Vidas pasadas

Capitulo 28

Lady Neris

- ¿qué es lo que dijiste, Briss?

- La encontré, a tu madre

- Te dije que no quería que investigaras nada

- Por eso te mentí. Sabía que no estarías de acuerdo con que investigara su paradero, Damon me ayudó a encontrarla pero no estaba cerca de aquí, así que…

- Inventaste una coartada- deduce él y abraza a la pelinegra - ¿por qué siempre consigo que hagas las cosas a mis espaldas, Briss?

- Porque eres un cabeza dura.- Dice aun molesta la pelinegra que no está convencida del todo de aquella disculpa

- Soy un cabeza dura

- e idiota

- E idiota. Lo acepto- dice apenado el pelinegro- ¿me perdonas?

- ¿no temes que algún día me canse de perdonar tus tonterías?

- temo todos los días, pero confío en que me amas tanto como te amo a ti y que encontrarás la forma de perdonar a este tonto que te ama, porque sé que seguiré cometiendo errores por toda la eternidad.

- Sigo molesta por tus dudas, Endymion Moncrieff

- sigo celoso por esos días que pasaste con Damon

- no fue una aventura

- Lo sé, pero odio compartir tu tiempo con alguien más

- ¿podrías no ser tan posesivo?

- No en realidad…pero me esforzaré por mejorar

- Jamás cambiarás ¿verdad?

- Cuenta con ello, linda

- Iremos con tu madre

- No, eso jamás

- Iremos con tu madre. Punto

- No podrás convencerme, Bridget

- Endymion….

- Dije que no. Esa mujer ya no es parte de mi vida.

-No voy a ceder en esto, Briss. Es mi última palabra

- Bien…

La mujer de ojos amatista miraba emocionada por la pequeña ventanilla, el hombre a su lado no se veía tan contento y se encontraba en silencio al lado de la sonriente mujer.

- luces serio

- No sé en qué momento me convenciste de esto, Bridget

- Se mover tus hilos- dijo sonriente la joven

- creo que abusas de tus poderes sobre mi.

La pelinegra sonrió y acercó sus labios hacia los de él, casi hasta rozarlos

- Anoche no te quejaste en absoluto, querido..

- fue así como lograste convencerme de venir aquí

- es verdad. ¿alguna objeción?

- podrías convencerme de que estoy haciendo lo correcto- Pide el pelinegro tirando de la joven de ojos amatista sobre su regazo, abrazándola con fuerza y acariciándola sobre el vestido.

- quizás…pero hemos llegado, debemos de bajar, Sir Endymion

- ¿en serio vas a dejarme así?

- Por supuesto. Si es un buen chico quizás en la noche podamos terminar con esta charla, por el momento…tenemos algo que hacer.

- genial…más espera

- Deja de llorar, princesa

La pareja bajó en silencio del coche y la joven mujer sacó un pequeño papelito de su de entre sus ropas, Caminó con seguridad hasta una pequeña casa que tenía inscrito el mismo número que el papel entre sus manos.

- ¿Dígame? - Abre la puerta una anciana que mira con desconfianza a la pareja

- Buscamos a Lady Neris Moncrieff

- ¿quién le busca?

- ¿está ella aquí?

- depende quienes le busquen

- Mi nombre es Bridget de Byres y él es Endymion Moncrieff, mi esposo…hijo de Lady Neris…

- Por dios santo…pasen por favor…- se sorprende la anciana haciendo pasar a la pareja e invitándoles una taza de té.

Endymion miraba nervioso hacia todos los rincones posibles de la casa, quizás buscaba una prueba, tal vez esperaba ver salir a su madre de alguna habitación.

- Qué mantel más lindo- Dice la pelinegra mirando a la pequeña mesita frente a ellos cuando están sentados bebiendo la taza de té

- Gracias…-dice la ancianita tomando con dificultad la taza, Bridget la ayuda y termina sirviendo el té

- ¿dónde…dónde está ella?

