Vidas pasadas

Capitulo 19

"Pasiones"

Cuando por fin terminamos de pasear en mi Mazda llegamos a casa. No deja de maravillarme ver a Endymion salir del coche para abrirme la puerta, es todo un caballero.

Cuando llegamos a la puerta principal el pelinegro me estrecha entre sus brazos y me besa profundamente, yo respondo a su beso hasta que ambos quedamos sin aliento, me maravilla la forma en que me mira cuando por fin tenemos que separarnos.

- ¿qué ocurre? ¿por qué me miras así?- Le digo.

- Es solo que…Jamás creí volver a ser feliz en este lugar… ¿entramos?

Me pasa algo extraño con este hombre. Jamás creí que alguien pudiera despertar todos estos sentimientos y pasiones en mi.

- Si. Entremos…

Mi celular suena antes de abrir la puerta de la casa y reconozco un timbre en él. Sé de quién se trata y no quiero contestar.

- ¿quién es?

- Nadie importante.

- ¿por qué no contestas entonces?

- Porque no deseo hablar con esa persona.

- Puede ser tu amiga Makoto.

- No. No es ella.

- ¿cómo lo sabes?

- Porque no es el timbre de Makoto.

- Así es de que es el timbre de una persona que tienes registrada y te importa lo suficiente para asignarle un timbre en tu celular- para tratarse de un hombre que nació en una era donde la tecnología no estaba tan avanzada sabe lo suficiente de celulares, está al día.

- No es asunto tuyo.

- Tu eres asunto mío. Tú y todo lo que pase contigo ¿lo entiendes?- Me dice con molestia y con una posesividad que jamás había visto.

- No soy Bridget Moncrieff ni soy tu propiedad ¿lo entiendes tu?

Lo dicho. Este hombre puede hacerme temblar o rabiar en dos segundos ¿qué demonios le pasa? ¿cómo se pone a hablarme de esa forma? no estamos en 1820. Algo dentro de mi me hace desear practicar en él mis clases de defensa personal. Pero me controlo muy a mi pesar, aun así mi otro yo quisiera patear el trasero de Endymion Moncrief…¿por qué no lo hago?

Entro a la casa y él me sigue y me toma del brazo. Está a punto de decirme algo cuando los dos nos quedamos paralizados.

Justo frente a nosotros, en la sala se encuentran el rubio Andrew Hansford y mi extraviada amiga. Los dos están en el mismo sillón y en una posición bastante comprometedora.

Mi alta amiga está sentada a horcajadas sobre el rubio que no luce nada molesto por ello y Mako trae la blusa abierta, para suerte de todos trae una de tirantes debajo.

- Mako- Chan- Apenas y pronuncio sorprendida.

- ¡Andrew!- regaña el pelinegro al rubio que solo se pone rojo como un tomate. Jamás creí ver a Andrew apenado por algo.

- Endymion…yo….ella…nosotros…

- ¡Rei!- salva mi desvergonzada amiga poniéndose de pie como si nada y caminando hacia nosotros.

- ¿la conoces?

- Es mi amiga Makoto ¿recuerdas que te hablé de ella?

- Ah, así es que este es el motivo de tu retraso. Me preguntaba porque no habías regresado a Tokio cuando falta tan poco para tu examen, ahora veo que mide casi dos metros y tiene ojos azules.

Con esas palabras Endymion es el que se sonroja y lo disfruto en serio. Mi amiga ha dejado mudo al inmortal.

- Debes tener grandes talentos, galán- halaga mi amiga al hombre a mi lado que tose nervioso.

- Makoto….

- Bien, bien. No apenaré más a tu novio. Enséñame mi habitación ¿quieres? Estoy agotada.

Ella no espera mi respuesta y me lleva escaleras arriba. Endymion se encoge de hombros y Andrew respira aliviado.

En mi habitación ella se tumba sobre la cama, de verdad luce cansada ¿habrá hecho el mismo viaje agotador que yo?

- Si que te maltratan en este lugar, Rei. Ahora entiendo tu olvido.

Olvidé por completo mi examen ¿cuántos días han pasado desde que estoy en Escocia? ¿cómo pude ser tan inconsciente? Rei Hino jamás olvidaría algo así ¿qué me está pasando? No tengo porque mentirme "Endymion Moncrieff" es lo que me pasa.

- Es sexy el escocés ¿verdad? Aunque jamás perdiste la cabeza por ningún chico por más guapo que fuera.

- No sé qué me está pasando. Las cosas han estado tan raras desde que llegué a Escocia.

- ¿en serio?- me dice sin darle mayor importancia mientras saca un chocolate de mi cajón ¿yo tenía chocolates ahí?

- Y tu no estabas ahí para contarte ¿dónde demonios te habías metido, Makoto?

- Bueno, la verdad es que tuve una ligera diferencia de opiniones con el tigre siberiano y me despidió… Tenía mucho tiempo libre pero no a mi amiga del alma así que decidí solucionarlo viniendo para acá.

- ¿cómo supiste donde encontrarme?

- Solo tuve que meterme a hurtadillas a su oficina cuando él salió a conquistar a una de esas incautas a las que suele perseguir y voila, obtuve los datos de tu sexy chico.

- ¿Endymion sabía que venías para acá?

- Claro que no. Me contestó el bombón rubio y le pedí que me guardara el secreto. Lo hizo muy bien.

- Así que ahí se había metido Andrew…

- Si, justo ahí. Es encantador ¿sabes? Me encanta, es tan ardiente ¿sabes si tiene novia?

- Ahora que lo dices…es algo que no le he preguntado

- Deberías. Ese podía ser tu próximo cuñado

- ¿tanto te gusta?

- me encanta, amiga…me encanta- Asegura la castaña abrazándose a mi almohada con una mirada demasiado intensa, creo que va en serio con Andrew.- Pero bueno…¿qué hay del tuyo?

La forma en la que habla de Endymion me hace sentir transparente ¿ es tan evidente?

- No intentes engañarme. Entre ustedes doy hay algo…Si no te conociera me atrevería a decir que…

- ¿qué?

- ¡Rei Hino! ¿ya tuviste sexo con Endymion Moncrieff?

La simple pregunta me hace sonrojar. No me fascina hablar abiertamente de este tema.

- Tienes que contarme los detalles, Hino. Cuéntame ¿es pasional? ¿cómo fue? ¿Es un chico grande?

Yo me giro apenada, no es algo de lo que esté acostumbrada a charlar.

- Anda, Dime. Me la debes yo te he contado sobre todos mis chicos, es justo que tú me cuentes sobre el tuyo. Dime ¿fue bueno?

- Maravilloso…

- mmhhmmm interesante- sonríe ella analizando mi rostro- ¿y está bien dotado?

- ¡Makoto!

- Anda, dime, dime ¿está bien equipado?

- Disculpen que las interrumpa- habla Endymion luego de toser un poco para llamar nuestra atención. Creo que nos ha escuchado porque está sonrojado- La cena está lista, pasen al comedor.

- Gracias, cuñadito.

Cuando Endymion sale de mi habitación, Makoto bromea sobre el nerviosismo de él y no consigue sacarme más información sobre la anatomía de Endymion, aunque él no tiene nada de qué avergonzarse, es perfecto.

Me sorprendo al ver que la cena es en la sala y no en el comedor como lo hace siempre Endymion y me quedo boquiabierta al ver el menú: Pizza vegetariana y un calzone con vegetales y algo de salami que huele bastante bien. Hay también algo de vino tinto y pastel de chocolate sobre la mesa ¿de dónde salió todo esto?

- Lo mandé traer para celebrar la llegada de tu amiga- Me Dice Endymion que está sentado a mi lado ya que Makoto sugirió que era mejor que ella se sentara junto a Andrew para poder charlar mejor, no escuché queja alguna del pelinegro a mi lado que me observa con devoción.

- cuando llegué a Moncrieff Camp no celebraste de la misma forma- me finjo molesta ¿de verdad solo finjo? Siento una leve punzada en el estómago.

- ¿son esos celos, Señorita Hino?- Interroga Endymion a mi oído para que no escuchen nuestros amigos, pero no lo creo necesario. Ellos están muy ocupados en su charla.

- ¿celosa yo? Los celos son para personas inseguras, Endymion.

- ¿intentas decirme algo?

- Usa tu sabiduría de siglos, querido…

Veo su mirada zafiro clavarse en mí y un escalofrío recorre mi espalda. La sensación me es tan familiar, aunque estoy segura que jamás he sentido algo así con nadie. Entonces…¿por qué la familiaridad?

