Vidas pasadas

Capitulo 18

"Negación"

Tengo que decir que Endymion es un hombre muy diferente a lo que me imaginé en un principio.

Cuando lo conocí creí que era un hombre huraño y malhumorado, tal vez si lo sea pero también es un hombre dulce y cariñoso, comprendo perfectamente qué es lo que vio en él Bridget cuando se enamoró, porque no dudo que lo haya amado con todas sus fuerzas.

Hoy por la mañana luego de que desayunar y de que el médico me revisara y confirmara que estoy en perfecto estado de salud nos dispusimos a irnos hacia el aeropuerto, a un hangar especial para los Moncrieff, parece que hoy mi inmortal quiere tomar la ruta larga ¿no había dicho que le urgía irse?, no se lo cuestiono porque yo también disfruto de mi tiempo a su lado, no sé cuanto vaya a durar, aunque algo muy dentro de mí me dice que no será mucho tiempo, pero quiero disfrutarlo perfectamente, quiero gozar de cada segundo al lado de Endymion, no importa si tenemos que separarnos mañana o en mil años, quiero disfrutar mi tiempo junto a él.

Regresamos a Moncrieff Camp en el avión privado del corporativo Moncrieff. Espero que nos dejen cerca de la casa principal, pero no es así.

Cuando bajamos del avión nos espera un auto rojo convertible, es hermoso y muy deportivo. Yo miro extrañada al hombre a mi lado que sonríe como un pequeño y luego me entrega la llave.

- Ten

- ¿por qué me das las llaves de este auto?

- Querías manejar el Cadillac en Edimburgo

- Y dijiste que no.

- En Escocia no puedes hacerlo, es ilegal.

- Estamos en Escocia.

- Estamos en Moncrieff Camp, Linda. Aquí puedes hacer lo que te plazca- Me ofrece él con una promesa encantadora.

- Creo que esa promesa ya la has hecho antes- gruño.

- Y siempre cumplo mis promesas, Señorita Hino- Dice con la voz más encantadora que le he escuchado- ¿quieres manejarlo?

Por un segundo dudo si aceptar o no pero ¡al diablo! Es un auto precioso y no puedo perder la oportunidad de manejarlo.

Acepto las llaves y él me abre la puerta del piloto para luego subir a la del copiloto, no deja de ser un caballero en ningún momento, eso me encanta de él.

Tras preguntarle a Endymion si está listo y no esperar la respuesta, enciendo el auto y acelero a fondo. Veo el rostro de Endymion tornarse pálido y no deja de causarme risa ver el terror en sus ojos y sus uñas aferrarse al asiento.

- Tranquila, linda…no hay prisa.

- Debo aprovechar la oportunidad, Endymion. Es un Audi R8

Lo veo observarme boquiabierto y yo sonrío de lado, creo que no esperaba que supiera eso.

- No solo es un Audi, Rei. Es un V10 que acelera de 0 a 100 en 3.5 Segundos, como ya lo has podido comprobar- me dice casi en un susurro.

- Vamos, anciano. Para ser un inmortal temes demasiado por tu vida- me burlo en voz alta- parece que te va a dar un infarto.

- Si pudiera créeme que me daría, pero por ti, Rei. Creí que no tenías auto.

- No lo tengo, pero he manejado los autos de una que otra persona.

- Autos muy finos según veo.

- Nunca un R8, o un Cadillac como el tuyo, pero han sido buenos autos, también veloces.

- ¿de algún novio?- Me interroga intentando ocultar malamente sus celos, no lo logra.

Yo río divertida y veo a mi inmortal fruncir el ceño.

- ¿celoso, Señor Moncrieff?

- Sabes que sí, Rei y lo estas disfrutando…- Responde el Escocés con los dientes apretados, tiene toda la razón, lo estoy disfrutando en grande.

- ¿tanto te importo?

- más que nada en el mundo…

- Si nos tuvieras a Bridget y a mí una junto a la otra… ¿a quién elegirías?

- Rei….

- contéstame, Endymion.

-no me gusta que me hagas esas preguntas.

- ¿Por qué no me gustaría la respuesta?

- porque no es correcto, Rei. ¿a ti te gustaría que te preguntara sobre tu exnovio?

- Aun así lo haces pero yo no puedo preguntarte sobre Bridget.

- Te pones como fiera cuando se habla de Bridget.

- ¡no es verdad!

- ¿lo ves? Estas gritando, Rei. Además habíamos prometido que no volveríamos a hablar de Bridget.

- Eso lo dijiste tu, no yo.- le recuerdo poniendo mala cara.

- ¿seguiremos discutiendo? Yo pretendía que disfrutaras tu regalo, Rei.

- ¿mi regalo?

