Vidas pasadas

Capitulo 21

"Dudas"

Paseo por los campos de cebada sobre el lomo de Lady Mars. No sé porqué Endymion me había dicho que Lady Mars era arisca, la verdad es que ella me ha agradado y yo a ella dese que nos conocimos. Ella es mi guía en este momento que quiero despejar mi mente de todos esos sueños y esas ideas. ¿por qué todo es tan confuso?

Recorrer los campos de cebada me hace sentir por un momento como si estuviera en aquella época en la que Endymion era un hombre común y corriente y no un inmortal como lo es ahora.

No es que me moleste que sea eterno. Me molesta todo lo que ha cargado en su espalda durante casi doscientos años. Me molesta todo el dolor y las heridas, me molesta imaginar todo lo que él ha sufrido y por qué no decirlo, me molesta que él hubiera amado tanto a otra mujer antes de mi.

¿acaso estoy celosa? ¿celosa de Bridget? Si….creo que lo estoy.

jamás fui una mujer celosa, jamás me gustó armar escenas y sentirme insegura, nunca lo estuve, nunca necesité estarlo y ahora estoy celosa, celosa de un fantasma.

El sonido de mi celular me saca de mis pensamientos de tortura. Es Makoto.

- Rei- Chan ¿Dónde estás? - escucho su voz llamarme

- Salí a dar un paseo, Mako-Chan. ¿qué ocurre?

- Tu escocés te está buscando por todo Moncrieff Camp como desesperado. Deberías…

- Mako-Chan. Iré a dar un paseo por el pueblo…¿podrás?

- No le diré nada. Descuida. Ve a donde debas ir.

- Yo no….

- Hino. Te conozco. Tal vez no hemos tenido oportunidad de hablar de lo que está pasando pero algo raro ocurre aquí y debes contármelo pronto. Mientras tanto ve a hacer lo que debas hacer.

Makoto lee mi mente y sabe que algo tramo. No me pregunta más, no porque sea discreta, sino porque espera a tener más material para poder interrogarme.

- Vamos a Drumnadrochit, Lady Mars…

Ella parece entenderme en seguida y no necesito guiarla. Me dirige por un camino que no conozco hasta Drumnadrochit donde recorro el lugar.

No es una ciudad muy grande y dudo poder encontrar algo que me ayude a comprender mejor lo que me pasa.

Dejo a Lady Mars sujeta de uno de los árboles de la plaza principal de la ciudad y me dispongo a caminar buscando pistas de algo ¿cómo se me ocurre buscar una pista de algo que pasó hace doscientos años? Debo estar loca.

Voy a la pequeña biblioteca del pueblo y me encuentro con que desde mil ochocientos treinta la propiedad fue cedida a los Ferguson y no hay ningún registro de Endymion Moncrieff, es como si el suelo se lo hubiera comido.

Me encuentro con una nota, un antiguo periódico que habla de un fuerte incendio en Moncrieff Camp, uno que consumió la casa principal y….terminó con todos los miembros de la familia…

Un dolor se clava en mi corazón y sin darme cuenta las lágrimas comienzan a rodar por mis mejillas. No soy del tipo de mujeres que llora, pero un fuerte calor me invade, un calor incendiante que me destroza y termino por cerrar la carpeta con archivos, un chico se acerca a preguntarme si me encuentro bien, le digo que si, pero miento. El leer aquella nota ha destrozado algo dentro de mí y no logro sobreponerme ¿por qué me duele tanto?

Salgo de la biblioteca, no sé si debo seguir hurgando en el pasado de Endymion o si sea mejor dejar de lado todas mis dudas y miedos, él me ha dicho que me ama y le creo, lo veo en sus ojos ¿entonces por qué solo me la paso pensando una y otra vez en su pasado, en esa mujer? ¿por qué tengo esos sueños?

Camino con la mente perdida en algún lugar entre hoy y mil ochocientos treinta y accidentalmente choco con una mujer, una mujer alta de cabellos obscuros y unos perturbadores ojos rubí que me miran con sorpresa.

- Disculpe, fue mi culpa. Estaba distraída- le digo sin prestar mucha atención, pero ella me mira como si hubiera visto a un fantasma.

- No…no se preocupe. Todo está bien- me dice mientras se escabulle murmurando un par de palabras en un lenguaje que no conozco. Quizás está sorprendida de toparse con una chica japonesa en un lugar escondido de Escocia.

Decido que debo buscar algo de agua, o algo fresco y recuerdo aquella heladería a la que me llevó Endymion días atrás. No está muy lejos de aquí y decido caminar hasta allí.

Me encuentro con el mismo chico pelirrojo que me atendiera la última vez y le pido un helado de chocolate con crema batida, ahora no está Endymion a mi lado para robar la suya.

Mi helado no tarda mucho en llegar y yo lo disfruto en silencio aunque extrañamente no tiene el exquisito sabor que tendría si Endymion estuviera a mi lado ¿cuándo comencé a necesitarlo?

- Lady Bridget- me llama una voz femenina, es la misma anciana que viera hace un par de días aquí mismo.

- Usted me confunde, señora. Yo no…

- Usted es Lady Bridget. La reconocí perfectamente aquel día que usted vino con Sir Endymion.

- No…él no...él no es esa persona, señora. Es un sobrino lejano de Sir Endymion Moncrieff.

