágrimas, usarlo para que alguna dama pase sobre un charco

- Endymion…

- ¿si?- me dice sin ponerme mucha atención, sus ojos están en mi mano y en la curación

- El jarrón de las flores cayó sobre la alfombra y prácticamente no hizo ruido, no hablé tan fuerte y tu vienes como si hubieras estado a unos centímetros de mi cuando tu habitación está bastante lejos, ¿qué ocurre?

Él duda pero ante mi insistencia me lo dice.

- Tengo buen oído

- ¿qué tanto?

- Bastante bueno….

- se específico.

- No sé, Rei…tal vez cincuenta o cien metros a la redonda…incluso más…

estoy sorprendida y él lo nota y luce apenado.

- si yo hablo con alguien el ascensor

- puedo escucharlo

- ¿por qué no me lo habías dicho?

- No es algo de lo que hablas en el desayuno- me responde mientras cura mi mano, luce peor de lo que es.

- así que escuchaste mi conversación…

- te escuché a ti charlando con alguien

- Con Michiru

- No escuché con quién…solo te escuché a ti…Cuando hablas solo te escucho a ti…

- Endymion…- me derrito, quizás a consecuencia de haber dormido tan mal anoche- termina de arreglarte

- ¿estarás bien?

- Bueno…no sanaré en dos segundos como lo haces tu, pero…sobreviviré- bromeo

Él me ve con tristeza insospechada y sostiene mi mano herida que sigue sangrando aunque no me duele.

- No soporto verte sufrir…

- No sufro, en serio- le aseguro sonriéndole- he pasado por cosas peores que esta, Endymion. Es una simple cortada, sanará…

Endymion molesto toma uno de los cristales sobre el tocador y los entierra en su mano cuando de ella brota un mar de sangre que él deja caer directamente en mi mano, su mano cierra al primer toque, la mía también…ya no arde.

- pe…pero… ¿qué pasa?

Lo veo palidecer un poco pero luce sonriente al ver mi mano intacta sin cicatriz alguna

- Ahora estarás bien

- ¿qué me hiciste?

- Tranquila, es solo una pequeña ayuda, no es como si fueras a volverte inmortal como yo. Solo he ayudado a sanar tus heridas.

- ¿cómo te volviste inmortal?

Su rostro se entristece y una tímida sonrisa en su rostro, luego niega con la cabeza

- Aun no…te juro que te lo contaré, pero no aun. De momento confórmate con saber que con un poco de sangre no te volverás inmortal. Te dejo arreglarte, creo que yo también debo hacer lo mismo.

Lo veo caminar a la puerta en silencio, pero no puedo evitar que las palabras salgan de mi boca.

- Endymion…

- ¿si?

- No vuelvas a hacerlo, por favor.- le pido- Lo de la sangre, no quiero que vuelvas a hacerte daño por mi.

- Rei…Si mi sangre entera pudiera mantenerte lejos de los peligros del mundo créeme que lo haría con gusto. Te daría hasta la última gota…

- No lo necesito- digo soberbia, aunque con ello él luce triste y dolido- no es mi idea vivir por siempre, Endymion.

Un silencio

- Te esperaré en la sala de la habitación…

Cuando por fin bajamos al Lobby del Hotel espero que algún chofer aguarde por nosotros en la entrada, pero solo hay un coche obscuro con vidrios polarizados, tiene el Emblema de los Cadillacs y luce infinitamente elegante.

Endymion me tiene detenida de la mano y con la otra recibe las llaves que el empleado del hotel le entrega, luego me abre la puerta como solo un caballero de hace siglos puede hacer mientras me regala esa bella sonrisa a la que estoy empezando a acostumbrarme, me mira con devoción y eso me encanta. Cuando estoy finalmente sentada, él deposita un suave beso en mis labios y luego cierra la puerta..me gusta su forma de mirarme.

Endymion da la vuelta y enciende el coche, tiene un motor impresionante y comienza a manejar a gran velocidad pero con una maestría increíble .

- ¿no ocupas la dirección?

- Creo que sé donde es…-Me responde Endymion con una sonrisa intrigante, parece que sabe algo que yo no.- ¿estás cómoda?

- Bastante…Aunque es fácil estar cómoda en un coche de diez mil dólares

A Endymion le causa gracia mi comentario y lo veo Reír por lo bajo

- Rei, este no es un coche de diez mil dólares

- ¿En serio? Luce bastante costoso

- Lo es…un coche promedio de estos cuesta cien mil… pero este tiene unas adecuaciones así que…es un poco más costoso que eso.

Estoy impresionada con tanta información, tal vez este coche cuesta más de lo que hay en mi departamento y en el de Mako

- ¿te gusta?

- Es lindo

- Puedo comprarte uno- me ofrece. Tal vez si lo escuchase de cualquiera pensaría que es una broma, pero no de Endymion, ese hombre no bromea nunca.

- no gracias, este auto vale más que todo lo que yo tengo. No necesito algo así.

- Lo digo en serio, Rei…me encantaría…

- Endymion, no lo necesito. Además, las personas como yo no necesitamos algo así, ni siquiera puedo llegar a fin de mes ¿cómo crees que podría hacerme cargo de los gastos que genera un coche de estos? A veces ni siquiera tengo para cubrir los gastos básicos.