- Tu auto, quiero decir

- ¡mi auto!- casi desmayo y freno en seco. Gracias a que Endymion y yo traemos el cinturón ninguno sale disparado, pero sentimos el tirón de nuestros cinturones de seguridad, duele.

- ¿qué demonios te pasa, Endymion?

- Dijiste que te había gustado el Cadillac, pero no es un auto que refleje tu estilo así que pensé….

- ¡pensaste que podías comprarme!- me enojo

- Pensé que te gustaría un auto como éste.

- Claro, como también me gustaría una casa en la playa, conocer París, viajar en barco. ¡pero no por eso me vas a comprar un transatlántico!

- Puedo alquilarlo…

- ¡Endymion!

- Rei. ¿qué es lo que hice mal?

- No me vendo, Endymion. No puedes comprarme, no soy una de esas amantes en turno que se venden por un coche o cosas lindas.

- Jamás pensaría en ti de esa forma, Rei. Nunca te consideraría de ese modo, es solo que te amo y quiero verte y hacerte feliz siempre.

Lo dice con una sinceridad y de una forma que me hace enternecer…. A veces olvido que este te hombre a pesar de tener más de dos siglos de vida es incapaz de manifestar sus sentimientos de forma adecuada, solo ha estado enamorado de una mujer en su vida y eso fue hace mucho….

- No lo hagas ¿quieres? - Le pido intentando tranquilizarme un poco, contraria a lo que suelo hacer siempre- No necesito regalos costosos o que rentes un transatlántico. Prefiero que seas como un hombre normal.

- ¿y cómo es eso?

La pregunta sincera de Endymion me toma por sorpresa. De verdad se está esforzando por hacer que esto funcione.

-Un paso a la vez ¿te parece?- le ofrezco mientras tomo su mano.

- ¿está mal que tenga detalles contigo?

- Los detalles están bien…gastar tanto dinero en ellos no. Me incomoda mucho

- lo tomaré en cuenta y lamento haberte incomodado con mi regalo. Creí que te gustaría

- Me encanta, pero no puedo aceptarlo. Lo entiendes ¿verdad?

- ¿y si lo usas mientras estés en Moncrieff Camp?- me ofrece con timidez, tal vez esperando que me salga fuego por la boca.

-Me parece bien. Aunque solo serán unos días, sabes que debo volver a Tokio, ¿verdad?

- Lo sé. Pero no quiero pensar en eso por el momento. - Me confiesa con pesar- ¿podemos ir a casa ahora, Señorita Hino?

Yo le sonrío divertida y asiento poniendo en marcha el motor.

- Encantada, Señor Moncrieff…

En el camino a la casa principal de Moncrieff Camp reímos divertidos y charlamos de mil cosas. Sé que este coche puede llevarnos en segundos a nuestro destino, pero hay algo en el ambiente, en el aire, en Endymion que…me hace desear que éste momento no termine nunca. ¿será que Bridget se sentía igual cuando estaba al lado de él?

Moncrieff Camp 1821

Luego de que las fiestas pasaran y el año nuevo llegara a Moncrieff Camp, también parecía llegar una nueva esperanza.

La familia de Bridget se negó a formar parte de los festejos de año nuevo en Moncrieff Camp al igual que los Ferguson, aunque los Ferguson habían viajado a París desde antes del Hogmanay y volvieron justo antes de una fecha bastante importante en aquella casa: El cumpleaños de Danna.

La señora Sinclair preparó Salmón al horno y una tarta de chocolate con frutos del bosque para celebrar tan grata fecha, quizás eran pocos los invitados pero había mucho por festejar aquel día.

Endymion estuvo desaparecido todo ese día, algo raro en él ya que a últimas fechas se consagraba en cuerpo y alma a la atención y cuidado de la pequeña Danna a quien le había tomado mucho cariño y también por qué no decirlo, también pasaba mucho de su tiempo junto a Bridget, las actividades nunca faltaban, como tampoco lo hacían las risas y las bromas; Moncrieff Camp había dejado de ser un lugar lúgubre y tenebroso para convertirse en algo inesperado: Un hogar.

La noche había caído por fin en Moncrieff Camp. A pesar de estar la cena y la tarta dispuestas en la mesa, la pequeña Danna se negaba a dar inicio a la cena debido a que "alguien" faltaba a la mesa.

-Danna, no seas necia. La señora Sinclair pasó todo el día cocinando tu platillo y tu postre favorito para que se arruine.

- No cenaré hasta que Endymion esté aquí

- él está ocupado, Danna. No seas necia, entiende. Tal vez él está….

- ¿ocupado? Jamás podría estar ocupado para una linda dama- interrumpe la voz de Endymion que aparece en el umbral del comedor.

