Vidas pasadas
Capitulo 22
"El heredero"
El otoño estaba llegando a su término, con ello la fecha de la llegada del tan esperado heredero Moncrieff.
EL doctor Sweeney junto con su hijo y la ayuda de Bridget Moncrieff se había mantenido demasiado ocupado cuidando de la gente que trabajaba en Moncrieff Camp y claro está de Bridget que era la tarea principal del hombre de cabellos plateados, aun cuando la pelinegra se sentía de maravilla e insistía en no necesitar de los cuidados de nadie.
La madre de Bridget llegó a Moncrieff Camp al comienzo del otoño. Insistió en que nadie la alejaría de su hija en esos momentos, la señora Sinclair y ella se esmeraron en cuidar de la alimentación de la joven, a pesar de sus negativas. Todo estaba listo para recibir al heredero Moncrieff.
- ¿y si es niña?- Interroga la mujer de ojos amatista que se encuentra entre los brazos de un hombre de ojos azules como el cielo que los cobijaba bajo un árbol.
- ¿qué?
- ¿qué pasará si es niña, Endymion?
- Mandaré poner cercos en todo Moncrieff Camp para que ningún hombre se le acerque.
- Endymion…hablo en serio.
- Yo también, Briss. Si no me causa gracia que ese jovencito Sweeney pase todo el tiempo con Danna. Imagina lo que sentiré si es una niña y algún pelafustán la pretende.
- Endymion. Sabes a lo que me refiero.- Insiste con seriedad la joven.
Él sujetó con más fuerzas contra su cuerpo el de la joven de cabellos negros y luego besó su rente.
-Claro que lo sé, linda. Pero te lo he dicho mil veces. No me interesa lo que dice el testamento de mi padre. Lo amaré igual si es un chico o una chica.
Aquellas palabras hicieron enternecer a la chica de ojos amatista. Leía la sinceridad en ellas.
- Aunque te advierto que si es una niña no permitiré que ni Andy Ferguson se le acerque.
- Eres un tonto, Endymion- dice entre risas la pelinegra resignada a la demencia de su compañero- ¿de verdad no te preocupa perderlo todo?
- No. Mi padre de verdad debió estar demente cuando hizo ese testamento. Pero no estaba muy bien de la cabeza. A mí me hace feliz saber que seremos padres. Ya te lo dije, hablé con Andrew y…
- ¿por qué no ir a Elgin?
- ¡Elgin!
- ¿recuerdas cuando nos conocimos? Dijiste que te gustaría comprar algunas tierras en Elgin. Podríamos comenzar allí de nuevo.
- ¿eso te gustaría?- cuestiona interesado el pelinegro
- Amo Moncrieff Camp, como te amo a ti. Pero…si tuviéramos que marcharnos preferiría volver a Elgin…Salvo por los Hansford y Lady McLaren…no me agradan las personas de este lugar.
- ¿ni yo? - interroga con un gesto tierno el hombre de ojos zafiro.
- de vez en cuando me agradas un poco…
- Eso me basta…de momento- asegura el pelinegro mientras recuesta sobre sus piernas el rostro de porcelana de la muchacha de ojos amatista que lo observa divertida, él se pierde en aquel mar púrpura y acerca sus labios a los de ella para acariciarlos con suavidad.
Bridget respondió a aquella caricia y acarició el rostro de él. En su mundo no cabían más felicidad, él era su mundo y ella el de él, no había nada que pudiera hacerlos más felices, de momento…
- ¡Briss, Endymion! ¿qué están haciendo?- Los interrogó una voz infantil que se acercaba de prisa hacia donde estaba la pareja.
- Danna…- Murmura resignada la muchacha de ojos amatista.- ¿qué tal el paseo, chicos?
- Interesante, Lady Bridget. Jamás acabo de sorprenderme de la belleza que puede existir en Escocia. Me habían contado de ella…pero creo que no dijeron lo suficiente…
- Espero que esos ojos Londinenses no se queden mucho tiempo en los paisajes de Escocia- gruñe Endymion y luego es presa de un codazo en las costillas por parte de la mujer a su lado.
- Eso me agrada mucho, Helios. Me gusta que disfrutes de los Highlands. Puedes volver cuando lo desees.