- Puedo ayudarte con eso…

Yo me giro enfurecida y lo veo directamente a los ojos, a veces dice cosas con las que quisiera matarlo.

- Ni siquiera te atrevas a pensarlo, Endymion. No quiero tu maldito dinero ni nada que él pueda comprar ¿me escuchaste?

- Rei, para mí no es nada y si con eso pudiera hacerte más feliz…

- Endymion. No necesito dinero para ser feliz, no lo he necesitado nunca y ahora no es la excepción. No estoy en venta.

Sus ojos Zafiro me miran sorprendidos por un segundo y luego vuelve a colocar la vista al frente, después busca mi mano pero yo la aparto, aun así él la toma entre las suyas y la besa con suavidad.

- jamás me atrevería a pensarlo…Pero quiero que entiendas que para mí todo esto no es nada…no es nada si no tengo a una persona especial para compartirlo, alguien como tu…

- Endymion. Yo….no sé si soy la persona adecuada, no se si podré con un "para siempre" no sé si soy la mujer que buscas, solo soy una chica, solo soy…

- Rei- me llama con seriedad cuando llegamos a un alto mientras me mira a la cara- Me importa un carajo si te quedarás por siempre a mi lado, solo contéstame… ¿estarás aquí mañana ?

- ¿mañana?

Él asiente y besa mi cuello

- Si…mañana….y el día después de mañana…y cuando acabe cada día te haré la misma pregunta…

Sonrío y creo que si pudiera ver mi rostro pensaría que luzco como una verdadera idiota…

Acerca sus labios a los míos y cuando está muy cerca de besar mis labios escuchamos sonar el claxon tras nosotros.

- preste atención, señor conductor….puede provocar un accidente.

- Lo intentaré, Señorita Hino, aunque usted hace complicado que me concentre en otra cosa…

- Entonces mantén los ojos en frente. quiero volver a ver a mi amiga.

- Y…Michiru y tu crecieron juntas entonces…

- Nos conocimos en el orfanato- corto en seco- ya te lo había dicho…

- Pero…tu…bueno…¿estuviste desde bebé en el orfanato?

- No me gusta hablar de eso, Endymion…me pone triste.

- ¿algún día me hablarás de eso?

- Te lo prometo…

- Parece que hemos llegado…- Dice él serio cuando aparcamos ante una propiedad preciosa e inmensa a las afueras de Edimburgo.

Llegamos a una verja eléctrica y no necesitamos presentarnos, el portón se abre solo y Endymion entra sin problema alguno, yo no dejo de mirarlo con mi cara de asombro. Él luce serio aunque me regala una sonrisa encantadora que calma mis nervios al instante. Cuando me abre la puerta del coche para bajar me mira como si ocultara un secreto y creo que es así.

- Sé que tienes muchas preguntas…pero creo que será mejor hablarlo luego de esta visita. no quiero estropear tu tarde con tu amiga.

- Eres misterioso, Endymion Moncrieff…

- Me encanta crear misterio, Señorita Hino…

- Lo haces bastante bien..aunque el misterio está sobreestimado…

- No seas ansiosa, Rei….todo a su tiempo

- El inmortal aquí eres tu…- gruño mientras caminamos a la puerta de la propiedad- Yo no tengo el tiempo del mundo

Me abraza repentinamente y besa mi mejilla mientras le escucho reír divertido.

- Siempre tan desesperada…Eso es clásico en ti…

Estoy a punto de decirle algo cuando se abre la puerta de la casa, es la pareja de mi amiga, Haruka Tenoh a quien vemos.

- Así que por fin han llegado…Endymion

- Alexandre…

- Haruka- corrige la rubia- Haruka Tenoh

- Claro…

- Pasen, por favor…Michiru les espera…

- Que amable, Haruka- le agradezco- su casa es preciosa

- Le agradezco, Señorita Hino. Es mi lugar favorito….- me dice intercambiando miradas con Endymion, aunque no comprendo el significado de ellas

- ¡Rei!- me llama Michiru sonriente que corre a mi encuentro abrazándome- creí que no vendrían, en el hotel me dijeron que dieron la instrucción de no ser molestados.

Las palabras de mi amiga me hacen apenarme y toser nerviosa mientras observo a Endymion que intenta ocultar una sonrisa en sus labios…no…no es mentira, él dio esa instrucción ¿cuándo lo hizo?
- Es que…anoche llegué con dolor de cabeza, quería dormir- invento al instante pero Michiru no me cree en absoluto.

- Querida, debes cuidarte. Los dolores de cabeza que provocan marcas en el cuello son terribles…

- Vamos al comedor ¿quieren?- salva Haruka ese silencio aterrador y ofrece su brazo a mi amiga, se ven tan felices- La comida nos espera…

El comedor está dispuesto, es solo un poco más chico que el de Moncrieff Camp, pero igual de elegante y con comida igual de deliciosa, en realidad estoy hambrienta…

- Y Endymion ¿dónde conociste a mi amiga?- Lo interroga Michiru apenas estamos tocando el segundo plato- Siempre le dije que si seguía escondiéndose detrás de su trabajo no encontraría a un chico interesante

- Justo la conocí gracias a su trabajo, Michiru….vino a entrevistarme a Escocia, fue directo a Moncrieff Camp.