-¡Endymion!- La niña de ojos amatista corrió a abrazarse al joven caballero que la levantó en peso con toda la facilidad del mundo, era innegable que existía aun cariño genuino entre ambos.- Creí que habías olvidado mi cumpleaños.

Danna hizo un pequeño puchero que arrancó una risa sincera al alto hombre, desde que esa niña estaba en Moncrieff Camp, a Endymion se le escuchaba reír muy a menudo.

- ¿cómo podría olvidar un día tan importante?

-¿dónde habías estado entonces?- reclama la niña sin ceder ni un poco.

- Creo que tengo a una chica de Byres celosa - se divierte el pelinegro.

- No, a dos. Bridget también estaba desesperada porque no llegabas

- ¡eso no es verdad!- refunfuña la señora Moncrieff

- ¡claro que sí! te estabas mordiendo las uñas como cada que estas tensa nerviosa o enojada.

- Es un mal hábito morderse las uñas, señora Moncrieff

- también lo es llegar tarde a una cena, señor Moncrieff- regresa altiva la mujer de ojos amatista.

- En eso tiene razón, Lady Bridget. Me disculpo por ello, pero a mi favor debo de decir que tengo un justificante

-¿y cuál es ese?

- acompáñeme, señora Moncrieff, por favor- pide suplicante el hombre de ojos de cielo ofreciendo su brazo a la bella joven y aun con Danna en el otro brazo, justo al llevar a la sala de música le pidió a la niña que cerrara los ojos, cosa que hizo a regañadientes, imposible negar que se trataba de un miembro más de la familia De Byres…

- ¿qué es, Endymion?

- Una sorpresa

- Pero quiero ver y no puedo ver si me tienes con los ojos cerrados.

- Así se manejan las sorpresas, Danna.

- Dime qué es

- No puedo…lo sabes, es una sorpresa

- ¡Endymion!

- solo un poco más, pequeña

- ¡quiero ver!

- creo que lo ansioso viene de familia- se divierte el pelinegro cuando siente un par de uñas clavarse en su brazo, luego intenta contener un gemido de dolor- querida, me lastimas.

- Lo siento…olvidé que eres un chico frágil- se burla la joven de cabellos negros arrancando una sonrisa de esos labios de los Highlands. El prudente Endymion prefirió no decir nada más.

- Ahora si puedes ver…

Cuando Danna abrió los ojos luego de que Endymion la pusiera en el piso se encontró con un regalo que jamás hubiera esperado: Una enorme y hermosa casa de muñecas de madera.

- ¡Endymion, es hermosa!- grita la pequeña que se abraza al hombre de ojos azules y al cual le regala un sinfín de besos en la mejilla, besos que enternecieron al serio hombre.

- ¿te gusta?

- ¡me encanta! es el mejor regalo.- responde la niña que vuelve a correr junto a la casa de madera para observarla mejor.

- parece que a usted le gusta dar regalos en la sala de música, señor Moncrieff- susurra la joven pelinegra muy cerca del oído del alto que se estremece al escuchar el suave tono de voz tan cercano.

- No se ponga celosa, señora Moncrieff, los lirios junto a la casa de muñecas son para usted- dice con dulzura el alto joven.- Jamás podría olvidarme de usted…

- ¿cómo metiste esa casa de muñecas tu solo y sin hacer ruido?

-tengo mis trucos, Bridget…

-trucos que he de descubrir…

- Un mago jamás los revela…

-también tengo mis trucos para conseguirlo, señor Moncrieff….

- Me pregunto cuales serán…

- créame…deseará no descubrirlos jamás…

- me encantaría descubrirlos, señora Moncrieff-comenta emocionado el muchacho de ojos azules que parpadea coqueto a la mujer a su lado, la misma que se ruboriza- en verdad.

- Creo que has descubierto los trucos de demasiadas mujeres, Endymion- gruñe Bridget

- Eso me suena a celos, Señora Moncrieff

La bella joven frunce el ceño y observa con ojos fulminantes al pelinegro a su lado.

- Jamás lo verán tus ojos, Endymion.

- ¿estás segura de eso? Porque luces como una esposa celosa, Bridget

- cierra la boca

- Endymion, Briss ¿no van a venir a ver mi casa de muñecas?

- vamos…-responde la hermana que luego acerca sus labios al oído del alto hombre a su lado- y tu deja de decir tonterías.