- Solo estaré un poco más, Lady Bridget. Debo volver a la escuela, debo prepararme para ir a la universidad.
- cuando termines sería maravilloso contar con un doctor como tú con nosotros, Helios ¿no es así, querido?
- No necesitamos un doctor en Moncrieff Ca…Claro, lo que digas, querida.
- Quizás no pueda volver en un largo tiempo pero le prometo mantenerme en contacto.
La pequeña de ojos amatista se vio afectada por los comentarios de los adultos y permaneció en silencio escuchando la charla.
- Pero de momento quiero disfrutar de mi tiempo aquí. Danna ¿te gustaría ir a tocar un poco el arpa? podría darte unas lecciones de piano.
- ¡si!
La niña de cabellos negros se emocionó con el comentario del chico de ojos dorados y toma su mano.
- Nosotros también debemos volver a casa, Endymion. Comienza a hacerse tarde y me siento cansada.
- Tengo cita con los hermanos McDougal y Andrew. ¿quieres que me quede a tu lado?
-No. Debes ir a tu cita. Yo estaré bien a casa…solo me siento algo cansada. Es normal.
- Pero…
- Endymion. Tienes a un ejército en casa cuidándome todo el tiempo y revisando que coma, que duerma y que haga todo lo que ordena el doctor, por si fuera poco… hay un doctor en casa.
- Es que todos me dicen que falta muy poco para que llegue la hora… y…
- Entonces creo que tienes un motivo para apresurarte a terminar esa cita ¿no lo crees?
- Te prometo que volveré lo más pronto posible. Estaré a tu lado a la hora de la cena.
- Entonces debes apresurarte…muero de hambre.
- Ni siquiera te darás cuenta de que me fui…
Endymion acompañó a las dos mujeres de cabello negro y al chico de ojos dorados de quien desconfiaba un poco. Bridget insistía en decir que él exageraba en sus desconfianzas, pero para el pelinegro ese chico era el enemigo público.
La hora de la cena llegó, pero Endymion no lo hizo. LA pelinegra se sitió preocupada al ver que él no cumplía su promesa y a pesar de las insistencias de la señora Sinclair, de su madre y de todos en casa, Bridget se negó a cenar hasta que Endymion llegara.
Bridget se sintió abrumada ante tanta insistencia y decidió tomar un poco de aire a las afueras de la propiedad. No quiso que nadie la acompañara, "¿dónde se ha metido Endymion?"
Un pequeño niño de escasos ocho años se acercó a la joven.
- ¿Lady Bridget?
- Si. ¿qué ocurre, pequeño?
- Le han mandado esto. - explica el pequeño niño entregando un trozo de papel a la mujer de cabellos negros. Ella sonríe y saca de una bolsa de sus ropas un par de caramelos y los entrega al pequeño que sonríe y se va corriendo- Gracias, Lady Bridget.
La pelinegra toma la pequeña nota entre sus manos y la abre con una sonrisa, sonrisa que desaparece en cuanto lee la nota que arruga. Bridget frunce el ceño y entra a la casa de prisa. Al entrar azota la puerta con notoria molestia. La joven luce furiosa y por toda respuesta a los cuestionamientos de su madre y de Danna, solo dice que no esperaría a Endymion y que se sentía cansada, no era así.
La señora Sinclair se apareció en su habitación un par de minutos después de que Bridget subiera, la acompañaba una bandeja con avena y algo de fruta, la mujer mayor insistía en que eso le haría bien al bebé, pero comer era lo último que pasaba por la cabeza de la pelinegra.
- Señora Sinclair…
- ¿si, mi señora?
- ¿qué es "la casa de Madame Cherry"?
- ¿por qué me lo pregunta?
- ¿por qué me contesta con una pregunta?
- bueno…es que…No creo q sea un lugar que deba interesarle, mi señora. Es…un lugar de citas, usted sabe…un lugar solo para hombres.
- ¿Endymion solía ir ahí?
- mi señora….
- Señora Sinclair, por favor. Contésteme.
- Él no se para por ese lugar desde que volvió de Elgin con usted, se lo juro.
- Puede retirarse, señora Sinclair.
- Pero, Lady Bridget. No ha probado la cena…
- No tengo apetito, comeré mañana.
