Vidas pasadas

Capitulo 17

"¿la bestia?"

Siento algo húmedo sobre mi frente y al fondo una voz llamarme insistentemente, reconozco esa voz…

- Rei…Rei…

Al abrir mis ojos lo veo, es él, Endymion Moncrieff viéndome aterrado

- ¿qué pasa?

Su mirada se relaja y me abraza susurrando una alabanza que no reconozco, es incluso otro idioma.

- Me asustaste mucho, te encontré tirada en el piso cuando llegué a la habitación. ¿qué pasó?

A mi mente viene le recuerdo de Bridget, pero no voy a hablar de eso

- Nada…nada…tal vez fue el clima de la ciudad

- o tal vez que no has comido, nada. Pediré que nos traigan algo

- acabamos de comer en casa de mi amiga

- apenas y probaste bocado- me riñe con genuina preocupación, luce tan tierno así- no vuelvas a asustarme de esa forma.

- Calma, anciano. Estoy bien- bromeo para liberar la tensión pero a él no le causa gracia, sigue luciendo igual de preocupado, no es mi comentario lo que lo molesta sino el miedo genuino a perderme.

- Endymion, tranquilo. Si te hace sentir mejor puedes invitarme a comer una hamburguesa de camino al aeropuerto

- ¿aeropuerto? Claro que no, Rei. Nos quedaremos esta noche en Edimburgo

- Creí que te urgía regresar a Moncrieff Camp

- así era, pero no viajaremos hoy, no luego de encontrarte desmayada en el suelo.

- No pasa nada, Endymion. Fue un simple…

- ¿desmayo? No importa, no me arriesgaré a que te pase algo, ya le pedí a Andrew que me enviara un doctor por la mañana

- Endymion…

- no pienso ceder, Rei

- No seas terco, ya te dije que estoy bien

- ¿una persona que está bien se desvanece por nada?

No puedo contarle sobre mis sueños y sobre Bridget y él luce genuinamente preocupado, mi pobre Endymion….

- Me agrada la idea de quedarnos esta noche aquí- le digo con voz seductora para cambiarle la tirada, él luce desconcertado- podemos pasarla muy bien…

él sonríe y se recuesta a mi lado en la cama mientras me abraza

- Si, la pasaremos muy bien ¿quieres ver alguna película o mando traer algún juego de mesa? ¿cartas tal vez?

- tenía mejores planes para nosotros, señor Moncrieff- ronroneo en su oído

- Yo también, señorita Hino, pero mientras no esté completamente seguro de que usted está bien…

- ¿hablas en serio?

- Muy en serio, tu bienestar me importa, Rei

- ¡soy una mujer joven y sana, Endymion!

- Las mujeres jóvenes y sanas no se desvanecen por nada en un segundo

- Endymion…

- No me arriesgaré a perderte, Rei- me dice con una dulzura que me derrite mientras me abraza con posesividad, una que me encanta- Te deseo….te deseo como no deseo a ninguna otra mujer sobre a tierra, pero no quiero que te pase nada, puedo esperar.

- Ya que- bufo de mala gana mientras comienzo a jugar con el control remoto de la televisión.

- Te prometo que nos pondremos al día- susurra en mi oído mientras esas pocas palabras me estremecen por completo.

- deberás hacer algo muy…muy….muy bueno para ponerte al día

- Parece que te soy irresistible- susurra con suficiencia

- he visto hombres mejores- le sonrío con malicia y él acaba por recostarse sobre mi aprisionándome bajo su cuerpo, creo que la provocación funciona, él es tan predecible.

- así que mejores…- gruñe mientras da suaves besos en mi cuello haciéndome perder la cabeza- ¿esos hombres mejores te hacen sentir así?

- tal vez…

- ¿te han besado así?- sigue interrogando mientras desliza esos labios por mi pecho, ¡gran kami! se ha detenido en mi pecho y siento que me derrito, apenas y contesto algo que ni yo comprendo mientras suelta los botones de mi blusa y abre mi sostén, jugueteando con el tesoro descubierto bajo la tela.- Creo que esa no es una respuesta, Señorita Hino…

Me gusta el Endymion divertido y me libero de su agarre y pongo sobre él, sentándome a horcajadas aprisionando sus muñecas con mis manos. Es divertido ver la sorpresa en su mirada.

