Vidas pasadas

Capitulo 26

Los dulces Abuelos

Hoy Endymion ha salido de casa, seguro algo que tiene que ver con Bridget, hay mucho misterio alrededor de esa mujer…y de todo en Moncrieff Camp. Quizás incluso yo. No le he contado a Endymion nada de mis sueños, de mis visiones y de todo lo que me hace sentir esta tierra. No comprendo de dónde viene todo, antes, la vieja Rei, la que vivía en Japón se hubiera burlado de todas estas ideas que pasan por mi mente sin orden alguno. No entiendo nada, lo único de lo que estoy completamente segura es del amor que siento por Endymion Moncrieff, aunque no sé si esto es amor a primera vista o si se trata de un amor que ha existido desde tiempos ajenos a mis conocimientos, a mi lógica.

Un fuerte pinchazo en mi hombro me hace verme en el espejo, una marca de quemadura se nota en él, estoy por revisarme pero Makoto entra de repente y subo el hombro de mi bata para que no lo vea

- Buen día, dormilona

- Hola, Mako- Chan. ¿cómo estas?

- De maravilla, estoy de acuerdo contigo, los escoceses tienen su encanto.

- ¿Andrew?- Interrogo

- Andrew…el exquisito Andrew…Oui, Oui…

- Eso es francés

- Si también el estilo de co…¿te sientes bien? Aun estas en bata ¿noche agotadora con Endymion?

- No…es solo que…quise quedarme así un poco más

- Escocia te ha sentado bien, pero te he visto algo decaída en estos días, no eres la misma Rei de siempre

- No me siento la misma, amiga..hay algo entre estas paredes que me está cambiando

- ¿tiene algo que ver con el Escocés? Sabes…es lindo, pero…¿no crees que es demasiado raro? y no solo por ese asunto de la inmortalidad, es demasiado misterioso

- No es el único con misterios, yo no le he contado nada sobre mi

- ¿qué tendías que contarle? No hay nadie de quien…ah, claro…ya entiendo. ¿no le has hablado de "él"?

- No. No es la mejor idea. Endymion es extremadamente celoso

- Algo que compartir contigo

- Yo no soy celosa.

- No lo eras hasta llegar a Escocia, he visto como miras a la asistente de tu hombre, si pudieras la matarías.

- Claro que no.- Me indigno

- Señorita Hino…- escucho a alguien llamarme en la puerta y es esa mujer…

- fuera de aquí

- He venido a curar su hombro, el señor me dijo que estaba herida

- ¿te lastimaste el hombro?- Se sorprende Makoto

- No me interesan sus cuidados, salga de aquí

- debo insistir. En estas tierras las heridas son peligrosas, por favor…no sea necia

- Debes hacerle caso, amiga. No seas testaruda. ¿dónde está la mujer madura que conozco?

- bien…-digo de mala gana

- Iré a buscar algo de comer, regreso en un instante- me dice Makoto mientras sale de la habitación de prisa, yo no tengo tiempo de alegar nada.

- Por favor, permítame curar su hombro

La mujer se acerca a mi y colocando una bandeja sobre el tocador descubre mi hombro, el ardor aumenta y ella lo nota.

- ¿cómo se hizo esto?

- No lo sé…solo apareció

La veo abrir un frasco con una sustancia espesa que coloca en mi espalda, el dolor se calma de inmediato y yo me relajo.

- ¿qué es eso que me ha puesto?

- Es solo un poco de caléndula, le ayudará a sentirse mejor- me dice con voz pausada, algo me dice que no es una mala persona, pero también una parte de mi me dice que me oculta algo- Señorita Hino, creo que usted está malentendiendo las cosas, el señor Moncrieff y yo…

- no me interesa si hay algo entre ustedes o no.

- No lo hay- dice seca- yo solo

- haces el trabajo sucio por él ¿no es así? Guardas sus secretos, eso lo entiendo

- Hay cosas que…quizás aun no es momento de que conozca.

- Claro y son ustedes los que deciden por mi qué es adecuado y qué no lo es ¿correcto?

Un silencio de parte de la mujer de ojos rubí

- Le he preparado un poco de té, le hará bien…debería tomarlo- me dice mientras sale de la habitación.