Luego de cenar y reír un poco nos retiramos a nuestras habitaciones, aunque Andrew y Makoto se quedan en la planta baja charlando. Creo que se han agradado mucho. Conozco a mi amiga y sé cuando está decidida a ir por algo, Andrew es ese "algo".

Cuando llego a la habitación me deshago de mis ropas y busco mi pijama, pero encuentro en el armario un camisón de seda blanco con una bata del mismo color, es tan bella y fina que no puedo evitar tomarla entre mis manos y probármela…es de mi talla, me queda perfecta.

Mientras me contemplo en el espejo del tocador siento un deja vu, siento que he vivido esto antes, una sensación tan familiar tan…agradable.

Un mensaje llega a mi móvil "Iré a recorrer los Higlands de noche con Andrew, no me esperes despierta"

Creo que hay una química increíble entre Andrew y Makoto ¿será que hay algo en el aire de los Higlands que provoca todo esto?

Salgo al balcón de la habitación y veo como Andrew y Makoto se alejan de Moncrieff Camp en un coche todo terreno ¿a dónde irán? Será mejor no imaginármelo.

Regreso a la habitación y cierro las puertas del balcón, la noche es fresca y mi camisón muy ligero.

Me siento en el tocador y cepillo mi cabello para ir a la cama pero el ruido de las puertas del balcón abriéndose de nuevo, me pongo de pie como reflejo y es el viento de la noche el que hace estremecer mi piel por completo atravesando las finas telas sobre mí, luego una respiración a mis espaldas.

Sé que una persona normal se giraría para averiguar de quién se trata, pero yo no lo necesito, yo lo sé.

- ¿no te enseñaron a tocar la puerta?- finjo reprenderlo.

- Solo cuando hay una persona a la que no le tengo confianza del otro lado de la puerta, pero este no es el caso.

Me giro para encontrarme con un alto hombre de cabellos negros y unos ojos azules que me hacen estremecer con solo mirarme.

- ¿en qué puedo ayudarle, Señor Moncrieff?

-Tengo un serio problema de insomnio, señorita Hino

- Que mal…pero la cocina se encuentra abajo, si lo que desea es un vaso de leche tibia.

- Temo que un vaso de leche tibia no curará mi insomnio

- ¿entonces qué?

Una sonrisa maliciosa en él que en dos segundos me toma en brazos y apenas alcanzo a aferrarme a su cuello sorprendida.

- tú

- ¿qué haces? ¿a dónde me llevas?

- a la habitación- dice mientras camina a grandes zancadas fuera de la habitación de camino a la suya

- ¿estás loco? Makoto volverá en cualquier momento y se preguntará dónde estoy, se preocupará y…

- Tu amiga y mi amigo no volverán hasta mañana. Llevaban un par de botellas de la reserva especial y algunas mantas, créeme. Ellos no serán problema.

- pe…pe….pero….

- Lo único que necesito para vivir y para ser feliz eres tu, Rei…solo tú.

Esto lo dice mientras me deposita sobre la cama. Lo hace con suavidad y no con desesperación como las veces pasadas, luego se tumba a mi lado acariciando mi mejilla.

- Endymion…No puedes condicionar tu sueño a mi presencia o a mi ausencia ¿qué harás cuándo me vaya de Moncrieff Camp?

Lo veo fruncir el ceño y turbarse, veo que la sola idea lo aterra.

- ¿de verdad piensas irte?

- Tengo una vida en Tokio…mi carrera…amigos…

- Y el tipo de la llamada telefónica ¿verdad?

- Endymion….

- no quiero que te vayas.

- No es tu decisión- Lo reto incorporándome y sentándome en la cama- no eres mi dueño. No puedes decidir por mí.

-No te lo estoy ordenando, Rei, yo solo…esperaba convencerte- me dice como un niño asustado mientras toma el dorso de mis manos y los besa con suavidad.

- déjame pensarlo ¿te parece? Pero aun si decido irme tu podrías venir conmigo o yo visitarte…

- ¿dos veces al año? No, Rei. Podré ser inmortal, pero tratándose de ti quiero pasar a tu lado todos y cada uno de los minutos de mi vida.

- Endymion…

Lo dicho. Él es la única persona capaz de hacerme sonreír y rabiar al mismo tiempo. Puede hacerme arder y luego desarmarme en un par de segundos.

- ¿de verdad quieres que me quede a tu lado?

Él asiente con timidez esperando mi reacción y temiendo a ella.

- Aun falta un poco para que tenga que volver a Tokio. Disfrutemos este tiempo juntos de momento abrázame ¿sí?

Él no espera una palabra más y me atrae con sus brazos hacia su pecho que es tan cálido y tranquilo. Éste hombre es la calma de mis tempestades.

- ¿sabes?- Me dice cuando el silencio impregna la habitación; Yo finjo dormir y él se siente en libertad de poder hablarme- No conozco el cielo, dudo alguna vez poder conocerlo, pero para mí el cielo eres tu…

Esas palabras me llegan muy profundo. Jamás fui de las mujeres que creyeran en las palabras vanas de nadie, pero puedo sentir la sinceridad en su voz y comprendo el por qué Bridget se enamoró tan perdidamente de él.

Moncrieff Camp 1820

Luego de aquella noche en la que las caballerizas fueron testigo de un arrebato pasional entre el matrimonio Moncrieff que ninguno de ellos imaginó jamás que ocurriría, Bridget dejó de salir a recorrer los campos de cebada con Endymion y eran solo Danna y él quienes salían por las mañanas.

Ella argumentaba tener dolor de cabeza o alguna cosa por hacer que le impedía acompañarlos, pero luego de una semana fue la misma Danna quien hizo alusión a dicho comportamiento, la niña tan inocente como era a sus ocho años aprovechó la hora de la cena cuando Endymion y Bridget se encontraban cenando en silencio.

- Briss ¿por qué ya no nos acompañas a pasear por las mañanas?

- Ya te lo dije, he tenido que ir a la destilería. Hay mucho trabajo por estos días, pequeña.

- Aun así tu siempre te das tiempo de ir con nosotros. ¿estás enojada con Endymion de nuevo?

Endymion observó en silencio a la mujer a su lado esperando la respuesta, no se atrevía a decir palabra alguna.

- Claro que no, Danna ¿por qué habría de molestarme con él?
- No sé. Tal vez porque esa señorita rubia vino a visitarlo ayer, mientras estabas en la destilería.

La mirada amatista de Bridget se clavó iracunda en el pelinegro a su lado que en ese momento comía un poco de carne y que se le atoró en la garganta, en dos segundo la mirada de la joven señora Moncrieff pasó de iracunda a indiferente.

- A Endymion puede visitarlo quien él desee en Moncrieff Camp. No es algo que a mi me afecte, Danna.

La niña sonrió aliviada y comió un poco de su tarta de moras.

- qué alivio. Creí que te molestarías porque ella intentó besarlo cuando se iba de casa, pero Endymion la rechazó, en serio.

El pobre hombre de ojos azules palideció ante la inocente confesión de la niña. No deseaba ver molesta a su mujer y no imaginaba, no…si imaginaba cómo reaccionaría ante esta confesión.

- No creo que tenga nada de malo. Endymion es un hombre adulto que sabe lo que es y lo que no es correcto, aunque a veces no estoy tan segura de ello…

- Jamás faltaría a mis votos, Bridget- por fin interviene el de ojos azules.

- Sabes faltar a tu palabra. Quién sabe si también faltes a tus votos…Aunque descuida. Si lo haces no es algo que me importe…

- Bridget….

- Cenen sin mí. Debo escribir unas cartas importantes.

La pelinegra se puso de pie dejando a los otros dos comensales observándose extrañados ¿qué le ocurría a Bridget? Danna creía que estaba enojada, Endymion sospechaba que estaba celosa…

Para Bridget el estar frente a la mirada de Endymion no era agradable. Cada que veía esos ojos de noche le recordaba aquel momento en las caballerizas en el que casi se permitió ceder a sus instintos.

Al día siguente de aquella charla Bridget decidió ir a Drumnadrochit con Danna para conseguirle algo de ropa. Desde su llegada a Moncrieff Camp había ganado un par de kilos y había crecido algunos centímetros, lucía más sana.

Lita Ferguson les acompañó en su paseo alegando necesitar alguno listones para los nuevos vestidos que había traído de París Bellos corsets y algunos sombreros que para las mujeres de Drumnadrochit eran demasiado exagerados.

- Te digo que este sombrero es la última moda en París, Bridget.

