Vidas pasadas
Capitulo 23
La paz antes de la tormenta
Abro los ojos y estoy de nuevo en cama. Me parece extraño ya que lo último que recuerdo es haber estado con esa hermosa niña en algún lugar de la inmensa casa Moncrieff y ahora estoy aquí ¿cómo regresé?
Veo a Endymion mirándome en un rincón de la habitación. Luce preocupado y me observa con cautela. La noche ha caído ya ¿qué hora es?
- ¿qué haces aquí?
- tuve que sacarte del cobertizo. ¿cómo hiciste para meterte ahí? Está cancelado desde hace siglos.
- Yo….Eso no te importa, Endymion. Y Ahora que recuerdo, estoy molesta contigo. Sal de aquí.
- No. Ya basta, Rei. Te amo y te lo he dicho muchas veces.
- ¿me amas a mi o a Bridget?
- Te lo he dicho ya. Te amo solo a ti, Reiko Hino
- ¿me amas tanto que elegiste a una mujer idéntica a tu esposa muerta para enamorarte? Solo estas buscando un suplente para Bridget ¿no es así?
- ¡NO!
- No intentes engañarme, Endymion. Vi la pintura de Bridget. ¡somos idénticas! ¿vas a negarlo?
Endymion se sabe descubierto y baja su cabeza apenado. Se ve que busca en su cabeza las respuestas adecuadas para responderme, veo dolor en sus ojos, pero sigo enojada.
- No…No voy a negarlo….
- ¿lo ves? Tú estás…
- No. No voy a dejar que te inventes fantasmas, Rei. Sí, eres físicamente idéntica a Bridget. Pero no eres ella y lo sé. Sé que eres una mujer diferente, una de la que me he enamorado perdidamente.
Detesto la forma como me mira. Esos ojos dulces que me ven con devoción y con un amor que me hace dudar. No, Rei Hino. No debes ceder ante esos ojos, recuerda "estas enojada".
- Sé que eres físicamente parecida a Bridget, pero…Sé que no eres ella. En muchas cosas eres tan diferente…No intento sustituirla, Rei. Te quiero….quiero estar contigo.
- ¿y si nos tuvieras a ambas frente a ti? si tuvieras que elegir entre Bridget y yo, ¿a quién elegirías?
- A ti.- Si, lo dijo así. Sin dudarlo, sin pensarlo siquiera un segundo y lo peor…mirándome a los ojos. Y le creo.
No sé qué responder.
- Sé que debes estar confundida y molesta conmigo. No debí ocultarte ese detalle- ¡detalle!- pero temía que cuando supieras la verdad salieras corriendo.
- pretendías ocultármelo.
- No por siempre…pero necesitaba encontrar la mejor forma para decírtelo…. no quería asustarte y solo conseguí molestarte…
Detesto que lo diga de ese modo. Una parte de mi se doblega. No entiendo porqué las palabras cálidas de Endymion llegan hasta mi junto con él que me abraza con sus fuertes brazos y acaricia mi cabello con dulzura.
- Te amo, Rei… Te amo más de lo que juré alguna vez volverme a amar…y eso me aterra
- ¿te aterra amarme?
- Me aterra la idea de perderte…me destroza. Nada me daría más miedo que eso, Rei.
- Endymion…
- Ahora que te encontré no sé cómo podría vivir sin ti…No me abandonarás ¿verdad?
De nuevo esos ojos azules. De nuevo esa mirada suplicante.
- No. No te abandonaré… Te lo prometo.
-Rei. Sé que esto es complicado, sé que no es lo que una chica soñaría, pero… Te amo.
Esas palabras me dejan muda. La sinceridad con la que me lo dice me desarma.
- Yo también te amo, Endymion… pero tengo miedo. Todo esto es demasiado y….
- Por eso me negaba, Rei. Me negaba a amarte porque sabía que te lastimaría…
- Tienes razón. Me lastima todo esto- le confirmo y él se apena- pero me lastimaría más no tenerte a mi lado. Eres una parte que me faltaba, Endymion…
- ¿cómo dices?
- Hasta antes de conocerte…hasta antes de estar contigo…había una parte de mí que me estaba haciendo falta.
Endymion se conmueve y me presiona contra su pecho. Es ahí y justo ahí donde me siento feliz y completa. No me reconozco, jamás he sido tan sincera con mis sentimientos, pero tampoco jamás he amado de esta forma.
- ¿podremos salir adelante de esto, Endymion?
- Si. Podremos. Lo solucionaremos, Rei.
- quédate conmigo- Le susurro en una invitación a entrar a mi cama. Él sonríe y asiente en silencio.
Lentamente Endymion se mete a mi cama y se abalanza lentamente sobre mi. Todo mi cuerpo arde al sentirlo acercarse y el de él está igual. Puedo sentir su corazón acelerado como el mío y mis labios se estrellan en los suyos.
Al contacto de nuestros dos cuerpos es como si ardiéramos por dentro. Él me saca la blusa y yo arranco los botones de su camisa para descubrir su torso. Es musculoso y perfecto, la inmortalidad tiene sus lados buenos.
Endymion baja sus labios de los míos al cuello, y del cuello al hombro, pero al llegar a él un quejido sale de mi garganta, Endymion se detiene y abre los ojos sorprendido.
- ¿qué es esto?
- No lo sé… ha empezado a salirme hace unos días. Me duele muy poco. Ha de ser alguna alergia o me habré quemado con alguna cosa.
Él luce serio pero no me dice nada. ¿sabrá algo?
- ¿Qué ocurre, Endymion?
Las lágrimas inundan sus ojos pero él sigue callado y solo me abraza, me abraza con todas sus fuerzas como si la vida se le fuera en ello y besa mi frente.
- Nada…solo ocurre que te amo, Rei. Y no quiero perderte…
- No me perderás, Tonto. Ahora hazme el amor o iré a buscar al primer escocés Sexy que me encuentre en el camino- Lo amenazo queriendo quitarle la seriedad a este momento y por primera vez en toda la noche el miedo desaparece de su rostro y una sonrisa juguetona lo sustituye, mezclada con celos. Endymion me empuja sobre la cama y me besa apasionadamente, siento sus manos recorrer mi cuerpo que reacciona ante sus caricias ¡Gran Kami! Siento que ardo.
El resto de nuestras ropas sale volando de la cama y solo somos él y yo sobre el colchón.
