Capitulo 24

Aquellas extrañas mujeres

Moncrieff Camp 1830

A pesar de que la paz había llegado a Moncrieff Camp, esa casa era todo menos un lugar tranquilo.

El movimiento en Moncrieff Camp era bastante acelerado y claro que tenía que serlo. En menos de una década Moncrieff Camp se había convertido en una de las casas productoras de Whisky más productivas de toda Escocia, también en una de las que tenía más personas viviendo en ella. A lo largo de esos años Damon Corbell había ayudado mucho en el crecimiento de Moncrieff Camp. Había dejado de lado sus dibujos de bellas mujeres pelinegras y se había unido a los Moncrieff para construir casas para todas esas personas que trabajaban en Moncrieff Camp. El joven artista había enfocado sus talentos en otro tipo de actividades, unas que Endymion valoraba realmente.

Unos brazos fuertes se situaron alrededor la de cintura desnuda de la mujer de larga cabellera negra, ella abrió sus ojos amatista con una sonrisa en los labios al reconocer aquella caricia.

- has despertado temprano, Endymion.

- Lo sé. Debo ir a las destilerías, hoy no podré ir a los campos de cebada contigo.

- ¿por qué?- Se extraña Bridget mientras se incorpora en la cama.

- Porque debo ir con el señor McDonalld. Andrew y yo prometimos ir a verlo a nuestro regreso, parece que quiere presentarnos a alguien. ¿quieres venir con nosotros?

- Imposible, querido. Alguien debe ir a los campos de cebada luego de nuestra salida de Moncrieff Camp. Quiero revisar cómo va todo y hoy es día de clases.

- Envidio a todos esos chicos que tienen tu atención solo para ellos.

- Endymion, no seas gruñón, tú la tienes el resto del tiempo.- se divierte la muchacha mientras camina hacia el tocador

- Pero yo quiero tenerla siempre

- bobo- se ríe ella mientras observa a través del espejo como Endymion sale de entre las sábanas con la misma desnudez que ella y camina hacia el armario.

- Cuando de ti se trata, siempre seré el hombre más posesivo del mundo. ¿me acompañas a tomar un baño?- Invita el joven, una sonrisa coqueta de la mujer pelinegra es la respuesta- puedo lavar tu cabello

- cómo resistirse a ello…- acepta la joven mientras acepta la mano masculina que se extiende hacia ella.

Eso era algo que Endymion adoraba de Bridget. Era una mujer sin inhibiciones, sin miedos, sin fantasmas. Él podía leer sus sentimientos a través de los ojos y adoraba lo que leía en ellos.

Mientras Bridget se encargaba de un par de cosas en Moncrieff Camp, Endymion fue a visitar al señor McDonald junto con su inseparable amigo Andrew Ferguson y luego de pasar un par de horas discutiendo, por fin consiguieron llegar a un acuerdo con un anciano, el resto del tiempo lo invirtieron en caminar un poco por el pueblo.

- No entiendo porqué debo acompañarte a ningún lado. Hay demasiado trabajo en Moncrieff Camp.

- Porque yo te dejé sacarme de mis labores para explicarte la parte legal de ese negocio loco que te traes entre manos, Endymion. Además mi amada Lita quiere algunos caramelos y en su estado no puedo negarle nada.

- Andrew, tu mujer está en ese estado siempre. No es excusa ¿cuántos hijos tienes? ¿veinte?

- Cuatro, cuatro, amigo y vamos por el quinto.

- Vamos por tus dulces. Seguramente a Bridget le encantará comer algunos chocolates. Le encantan.

- No es nada económico conseguir chocolate hoy en día, amigo.

- Ella lo vale. Además Raymond y Danielle tienen sus mismos gustos. Pero date prisa, dejé a Bridget con Damon y…

- ahhh, el celoso Endymion Moncrieff

- No, idiota. Yo confío en Bridget

- ¿y en Damon?