- No lo dudo. Pero con él escandalizas a las pobres ancianas de Drumnadrochit.

-Me da igual si les molesta o no. A mí me gusta y eso es suficiente ¿acaso no luzco fabulosa?

- Si. A nadie se le vería mejor que a ti, amiga- apoya la pelinegra.

- Es muy gracioso, Lady Ferguson.

- Danna. Te lo he dicho mil veces: Llámame Lita. Somos amigas ¿no?

- Para el mundo entero soy Lady Ferguson. Para ti soy Lita ¿de acuerdo?

- Si. De acuerdo- Sonríe la niña

Danna había puesto toda su atención en la alta mujer a su lado. Tanto que no se fijó por dónde iba y chocó con una persona.

- Lo lamento mucho, señor. Discúlpeme- se apena la niña.

- No hay problema, Pequeña. Aunque…¿Bridget, Lita? ¡qué sorpresa!

- Damon- Sonrió la de ojos amatista y el pelinegro besó la mano primero de Lita con el mayor respeto y luego la de Bridget con un cierto Interés que no pasó desapercibido para Danna.

- ¿quién es este señor, Briss?

- ¿tienes una hija? No me lo habías dicho

- Ella es mi hermana, Damon. Se llama Danna

- Encantada, Señorita. Es usted tan bella como su hermana Mayor.

Algo había en aquel extraño que no terminaba de agradarle a la niña que siendo tan natural como solo los pequeños lo son, la niña hizo una rabieta de disgusto a aquel extraño.

- Danna, no seas grosera.

- éste señor no me agrada nada, Bridget- bufa la niña.

- ¡Danna!

- Calma, solo es sincera- se ríe el alto caballero.

- Danna, mejor ven conmigo- Invita Lita- Iremos por un helado.

- No quiero.

- Anda, será del sabor que quieras

- No.

- Ven…- vuelve a insistir la castaña que tira de la niña aun contra su voluntad. Esta se va de mala gana pero no quita su mirada amatista de Damon.

- Creo que no le agrado a todas las mujeres de tu familia.

- No le hagas caso. Mi hermana tiene un carácter bastante especial. Pero cuando toma confianza es una chica adorable. Deberías de ver cómo se lleva con Endymion

- Pareces estar contenta con él.

Bridget no respondió a este comentario.

- ¿sabes? Acabo de volver de Londres.

- ¿de verdad?

- Fui a ver algunos trabajos muy buenos. Me encantaría que los vieras.

- Sería maravilloso, pero lo dudo. Dejar Moncrieff Camp en estos tiempos es impensable, hay demasiado trabajo ahora. Endymion no podría solo con todo.

-Entiendo.

- ¿sabes? Ese marido tuyo me da mucha envidia. Tal vez es un hombre que comete muchos errores pero a pesar de ello tiene el mejor de los premios.

- ¿y cuál es ese?

- Tener a su lado a la esposa más bella…

- Damon, qué cosas dices.

- y que lo ama tanto. Ese hombre es el más afortunado del mundo- confesó el joven que notó como se turbaba la muchacha ante él- descuida. Guardaré tu secreto ¿quieres ir por un helado con tu hermana y con Lita?

- ¿crees que sea buena idea?

- Creo que no… cierta jovencita ahí me odia.

- Lamento por Danna. Suele ser demasiado…expresiva.

- Descuida. Es sincera…pero tengo fe en que algún día me ganaré su confianza.

- Gracias, Damon….Eres un gran amigo.

- Por cierto, tal vez un día no muy lejano me veas en Moncrieff Camp

La sorpresa invadió el rostro de Bridget

- ¿no te lo ha dicho Endymion? Quiere que le haga unos planos para las nuevas destilerías.

- ¿de verdad?

- Si. Justo por eso volví. Me lo pidió desde hace un par de semanas. Pero le dije que no soy experto en esas cosas y que iría a hacer unas consultas con un amigo mío que tengo en Londres. Sir Endymion aceptó y por eso he vuelto.

- No lo sabía.

- Créeme. Ese marido tuyo puede ser una bestia, pero es un buen hombre y te adora.

- ¿crees que hizo eso por mi?

- Claro que lo hizo por ti ¿crees que teniendo el dinero que tiene no podría haber contratado a otro arquitecto? Yo ni siquiera estudié nada de eso.

- Debo irme, Damon. Danna debe estar preocupada.

- Es verdad…te veré pronto.

- Hasta luego.

Si. Tal vez Damon tenía razón. Tal vez Endymion de verdad la quería….tal vez…tal vez era mejor no pensar en nada de eso, por ahora.

- ¿qué tal les fue en Drumnadrochit?

-Bien. Lita me ayudó a conseguir quién haga algunos vestidos para Danna, incluso consiguió que le hicieran unos sombreros. Se verá muy linda.

- Deberías de mandar hacer algunos vestidos para ti. No has usado nada nuevo casi desde que llegaste a Moncrieff Camp.

- No necesito nada nuevo. Estoy bien así.

- No puedes pasar todo el día en todos los lugares con ropas de trabajo.

- Cuando no lo haga puedo pasarla con los vestidos que traje de Elgin.

- Bueno, si eres tan terca entonces te mandaré traer algunos de Edimburgo a mi gusto.

- Seguramente no tendrás problema. Tienes experiencia en regalar vestidos a las chicas ¿no?

Danna solo veía la discusión entre ambos adultos, extrañamente le causaba más gracia que miedo el verlos pelear. Se había acostumbrado muy pronto a la rutina del matrimonio Moncrieff y sabía que esa discusión entre ellos era buena señal.

- no tienes por qué encelarte así. Te prometo que a las únicas mujeres a las que les dedico atención es a Danna y a ti y fuera del vestido que arruinaste en la fiesta de Lady Katherine y que tuvimos que pagar no he tenido nada que ver en la compra de nada.

no estoy celosa.

- Si tu lo dices…¿y qué hiciste tu en Drumnadrochit, Danna? ¿no te aburriste?

- No. Lita me compró un helado

- Querrás decir Bridget y Lita.

- No. Bridget se quedó ocupada platicando con un señor.

La ceja del hombre de los Higlands se arqueó de una forma que jamás había visto y que Bridget consideraba imposible, casi llegaba al cuero cabelludo.

- ¿qué señor, Danna?

- Es que Lita y yo…

- ¿qué señor, Danna?- insistió el joven de ojos azules.

- Uno muy alto, casi como tú. También tenía cabello negro pero sus ojos no eran azules…eran color miel.

- ¿Damon?

- Si. Ese

- Danna, ve a tu habitación.- Pide con voz fúnebre él.

- pero aun no acabo mi postre…

- Llévalo a tu habitación

- ¿en serio?- Se sorprende la niña. No era muy común que nadie la dejara subir comida a su habitación.

- Date prisa

La joven de ojos amatista había dejado de comer. Algo en esa mirada le quitaba el apetito y no de la mejor manera.

Cuando estuvieron a solas sus miradas se enfrentaron.

- ¿piensas reclamarme por haber saludado a Damon?

- Esperaba que me lo dijeras…

- No soy el único que guarda secretos en esta casa, Endymion.

La tristeza apareció en la mirada del pelinegro, se supo descubierto.

- Así que lo sabes…

- Solo sé que un extraño vino a Moncrieff Camp a amenazarte de algo que no me habías hablado y de lo que no has tenido la delicadeza de hablarme.

- Ni lo hablaré, Bridget. Ese hombre se puede ir al demonio y ese es tema cerrado.

- Entonces no esperes que yo te tenga confianza alguna.- Amenazó la joven poniéndose de pie y dando media vuelta

- Bridget…- Llamó Endymion con seriedad. Ella se detuvo pero no lo volteó a ver- Cuando te pedí que te casaras conmigo acepté que no me amaras, siempre y cuando estuvieras a mi lado. Puedo soportarlo todo, puedo perdonarte todo… pero jamás te perdonaría que me engañaras con otro hombre…

- No todas somos Lady Neris…

Bridget se arrepiente de estas palabras apenas y salen de su boca, pero es tarde…es demasiado tarde para poder decir cualquier cosa. Prefiere salir de ahí de inmediato.

Endymion hace lo mismo, prefiere salir a cabalgar…

Aquella noche Endymion no llegó a dormir y al día siguiente solo se le vio en Moncrieff Camp cuando fue por algo de ropa para luego desaparecer de nuevo sin que nadie supiera a dónde había ido.