- No le insistiré más. Mientras más se acerca el tiempo de la llegada del pequeño menor es su apetito, pero le prometo que mañana le prepararé algo exquisito.
- Le agradezco, señora Sinclair, pero…prefiero descansar.
- claro, claro. La dejo sola para que pueda descansar. Descanse, mi señora…
Descansar….descansar era lo que menos pasaba por la mente de la mujer de ojos amatista. Un dolor profundo se había clavado en la boca de su estómago y un dolor punzante le atravesaba el vientre, descansar fue algo que Bridget no pudo hacer en toda la noche.
La media noche llegó y después de ello la una y las dos de la mañana, pero Endymion no llegó. Ella daba vueltas sobre la cama, lo hacía una y otra vez, le era imposible dormir, incluso para el pequeño en su abdomen no había tranquilidad. La señora Sinclair insistía en que se trataba de un niño y su madre y la pequeña Danna morían por una niña, ella prefería guardar sus sospechas.
Cuando las tres de la mañana sonaron, la puerta de la habitación se abrió lentamente, Briss pretendió dormir, no lo hacía.
Un hombre de alta figura entró con botas en mano a aquella habitación apenas alumbrada por el último toque de luz que quedaba en la chimenea. Parecía no querer hacer ruido alguno, pero ya había sido escuchado por la joven sobre la cama.
Su mano se dirigió hacia la cabellera negra de ella, pero la caricia no fue recibida por la dueña de esta que se movió hacia un lado.
- Briss ¿estás dormida?
Briss no respondió pero Endymion la conocía muy bien. Ella estaba despierta.
Quiso arriesgarse y la sujetó entre sus brazos, un fuerte golpe en la entrepierna lo hizo desistir.
- Ni siquiera te atrevas a tocarme con tus sucias manos, Endymion- gruñó la muchacha saltando fuera le la cama.
- Bri…Bridget. ¿qué te pasa?
- ¿qué me pasa? ¿quieres saber qué me pasa? No creo que seas tan estúpido, Endymion.
- ¿estúpido? Jamás me llamas de esa forma. Ni siquiera cuando has estado más molesta.
- No quiero verte. Sal de la habitación.
- Briss…lamento haber llegado tarde, pero…
- Pero estabas demasiado ocupado en casa de Madamme Cherry ¿no es así?
Bridget se puso de pie y él caminó hacia su tocador, Endymion dio unos pasos hacia ella, pero fue detenido por un candelabro de hierro que estaba sobre el mueble y que fue lanzado por su enfurecida esposa, estuvo a dos segundos de golpearle.
- ¡Sal de aquí!
Él supo que era momento para dialogar con ella, Briss estaba realmente furiosa, se notaba en su mirada.
- Dormiré en el estudio…
- por mi puedes regresar a casa de Madame Cherry, ir con Victoria Adams o con la bruja de tu preferencia.
-Briss…
Nada fue más aterrador que la mirada fulminante de la muchacha de ojos amatista, Endymion supo que era momento de dejar sola a Bridget, más tarde hablaría con ella.
La mañana llegó, pero ninguno de los miembros del matrimonio Moncrieff pudo dormir. Bridget renunció a descansar en la cama y esperó a ver el amanecer sentada en una mecedora que el mismo Endymion había fabricado para ella. Endymion no la pasó mejor y estuvo el resto de la noche dando vueltas en el estudio buscando en su cabeza la forma de conseguir el perdón de Bridget.
Por la mañana Bridget bajó las escaleras con la mayor serenidad posible. Nadie creería que el día anterior estuviera tan molesta. Su madre, Danna y la señora Sinclair la esperaban en el comedor. El doctor Sweeney y su hijo bajarían en cualquier momento.
- Buen día- murmuró Bridget acercándose a la silla del comedor, las tres mujeres frente a ella la observaban con curiosidad.
- Briss, tienes ojeras- dijo inocente la niña tan parecida a ella.
- es normal, Danna. Mientras más se acerca la llegada de tu sobrino, menos dormirá Bridget.
- Mi señora, debería de comer algo. Le ayudará a sentirse mejor, además. Anoche no probó bocado.