- No…habrá….ningún otro….escocés- Me amenaza mientras baja con cada palabra los labios a través de mi torso.- Ni ningún otro hombre
Un momento se detiene en mis pechos, saboreando las puntas de cada uno de ellos y disfruta la reacción que provoca en mí cada una de sus caricias.
Endymion baja sus labios por mi abdomen y yo me retuerzo sobre las sábanas, él sabe la pasión en mi cuerpo y se aventura a ir aun más allá, saboreando cada uno de mis pliegues. Yo ardo.
- En este….lugar….- termina su frase y una parte de mi disfruta al celoso y posesivo Endymion Moncrieff.- Solo yo…
Siento cómo Endymion y yo nos volvemos uno solo en un segundo y el placer aumenta en mi cuerpo. Aumenta a un nivel que me supera, este es su lugar y el mío.
- Solo tú…
Nuestras caderas bailan, bailan apasionadas, necesitadas, hambrientas…
Consigo rodarme sobre su cuerpo y ponerme sobre Endymion. Él luce embelesado al contemplar mi desnudes y yo disfruto con su atención, con su devoción.
- Y yo no quiero a ninguna otra mujer aquí, Endymion…te lo advierto.- Regreso la amenaza mientras coloco mi mano sobre su corazón. - Solo yo…
- Solo tú….
Esta entrega es superior a lo físico, a lo pasional. Es una entrega de cuerpo y alma entre Endymion y yo. Es una entrega total donde desnudo mis miedos y él desnuda los suyos. Finalmente cuando nuestros cuerpos no lo pueden contener más…nos dejamos caer…
Es un silencio idílico el que se produce cuando todo ha terminado. Es él quien me sujeta entre sus brazos encadenándose a mí, es él quien llena mis mejillas y mi frente de dulces besos y yo quiero que el mundo se detenga para quedarme entre sus brazos eternamente.
- Tuviste un niño….- concluyo rompiendo con la magia.
- Sí- me confirma temeroso, veo que no sabe cómo reaccionaré y teme.
- Tenía los ojos de ella
- Era el chico más perfecto y sano.
- ¿por qué no lo llamaste Endymion?
Él no se sorprende de que yo sepa todos esos detalles. Supone tal vez que lo averigüé en el registro cuando fui al pueblo.
- Sé que podía llamarlo como mi padre o como yo. Pero no quería que ninguno de los dos influyera en su futuro. Quería que mi hijo no tuviera a cuestas el peso de mi pasado, quería que fuera un chico feliz, amado.
- Y lo fue. Fue un chico sano y feliz ¿no es así?
Él me observa sorprendido
- Sé que tu amaste a tu hijo y que Bridget lo hizo también, seguramente fue el chico más consentido de todo Escocia.
- Si, lo fue. Hasta que nació su hermana cuatro años después.
- Danielle.
Él asiente.
- Fue una pequeña diablilla. Como su madre
- Pero con tu mirada.
- Ellos eran mi vida, Rei. Bridget y yo vivimos muy felices todos esos años. Con un centenar de peleas a diario y otro centenar de reconciliaciones.
- Jamás dejaron de pelear.
- No. Nunca…Esa era la naturaleza de mi mujer: Pelear conmigo, Regañarme…. Pero era algo muy nuestro, yo la amaba con sus calmas y sus tempestades…
Creo que eso me merezco por indagar…no me causó mucha gracia su comentario.
- Rei…Es pasado…Han pasado casi dos siglos desde entonces….
- No me malentiendas… Es esa sensación en la boca del estómago….
- Se llaman celos- me explica él- Pero no tienes porqué sentirte así, Reiko. No hay otra mujer para mi.
- Salvo tu esposa y tu familia- digo a pesar de que mi cabeza me dice que no lo haga- Lo siento…es que…
- Te comprendo, linda. Si tu tuvieras un pasado… si hubiera algún exnovio, creo que me volvería loco.
Lo dice en serio pero yo prefiero no decir nada.
- Creo que no es momento de hablar del pasado. Prefiero disfrutar del presente a tu lado… Dure lo que tenga que durar.
Siento a Endymion tensarse y cambiar su rostro. Está preocupado, asustado ¿por él? ¿por mí?
- Hey. No nos preocuparemos por eso ahora ¿quieres? Un día a la vez…
- Si..ahora solo quiero tenerte entre mis brazos y no soltarte…
Él se enreda en mi cuerpo como una hiedra y me gusta. Podría vivir así por siempre…
Okinawa Japon 1995
El sonido de las olas del mar podía escucharse a través de la ventana de cristal, instintivamente él aferró sus brazos a una pequeña silueta, sonrió al escuchar un pequeño gruñido de una voz femenina.
- ¿acaso nunca duermes?-gruñó la voz femenina entre sus brazos
- Contigo a mi lado…¿quién necesita dormir?
- ¿los humanos?
- Pareciera como si te gustara más dormir que estar a mi lado.
- ¿dormir? Endymion Moncrieff, lo nuestro fue una siesta. Casi estaba saliendo el sol cuando nos quedamos dormidos.
- Lo dices como si yo fuera el único que tenía insomnio anoche. Aun siento mi espalda arder, querida.
- ¿ahora te quejas?- ronronea ella mientras se sienta a horcajadas sobre el joven en la cama- Quizás debería de dejarte solo un tiempo, tu sabes…para que reconsideres las cosas.
Es la oferta de la muchacha que roza con sus labios los de él y se incorpora un poco para salir de la cama, unos fuertes brazos la detienen.
- ¡Jamás!- gruñe el pelinegro que se aferra de la cintura de ella para regresarla a la cama, ella cae entre sus brazos pero consigue librarse y correr hasta la puerta del baño. Justo ahí se desprende de su camisón regalándole una sonrisa coqueta al joven sobre la cama, luego entra al baño de puntitas.
No mucho tiempo después, él la alcanzó bajo la regadera. Una nueva batalla llena de besos furtivos y caricias desesperadas, una batalla por demostrar todo lo que había en sus interiores. era imposible…Los superaba.
- Amo tu cabello- dice él mientras peina el cabello húmedo de la joven sentada sobre la cama.
- ¿solo mi cabello? Estoy decepcionada- se finge ofendida la muchacha de ojos amatista.
- y tus manos…y tus labios y…. todo…
- ¿hasta mi mal genio?
- Sobre todo tu mal genio, eres el fuego que le hace falta a mi vida.
- deberás vivir sin ese fuego varios días.
- No creo poder hacerlo- gruñe el pelinegro- y la verdad tampoco me gustaría hacerlo, Bennu.