Danna había ido a jugar con algunos niños hijos de los trabajadores de Moncrieff Camp y Bridget aprovechó para ir al estudio a revisar unas cuentas. Necesitaba mantener su cabeza ocupada en algo.

- ¿Bridget?

- Andrew, pasa por favor- pidió la joven al ver al rubio joven en la puerta.

- ¿estás muy ocupada?

- Descuida. Puedo darme tiempo siempre para un amigo ¿qué es lo que ocurre? ¿algún problema con Lita?

- No, claro que no. Nosotros estamos de maravilla, Bridget…son Endymion y tú los que me preocupan…mucho.

- ¿nosotros?

- ¿Endymion ha hablado contigo?- Interroga el rubio buscando la respuesta en la mirada de la joven frente a él- Veo que no.

- Es por la visita de aquel día ¿verdad? ¿a qué vino ese hombre? ¿por qué Endymion se puso así?

- Eso es algo de lo que necesitas hablar con él. No es algo que yo pueda decirte…

- Entiendo. Entonces creo que es algo que jamás sabré… ¿no es así?

- Quizás así sea….-Apoya el rubio pero luego duda- Sé que Endymion se molestará si hablo contigo de esto pero…él es mi amigo.

- Puedes confiar en mí, Andrew…no le diré nada.

- Sé que no debo de hablarte de esto porque no es asunto mío, pero…

- Entonces no lo hagas- Interrumpe el alto joven de ojos azules que entra al estudio con seriedad.

- Endymion…no te escuché llegar.

- Andrew, creo que Isabella te espera en casa. No deberías de hacerla esperar.

- No. No lo haré…te veo mañana.

La tensión aparece en el estudio cuando el matrimonio Moncrieff se queda a solas, ella se encuentra sentada frente al escritorio, Endymion de pie cerca de la puerta.

Ninguno de los dos dice nada y Bridget opta por tomar sus libros de cuentas y salir del estudio, Endymion la detiene tomándola del brazo.

- Espera…

- ¿qué quieres?

- Necesito hablar contigo.

- No creo que usted y yo tengamos nada de qué hablar, señor Moncrieff.

- Deja ese tono para otro día ¿quieres? No hoy. NO ahora.

Cualquier otro día Bridget hubiera ofendido e insultado de mil formas al hombre frente a ella, pero no hoy. Hoy veía en la mirada de Endymion algo más que no estaba tan a menudo en su rostro: Miedo.

- Estuve pensando las cosas y… Creo que estaría bien que fueran a visitar a tu familia en Elgin. Dispondré todo para que salgas mañana mismo con Danna.

- Creí que no querías que me fuera.

- No lo deseo. Pero no se trata de lo que yo quiera sino de lo que tu quieras, Bridget…Quiero que vayas una larga temporada. Prepara las cosas de Danna y las tuyas para ello.

- ¿qué dices?

- ¿es lo que deseabas no?

- No puedo irme de Moncrieff Camp por una larga temporada, Endymion. Hay mucho trabajo aquí y no se hará solo.

Una sonrisa de tristeza aparece en el serio rostro de Endymion, una que asusta a Bridget hasta los huesos.

- No te preocupes por Moncrieff Camp ni por nada…deja eso en mis manos. Tú solo…diviértete mucho- pide él.

- Lo lamento Endymion, pero no puedo complacerte. Si deseabas deshacerte de mi deberás buscar otro modo y otro pretexto. Yo tengo mucho por hacer aquí así que…si tanto te estorbo puedes irte tu a donde mejor te plazca.

- ¿por qué siempre has de hacer las cosas tan complicadas? ¿por qué siempre has de buscar un motivo para pelear conmigo? ¿no puedes por una maldita vez hacer lo que te pido sin cuestionarlo?

- No. No puedo. Te lo he dicho mil veces, si lo que querías era una mujer para controlar a tu antojo debiste elegir a cualquiera de las mujeres de Escocia que mueren por tener te por esposo. No a mi.

- Si. Tal vez debí de haberlo hecho- acepta Endymion preso de la desesperación de no poder hacer entender a Bridget, ella frunce el ceño e intenta salir del estudio. Endymion le detiene el paso- pero resulta ser que me enamoré de ti, no de ninguna de esas mujeres.

Aquella confesión dejó sin palabras a la mujer de ojos amatista. Es difícil seguir peleando cuando te han dicho algo tan sincero.

- Estoy enamorado de ti desde el día que te conocí en Elgin. Desde ese día eres tú y solo tú la que invade mis pensamientos, mi vida…todo mi ser…

- Endymion…

- No te lo estoy confesando para forzarte a nada. Te lo dije ese día y te lo repito hoy. Para mí es suficiente con tenerte a mi lado, no importa si me amas o no. Tenerte aquí es más que suficiente.

- No parece importarte mucho, Endymion…

- Tengo mis motivos, Bridget. Por favor…confía en mi…

- voy a pensarlo…no te ofrezco más.

Bridget no esperó comentario alguno, solo salió del estudio y de Moncrieff Camp. En los últimos días salir a tomar aire se estaba convirtiendo en la opción predilecta del matrimonio Moncrieff.

Endymion por su parte se contempló ante uno de los espejos del estudio, luego lanzó una caja de terciopelo contra este y el espejo quedó reducido a nada, se llevó las manos al rostro dejándose caer sobre uno de los escalones del estudio. Una idea atormenta su cabeza, pero… ¿de qué podía tratarse? Solo él lo sabía.

Después de meditarlo durante toda la noche, Bridget aceptó ir a Elgin con Danna y sus padres. No podía saber lo que Endymion planeaba, pero era necesario darle un voto de fé.

La despedida fue muy corta y extraña. Un austero "Buen viaje" de Endymion a Bridget y un abrazo paternal hacia la pequeña Danna fue todo lo que salió de Endymion Moncrieff. Luego él entró a la casa y no miró hacia atrás. Detestaba las despedidas.

Los señores De Byres recibieron entusiasmados a sus dos hijas en casa. Se prepararon sus festines favoritos y para todos en aquel lugar era día de fiesta aquella visita, aunque por algún extraño motivo Bridget no se sentía del mejor humor.

No habiendo probado la cocina de su madre en bastantes meses les pareció a todos extraños que Bridget no probara su salmón ni las patatas que tanto adoraba, solo estaba pensativa y cuándo le preguntaban si se encontraba bien solo respondía con una sonrisa. Algo estaba pasando por la mente de Bridget y nadie podía saber de qué se trataba.

- ¿también extrañas a Endymion?- preguntó la pequeña Danna mientras Bridget cepillaba su cabello antes de dormir. La joven no respondió- Yo lo extraño mucho, él es muy bueno con nosotras ¿verdad? Y te quiere mucho.

- ¿de verdad lo crees?

- Estoy segura, Briss. Él te mira como los príncipes de mis cuentos miran a sus princesas, sonríe cuando tu llegas y se pone nervioso cuando te le acercas.

- No puedes saber eso.

- Claro que lo sé. Soy una chica de mundo. No olvides que he estado en Londres

- oh, pero claro. Lo olvidaba, Lady Danna…es usted toda una mujer ya.

- Aunque te burles lo soy- Asegura la niña- Y sé de estas cosas de amores

- ¿ah si?

- He leído suficientes cuentos- cuenta solemne la niña arrancando una risa sincera de su hermana mayor.- Aunque te rías.

- Cuánto has crecido, Danna…

- Briss ¿tú no lo extrañas?

- ¿el qué?

- A Endymion. Yo tengo a mamá y papá, pero tu….seguro tu te sientes muy sola sin él ¿verdad?

- los tengo a ustedes, pequeña

- pero no es igual ¿o si?

Bridget guardó silencio

- Yo si lo extraño mucho. ¿lo veremos pronto?

- En un par de días, pequeña.

- ¿lo prometes?
- Lo prometo. Pero a hora duerme ¿si?

- Si.

- Buenas noches, Danna.

- Buenas noches, Briss. Descasa.

Descansar….Descansar era algo que no estaba en la mente de Bridget Moncrieff. Al menos no fue lo que su rostro denotó al día siguiente cuándo apareció en el comedor de la casa paterna con unas ojeras marcadas y profundas y un rostro que a pesar de intentar aparentar, lucía triste y demacrado ¿qué era lo que le pasaba a esa joven?

Intentó despejar su mente un poco y salió a pasear por las calles de Elgin como lo venía haciendo desde un par de días atrás cuándo llegó a su ciudad natal, extrañamente nada mejoraba el humor de la joven, ni siquiera la excelente cocina de su madre.