- Buenos días- Saludó Endymion que apareció en el arco del comedor con un rostro desencajado. Lucía ojeroso, con la ropa del día anterior y la barba de un día, era evidente que no la había pasado mejor que Bridget.
- mi señor, siéntese por favor- le pide la señora Sinclair al notar el silencio que se hizo en el comedor con las tres mujeres de ojos amatista- Le serviré su desayuno de inmediato.
- Gracias, Señora Sinclair…
- Danna, termina pronto tu desayuno, iremos al pueblo.
- ¿qué?- apenas y sale de los labios de Endymion.
- Hija, no es buena idea que salgas de casa en estos momentos, la hora se acerca y….
- Sé cuidarme, madre. Iré a pedir que preparen el coche. Danna, apresúrate.
- Si, Briss…
Bridget no dijo nada más y salió rumbo a las caballerizas. Endymion fue detrás de ella.
- Ni siquiera te me acerques, Endymion.- Grita la muchacha mientras camina hacia las caballerizas, él no le presta atención y sigue sus pasos hasta el interior de las caballerizas.
- Puedes estar molesta conmigo, pero no irás a ningún sitio así, Bridget Moncrieff
- Tú no eres quien para decidir lo que hago y no tienes cara para recriminarme nada en absoluto
- Ya escuchaste a tu madre, no es buena idea que salgas de casa.
- haré lo que yo desee. No voy a pedirle permiso a nadie.
- No seas infantil, Bridget.
- ¿infantil? ¿sabes lo que es infantil? ¡Ir a revolcarte a un burdel con quien sabe cuántas mujeres mientras yo te esperaba en casa! ¡eso es infantil!
- Briss, déjame explicarte.
- no quiero oírte.
La muchacha caminó al interior de las caballerizas, el osado joven volvió a seguirla.
- ¡No pienso escuchar una mentira más! ¿dijiste que habías cambiado? ¿Qué yo era la única mujer en tu vida? ¡qué tonta fui! Debí pensar que jamás cambiarías, Endymion.
- Briss, yo.
- Solo aléjate de mi ¿quieres? No quiero verte, ni oirte ni nada.
- Briss, por favor, yo nunca te engañaría, yo…
- ¡no me toques!
El grito de Bridget resonó en la caballeriza. La caída de una herradura vino después, esta apenas y rozó la cabeza de Endymion, pero el golpe fue lo suficientemente fuerte para aturdirlo.
- Si me sigues la próxima vez no fallaré.
La casi siempre educada muchacha ordenó a uno de los hombres que pasaban por la caballeriza que le preparara el coche, al verla tan molesta, no dudó en hacerlo y cinco minutos más se encontraban Danna y ella camino a casa de Isabella Ferguson, su destino final: Durmilnolicht.
La niña de cabellos negros jugaba en el parque con un barquillo de helado en mano mientras Lita y Bridget charlaban a la sombra de uno de tantos árboles, Isabella disfrutaba de un barquillo de helado de menta mientras Bridget tenía tan mala cara que se había negado probar bocado alguno, seguía furiosa.
- Calma, Briss. No te hará bien estar así de molesta, ni al pequeño ni a ti.
- ¿cómo puedes estar tan tranquila cuando Andrew también estaba en casa de Madame Cherry anoche?
- No te voy a negar que también estoy molesta, pero no voy a permitir queso arruine mi apetito, el helado está delicioso ¿no quieres un poco?
- ¿hablas en serio?
- Escucha. Antes de casarse contigo, Endymion solía llevar a Andrew con él a ese lugar.
- ¿lo dices tan tranquila?
- Briss… Endymion disfrutaba haciéndome rabiar. La mayoría de las veces llevó a Andrew contra su voluntad. Si me hubiera puesto como tu todas las veces que Endymion obligó a Andrew a ir a casa de Madame Cherrý…no tendría hígado…y Andrew no hacía nada malo.
- ¿cómo estas segura de ello? ¿tanta confianza le tienes?
- Claro que no, pagué una espía.
- ¿una espía?
- claro. ¿crees que confiaría en Andrew así como así? ¡ni loca! Pero pagando a las personas adecuadas pude tener tranquilidad.
- No pienso hacer lo mismo, Lita. Además, por mi puede hacer lo que le venga en gana.