- Interesante…- Murmura ella clavando su mirada en la mía, en silencio le suplico que no hable más

- ¿y ustedes?- Intervengo buscando cambiar el tema- ¿dónde se conocieron?

- En un concierto, Haruka quedó prendada de mi forma de tocar y prácticamente me acosaba con flores y regalos.

- Aun así tardó un par de semanas en darme una cita.- aporta la rubia- No fue fácil

- Las chicas japonesas nunca lo somos, querida ¿no es así, Rei?

- Estoy de acuerdo con ello- apoya la rubia- Siempre ha sido así ¿no es verdad, Endymion?

Veo los ojos zafiro de él ponerse llameantes, no luce muy contento con el comentario de Haruka ¿por qué se molesta? ¿será acaso que….? Haruka conoce a Endymion y bastante bien.

El celular de Endymion comienza a sonar y él se pone de pie excusándose, parece como si la misma campana lo hubiera salvado.

- ¿cuánto tiempo llevas de conocer a Endymion, Rei?- Me interroga Haruka con seriedad

- Solo un par de semanas, no mucho en realidad

- ¿y qué tan bien le conoces?-insistente la rubia

- Parece que no tan bien como tú, Haruka ¿o me equivoco?- la encaro pero la rubia solo levanta una ceja, luego suaviza su gesto.

- Ahora entiendo porque son amigas- dice a Michiru que sonríe orgullosa.

- Rei y yo la pasábamos de lo lindo en el orfanato.- cuenta Michiru- Ella siempre se metía en problemas porque era muy directa con todo mundo.

- No hay otra forma de hacer las cosas, Michi.

- Aunque recuerdo también que Rei mantenía a raya a los bravucones.

- A cambio de protección me enseñó a tocar algo de piano- explica la muchacha de ojos amatista recordando con alegría.

- Piano, violín y todos los instrumentos de la sala de música que se atravesaron en mi camino. Aunque Rei tenía predilección por el arpa, esa no necesité enseñarte a tocarla…

- ¿arpa?- Repito yo extrañada

- Arpa- me confirma Michiru- eras muy pequeña cuando se llevaron la única arpa que teníamos en el orfanato pero el diablo me lleve si no recuerdo que tocabas como un ángel y a eso yo no te enseñé

- ¿en serio?- eso si que no lo sabía

- interesante…

- lamento interrumpir- aparece Endymion con una expresión seria en el rostro- Pero debemos volver al hotel. Debo arreglar unas cosas y…necesitamos regresar a Moncrieff Camp.

- ¿tan pronto?- se apena mi amiga de cabellos turquesa, yo me siento igual. Acabo de encontrarla después de tantos años.- Me imagino que Endymion estará muy ocupado y…Rei podrías quedarte aquí, en Edimburgo con nosotras unos días.

- ¡No!- se apresura Endymion a contestar pero al medio segundo se da cuenta de su error- Entenderán que no puedo separarme de ella en estos momentos…Sería como prescindir del aire.

- Pues a mí me encantaría pasar tiempo con mi amiga. Tengo años sin verle

- Entonces propongo algo que nos dejará a todos conformes… ¿por qué no vienen a Moncrieff Camp unos días- ofrece Endymion con gesto caballeroso que roba una sonrisa a Michiru

- Encantadas…¿verdad, Haruka?

La rubia duda pero asiente educadamente, es obvio que no puede negarle nada a Michiru. Me agrada esa chica aunque no tanto que guarde un secreto con Endymion.

- Perfecto, les esperamos en Moncrieff Camp. Querida..¿nos vamos?

-Claro. Michiru…te veré en Moncrieff Camp- le digo a mi amiga mientras nos abrazamos

- Les veremos pronto…

- Pero, como ¿no le darás datos a Haruka de cómo llegar, Endymion?- la interroga Michiru

- Haruka sabe perfectamente cómo llegar a Moncrieff Camp, señorita Kaioh…- dice de la forma más encantadora Endymion. Si no fuera porque Michiru es una amiga muy querida y porque sé que sus gustos son distintos a los míos…estaría muriendo de celos

Salimos de la casa y caminamos a su coche donde me abre la puerta. Yo me siento decepcionada, esperaba que me dejara conducir. El coche es fantástico, pero no lo hace y termino por cruzarme de brazos intentando ocultar mi molestia…no lo consigo.

Toma mi mano entre las suyas y me sonríe besando el dorso de ella y acariciando mi mejilla

- No conoces Edimburgo, Rei. No puedo dejarte manejar… Por favor…no te molestes

- No estoy molesta- gruño. Si lo estoy

- Lo estas…pero prometo recompensarte…

- No soy una niña a la que tengas que recompensar, Endymion.

- A veces te portas como una -Murmura sonriente Endymion mientras sigue avanzando- pero me gusta…

- Eres masoquista…

- Lo soy si se trata de ti. Por ti soy lo que quieras que sea…

Sonrío al escuchar eso porque lo dice con toda la seguridad del mundo y sé que no puede mentirme.

- ¿lo que yo quiera?

- Lo que tu quieras…

- ¿hasta sincero?