- Luces demasiado seria, Briss.- Dijo una voz a su izquierda mientras la muchacha veía pasar a la gente desde una banca del parque. - ¿qué puede ser tan terrible que perturbe la tranquilidad de una chica tan linda?

- ¡Alex!- llamó sonriente la joven de ojos amatista a una rubia silueta de ojos verdes mientras se pone de pie para abrazarle -¿qué haces aquí?

- Tu madre me envió una carta diciéndome que estabas aquí de visita y quise venir a verte. Edimburgo no es el mismo sin mi apreciado Raymond.

La primer sonrisa en el rostro de Bridget desde que había salido de Moncrieff Camp iluminó su rostro, Alex le tomó del brazo.

- Anda. Vamos por un helado para poder charlar. Tengo mucho qué contarte.

- No tengo hambre, Alex…

- Si. La tía me contó sobre tu falta de apetito. Pero no irás a despreciarme a mi luego de haber viajado tantas horas solo para verte ¿verdad?

- Será un helado de chocolate con frutos del bosque ¿entendido?

- Lo que mi prima favorita deseé.

- Será mejor que Danna no te escuche o podría ponerse celosa.

- Nada que un buen helado no solucione.

- Eres incorregible, anda…vamos por ese helado del que tanto hablas.

- chica lista.

Alex le contó a la chica de cabellos negros las últimas novedades en Edimburgo, algunos saludos que le enviaban sus amistades en la ciudad y el mal genio de Sir Marcus desde que Bridget no había regresado a su casa en Edimburgo, al parecer el anciano le había tomado cariño a la chica y le extrañaba bastante, Bridget también lo hacía.

- Debo admitir Briss que me extrañó saber que estabas en Elgin

- ¿por qué? ¿de verdad crees igual que toda la familia que Endymion es una bestia que me tiene prisionera en Moncrieff Camp?

- Claro que no.- dice el rubio pero la chica de ojos amatista le mira con incredulidad- Bueno…en un principio si. Pero luego de visitarte en Moncrieff Camp y ver cómo te quiere y cómo te trata… sería un idiota si pensara eso. Endymion puede ser un bruto, pero te adora.

- ¿tu también lo crees?

- ¿acaso tu no? Tendrías que estar ciega para no ver cómo te quiere ese tonto.

- A veces las apariencias engañan. Tú debes de saberlo mejor que nadie.

- Claro que lo sé. Pero…

- Briss, Endymion te ama.

- Amor es confiar y…él no confía en mí.

- ¿y tú confías en él? No podemos pedir lo que nos es imposible dar y conociéndote….no creo que le hayas dado mucha confianza al pobre hombre ¿no es así?- La joven de ojos amatista solo frunció el ceño- Briss. Yo al igual que todos los miembros de la familia no estaba de acuerdo en tu matrimonio con ese hombre, pero… soy la primer persona en aceptar que nadie sobre la tierra podría amarte como lo hace él.

- No sabes lo que dices…

- Creí que estarías a su lado en este momento. Te necesita, debe sentirse terrible…

- ¿de qué hablas, Alex?

- Este fin de semana Endymion entregará Moncrieff Camp a Sir John Romans.

- ¿qué?

- ¿no lo sabías?- Interroga el rubio extrañado al ver la negativa en el rostro de la joven preocupada- Es algo respecto al testamento que dejó Sir Duncan, al parecer Endymion no cumplió y…

- ¿qué Endymion hará qué? ¿por qué no dijo nada? ¿qué tiene en la cabeza ese hombre?

- Debe sentirse muy preocupado y apenado.

- ¿tú sabes cuál es la cláusula que él no cumplió?

- No lo sé. Solo sé lo que la gente habla en los salones, Bridget. Hay demasiado misterio en torno a ello, pero nada se sabe a ciencia cierta.

-Tal vez el que Endymion entregue Moncrieff Camp también lo sea.

- No. Vi los papeles sobre el escritorio de mi padre…. Sobre eso tengo plena seguridad, Pronto Moncrieff Camp dejará de ser parte de la familia Moncrieff. Pero imagino que eso a ti no te importa ¿verdad?

-Endymion trabajado mucho en Moncrieff Camp para cederlo así como así.

- ¿lo dices por Moncrieff Camp o porque él de verdad te importa?

Bridget no respondió a esa pregunta, Bridget se quedó en silencio ¿de verdad tenía una respuesta a esas preguntas?

En Moncrieff Camp las cosas estaban demasiado tensas. El día de que Alex MacDougal había hablado había llegado por fin.

El pelinegro había tenido una junta con sus personas más cercanas para informarles del cambio del que serían parte en un par de días.

Andrew Ferguson y Endymion Moncrieff se encontraban en el estudio de la casa dónde ambos bebían un trago de Whisky.

-¿de verdad estas seguro, Endymion?

- Lo estoy, amigo. De verdad lo estoy….

- Podrías reconsiderar. Aun tienes tiempo y aun podrías…

- No. No hay probabilidad alguna. Lo prefiero así.

- Como tú lo desees…- se lamenta el rubio.

- Quiero agradecerte por darme un espacio en tu casas ahora que todo termine.

- Es lo menos que puedo hacer, pero…tal vez….

- No digas nada. El viejo buitre Romans debe estar por llegar en cualquier momento. No quiero que me encuentre intranquilo.

Endymion parecía tener voz de profeta. John Romans apareció por la puerta del estudio con la mejor de sus sonrisas ¿quién no lo estaría en una situación como esa? De la nada estaban por caerle en las manos una enorme propiedad y títulos de la familia Moncrieff.

- Sir Endymion…Señor Ferguson….que alegría volver a verles tan pronto.

- Por mi parte no puedo decir lo mismo- refunfuña el rubio.

- No perdamos tiempo ¿quiere? Terminemos con esto pronto. No estoy de humor para hipocresías

- Es usted, sir Endymion quien ha querido acelerar las cosas. Yo pude haber esperado todo el tiempo estipulado...

- Solo hubiera sido retrasar lo inevitable…

- Firmemos entonces- no puede evitar sonreír el anciano. Endymion lo mira con molestia pero se acerca al lugar donde están los papeles ¿por qué Endymion Moncrieff cedería algo en lo que había trabajado tanto tiempo?

- detente ahora mismo, Endymion Moncrieff.

- Bridget- se sorprende el joven de ojos azules - ¿qué haces aquí? Debías estar en Elgin, con tus padres.

La joven se acerca con toda la seguridad al escritorio y toma la cesión de la propiedad en sus manos. Solo le da una leve hojeada, inmediatamente después rompe la hoja en dos y luego cuatro y luego ocho pedazos.

- Sir John Romans ¿no es así?- se presenta la joven de ojos amatista- Soy Bridget Moncrieff. Creo que no habíamos tenido el gusto de conocernos.

- Encantado, Lady Bridget.

- Sir John… agradezco su visita. Pero creo que su visita ya no es necesaria en esta casa.

- Pero…es que el señor Moncrieff….

- Endymion no va a cederle Moncrieff Camp ni ahora ni nunca.

- Es que el testamento lo dice…

- Dice que si mi esposo no cede con las cláusulas en un tiempo determinado entonces la propiedad pasará a ser suya, pero…si no me equivoco aun no es ese tiempo ¿o si?

- No, Milady.

- Bien. Entonces creo que debe irse. Sea cual sea la cláusula la cumpliremos en su momento. Pero ahora creo que hablo por mi esposo y por mí al decir que su presencia no es bienvenida en esta casa.

- Bridget, no sabes de qué estás hablando.

- Lo sé muy bien, querido. Andrew…. ¿podrías escoltar al señor a la puerta?

- Nada me daría más gusto. Sir John… ¿me acompaña?

- Por supuesto… nos veremos pronto, muy pronto…

- Si no es el tiempo estrictamente indicado, por favor… no venga.

- ¿se puede saber en qué demonios estas pensando al entrometerte así?- Interroga Endymion cuando por fin se quedan los dos a solas en el estudio.

- ¿entrometerme? Si mal no recuerdo fuiste tú quién me dijo el día que nos casamos que Moncrieff Camp era también mío ¿o me equivoco?

- No…

- Entonces eres tú el que hizo mal. No deberías tomar este tipo de decisiones sin consultarme, Endymion. Los dos estamos en este barco

- Bridget… lo que dice el testamento…esa cláusula…No podremos jamás cumplirla.

- para mi no hay imposibles… ¿los hay para ti?

- cuando estas tu cerca…no. No los hay

- Tonto…

Una sonrisa tímida en el rostro de Endymion que conmovió hasta lo más profundo de su ser a Bridget.