- Mi señora…yo no hablaré. Mi familia le debe fidelidad, mi familia le debe todo, jamás delataríamos a Sir Endymion...

Me sorprende la seguridad de la anciana

- Disculpe por favor, señorita. Mi abuela es una mujer mayor que siempre nos ha contado historias sobre Sir Endymion y Lady Bridget. Historias que sirven para entretener pequeños, pero ella….su cabeza no está bien.

- No miento, Lady Bridget yo….le digo la verdad- Me insiste la anciana- ¡tengo pruebas!

Me abruma la seguridad con la que habla y quizás es por ello que acepto su mano cuando me la ofrece para llevarme a la casa contigua a la heladería, una casa antigua que aparenta tener más de doscientos años.

Entramos a una pequeña habitación en la planta baja donde aparentemente ella duerme. Saca una vieja caja de galletas de donde extrae cartas viejas y algunos encajes. Saca también un pedazo de papel que desenvuelve con cuidado, es una perfecta pintura de una hermosa mujer de cabellos negros y ojos como los míos. Está firmada por Damon Corbel, he escuchado de él.

El parecido mío con Bridget es atemorizante, parecemos dos gotas de agua y comprendo ahora el porqué la anciana se confundió conmigo.

- ¿por qué tiene usted esto, señora?- La interrogo preocupada.

- ¿me cree, mi señora?

Yo no sé que contestar.

- ¿de verdad me cree, mi señora? Le contaré todo, le contaré la historia, le contaré…

- ¡Rei!- Escucho la voz desesperada de Endymion- ¡Rei!

Vuelve a llamarme, pero yo no le contesto, aun así, él aparece dos segundos después por la puerta. Su rostro está desencajado y yo por instinto escondo la pintura de Bridget debajo de una almohada.

- ¿por qué no contestas el teléfono? ¿por qué saliste así de Moncrieff Camp, por qué?

- ¡ya basta, Endymion! No tienes ningún derecho a hablarme de esa forma.- le contesto molesta.

- ¡y tu no tienes derecho a preocuparme de esa forma- me enojo y me pongo de pie saliendo de la habitación y de la casa de la anciana. Sin que él lo note he traído conmigo la pintura de Lady Bridget. Pero no es algo de lo que hablaré ahora. Ahora ni siquiera quiero hablar con él.

Endymion sigue caminando detrás de mi pero yo lo ignoro. No deseo verlo y lo quiero lejos de mi, pero eso a él no le importa mucho y sigue caminando a mi sombra. Ve que me acerco a Lady Mars pero me impide subir a ella.

- ¿qué te pasa?

- No subirás a Lady Mars así- Me amenaza

- No pienso obedecerte

Lo ignoro y camino hacia Lady Bridget pero él me levanta y me cuelga de su hombro, de poco sirven mis quejas, mis gritos y mis insultos, él me lleva hasta el Cadillac que nos espera atento, Andrew lo maneja.

- Andrew, Rei dejó a Lady Mars en el parque. Por favor, llévala a casa.

- ¿y el coche?

- Lo manejaré yo- le responde seco, Andrew sabe que no es momento de bromear y baja entregándole las llaves. De repente estamos solos y él me sube en el copiloto del coche, él sube después al lugar del chofer.

- No debiste salir de Moncrieff Camp de esa forma.

- No sabía que fuera tu prisionera.

- No eres mi prisionera, Rei. Pero me preocupaste, me asustaste. Si querías venir a Drumnadrochit pudiste decírmelo, pude traerte o conseguir a alguien que te trajera. Ni siquiera conoces el lugar ¿cómo se te ocurre salir así de Moncrieff Camp? ¡pudo ocurrirte algo!

- Lady Mars conoce el camino de sobra y lo sabes.

- Lady Mars no deja de ser una yegua y pudiste tener un accidente sobre ella. No me hubiera perdonado que algo te ocurriera. No debiste ser tan inconsciente.

- Tal vez sea inconsciente, pero esta es mi vida y hago con ella lo que quiera.

Me mira furioso pero comprende que tengo la razón y no puede argumentar nada contra ello

- ¿a qué has venido a Drumnadrochit ?- Me pregunta con voz pausada, es evidente que está intentando tranquilizarse.

- Tenía que comprar unas cosas.

- Pudiste decirme y pude enviar a alguien.

- Me gusta hacer mis cosas sola. No soy la señora Moncrieff que disfruta haciendo que todo mundo resuelva las cosas por ella.

- Bridget no era así

-¿de verdad crees que no era así? La mujer te tenía a sus pies y tu hacías que el mundo rodara alrededor de ella.

- De verdad no tienes idea de de lo especial que era ella…

Noto el dolor en sus palabras y me doy cuenta que en realidad no la ha olvidado, puedo verlo y me duele.

Hemos llegado a Moncrieff Camp y el silencio está en el auto desde hace casi un kilómetro. He decidido ignorar a Endymion. Pero al detener el carro él toma mi mano y la besa.

- Rei…borra esos fantasmas de tu mente….solo me importas tu.

Yo lo miro y el dolor y la rabia me invaden, estoy furiosa y saco de mi bolso la pintura de la hermosa señora Moncrieff y la arrojo sobre su rostro.