- Bridget me ama y eso basta, Ferguson. Ahora cierra la boca y date prisa

El rubio soltó una carcajada y el gesto serio del pelinegro desapareció junto con la risa de Andrew. ¿cómo podría molestarse?

El joven pelinegro y el rubio siguieron su camino en silencio, pero su silencio fue roto por nos gritos al final de un callejón.

Una alta mujer de piel bronceada y largos cabellos oscuros se interponía entre alguien y un grupo de personas molestas, ellos estaban armados con piedras y picos, la alta mujer lucía desafiante.

- ¡aléjate, Bruja o a ti también te tocará!- gritó uno de los hombres.

- déjennos en paz- ordenó amenazante la joven

- ¿qué ocurre aquí?- se acercó Endymion Moncrieff a aquel grupo de personas

- Nada importante, Sir Endymion. Nada de lo que tenga que preocuparse. Continúe su camino.

El pelinegro observó a la mujer, seguía en la misma posición. Ella protegía algo ¿o a alguien?

- ¿qué escondes, mujer?

De entre las faldas de la mujer pudo ver que alguien se escondía, una jovencita de cabellos dorados y ojos azules temblaba escondida en el suelo.

- ¡Esa maldita ladrona nos ha robado!

- Fueron solo un par de caramelos, señor- se apena la de cabellos oscuros- y yo le he dicho que trabajaré para pagarle.

- ¡queremos que se larguen de aquí, brujas!

- ¡si! cosas terribles nos han pasado desde que llegaron al pueblo. ¡Largo de aquí!- ordenó una de las mujeres del grupo lanzando una piedra a las dos mujeres, el pelinegro la detuvo al instante.

- Es suficiente. Alto- ordena Endymion- ¿a cuánto equivale lo que la chica se ha robado? No importa, creo que esto paga lo que sea que ella haya podido tomar.

Un pequeño bolso con monedas de oro fue lanzado sobre el piso, el grupo de aldeanos se quedó sorprendido.

- No quiero que vuelvan a molestar a ninguna de estas mujeres. ¿de acuerdo? Debemos irnos, Andrew.

- Claro…Como tu digas, Endymion.

El pelinegro caminó hacia donde estaban las dos mujeres y les entregó una bolsa igual de monedas de oro.

- No las quieren en este lugar. Lo mejor para ustedes será empezar de nuevo en un lugar diferente. Esto les ayudará, pero por favor…nada de tomar cosas sin pagarlas ¿de acuerdo?

El pelinegro acarició la cabeza de la jovencita y dio media vuelta dejando a solas a las dos sorprendidas mujeres. Lucían como si jamás hubieran visto a un hombre amable en su vida. ¿acaso volverían a verlo algún día?

- entonces ¿te gusta el diseño?- Interroga el pelinegro a la joven de ojos amatista mientras ambos observan desde una colina un terreno solitario

- Es perfecto, Damon. Tienes maravillosas ideas

- Me alegra que te guste

- Espero que estés hablando del diseño y no de ti, Damon

- Endymion Moncrieff- sonríe el hombre de ojos color miel- creo que los dos sabemos hace muchos años quién es el que le gusta a Bridget ¿acaso te burlas de mi?

- solo me gusta confirmarlo cada día- dice con orgullo el escocés- querida…

El alto joven se acerca a su esposa y la abraza por la cintura, un gesto de agrado aparece en el rostro de porcelana de ella

- ¿qué novedades nos tienes, Damon?

- Le mostraba a Bridget los bosquejos de las nuevas casas. Esta zona es perfecta para construirlas.

- son muy buenos. Me agrada, tienes talento

- De algo debe servir ser un hombre desafortunado en el amor.

- Algún día encontrarás a una mujer adecuada. De preferencia que no sea casada

- Tienes sentido del humor, Moncrieff.

- Lo sé. ¿cenarás con nosotros?

- Lo lamento, le prometí a Andrew ir a su casa a cenar, necesita que adapte una habitación a su propiedad, los Ferguson son un buen negocio, a menudo tengo que agregarle habitaciones e Isabella cocinará y yo no puedo resistirme a una invitación como esa.