- quizás usted no lo recuerda, pero yo trabajaba junto a su madre, cuando usted era muy pequeño- explica la mujer

- No recuerdo nada en absoluto- mintió ofendido el pelinegro

- usted amaba jugar con ese caballo suyo, solía decir que lo curaría de enfermedades que no tenía y también amaba tocar el piano con su madre. Debe recordarlo

- Señora…¿usted puede darnos el paradero de Lady Moncrieff?

- ¿cómo dieron con su paradero?

- Mi mujer es Bastante insistente

- creímos haber borrado nuestro rastro…

- ¿por qué querrían hacer eso?

- Porque ella escapó con otro hombre

- ¡Endymion!- Reprende Bridget

- ¡Mi señora jamás habría hecho eso!- se molesta la anciana- Ella adoraba a su familia

- ¿Adoraba?- interroga preocupada la pelinegra

- ¿quiere explicarse mejor?

- Mi señor, ¿le ha contado algo su padre sobre su abuela materna?

-Jamás hablamos de nada que tuviera que ver con ella

- Quizás su padre le habría contado que Lady Neris quedó huérfana de madre muy joven… mi señora creyó que era una enfermedad desafortunada, por desgracia…años más tarde, cuando usted era un pequeño, descubrimos que era algo hereditario.

-no la entiendo, mi madre era una mujer sana.

- su abuela también lo era, luego comenzó a sentirse mal, perder las fuerzas y supo que pasaría…

- ella se fue

- ella no quería que usted le viera agonizar, no quería que la viera consumirse lentamente. Por eso decidió dejarlos, a su padre y usted.

- Pero ella dejó una carta…ella dijo que…

- que dejaba a su padre por alguien más. ¿usted cree que su padre la hubiera dejado ir si hubiera sabido la verdad? Ella no quería verlos sufrir, mi señor. No quería que la vieran consumirse

- Pe…pe…pero….- Argumenta confundido el pelinegro

- ella no quería verlos sufrir, Endymion.

- Entonces solo decidió por nosotros y decidió abanarnos.

- ¿nos permite un segundo a solas, por favor?

- Claro, mis señores…estaré en mi habitación

- ¿por qué siempre tienes cabeza tan dura?- interroga la de ojos amatista

- ¡Bridget!

- ¡siempre tomas todo por adelantado!

- ¿adelantado? La señora me abandonó, me dejó con ese monstruo que bien pudo matarme

- Ella no sabía que tu padre cambiaría así

- ¿y?

- No puedes culparla de eso, ¡madura, por dios!

-¡la culparé hasta el día que me muera! Ella me abandonó, Bridget

- Si, pero tenía una razón…y la entiendo.

- ¿estás diciendo que tú también me abandonarías si algo te pasara?

- Por dios santo. ¿cómo pude casarme con un hombre tan demente? ¿acaso no comprendes lo que hizo?

- Solo puedo decirte cómo me sentí…me sentí destrozado

- ¿y no puedes imaginar cómo se sintió ella? Enfrentando esa enfermedad sola….

El pelinegro se quedó sorprendido

- ¿te has puesto a pensar lo que ella sintió? Claro que no lo has hecho, Endymion. Tu madre no quiso verlos sufrir ni que la vieran deteriorarse poco a poco y por eso decidió alejarse de ustedes ¿imaginas lo sola que se sintió?

- ¡nos abandonó!

- Ustedes dos son iguales. ¿recuerdas las veces que te has enfermado? Cómo te rehusas a que te cuide y prefieres esconderte en los rincones para que no te vea sufrir...

- Lo hago para que no te preocupes- se defiende el de ojos azules y es solo con la mirada de su esposa que logra comprender- si…somos iguales

- Ella no los dejó por otro hombre como decían las malas lenguas, los dejó por amor..

- me lastimó mucho, Bridget

- Ella también sufrió

- Briss…

La mujer de cabellera plateada salió de una pequeña habitación en silencio, buscando la mirada de las personas que aguardaban por ella.