- Endymion…siempre tan posesivo. ¿no podrías vivir solo un par de días sin mi?
- Creo que ese anillo en tu dedo puede darte una idea de la respuesta- dice ligeramente dolido el muchacho de ojos azules.
- Justo por eso debes de dejarme ir. Debo ir a Kobe a hablarlo con mi familia.
- puedo ir contigo.
- Prefiero preparar a mi familia para ello
- Eso significaría alejarme de ti y…
- Es necesario, Endymion. Debo contarle a mis padres y no creo que sea buena idea que vengas conmigo.
- ¿y si solo me quedo cerca?
- Tu no puedes estar "solo cerca" ¿ya olvidaste mi presentación de anoche? Prometiste que solo estarías cerca y no crearías conflicto con mis seguidores. Prometiste que mantendríamos nuestra relación a discreción y anoche hiciste todo lo contrario.
- Es culpa del vestido…
- Endymion. Hablo en serio
- Bien…ve…pero no tardes mucho.
- Ese es mi chico- se emociona ella.
- Y vuelve lo más pronto posible- pide él mientras besa el hombro desnudo de Bennu, un ligero quejido sale de sus labios- ¿qué ocurre?
- No es nada. Me habré golpeado ayer con algo.
La duda en la mirada de Endymion hizo descubrir el hombro de la joven, una extraña marca en su hombro apareció, una especie de quemadura, un fénix…
- No es posible…
- ¿qué es? ¿qué tengo?
- Nada…no te preocupes por eso. Mejor llamemos al doctor para que te revise o vamos al hospital
- Endymion. No ocurre nada. Mejor termina de peinar mi cabello. Debo ir a Kobe en el próximo vuelo.
- pero…
- ¿tienes miedo de que no vuelva?
- Tengo miedo a perderte, siempre lo tendré…
- Volveré. No hay nada en el mundo que pueda alejarme de ti ahora, Endymion- asegura la muchacha- te amo
Los labios rojos de la muchacha rozaron ligeramente los del pelinegro, era la forma de sellar su promesa.
- y volveré…lo prometo
- Déjame ir contigo. Igual debo hablar con tus padres y…
- No les gustan los extranjeros. No les causará gracia saber que he elegido a uno para pasar el resto de mi vida.
- Por eso mismo preferiría ir contigo.
- Después. Déjame prepararlos ¿quieres? Conozco a mi familia, sé cómo convencerlos…
- está bien…pero promete que me llamar a diario ¿quieres?
- Te lo prometo…
- Ahora termina de peinar mi cabello. Debo estar a las doce en el aeropuerto.
- Entonces aun tenemos tiempo…-susurra él en su oído.
- ¿para qué?
- Para esto
El joven pelinegro tiró de la muchacha de ojos amatista sobre la cama, se deshizo de la única prenda que cubría su desnudez y ella a su vez hizo lo mismo con la toalla mal enredada que pendía bajo la cintura de él, ahora no había barreras.
Los labios ansiosos del pelinegro desaparecieron una a una las gotas de agua que había en el cuerpo de la pelinegra, a cada paso arrancaba un gemido de boca de la muchacha de cabellos negros, uno más grande salió de sus labios cuando la lengua ansiosa de Endymion se perdió en su intimidad.
Una corriente de calor recorrió el cuerpo entero la guapa muchacha, una que despertó el deseo de hacerlo sentir la misma pasión que ella.
Con una fuerza superior a lo creíble, la muchacha consiguió cambiar los papeles con el pelinegro, una fiera pasión salió de aquel pequeño cuerpo que reclamó al hombre bajo ella.
- Sabes que no me gusta que me tomes desprevenida. Eres un chico malo…muy malo….
- ¿piensas castigarme?
- Lo mereces…y lo sabes…- Gruñe ella mientras clava sus dientes en el cuello de él- Ahora es posible que llegue tarde al aeropuerto.
- Nada me daría más gusto.
- Haré algo peor, querido- amenaza ella mientras ellos se unen profundamente en uno. - Haré que me extrañes como loco.
- Eso indudablemente
No hubo respuesta a esas palabras, pero el vaivén de sus caderas lo hizo perderse en un mar de sensaciones, estaba perdido, loco por ella.
- Tú… me… haces… perder… la… cabeza…
- que divertido- disfruta la muchacha de ojos amatista mientras arquea la espalda hacia atrás
-¿te parece divertido hacerme sufrir?.- refunfuña él mientras gira sobre la cama para colocar a la muchacha bajo su pecho- a mi…no.
La muchacha de ojos amatista disfrutaba hacer desesperar al hombre sobre ella y terminó de hacerlo arder en el momento en que estrelló sus labios rojos en los de él y enredó sus piernas blancas en la larga espalda sobre ella, no había camino de regreso.
Sus caderas se estrellaron con lujuria y desesperación, los besos fueron ataques violentos de dos cuerpos ansiosos por demostrar lo que había bajo su piel, esa mañana la habitación ardía.
- No hay mejor lugar que este…-susurró el pelinegro mientras unas manos suaves acariciaban su frente .
- ¿Qué? ¿Okinawa?
- No, que tus manos…- explica él mientras toma las manos de la joven y las besa con devoción.- Amo tus manos…
- Son tuyas. En esta vida y en todas las demás- murmura entre sueños la muchacha de ojos amatista.
- ¿qué dijiste, linda?
No hubo respuesta de la muchacha, ya se había quedado profundamente dormida.
- Duerme…
El alto pelinegro estiró sus brazos para atraer hacia su cuerpo el pequeño cuerpo con olor a lavanda a su lado, pero solo estaba el dulce aroma, sus ojos se abrieron de repente buscando a la joven de cabellos negros.
- ¿Rei?
No. La joven de ojos amatista no estaba ahí y eso lo hizo saltar de golpe de la cama. Solo acató a mal enredarse la primer prenda que encontró en el camino.
- ¡Rei!
El pelinegro corrió gritando una y otra vez el nombre de la muchacha de ojos amatista.
- ¡Ey, Adán! Te informo que ya inventaron la ropa- le grita el rubio que sale de una de las habitaciones vestido con la ropa del día anterior y el cabello revuelto.
- ¿qué haces aquí, Hansford?
- Bueno….la verdad es que Makoto y yo nos quedamos hasta tarde co….comentando sobre la cultura de su país y…me quedé a dormir aquí.
- Comentar…
- como seguramente charlaron Rei y tú toda la noche por lo que puedo ver ¿no es así?