- Briss…
La muchacha de ojos amatista lucía verdaderamente molesta y para Lita fue difícil encontrar las palabras adecuadas para tranquilizar a su amiga. Más sabiendo el pasado turbulento del señor Moncrieff.
- ¿sabes? Olvidé que debo comprar algo de harina para hacer algunas tartas ¿te parece si me esperas aquí? Descansa un poco. Luces algo cansada.
Bridget observó como unas palomas comenzaban a revolotear cerca de su banca. Lita había dejado su barquillo de helado a unos centímetros de ella.
- ¿quieren? La verdad es que yo no tengo mucho apetito. A veces me gustaría ser como ustedes…. Su vida debe ser bastante más interesante que la mía en estos momentos ¿no es así?
El paso de unas mujeres espantaron a las palomas que le hacían compañía a Bridget, fue cuando las muchachas tan cercanas a ella llamaron su atención.
Una era pelirroja, la otra rubia de largos cabellos. No lucían como las mujeres comunes del pueblo, tampoco las había visto en ningún evento, sus ropas eran ligeramente más descubiertas que las de las demás. Una mujer Mayor les acompañaba.
- No puedo creer que Endymion me rechazara ¡a mí que siempre fui su favorita!- se queja la pelirroja
- Por favor, Rubí. No eras su favorita, solo le daba pena rechazarte.
- ¿Endymion? ¿sentir pena? ¡Por favor! Él siempre ha sido de los hombres que no se tientan el corazón para decir nada. Le gustaban mis caricias, siempre pagó bien por ellas.
- como nos pagó a todas, querida. Pero creo que esos tiempos han terminado- chilla la rubia
- ¿cómo puedes decir eso, Alice? Endymion solo está encaprichado. En cuanto se le olvide esa obsesión por su mujercita. En cuanto termine la novedad…volverá con nosotras.
- Vayan olvidándose de eso, niñas- pide la anciana- Conozco muy bien a las personas y Sir Endymion es de esos hombres que cambian completamente una vez que se enamoran y él está enamorado.
- ¡pero, Madame Cherry! ¿cómo puede pedir que nos demos por vencidas así como así?
- Alice, Rubí…Ustedes son mujeres inteligentes. Saben cómo seducir…cómo convencer y jamás ha tenido problemas para convencer a alguien…hasta anoche. Si Sir Endymion no cedió ante sus invitaciones…solo pudo ser por un motivo: Está enamorado. Y Hombres como él no cambian tan fácilmente de opinión.
- Es una pena…la pasábamos bastante bien con él.
- dejen de llorar, niñas y apresúrense. La cena no se hará sola. Debemos volver a casa, los clientes llegan al anochecer.
Las muchachas siguieron de mala gana a la mujer mayor sin percatarse de que su charla había sido escuchada por una mujer de ojos amatista, una alta castaña apareció desviando los pensamientos de la muchacha sentada en la banca.
- Ya tengo todas mis cosas y le he comprado a Danna algunos caramelos. Espero no te moleste.
- No. Está bien…- responde ausente la pelinegra
- Si no quieres volver a Moncrieff Camp podemos hacer algunas otras compras o podríamos…
- Me siento cansada, Lita. Preferiría volver a casa.
- ¿de verdad?
- ¿ya volveremos, Briss? Muero por compartirle a Helios de estos dulces que me regaló Lita. Le encantarán.
-Si, Danna. Volvamos a Moncrieff Camp.
- Briss ¿te encuentras bien?
- Claro que si ¿por qué me lo preguntas?
- Te veo algo pálida.
- Estoy bien, es solo que anoche no pude dormir bien, Lita.
- No importa, es natural. De camino debemos llegar a casa, te proporcionaré unas plantas que te ayudarán a dormir. A mi me han servido de maravilla.
- Te agradezco. Aunque creo que descansar en casa me será suficiente
- Eso y arreglar las cosas con el gruñón de Endymion
- ¿peleaste con Endymion, Briss?.- interroga la niña
- No, linda. No ocurre nada, es Lita y esa cabeza suya lo que no inventa todo esto.
- Es divertido inventar historias, amiga. No puedes acusarme, Endymion y tu han peleado tan poco de un tiempo para acá que debo entretenerme en algo ¿no lo crees?