- No creo que sean tonterías, pero si tu lo dices…El tiempo lo decidirá…

Danna pasó el tiempo jugando de esa hora a la hora de dormir, lo cual les costó demasiado trabajo a ambos adultos, a pesar de estar la pequeña tan evidentemente cansada por el ajetreado día se negaba a desprenderse de su casa de muñecas y solo aceptó ir a la cama tras una larga negociación con Endymion y Bridget; La joven de Elgin se negaba a ceder mientas Endymion negociaba una y otra vez con la pequeña y a cada negociación el pelinegro perdía terreno, finalmente el convencer a la pequeña de ir a la cama fue la negociación más costosa pero efectiva que alguna vez se pactara en Moncrieff Camp.

A la hora de ir a la cama y como era de esperarse, Bridget regañaba a Endymion por mostrarse tan débil.

- Calma, Bridget. No fue para tanto.

- ¿no fue para tanto? Endymion, Danna tiene apenas ocho años y le has prometido varias muñecas más y un ajuar de vestidos para cada una de ellas.

- no olvides el juego de té de porcelana- agrega él.

- Endymion

- ¿qué?

- Danna es una niña. No puedes ser tan débil.

- No puedo decir que no a las mujeres De Byres.- se defiende coqueto el hombre de ojos azules que parpadea de forma coqueta mientras se mete bajo las cobijas; Enero era un mes frío aquel año.

- Eres incorregible, Endymion- se ríe relajada la muchacha de ojos amatista que se envuelve en su mundo de cobijas, hace demasiado frío- ¿qué puedo esperar de ti cuando seamos padres?

Ella tarda solo un segundo en darse cuenta de las palabras que acaban de salir de su boca y se ruboriza apenas su cerebro conecta con su rostro y lo primero que acata es apagar la vela sobre su buró para que él no pueda ver sus mejillas iluminadas.

- ¿no te lo imaginas, Bridget?- interroga Endymion recostándose sobre el muro de almohadas entre ambos- ¿de verdad has considerado la posibilidad, Briss?

- "¿Briss?" Nunca me llamas "Briss"

- Me gusta cómo suena ¿a ti no?

- Me encana, Señor Moncrieff- Responde ella en la obscuridad con voz seductora.

- Sabes…

- ¿sí?

- Danna se siente muy sola en Moncrieff Camp- cuenta Endymion acortando la distancia entre él y la chica de Elgin- ¿te agradaría comprobar qué sería de mi cuando seamos padres?

- ¿Usted y yo?

- aja…- murmura él buscando el rostro de Bridget en la obscuridad

- Eso…no pasará jamás, Señor Moncrieff-asegura ella empujando de la cama con todas sus fuerzas al hombre de ojos azules, haciéndolo caer y golpearse la cabeza- nunca lo olvides

- Pero tu dijiste…

- debiste entender mal. Yo jamás caería en los cuentos baratos de un hombre como tú.- refunfuña ella.

- Bridget…

- Buenas noches, Endymion

Así fue como Bridget se libró del interrogatorio que se formulaba en la cabeza del hombre tumbado en el suelo, más no le fue tan fácil librarse del que se formulaba en su mente y en su corazón ¿de verdad estaba tan segura de no sentir nada por Endymion Moncrieff?

Las cosas habían cambiado bastante en Moncrieff Camp desde la llegada de Danna.

Quizás a la pequeña le agradaba pasar tiempo en los campos con su hermana y con Endymion quien la adoraba, pero en definitiva al igual que a cualquier pequeño también le gustaba comer helados y pasear por otros lugares, así que una vez a la semana el matrimonio De Byres se dedicaba en cuerpo y alma a complacer los caprichos de la niña de ojos amatista, aun a veces contara la voluntad de Bridget quien insistía en decir que estaban mimando demasiado a Danna. Era cierto, pero aun así contra eso no había mucho que Bridget pudiera hacer.

Ese día, Danna deseaba comer algo de helado y como era de esperarse…Danna comió helado.

A la pequeña no le bastó con una bola de helado. Pidió de todos los sabores que tenían en la heladería.

- Le dolerá el estómago por comer tanto helado.

- Claro que no será así. Danna es fuerte, como cualquier chico que se cría en los Highlands.

- Pero Danna no es de los Highlands ni yo tampoco.

- Entonces tu no deberías de comer helado- sugiere Endymion tomando la copa de manos de la joven ante él.

- Soy más resistente que tu y te recuerdo que quien se enfermó luego de una simple brisa fuiste tu.

- No fue una simple brisa y me enfermé por tu culpa, porque no llegabas a casa y salí a buscarte.

- ¿de verdad saliste a buscarla en medio de la tormenta, Endymion?- interrumpe la pequeña que está emocionada con la discusión.-debes de querer mucho a Bridget para haber salido a buscarla.

Un silencio se hizo en la mesa y tanto las mejillas de Endymion como las de Bridget se tornaron escarlata, ni ella ni él podían responder a esa pregunta.