- ¿te importo tanto que buscaste a una mujer idéntica a Bridget para volver a enamorarte?

Él está anonadado.

- ¿a quién amas, Endymion? ¿a Bridget o a mi?

No espero la respuesta, no quiero escucharla, no quiero siquiera ver su rostro intentar averiguarlo y bajo del auto con velocidad. Me encierro en mi habitación y decido que fue la idea más idiota que pudo venir a mi mente, él vendrá a buscarme en cualquier momento. ¿qué debo hacer? ¿el balcón? No…no es una idea más lista que haberme metido aquí.

Escucho una suave vocesita llamándome del interior del ropero y aunque he visto demasiadas películas de horror para saber que no debo hacer caso a esa voz porque algo podría arrancarme el cerebro o algo peor decido que nada sería peor que enfrentarme con Endymion en este momento.

Abro el ropero y vuelvo a cerrarlo, dentro la vocesita vuelve a llamarme de nuevo, pero me dice "mamá", afuera escucho a Endymion gritar mi nombre y la vocesita me dice "ven".

El ropero tiene un fondo falso y detrás hay u pasadizo, decido seguirlo e ir a donde éste me lleve.

Todo está obscuro pero una luz al final del pasillo me guía y me topo con una pequeña niña que me sonríe, tiene los ojos azules y los cabellos negros, como Darien.

- ¿mamá?

Yo veo a la pequeña niña y no puedo acercarme a ella y acariciar su cabecita negra, ella se abraza sonriente.

- ¡mami, mami, eres tú!- se emociona- por fin has venido ¿dónde está papá?

Siento su manita cálida, no fría como dicen que son las de los fantasmas y ella no me asusta.

- ¿estás triste, mami? vi que estabas triste y por eso te traje a mi rincón mágico. ¿recuerdas?

- Pequeña…yo no soy tu mamá….lo lamento- le digo apenada a la niña pero ella no parece entristecerse.

- tu eres mi mamá- me dice segura y descubre su hombro, tiene una marca rojiza, como la que ha aparecido en el mío, la de ella está bien identificada, es como si fuera un ave al vuelo…un fénix. Luego se acerca hacia mí y descubre mi hombro, la marca se ha delineado un poco más - ¿lo ves? Son iguales…tu y yo somos iguales.

- pequeña, yo…

La pequeña comienza a cantar la nana que escuchara el día de ayer, y la letra viene a mi mente, la canto junto con ella y la pequeña sonríe.

- ¿peleaste con mi papi?

Pretendo decir que no, pero la niña lo sabe en seguida.

-¿sabes? Mi papi es como Tuxedo, es salvaje, pero noble. Cualquier cosa que haya hecho seguro lo hizo intentando hacerte sentir mejor, siempre se equivoca. Pero te quiere mucho, nunca podría querer a otra…

- Lo sé, pequeña….lo sé- le digo con sinceridad y no puedo evitar que un par de lágrimas corran por mis ojos.

- ¿estás triste?

- No. Estoy contenta de verte- le digo mientras la abrazo y la siento en mis piernas- ¿quieres que te lea algo?

- ¡si! ¿me leerás la bella y la bestia?

- ¿la bella y la bestia?

- Si…por favor- me pide mientras se mueve de rodillas a un rincón donde hay una decena de libros con dibujos- léeme…

Yo asiento y la pequeña sonríe, se enreda en una manta azul con estrellas bordadas y leo un nombre bordado "Danielle Moncrieff" es tan bella tiene los hermosos ojos de él…de él que jamás será mío.

Mientras leo la historia, la pequeña sonríe y se emociona a cada palabra que le narro, yo no pudo dejar de imaginarme… ¿cómo habrá sido Bridget? Seguro una madre amorosa, seguro la mejor mujer. ¿cómo competir con ella? Simplemente no puedo hacerlo…

Moncrieff Camp 1821

Bridget abrió los ojos encontrándose en su cama ¿cómo había llegado ahí? No lo recordaba.

Endymion estaba dormido a sus pies, deteniendo su mano y con un gesto de preocupación en el rostro, el amanecer se comenzaba a asomar por la ventana.

La joven se incorpora un poco y eso es suficiente para que Endymion despierte sobresaltado.

- Briss, despertaste- se emociona él

- ¿qué hago aquí? ¿qué me pasó?

- te desmayaste, Briss…el doctor dijo que te había subido la presión. Por el disgusto

Ella recuerda al primer instante lo que ocurrió e intenta ponerse de pie, pero todo da de vueltas y Endymion logra detenerla antes de que caiga.

- No te levantes, por favor…el doctor te recomendó reposo.

- ¿reposo yo? ¡Por favor! ¿por quién me tomas?

- Briss, por favor. No cometas una locura…por nuestro hijo.

-Claro…olvidaba que es lo único que a ti te importa, tu heredero

- Bridget. No seas injusta.

-¿ vas a engañarme? ¿vas a mentirme de nuevo?- recrimina ella

- No…

Endymion agacha la mirada y luce evidentemente apenado, se siente descubierto.

- Te lo contaré todo si prometes permanecer tranquila.

- de ti no quiero escuchar nada. Sé que serán mentiras.

- Bridget…

- Sal de aquí. No quiero verte. No creo en lo que sale de tus labios. Solo quiero irme de este lugar.