- Diviértete, amiga.
Cuando Bridget Moncrieff volvió a casa, Endymion no estaba ahí. Aunque ella no preguntó, la señora Sinclair le contó que había salido a los campos de cebada y que de regreso llegaría a las destilerías, eso significaba que Endymion tenía demasiado en qué pensar.
Danna le mostró a Helios los regalos que Lita le había hecho y juntos aprovecharon la hora del té para probar algunas de las golosinas. Helios elogió los caramelos y como retribución les tocó algunas melodías en el piano, la pequeña niña de ojos amatista le acompañó en el arpa. Algo había en aquel acompañamiento musical que provocaba deseos de escucharles tocar por mucho tiempo.
La madre de la niña aplaudió la melodía mitras que la joven de ojos amatista estuvo ausente, pasó el resto de la tarde mirando hacia una ventana que daba a las destilerías…
Durante la noche todos fueron a sus habitaciones. Danna fue subida por Helios Sweeney en brazos, ya que la pequeña se había quedado dormida mientras todos charlaban en la sala de música. Bridget y el doctor Sweeney se miraron con complicidad mientras subieron las escaleras en silencio acompañadas de la señora De Byres. Poco era lo que se hablaba a esas horas de la noche. Todos veían la seriedad y preocupación de Bridget, seguramente era porque Endymion había mandado decir que tardaría un par de horas más en volver a casa. Bridget no comentó nada al respecto, era demasiado orgullosa para aceptar nada.
La media noche llegó a Moncrieff Camp, pero Endymion no lo hizo. Cuarenta minutos después apareció el hombre de cabellos negros con la vista triste y el evidente cansancio en el cuerpo.
- No creí encontrarte despierta…- Susurró Endymion con cautela mientras arrastraba sus pasos hacia el interior de la habitación.
- Llevo varias noches sin poder dormir bien. Lo sabes.
- Yo tampoco pude dormir anoche y hoy ha sido un día terrible, Bridget- cuenta apenado el pelinegro- aunque sé que todo es mi culpa.
- Si. Ha sido tu culpa.
Bridget lo observa de reojo y se pone de pie. Actúa como si Endymion no estuviera y camina al armario donde deja deslizar el vestido lentamente hasta caer al suelo, un gruñido se escapa de la garganta de Endymion Moncrieff, no se da cuenta de la media sonrisa que se dibuja en los labios de Bridget ya que se encuentra de espaldas, luego se coloca el largo camisón.
- Briss, yo quiero explicarte que…
- Hoy conocí a Madame Cherry, y a Alice…y a tus otras amigas
Las palabras no salieron de labios de Endymion que estaba paralizado con la confesión de la muchacha pelinegra frente a él.
- Son bonitas.
- Bridget….
- Y poco discretas.
- ¿fuiste a casa de Madame Cherry?
- Jamás haría algo como eso. No es mi estilo y lo sabes. Pero Durmilnolicht es más pequeño de lo que quisiera. Eres su tema favorito.
- Bridget, yo…Si tu me dejas explicarte…Yo jamás te engañaría yo…
- Te creo.- Son las palabras secas de la pelinegra que le dedica una suave mirada- pero eso no significa que no esté molesta contigo.
- Bridget, yo…
- Pero no quiero que vuelvas a pararte en ese lugar nunca
La sorpresa apareció en el rostro de Endymion. Esa no era la Bridget que él conocía. La que él conocía le hubiera arrojado un objeto pesado encima…cierto, lo había hecho por la mañana.
- Sigo molesta contigo, Endymion. No creas que lo he olvidado. - gruñe la joven de ojos amatista.
- Bridget. Te doy mi palabra de que no hice nada que...Jamás te fallaría.
- ¿cómo te sentirías si yo hubiera ido a un lugar como el que tú fuiste?
- Destrozado…- Confiesa el pelinegro apenado- Lo lamento…no quise lastimarte. Jamás pretendí hacerte daño. A veces es difícil deshacerme de las sombras de mi pasado…pero lo intento. Te juro que todos los días lo intento. Intento ser mejor para ti, intento cambiar…yo…
- Yo no necesito que cambies nada de ti…Me gustas así. Lo que odio es que le gustes a otras mujeres…lo detesto-Gruñe la pelinegra sentándose en el borde de la cama, Endymion se apresura a arrodillarse a sus pies y besar sus manos.