Lo beso con furia a la que él responde con la misma intensidad, con la mima desesperación, hasta que me separo de él para tomar un poco de aire.

- ¿cree que ésta lo sea, señor Moncrieff?

- podría convencerme, señorita Hino- murmura sonriente mientras acaricia mis caderas con sus manos…creo que he ganado la guerra- lo discutiremos mañana luego de que la vea el doctor.

- ¡Endymion!- me desespero y él se gira para aprisionarme entre sus brazos y besar mi frente, es oficial estoy frustrada.

- Rei, lo dije en serio. Me importas lo suficiente para establecer prioridades

- Bromeas

- No, hablo en serio. Tu bienestar y tú son mi prioridad. Te deseo…pero me interesa más que estés bien, sobre todas las cosas del mundo siempre elegiré tu bienestar.

Me rindo

- Eres extraño, Endymion Moncrieff…

- Si, lo acepto. Soy un anciano, linda ¿qué puede esperar de mi?

- No preguntaré, tu siempre me sorprendes

- ¿para bien?- interroga con emoción

- si, para bien, Endymion…

Aspiro su aroma a maderas, a los Highlands y me relajo. Él cambia el canal de la televisión y aparece una película de época, tal vez le recuerde algo que vivió porque veo que su rostro se tensa ante la imagen ¿qué estará pasando por su mente? seguramente es ella: Bridget, siempre es Bridget. ¿acaso algún día dejará de pensar en ella? Lo dudo. Sé que aunque no lo diga, aunque no la pronuncie, Bridget siempre estará en su mente y en su corazón. A pesar de ello, soy yo la que está ahora a su lado, soy yo la que está entre sus brazos y soy yo la que lo tiene solo para si ahora.

Aun así no puedo dejar de preguntarme ¿qué pasaría si Bridget estuviera aquí, viva? ¿qué ocurriría si Endymion tuviera que elegir entre alguna de nosotras? No tengo que hacer pregunta alguna, conozco la respuesta.

Creo que solo me queda disfrutar el poco o mucho tiempo que tenga junto a él, porque…aunque no entiendo los motivos, algo en mi interior me dice que esto entre Endymion y yo no durará mucho, tal vez no dure nada y me duele.

Viendo sus ojos azules emocionados por las imágenes del televisor y oliendo su cuello con aroma a las montañas empiezo a sentir que mis ojos pesan y pesan mucho, tal vez a consecuencia del golpe cuando caí desmayada, son los Highlands la primer imagen que viene a mi cabeza, aunque…no sé si estoy dormida o despierta…

Moncrieff Camp 1820

El primer día que la pequeña Danna pasó en Moncrieff Camp fue el mejor de todos. El día inició con un desayuno especial. La señora Sinclair preparó tostadas con mermelada de moras y fresas, los favoritos de la niña y de su hermana mayor. Ese día ni Endymion ni Bridget salieron a los campos a hacer sus recorridos diarios y por primera vez en muchos días fue Andrew Ferguson quien hizo los recorridos de los campos y las bodegas por su gruñón amigo quien le dedicó ese y varios otros días más a la joven Danna quien se robó el corazón de Endymion desde el primer momento, fue un cariño demasiado natural.

Si bien Endymion y la pequeña Danna se habían vuelto los mejores amigos desde el momento en que Danna pisó Moncrieff Camp, la relación entre él y la mayor de los De Byres no era la mejor.

Bridget cumplió su palabra y desde la noche en que su pequeña hermana llegó a Moncrieff Camp prácticamente se había mudado a la habitación de la pequeña niña. En ocasiones anteriores, seguramente Endymion habría armado un escándalo, pero no en esta ocasión. Tal vez él era educado como siempre y caballeroso con Bridget; pero solo quienes les conocían a fondo podían darse cuenta que algo había cambiado en él.

No era el mismo Endymion de siempre y aunque Bridget notó la diferencia desde el primer instante no dijo nada y optó por jugar el mismo juego: La indiferencia.

Esos días como ningunos otros desde que pisó las tierras montañosas la joven de Elgin se la había pasado demasiado ocupada, recorriendo las tierras de arriba abajo, revisando números y dando órdenes por todo Moncrieff Camp, esa era Bridget, aunque menos feliz.

- Quiero pasear en Lady Mars- Pidió la pequeña niña de ojos amatista

- No esta vez, pequeña. Deberá ser en Tuxedo o en el caballo que tu quieras.