El de ojos azules frunció el ceño
- ¿has visto a Rei?
- Por tu desesperación creo que no está donde podría sugerirte- malicioso el rubio
- cierra la boca.
- Bien…bien…si te pones pantalones o al menos calzoncillos te lo diré- ofrece Andrew señalando la delgada sábana que cubre el cuerpo del joven. -Rei vino en la mañana muy temprano a la habitación de mi Mako- Chan. Creo que tuvo una pesadilla ¿o dijo algo de un exnovio?
- ¡Exnovio!- bufa Endymion palidecido al escuchar esa palabra
- Total que no sé. Ellas hablaron en Japonés y yo no entiendo nada, igual pudieron decir "secadora". El punto es que se llevaron el auto que le compraste a Rei ¡corre de maravilla! ¿por qué a mí no me compraste uno como ese?
- Porque ganas lo suficiente para comprarte diez, porque lo destrozarías en cinco minutos como has hecho con todos los de la casa y sobre todo porque tú no eres mi mujer.
- Waw. Imaginé que usarías las palabras "mi chica" "mi novia" pero "Mi mujer" vaya… Creo que tendremos una boda muy pronto en Moncrieff Camp.
- Deja de inventar cosas, Hansford. Mejor llamaré a Rei.- Refunfuña él mientras camina rumbo a la habitación.
- ¡ah, dejaron sus celulares!
- ¡Maldición!- Grita Endymion mientras entra a su habitación azotando la puerta, muchas maldiciones y en muy distintos idiomas salieron de aquellos labios.
- Ay Endymion…En definitiva Rei será la próxima señora Moncrieff…no sería mala idea ponerme a dieta para caber en mi smoking nuevo. Lo necesitaré para ser padrino- se emociona el rubio- oh, pero muero de hambre…bueno…una docena de donas o dos no harán la diferencia para este cuerpo atlético.
El rubio sonríe y baja las escaleras corriendo y emocionado. La felicidad da hambre, mucha hambre.
He invitado a Makoto un helado para contarle finalmente todos mis sueños y lo que me ha pasado desde que llegué a Escocia.
- Debiste invitarme una copa y no un maldito helado, Hino.
- Makoto, deja de bromear. Te estoy hablando en serio
- y te creo, maldita sea. Eso es lo más terrible de todo.
- ¿me crees? Creí que me mandarías al psiquiatra
- Amiga, algo raro pasa en Moncrieff Camp y lo supe desde que llegué
- ¿cómo pudiste notarlo si has estado conociendo lenguas escocesas- me burlo mientras ella en lugar de molestarse hace un gesto divertido.
- Puedo darme tiempo para todo, amiga. El punto es…que yo también he sentido algo extraño en ese lugar. ¿por qué aceptaste primeramente vivir con él? No es tu estilo y aunque soy la primera en apoyar tener sexo con un escocés ardiente pero al menos le hubieras exigido un piso en Edimburgo, qué se yo. Algo menos…aterrador.
-oye, lo dices como si fuera una cazafortunas.
- Claro que no. Pero si Endymion te compró un auto como este, creo que bien podría haberte alquilado un departamento lindo en Edimburgo, ¿no lo crees?
- Ya te dije que no aceptaré el auto. Solo lo utilizaré mientras esté en Moncrieff Camp.
- La pregunta es cuánto tiempo te quedarás en Moncrieff Camp.
Yo me quedo callada. Mi regreso…. ni siquiera me ha pasado por la cabeza mi regreso a Tokio, debo volver, debo terminar mi artículo, debo hacer mi examen profesional, debo…
-No te interesa volver ¿verdad? ¿ya te pidió que te quedes? ¡claro que ya lo hizo! ¿te quedarás?
No digo nada y desvío la mirada, no quiero que me vea.
- Claro que lo harás. Serías una tonta si no lo hicieras.
- Eso es algo que no he decidido aun. Es un cambio demasiado brusco.
- ¿qué demonios tienes que perder? ¿un trabajo con un jefe que detestas? ¿un departamento rentado al que no has terminado de mudarte? No seas cobarde, Rei. Justo tu cobardía es lo que te metió en todo esto.
- No hablemos de eso, ¿quieres?
- Bien. Entonces vamos a buscar algo más de alcohol.
- NI siquiera son las doce ¿tan temprano quieres embriagarte?
- Amiga, ¡es Escocia! Nadie verá mal que tome un par de tragos ¿o sí?
- Bien, vamos. Pero solo tú te embriagarás, Kino. No pienso alcoholizarme contigo de nuevo. Aun recuerdo Okinawa.
- Vamos, fue divertido.
- No lo fue, así que apresúrate.- Gruño y me pongo de pie saliendo de la nevería. Choco accidentalmente con una alta mujer de tez morena, sus ojos son color rubí y su mirada se posa un momento en mi.
- Lo lamento- se apena ella luego de guardar silencio por un largo periodo, como yo.
- ¿la conozco?
- No. Creo que no nos conocemos. - me responde la alta mujer mientras desvía la mirada
- Rei, apresúrate. Necesito tomar mis medicinas.
- Si, claro- apoyo y me giro buscando a la mujer con la que choqué hace unos momentos, ella ya no está.
- Rei, ¿estás bien?
- Si. Claro. Es solo que… ¿viste a esa mujer?
- ¿qué mujer?
- A ninguna… Vamos por tu alcohol.
- ¡esa es la actitud, Apresúrate!
Si. Makoto siempre se pone feliz cuando algo de alcohol está involucrado. De hecho creo que la hace demasiado feliz el hecho de que Endymion sea uno de los Monstruos productores de Whisky, aunque si fuera tinto, Sake o Vodka a ella le daría igual, alcohol es alcohol.
Vamos a una vieja cantina donde mi amiga fácilmente podría haber ganado la nacionalidad escocesa solo por beber su equivalente de sangre en Whisky. Yo solo bebo un sorbo o dos, de repente ningún vino está a la altura del de Moncrieff Camp.
Del color del vino de Moncrieff Camp viene a mi mente un azul profundo, una sonrisa tímida y la risa de un hombre que me hace estremecer… De repente el tiempo sin Endymion a mi lado se me hace eterno y termino por convencer a Makoto de volver a Moncrieff Camp. Debo ofrecerle algo del botín que tiene Endymion escondido, pero da resultado.
Cuando entramos a Moncrieff Camp me doy cuenta de que los autos están en casa, Endymion debe estar aquí también y piso el acelerador, siento una necesidad apremiante de ver a ese hombre ¿por qué?.. sé la respuesta.