Él tomó su mano y la colocó sobre el pecho, justo donde se encontraba el corazón de Endymion.

- ¿y lo que salga de aquí, Bridget? ¿lo que salga de aquí si lo creerás?

El acelerado corazón de él latía con fuerza y esas pupilas azules le gritaban mil palabras silenciosas.

- Sé que no debí ocultarte las cosas, pero te quiero. En verdad te quiero, Bridget. Eres lo más importante en mi vida, no hay nadie más importante que tú.

Ella supo que no mentía, pero su orgullo no podía evitar salir a flote y que actuara por ella. Bridget retiró su mano de él y también su mirada, ambas cosas fueron un duro golpe para el corazón del torturado hombre.

- Ahora no quiero hablar contigo- dice ella casi en un susurro.

- Briss…

- ¿acaso no comprendes? No deseo hablar contigo ahora. No quiero verte, Endymion.

- Te amo, Bridget- murmura él y ella se cruza de brazos mirando hacia la ventana.

- Debes de ir a la destilería hoy. Debes revisar el nivel de alcohol y hay que asegurarnos de que se almacene correctamente el que está listo, revisar temperaturas.

- ¡ Ya te dije que me importa un carajo el mundo entero sin ti! ¡el mismo Moncrieff Camp se puede ir al infierno!

- Moncrieff Camp no puede detenerse por tus dramatismos. Si no vas tú iré yo.-refunfuña la joven intentando ponerse de pie.

- No. Yo iré…-Acepta él de mala gana alejándose de ella y caminando por la puerta muy a su pesar.- Briss…

Ella lo mira de reojo sin prestarle total atención.

- ¿me esperarás?

Bridget volvió a recostarse en la cama y cubrirse con las mantas. Aun cuando no hubo respuesta, para él ese silencio fue una enorme esperanza.

- Descansa….

La muchacha de ojos amatista se sentía extrañamente más cansada. Al tocar la almohada volvió a dormir, aunque no podía evitar tener las más terribles pesadillas y las más molestas dudas dando vueltas por su cabeza. La señora Sinclair vino a interrumpir todas ellas apareciendo a media tarde con una bandeja con el almuerzo.

- Lady Bridget…

- Señora Sinclair… ¿qué hora es?

- Son las tres. Quise dejarla dormir, fueron las instrucciones del médico y Sir Endymion ordenó que las cumpliéramos, aunque a mí eso no me convence del todo. Nuestro pequeño debe nacer fuerte y eso solo ocurrirá si usted está bien alimentada.

- Claro…a todos les interesa que el heredero de Moncrieff Camp nazca sano y fuerte ¿no es así? Hay mucho que perder.

- Pero claro que hay mucho que perder. Ese pequeño será la alegría de toda esta casa. No hay una persona en Moncrieff Camp que no se sienta feliz de imaginar la llegada de su pequeño. Yo misma he estado tejiendo muchas cosas para el pequeño. Sir Endymion incluso ha tallado algunos juguetes para él.

- ¿de verdad?

- ¿no se lo ha dicho? Por favor, no le diga nada. Él seguramente quiere sorprenderla. Pero cada que usted sale de Moncrieff Camp él se escabulle a uno de los talleres de la finca para tallarle algunas cosas. No ha querido mostrarle a nadie, pero tenía mucho que no hacía eso. Él está verdaderamente feliz con la idea, Lady Bridget.

- Si. Lo imagino…- dice aun incrédula la joven de ojos amatista.

- Sir Endymion la ama. Verdaderamente la ama, mi señora. No sé cuál sea el motivo de su discusión. Para él es muy duro expresar lo que siente, pero hacía más de veinte años que Sir Endymion no sonreía de esa manera…y también hace más de veinte años que él no se veía tan preocupado por nadie como se preocupó por usted cuando se desmayó.

La joven de ojos amatista observó consternada a la mujer a su lado que supo comprender que un maremoto de ideas venían a la mente de la muchacha sobre la cama. Mejor era dejarla sola con sus pensamientos.

Aquella noche, luego de volver de los Highlands, Endymion encontró a Bridget durmiendo. En el tiempo que ella llevaba a su lado había aprendido a reconocerla en cada movimiento, en cada palabra e incluso en su forma de respirar.

Él sabía que Bridget no dormía, y estaba consciente de que ella estaba deliberadamente fingiendo dormir para no hablar, pero también supo que no todo estaba perdido. Ella no se había marchado aun y a pesar de que sabía que Bridget estaba molesta, también sabía que estaba dándole el beneficio de la duda al no haberlo abandonado aun. Esperaba que pronto accediera a hablar, no era bueno mover un pie en falso con una mujer tan explosiva como ella. La pregunta era ¿cuánto tiempo más podría Endymion soportar aquel silencio de boca de la mujer que tanto amaba?

Las cosas siguieron más o menos igual por la siguiente semana. Endymion buscaba la mirada de Bridget, pero ella solo lo evitaba. Estaba dolida.

El médico de Drumnadrochit visitó a Bridget le recomendó mantener reposo y preferentemente no salir de casa.

Bridget no era del tipo de mujeres que hace caso de lo que le dicen y un día mientras la señora Sinclair se ofreció a prepararle una sopa de hongos y Endymion salió a las tierras altas, ella se las arregló para salir de casa sin que nadie la viera, fue al lado oeste de las tierras donde recordaba haber visto algunas viejas construcciones. Llegó hasta ellas y entró, se sorprendió de lo que vio.