-Pero a mí me gusta Lady Mars, Endymion. Bridget prometió que me pasearía en Lady Mars pronto.

- Y lo cumplirá, pero no aun.

- ¿cuándo?

- Pronto, Danna- ofrece el hombre de cabellos negros pero la niña solo hace un puchero como respuesta- Pero te contaré un secreto

- ¿cuál?

- Lady Mars va a ser mamá

- ¿En serio?- brillan con emoción los pequeños ojos de la niña

- así es…

- ¡Ya quiero verlo!

- Aun no es tiempo, pequeña…- alborota él el cabello negro de la niña-Pero quería preguntarte…

- ¿sí?

- ¿te gustaría quedarte con su potro?

- ¿en verdad?

- Bridget y yo no tenemos hijos y me gustaría que fuera tuyo

- Pero Lady Mars extrañará a su cría- se apena la niña

- Entonces podrías quedarte aquí

- ¿en Moncrieff Camp?- brinca de emoción la niña.

- Solo si tu quieres ,claro….

- ¿con Bridget y contigo?

El alto asiente

- ¡Si quiero, si quiero!

Son los gritos de la pequeña que se abraza al joven que la levanta del suelo para hacerla girar, la niña ríe emocionada y aun cuando a cualquiera le extrañaría, Endymion lo hacía también.

- Danna- Nombra la hermana Mayor

El pelinegro baja a la niña y tose apenado, en dos segundos vuelve a ser el hombre serio y formal que mostraba a todos y solo hace una reverencia a su esposa, pero no sonríe.

- Danna, es hora de tus medicinas

- Pero me siento bien.

- Eso es porque tomas tus medicinas

- Pero Endymion y yo estamos jugando- refunfuña la niña

- Pequeña, has caso a tu hermana, yo debo de ir a Drumnadrochit a ver unas cosas

- ¿te irás?- se apena la niña.

- Si, pero volveré para la cena

- ¿lo prometes?

- Lo prometo- dice con solemnidad el hombre de ojos azules- Ahora prométeme que obedecerás a tu hermana en todo lo que ella te diga.

- Lo prometo.

- Bien, volveré más tarde- promete Endymion mientras besa la mejilla de la niña y luego se inclina ante Bridget- con su permiso, Lady Bridget…

La joven de ojos Amatista no dijo nada, solo miró alejarse al serio hombre. Desde que Danna y sus padres habían llegado a Moncrieff Camp era poco o nada lo que ellos habían hablado. Ya no había paseos por los campos ni reuniones en la sala de música para escucharla tocar el arpa, en un principio pensó que podía deberse a la estancia de Danna en casa, pero no…no era ese el motivo de su seriedad ya que como según acababa de darse cuenta, la niña se llevaba de maravilla con Endymion…

- Bridget…

- ¿qué ocurre, Danna?

- ¿por qué están enojados Endymion y tú?

- ¿enojados? No, pequeña

- No me subestimes, Bridget. Ya soy una chica grande

La pequeña dijo aquellas palabras con una seriedad que pudo provocar la risa de su hermana, pero ella se abstuvo.

- Él me agrada, Bridget- dijo la niña con sinceridad

- ¿de verdad?

- sí, y sé que tú le agradas a él. Endymion te quiere mucho

- ¿él te lo dijo?

- No, pero no es necesario que lo diga

- ¿así que ahora lees la mente?

- No, pero solo basta con ver la forma en que te mira y en la que tu lo miras a él.

- ha leído demasiadas historias de amor, señorita

- solo las que tú me has contado.- ríe la niña - él es como tu bestia

- ¿cómo mi bestia?

- ¡sí! ¿recuerdas esa historia que me contaste una vez? Esa en la que una muchacha llega al castillo de una terrible bestia, una que…

- Que después de todo no lo era tanto- Completa Bridget

- Creo que Endymion es así, en el fondo es un hombre dulce y bueno y tu eres su princesa…

- qué cosas dices- se ríe nerviosa la joven de ojos amatista- Iré por tus medicinas, quédate aquí.

- ¿puedo verte en la sala de música?