- Señorita Hino. - me nombra uno de los empleados de Endymion
- Sí, dígame. ¿qué ocurre?
- el señor Moncrieff me pidió que le avisara que tuvo que salir de urgencia, que volverá mañana por la mañana y que le atendiéramos en todo lo que usted necesitara.
- ¿a dónde fue?
- No lo sabemos, señorita. Solo sé que salió con el señor Hansford y que se han llevado el helicóptero.
- ¿nuestro galán tiene un helicóptero? ¡por el gran kami! tú si que tienes suerte, amiga. Rico, sexy, guapo, alto, con un helicóptero y mejor aun….tiene una inmensa cava.
- Solo vamos adentro ¿quieres? Creo que ambas necesitaremos esos tragos de los que te hable.
- ¡excelente, noche de chicas! prepararé algo de cenar.
Mi alta amiga hace suficiente comida para alimentar a un ejercito y toma suficiente alcohol de la cava como para dopar a medio Tokio.
A mi me mata la duda, deseo saber dónde está Endymion, pero no pienso llamarlo. Él siempre me deja notas diciendo a dónde irá ahora, de repente, desaparece dejándome un "vuelvo mañana" con uno de sus empleados ¿quién cree que soy?
Makoto y yo hacemos una reunión de las naciones unidas en nuestros estómagos. Combinamos Vodka con Whisky, con tequila, Sake, Brandy y también una de las botellas más caras de champagne de Endymion. Espero que se moleste y mucho, así sabrá cómo me siento yo en este momento.
- si, definitivamente de todos tus novios, este es mi favorito.
- solo lo dices porque tiene suficiente alcohol para que bebas el resto de tu vida.
- bueno, también tiene mucho que ver, aunque que sea un inmortal le resta puntos, ¿has pensado cómo soportarás eso? tu envejecerás y él…
- ese no es el peor de mis miedos, Makoto, ¿tienes idea lo que es vivir con el fantasma de esa mujer?
- ¿de qué mujer?
- de su esposa, Mako-chan
- ¿también vive?
- No. Murió…
- ¿está muerta?
Asiento
- ¿entonces qué demonios te preocupas?
- Makoto, acabo de ver una pintura y soy idéntica a su mujer ¿cómo sé que no está buscando una sustituta?
- No es por ponerme de su lado, pero…creo que no eres quien para juzgar eso ¿o si? todos tus novios han sido pelinegros y de ojos claros, ¿no será que lo estabas buscando a él?
- Estas loca.
- Solo digo que todos tenemos gustos, amiga. A mi me gustan los rubios y no por eso estoy buscando un sustituto de mi primer rubio en Andrew. Dale una oportunidad, se ve que es un buen chico.
- Pero…
- deja esas telarañas mentales, Hino. Solo acepta que lo amas…
El alcohol hace dar vueltas a mi cabeza y yo me tiro mejor sobre la cama y cierro los ojos. Los más hermosos paisajes de los Higlands vienen a mi mente, esos ojos azules también…
Cuando vuelvo a abrir los ojos todo da vueltas y el sol está en la ventana ¿qué hora será? Me asomo por la ventana y veo el cadillac negro de Endymion acercarse a la propiedad, mi corazón late aceleradamente.
Sigo con la mirada el camino del auto y cuando se detiene en la puerta de la casa veo a Andrew bajar con seriedad del asiento delantero, Makoto moriría si lo viera tan bien vestido, pero en este momento está tirada en mi cama roncando como un oso.
De la puerta trasera baja Endymion. Va vestido con un traje oscuro que debe ser tan caro como el auto, se ve tan guapo…aunque no se lo diré.
Una sonrisa cuelga de mi rostro pero desaparece tan pronto veo bajar a una mujer de tez morena y largos cabellos oscuros, Endymion le ofrece la mano para bajar y mis entrañas se contraen con molestia.
Doy media vuela y cierro las ventanas de la habitación. Me doy una ducha porque mi cabeza aun da vueltas tras la convención de las naciones unidas que tuvo mi estómago anoche, termino regresando lo poco o nada que tuviera dentro, no debí hacerle caso a Makoto, yo sirvo para embriagarme.
Cuarenta minutos después, consigo bajar las escaleras e ir a la cocina, una de sus sirvientas me tiene lista una sopa con aspecto extraño pero que me sirve bastante, un par de analgésicos que me tiene listos también me ayudan con el terrible dolor de cabeza, Makoto sigue igual de dormida y algo superior a mi me hace ir hacia el estudio que extrañamente está cerrado, Endymion nunca tiene nada cerrado para mi, así que acerco mi oído a la puerta,él está gritando.
- ¿cómo puedes no saberlo?
- Ya se lo he dicho, mi señor. No puedo darle una respuesta aun.
- ¿cómo puedes decir eso? ¿qué no eres la experta?
- Endymion, tranquilízate.
- ¿cómo quieres que me tranquilice? ¡demasiadas cosas están en juego! ¡ella está en juego!
- No es su culpa
- ¿entonces de quién demonios es?
- Señorita Hino- escucho la voz de una mujer a mis espaldas- no es correcto escuchar detrás de las puertas.
- ¿cómo?
- Por favor…si el señor la descubre escuchando tras la puerta se enojará conmigo…
Yo frunzo el ceño pero a fin de cuentas tiene razón, la pobre chica podría pasar un mal rato por mí.
Doy media vuelta y subo a la habitación que tiene un olor terrible, Makoto está atravesada en la cama y durmiendo profundamente, creo que tampoco este es mi lugar.
En las caballerizas me encuentro con Lady Mars y me acerco a ella, nunca me han gustado los caballos, pero ella es diferente y la acaricio, parece ansiosa , creo que necesitamos dar un paseo.
El viento de los Higlands me da tranquilidad. Lady Mars es la mejor guía del mundo, me conduce hasta el lago más cristalino que he visto en mi vida.
- ¿quieres beber un poco de agua, Lady Mars?
La dulce yegua bebe del lago y yo me siento a su lado, de repente aparece en mi cabeza la imagen de una okiya, de un tren, de un teatro, de un edificio, de mil cosas más, todas en llamas, todas ardiendo, como mi hombro, después todo comienza a dar vueltas, al final solo hay obscuridad….
En el interior de la casa Moncrieff un pelinegro sube las escaleras con desesperación.