- Mi esposo y yo hemos terminado de hablar…

- Me gustaría que me indicara dónde está mi madre…deseo verla

- Mi señor, me encantaría complacerlo, pero…Lady Neris murió hace varios años…su enfermedad

- ¿qué? ¿todo esto para nada?- se enoja él- Ella…muerta. Nos vamos, Bridget

- Pero…

- va…mo…nos

El hombre de ojos azules sale de la casa sin decir palabra alguna, toman de la mano a su esposa y con evidente molestia, no se despide, ella apenas y logra decir un par de palabras excusandose con la mujer mayor.

- ¿estás demente? ¡qué sea la última vez que me sacas de ese modo de un lugar, Endymion!

- Briss. yo…

- "Briss…yo…" ¡Nada! ¿cuándo vas a usar ese cerebro que tienes en la cabeza? Siempre eres demasiado impulsivo

- ¿disculpa?

- Yo no salgo de las habitaciones de esa forma

- ¿ah no? ¿te recuerdo la cena del viernes pasado?

- Eso es diferente. Sabes que odio a esas exnovias tuyas. Pero ese no es el punto. Tú no deberías de haber actuado así

- ¿crees acaso que no me dolió saber que toda esta búsqueda fue por nada? Tantos años, tantas discusiones contigo para que ella esté…muerta

- al menos ahora sabes la verdad y podrás perdonarla…¿no lo crees?

- si…es verdad

- Si no hubiéramos salido de esa forma quizás ahora sabríamos dónde descansa tu madre…

- Briss…

- Lo sé. Sé que es duro. Anda, ahora invítame a comer algo, quizás después de comer tu humor mejore.

- ¿qué desea comer mi amada Briss?

- me hablaron de un lugar no muy lejos de aquí. Ese mal rato te costará más que una copa de Whisky

- Lo que tú me pidas, Briss…

- No sé por qué no me canso de escuchar esas palabras

- tambien quiero pastel

El pelinegro sonrió la pareja ordenó apenas y el mesero llegó a tomarles la orden, un par de sopas y algo de carne fue servido de inmediato en sus mesas, la pareja comenzó a comer de inmediato, estaban hambrientos.

- Hace días que no te veía tan buen apetito

- La comida aquí es deliciosa ¿no lo crees? - dice la pelinegra mientras devora su comida

- Es verdad. No me había dado cuenta de que también estaba hambriento- acepta el pelinegro cuando se da cuenta de que también está comiendo con mucho apetito- creo que ambos tenemos más apetito cuando no estamos peleados

- Es bueno pelear contigo tan a menudo, me ayuda a conservarme en forma

- ¿crees que sean las discusiones o las reconciliaciones las que te ayudan a mantener tu figura?

El comentario llegó justo cuando el mesero traía un par de copas de helado, lo que puso nerviosa a la pelinegra y esta derramó un poco de vino sobre su falda, el mesero se apresuró a buscar algo para secar a la joven, pero Endymion sacó un pañuelo y ayudó a su esposa a secar la tela.

- ¿ves lo que pasa cuando me distraes?

- Lo lamento, creo que tendremos que ir a comprarte un vestido nuevo

- no importa, sabes que no me preocupan mucho, ya nos vamos a casa, la mancha no se nota tanto y…

- ¿ocurre algo?

- Nunca te había visto este pañuelo

- Linda…no te pongas celosa. No me lo dio ninguna ex novia y menos alguna conquista actual. Es un viejo pañuelo…mi madre lo tejió para mi cuando era pequeño, lo encontré antes de salir de viaje en las cajas viejas y…me dio nostalgia.

- debemos irnos

- Pero, Briss. No puedes hacerme una escena por eso

- Nos vamos. Paga

- ¿ahora qué pasa por tu cabeza?