- No hay otras….no hay nadie más, Bridget…solo tú..-Explica él - ¿me crees?
Una sonrisa se dibujó en el rostro de de Bridget que acarició la negra cabellera pelinegra. Quizás Endymion fuera el hombre más extraño que hubiera conocido jamás, pero la ternura de esa mirada podía hacerla bajar sus barreras.
- Te creo
La mirada agradecida de él se iluminó de alegría y se puso de pie para besar los labios rojos de la mujer frete a él, habían pasado solo horas…pero para él habían pasado siglos desde la última vez que pudo besar a Bridget.
- Endymion… ¿me harías un favor?
- El que quieras…pide lo que tu desees yo…
- ve por mi madre y la señora Sinclair ¿quieres?
- por qué tendría que hacer algo como eso justo ahora que…- Endymion detuvo su palabras…la respuesta estaba frente a sus ojos- ¿ya es tiempo? ¿no estarás confundiéndolo? Tal vez es solo un dolor pasajero…
- Ha sido un dolor pasajero desde hace dos horas, querido.
- ¡y por qué no dijiste nada!-se escandaliza él- ¡con un demonio, Bridget! ¿qué debo hacer? ¿qué hago? ¿qué traigo? ¿a quién llamo? ¡iré por tu madre!
Apenas alcanza a escuchar Bridget quien ve correr a Endymion de un lado para otro, finalmente sale rumbo a la cocina que está en el lugar opuesto a los dormitorios.
- No olvides al doctor Sweeney- nombra con tranquilidad la pelinegra llevando sus manos al abdomen y negando con la cabeza…Endymion solía exagerarlo todo.- creo que tu padre ha olvidado donde queda todo en este lugar.
Endymion entró en la habitación diez minutos después. La señora Sinclair, la madre de Bridget y el mismo doctor Sweeney que se enteró de la noticia por el alboroto en el pasillo aparecieron por la puerta.
- ¿por qué nadie sale a decirme nada?- grita el pelinegro dando vueltas afuera de la habitación principal de Moncrieff Camp.
- así es esto, amigo- lo tranquiliza Andrew- debes tranquilizarte
- ¿tranquilizarme? hace horas que están ahí adentro. está a punto de amanecer y ni siquiera tu esposa sale a decir cómo está Briss.
- Ya te lo dije mil veces, amigo. Es normal…Lita tardó veintiocho horas en trabajo de parto. Bridget no tiene tanto tiempo
- Yo debería de estar con ella. No sé por qué no puedo
- Deja de gritar tanto o despertarás a Danna y Bridget dijo que no quería que la asustaras.
- Maldición- bufó él sin dejar de dar vueltas.- Si no sale alguien en cinco minutos juro que entraré yo mismo.
- y serán los mismos cinco minutos que tardarás en ser corrido de la habitación, amigo. Ya sabemos todos de dónde sacó Bridget su carácter y la señora Sinclair te querrá mucho pero dudo que te deje estar allá adentro ¿recuerdas cómo fui expulsado yo y como te burlaste?
- Lo lamento…
- Descuida… Creo que ahora me comprendes.
- lamento haberme burlado de ti. Esta maldita espera es horrible.
- y Vaya que lo es. No me gustaría volver a pasar por eso pronto. Andy nos da demasiadas cosas en qué pensar.
- Yo muero por ver esta casa llena de chicos
- Eso lo dices ahora, pero algún día pensarás como yo y uno te será más que suficiente.
- Ahora lo que quiero es saber que Bridget y mi hijo están bien.
- ¿y si es una niña?
- ¡me importa un carajo! No me importa lo que sea, Andrew. Solo quiero saber que están bien.
- ¿de verdad no te interesa el testamento de tu padre?
- Prefiero mil veces perder Moncrieff Camp que perder a mi familia, Andrew.
- Has cambiado mucho...me alegro
Endymion sonrió tímidamente y no dijo nada.
- Antes no hubieras pensado así
- Antes lo único que tenía era dinero. Ahora con Briss lo tengo todo.