- ¿quién te contó sobre el testamento?

- Alex…Alex fue a visitarme a Elgin- cuenta la muchacha de ojos amatista ganando una mirada preocupada del rostro de Endymion- Me dijo que se enteró por su padre que entregarías Moncrieff Camp a ese hombre por algunos motivos del testamento.

- Y decidiste evitarlo. ¿tanto te importo?

El sonrojo se cruzó en la mirada de Bridget provocando una sonrisa complacida en Endymion.

- Decidí venir porque tu no puedes resolver estas cosas sin mi. Eres un hombre demasiado arrebatado.

- ¿me lo dices tu?

- Yo no entregaría mis tierras en un arrebato de nervios.

- Bridget…sobre eso

- ¿qué ocurre?

- Si tuviera que entregar Moncrieff Camp…

- Que no pasará.

- Que no pasará…pero si llegara a ocurrir…si llegáramos a perder Moncrieff Camp… Me gustaría que te marcharas a Elgin, con tus padres.

Un silencio sepulcral de parte de ella que no dijo comentario alguno, esas palabras la tomaban de sorpresa.

- Yo te enviaría dinero suficiente para lo que necesitaras y…

- Esa sería mi decisión, Endymion. No tuya.

- Entiéndeme, Bridget… no me gustaría que tu pasaras penurias. Yo te prometí el mundo, dártelo todo. Si Moncrieff Camp pasa a manos de alguien más yo no tendría nada para ofrecerte, y no me gustaría que pasaras ninguna mal momento a mi lado. Sería un hombre sin casa, sin nada…

- Eres un hombre demasiado fatalista. Eso no pasará ya te lo dije. Pero si así fuera solo aceptaría regresar a Elgin con una condición.

- ¿cuál?

- Que tu fueras conmigo- dice la joven de ojos amatista- Tal vez las propiedades de la familia De Byres no sean las mismas que las de Moncrieff Camp, pero hay bastante por hacer allá y creo que podría mantenerte lo suficientemente ocupado para que dejes de lado esas ideas bobas.

- Bridget…

- En fin. Ya te lo dije, eso no pasará. Lucharemos por Moncrieff Camp con uñas y dientes ¿entendido?

Una sonrisa en ese hombre de ojos azules

- ¿entendido Endymion Moncrieff?

- Entendido.

- Bien. Ahora iré a dame un baño. El camino fue bastante pesado y el día es muy caluroso.

- De acuerdo- apoya el pelinegro- ¿y Danna?

- La dejé un par de días en casa con mis padres. Ella quería venir conmigo pero la convencí de quedarse con mamá y papá un poco con la condición de mandar por ella a la brevedad posible.

- Dispón del coche para ella a la hora que desees ¿de acuerdo?

- Está bien. Yo… iré arriba.

Un asentimiento por parte de él y un partida silenciosa por parte de ella. Silencio…solo silencio había en aquel estudio, aunque…demasiadas cosas pasaban por la cabeza de Endymion, demasiadas preocupaciones, aun así nada lo hacía más feliz que la imagen de Bridget defendiendo con uñas y dientes Moncrieff Camp. Endymion no dejaba de preguntarse ¿lo habrá hecho por mi? ¿lo habrá hecho porque se siente finalmente como una Moncrieff? ¿o solo será interés económico? no lo sabía, aun así…no le importaba, solo le importaba saber que por el motivo que fuese Bridget no deseaba alejarse de él.

Todo permaneció relativamente normal en Moncrieff Camp hasta que llegó a aquella casa una invitación de parte de Marcus McDougal a un baile para celebrar el compromiso de Alexandre Macdougal, el unigénito de aquella pequeña familia. A Bridget le indignó en primera instancia no saber quién era la prometida de su primo pero tomando en cuenta que ella tampoco le contó mucho sobre Endymion podía pensar que estaban a mano. Aun así nada la alejaría de conocer a la afortunada.

Endymion no era el tipo de hombre al que le gustaran las fiestas o los bailes y si, lo primero que hizo cuando se enteró de los deseos de su esposa de viajar a Edimburgo su primera reacción fue decir "Jamás". Está por demás decir que una semana después el matrimonio Moncriff había viajado a Edimburgo, más no se quedó en casa de los Macdougall como ofreció el tío de Bridget, sobre eso no hubo mucho que la joven de Elgin pudiera hacer, ya que no hubo poder humano que convenciera a Endymion Moncrieff de no hospedarse en un hotel durante su estancia en Edimburgo, esa fue la única condición que el pelinegro puso a la joven, tal vez no era tan mala idea, jamás se había hospedado en uno y no imaginaba lo que pasaría si el mal carácter de los Macdougall chocaba con el de Endymion Moncrieff.

Durante el camino a Edimburgo Endymion se portó serio pero amable con Bridget, era evidente que algo que preocupaba a ese hombre ¿qué podía ser? Bridget no preguntó, Endymion no respondió.

Al llegar a Edimburgo él tenía que ver a unas personas y Bridget que prepararse para la fiesta de compromiso de su primo. Endymion le había ofrecido conseguirle quiénes le arreglaran para el evento, pero la joven rechazó la oferta, ella sabía perfectamente como arreglarse sola y no necesitaba de un ejército, eso fue lo que dijo Bridget Moncrieff , cosa que no sorprendió al pelinegro, Bridget siempre le dejaba sin palabras.

Un vestido color crema con aplicaciones doradas esperaba a Bridget Moncrieff en la habitación. Bridget agradeció que Endymion no estuviera ahí ya que pudo mostrarse sorprendida y emocionada por el detalle. No se permitiría demostrarlo ante Endymion así su vida dependiera de ello.

Bridget se quedó sin palabras cuando vio a Endymion enfundado en su traje de gala, pero no dijo nada. Endymion no tuvo la misma suerte cuando Bridget salió de la habitación principal con aquel vestido nuevo, él de verdad se quedó sin palabras, sin aliento y sin alma cuando la bella muchacha apareció con su cabello recogido y portando con elegancia aquella prenda que resaltaba su silueta a la perfección.

- luces preciosa…- Apenas pudo decir Endymion cuando consiguió recuperar la compostura.

- Se…hace tarde- Susurró Bridget intentando disimular un sonrojo, no lo consiguió del todo y cuándo Endymion estaba a punto de decir algo ella decidió interrumpirlo- ¿nos vamos?

- Claro…

A más de uno le sorprendió que Endymion Moncrieff apareciera en aquella fiesta de compromiso. Más de una persona había intentado llevar al mayor productor de Whisky de los Highlands a sus fiestas, pero fuera de Lady Katherine y Andrew Ferguson nadie más conseguía que la bestia de las tierras altas saliera de su encierro, pero algo lo había conseguido: Bridget Moncrieff.

- Luces hermosa, hija- elogió Marcus MacDougall a la pelinegra mientras la abrazaba y besaba sus mejillas- te he extrañado tanto…

- tío, yo también les he extrañado mucho. Extraño nuestras horas de charlas por las tardes mientras tomábamos un poco de té con galletas.

- nadie me ganaba con más solemnidad que tú en el ajedrez

- Puedo volver a hacerlo cuando quieras, tío. Sigo siendo la misma.

- me encanta la idea. Tu primo es demasiado arrebatado y se enfurece cuando ve que va perdiendo.

- Esa es la sangre de la familia- bromea la chica y el anciano ríe pero el ver a Endymion parado detrás de Bridget lo hace recordar que estaba olvidando algo.

- Usted debe ser Endymion Moncrieff ¿no es así? Marcus MacDougall, soy el tío de este ángel

- ¿está hablando de la misma persona?- Interroga Endymion a Bridget y como respuesta recibe un fuerte codazo en el abdomen que deja sin aire a alto joven.

- oh, lo lamento querido… ¿te lastimé?

- Claro que no, linda… no pasa nada- responde él apenas pudiendo recuperar el habla.

- Alex consiguió prometida muy pronto.

- Lo sé. Tuve mis dudas. Pero ella es una linda chica y no pudo reclamarle mucho cuando su prima hizo justamente lo mismo- responde el anciano ganándose un sonrojo de la joven de ojos amatista- Descuida, linda. Comprendo que debes estar muy enamorada para haber organizado una boda tan de repente. Recuerdo que así era para Elizabeth y para mi…desde que nos conocimos no podíamos vivir el uno sin el otro

- Justo eso nos pasa a Bridget y a mi, Sir Angus, justo lo mismo.