Era un taller de carpintería. En él había un sinfín de objetos tallados en madera: Un caballo de madera, una silla pequeña para comer y algunas sonajas con bodes finamente marcados.

Bridget escuchó ruidos y se apresuró a esconderse en un rincón para no ser vista, suponía de quién se trataba.

- ¿sigue molesta contigo?

- Aun no me habla…-Responde nostálgico el pelinegro de ojos azules mientras comienza a tallar una pieza de madera.

- Siempre te dije que debiste hablar con ella, Endymion.

- Ya lo sé….Pero es que me daba tanto miedo…

- ¿perderla?- completa el rubio, el pelinegro solo asiente.

- Es solo que jamás soñé siquiera con la posibilidad de que ella me amara y yo la amo tanto….

Un ruido se escuchó al fondo de la habitación. La caída de unas herramientas que delataban la presencia de alguien. Andrew se disculpó inventando una excusa al momento para salir de allí. Algo los hacía suponer de quién se trataba.

- Puedes salir, Bridget- Dijo Endymion mientras tomaba la figura del caballo de madera y la delineaba, no la miró directamente por miedo a encontrar algo en sus ojos. Algo que no quisiera ver- No debiste salir de casa. El doctor ordenó que estuvieras en reposo.

- No sabía que supieras hacer esto.

- Son para nuestro hijo. Quise que tuviera cosas únicas y especiales…algunas no van a llegar tiempo y decidí hacerlas yo mismo.

- Son lindas…- comenta ella enfocándose en los pliegues de la silla de madera. Endymion supo que ella no estaba tan molesta.

- Briss…quiero disculparme por no haber sido sincero contigo desde un inicio.

Ella lo miró a los ojos y ahí estaba el dolor y los reclamos. Ella aun estaba molesta y bastante.

- ¿a qué te refieres? ¿a qué de todo lo que me mentiste?

- Eso me dolió…. pero sé que lo merezco ¿me permitirás explicarte?

Bridget se sentó en una de las sillas. Ahora le llegaba el cansancio de haber caminado tanto, tal vez no debió pasar por alto las instrucciones del doctor.

- Te escucho. Aunque eso no significa que te crea…

- Que me escuches es bastante consuelo…por ahora.

Bridget lo observó de reojo y tomó una de las pequeñas figuras sobre la mesa. Luego volteó hacia la pared.

- Briss…Cuando nos conocimos te hablé del testamento de mi padre. Él había pedido que me casara para poder conservar Moncrieff Camp ¿lo recuerdas?- Ella lo observó por un segundo y luego la perdió de nuevo- Pero no te dije todo… y por ello debo pedirte perdón.

La recriminación apareció en la mirada amatista que lastimó en lo más profundo al corazón del pelinegro, aunque sabía que tenía mucho de culpa en ello.

- Él también puso como condición que debía tener un hijo con ella, un hijo legítimo…un chico que perpetuara el apellido Moncrieff…todo esto antes de que terminara el año en curso… Eso es lo que decía el testamento.

- No debiste ocultármelo

- No me importaba cumplir con el testamento, Bridget…te lo digo de verdad.

- Fue el motivo por el que fuiste a Elgin ¿no es así? Para buscar alguna incauta para casarte con ella y poder conservar tus tierras

- ¡No!

- No me mientas, Endymion.

- No te estoy mintiendo. Yo de verdad solo iba buscando comprar algunas tiras para Moncrieff Camp. Pero te conocí….

Ahora él volvía a tener su atención y su interés.

- Y pensaste que podía ser la idiota a la que convencieras para conseguir tus planes.

- No. Cuando te conocí….cuando te conocí lo primero que vino a mi mente fue que quería tenerte a mi lado….no importaba si me amabas o no….solo quería ofrecerte todo lo que estuviera a mi alcance…quería hacerte feliz.

- claro…engatusarme para que cumpliera la segunda parte del testamento.

- No, Bridget…Te conozco. No eres del tipo de mujer que se deja engañar…eres distinta a cualquier otra y por eso me enamoré de ti.

La mirada dolida de ella se clavó en Endymion. Una lucha interna detrás de esos ojos amatista. Ella quería creerle, pero se negaba a ceder.

- Me enamoré de ti desde el día en que te conocí. Me enamoré de ti desde la primera vez que te vi en Elgin…. pero jamás esperé o soñé siquiera que tú me correspondieras…

Ahora la mirada amatista se clavó en el fuego de la chimenea. Ella no deseaba enfrentar sus ojos a los de él. Se negaba a que Endymion viera en ella la duda.

- Claro… y estabas dispuesto a perderlo todo. No tenías ningún plan

- Si. Lo tenía, Bridget- Acepta Endymion y la joven de cabellos negros lo mira con el mayor de los desprecios. - Andrew había accedido a aceptarme en sus tierras. Nos asociaríamos para hacer algo.

- Claro… y pensabas perder así como así todo lo que tienes. Sin luchar….sin pelear ¡solo renunciar a todo por mi! Por favor…

- ¿acaso no recuerdas que te pedí que te marcharas con tus padres?