- ¿Rei? ¡Rei!- grita él una y otra vez
- ¿qué demonios? - gruñe la muchacha castaña que abre la puerta con el cabello alborotado- ¿Endymion?
- Makoto ¿dónde está Rei?
- ¿no está contigo? - se extraña la castaña
- creí que estaba durmiendo aun, por lo que vi abajo ustedes tuvieron una noche muy entretenida
-oh sí. Gracias a tu cava, cuñadito.
- ¿Rei está bien?
- Imagino que debe de estarlo, aunque yo juraría que ella estaba tu lado. Salió hace rato de la habitación.
- Rei no es buena tomando. ¿bebió mucho?
- No como debería, pero para ser Hino…si.
- le he estado marcando al celular y no me contesta.
- eso es porque lo olvidó aquí. ¿por qué tu urgencia por encontrarla?
Endymion guarda silencio y agacha la cabeza.
- Iré a buscarla afuera ¿se llevó las llaves del auto?
La castaña voltea hacia el bolso de su amiga, las llaves están sobre la mesa.
- no.
- Entonces no debió de haber ido lejos. - deduce él corriendo hacia las escaleras- ¡Adiós!
Cuando abro los ojos me encuentro con la mirada preocupada de Endymion, mi cabeza aun da vueltas y me doy cuenta de que ya no estoy en el lago, me encuentro en su habitación.
- ¿qué pasó?- interrogo aun algo maread.
- te desmayaste junto al lago y te traje a casa.
-¿y Lady Mars?
- Envié a un par de empleados por ella para que la trajeran de regreso a casa.
- ¿entonces cómo volvimos a Moncrieff Camp?
-te traje en brazos.
- ¿caminando?- me sorprendo, al menos son cuatro kilómetros desde el lago hasta aquí.
- Si…
- ¿cómo me encontraste?
- supuse que estarías ahí…no debiste salir sola.
- creo que no eres quien para ordenarme nada.
- No te estoy ordenando nada, pero me preocupas.
- ¿estas enojada conmigo?-se inquieta él y yo ignoro su mirada pero él lo percibe de inmediato- Si, estas enojada. ¿es porque no te avisé que saldría? Rei, fue una emergencia y…
- Me tiene sin cuidado lo que hagas o dejes de hacer, Endymion. Por cierto, debo volver a Tokio en unos días, espero mañana tenerte el borrador del artículo que pediste para la revista. Cuando estés de acuerdo lo enviaré a Diamante.
La sorpresa aparece en su mirada, lo veo confundido y aterrado también.
- ¿te…te irás? yo creí que…
- lo que sea que haya creído me tiene sin cuidado, señor Moncrieff.
- Rei ¿qué te pasa?
- Pasa que tengo una vida en Tokio y no puedo seguir jugando a perder el tiempo en tu palacio
- ¿jugando? ¿crees que estoy jugando?¿en qué momento no te he dicho que esto es en serio? ¡yo te amo!
- lo dudo, Endymion-gruño mientras me pongo de pie y él intenta detenerme del hombro, eso duele.
- ¿qué te pasa? ¿estas lastimada?- me interroga mientras descubre mi hombro, yo me alejo de él y corro hacia la puerta
- ¡nada que te importe! ¡déjame en paz! No soy tu propiedad
-Rei, no puedes salir así. Andrew y Makoto salieron a buscar un doctor para que te revise
- no necesito sus consideraciones, señor Moncrieff. Sé cuidarme sola, siempre lo he hecho.- refunfuño, una parte de mi me dice que él solo se preocupa por mi, pero la otra recuerda a la mujer con la que llegó a Moncrieff Camp y eso me enfurece.- Y si desea cuidar de una mujer parecida a Bridget creo que puede elegir entre muchas.
- ¡Reiko!
- No soy Bridget Moncrieff, a mi no vas a gritarme.
- Hoy estas verdaderamente insoportable
- Pues entonces no me soportes- refunfuño mientras salgo de la habitación y bajo las escaleras, en el marco de la puerta me topo con la última persona que desearía ver en mi vida.
- Señorita Hino…
- Tú otra vez- gruño pero sigo de largo, no estoy de humor para esto ni para nada.
- necesitamos hablar- me dice apresurada mientras intenta seguirme el paso, no le es tan fácil como seguramente lo pensó. Es más alta que yo y sus piernas son más largas
- No me interesa hablar con usted.
- Mi señora- la escucho llamarme con voz pausada y algo en ese tono familiar me hace detenerme.
Me giro para verla de frente, esos ojos rubí y el cabello obscuro…la he visto antes.
- Si nos hemos visto antes
- Si, mi señora. En el pueblo hace unos instantes…
- No. Yo te he visto antes y lo sabes- Le reclamo- y no entiendo porqué me llamas de ese modo.
- entonces usted aun no recuerda nada…
- ¿qué tengo que recordar?
- no me haga caso. Es algo sin importancia, pero hay algo de lo que me gustaría hablar con usted. Es sobre el señor Moncrieff y usted.
- Me da igual, yo me largo de Escocia en el primer vuelo, no me interesa lo que tu y Endymion tengan que ver. Ustedes pueden hacer lo que es venga en gana
-Mi señora ¿es acaso que usted está pensando que el señor Moncrieff y yo…?- Yo pretendo sentirme indignada pero en realidad no lo consigo del todo.- Mi señora, yo sería incapaz de fallarle de esa manera. Entre el señor Moncrieff y yo no hay nada que no sea laboral, él y yo…
Veo a Endymion llegar hasta donde estamos ¿acaso tengo un rastreador instalado en alguna parte del cuerpo?
- Ella es tu secretaria ¿no es así? Es la mujer con la que has estado hablando por teléfono- encaro al Escocés que me mira con los ojos de plato- ¡es ella!
- Setsuna, déjanos solos- Ordena sin pedir por favor y si decir nada más. Ella se encoge de hombros y se retira sin cuestionar nada.
- No soy ese tipo de mujer, Endymion. Yo jamás aceptaré tus ordenes como lo hace ella- le advierto mientras veo a la alta mujer alejarse poco a poco.
- ¿y quién dijo que quiero que lo seas? Eres mi mujer no mi empleada
- ¿tu mujer?- refunfuño ofendida y cruzándome de brazos
- sí, mía- me confirma mientras me abraza con fuerza contra su pecho, se arriesga a que aplique mis conocimientos de artes marciales- Solo mía.
-Odio que me llames de ese modo.