-lo entiendo. Espero un presupuesto de esas casas, Bridget y yo hemos hablado y nos gustaría tenerlas listas antes de que llegue el invierno.

- Lo tendrás la semana entrante- asegura el joven- Lady Bridget….Sir Endymion.

- tardaste demasiado- gruñe ella al hombre que la sujeta por la cintura

-tengo una justificación

- ¿se puede saber cuál?

- te traje chocolates…

- ¿de verdad?...quizás podría perdonarte.. se emociona la joven de ojos amatista- ¿dónde están?

- tendrás que encontrarlos.

- Soy experta en encontrar cosas y lo sabes…

- yo encantado de que me revise, señora Moncrieff

- Endymion. Quiero esos chocolates

- Después de la cena, querida. Los escondí en un muy buen lugar.

-sabes que conozco las mejores técnicas para obtener de ti lo que quiero.

-doy fe de ello.

- por cierto…hay algo que quería pedirte.

- si.

- ¿qué?

- si. a lo que quieras. Sabes que no tienes que pedir nada. Todo en Moncrieff Camp es tuyo, yo incluido.

- tomé una decisión que normalmente consultaría contigo, Endymion.

- Lo que hayas elegido yo apoyaré. ¿hay algo que yo deba hacer?

- pues..ahora que lo pienso..no. Nada

- Perfecto. Vamos a casa ¿quieres? estoy hambriento.

- ¿cómo quedó el acuerdo con el señor McDonallds?

- Te cuento en el camino. Démonos prisa…no tarda en obscurecer.

Si. La paz reinaba en Moncrieff Camp. Todo parecía ir de maravilla. La pregunta era ¿por cuánto tiempo seguiría así?

La construcción de las nuevas viviendas para el personal de Moncrieff Camp era algo que los Moncrieff se tomaban muy en serio. En esta ocasión Endymion había sido el encargado de salir a supervisar el espacio donde se instalarían. ¿tendría algo que ver el que fuera Damon quien dirigiera el proyecto? quizás…

- ¿qué te parece, Endymion?

- Me agrada, pero no olvides dejar espacio suficiente para un consultorio médico.

- ¿de verdad piensas instalarlo?

- Si. Pero debes cerrar la boca. Es una sorpresa para Bridget y para Danna

- ¿siempre le ofrecerás al hijo del doctor Sweeney quedarse?

- Según me han dicho, se gradúa este otoño, y sospecho cuáles son sus planes ahora que lo consiga.
- No quieres que se lleve lejos a Danna.

- Claro que no. Prefiero tener a ese hombre a una vista, no se llevará a mi pequeña.

- Es como tu hija ¿no es así?

- Vino a Moncrieff Camp cuando era muy pequeña. Aunque no es mi hija, le prometí a sus padres cuidarla como tal.

- Y te lo tomaste más en serio cuando el padre de Bridget murió. Ahora eres el hombre de la familia.

- Se lo prometí en su lecho de muerte. Y aunque no lo hubiera hecho, de todos modos lo haría. Es como si tuviera tres hijos.

Una media sonrisa iluminó el rostro de Damon, ese no era el hombre que había conocido hace diez años. Bridget le había hecho demasiado bien. Ahora era un hombre feliz

- Bridget me dijo que quería implementar un área de juegos para los hijos de los trabajadores.

- No me dijo nada. ¿en qué parte?

- cerca del lago ¿quieres ver?- interroga el joven, el alto pelinegro asiente.

- ¿qué te parece esta zona?

- No me agrada- dice serio el pelinegro, eso sorprende al joven de ojos color miel- Estoy de acuerdo con su idea. Pero el lugar no me parece apropiado, lo hablaré con ella más tarde. No te preocupes.

- De acuerdo, tu mandas- acepta el pintor.

- A últimas fechas no escucho eso tan a menudo.

Una risa divertida se escapa de la boca del pintor y una de tristeza de Endymion. La charla se detuvo cuando Endymion vio a unos metros de ellos un par de rostros conocidos.