- pero que linda casualidad, Encontrarles aquí- se escucha la voz de Lady McLaren a las espaldas de los pelinegros- vaya que has cambiado mucho, Endymion y me alegro de verdad.

- Lady McLaren. No esperaba encontrarle aquí.

La mujer mayor se sienta en el lugar libre en la mesa junto a la pequeña Danna y sin que esta diga nada, un mesero pelirrojo le sirve un helado de whisky y otro con vainilla y pasas, la niña miró sonriente la anciana, hay algún lazo invisible entre niños y ancianos que los lleva a agradarse por naturaleza.

- parece que te gusta el helado.

- ¿quieres? hoy me han dejado comer lo que yo quiera. Mi hermana pide de frutos del bosque pero le quita a Endymion el suyo de chocolate y Endymion termina comiendo lo que a ella no le gusta.

- Eso pasa porque Endymion está enamorado, linda.

- ¿de verdad?- Interroga la niña ignorando las miradas de poco agrado en ambos adultos junto a ella.

- Eso no podría asegurarse- interviene Bridget

- Claro que sí. Conocí a este chico muchos años atrás y antes de ti no hubiera soportado que nadie acercara su mano a un metro de su plato. Endymion es un chico territorial.

- Eso no ha cambiado mucho- se burla la joven robando un gruñido de inconformidad del rostro de Endymion.

- nunca lo hará. De pequeño siempre peleaba con Andrew y siempre era Andrew quien perdía. Pobre chico.

- ¿de verdad hacía eso?

- claro que sí. Lady Neris me visitaba a menudo al igual que la madre de Andrew. Este chico caminó antes que Andrew, ese muchacho con un gran plato de golosinas de frente era feliz. Endymion era diferente.

- Interesante. Seguro se la pasaba levantando las faldas de otras niñas ¿verdad?

- ¿Endymion? Claro que no. Siempre fue un chico adorable. Era muy protector, igual que como lo es con Danna, seguro será un gran padre. Aunque ahora debo irme ya.

- No se vaya- Suplica la niña de ojos amatista.

- Debo hacerlo, pero no te preocupes. Puedes visitarme cuando quieras, tendré caramelos siempre esperándote.

- ¿podemos ir, Bridget?

- lo coordinaremos. Pero cuando pase trata de no molestarla mucho ¿quieres?

- Claro que no me molesta. Recibí con mucha alegría a Endymion en casa y lo haré con Danna y con los futuros herederos Moncrieff.

- Tal vez tenga que esperar mucho

- No creo que tanto…- Sonríe la mujer mayor que se aleja dejando a Endymion con una sonrisa infantil en el rostro y a Bridget con una mirada apenada.

- ¿nos vamos también? deseo revisar algunas cosas en Moncrieff Camp.

- Creí que querías que paseáramos por el pueblo…

- Solo deseo volver a casa, Endymion.

La mirada de Bridget era genuina y sincera. Quizás Endymion hubiera intentado convencerla de quedarse un poco más, pero el escuchar a Bridget llamar "casa" a Moncrieff Camp le llenó el corazón de un placer indescriptible. No quiso arruinar la ocasión.

Una duda se había plantado en los corazones de ambos, aun cuando se negaban a asumirlo. Era imposible estar sintiendo algo más el uno por el otro, lo suyo había sido un simple y sencillo arreglo ¿o no?

Fuera de eso la vida pudo seguir igual en Moncrieff Camp, pero las cosas nunca permanecen iguales ¿verdad?

Aquella Mañana Danna salió junto a Endymion y Bridget a recorrer los campos de cebada, pero un mensajero los encontró y entregó un pequeño trozo de papel a Endymion que lo hizo volver a casa pronto y por extraño que parezca dejar a Bridget y a Danna a solas en los campos, a ella no le preocupó mucho pero le extrañó que pasado el tiempo no volviera a encontrarlas y ella decidió regresar a solas con Danna.

Ver un coche extraño en las puertas de la casa la perturbó. No era el coche de los Hansford y tampoco el que pertenecía a Moncrieff Camp. Le hubiera encantado que fuera el de la familia MacDougall, pero tampoco lo era.

- Briss ¿quién vino a visitarnos?

- No creo que sea a nosotros, Danna…Seguramente a Endymion.

- ¿crees que sea alguien de Elgin?

- Claro que no. En Elgin no hay ningún coche así. Quizás sea de Edimburgo

- ¿habrá Endymion mandado a traerte algún regalo?- se emociona la niña- o tal vez a ambas.

- Danna, él no tiene por qué mandar comprarnos cosas a diario.

- Pero lo hace. Y cuando vienen autos de fuera nos da los mejores regalos. Como mi cama nueva ¿recuerdas?

-Danna….