Quizás es el hecho de que Endymion tenga secretos conmigo lo que en realidad me molesta, no es culpa de Setsuna, pero me molesta aun más que él comparta secretos con una mujer.
Tomo la taza de porcelana entre mis manos y aspiro su aroma, huele a lavanda y ese olor despierta una memoria en mi "tome esta taza de té, mi señora…le hará bien" sale de alguna parte de mi cerebro y lo bebo.

Jamás había probado un té como este, aun así, el sabor me es familiar y lo bebo; Setsuna tenía razón, me calma al instante.

Endymion aparece un segundo después con pasos calmados y algo escondido entre sus manos

-Buen día…

- Hola…-lo saludo con toda mi precaución, luce preocupado- ¿qué ocurre?

- Setsuna me habló de tu hombro

- No ocurre nada, es solo que…no sé porqué le dan tanta importancia

- ¿puedo ver?

- ¿es esa tu forma de seducirme? Estas perdiendo práctica- intento bromear, pero él luce realmente pálido y serio- ¿qué ocurre, Endymion?

- no me gusta verte lastimada…

- Los humanos solemos enfermarnos y herirnos, Endymion… No tienes porqué dramatizar de esa manera

- No quiero que nada te ocurra, Reiko…te quiero ver bien…siempre, no quiero que nada te dañe

- ¿todo eso por una pequeña herida? Vamos, no seas tan dramático- me burlo y consigo que él sonría aunque sea un poco- Anda, ven acá.

Se acerca sigiloso y me rodea con su abrazo, el beso es inminente, delicado y perfecto.

- ¿qué es eso que escondes?

- Chocolates, los mandé traer para ti

- ¿es por ello que desapareciste esta mañana?

- Tuve que ir a Edimburgo por ellos

- ¿fuiste a Edimburgo a comprarme chocolates? Que tierno…

- Claro que no. Fui a Edimburgo a Recoger tus chocolates, llegaron directamente de Bélgica esta mañana

- ¿Bélgica? ¿estas loco?

- Son los mejores chocolates del mundo. Quise llevarte pero me preocupa tu salud, cuando esté mejor iremos juntos

- Es solo una quemadura y no tienes porqué exagerar tanto. Dame esos chocolates

Le arrebato la caja y la abro, para mi sorpresa son un centenar de chocolates amargos en forma de fénix, son tan perfectos que da pena comerlos.

- He notado que te gustan los fénix así que mandé a hacer algunos de chocolate para ti, no tienes por qué preocuparte, cuando los termines mandaré a hacer más, así que disfrútalos…

Pruebo uno y son realmente deliciosos, él me abraza por la espalda y miramos hacia los Highlands

- me encanta tenerte aquí

- ¿has probado el té que prepara Setsuna?

- ¿té de lavanda? Si… es exquisito, me encanta

- me hizo recordar cosas

- ¿cosas?

- de mi infancia- miento- esas cosas pasan

- si, tienes razón, hay olores que evocan recuerdos, como tu cabello…

- ¿mi cabello?

- Amo el olor de tu cabello

- Huele a lavanda.

- así olía el cabello de mi madre

- ¿en verdad?

- Han pasado siglos, pero…recuerdo tan bien la paz que sentía cuando olía su cabello mientras me abrazaba

- Nunca hablas de tus padres…

- Lo sé….Duele- me confiesa apenado- Es una parte de mi que hiere cada que la recuerdo, Reiko…

- Entiendo, hay cosas que es mejor no recordar

- No- me corta él- No quiero secretos innecesarios entre nosotros.

- Endymion…

- Solo Bridget y tu saben la verdad sobre mis padres-me explica tumbándose en la cama, me invita a recostarme en él y me estrecha entre sus brazos- Eran el matrimonio más envidiado de toda Escocia, Duncan Moncrieff reía cuando mi madre estaba a su lado.

- ¿qué fue lo que pasó entonces?

- ella desapareció un día, sin más ni más. Solo dejó una carta donde decía que tenía que irse y no la veríamos nunca más. Jamás se despidió, jamás volví a verla…eso enloqueció a mi padre y lo convirtió en el monstruo que era.

- Debió ser muy duro para ti vivir todo eso…

- Me marcó y odié a mi madre mucho tiempo

- ¿ya no la odias?