- Seguramente pensabas aprovechar ese tiempo para conquistar a alguna mujer como Victoria o Guillermina y cumplir con el requisito que puso tu padre.

- Bridget…Parece que no me conoces…pero aun si fuera mi intención… que no lo ha sido nunca. El testamento dice que tiene que ser un hijo legítimo…no hubiera servido de nada algo así.

- Ese era el misterio que tenían Andrew y tu entonces…de lo que él insistía que me hablaras.

Él asintió.

- Andrew quería que te dijera la segunda condición del testamento y que accedieras a… No importa. Yo no pensaba pedirte nada, Bridget. Te lo dije cuando te pedí que te casaras conmigo. Solo quería que estuvieras a mi lado. Solo eso me haría feliz…

- ¿ Y estabas dispuesto a perderlo todo?

- Todo esto no me importa, Bridget. Lo único que me importa eres tu…nada ni nadie más que tu.

- ¿de verdad estabas dispuesto aquella ocasión a entregar Moncrieff Camp al abogado de tu padre?

Él asintió.

- Jamás te presionaría a nada y estaba seguro de que tu jamás me amarías… preferí acortar lo inevitable.

- ¿y cuáles eran tus planes para mí entonces?

- No pensaba hacerte pasar dificultades, Briss… Quería que pasaras una temporada con tus padres en lo que conseguía ofrecerte algo mejor…en lo que…

- ¿es que acaso no me conoces, Endymion? ¿acaso crees que soy una de tus muchas mujeres que solo buscan lujos y joyas?

- no quería que…

- detesto que me juzgues de esa manera. No me interesa tu maldito dinero y tampoco me asusta perderlo todo.

- Lo lamento… ¿pero no estás haciendo tu lo mismo?- Interroga él y ella lo mira con recriminación- Siempre me juzgas. Al menor indicio me juzgas como si fuera el peor de los hombres. Basta el mínimo error para caer ante tus ojos… para convertirme en el peor de los criminales.

- ¡eso no es….!- Bridget no pudo terminar la frase. Sabía que terminarla era mentir… Bridget a menudo caía en el mismo error.

- ¿lo ves? Ambos cometemos errores, Briss…yo me equivoco siempre…pero hay algo que es demasiado cierto y eso es que te amo.

Amatista y Zafiro se miraron el uno al otro y ambos supieron que era verdad. Endymion amaba a Bridget y Bridget a Endymion, a pesar de todo, aun luego de las mentiras y los errores.

- Briss… Te juro que jamás soñé siquiera con la posibilidad de que tú me aceptaras. Yo me conformaba con tenerte a mi lado, con verte feliz. Lo demás…cualquier otra posibilidad era solo un sueño. Algo que no me atreví siquiera a imaginar.

Endymion hizo algo temerario y a pesar de ver que Bridget no estaba del todo convencido se acercó a ella arrodillándose a sus pies y besando su mano, esto sorprendió a la joven.

- Aun así. Si tuviera que elegir entre Moncrieff Camp y ustedes… los elegiría a ustedes.- Las palabras de él llegaron al fondo del corazón de la chica de ojos amatista que acarició la cabeza de Endymion despeinando su cabello para ver mejor sus ojos, esos ojos zafiro que solo la miraban a ella.

- Has hecho muchas cosas para un niño. ¿y si es una chica?- Interroga ya sin molestia la chica de ojos amatista, Endymion supo que estaba perdonado.

El pelinegro sonrió poniéndose de pie y caminando hacia un armario viejo. De él sacó una pequeña casa de muñecas, quizás no tan grande y tan perfecta como la que le había comprado a Danna meses anterior pero en definitiva más valiosa que ningún otro objeto.

- También le he pedido a una modista en Edimburgo que le haga algunos vestidos. Llegarán en un par de semanas.

Bridget caminó sonriente hacia el objeto y sonrió acariciándole. Eran notables las horas de trabajo que él había dedicado a hacerla.

- creo que estas preparado para cualquiera de las dos cosas.

Endymion sonrió asintiendo y tomando a Bridget entre sus brazos, atrayéndola hacia sí.

- Para lo único que no estoy preparado es para perderte, Briss…. En este mundo podría perderlo todo, todo menos a ti. Jamás soportaría perderte….

- ¿qué pasará si es una niña?

La adoraría. La adoraría como te adoro a ti. Me encantaría que tuviera tus ojos…tu sonrisa, hasta tu carácter. Sería feliz con q tuviera mi apellido.

- ¿te gustaría que tuviera mi carácter?

- Sería lindo verla hacer tus pataletas por toda la casa.

- No creo que puedas con dos de nosotras, Endymion- Se divierte la joven de ojos amatista.

- Tú sabrías como hacerlo. De eso estoy seguro.

La sonrisa de la de ojos amatista desapareció por un segundo y la seriedad vino a su rostro.

- No vuelvas a mentirme- amenaza ella.

- Te lo prometo…- Ofrece él besando la frente de la chica de ojos amatista y estrechándola contra su pecho.

- Endymion…

- ¿si?

- Muero de hambre…

- vamos a casa. Le pediré a la señora Sinclair que te prepare cordero y salmón y tarta de moras y…

- Endymion. No exageres- se divierte la pelinegra y Endymion hace un pequeño puchero, luego la toma entre sus brazos y ella apenas tiene tiempo de sujetarse a su cuello- ¿qué haces?