- Briss. Endymion es muy bueno. Me gusta que te hayas casado con él.

- Que cosas dices…

- Es la verdad.

Fuertes gritos se escucharon del interior del estudio de la casas. Todos ellos venían de boca del dueño de Moncrieff Camp. Danna Jamás le había escuchado gritar y Bridget jamás lo había hecho de esa forma, sonaba realmente enfurecido, como si fuera otra persona.

- Briss ¿por qué grita Endymion?

- Ve a tu habitación.

- Pero Briss…Creo que está enojado….muy enojado.

- Danna…a tu habitación.

El tono de Bridget fue lo suficientemente persuasivo para convencer a la pequeña de ir a su habitación. Aunque la joven no lo aceptara también se sentía intrigada por la forma en la que Endymion gritaba. Ni siquiera a Andrew le gritaba de esa forma cuando lo sacaba de sus casillas, que era muy a menudo.

Pensó en entrar para comprobar por sí misma de quién se trataba, pero algo en su interior le decía que no lo hiciera e hizo lo que no era tan común en ella: escuchar detrás de la puerta.

- Endymion…considéralo…-pedía Andrew con voz calmada.

- ¡No! ¡Y no te atrevas a ponerte de su lado!

-Sir John tiene razón, Endymion…por favor…

- ¡Largo! quiero que este hombre salga de aquí y si tu piensas igual que él también vete.

- Es usted la misma bestia de la que tanto se habla en toda Escocia.

- pues si es así no espere a comprobar por usted mismo hasta dónde puedo llegar cuando me enojo…largo de aquí.

- Endymion…contrólate…por favor…

-Las cláusulas son muy claras y…

- Salga de aquí…ahora…-volvió a insistir el pelinegro intentando hacer uso de todas sus capacidades para no sacar a la fuerza al individuo junto a él. Ese desconocido pareció comprender porque caminó hacia la puerta y Rei se escondió tras el perchero cercano al estudio. La puerta se abrió y luego escuchó decir.

- Tome en cuenta lo que le dije….la próxima vez que nos veamos quizás sea para hacer constar la última cláusula del documento que le he traído.

Endymion no dijo nada y Bridget no pudo ver la reacción de su esposo, pero pudo imaginarse cuando el anciano al que ella no conocía salió apresuradamente de la casa principal. Luego la puerta del estudio volvió a cerrarse con Andrew y Endymion adentro…¿de qué irían a hablar?

No fue mucho lo que pudo saber ya que Andrew tuvo el mismo destino que aquel misterioso hombre y fue corrido a gritos por el malhumorado pelinegro.

El humor del hombre de los Higlands era insoportable en esos días, al punto de ser en esos días quien provocase las discusiones con Bridget que no estaba tampoco del mejor de los humores y terminó un día por dejar a Endymion solo con Moncrieff Camp y ella salió a Drumnadrochit a recorrer el lugar junto con Lita. Pasear no era algo que le gustara mucho, pero cualquier sitio era mejor que estar cerca de Endymion en ese momento.

- ¿y si está de tan mal humor por qué dejaste a Danna en Moncrieff Camp?

- Porque Danna se niega a salir de Moncrieff Camp sin Endymion y porque extrañamente el mal humor de él no se extiende a ella.

- ¿discutieron?

- No exactamente. Buenos…si…pero lo de siempre…nada distinto..ninguna discusión en serio

- ustedes sí que son extraños ¿tienen distintos tipos de discusiones?

Bridget no responde, solo se encoge de hombros

- ¿de verdad? Ustedes si que son el uno para el otro. ¿y no le has preguntado qué le ocurre?

- No lo creo necesario. Si no quiere hablar, entonces que no lo haga y punto.

- Así no resolverán nada…

- No hay nada que quiera resolver. Si Endymion quiere estar enojado pues entonces que se enoje y que él solo soporte su mal humor.

- Bridget…En estas cosas alguien tiene que ceder…

- ceder no es lo mío, Isabella…

-¿quieres ir por un helado? Tal vez te ayude a calmar tu mal humor.

El recuerdo de días pasados con Endymion y Danna a su lado disfrutando de una tarde familiar la hicieron rechazar la invitación tan tentadora de su amiga.

- Mejor visitemos a Lady MacLaren…le prometí venir hace semanas a Drumnadrochit. Quiere enviarle unos presentes a Danna. Le ha tomado mucho cariño-

- Vamos entonces…Aunque yo moría por un helado…

- En otra ocasión ¿te parece?

- si no fuera porque eres mi mejor amiga te aseguro que no me iría de Drumnadrochit sin mi helado- amenaza amistosa la castaña mientras se cuelga del brazo de su amiga. Ambas rieron divertidas pero la felicidad no les duró mucho, Victoria Romans estaba frente a ella.