- No podría

- ¿por qué no?

- Por Bridget…

Siempre la maldita Bridget

- ¿estas celosa?

- Claro que no, ¿por qué habría de estarlo? No puedes amar a nadie más que no sea yo- No me importa si está viva o no. ¿me entendiste?

- Por supuesto que lo entendí, me lo has dejado bastante claro, linda

- ¿me contarás qué pasó después? Con tu familia

- Me sorprende que no intentes matarme por cualquier cosa que pueda haber cometido

- me trajiste chocolates…eso te salva por hoy

Endymion ríe cristalinamente y me estrecha con ternura

- me haces tan feliz…

- Entonces compláceme...¿si?- Digo haciendo mi cara más suplicante y él accede tomando aire. Se ve que no le es fácil…

Moncrieff Camp, muchos años atrás

El cuarto de música tenía un aspecto que hacía mucho no presentaba, estaba en paz…

Generalmente por las noches siempre tenía demasiado ruido, Raymond torturaba al piano mientras Danielle hacía lo propio con el arpa de su madre, aquella tarde solo se encontraban Bridget y Serena.

- No entiendo, señora Moncrieff, esto es muy difícil

- Serena, es parte importante de tu formación el saber música. ¿estudiaste tus lecciones de historia?

- Son demasiadas cosas por aprender

- ¿cómo puedes decir algo así? debes esforzarte más, Serena. ¿cómo conseguirás ser una mujer interesante para un hombre como el que me has contado si no te preparas?

- ¿usted se preparó para conquistar a Sir Endymion?

- ¡Para él!...pues no exactamente…Siempre me ha gustado aprender y prepararme pero…. nunca fue por él

- Lamento escuchar eso, linda…- Dice una voz desde la puerta.

- Endymion…regresaste antes- Sonríe la joven que siente un abrazo en su espalda

- te extrañé- confiesa él mientras besa la frente de su esposa, la rubia muchachita se separa mientras tose apenada.

- Disculpa, Serena. No te vi. ¿cómo van las clases? ¿aprendes mucho de mi esposa?

- ella es sorprendente, Sir Endymion. Sabe mucho de todo, de música, de etiqueta, de negocios… creo que no podré aprender tanto ni en diez vidas

- Es verdad, mi esposa es maravillosa.

- Endymion… ¿qué cosas dices?, debes animarla...

- La verdad…Tengo que presumir que tengo a la mejor esposa del mundo, si no lo fueras no habría encontrado los pantalones de montar que encontré en las caballerizas que son tan cómodos.

- Lita me habló de ellos y te mandé traer unos de París. creo que te serán muy útiles

- Y también luzco atractivo en ellos ¿no lo crees?- coquetea él mostrando la prenda portada a la pelinegra

- quizás solo un poco pero no seas presumido- reprende la joven pero sus palabras son calladas por un beso del joven de ojos azules, uno que despierta en ambos un fuego apenas calmado

- Yo…iré con la señora Sinclair- apenas susurró la muchacha y Bridget fue consciente de la situación

- Endymion…deberías de comportarte, avergonzaste a Serena

- Es culpa tuya.

- ¿mi culpa?

- Si, tu culpa… estas usando el vestido violeta…sabes que me encanta como se te ve

- lo notaste…-sonríe divertida la muchacha

- y el perfume de lavanda…amo como huele aquí…- explica él mientras olfatea el lóbulo de la oreja de Bridget, luego el cuello- y también aquí…

- Estas adentrándote en lugares peligrosos, Endymion…

- adoro el peligro…sobre todo si viene de ti…- asegura el de ojos azules mientras consigue sentarse en el sillón y colocar a Bridget a horcajadas sobre él

- los chicos pueden entrar en cualquier momento

- entonces debemos darnos prisa.

Sus labios se estrellaron en los de Bridget, el simple contacto fue una explosión inminente, las manos ansiosas de Endymion recorrieron el cuerpo ardiente de la pelinegra que se estremeció al contacto.