- Apresúrate, querido

El pelinegro no entendía muy bien el porqué de la actitud de su esposa, tampoco comprendí el motivo por el cuál lo llevó de regreso a la vieja casa donde habían estado horas antes.

- Señora, creí que habían regresado ya a casa.

- No…me ha quedado una duda, Señora….

- ¿una duda?

La pelinegra se sienta sin invitación de nueva cuenta en la sillita donde estuvo antes, observa curiosa el pequeño mantel sobre la mesa.

- Lindo mantel ¿es nuevo?

- si, ¿le gusta?

- Es muy lindo. ¿usted lo hizo?

- si…si…Yo lo hice, mi señora.

- ¿cree que sea posible que me enseñe? Me encantaría hacer unos para mi casa.

- ¿tú?- se sorprendió el pelinegro pero su esposa lo observó con mirada asesina

- Por favor…- pide ella de la forma más dulce posible

- Bueno…la verdad es que yo…es que…pues…

- ¿quiere presentarme a la persona que hizo este mantelito?

- Yo…

- Quizás Lady Neris pueda enseñarme

La anciana miró con sorpresa a la mujer frente a ella, Endymion con Confusión.

- Briss, la señora nos ha dicho que mi madre está muerta y que…

- Quizás no dijo toda la verdad ¿no es así? Estas puntadas son iguales a las de tu pañuelo, Endymion…La señora Sinclair me dijo que tu madre tenía muchos talentos únicos, entre ellos el bordado, me contó que hacía puntadas que nadie más podía igualarle, solo quiero saber si por fín existe alguien que lo consiguió

- No…tiene razón, señora…no fui yo quién bordó este mantel.

- Lo supuse.

- Pero le prometí a mi señora guardar su paradero por siempre y…

- No la obligaré a romper su promesa- tranquiliza Bridget- pero tampoco me iré sin conocer la respuesta.

- Mi señora… ¿qué hace?

- Encontrar por mi misma a Lady Neris

Bridget se dirigió sin escalas a la puerta de donde vio salir a la anciana, la mujer mayor intentó detener a la pelinegra, pero nada iba a detenerla a esas alturas.

Abrió la puerta sin dificultad y se encontró con lo que esperaba ver, los hermosos ojos azules de donde habían salido los de su esposo, y una tranquila sonrisa de una mujer mayor perdida en la nada.

- Madre…

Una hermosa mujer de cabellera castaña sentada frente a una enorme ventana se veía con la vista perdida, el pelinegro se arrodilló a los pies de la mujer mayor, pero ella parecía estar en otro mundo.

- No mentí cuando les dije que mi señora había muerto. Su mente está en un lugar desconocido hace muchos años. No habla, no tiene reacción alguna, solo borda en silencio, mi señora hace mucho que dejó de ser Lady Neris, Moncrieff.

- Ella siempre será mi madre- se enoja el joven- y volverá a dónde le pertenece.

- Mi señora no deseaba que nadie de la familia la viera en este estado, ella solo deseaba morir en paz cuando llegara el momento, por favor, respeten su decisión.

- Lo lamento, Madre…no voy a darte ese gusto- dice el pelinegro- Señora_ me llevaré a mi madre a Moncrieff Camp. Si desea venir con nosotros es bienvenida y allá tendrá un hogar, si no es así…

-Le juré lealtad a mi señora para toda la vida, no voy a dejarla nunca, donde esté ella estaré yo. Si no puedo convencerlo de dejar a mi señora aquí, entonces me iré con ella.

- Mi madre tuvo razón en confiar en usted para cuidar de ella.

- iré a arreglar las cosas de mi señora- les dejo

- No puedo creer que la descubrieras, Briss- dice el pelinegro cuando por fin se quedan solos

- Nunca subestimes la inteligencia de tu mujer, Endymion…

- Jamás lo haría- dice él abrazando a la pelinegra- gracias por encontrarla…

Decían que Lady Neris era incapaz de tener algún tipo de conexión con el mundo externo, que su cerebro se había desconectado de la realidad, aun así, cuando Lady Neris atravesó junto a su hijo y su nuera las puertas de Moncrieff Camp, una lágrima se deslizó por sus mejillas.