- Está bien… procura

- No romper nada…no, no lo haré. Aunque no te aseguro no tocar nada, me aburro mucho cuando estoy dentro de casa a solas…

- Ya veremos cómo resolverlo, te lo prometo.- Ofrece la mayor de las De Byres tras besar la frente de su joven hermana; Tan dulce, tan tierna…tan distinta a ella…

La casa de los Ferguson era un lugar con demasiado movimiento, el joven heredero de los Ferguson hacía que el lugar no fuera un lugar tranquilo. Ahora era cuando daba sus primeros pasos ponía en grandes aprietos tanto a sus padres como al personal que ayudaba Isabella con la limpieza de la casa y el cuidado del niño, era un pequeño inagotable.

Dentro del estudio de Andrew Ferguson dos hombres bebían whisky en silencio, el de cabellos negros estaba meditabundo mientras el rubio veía con pena al muchacho ante él, no estaba acostumbrado a verlo de esa manera, ni siquiera tenía idea de que él pudiera sentirse así.

- Di algo, Ferguson y deja de verme así.

- No sé qué decirte Endymion.

- No soy el primer ni el último hombre al que no ama su esposa.- intenta bromear él, pero lo dice con tal amargura que solo consigue la pena del rubio- ni lo amará….

- Tal vez si le das tiempo, amigo…

- No, Andrew….El amor no es algo de tiempo…

- ¿no crees que ella se enamore algún día de ti?

- Creo que Bridget es una mujer de Convicciones, nunca podrías convencerla de algo que no quiere ser convencida.

- ¿y crees que no lo desea?

- Totalmente seguro.- confiesa con pesar el pelinegro

- Entonces… ¿por qué no dejarla ir, Endymion?

- ¿qué dices?

- Si tan seguro estas de que ella nunca te amará y de que no puedes vivir sin que te ame… ¿por qué no la dejas ir?

- ¿A Bridget?

- Si

- Dejar ir a Bridget….

- Tú podrías conseguir otra esposa y ella podría enamorarse de un buen hombre, uno con el que tuviera una casa, no sé…hijos…

Endymion Palideció al escuchar aquellas palabras del joven rubio, no era coraje sino miedo lo que su rostro reflejaba.

- ¿hijos?

- Es lo más natural ¿no?

- Bridget irse….- Repite incrédulo el muchacho de ojos azules- Irse y enamorarse de otro…

- Tu también podrías hacerlo, amar a otra… Piénsalo. Su boda fue muy precipitada, ninguno lo pensó bien su decisión…Sé que será un gran escando pero podrías mandarla a Londres o a París con sus padres…nadie sabría que ustedes estuvieron casados y…

- ¡Andrew!- grita molesto el pelinegro- Deja de decir tonterías.

- Pero es que…

- Será mejor que me vaya, debo hacer unas compras

- Pero… Creí que querías revisar…

- No importa, será otro día. Hoy no estoy de humor para nada

Endymion no esperó a que Andrew dijera nada, se puso de pie y caminó hasta la puerta, de pronto no estaba de humor para hablar de nada.

En la puerta se encontró con Isabella Ferguson quien acababa de capturar a su pequeño problemático con un jarrón heredado de su abuela francesa.

- Endymion.

- ¿Dime?

- ¿te encuentras bien? Luces pálido

- Estoy bien, Isabella, Gracias por preguntar…

- Endymion…

- ¿sí?

- Recibí los obsequios que mandaste para Andy y para mi, fue un lindo detalle…gracias.

- Fue idea de Danna, no agradezcas.

- ¿Danna?

- La hermana menor de Bridget, ella está de visita con nosotros….

- ¿en verdad? Bridget debe estar feliz, me ha hablado mucho de ella.

- Está feliz, deberías de ir a visitarlas…les dará gusto verte.

- ¿de verdad?

- Claro…hace días que no vas a Moncrieff Camp.

- entonces iré mañana mismo

- Serás bienvenida, Isabella.

- ¿Sabes, Endymion?- Nombra la castaña viendo alejarse al dueño de Moncrieff Camp- Bridget ha hecho cambios maravillosos en ti…le llevaré un pastel mañana.

Endymion solo acató a sonreír e hizo una inclinación para luego retirarse de la feliz casa de los Ferguson, siempre se había burlado de la forma en la que la casa de su amigo de la infancia había perdido la paz y la tranquilidad pero en este momento lo envidiaba más que a nadie en el mundo.

En Moncrieff Camp a pesar de haber caído la noche la casa no era un lugar tranquilo, contrario a lo que Endymion pudiera pensar.