- Damon, regresa a la casa, por favor. Debo revisar unas cosas aquí y prometí a Bridget verla para la cena.

- Bien, bien. Le diré que no tardarás. No queremos ver a Lady Bridget molesta.

- ¿qué hacen ustedes aquí?- Interroga el joven pelinegro una mujer de ojos rubí que charlaba junto a una chica de cabellos rubios.

- Mi señor…- nombra respetuosa la alta morena.

- Creí que se irían de estas tierras. ¿necesitan algo más? ¿ocurrió algo?

- No ocurrió nada, mi señor. Es solo que…

- Su esposa dijo que podíamos quedarnos- Interrumpe la muchacha de cabellos rubios

- ¿mi esposa?

- Nos topamos con la señora Moncrieff cuando salíamos de estas tierras y…

- Si ella está de acuerdo yo no tengo ningún problema. Debo ir con mi familia en este momento, pero búsquenme para lo que ustedes necesiten. - Pide el pelinegro dando media vuelta, la jovencita rubia corrió hacia él

- Señor Moncrieff. Gracias

- De nada, jovencita. Cuídense mucho Procura no hacer travesuras. ¿me lo prometes?

- No soy una niña, Sir Endymion.

- Claro, claro…Mi familia me espera. Nos veremos más tarde.

- ¿lo promete?

- Por supuesto…

Dentro del estudio de la casa Moncrieff se encontraba una joven de ojos amatista que revisaba las cuentas de la casa, no levantó el rostro cuando escucho abrirse las puertas.

- Tus botas están sucias, Endymion

- ¿cómo puedes saber que soy yo?

- Te conozco demasiado bien. Además, mi piel se eriza cuando estás cerca.

- qué extraño, lo mismo me pasa a mí. - se desconcierta el pelinegro.- Tú tienes ese efecto en mi desde el primer día que te conocí.

Endymion caminó hasta ponerse a espaldas de la muchacha pelinegra y besar la base de su cuello.

- y lo sigues teniendo. Me vuelves loco- confiesa él- ¿qué haces?

- Reviso cuentas. No es tu fuerte, pero vamos bastante bien, si te interesa…

- ¿por qué tendría que interesarme? Sé que tu llevas muy bien a Moncrieff Camp. Lo que me interesan son los chicos y tú. Lo demás…es secundario.

- Eres un tonto- se divirtió la pelinegra.

- Uno que te ama. Por cierto, me encontré con dos personas interesantes en el área donde construiremos las nuevas casas.

- Ah, Serena y Lucille- deduce la pelinegra- ya las viste.

- Siempre me dices cuando invitas a alguien a vivir a Moncrieff Camp.

- Iba a decírtelo, pero dijiste que hiciera lo que quisiera ¿recuerdas?

- ¿fue ese día?

- La chica rubia, Serena. Me contó como las protegiste en el pueblo. No tenían a donde ir, Endymion.

- ¿vinieron a buscarte?

- Las encontré caminando por nuestras tierras. Intentaban salir de aquí y se habían perdido. ¿te molesta?

- Te lo dije hace muchos años. Todo lo que hay en Moncrieff Camp es tuyo. Yo estoy incluido, aunque me sorprende que invitaras a quedarse a dos personas que no conoces.

- La chica me dio mucha ternura. Es tan solo un año más grande que Danna.

- Así que es por eso.

- Creo que podemos encontrarles un lugar en Moncrieff Camp ¿no lo crees?

- Estoy seguro de ello, querida. Yo pienso respetarlo todo. Solo hay algo que quiero pedirte

- ¿qué es?

- Si algo no llega a agradarte, si algo con esa mujer y la chica no te agrada…

- Todo saldrá bien. Deja de preocuparte tanto. Aun así, si algo no encaja te prometo que te lo contaré. Ahora vamos a cenar, muero de hambre.

- ¿hiciste algo de cenar?

- ¿alguna vez lo he hecho?

- Espero que la señora Sinclair cocine algo delicioso entonces. ¿nos vamos, Señora Moncrieff?