-Puedes ser mi novia
-¿Cómo en la secundaria? Eso es infantil
- O podrías ser mi esposa
Lo miro casi tan aterrada como si hubiera visto una serpiente de cuatro cabezas y él tiene una sonrisa como si estuviera viendo un perfecto amanecer, pero es a mí a quien mira.
- Estas loco
- ¿tan mala idea lo consideras?- Me interroga dolido
- Esa no es manera de hablar de esas cosas, además. Aun me duele la cabeza.
- No debiste salir de casa así- Me regaña mientras caminamos de regreso a Moncrieff Camp.
- Estoy enojada contigo- gruño
- seguramente lo merezco- acepta resignado- Lamento no haberte dicho que saldría.
- Odio que me mientas. Detesto que estas cosas pasen ¿por qué tienes que guardar tantos secretos?
- Rei…Hay demasiado de mi que aun no sabes. Tanto que me avergüenza… Daría mi vida porque nada de ello te alcanzara, porque nada te lastimase. Pero por más que me esfuerzo, el pasado regresa una y otra vez.
- entonces deberías de empezar a cambiar tu táctica ¿no lo crees?
- ¿cómo dices?
- deja de intentar protegerme. No soy tan débil como piensas.
- Rei…
- Confía en mi.
- La confianza no es el problema. Es el miedo…
Veo verdadero dolor en sus ojos, demasiado temor porque algo me pase y detesto ser débil ante él ¿por qué no puedo simplemente irme y continuar con mi vida como era antes? Algo me ata a estas tierras, algo me ata a este hombre…
- Entonces debes de dejar de tener miedo, o no lograremos nada
- tengo miedo- me confiesa
- entonces yo seré valiente por los dos
Endymion me mira con devoción y pega su frente con la mía, luego besa mis labios con la mayor de las dulzuras, ¿cómo no derretirse?
- Tú eres lo que me mantiene fuerte. Tú eres mi fuerza, Rei
- Endymion. Sé que te duele hablar del tema, pero…necesito preguntarte algo
- ¿de qué se trata? Sabes que no puedo mentirte. Pregunta lo que quieras
- ¿cómo fue que te volviste inmortal?
Es evidente que Endymion se siente incomodo con mi pregunta, pero no pienso ceder.
- ¿en qué momento pasó?
-Ser inmortal jamás fue algo que yo buscara. Nunca ansié vivir más allá de una vida. Mi sueño era envejecer junto a Bridget, morir a su lado. No convertirme en el monstruo que soy…
- No eres un monstruo.
- Tampoco soy un humano- Me dice mientras se deja caer en el piso, yo me siento a su lado.
- ¿me contarás?- Insisto, algo más fuerte que yo me obliga a saberlo, aun a pesar de su dolor y él asiente.
- Después del nacimiento de Raymond, las cosas comenzaron a ir mejor entre Bridget y yo. Moncrieff Camp comenzó a prosperar y después llegó Danielle a nuestras vidas. Eso hubiera bastado para mi como concepto de cielo.
- pero algo cambió- deduzco, él asiente.
- Alguien entró a nuestras vidas…
Moncrieff Camp 1830
Los años habían pasado en Moncrieff Camp. Ya no era aquel silencioso lugar, ya no era un lugar triste y desolado, ahora finalmente era un hogar.
- ¡Señora Sinclair, Han vuelto, han vuelto!- grita una pequeña niña de cabellos negros y ojos azules.
-¡Danielle no corras!-pide la mujer de cabellera cana que sale detrás de la pequeña
-¡Mami, papi!
La pequeña salió a alcanzar a dos enormes caballos que entraban a la propiedad, sobre ellos un hombre de cabellos negros y ojos azules y una mujer de ojos amatista llegaban a paso veloz. Ambos bajaron con agilidad de sus monturas, la pequeña se lanzó a los brazos de su madre.
- Danielle. ¿qué haces afuera? Hace frío- Reprende con dulzura la mujer de ojos amatista.
- Moría por verlos. Estuvieron fuera muchos días- se justifica la niña-¿ ustedes no me extrañaron?
- Demasiado- confiesa el padre- pero vamos adentro para que te cubras. Jonas ¿podrías hacerte cargo de Tuxedo y Lady Mars?
Un hombre corpulento y pelirrojo se acercó a tomar las monturas para conducirlas a las caballerizas.
- ¿dónde está tu hermano?- Se interesó la pelinegra sintiendo que algo faltaba en su recibimiento
- seguramente en las caballerizas. Anoche rescató a un conejito lastimado y cuida de él todo el tiempo.
- otra vez- se resigna el padre.
- Es su naturaleza- se encoge de hombros la joven- vamos por él.
Dentro de las caballerizas un pequeño niño de ojos amatista se encontraba en un rincón solo iluminado por una vela. Algo cerca de sus brazos le llamaba la atención y lo cuidaba con esmero.
- ¿Raymond?- nombra la madre
- Madre, padre. Han regresado- sonríe el niño sin levantarse de su lugar.
- ¿ahora qué estamos cuidando, Doctor Moncrieff?- interroga el padre.
- un conejito. Lo rescaté de una trampa. Tiene lastimada su patita
- Creo que el conejito necesita algunas curaciones y tu comer un poco ¿no lo crees, Ray?
- No quiero dejarlo solo
- Bueno. Entonces debemos llevarlo a la casa. Tu padre lo cargará
- ¿puede quedarse conmigo, en mi habitación?
Los dos adultos se miran en silencio y parecen tener una charla secreta que solo ellos comprenden.
- Solo mientras se recupera. Después tendremos que conseguirle un hogar ¿de acuerdo?- acepta la madre
- Y comerás toda tu cena.
- ¿aunque tenga hígado?- se preocupa el niño
- Aunque tenga hígado. Ahora vamos adentro, aquí está muy frío y no quiero que se enfermen.
- Yo me comeré tu hígado, Ray- ofrece la pequeña en un susurro- si tú te comes mis guisantes
- tus hijos están haciendo otra vez arreglos con la comida- susurra la pelinegra al joven que carga el conejo en brazos.
- ¿cómo puedo reprenderlos cuando heredaron la naturaleza de su madre? Lo llevan en las venas.
- No te quejaste cuando hice el arreglo con los McDonalds
- Jamás me quejaría
- ¿qué fueron a hacer tantos días fuera de Moncrieff Camp, madre?- interroga la niña que come gustosa su cena en la mesa. Su hermano come los guisantes que le tocaban.
- Conseguirte un nuevo hermano, Danielle- Explica el niño- La última vez que mis padres se fueron tantos días de Moncrieff Camp llegaron con la noticia de que tendría un hermanito y naciste tú.