- Así que Bridget De Byres Sigue aquí…Creí que te habías ido ya a Elgin

- ¿y por qué habría de irse? Ella vive en Moncrieff Camp ¿acaso tomar tanto Whisky adulterado te está dañando la cabeza?
- Mi tío estuvo hace unos días en Moncrieff Camp con noticias fascinantes. ¿no lo recuerdas?- dice la rubia esperando encontrar una reacción en el rostro de la de ojos amatista, no lo encuentra -Ya veo…Endy no te ha contado nada…Era lógico. Tal vez comparta la cama contigo, pero no confía en ti…

- No tengo porqué hablar de mi vida con alguien tan insignificante como usted, Lady Romans…Lita….¿Nos vamos?

- ¿de verdad eres tan egoísta, Bridget? ¿en serio no te interesa saber qué es lo que tiene mal a Endy?

- Imagino que habla de Sir Endymion Moncrieff cuando se refieres a "Endy", Lady Romans…Descuide, él no es más su problema…

- ¿eso es él para ti? ¿un problema? No sé por qué se tuvo que casar preciosamente con una mujer tan fría e indiferente como tú.

- ¿pudiendo elegir a una que se le regalara como tú?- Interviene la alta castaña- Todo Escocia sabe que tu morías por que Endymion te desposara, pero por más que te esforzaste a él jamás le interesó elegirte como la señora Moncrieff. Quizás solo como la diversión del momento.

- Tal vez. Pero Bridget también lo será. Él pierde el interés demasiado pronto….es cuestión de tiempo para que esta salvaje regrese a Elgin con su gente. Seguramente hay algo en Bridget que Endymion no ha logrado obtener, cuando lo logre te dejará…como hace con todas.

- ¿de verdad lo crees así?

- Si yo no hubiera salido de viaje cuando Endymion decidió ir a Elgin a comprar tierras seguramente hubiera sido a mi a quien él desposara. Aunque debo agradecerte, quizás si Endymion me hubiera elegido a mi hubiera terminado como Lady Neris…prefiero cederte el honor.

- Lady Neris murió de fiebre, Victoria.

- ¿estás segura de eso?

- Volvamos, Bridget… se hace tarde….

-Si…el ambiente en Drumnadrochit se hace cada vez más pesado.

- ¿pesado? Pestilente querrás decir…

Ambas mujeres compartieron risas y se alejaron de la rubia y enfurecida mujer. Bridget fingió estar presente, pero la verdad era que las palabras de la rubia mujer habían calado muy profundo en su mente….¿cuál era ese secreto que Endymion ocultaba? No…eso era algo que a ella no tenía porque importarle ¿o sí?

Volvieron a casa de los Ferguson y por alguna extraña razón Bridget pasó más tiempo del acostumbrado charlando con su amiga castaña. Le preocupaba de sobremanera la educación de Danna , sabía que para que la chica tuviera la mejor educación tendría que mudarse a Edimburgo al igual que lo hizo ella y el hecho de saber que tendría que separarse de la pequeña en poco tiempo la atormentaba de verdad, aunque…quizás el verdadero motivo de haber pasado tanto tiempo en casa de la joven era debido a motivos muy distintos a los que decía aunque, seguramente también tenían cabellos negros.

Cuando Bridget se decidió a regresar a Moncrieff Camp ya había caído la noche, aun así el trayecto que ella recorría en un cuarto de hora lo recorrió en tres cuartos de hora. Quizás no lo aceptaría ante nadie pero algo en Moncrieff Camp la estaba atormentando.

Le sorprendió encontrar en las caballerizas a Endymion con ropas de montar a punto de salir sobre Tuxedo, cuando él vio a Bridget aparentemente cambió de opinión y bajó de Tuxedo para encontrarse con Bridget.

- ¿piensas salir a algún lado?

- ¿dónde demonios estabas?

- No pienso responderte si me gritas- amenaza la chica de cabellos negros intentando salir de las caballerizas- ve a gritarle a alguien más. Estoy agotada.

- No iré si no me dices dónde estuviste todo el maldito día.

- No es asunto tuyo.

- Tu eres asunto mío, Bridget ¿dónde diablos estuviste todo el día? Estaba preocupado por ti

- Lo dudo. Pero si es así no tienes por qué preocuparte. No soy una de tus muchas mujeres. Ni soy Victoria Romans, ni Mina Alliston ni…

- ¿y quién te dijo a ti que a mí me interesa lo que le pase a alguna de ellas? Me importas tu y punto.