La sala de música era el lugar del que provenía todo el ruido, o mejor dicho la música. Bridget estaba sentada frente a su arpa y deleitaba con una vieja canción de sus tierras a su peque hermana que estaba maravillada escuchando a Bridget tocar y tararear la melodía con los ojos cerrados, ninguna fue consciente de que eran observadas.

Bridget mantenía sus ojos cerrados, no vio cuando Danna se puso de pie en silencio y se sentó ante el inmenso piano de cola de la habitación, luego comenzó a tocar para acompañar la melodía del arpa, Bridget abrió sus ojos con sorpresa pero no dijo nada, se limitó a seguir tocando hasta que la pieza terminó.

- Danna, No sabía que tocabas el piano ¿cuándo aprendiste?

- En Londres- Dice sonriente la niña que cuenta con orgullo el origen de sus conocimientos.

- ¿cómo fue eso?

- Helios me enseñó

- "¿Helios?"

- Si, es el hijo del doctor Sweeney

- El chico del que me hablaste en las cartas- recuerda Bridget con tono inquisitivo- ¿no es así?

La niña asiente sin dar mayor importancia a sus palabras pero un sonrojo ilumina sus mejillas

- Danna…¿te gusta el hijo del Doctor Sweeney'

- ¡claro que no! él es un muchacho muy amable, fue muy bueno conmigo en mi estancia en su casa, nunca dejó que me sintiera sola o aburrida

- ¿te aburres con nosotros, Danna?

La niña niega con la cabeza

- No me aburro cuando estoy con ustedes, ni cuando salgo a pasear contigo o con Endymion, pero sí cuando es un día lluvioso y me hacen quedarme en casa sola, es muy aburrido.

- Te prometo que encontraremos algo, pequeña. Lo prometo, no te aburrirás, incluso cuando estés sola en casa.

- podrías llevarme con ustedes

- No debes mojarte, lo dijo el doctor ¿lo olvidaste?

- Endymion y tu se mojan siempre y no se enferman

- Algún día podrás hacerlo también tu, Danna, pero no aun. Ahora debes cuidarte mucho y tomar tus medicinas ¿lo prometes?

- Pero…

- Sino no podrás quedarte con nosotros

- ¿me correrás?- se entristece la niña

- Claro que no, puedes quedarte aquí cuanto quieras pero debes cuidarte mucho, porque si enfermas tendríamos que mandarte lejos a atenderte, Danna y no me gustaría separarme de ti ahora…

- Te prometo que me cuidaré para poder quedarme con ustedes

- Y yo te prometo que ya no te aburrirás en Moncrieff Camp.

- ¿escuché bien?- Dice Endymion desde la puerta con la mayor de las seriedades - ¿acaso hay alguien en Moncrieff Camp que se aburre?

La niña se escondió tras las faldas de su hermana mayor, Bridget frunció el ceño cuando lo cuchó hablar de esa manera y estaba a punto de hacer un reclamo cuando el rostro serio de Endymion cambió su semblante y ella le dio el beneficio de la duda.

- ¿es verdad eso, Danna? ¿te aburres en Moncrieff Camp?

- Solo cuando tengo que quedarme sola en casa- explica la niña con un puchero.

- Sabes que no puedes venir con nosotros en días lluviosos, Danna

- Lo sé…

- Pero tal vez alguien podría quedarse contigo

- ¿quién?

- Ella- responde Endymion entregando un paquete envuelto en papel, la niña lo mira con asombro y busca el apoyo de su hermana que asiente; Danna sale del regazo de su hermana para tomar el paquete con curiosidad- ábrelo

Danna se sentó en el suelo para abrir su obsequio, era una caja de cartón que contenía una hermosa muñeca de porcelana con un precioso vestido morado a juego con sus ojos.

- ¡es hermosa!- Se emociona la niña- ¿es para mí?

- ¡Claro que es para ti! Es para que te haga compañía cuando tengas que quedarte sola en casa…

- Me encanta, Gracias- dice la niña mientras corre a abrazarse y a besar la mejilla del alto hombre- es preciosa

- Creo que tal vez a tu muñeca le gustaría cenar con nosotros

- pero ya cené.

- creí que me esperarían….- recuerda con dolor el pelinegro clavando sus ojos en Bridget.