- ¡mamá, papá, hemos llegado!- se escuchan dos vocecitas desde el pasillo

- se terminó la fiesta- rió la mujer de ojos amatista mientras se puso de pie para arreglar su vestido

-de momento…-amenaza él

- hemos vuelto- explica sonriente el niño de ojos amatista

- mami, hemos conocido a los padres de lady Ferguson. Son muy divertidos. Tienen un acento gracioso, dicen que vienen de un país que queda muy muy lejos ¿qué es un país?- Pregunta la niña

- Ellos vienen de Francia, pequeña. Está del otro lado del mar

- ¿tan lejos?

- Un día te llevaremos a conocerlo, Danielle- promete el padre- a tu mamá le encantó

- ¿tu ya conoces ese lugar tan lejano?

- claro que si, Dany. Tu padre y yo fuimos algunas veces.

- ah, justo de ahí nos trajeron entonces- dice la niña

- ¿de qué hablas, pequeña?- interroga el padre

- el padre de Lady Ferguson nos dijo que los bebés venían de París

- eso justifica las visitas anuales de Andrew y Lita a París- se burla Endymion pero siente un golpe en las costillas por parte de la pelinegra- solo bromeaba

- Deberían de ir pronto. Nos gustaría que nos trajeran un hermanito. Los Hansford son muchos y Danielle y yo solamente somos dos.

- Si, Briss. Deberíamos ir a París…sería lindo.

- Hablaremos de ello después- dice seria la joven señora Moncrieff

- Papi…

- ¿si, Dany?

- Vimos pinturas de los padres de Sir Andrew, los padres de Lady Ferguson nos mostraron algunas de ellos, en Elgin hemos visto cuadros de mamá y del tío Raymond, pero nunca vemos nada de tus papás ¿por qué?

- Pues…porque….

- A su padre no le agradaban las pinturas, chicos- interviene Bridget. Ese es el motivo

- ¿ni una? ¿y por qué nunca nos hablas de ellos? ¿cómo era la abuela Moncrieff? ¿era bonita como mamá?

- ¿cantaba igual de bien que ella?

- ¡chicos, dónde están?- grita emocionada la joven Danna- vengan acá. Ha llegado un obsequio para nosotros.

- ¿en serio?- brincan los dos niños esperando recibir a su tía que aparece acompañada del joven Helios Sweeney

- Helios tuvo que ir a Inverness por algunos asuntos de su padre y el doctor Sweeney nos ha enviado algunos obsequios- se emociona Danna mientras Endymion sale en silencio de la habitación, ella intenta detenerle, pero Bridget le hace señas para que no lo haga- ¿quieren ver lo que les ha mandado?

- ¡Si!

- Chicos, Subiré un instante. Danna por favor cuida de ellos¿quieres?

- Descuida, Briss. Estarán bien ¿verdad, chicos?

- si, yo quiero ver lo que nos trajo Helios- se emociona Danielle

- ¿será mi microscopio?

- averigüémoslo…

Bridget subió en silencio a la habitación, justo ahí se encontraba Endymion mirado a través de la ventana. Tenía la mirada perdida, lucía serio y pálido, hasta que sintió unas manos cálidas rodeando su torso.

- Briss…

- ¿estás bien?

- ¿por qué me lo dices?

- Endymion, te conozco. Luces demasiado tenso, ¿es porque los chicos hablaron sobre tu madre?

- Briss, no quiero hablar de eso.

- Endymion. Han pasado años y nunca quieres hablar de eso

- Soy demasiado feliz contigo como para querer hablar de algo tan terrible.- Intenta calmar el pelinegro mientras abraza por la cintura a la muchacha de ojos amatista

- No intentes jugar conmigo, Endymion. Te conozco demasiado bien

- no quiero arruinar mi felicidad con ustedes por esos recuerdos tontos.

- Las marcas en tu espalda no son recuerdos tontos…

- Pero ya no importan

- nunca me hablas de tu padre

- Mi padre era una bestia, lo sabes ya.

- También me han dicho que no siempre fue así…

- Briss…no quiero hablar, cambia el tema por favor

- Endymion no puedes

- Dije que no voy a hablar de esto. No quiero hablar de mis padres ¿podrías respetar eso?

- No, no puedo. Si tu vas a portarte de ese modo. No puedes ponerte de esa forma cada que tus hijos hablan de los abuelos de otros.

- No me importa que hagas de mi vida lo que tu desees pero no me agrada que quieras hablar de mis padres.