- ¿por cuánto tiempo, Endymion?- Interroga la muchacha de ojos amatista logrando la confusión en el pelinegro- Te importo hoy y te importé ayer, ¿cuánto tiempo le costará a Endymion Moncrieff interesarse en algo más? ¿quién será la siguiente ocupación del señor Moncrieff?

- ¿te golpeaste en la cabeza de camino a casa?

-Endymion….estuve pensando. Tal vez lo mejor sería que Danna y yo volviéramos a Elgin

-¿qué?

- Al menos por unas cuantas semanas….Nos haría bien.

-No.

- ¿qué?

- Dije que no. No irán a ningún sitio.

- ¿qué te ocurre, Endymion? No eres mi dueño, no puedes decidir a donde voy o a dónde no y no estoy pidiéndote permiso. Te lo estoy informando. Además no tengo ganas de soportar a un hombre que me guarda secretos.

- Yo no te guardo secretos- se defiende él

- Claro que me guardas secretos y has andado del peor humor del mundo en estos días y ni siquiera has querido decir por qué. Prefiero volver a casa y tu no vas a impedirlo.

- Ve a dormir, Bridget….estas muy alterada.- dice el alto pelinegro intentando mantener la calma- Es tarde, mejor hablamos mañana.

- No estoy alterada. No quiero estar aquí y también a ti te servirá para que puedas estar libremente con tus…amigas.

- Así que es eso…- Sonríe divertido el pelinegro, ahora se da cuenta de a qué se debe la molestia de su esposa- Estas celosa…

- ¿Yo, celosa?- Indignada la de ojos amatista- Para eso tendrías que importarme y tu a mi no me interesas en lo más mínimo, ya te lo he dicho.

- ¿de verdad no te importo nada, Bridget?- Interroga interesado el de ojos azules acercándose peligrosamente a la joven frente a él, no había a dónde pudiera ella ir, la pared de las caballerizas topó con su espalda.

- No me interesas en lo absoluto. Pero descuida, se de varias mujeres que matarían por ser la señora Moncrieff.

- Solo hay una mujer que me interesaba que fuera la señora Moncrieff .

- Lamento que victoria hubiera estado de viaje entonces y tuvieras que consolarte conmigo- refunfuña la mujer de ojos amatista.

Una sonrisa divertida de los labios de Endymion que hace días no veía en él se poso en su rostro.

- ¿victoria? ¿de qué estás hablando, Briss? La única mujer que alguna vez he querido que fuera la señora Moncrieff eres tu….

- Ve a mentirle a alguien más….- gruñe la pelingra mientras empuja el brazo que le cortaba el camino hacia un lado y da un par de pasos al frente, Endymion la detiene del brazo haciéndola girar de regreso.

- ¿qué demonios tengo que hacer para qué me creas, Bridget?

- Jamás te creeré. Ahora déjame en paz- ordena ella pero Endymion luce realmente desesperado y la aprisiona entre sus brazos mientras clava sus labios en los de ella, lo hace con pasión, con furia, con desesperación.

La primera reacción de Bridget fue estar a la defensiva, pero su cuerpo siguió a sus instintos y sus labios reaccionaron a ese beso con la misma intensidad. Su boca se movía por voluntad propia, al igual que sus brazos que se enredaron en el cuello de él acortando la distancia. El resultado de la unión de la pasión de ambos fue explosiva.

Las manos conocedoras de él recorrieron con sabiduría el cuerpo de ella que aun sobre las telas de sus ropas sentía la piel quemarse al contacto de sus manos. Quizás en otras ocasiones, quizás con alguna otra persona los resultados hubieran sido catastróficos, pero no hoy. No esta noche cuando el cuerpo de Bridget reaccionaba apasionada ante Endymion, hasta que unas palabras vinieron a su mente "Cuando Endymion obtenga lo que deseé…te dejará…como hace con todas"

Esas palabras retumbaron muy profundo en Bridget, tanto que la hicieron empujar muy lejos de ella a Endymion que la observaba confundido.

La confusión aparecía en el rostro de él, mil preguntas mudas a las que Bridget no estaba en condiciones de responder. Acomodó sus ropas y salió corriendo de las caballerizas

Esa noche Bridget durmió con la pequeña Danna. Dormir es una palabra que quizás no sea la adecuada en este caso, ya que durante toda esa noche Bridget no pudo conciliar el sueño, Endymion tampoco, los recuerdos de esos momentos vinieron a sus mentes, a ambos los atormentaba ese recuerdo, pero de formas muy distintas…

¡Hola, Chicas!

Lamento la tardanza pero he tenido días de 36 horas en mi trabajo, ahora me di una escapadita para publicarles un poquito más de "Vidas pasadas" espero que les guste mucho el capitulito, prometo actualizar pronto ¡gracias por su apoyo!

La maga