- Rei…

- Endymion. No me salgas con el cuento de "todo a su tiempo" dime…¿de dónde conoces a Haruka Tenoh? Parece conocerte muy bien y tu a ella

- ¿también estás celosa de ella?- me interroga intentando ocultar una carcajada

- ¡claro que no! No soy una loca maniática posesiva, Endymion- me ofendo- No estoy celosa de cada mujer que te encuentras.

- Rei…está bien. Vi tu rostro cuando me despedí de Michiru.

- No estaba celosa- me defiendo

- Claro que lo estabas. Pero no tienes nada de qué preocuparte, Michiru podrá ser muy bonita pero…para mi no hay otra mujer más bella que tu

- ¿bonita? ¿Michiru te parece bonita?

Una sonrisa burlona en su rostro. Creo que si estoy celosa pero niega rotundamente con la cabeza intentando reprimir una carcajada.

- Es la mujer más espantosa que he visto en toda mi vida

- mentiroso- digo mientras río. Miente deliberadamente- Pero dime una verdad…

- La que tú quieras… pregunta…

- ¿de dónde conoces a Haruka Tenoh?- lo interrogo pero él frunce el ceño- Endymion…

- No te gustará….

- Dijiste que me dirías la verdad

- Es que esa verdad tiene que ver con…

- Con Bridget- completo y él asiente- aunque no me guste….creo que es así será siempre ¿verdad?

- pues…

- cuéntame ¿quieres?

- Si te cuento…

- Me hablarás de ella, de Bridget- completo- Creo que debo hacerme a la idea ¿no?

- Siempre te molestas cuando hablo de ella, Rei…

- No es verdad

- Lo es. te pones de muy muy mal humor y no quiero eso.

- No me pongo de mal humor

- Claro que lo haces y luego e arrojas cosas sobre la cabeza y tienes una puntería de miedo.

- Eres inmortal, no seas llorón. No podría matarte

- Rei…de verdad creo que si algún día algo podría herirme…esa serías tu.

- Te prometo no enojarme…anda…cuéntame

- ¿me lo prometes?

Yo asiento

- Bien…

Moncrieff Camp 1820:

La muchacha de ojos amatista no había salido de casa tan temprano como estaba acostumbrada ya que había esperado a que Endymion saliera de la finca para subir a cambiarse y hacer su recorrido diario sin cruzarse con él. No, no deseaba verlo, no ahora.

Se dio un baño y luego bajó las escaleras con su ropa de trabajo. Pensaba montar durante un buen rato y luego volver a tiempo para recibir a dos de sus clientes, tenía que apresurarse.

Lady Mars le ayudó a tener una cabalgata relajante, ella necesitaba respirar aire fresco y olvidarse de lo molesta que estaba con Endymion, casi lo consigue.

Dos horas más tarde volvió a casa pero se sorprendió al encontrar a Tuxedo en las caballerizas… eso no era nada bueno…

Abrir la puerta de la casa la terminó de sacar de dudas… Un par de voces conocidas la hicieron saber que no era su intuición la que le hablaba, sino su peor pesadilla y con pasos trémulos caminó hasta el arco de la sala, Endymion estaba ahí y también a alguien que conocía de sobra. Los dos estaban en la sala.

- ¡Bridget!- Saludó emocionada la voz rubia que corre a abrazarla con la mayor emoción del mundo levantándola del suelo al abrazarle. La muchacha se sorprende, no al ver a aquel visitante, sino al notar que Endymion charlaba civilizadamente con él y permanecía en su sitio sin inmutarse.

- ¿qué qué…. haces aquí?- interroga la chica cuando por fin logra tocar el suelo.

- Luego del golpe que me propinó tu esposo anoche…que fue el segundo después del día de tu boda, me convencí de que aquí había un malentendido y quise aclararlo.

- No es necesario- se apresura a decir la muchacha pelinegra.

- Claro que lo es, querida- Interviene Endymion- Debiste presentarme a tu primo, siempre quise saber cómo era Alexandre MacDougall.

- Su boda fue tan precipitada que no tuvimos tiempo de presentarnos- interviene el rubio joven- Así que vine a hacerlo.

- Alexandre me contaba de algunas de sus aventuras en Edimburgo.

- Bueno…tuvimos muchas, aventuras, no creo que sea necesario inquietar a Endymion con ellas- dice Bridget clavando la mirada amatista en la esmeralda ante ella.

- Tonterías, me estaba divirtiendo bastante con la historia de cómo aprendiste a montar.

- ¡Alex!

Una carcajada en la rubia silueta y un gesto de complicidad entre el pelinegro y Sir Alexandre MacDougall.

- Vamos, no puede ser peor que la del día que se conocieron.

- No es por nada, Alex- trató familiarmente el pelinegro al visitante- Pero quien sea que se encargase de la educación de mi esposa debería ser despedido.

- Bueno es que…mi prima es muy mala aprendiendo- justifica el heredero MacDougall tras toser un poco- eso no es lo suyo.

- ¡oye!- golpea la muchacha de cabellos negros.

- Lo curioso es que….es muy buena en muchas otras cosas: Cálculos, historia, planeación…. Casi como si…

- Bueno, ya te lo he dicho, Endymion. Todo eso me parecía extremadamente aburrido.