- llevándote a casa.

- Puedo caminar…

- Puedes. Pero así puedo tenerte más cerca de mí y estos días que estuviste molesta conmigo te sentí tan lejos…me la debes. Estos días me he sentido perdido.

- No creo que puedas cargarme hasta la casa, Endymion. Estamos muy lejos y no eres tan fuerte. No tienes tanta resistencia.

Endymion sonrió y susurró al oído de Bridget.

- creo que te he demostrado en bastantes ocasiones que tengo resistencia para eso y más, linda…

Bridget sonrió y recargó su cabeza en el pecho de él. No solo Endymion se había sentido solo y perdido esos días. También ella a pesar de estar molesta con él se había sentido muy sola, como si le faltara una parte de su ser. ¿por qué se sentía así cuando se molestaba con Endymion? ¿por qué había aprendido a quererlo de esa forma? ¿por qué su corazón latía tan acelerado cuando estaba a su lado? Claro…si existía una respuesta… porque lo amaba…

La paz habitó en Moncrieff Camp por un par de meses más.

Con la llegada del otoño las hojas de los árboles comenzaron a caer y el abdomen de Bridget creció con el paso de los días. Todos en Moncrieff Camp esperaban ansiosos la llegada del futuro heredero de los Highlands, Endymion era el más feliz de todos. Pasando sobre la misma Danna que le presumía a cuanta persona se encontraba a su paso que sería la tía más joven de toda Escocia, incluso a su amigo inglés con el que seguía escribiéndose cartas todas las semanas.

- No entiendo porque tiene que venir ese muchachito a Moncrieff Camp- Refunfuña Endymion sentado sobre la cama mientras observa a Bridget peinar sus cabellos frente al tocador.

- Porque es el hijo del doctor Sweeney a quien invitaste a pasar otoño e invierno en Moncrieff Camp ¿recuerdas al Doctor Sweeney, el hombre que traerá al mundo a tu hijo?

- Si. Pero no a Helios…él no me agrada nada.

- ¿puedo saber por qué no te agrada? Es un chico maravilloso con excelentes modales.

- No sé. Hay algo en él…. No deberíamos permitirle a Danna mantener correspondencia con ese muchacho.

- Ahora entiendo qué es lo que te pasa, Endymion Moncrieff. ¿acaso son celos lo que veo en ti? ¿estas celoso de Helios?

- Endymion. Son solo niños. ¿acaso temes que ellos se enamoren?

- Ese pelafustán podría proponerle matrimonio a nuestra pequeña y llevarla lejos ¿tienes idea de lo terrible que sería eso, Briss?

Una sonrisa se dibujó en el rostro de Bridget que se puso de pie acariciando la negra cabellera del hombre sobre su cama, a él le extrañó aquel gesto de ternura tan rara vez visto en Bridget.

- Me puedo dar una idea de lo terrible que sería para un padre que su hija se marchara lejos de su lado con otro hombre, Endymion- explica la pelinegra encontrándose con la mirada triste del hombre frente a ella que clava sus ojos con desolación en los de ella y recarga su cabeza en el abdomen abultado de la mujer frente a él.

- Ahora entiendo porqué me odia tu padre- Se apena Endymion y ella ríe conmovida por el ingenuo comentario de él.

- Endymion… eres muy celoso. Si así te pones ahora con Danna ¿qué será de ti si este pequeño resulta ser una niña? ¿la mantendrás en una torre de cristal?

- oh, claro que no, linda. Eso es arcaico. Si es una niña podrá hacer todo lo que ella quiera- explica con solemnidad el pelinegro ganándose una sonrisa de parte de ella- lo que debo aprender es a disparar. Así mantendré a todos los hombres alejados de Moncrieff Camp.

- Endymion

- Nada es suficiente para proteger lo que más amo.

- ¿tanto me amas?- interroga curiosa la joven de ojos amatista.

- te lo demostraré si lo deseas- ofrece él tirando de la muchacha de ojos amatista que se sienta en su regazo- de mil maneras distintas.

- La última vez que me lo demostraste de mil maneras diferentes…fue muy interesante…

- ¡Bridget, Endymion!- grita la niña de ojos amatista golpeando desde el otro lado de la puerta- ¿están ahí?

- ¿ves como no sería tan malo que Danna creciera?

- ¿intentas convencerme?

- Es un hombre listo, señor Moncrieff….muy listo….

- ¿se está burlando de mi, Lady Bridget?

- Claro… lo hago siempre.- Se divierte la joven que se pone de pie y camina hacia la puerta de la habitación abrazando a Danna que luce desesperada -Ahora apresúrate a bajar. Tenemos invitados que recibir.

Un confundido Endymion se quedó asombrado al ver bajar tan tranquila a la muchacha de ojos amatista a pesar de no ser tan ligera como solía serlo siempre, Bridget encontraba la forma ideal de escabullirse entre sus manos como el agua, siempre ansiando por más.

Arthemius Sweeney se encontraba en la sala junto a su correcto hijo de cabellos platinados igual que él. La pequeña Danna se abrazó al hombre mayor de ojos verdes y luego al correcto muchacho inglés, justo a tiempo para que Endymion observara la emoción de la pequeña y compartiera un par de miradas con la muchacha de cabellos negros "no exageres" fue lo que él leyó en los ojos de Bridget y se limitó a saludar a sus invitados de la mejor manera, aun cuando su "yo interno" deseaba mandar de regreso al jovencito de ojos dorados en el primer carro a Londres.