No fue tan difícil explicarle a Raymond y a Danielle que tenían una nueva abuela y que viviría en casa. A ellos les hacía feliz tener una nueva abuela aunque no entendían el motivo por el cuál cuál su abuela parecía estar encantada, como en alguno de los cuentos que leían antes de dormir, quizás alguna bruja mala le había dado algún conjuro que la tenía congelada en ese extraño mundo. Así que todos los días Danielle le pedía a la señora Sinclair que le preparase cocoa caliente para intentar descongelarla mientras Raymond le leía todas las historias posibles para intemtar descubrir la forma de que su abuela volviera a la realidad.

- Danielle, Raymond. Es hora de dormir

- Pero, Madre. Apenas le estamos contando a la abuela la historia de cuando Danielle y yo…

- Lo sé, chicos. Pero tendrán abuela por mucho tiempo, así que déjenla descansar y mañana pueden contarle lo que quieran ¿de acuerdo? Ahora a dormir

- si, mamá…

La joven vio sus hijos salieron resignados pero no conformes con su orden, la muchacha cubrió con una manta a la mujer mayor de ojos azules y le sonrió.

- No sé si lo mejor sea que los chicos le molesten todo el día o no, pero ellos están tan felices de tener dos abuelas que quieren estar con usted todo el tiempo. A ellos les encantaría que pudiera contarles historias sobre su padre, a mi también.

- Linda… ¿qué haces?

- Charlo con tu madre, creo que le hace bien.

- El doctor Nevon dice que no escucha ni entiende nada

- Y yo prefiero esperar a ver qué es lo que opina el Doctor Sweeney. Aun así le seguiré hablando a tu madre, debajo de todo esto está ella, congelada en algún sitio.

- Por eso te amo… - se conmueve el alto Escocés- llevaré a mi madre a su habitación y luego me daré un baño ¿quieres subir?

- quizás después…date prisa. Iré a acostar a los chicos

- te veré arriba

Bridget vio como Endymion se alejaba con su madre en brazos y sonrió para luego recoger unas cosas que los chicos habían dejado para salir luego por la puerta del salón de juegos de sus hijos, no se dio cuenta que alguien observaba desde las sombras.

- Definitivamente Lady Bridet tiene razón- contó el doctor sweeney cuando salió de la habitación de Lady Neris para hablar con el matriminio Moncrieff - Quizás ella no entre en contacto con nadie en el mundo, pero tiene reacciones ante ciertos estímulos: Sus nietos, su hijo y su nuera, parece que las charlas que Lady Bridget tiene con ella le ayudan mucho.

- ¿cree que se recupere, Doctor Sweeney?- se acerca Endymion con preocupación

- Nunca me había topado con un caso así. Ella definitivamente entiende todo lo que se le dice, pero no puede manifestarlo salvo el uso de sus manos para hacer esos tejidos. Eso es desconcertante

- ¿podemos hacer algo por ella?

- Mantenerla sana como hasta ahora…quizás si algo la motiva lo suficiente para hacerla salir de ese mundo ella hable con nosotros

- ¿de verdad lo cree así, Doctor Sweeney?

- Es lo único que podemos hacer, por el momento.

- ¿cree que ella mejore?

- Por lo que me cuentan ha mejorado mucho desde que llegó aquí. La mujer que la cuidaba cuenta que salvo sus costuras jamás tuvo reacción alguna a nada, pero es cierto que su rostro tiene alguna alteración positiva ante su familia, en definitiva ella puede sentir todo lo que la rodea, pero no puede externar nada.

- Hay que darle tiempo, Endymion…

- Quisiera poder hablar con ella, que me escuchara…

- Te escucha, Endymion…no dudes en hablarle. Tarde o temprano ella te contestará- anima la esposa.