- Vamos. Seguro Danielle y Raymond nos esperan ya en el comedor.

Aquel día durante la cena hablaron de la evolución del pequeño conejo que había salvado Raymond. También las aventuras de Danielle mientras sus padres regresaban. Esa pequeña tenía más energía que cualquiera de la familia. Los días pasaban con aparente calma en Moncrieff Camp.

- ¿puedes creer que tu hija golpeó a cuatro chicos?

- Es toda una chica de Byres. Yo a su edad ya había puesto en su sitio a todos los chicos de Elgin- presume la pelinegra mientras se pone el camisón.

- Eso me hace sentir celoso, Bridget.- gruñe Endymion desde la cama

- Querido, tu siempre te sientes celoso. Me sorprende que ya no tengas celos de Damon

- Claro que aun los tengo. - asegura él mientras abraza con fuerzas a la joven a su lado. Enreda su cuerpo en el de ella.- solo que hace mucho tiempo ya descubrí algo importante

- ¿y qué es?

- Que me amas…y que tu no me abandonarás

- Jamás podría, Endymion.

- Me lo prometiste hace mucho tiempo, cuándo me enfermé por ir a buscarte ¿recuerdas?

- ¿recuerdas ese día? Fue hace muchos años…y tenías fiebre

- aja….- acepta Endymion mientras se coloca sobre la muchacha de ojos amatista

- y según recuerdo, al día siguiente lo habías olvidado todo.

- Jamás podría haber olvidado la forma en la que me besaste…tampoco ese camisón, lucías tan…hermosa

- Endymion, me engañaste

- solo quería estar seguro de que en verdad me amabas, linda. Tenía tanto miedo de que no me amaras y lo hubieras dicho por simple lástima.

- tonto…

- Para mi nada sería más doloroso en este mundo que perderte, amor.

- No vas a perderme ni iré a ningún lado. Estaremos juntos siempre…

- ¿siempre? ¿en ésta y en todas las vidas?

- En todas y cada una de ellas, te lo prometo y sabes que yo siempre cumplo mi palabra, Endymion. Aunque…

- ¿aunque?

- ¿por qué no hablaste de esas mujeres? Las aldeanas a las que salvaste.

- ¿estas celosa?

- Claro que no. La niña rubia tiene la edad de Danna y sé que jamás la verías como mujer, y la mujer mayor no es tu estilo. Solo me extrañó que no me contaras que las ayudaste, siempre me cuentas todo.

- Es solo que estoy tan acostumbrado a que la gente haga boberías por cosas como esas que…no quise arruinar nuestro día.

- ¿cosas como esas?

- ¿no te lo contaron ellas?

- Solo dijeron que las habías ayudado a salir ilesas de un ataque de los aldeanos

- Acusaban a la muchacha de ladrona, parece que robó algo de comer y les gritaban "brujas". Como te dije, la gente allá no es tan hospitalaria y tiene ideas cerradas.

- ¿por qué lo dices?

- Cuando llegaste a Moncrieff Camp más de uno me reclamó que te dejara hacerte cargo de Moncrieff Camp y que vistieras como vistes.

- Nunca me lo dijiste.

- no quise agobiarte, además. Te prometí que podrías hacer en Moncrieff Camp lo que quisieras

- ¿qué tan grave fue eso?

- Intentaron sacarme del grupo de productores

- y por lo que veo no funcionó

- Claro que no funcionó, linda. Solo lo hicieron para intimidarme y yo no iba a ceder por nada del mundo.

- Eres tan tierno…- se conmueve Bridget mientras besa delicadamente los labios del pelinegro

- Solo porque te amo, linda

- me gustaría recompensar tu ternura.

- ¿de verdad?

- por supuesto…- dice con sensualidad la muchacha pelinegra colocándose a horcajadas sobre el torso desnudo de Endymion- tengo varias ideas

- Soy todo tuyo…

Las ideas de Bridget siempre terminaban poco después del amanecer. Había algo entre Bridget y Endymion que hacía que todo fuera perfecto, que el tiempo se detuviera.