- Bien, haz lo que quieras, Endymion. Pero te quedas solo. No voy a discutir de esto con un hombre tan terco como tú.- gruñe la muchacha mientras camina hacia la puerta de la habitación

- ¿a dónde vas?

- Esta noche dormiré en la habitación de Danna. No voy a dormir con alguien tan terco como tu que se niega a ser sincero.

- pe..pe…pero…

- Buenas noches, Endymion

- ¡Bridget!

El Grito de Endymion se ahogó tras esas paredes. Bridget no dormiría esa noche en la habitación, Endymion tampoco pudo conciliar el sueño.

- ¿Hoy tampoco vas a hablarme?- dijo el pelinegro a su esposa dos días después de que ella le aplicase la ley del hielo.

Bridget se puso de pie y caminó hacia las caballerizas, Endymion la siguió al instante

- Briss, no puedes seguir así. Háblame, aunque sea con insultos, aunque sea con gritos ¡háblame!

- ¡No pienso hablarte!

- ¿qué?

- No entiendo cómo puedes decir que soy el amor de tu vida si ni siquiera me cuentas lo que ocurre en tu cabeza

- ¡Es pasado!

- No es pasado si te afecta tanto, no es pasado si sigues teniendo esas pesadillas.

- Briss…- Intenta replicar el pelinegro pero se detiene- tienes razón…¿quieres pasear conmigo?

Ella duda pero él sonríe con aquella sonrisa que puede convencer a la pelinegra de todo

- Solo un instante…

Subieron a Tuxedo y a Lady Mars y se alejaron en silencio de Moncrieff Camp. Quizás lo ideal hubiera sido montar en tuxedo, pero Bridget no era tan optimista para que aquella charla terminara bien, nunca terminaban bien aunque antes jamás habían llegado hasta ese punto de comunicación sobre el tema.

- Te escucho- dice Bridget cuando por fin desciende de Lady Mars cerca del lago

- Briss…no quiero que estes molesta conmigo

- y yo no quiero que existan ese tipo de secretos entre nosotros- reclama ella- pero si tu deseas que existan…quizás no tenemos la relación que creí que teníamos. Pensé que me querías lo suficiente para confiar en mi.

- Sabes que en nadie confío más en este mundo que en ti, linda...pero…

- ¿pero?

- Esa parte de mi vida me avergüenza…

- Endymion…

- Mis padres no fueron tan dignos como los tuyos. Alguna vez quizás lo fueron, pero eso fue hace mucho tiempo. Mi madre desapareció un día sin más ni más. Supimos por la gente que conocía a mi madre que se fugó con un extranjero. Solo se fue sin preocuparle su hijo o su esposo. Mandó todo al demonio. Desde ese día mi padre se convirtió en otra persona. Un Alcohólico jugador que me odió desde ese momento, mi padre me llenó de golpes y gritos, yo era el culpable de todos sus malos ratos y el responsable de pagar por todos ellos…no es algo que yo quiera recordar y menos algo que quiera que tu sepas…

- Pero entre nosotros no puede haber secretos y lo que tu sientes es lo mismo que siento y. Suponía que algo terrible te había ocurrido, pero no puedo creer que tu madre los abandonara así como así.

- Pues lo hizo. ¿ahora podemos sepultar el pasado?

- No, es que…algo extraño hay con tu historia, Endymion… ¿qué madre abandona a sus hijos así como así?

- Me pediste que te hablara de ella, no me obligues a seguir tocando el tema ¿quieres?

- Endymion…

- Por favor…cede solo esta vez ¿si?

- solo esta vez…-acepta de mala gana la pelinegra

- ¿vas a perdonarme?

- sabes que no puedo estar molesta por mucho tiempo contigo

- solamente la primera vez que llegaste a Moncrieff Camp. Me odiaste por mucho tiempo

- No te odiaba, pero era divertido pelear contigo

- Me agrada que le perdieras el interés a ello

- Querido, aun adoro pelear contigo, aunque prefiero muchas otras cosas más divertidas

- Yo estoy totalmente de acuerdo con ello.

El pelinegro besó los labios de la pelinegra con dulzura, adoraba las treguas entre ambos

- ¿podemos escaparnos un momento de todos?

- Quizás después, querido. En este momento tengo planes

- ¿tú, planes?

- Así es

- ¿puedo saber cuales son?