- no me llames así, muchacho. Ahora somos familia, soy tu tío también- explica el anciano abrazando al joven frente a él con efusividad- Los dejo, debo ir a encontrar a mi hijo. Debe estar en algún sitio.

- me agrada el tío Angus-susurra Endymion a Bridget al oído

- No te agradaría tanto si él descubriera ciertas cosas de ti. ¿te conté que es experto en tiro? Incluso me dio clases.

El pelinegro quedó boquiabierto al escuchar esas palabras y Bridget sonrió al ver la reacción en él.

- No deberías de hacerme enojar tan a menudo…algún día podría sentir deseos de practicar.

-eso es algo que no podría prometerte, Bridget…encuentro un extraño placer cuando te enojas conmigo, tus reacciones son muy interesantes.

- eres un….

- ¿bailamos?

Él no esperó respuesta alguna y tomó el talle de la bella joven de ojos amatista para dirigirla a la pista de baile. Había algo en el aire, en las miradas que podía hacerlos ver las chispas en el aire ¿qué ocurría con ellos? ¿qué era lo que estaban sintiendo?
No lo sabían, pero tampoco les importaba.

Había una extraña magia, un extraño magnetismo cuando Endymion tocaba a Bridget, cuando Bridget miraba a Endymion que no podría ser explicado con palabras, solo sabían que el mundo dejaba de existir, aunque ni ella ni él lo aceptarían ,a fin de cuentas en ese momento no importaba mucho.

- ¿me permite bailar una pieza con mi prima, Sir Endymion?- interrumpió una alta figura de ojos verdes, la mirada de la joven pelinegra se alegró.

- ¡Alex!- se abrazó la muchacha al rubio mientras besaba sus mejillas, no se percató de ello. Pero la mirada de Endymion ardía- tu no necesitas pedir permiso.

- Briss, creí que no vendrías.

- Jamás me perdería el compromiso de mi primo consentido- explica ella percatándose de la presencia de una joven de cabello turquesa a sus espaldas- e imagino que ella es la afortunada ¿verdad?

- Correcto, Briss te presento a Lady Michelle Keller: Mi prometida. Sirena, ella es Lady Bridget de Byres

- Moncrieff- corrige Endymion.

- La prima de la que tanto te he hablado.

- Briss, encantada- se abraza la muchacha de cabellos turquesa a la joven pelinegra.-Alex me ha hablado tanto de ti, eres su adoración. Te confieso que a veces he llegado a sentirme algo celosa.

- Michelle...

-Pero ahora me doy cuenta que mis celos eran infundados. No podría pensar lo contrario luego de verles bailar. Ustedes son adorables juntos.

La pelinegra se sonrojó al escuchar estas palabras y Endymion solo sonrió por lo bajo, al parecer la prometida de su primo político acababa de caerle de maravilla.

- No creí que te comprometieras algún día, Alex. Recuerdo que jurabas que el amor no era para ti.

- Siempre llega ese "alguien" que rompe tabús, que te hace perder los miedos ¿no lo crees? Debes creerlo así, a ti te pasó lo mismo con Endymion.

- ¿a mi?

- Vamos, Briss…no intentes negarlo. Lo evidente salta a la vista…

La joven de ojos amatista frunció el ceño, no le agradaba mucho tocar ese tema.

- Alex…-duda ella- Sé que no debería preguntarte, pero… ¿sabe ella?

- ¿mi secreto? Claro que lo sabe y no le importa…así es cuando amas. No existen los secretos

- Tienes razón…cuando se ama no existen los secretos…

- Ella me hace muy feliz, Briss…ella hace girar mi mundo

- eso me bastará para considerarla una verdadera hermana. Me hace muy feliz saber que alguien por fin robó el corazón de mi cómplice.

- ¿seguiremos siendo cómplices?

- hasta la muerte, Alex.

- Tal vez más allá. Eres como mi hermana pequeña.

- y tu como…

- recordémoslo de una forma feliz ¿quieres?

- sí, así será.

- Pero debes visitarme más a menudo. Te extraño demasiado, Briss. Aunque te entiendo, el amor nos vuelve egoístas.

- Alex….yo…Iré por una copa.

- siempre negando lo que sientes, Briss…pero está bien. Llegará el momento en que no puedas seguir ocultándolo.

La joven de ojos amatista logró escabullirse de los comentarios de su primo. No deseaba halar con un MacDougal sobre Endymion, de hecho no deseaba hablar sobre Endymion con nadie.

- ¿Por qué tengo que encontrarme contigo en todos lados, Bridget?

La pelinegra se volteó para encontrarse con una persona a la que no esperaba volver a ver pronto…

- Guillermina….

- Mi querida amiga Bridget Moncrieff. Que gusto me da verte, imagino que tu te sientes igual.

- siento el mismo placer por verte que el que siento cuando me corto con una hoja. Insignificante, pero molesto, como tú.

- ¿te incomodo? Debería molestarte más Victoria. Ella parece querer jugar con algo que es tuyo- se burla la rubia señalando hacia donde se encuentra Endymion y si, también donde se encuentra Victoria Romans…

- Victoria Romans…

- Creo que no se rinde. No sé tu, pero yo voto por que ella se queda con el bombón. Mi amiga es persistente y a Endymion no le era indiferente antes de ti.

- ¿de verdad? Deberías de cuidar tus apuestas…Corres el riesgo de perder- recomienda la pelinegra bebiendo de un solo sorbo su copa.

- Victoria es una chica lista…

- No lo fue tanto.

- Espera a verla mover sus cartas.

La joven de ojos amatista puso la mejor de sus sonrisas, tomó otra copa de uno de los meseros que iba pasando y accidentalmente dejo caer su copa sobre el vestido color crema de la rubia.

- Oh, lo siento tanto…descuida. Mándame la cuenta a Moncrieff camp. Sabes el procedimiento ¿verdad?

La rubia frunció el ceño y estaba a punto de decir algo, pero Bridget la interrumpió.

- Si me disculpas…debo ir a hacer algo más interesante que escucharte. Quizás dejar que un enjambre de abejas me moleste. Ellas son más organizadas y agradables.

Bridget tomó una copa más y la bebió a fondo. Se alejó un poco de la rubia solo para toparse con alguien que no imaginaba encontrarse.

- ¡Briss!

- ¡Kane, qué sorpresa!- se emocionó la pelinegra que fue abrazada efusivamente por un muchacho castaño de ojos color miel

- Creí que no volvería a verte. Supe que te casaste ¿quién fue ese que me tomó la delantera?

- Kane, qué bromista eres- se divierte la joven pelinegra- no cambias.

- Has arrancado mis ilusiones de tajo.

- Lo lamento, Kane. Pero descuida, me superarás

- No estés tan segura… No habrá otra como tú- se apena el castaño que nota la incomodidad en Bridget que bebe de sorbo una copa más- ¿al menos me permitirías un último baile? Por los viejos tiempos.

- Kane…

- Claro, si tu esposo no se molesta.

Bridget volteó hacia donde se encontraba Endymion que seguía charlando con Victoria Romans, ajeno a todo lo que ocurría a su alrededor.

- No creo que le importe- responde la pelinegra aceptando el brazo de su viejo compinche- Por los viejos tiempos.

La pelinegra por alguna razón desconocida se encontraba realmente molesta. Una sensación que desconocía se apoderaba de su estómago y sus nervios y un delicioso sabor muy parecido a la venganza conseguía que su malestar disminuyera.

- Debo decir que me sorprendí cuando supe que te habías casado. Recuerdo que rechazaste a más de un pretendiente, entre ellos a mí.

- Bueno…solo pasó, Kane…

- La persona indicada en el momento adecuado… que suerte. Y yo extrañándote como loco.

- Lamento escuchar eso, caballero- Interrumpe Endymion Moncrieff que luce serio pero porta una media sonrisa fingida en los labios- Creo que deberá seguir extrañándola…Justo ahora vengo a robarla una vez más de su lado.

- Creo que él es el afortunado ¿verdad?- Interroga el castaño a su amiga que solo asiente en silencio- Creo que debo saber perder…Encantado, Kane Howard…

- Endymion Moncrieff

- ¿de los Highlands? ¿El hijo de Sir Duncan Moncrieff?

- Si. El mismo…

- mi familia y la suya hicimos un par de negocios el año pasado a través de Andrew Ferguson, no se si…

- Claro, lo recuerdo. Hablaremos en otro momento. Esta noche no he venido a hablar de negocios, sino a acompañar a Bridget al compromiso de su primo y quiero ser egoísta. Quiero cada minuto de esta noche a su lado, si nos disculpa….