-Es que tu no llegabas y yo tenía hambre…la señora Sinclair me hizo una tarta y…

- No importa, pequeña. Lo haremos mañana- tranquiliza el hombre de ojos azules despeinando el cabello de la niña que sonríe pero bosteza- ¿tienes sueño?

Danna niega con la cabeza pero apenas y puede mantener los ojos abiertos.

- ve a la cama, al menos ya no estarás sola.

- Si, con ella ya no voy a necesitar que duermas conmigo, Bridget- dice la niña riendo emocionada para luego salir corriendo de la sala de música para dejar solos a los dos adultos.

Bridget tomó la cobija de su hermana y dispuso sus pasos hacia la puerta, pero Endymion la tomó del brazo para impedir que saliera.

- Espera, Bridget….

- ¿qué ocurre?

- Quiero hablarte un segundo

- Danna está sola y…

- Solo será un segundo, escúchame, por favor…- Dice en tono de súplica el hombre de ojos azules y cabellos negros como la noche.

- Está bien…dime…

- ¿podemos sentarnos un minuto?

La seriedad de Endymion extrañó a Bridget. Nunca lo había visto así, tan preocupado, tan nervioso, tan mal y accedió a sentarse.

- ¿qué es lo que ocurre?

- Bridget yo….-dudó él- yo….te escuché hablando con tus padres el día que ellos vinieron

- ¿cómo dices?- se apena la muchacha de ojos amatista- ¿por qué hiciste algo así?

- Fue un accidente, pero eso no es lo importante

- ¿qué es lo importante, Endymion? ¿qué no puedo tener la confianza de que podré hablar en privado con mi familia ni con nadie?

- Ya te dije que es lo que menos importa ahora, Bridget…quiero hablar de lo que escuché.

- No hablaré de algo que no te incumbe, Endymion. Y si eso era todo, lo mejor será que vaya con Danna.

Bridget se puso de pie con nerviosismo y molestia pero la mano de Endymion volvió a detener su camino.

- No.

- ¿qué?

No te dejaré ir así, Bridget. Necesito hablarlo

- Pues yo no- se defiende ella removiéndose entre esos brazos.

- Escucha- interrumpe él- Sé que no me amas, sé que jamás podrías enamorarte de un hombre como yo.

Esas palabras hicieron que Bridget se quedará paralizada y sorprendida. Prefirió callar para escuchar lo que Endymion tenía que decirle.

- Sé que cualquier hombre con orgullo propio te propondría disolver el matrimonio. Tal vez con los contactos adecuados, quizás con el dinero suficiente tú podrías verte libre de mi y hacer tu vida con alguien más, con un buen hombre del que si pudieras enamorarte…

- ¿qué?

- Pero no soy ese tipo de hombre. No soy del tipo que renuncia a todo. No soy un hombre bueno que se sacrifica con tal de ver felices a los demás, No soy ese hombre Bridget- Explica Endymion quien ya no necesita aprisionar a la joven, es ella la que se ha quedado paralizada- Tal vez lo nuestro no sea amor, quizás yo sea el hombre de tu vida y es muy posible que jamás lleguemos a entendernos como un matrimonio común. Pero también es cierto que me hace muy feliz tenerte en Moncrieff Camp y que no me importa si jamás llegas a amarme, yo seré feliz de solo tenerte cerca.

- Endymion…

- Perdóname, Bridget…perdóname por no ser del tipo de hombre que renuncia a su felicidad…por…

- ¿y quién te dijo que yo deseo irme de Moncrieff Camp?- Interrumpe la declaración la bella muchacha de ojos amatista con la mayor de las seriedades mientras frunce el ceño- Si algo me enfurece, Endymion es que quieras decidir por mí, que quieras pensar por mí. Si yo quisiera irme lo hubiera hecho desde el mismo día que llegué y ni mil Endymions Moncrieff hubieran bastado para detenerme.

Dice la muchacha con suficiencia que dejan mudo al hombre de cabellos de noche

- No necesito ni de tus sacrificios ni de tu fuerza, Endymion. La única que elije el lugar donde está soy yo. Si yo estoy en Moncrieff Camp es porque así lo deseo.

- Pero yo creí que tu…

- Justamente ese es tu problema, Endymion. Tu siempre quieres pensar por mí, decidir por mí. ¡deja de hacerlo!

- Yo no estoy intentando….

- ¡claro que lo haces! No soy una damisela en apuros, no soy una prisionera. Si yo quisiera irme de Moncrieff Camp lo haría y nadie podría detenerme, eso te lo aseguro.