- Más bien desconocido…

- ¡pero es muy tarde!- interviene el rubio poniéndose de pie- deben disculparme, pero mi coche sale a las doce rumbo a Edimburgo, solo vine por una noche y tengo mil asuntos que resolver en casa, así que…

- Alex…creí que pasarías varios días aquí

- Imposible, querida prima. Las obligaciones me llaman- explica el rubio besando ambas mejillas de la muchacha- pero te prometo visitarte un día de estos…claro si tu marido lo permite.

- La familia de Bridget es la mía, y todos son bienvenidos en casa. Moncrieff Camp es también de ella. Tal vez en tu próxima visita desees hospedarte aquí.

- Me encantaría, los mesones en este pueblo son terribles. pero lo hablaremos luego, de momento me despido y agradezco por las atenciones…

Luego de una corta despedida el rubio se despide de todos y se retira dejando solos a Endymion y Bridget, ella al ver desaparecer el coche con el escudo de los MacDougall da media vuelta hacia las escaleras, pero Endymion le detiene sujetándola de la muñeca.

- Espera…

- ¿qué quieres?

- Debiste explicarme quien era él, pudimos ahorrarnos muchos disgustos. ¿no lo crees así?

Bridget se gira y observa molesta al joven ante ella, la altivez de la gente de Elgin se refleja en su mirada.

- ¿debí? No me interesa explicarte nada, Endymion. Si tu no crees en mi es tu problema, no el mío. Y para mí esto no cambia nada, si me disculpas debo ir a cambiarme, debo recibir a unas personas en veinte minutos y no me place desperdiciar mi tiempo hablando contigo.

- Pe…pero…

- Con su permiso, señor Moncrieff.

La joven libera su muñeca de aquel agarre y corre escaleras arriba, perece ser que en esta ocasión Endymion Moncrieff lo ha arruinado y en grande…

Pasa más de una semana y las cosas no cambian mucho en Moncrieff Camp. Bridget evade por completo a Endymion la mayor parte del tiempo y cuando tiene que encontrarle termina por darle un breve saludo y desaparecer al instante, él tampoco dice mucho, sabe que lo ha arruinado y en grande.

- Señora Moncrieff- llama la señora Sinclair a la joven que está en la cocina bebiendo un poco de agua.

- Prefiero que me llame por mi nombre, señora Sinclair

- Pero usted es la señora Moncrieff, Lady Bridget Moncrieff, la esposa de mi señor.

La muchacha frunce el ceño nada conforme de escuchar eso y toma un poco del dulce que se encuentra ante el fuego, seguramente el postre de la cena.

- Señora Moncrieff…sé que no debería meterme pero…todos hemos podido darnos cuenta que Sir Endymion y usted están distanciados y…si hay algo que podamos hacer…

- No es necesario, señora Sinclair. No hay nada que pueda hacerse….

- Pero mi señora…

- ¿sabe? Ahora es que me doy cuenta que debí pensar mejor las cosas antes de aceptar casarme con él…

- ¿lo dice en serio?- sorprendida interroga la mujer mayor, no obtiene respuesta, pero la joven tiene la vista perdida en el fuego ante sus ojos, luce triste- Mi señora…todos los matrimonios pasan por cosas como esta. Mi señor es tan feliz desde que usted está a su lado, jamás lo había visto sonreír de ese modo, jamás lo había visto reír como lo hace con usted…por favor…no lo deje.

- Debo ir a las destilerías…quiero revisar como va todo por allá, tal vez no vuelva hasta el anochecer…por favor, asegúrese de que Sir Endymion tome sus alimentos.

Ella no esperó a escuchar la respuesta, solo salió de la cocina con rumbo a las caballerizas y fue junto a Lady Mars hacia las destilerías. Tal vez estaba molesta con Endymion, pero había mucho trabajo por hacer allí.

- tal vez sería conveniente pensar en ampliar las destilerías, mi señora. Creo que no cabremos aquí cuando traigan la cebada que ha pactado- dice un anciano con voz suave.

- Si, ya lo había pensado, John…-responde Bridget con la vista perdida en los …. luego le entrega una libreta, por favor, John, léeme ¿cuántos litros tenemos aquí?

El anciano toma la libreta y tartamudea

- mi…mi…señora yo…

- ¿qué pasa, John?- interroga la muchacha trepada en una banca cercana a (poner que es) y tomando medidas mentales- ¿por qué no me dice? debe estar anotado en algún sitio de la libreta.

- Mi señora es que…no se leer….

- ¿cómo dice?

- No sé leer, mi señora- explica el anciano apenado- ni escribir

- Vamos a resolver eso, John- murmura seria la joven- no puedo bajar ahora de las escaleras, pásale la libreta a Joseph para que me diga cuántos litros debe contener este alambique, quiero asegurarme de que todo vaya según números.

- Es que….mi señora, nadie aquí sabe leer ni escribir.

- ¿qué? ¿nadie?- se sorprende la joven, el anciano asiente- ¿cuánto tiempo lleva en Moncrieff Camp?

- Toda la vida, mi señora…como todos aquí

- Recordé que tengo que hacer unas cosas en casa, John. Debo irme

- Le ayudo a bajar, mi señora

- No es necesario- dice la chica a toda prisa bajando en dos pasos de aquel banco.