- ¿en serio?- se emociona la pequeña de ojos azules
El alto hombre le dedica una sonrisa pícara a la mujer a su lado que obtiene un extraño rubor en sus mejillas evadiendo la pregunta.
- Su padre y yo queremos comprar algunas tierras en Lowlands y fuimos a ver algunas propuestas.
- yo quiero ir- se emociona la niña de ojos zafiro
- cuando seas un poco más grande- ofrece el padre
- La abuela dice que mamá montaba a caballo con el abuelo desde que tenía mi edad. Eso es injusto
- Danielle, es un terreno bastante difícil para una pequeña niña. Tu padre y yo incluso tuvimos dificultad para llegar hasta allá. No podemos llevarlos aun
- Pero yo quiero ir…
- Cuando seas un poco mayor irás- ofrece el padre.
- ¿a ti no te gustaría ir, Raymond?- se interesa la madre
- No. Preferiría ir a Londres con mi tía Danna. El Doctor Sweeney se ofreció a enseñarme un poco de medicina cuando sea mayor.
- Quizás para la próxima temporada podamos ir- anima Bridget al pequeño
- ¿en verdad, Madre?
- Claro. Podemos aprovechar para ver cómo está Danna. Sigo pensando que se fue demasiado lejos a estudiar- gruñe el pelinegro.
- ¿esa molestia no tendrá que ver con Helios Sweeney?- indaga la pelinegra
- En parte
- Celas a esa chica casi tanto como si fuera tu hija, Endymion
- ha pasado tanto tiempo con nosotros que para mi lo es, Bridget. Y no me agrada ese chico Sweeney. Demasiada perfección
- No a todas las mujeres de la familia nos gustan los hombres imperfectos.
- ¿intentas decirme algo, querida?
- Si. Come tu cena, vengo muerta y quiero descansar- ordena la de ojos amatista ganándose una sonrisa del joven de ojos azules. Ella siempre ordenándole.
El resto de la cena trató sobre el nuevo amigo de Raymond y sobre el viaje de sus padres. En aquellos años Moncrieff Camp había crecido bastante y con ello las tierras de Elgin donde también estaban produciendo Whisky. Ahora buscaban nuevas tierras para expandirse, para crear un nuevo tipo de Whisky. Encontrar las nuevas tierras les estaba costando más de lo que imaginaron.
- papi- llamó la niña al hombre que la cobijaba en su habitación. Había sido bastante difícil convencer a ambos niños de ir a la cama. La promesa de ayudar a Raymond con las curaciones del conejo ayudó a Bridget a enviar al niño a su cama. Un chantaje funcionó para Endymion
- ¿si?
- ¿tiene razón Ray? ¿van a regalarme un hermanito?
- Quizás, pequeña
- ¿quizás?
- Tu hermano fue una sorpresa, tú fuiste otra.
- Quizás para mi cumpleaños.
- Quizás, pero no inquietes a tu madre con esas preguntas ¿quieres?
-Solo si prometes contarme primero cuando eso pase.
- Prometido. Ahora duerme
- Hecho. Pero me darás lo que me trajiste de tu viaje ¿verdad?
- Mañana, cuando despiertes.
- Pero…
- Buenas noches, Danielle…
- ¿te convenció?- Interroga la joven al hombre de cabellos negros que va entrando a la habitación. Ella ya se encuentra en camisón ante el inmenso tocador de mármol.
Los ojos azules del pelinegro se fijaron en la clavícula de la muchacha de ojos amatista, la respiración le fue bastante difícil por un par de segundos
- ehm….casi. Le leí tres cuentos y tuve que prometerle que mañana a primera hora le daría lo que le trajimos de nuestro viaje.
- Eres tan débil, Endymion Moncrieff…
- Imposible no ceder ante ustedes. Son mi vida.
- más te vale- amenaza la muchacha, Endymion se acerca a sus espaldas y haciendo el cabello hacia el frente besa el hombro desnudo de su pareja, la piel se estremece bajo sus labios
- ¿curaste al conejo?
- si…Raymond había hecho un muy buen trabajo antes, solo fue un poco lo que necesitó que hiciera. Ese conejo estará dando problemas en un par de días.
- Descuida, mañana mismo idearé algo para hospedarlo. Con tus cuidados y los de Raymond estoy seguro de que no tardará en mejorar. Sé lo que estas manos son capaces de hacer.
- Claro que lo sabes- sonríe ella y se pone de pie enredando sus brazos al cuello del joven pelinegro.
- oh, Bridget… Eres capaz de derretirlo todo.
- Soy fuego puro, querido- se divierte la pelinegra.
- Adoro el fuego, tu fuego…
- Acostúmbrate. Estas condenado a arder en él por el resto de tu vida.
- Si es contigo, prefiero que sea por toda la eternidad- Se emociona el pelinegro lanzando sobre la cama a la muchacha de ojos amatista.
- Lo será- Asegura ella
- Quisiera que esta felicidad que me haces sentir no desapareciera nunca.
- Nada cambiará, Endymion- tranquiliza ella mientras se pierde en los labios Escoceses del hombre sobre su cuerpo.- Ya cumpliste con tu cuota de infelicidad.
- Así que tu eres algo así como mi bono de compensación…El mejor de los bonos- dice el pelinegro mientras descubre el fino cuerpo bajo la seda- simplemente el mejor de todos…
Bridget calló esas palabras hundiendo los labios del pelinegro en sus profundidades. Los temores desaparecieron por ese instante, las pasiones surgieron como fuego. La tormenta se desató sobre aquella cama.
- no me gustaría que las cosas cambiaran. Me gustaría estar contigo así por el resto de nuestras vidas…- retoma el pelinegro mientras recuesta sobre su pecho la cabeza de la mujer de ojos amatista y la besa.
- Así será, tonto ¿qué podría arruinarlo?
- Tienes razón, que bobo soy.
En ese momento Bridget y Endymion pensaban que nada malo podría pasarles, que ya habían dejado atrás hacía muchos años ya. Que nada podría arruinar su felicidad. Que equivocados estaban….
¡hola!
les paso el nuevo capitulo de "vidas pasadas" les prometo que conforme vaya terminando iré publicando, mi trabajo no da tanto tiempo para escribir pero prometo que me esfuerzo para no abandonar el proyecto, espero les guste el capitulo, gracias por sus Reviews, chicas :D me hacen el día
con cariño
La maga :)