- ¿acaso alguna vez te lo digo?

- Jamás en todos estos años

- Entonces sigamos conservando el misterio. Te veré en la cena- sonríe la pelinegra mientras se escapa en Lady Mars. Para Endymion era solo un misterio más de su amada Bridget y lo adoraba.

- De verdad no me gustan las muñecas, Serena ¿por qué tengo que jugar con estas cosas?

- Porque te las mandó el doctor Sweeney, Danielle.

- Pues él sabe que no me gustan las muñecas, no voy a usarlas

- ¿por qué tienes que ser tan masculina?

-a mi mami tampoco le gustan las muñecas

- no a todas las chicas nos gustan las muñecas, Danny- interviene la voz de Danna al entrar a la sala- y eso no tiene nada de malo

- Señorita De Byres, yo...yo no quise…yo…

- ya lo sé, no quisiste decir eso, no fue tu intención o alguno de tus muchos pretextos. No me interesa escucharlos Serena.

- Usted es muy injusta, señorita

- le prometí a Helios tratar de llevarme mejor contigo, pero es algo muy difícil para mi. No me agradas

La chica rubia rompió en llanto y se cubrió los ojos para intentar ocultarlo

- solo sal de mi vista

La muchachita rubia salió de la sala dejando a una niña bastante confundida observándola.

- tía, tu no eres así ¿por qué tratas a Serena de ese modo?

- No lo sé, pequeña…hay algo en esa mujer que me repugna, quizás más que si tuviera enfrente a una serpiente…algo en mi me dice que Serena nos hará mucho daño

- ella tampoco me agrada a mí, pero mamá y papá la aprecian mucho

- Lo sé, pequeña. Pero no debes preocuparte por nada. Yo cuidaré de nosotros.

- ¿de verdad tengo que jugar con las muñecas que me mandó el doctor Sweeney? Si son bonitas pero…

- Las detestas- completa Danna y la niña asiente-¿qué te parece si mejor vamos a jugar afuera?, hace muy buen clima

- ¡Si!

- Vamos, busquemos a tu hermano

La joven salió con la pequeña niña de la mano, Una rubia mujer las observaba con coraje desde un rincón, el odio comenzaba a engendrarse en aquella pequeña silueta.

- ¿entonces no me contarás a dónde fuiste?- Interrogaba Endymion desde la puerta principal a la muchacha de ojos amatista

- no

- Briss, tienes días muy misteriosa, anda cuéntame…

- la curiosidad mató al gato, Sir Endymion…

- Pero murió sabiendo

Una cristalina risa de la pelinegra se escapó de sus labios

- Eres terrible, pero no…no te lo diré

- Briss

- Quizás luego, hoy no.

- ¡Briss!- se desespera él

- No puedo creer que luego de tantos años no puedas soportar que te guarde un secreto, Endymion

- De usted deseo saberlo todo, señora Moncrieff. Usted es el significado de mi vida…

Una sonrisa de ternura se escapa de los labios de ella y sabe que casi pierde la guerra

- Buen intento. Vamos a cenar

- ¡Bridget!

- Señores, la cena está lista. Hice la tarta que tanto le gusta a Lady Bridget

- ¡maravilloso! Vamos, querido

- Pe…pe…

-pero será después…no seas impaciente

- Claro- se resigna él

Para Bridget no había nada que no pudiera lograr, para Endymion no había mayor frustración que el que su esposa le guardara un secreto, aun así sabía que no sabría que ocultaba hasta que ella lo quisiera descubrir.

Hola:

Chicas, les traigo un nuevo capitulo de vidas pasadas, como les conté estoy ya escribiendo la parte final de este fic, una o dos lineas y tan taaaan. No hay mucho para trabajar por lo que quizás despues de "Vidas pasadas" no vean mucho de mi, pero sigo trbajando, lo prometo :)

Guadalupe Flota, gracias por tu Review, no pude responder a tu Review pero si lo leí, mil gracias :)

Irais:

Creeme que odiarás a Serena Aun más, es más mala que los chicharos y los pepinillos

a todos los demás que leen por aquí y por allá sin dejar Review, gracias por leer, aunque sea en silencio, espero sus comentarios, ¿qué les parece como va esto?

Con cariño:

La Maga