- ¿se encuentra bien, mi señora?

- Sí, estoy bien pero debo irme. Volveré más tarde o quizás mañana…por favor no se quede mucho tiempo aquí, vaya a descansar…

- Si, mi señora.

En el estudio de Moncrieff Camp dos jóvenes se encontraban sentados ante el escritorio. El de cabellos negros tenía el ceño fruncido mientras el rubio lo analizaba en silencio fingiendo hacer unos cálculos.

- Si vas a ser tan cínico observándome al menos di algo, Ferguson.

- ¿siguen los problemas con Bridget?

- no seas entrometido.

- vamos, ya pasó una semana desde el baile ¿sigue molesta contigo?

- como el primer día- gruñe el de ojos azules- ni siquiera me habla

- ¿y eso es malo?

- Andrew…

- tienes una esposa que tiene un genio de los mil demonios, no sé cómo se soportan porque tú eres exactamente igual, aun así parece que se agradan.

- al parecer estos días no lo hacemos tan bien…

- Calma, es natural. Así es esto, amigo. Te aseguro que en cualquier momento aparecerá Bridget por esa puerta con una gran sonrisa y una broma que te haga reir.

- ¡Eres un monstruo, Endymion Moncrieff!- irrumpe estrepitosamente la muchacha de ojos amatista arrojando el florero que estaba a la entrada del estudio, él apenas y consigue moverse lo suficiente para que no le dé directo en la frente.

-¿y ahora que hice?- interroga preocupado el joven de ojos azules.

- ¡Lo sabes perfectamente!- gruñe ella asustando a los dos hombres que se miran preocupados.

- Pero miren nada más que tarde es. Lita me espera en casa y mi pequeño Andy debe estarla volviendo loca, los veré pronto. Nos vemos.

El alto rubio escapa a los dos segundos del estudio de los Moncrieff dejando la tensión al máximo en el lugar que a pesar de ser tan grande en ese momento era demasiado pequeño para que ellos estuvieran allí adentro.

- ¿me dirás qué fue lo que hice hoy para convertirme por milésima vez en el malo de la historia?- Interroga Endymion con seriedad al ver a su esposa furiosa.

- ¿acaso no lo sabes?

- No soy adivino, Bridget.

- No intentes divertirte conmigo, Endymion

-No intento divertirme, Bridget. Imagino que de alguna extraña manera soy el culpable de algo muy malo ¿podrías explicarme el qué?

La muchacha arroja la libreta de apuntes al rostro del pelinegro, esta vez dando en el blanco, Endymion hubiera deseado que no fuera de pasta dura.

- ¡eres una verdadera bestia!- enfurecida insulta la muchacha.- Sabía que eras un hombre terrible, pero jamás esperé que fueras tan insensible, tan infeliz, tan…

- ¿hice todo eso?- interroga intentando contener una carcajada el joven dueño de los Higlands

- ¿te parece gracioso tener en la ignorancia a todos tus trabajadores?

- ¿cómo?

- ¡Nadie en este maldito lugar sabe leer ni escribir, Endymion! ¿lo sabías?

- pues la verdad es que…no…

- Y no te importa

- no en realidad…

- ¿qué clase de monstruo eres? ¡eres detestable, Endymion Moncrieff! No puedo creer que me casara con un hombre tan despreciable e insensible como tu ¡te detesto!

La joven dio media vuelta y dejó a Endymion a solas. En ese momento, en ese lugar y a esas horas…Bridget detestaba a Endymion Moncrieff, lo detestaba como nunca jamás imaginó detestar a una persona como lo detestaba a él.

Endymion se quedó donde estaba, sabía que no era buena idea seguir a Bridget, estaba realmente molesta y lo mejor era darle su espacio. Él no comprendía nada, solo se preguntaba ¿acaso era tan grave?

Las cosas no mejoraron entre Bridget y Endymion, por el contrario. La joven de ojos amatista se negaba a cruzar palabra alguna con el indeseable hombre y se encargaba de hacer llegar todos sus mensajes por medio de Andrew o la señora Sinclair a Endymion, otras tantas solo le dejaba notas.

Al principio Endymion pensó que eso era uno de los muchos corajes pasajeros de Bridget, pero conforme pasaban los días, él se dio cuenta de que no era así.

Todo empezó con el silencio de la joven y la distancia casi absoluta. El autoexilio de Bridget a la sala de música pero todo tomó tonos preocupantes cuando la decidida muchacha mandó acondicionar una de las habitaciones vacías del segundo piso para ella, Endymion supo que las cosas no mejorarían solas.

La muchacha de ojos amatista se aseguraba de supervisar junto a Andrew Ferguson que la cebada estuviera correctamente almacenada en las nuevas bodegas. Ambos permanecían en silencio viendo como todos terminaban su trabajo.

- Lady Moncrieff…

- Creí que lo habíamos aclarado-gruñe la joven sin levantar los ojos de sus papeles- quedamos en que me llamarías Bridget.

- A Endymion no le agrada mucho…

- Es problema de él ¿no?- responde indiferente la joven de cabellos negros.