- Mami, ¿Quiénes son esas señoras?- Interroga Danielle por la mañana cuando ve entrar al estudio a la alta mujer bronceada y a la jovencita rubia de dos coletas.

-son unas amigas mías, Danielle. Vivirán con nosotros un tiempo- explica la mujer a la niña que se abraza a sus faldas con cierto temor

- Hola, señorita. Mi nombre es Lucille, es usted tan hermosa como su madre- se presenta la morena

- Y yo soy Serena, creo que podremos ser grandes amigas ¿no lo crees?

- Señora, estamos aquí a su disposición para lo que usted ordene.- Dice educada la de ojos color rubí

- Siéntense, por favor- pide Bridget

- Pero mi señora….

- No me gusta hablar con personas de pie. Tomen asiento, por favor

Las dos mujeres se observaron extrañadas pero obedecieron a Bridget y se sentaron ante ella

- ¿descansaron anoche?

- Los cuartos que nos asignó son muy cómodos, mi señora, le agradecemos

- Bueno, solo será temporal, Endymion y yo queremos construir nuevas casas para nuestra gente y me gustaría que ustedes habitaran en ellas.

- Eso no es necesario, nos agrada el lugar donde nos ha instalado y no necesitamos más.

- Dejen esas cosas por mi cuenta ¿les parece?

- No tenemos palabras para agradecerle que nos permitiera quedarnos en su hogar, mi señora. Hace mucho que mi pequeña y yo no lo pasábamos bajo un techo. No tenemos como agradecerle.

- Me gustaría que se quedaran con nosotros el tiempo que ustedes deseen.

- ¿cómo podemos ayudarle?

- Bueno, mis chicos necesitan compañía, quizás Serena podría pasar un tiempo con ellos y así mantenerse ocupada.

- ¿quiere que sea la niñera de sus hijos?

- No necesitan una, pero puedes ser su amiga ¿te agrada?- Interroga la pelinegra a la muchacha de ojos azules

- Cla…claro

- Lucille…No tenemos muchas cosas por hacer en Moncrieff Camp, pero quizás podrías ayudar a la señora Sinclair con algunas cosas de la casa ¿no lo crees?

- Lo que usted desee, mi señora. Nunca acabaremos de agradecerle su apoyo

- Eso no es importante. Danielle, ¿porqué no le muestras a Serena Moncrieff Camp y se hacen amigas?

- es que…

- Anda, ve con ella. Preséntasela a tu hermano ¿dónde se ha metido ese niño?

- Seguramente curando conejos o pájaros, mami.

- Entonces vayan.- pide Bridget- Deseo hablar con Lucille un segundo

- sí, ven conmigo Serena. Nos divertiremos

- Deben estar aquí para la cena.

- Sí, mami- alcanza a gritar la pequeña de ojos azules mientras sale corriendo del estudio dejando a solas a las dos mujeres en él.

- ¿de qué es de lo que quería hablarme, mi señora?

- Lucille…tengo una duda…

- ¿qué ocurre, mi señora?

- Sé que mi marido no les ha preguntado y yo tampoco, pero…quiero que usted me lo diga ¿hay algo que deba saber sobre ustedes?

- Quizás lo único que necesite saber es que no vamos a darle problemas. No hay nadie que nos siga, no somos fugitivas.

- ¿y el padre de Serena? ¿no les buscará?

- Ellos murieron hace mucho tiempo ya, mi señora. Yo me hago cargo de la señorita desde entonces.

- Entiendo, es una noble labor la tuya, Lucille…

- Esa chica es mi única familia y…

- No te preocupes, así seguirá siendo. Nosotros las protegeremos, este será su hogar a partir de hoy.

- Le agradezco tanto, mi señora- agradece la de ojos de rubí con devoción en la mirada. Esa mirada le daba a Bridget más deseos de preguntar, de saber, de conocer…pero decidió no hacerlo.