En Drumnadrochit dos cosas se tomaban muy en serio: Whisky y las fiestas de otoño.

En vista de que Bridget no podía disfrutar de lo primero estaba totalmente convencida de disfrutar lo segundo a pesar de la preocupación del pelinegro que maldijo con todas sus fuerzas el haber invitado a un doctor inglés para vigilar el embarazo de Bridget. Siempre había escuchado malos comentarios de los ingleses. A pesar de su molestia, los Moncrieff y sus invitados terminaron asistiendo al evento.

Danna se divirtió recorriendo junto con Helios cada uno de los lugares del festival, Artemis los acompañaba de vez en cuando, pero se divertía haciéndolo solo a pesar del ofrecimiento de Bridget para que los acompañara a ella y a Endymion, el doctor Sweeney siempre dijo que prefería hacerlo él solo y no estorbar, al parecer estaba acostumbrado a estar solo.

- Siempre te sales con la tuya, Bridget- refunfuña con falsa molestia el pelinegro de ojos azules. Bridget ríe divertida.

- ¿y es eso malo? Lo estamos pasando de maravilla ¿no es así?

- Si. Pero no es por estar aquí. Es por estar contigo. Estando a tu lado yo soy el hombre más feliz del mundo- explica Endymion colocando sus brazos alrededor de la cintura de Bridget y besando su cuello- Ahora por ejemplo me gustaría estar en otro sitio, solo contigo.

- El festival termina pronto. No seas ansioso, Endymion.

- Para mi nada de esto es divertido.

- Pudiste quedarte en Moncrieff Camp y yo pude venir con el doctor Sweeney y con Helios.

- ni muerto dejo que esos ingleses se queden solos con ustedes.

- Endymion…

- No puedes acusarme por cuidar de mi familia.

El alto pelinegro hizo un puchero a la joven de ojos amatista que fue su mejor defensa. Bridget no podía molestarse en serio cuando él ponía esa cara y lo único que pudo hacer fue golpear el costado del pelinegro que se quejó pero en represalia sujetó con más fuerzas a la joven y besó su mejilla. Un "Te amo" le susurró al oído. Era algo que no se cansaba de escuchar.

A lo lejos, dos figuras rubias observaban a la feliz pareja. No a todas las personas les hace gracia ver la felicidad en las demás personas y no era su intensión permitir que las cosas siguieran así, al menos no por mucho tiempo…

Los días pasaron luego de aquel festival. Los Sweeney se habían instalado bastante bien en Moncrieff Camp y En vista de que Bridget no podía hacer muchas cosas por su estado había organizado junto con el doctor Sweeney una revisión a todo el personal de Moncrieff Camp.

Endymion gruñó al saber que Bridget no pensaba permanecer en reposo como él hubiese querido, pero sabía que no había mucho por hacer, cuando a esa muchacha le nacía una idea, no había poder humano que la arrancara de su cabeza, al menos agradecía que fuera ese su proyecto y no alguno que la pusiera en peligro, su consuelo era el saber que Bridget estaría en observación del médico un buen número de horas, del resto del día se encargaría él.

Un día por la tarde, Lita Hansford decidió visitar a su amiga de cabellos negros. El pequeño Andy Hansford ya daba sus primeros y eso encantaba a Danna y al joven Helios, quienes llevaron al niño al cuarto de música para mostrarle el sonido del piano y el Cello, El doctor Sweeney escribía unas cartas en su habitación mientras Bridget y Lita conversaban tranquilas.

-de verdad me alegra que todo se arreglara entre Endymion y tu. No les hacía bien estar molestos.

- No sé porque pero siempre encontramos algo para discutir. Peleamos muy a menudo.

- Lo importante no es cuantas veces discutan sino el hecho de que al final se arreglen, se entiendan.

- He aprendido a confiar en él. Eso fue lo más difícil.

- Sé que no he sido su fan número uno. Pero aunque Endymion se equivoca a menudo, creo que no hay nadie que te quiera más que él. Él lo haría todo por ti, Bridget.

- Lo sé.

- Bridget... ¿entonces el que estés aquí signfica lo que creo que significa?

- ¿qué?

- ¿te quedarás?

- No podía ir a otro sitio, mi hogar está en Moncrieff Camp

Y tan fácil como salió de sus labios se dio cuenta, no importaba lo que pudiera pasar, no importaba si el tiempo caminaba de prisa o lentamente, el hogar de Bridget no era Moncrieff Camp...el hogar de Bridget era Endymion Moncrieff...

Hola:

pues aprovechando que ando publicando les dejo un capítulo más de vidas pasadas. Les prometo que me esfuerzo en publicar, pero estos horarios de quince horas de trabajo ininterrumpido no son de dios. Ya terminado " de nuevo tú" seguimos con "vidas pasadas" Sé que Rei es demasiado demente, pero una mujer lógica no creo que tome tan fácil tanto bombardeo de información. Rei irá asimilando mejor todo tomando una que otra decisión contradictoria como debe de ser.

Espero queles guste el capitulo, chicas.

Un abrazo

La maga