- Sé que no debería meterme pero…Endymion ha estado de un humor de perros y es obvio que usted también está bastante tensa…

- Tengo motivos para estarlo, Andrew. Endymion es un monstruo. ¡jamás conocí persona más egoísta!

- ¿egoísta? Bueno…es malhumorado y terco…y necio….y no tiene sentido del humor…tampoco tiene don de gente pero….¿egoísta?

- el peor de todos.

-Bridget…-nombra el rubio haciendo con la pausa que la joven lo mire de frente- Conozco de sobra a Endymion desde que éramos niños…puedo decirte mil errores suyos, pero el egoísmo no está entre ellos.

- ¿y cómo llamas al hecho de que no le importe que nadie aquí sepa leer ni escribir. La mayoría de las personas de Moncrieff Camp viven en la ignorancia total, Andrew. ¿qué puede importarle a Endymion su gente cuándo él solo ha disfrutado de los placeres de su posición? Es un ser mezquino y egoísta.

- Sé que si te lo digo me condenaré al infierno pero…él no te ha hablado de su infancia ¿verdad?

La joven negó con la cabeza y Andrew supo que tenía mucho por contar, así que caminaron hacia uno de los prados donde Bridget pudo sentarse en el suelo bajo un árbol, Andrew hizo lo mismo.

- Endymion jamás quiere hablar de su infancia ni de su pasado ¿qué es lo que tanto esconde, Andrew?

- ¿has visto su espalda?- Interroga el Rubio con seriedad y nota el ceño fruncido de la señora Moncrieff- Supongo que si….

- ¿quién le hizo esto, Andrew? ¿quién fue tan cruel de lastimar de esa manera a un chico?

- ¿no lo adivinas, Bridget?

- Sir Duncan…-completa con coraje la muchacha de ojos amatista y el rubio asiente.

- él solo tenía siete años…

- ¿qué pudo hacer un niño de esa edad para enfurecer tanto a alguien?

- Te he contado que Endymion es muy parecido a su padre ¿verdad?

- Si…me lo dijiste alguna vez

- Lo único que Heredó mi amigo de su madre fueron sus ojos y eso Sir Duncan nunca lo pudo soportar…Para él ver a Endymion era volver a ver a Lady Neris.

- ¿solo por eso desquitaba su coraje con él? ¡era solo un niño!

- Fue un niño bueno, Bridget….Un niño inocente y amoroso…como todos. Eso le recordaba a Sir Duncan a su esposa. Cada acto de humanidad, cada detalle dulce en él lo enfurecía y así era como descargaba su coraje…

Bridget no podía expresar palabras, el solo imaginarlo…la destrozaba

- Sir Duncan era un monstruo.

- No siempre fue malo, pero perder a Lady Neris….lo destrozó

- ¡pero no tenía por qué desquitarse con un pequeño!

- No lo justifico, pero…creo que fue demasiado dolor para que pudiera soportarlo.

- Fue demasiado cruel

- No fueron solo los golpes- explicó el rubio con pesar-Para Sir Duncan Endymion dejó de ser su hijo para volverse su enemigo. Algo peor que un animal infestado de pulgas. Endymion dormía en las caballerizas…si, donde descansan Lady Mars y Tuxedo. Sir Duncan jamás se preocupó por lo que usaba él o qué comía…menos aun por su educación.

- Pero Endymion. no es tan…

- ¿salvaje? Claro que no…pero eso no fue gracias a Sir Duncan…

- tu mamá…

- Sí, ella. Como ya te dije, ella y mi madre fueron grandes amigas. Mamá no podía soportar ver la forma en la que sin Duncan trataba a Endymion. A menudo tenían enfrentamientos y cada que él salía de viaje se las arreglaba con la señora Sinclair para ver por él. Ella le enseñó a leer y escribir, yo le enseñé algo de matemáticas, pero casi todo lo aprendió por si mismo…es muy listo.

- Pobre Endymion…

- Puedes estar molesta con él y te entiendo…no puedo justificarlo pero….¿crees que para alguien que vivió lo que él era prioridad ver por alguien más? A pesar de ser el único heredero de la familia Moncrieff Endymion nunca tuvo nada fácil…todos sus acciones positivas fueron siempre respondidas con golpes e insultos, cada sonrisa con una bofetada…Sé que él puede llegar a ser muy bruto…pero también sé que él es otro desde que está contigo…Es un hombre mejor…

- ¿de verdad lo crees? Siempre saco de él las peores reacciones y él de mi…

- Eso es porque son muy similares. Pero si te das cuenta…si prestas atención…Los dos son mejores personas cuando están juntos.

-Creo que es hora de irme, Andrew… Tengo mil cosas que hacer…

- Bridget…

- ¿si?

- Por favor…

- Endymion no sabrá nada de lo que hablamos…te lo prometo

- Gracias

Bridget volvió a casa de inmediato. Al llegar le pidió a la señora Sinclair que preparara un estofado con puré de papas y una tarta de moras con chocolate para Endymion. Aunque no dijo nada muy en el fondo se sentía mal por ese pequeño que alguna vez fue, por ese niño de ojos azules que seguramente más de una vez se sintió triste y solo en un rincón de las caballerizas.

- ¿de verdad esto es para mí?- Se sorprendió Endymion cuando vio la mesa servida con tanto detalle y sobre todo…Con Bridget esperándole sentada a la mesa.