- Vamos con la señora Sinclair para que se conozcan. Aunque te advierto que no es una mujer fácil de tratar.

- Descuide, no obtendrá queja alguna, estoy segura de que la señora Sinclair y yo nos llevaremos muy bien.

Y las cosas fueron así. La señora Sinclair podría lucir malhumorada, pero cuando se dio cuenta de lo útil que Lucille podría resultarle, terminó por aceptarla y tal vez incluso hasta apreciarla, Lucille sabía mucho, sobre demasiadas cosas…

- ¿qué te han parecido las nuevas inquilinas?- Interroga Endymion al final del día mientras se descalza las botas

- Son agradables, querido. Lucille y la señora Sinclair se están llevando de maravilla y Serena está haciendo lo posible con los chicos.

- ¿de verdad?

- Raymond la ha aceptado en seguida pero Danielle es más desconfiada.

- Es idéntica a ti, querida. Sigo sorprendido de que las dejaras entrar a la casa. Me gustaría que fueras así de desconfiada con los caballeros que llegan a casa.

- ¿esos son celos, Sir Endymion?- Se divierte la pelinegra mientras se sienta a horcajadas en el regazo del pelinegro.

- Todos los días, Lady Bridget. Usted tiene ese efecto en mi

- Me agrada saberlo, aunque seas un celoso de lo peor.

- Quizás no sean celos- deduce el pelinegro mientras baja el tirante del camisón de la muchacha de ojos amatista para dejar descubierta su clavícula, luego sus pechos.

- ¿entonces qué es lo que son?

- Simplemente….- susurra Endymion deslizando sus labios por la piel desnuda de Bridget- que….- sus labios bajaron de la clavícula a los pechos, deteniéndose en el erguido pezón- Lo mío es mío y no me gusta que nadie más lo mire siquiera.- Los labios de Endymion se abrieron para detener entre la punta de sus dientes el erguido pezón rosado de Bridget, un gemido ahogado salió de sus labios- nunca…

- Eres… demasiado…. posesivo, Endymion- apenas logra articular ella cuando por fin conecta su cerebro a la boca.

- si. Lo soy- disfruta él mientras siente como la pelinegra lo tumba sobre la cama, unas fuertes manos se posan en sus glúteos- y tu eres igual.

La malicia apareció en la mirada amatista de Bridget, que deslizó sus manos bajo el camisón para buscar los botones del pantalón de Endymion, ambos sabían en lo que iba a terminar.

- ¿yo?

- Si, usted, Lady Bridget. Usted es tan celosa como lo soy yo. Por eso me extrañó que les permitieras a esas mujeres quedarse con nosotros y entrar a la casa.

- Endymion. No soy una mujer insegura y tampoco soy celosa Irracional. Serena podría ser Danna y Lucille…bueno…no son precisamente las mujeres mayores tus favoritas

- En eso tiene razón, Lady Bridget.- sonríe él- En este mundo solo hay una mujer que es mi favorita, la única.

-¿de verdad?- disfruta ella mientras se deshace de la camisa de él- Estoy interesada… ¿de quién se trata?

- ¿no lo adivinas? -Sonríe el pelinegro elevando un poco sus caderas, la malicia por lo que vendría apareció en ambas miradas.

No hubo una respuesta, pero la unión de sus cuerpos fue todo lo que ambos necesitaban. El sentirse el uno dentro del otro, el entregarse piel con piel.

Quizás Bridget era una mujer celosa al igual que Endymion, quizás cualquier otro se hubiese vuelto loco con todo eso, pero ellos no, para ellos sus celos eran solo el combustible que mantenía la pasión encendida, porque el amor…el amor entre Bridget y Endymion no tenía fecha de caducidad…

¡Hola! les dejo el ultimo capitulo de "vidas pasadas" es algo bastante dificil ultimamente escribir y voy muy lento pero no se me olvida, sorry por tardarme tanto, si alguien sigue leyendo por algún sitio muchas gracias, no prometo publicar pronto pero prometo no dejar esta historia sin terminar, palabra de marciana :D