- ¿te irías, Bridget? ¿te irías de Moncrieff Camp?

- No tengo vocación de santa ni de mártir, Endymion. Si no me agradara vivir en este lugar no estaría aquí. Tengo muchos motivos para querer estar aquí.

- ¿y uno de ellos podría ser yo?

El sonrojo apareció en el rostro de la muchacha de cabellos negros.

- Pues claro, tonto- reniega ella- somos amigos ¿no?

- Claro…amigos.

- hemos hecho muchas cosas buenas en Moncrieff Camp y a pesar de que eres un verdadero dolor de cabeza en estos días creo que la pasamos muy bien. ¿no lo crees? somos un buen equipo.

- Tienes razón, Bridget…Entonces…¿no es obligación moral lo que te ata a Moncrieff Camp?

-Nadie me obliga si es tu pregunta, ahora ¿podemos ir a dormir? Hoy fue un día agotador.

Una sonrisa infantil se posó en el rostro de Endymion que asintió emocionado.

- ¿puedo escoltarla escaleras arriba?- ofrece él con caballerosidad mientras ofrece su brazo a la joven que ríe relajada.

- Creo que es lo menos que puede hacer, señor Moncrieff. Aunque no se emocione… solo me escoltará hasta la habitación de Danna. Ella está sola en esta casa tan grande y puede tener problemas para conciliar el sueño.

Endymion esbozó una media sonrisa y asintió sin decir nada. No sabía cuando lo dijo que tendría que comerse sus propias palabras, pero aceptó la derrota como un caballero.

Por desgracia para Bridget, esa noche no pudo completar su venganza ya que la joven señora Moncrieff fue relegada de su espacio en la cama de su hermanita menor gracias a la muñeca que Endymion le regaló a la niña "ya soy una niña grande y no siento miedo" argumentó la pequeña cuando Bridget se apareció en la habitación e hizo que esta se fuera a dormir a la habitación principal de la casa. Endymion no dijo nada, pero en el fondo se encontraba feliz aun cuando con Bridget había regresado la pila de almohadas que los separaba todas las noches…

Un día de diciembre, uno muy frío en el que la pequeña Danna estaba siendo consentida por su hermana y la señora Sinclair que intentaban de la mejor forma el compensar que sería la primera navidad sin la presencia de sus padres para ambas chicas De Byres, Endymion apareció misterioso en el marco de la sala donde Bridget bebía chocolate caliente con la niña tan parecida a ella que le contaba sobre las travesuras que había hecho la muñequita.

- ¿qué ocurre, Endymion? Luces demasiado misterioso- interroga la guapa esposa.

- cámbiense, tenemos que salir- fue su única respuesta.

- ¿disculpa?

-dije: date prisa, se hace tarde.

- ni siquiera lo pides por favor- refunfuña la mujer de ojos amatista.

- ¿podemos pelear en el camino? se hace tarde

- no iremos a ningún sitio si no nos dices qué pretendes, Endymion.

- ¿puedes confiar en mí al menos una vez en tu vida?- pide dolido el pelinegro

Bridget duda y se cruza de brazos.

- ¿es una sorpresa, Endymion?- interroga la pequeña niña con toda la ilusión en su mirada.

El pelinegro asiente

- Iré a cambiarme- se apresura a contestar la niña mientras se pone de pie y sale corriendo escaleras arriba dejando a solas a los dos adultos.

- ¿me acompañarás?- interroga con dulzura el joven de ojos azules.

- ¿tengo otra opción? Danna está emocionada con la sola idea de descubrir esa sorpresa…solo espero que no la decepciones de nuevo.

- ¿yo, decepcionar a Danna? ¡nunca!

- Claro, solo decepcionas a una mujer de Byres a la vez

- ¿cómo?

- iré a cambiarme y espero que no lo arruines, Endymion. Yo puedo soportar que me decepciones pero no a Danna, ¿entendido?

- dame un voto de fe, Bridget…solo un voto de fe…

La muchacha no dijo nada, solo dio media vuelta para ir escaleras arriba, no se veía convencida, pero no tenía muchas opciones…

Al bajar las dos jóvenes de Byres Endymion les esperaba en la puerta perfectamente arreglado ¿dónde y en qué momento lo había hecho? Nadie tenía una idea.