- A menos que prefieras cenar pan y whisky como otros días…

- No, no. Creo que esto es perfecto. Mil veces mejor que pan duro, pero sobre todo…la compañía.

- Tu compañía tampoco es tan mala…a veces

- ¿puedo tomar eso como una oferta de paz?- Sonríe el pelinegro con timidez buscando que sus palabras aun en tono de broma tengan algo de ciertas.

- Quizás una tregua…

- Eso es más que suficiente para mí- Se emociona el joven al escuchar aquellas palabras- Aun así…hay algo que quiero darte

- Deberá esperar a terminar la cena, la señora Sinclair se esforzó mucho preparando todo, hasta el postre.

Siguieron charlando en total tranquilidad hasta terminar el postre, Endymion estaba realmente complacido con el postre y la cena, con el rostro de Bridget y con su presencia. El verla en paz lo hacía feliz.
Terminaron la cena y afuera aun había algo de luz por lo que Endymion insistió en que la sorpresa de Bridget no podía esperar y la condujo fuera de la finca, tomando un camino que ella poco solía visitar.

- ¿alguna vez te veré preparando algo?- Interroga él mientras siguen caminando

- Creo que primero me verás lanzando fuego por los ojos, Endymion

- Quizás podamos utilizarlos para un asado.

- Con lo fácil que es que me hagas enojar…creo que es una gran idea, ahorraremos mucho en leña.

- Lamento eso….

- No lo lamentes…creo que es mutuo nuestro sentimiento ¿verdad?

- Si…al parecer yo también te hago enfadar con facilidad

- Aunque no me aburro peleando contigo…prefiero cuando nos llevamos bien…

- Yo también lo prefiero….cuando no eres tan insoportable me agradas

Una tímida sonrisa se puso en el tímido rostro de él cuando por fin de se detuvo frente a los antiguos almacenes de Moncrieff Camp.

- ¿qué hacemos aquí?

- Entra conmigo…por favor-pide él con suavidad tomando la blanca y pequeña mano entre las suyas.

En el lugar había varios pupitres con sus respectivas bancas y un escritorio al frente, todo lucía muy por el estilo de un salón de clases.

- ¿qué es esto, Endymion?

- Bueno…El otro día…cuando me hiciste esa observación sobre la gente de Moncrieff Camp me puse a pensar que tenías razón. Soy una bestia egoísta por no preocuparme por la educación de nuestra gente y…esta es mi forma de disculparme…

- ¿en verdad?

- No me gustó la forma como me viste…el modo como me hablaste…Puedo soportar que todo el mundo piense así de mi, pero no tu…Aun cuando tienes razón, me duele que me veas de esa manera, me duele que pienses así de mi.

- Endymion…

- Se que soy todo lo que dices…pero ya no quiero serlo, quiero cambiar….pero no sé como…

- ¿por qué quieres cambiar?

- Quiero…que no te avergüences de mi, Bridget…Tal vez nunca me ames, pero…al menos quiero ser un hombre del que no te avergüences, del que no sientas pena…¿me ayudarás, Bridget? ¿me ayudarás a cambiar? ¿me ayudarás a dejar de ser un monstruo?- Pide con sinceridad el joven de ojos azules.

Bridget sonríe y acomoda el cabello negro de la frente de Endymion para ver aquellos ojos sinceros. Algo en su interior se agitó al cruzar la mirada.

- Si…te ayudaré…. Aunque realmente no creo que seas un Monstruo, Endymion. Sí creo que puedes mejorar…

Un gesto de orgullo en el varonil rostro de él que solo sonrió con esas palabras, fueron mejores que recibir cualquier fortuna, pero sentir a Bridget parándose de puntitas y besando con suavidad su mejilla fue la mejor recompensa que pudo obtener.

- gracias por hacer todo esto…- dijo sincera la joven mientras sin darse cuenta un rubor se colaba por sus mejillas.

- Aun hay que hacer muchos arreglos y contratar a alguien que se encargue de dar las clases y comprar material para esto y…

Ella colocó su dedo índice sobre los labios de él para impedir que siguiera hablando y solo sonrió

- Es perfecto…Ahora vamos a casa….empieza a hacer frío…

- Tienes razón…hace frío- apoya Endymion mientras ambos salen de la antigua bodega para dirigir sus pasos a la casa- tal vez….podrías dormir en la habitación, la que elegiste es demasiado fría…

- tal vez…

No se dijeron mucho después de esas palabras, pero esa noche luego de un par de semanas de tensión extrema, Bridget regresó a dormir a su habitación, con su respectiva montaña de almohadas sobre la cama entre ellos pero a pesar de eso, Endymion se sintió feliz y esa noche ninguno de ellos tuvo problemas para conciliar el sueño…

¡Hola!

Les traigo este pequeño capitulo de "Vidas pasadas" como regalo de Reyes. Sé que voy lenta con la publicación, pero no queda mucho tiempo para escribir, chicas. Eso si, no duden que sigo escribiendo de cachitos, de renglones y de como puedo. ¿qué les ha parecido este capitulito? ¿les late? Aun hay secretos en el aire... ¿qué tanto contará Endymion? tan tan taaan