Andrew iba a decir algo, pero Endymion ni siquiera lo escuchó. Su atención fue llamada por un llanto infantil al interior de la habitación. El gesto de preocupación fue cambiado por uno de felicidad con ese sonido. Endymion corrió a abrir la puerta de la habitación, pero alguien se le adelantó.
- Sir Endymion- llamó la señora Sinclair- Hay alguien que quiere conocerle.
Endymion no esperó a escuchar ninguna otra palabra, solo corrió al interior de la habitación y se arrodilló a los pies de la cama, Bridget se encontraba recostada y algo pálida, sonrió al verlo tomarle la mano y besarla.
- ¿cómo estás? ¿cómo te sientes, Briss? ¿estás bien?- Interroga atropellado el pelinegro.
- Todo salió bien, Sir Endymion. Ambos están bien. Lady Bridget tiene una fortaleza admirable.
- ¿en serio te sientes bien, Briss?
- Calma….tranquilo. Estoy bien- minimiza ella sonriendo- tranquilízate.
- ¿y dónde está? ¿cómo se encuentra nuestro….?
- Hijo, Sir Endymion. Ustedes acaban de ser padres de un chico fuerte muchacho- Interrumpe la madre de Bridget que aparece con un pequeño bulto entre sus brazos.- Es un chico fuerte.
Y de pronto estaba ahí, frente a él, el pequeño por el que habían esperado durante tanto tiempo. Era pálido como sus padres y los cabellos eran negros como la noche, ahora lucía tranquilo, casi al punto de caer en el sueño, pero luego, casi siendo consciente de ello, le regaló una pequeña mueca y luego abrió sus enormes ojos, eran color violeta.
-Tiene tus ojos- se emocionó él mientras se acercaba a Bridget con el pequeño niño entre sus brazos.
- tonto…
- Los dejaremos solos un momento- se excusan la señora Sinclair y Lady De Byres- Doctor Sweeney ¿nos acompaña?
- Claro. Los veré en un momento… Felicidades, señores Moncrieff…
Un silencio de complicidad se creó en la habitación de los Moncrieff, Endymion se perdía en un universo violeta, su vida tenía ahora un nuevo significado, un nuevo color: el de los ojos de Bridget, el de los ojos de ese pequeño que tenía entre los brazos.
- es un niño- dijo emocionado el joven pelinegro
- creo que invertiste demasiadas horas de tu tiempo en fabricar esa casa de muñecas, Endymion.
- descuida…solo tendremos que guardarla por un tiempo. Tal vez la próxima vez tengamos suerte.
-¿la próxima vez? Debes estar loco.
- No pensarás que Raymond sea hijo único. Yo fui hijo único y no fue nada divertido. Ray necesita hermanos con quienes jugar, ¿no lo crees?
- "¿Ray?"
- Claro. Como tu hermano ¿no te agrada el hombre?
- Creí que lo llamaríamos como tú o como tu padre…
- No…. Los Moncrieff lo hemos arruinado bastante. No quiero esa carga sobre sus hombros, quiero que sea él mismo y sé lo que amabas a tu hermano…Además, me gusta el nombre "Raymond". Suena bien ¿no?
- Me encanta- Se conmueve la pelinegra- Te amo…
"Te amo" eran dos palabras que Bridget no pronunciaba muy a menudo
- Te amo, Briss…
Si. No había muchas palabras que pudieran servir para explicar todo lo que los Moncrieff sentían en ese momento.
Para Bridget y para Endymion no existía nada en el mundo que pudiera hacerlos sentir más felices en ese momento. Para ellos, no existía prueba que no pudieran superar, nada que pudiera arruinar su felicidad ¿estarían los Moncrieff en lo cierto?
¡hola!
pues yo aquí con el nuevo capitulo de vidas pasadas, publico cada que termino el de colchón y ya lo he terminado...advierto que habrá muertes y no será bonito T_T espero que les guste.
Iraís: pues...nooo, el primogenito fue Ray, ya sabes que me gusta jugar con eso, lo bueno es que significa...que habrá una Danielle :D wiiii
gracias a todos por dejar Review, eso me motiva muuuucho a seguir escribiendo :)
Saluditos