Generalmente nadie salía de Moncrieff Camp y para Bridget fue muy extraño encontrarse con el coche en la puerta esperándoles. Fue inútil preguntar el destino ya que la respuesta era solo una sonrisa traviesa en ese rostro varonil y discreto.

La joven señora Moncrieff como lo hemos dicho antes no solía salir mucho de Moncrieff Camp. Menos aun estaba enterada de lo que ocurría en Drumnadrochit; fue por ello que al llegar al pueblo la extraño ver tanta gente caminando por las calles. La señora Sinclair le había contado que las personas de aquel lugar no solían salir mucho luego del atardecer, al parecer se había equivocado.

- ¿qué hacemos aquí?- interroga Bridget mientras Endymion la ayuda a bajar del coche.

- hogmanay- Responde él mientras toma a la pequeña Danna entre sus brazos para subirla a sus hombros, la niña ríe emocionada.

- ¿Hogmanay? -repite extrañada Bridget que acepta el brazo de su alto compañero para acercarse a una de las calles en la que se congregaba la gente.

- Sé que en Edimburgo debiste ver un Hogmanay mejor y más grande. La señora Sinclair me contó que el de aquí no era nada malo así que…pensé que a Danna le agradaría y que tú podrías pasar un buen rato.

- Adoro el Hogrmanay. Alex y yo escapábamos por las noches para disfrutarlo a escondidas de mi tío. No sabes todo lo que tuvimos que hacer para que no nos descubrieran.

- deberás contarme algún día. Debe ser una anécdota muy buena.

- Claro que lo es. Pero cierra la boca, ahora quiero ver el baile de ceilidh

- es un pacto, señora Moncrieff. No lo olvide

- shhh, no me dejan escuchar- refunfuña la niña de ojos amatista y los dos adultos terminan por encogerse de hombros y sonreír en silencio. La pequeña Danna había hablado.

Aquella noche el pequeño pueblo de Drumnadrochit tenía visitas de varias partes de Escocia. La gente se congregaba por las calles en espera de ver un espectáculo que habían esperado durante todo el año: el Hogmanay.

El baile ceilidh era el más esperado por la joven Danna que montada en los hombros de Endymion aplaudía emocionada al ver semejante espectáculo, el primero de estos en su vida.

Endymion desconocía en qué consistía aquella fiesta, él jamás asistió a nada como eso durante su vida, esto se lo confesó Endymion a Bridget el año siguiente a este evento, aunque ella no necesitaba dicha confesión, le bastaba ver el rostro sorprendido y emocionado del alto pelinegro que gozaba de todo el espectáculo.

Bridget le contó que el origen de dicha festividad era nórdico. El ver desfilar a la procesión de hombres con sus gaitas tocando hermosas canciones típicas escocesas y a otros cuantos después con sus antorchas iluminando las calles principales del pequeño lugar hizo que tanto el rostro de Bridget como el de Danna se iluminaran. Para Endymion esa era la primera vez que veía el desfile, aun así y a pesar de estar igualmente encantado, su sorpresa y felicidad estaban al ver esos rostros tan parecidos entre sí con un sonrisa en los labios.

Terminada la explicación tanto Bridget como Endymion y Danna pusieron atención a lo que pasaba frente a ellos, aun así. Cuando Endymion notó que la gente se aglomeraba aun más, no pudo evitar proteger con sus brazos el fino talle de la muchacha a su lado. Quizás en otra ocasión ella hubiera hecho algún reclamo, pero no ese día, no en esta ocasión.

En esta ocasión Bridget se limitó a recostar su espalda contra el fuerte pecho de Endymion y sonreír en silencio. Frente a ellos había fuegos artificiales, pero para el matrimonio Moncrieff algo mucho más importante se orquestaba en las calles de Drumnadrochit: el descubrimiento de un nuevo sentimiento, aunque muy cerca de ellos alguien lo descubría al mismo tiempo, alguien que no estaba muy feliz de ello…

¡hola, chicas!

Aqui les dejo un capitulo más de vidas pasadas. ¿cómo ven? Algo raro está pasando aquí, ese parecito está descubriendo algo interesante... ¿qué opinan que será?

tan tan taaaan. ¿será que se acercan? ¿será que se convencen? ¿quién podría estar contra ellos? lo leerán, pronto :)

Gracias por sus Reviews, chicas.

Con cariño

La Maga