- Por supuesto…yo debo ir hacia allá….

- Fuiste muy grosero, Endymion-Riñe Bridget mientras acompaña a Endymion a la pista de baile

- Fui lo más educado posible, Bridget. Ese tipo no te quitaba las manos de encima. Mi primer intensión fue partirle la cara pero me contuve.

- No lo hiciste de la mejor manera- gruñe la joven de ojos amatista- ¿así es como resuelves tus miedos? ¿marcando territorio?

- ¿me lo dice usted, Lady Bridget? Pude darme cuenta que de nuevo sus resbaladizas manos "accidentalmente" dejaron caer un poco de vino sobre la ropa de Mina.

- ¿de Guillermina Alliston?- corrige Bridget ganando para su sorpresa una sonrisa de Endymion.

- Es verdad, de Guillermina Alliston. Debo recordar su nombre completo cuando lleguen a Moncrieff Camp con la cuenta.

- Ni siquiera era tela fina. Es tan legítima como ella.

- Debió decir algo que te molestara mucho. ¿puedo saber qué fue?

- No es algo que te importe.

- ¿cuánto has bebido esta noche, Bridget?

-Eso no es algo que le importe, sir Endymion. Con su permiso.

- ¿a dónde vas?- susurra Endymion en el oído de la joven intentando que nadie se de cuenta de su discusión. No es tan fácil ya que la muchacha de Elgin no habla en voz baja.

- Me voy a dormir. Estoy aburrida de ti y de esas brujas rubias, y descuida, le pediré a mi tío que me envíe en un coche, tu puedes seguir divirtiéndote con "tus amigas"

- ¡Bridget!

La joven de ojos amatista no dio tiempo a escuchar nada más, salió con pasos acelerados del saló y Endymion fue tras ella y tuvo que ir en la parte superior del coche junto al chofer ya que no hubo poder humano que abriera la puerta de aquel coche, para mala suerte de Endymion aquella era una noche fría.

- ¿se puede saber qué demonios te ocurre? ¿por qué saliste de esa forma de la casa de tu tío? Ni siquiera nos despedimos de nadie. Te juro que a veces no te entiendo.

- No tenías que seguirme. Te lo dije, podías quedarte con esa mujer o con quién quisieras. A mi no me importa.

- Briss…

- ¡no me llames Briss! No tienes ningún derecho a llamarme "Briss" estoy harta de ti, Endymion Moncrieff

- pe..pe…pero…¿qué hice? Yo creí que…

- Ese es tu problema. Tú siempre crees, tu siempre piensas pero nunca ves más allá de tú nariz.

- ¿puedo saber qué te hizo enojar tanto?

- ¡Nada! Ya te dije que nada. Solo sal de aquí. Vete con Victoria Romans o con Mina Allisten o con cualquiera de esas brujas insoportables.

Una sonrisa cruzó los labios de Endymion que comenzaba a comprender el origen de la molestia de la joven ante él.

- ¿estás celosa?

- ¡claro que no! Lo que estoy es harta, harta de soportar a esas brujas insoportables molestando como moscas. Así que por mí puedes quedarte con ellas o con quien te pegue la gana, a mi deja de molestarme.

- Briss, ellas no me importan. Ninguna de ellas.

La muchacha de cabellos negros siguió hablando sin escuchar y si que le importara en absoluto lo que salía de boca del hombre de los Highlands.

- Si siempre me lo dijo mi madre "no te enamores de un hombre conflictivo" pero ahí voy yo a llevarle la contraria, porque siempre he de hacer lo opuesto. Me lo dijo mi padre "Bridget, ese hombre te dará muchos dolores de cabeza" ¿le hice caso? ¡No! Me tenía que enamorar del hombre más problemático, celoso, impulsivo y molesto de toda Escocia. ¡estoy harta!

Endymion estaba paralizado con aquellas palabras, estaba atónito y Bridget estaba tan molesta que no se daba cuenta de todo lo que había salido de sus labios.

- ¿qué, qué es lo que acabas de decir, Bridget?- Interroga aun incrédulo el pelinegro.

- ¡qué estoy harta! ¿acaso no lo entendiste?

Endymion acortó la distancia con la desesperación de quien ve en medio del desierto un oasis.

- No…no me refiero a eso, Briss. Tú me amas… tú en verdad me amas- repite emocionado el pelinegro mientras sujeta entre sus brazos a Bridget.

Los ojos amatista de la muchacha de Elgin se abrieron desmesuradamente. Se sabe descubierta y ahora está paralizada.

- yo… no te amo. Entendiste mal.

- Mientes…Se que mientes.

Endymion no esperó la réplica de aquel comentario y presionó contra su cuerpo el delgado talle de Bridget sintiendo como aquel pequeño cuerpo temblaba entre sus brazos, luego la besó, la besó con toda la pasión del mundo, la besó con todos los sentimientos encarcelados durante aquel tiempo, Bridget reaccionó a aquellos sentimientos, eran los mismos que se encontraban prisioneros en su cuerpo, quizás con la misma antigüedad que los de Endymion, quizás un poco más…

El beso entre Endymion y Bridget fue el equivalente a lanzar alcohol sobre una hoguera ya existente, miles de emociones se desataron, tantas que sus cuerpos no pudieron retenerlas más.

Endymion deslizó sus labios por el cuello de la mujer entre sus brazos que se estremeció y respondió con la misma pasión a aquellas caricias.

El lindo vestido de Bridget fue la primer víctima de tan atormentante encuentro, la camisa de Endymion cayó después, fue arrancada por las manos de Bridget que lanzaron al suelo todos los botones, sus miedos, los de ambos cayeron con cada pequeña pieza nacarada.

Aquella cama fue testigo silencioso del encuentro entre Bridget y Endymion. No era la primera vez que compartían la cama pero en definitiva esta no era como las anteriores.

Endymion tomó entre sus brazos la fina silueta de Bridget para depositarla en el colchón. Había tanta devoción en cada beso, en cada caricia.

- Te…amo…

Fuel el susurro de Endymion cuando sus labios recorrieron el torso desnudo de la joven bajo su cuerpo. Un gemido entrecortado fue la respuesta que salió de entre los labios de Bridget, no por ello fue menos su felicidad al escucharla.

Para Endymion el sabor salado de la piel aperlada de Bridget fue lo mejor que los labios de él habían probado jamás. Para Bridget aquellas caricias despertaban sensaciones que jamás hubiera esperado sentir, a cada centímetro recorrido por él, a cada caricia descubría a una nueva Bridget, a una que no estaba más a la defensiva, a una que disfrutaba sentirse mujer.

Las manos callosas de él que estaban acostumbradas a ser toscas y recorrer cuerpos femeninos ahora temblaban de emoción y nervios, jamás sintió tanto miedo, tampoco nunca sintió tanto amor…

Aquellos cuerpos se entregaron sin reserva alguna, no había más barreras entre ellos, tampoco había miedos.

Los labios ardientes de Endymon recorrieron beso a beso los blancos pechos de Bidget, deteniéndose en sus rozados pezones que estaban alertas ante tantas emociones. Los blancos dientes de Endymion se detuvieron en ellos arrancando un nuevo gemido de Bridget, esta vez sus uñas se clavaron en la espalda de Endymion hasta sacar algo de sangre, no era algo que le importase mucho en ese momento, estaba justo en el lugar que quería estar, el lugar en el que jamás se atrevió siquiera a soñar, estaba entre los delicados brazos de Bridget, de su amada Bridget..

Endymion se hundió en la profunda y ardiente intimidad de la mujer bajo su cuerpo, aquella intimidad cedió al igual que lo hizo el corazón de Bridget, lenta pero decididamente, sin dudas, sin miedos.

La luna y las estrellas fueron cómplices de aquella entrega, entrega que duró incluso más allá del alba, hasta que sus cuerpos cayeron rendidos por el agotamiento físico, solo dos palabras pudieron escucharse de boca de Bridget antes de quedarse dormida entre los brazos de Endymion.

- Te amo…

¡Hola!

Luego de muuuucho les traigo un capitulito más de vidas pasadas. La verdad es que no puedo escribir a la velocidad que quisiera, así que publico como me va dando chance el tiempo :) espero les guste este chapt. ¿cómo ven? ¿va por buen rumbo?

Gracias a todos los que me dejan review para darme ánimos. La verdad es que son los que me alegran el día y me hacen que escriba, así tenga un corro de pendientes.

Abrazos, chicas y gracias por sus Reviews

La maga