- Espero que así sea. ¿por cierto…dónde está Danna?

- Ella y Helios fueron a pasear. Tenían mucho sin verse y se extrañaban demasiado- explica Bridget

- ¿no deberían estar acompañados?

- Endymion…son Danna y Helios. Todo está bien.

- Además. La señora Sinclair fue con ellos

- ¡Hemos llegado!- se escucha la voz de Danna- No creerían lo que nos encontramos en el camino

- Debió ser algo interesante para que tardaran tanto

- Querido…tenemos visita…

- Sir Endymion…nosotros quisimos aprovechar esta visita para…hablar sobre los chicos

- ¿sobre Raymond y Danielle?

- No…sobre Danna y Helios…

- ¿ellos van en la misma oración?- refunfuña el de ojos azules

- querido…compórtate

- Helios, Hay algo de lo que quieres hablar con Sir Endymion… ¿no es así?

- este…si- dice nervioso el muchacho- Sir Endymion…yo…pues…a mi me gustaría…yo… Quiro pedirle la mano de Danna…yo la amo y…

- ¡su mano! ¡casarte! ¡pero si apenas es una niña!

- Endymion. Ella es apenas un par de años menor que yo cuando me casé contigo

- ¡pero él es un mocoso! ¡apenas y tiene edad para manejar una bicicleta! ¿cómo va a casarse con mi niña?

- Esa es decisión de Danna, no tuya ¿te has preocupado por preguntarle qué es lo que quiere ella?

- ¡yo soy su tutor!- gruñe él, pero la mirada inquisidora de su esposa lo hace desistir- Pero bueno… eres tan necia…Danna ¿a ti te gustaría casarte con este muchachito infantil?

- Si…

- ¡si! ¡Pero ni siquiera tiene barba! Ni un futuro ni nada…

- Me graduaré el próximo fin de semana como Doctor en Oxford, Sir Endymion…Además he estado trabajando y…

- Y piensas llevarte a mi pequeñita fuera de Escocia, con los Londinenses que tienen esa dentadura tan fea y ese acento espantoso y rimbombante que enferma tanto

- No es así, Sir Endymion- se atreve el muchacho a interrumpir

- ¿no?

-Helios ha ahorrado lo suficiente, además tiene mi apoyo financiero y él desea instalarse en Escocia, quizás poner un consultorio en Inverness

- ¿y por qué no en Drumdldictch? - Se atreve Bridget a intervenir

- No, no y no. Definitivamente no. No autorizo esa boda- se enoja Endymion y sale corriendo de la sala. Todos se quedan sorprendidos y es Bridget la que abraza a su joven hermana que está a punto del llanto

- Calma, pequeña…es solo una pataleta. hablaré con él…verás que acepta.

- ¿de verdad lo crees?

- ¿cuándo no he convencido a Endymion de hacer algo? Dale un poco de tiempo…

- ¿cómo van a casarse si apenas son unos niños, Bridget?- grita enojado el pelinegro cuando el matrimonio Moncrieff está por fin en su habitación. Bridget cepilla su cabello y Endymion se encuentra en la cama sentado.

- Endymion, Danna ya no es una niña y creo que Helios

- ¡es un hijo de papi! No tiene nada, Briss.

- ¿entonces necesita ser un heredero para ser merecedor del amor de Danna? - se gira ella con rostro molesto

- ¡Si!...no…Demonios

- Endymion. Helios es un gran chico. Nadie querrá más a Danna que él. Y yo quiero que Danna se case por amor, con el hombre que ella decida, como lo hice yo…

El alto hombre de ojos azules parpadeó sorprendido por las palabras de su esposa

- que tú…¿qué?

- ¿acaso crees que me casaría con un hombre solo por su dinero?

- Pues…no pero yo creí que…

La joven muchacha se pone de pie y camina cautelosa hasta la cama para acercarse lentamente al hombre que la observa confundido

- Nunca me había encontrado con un hombre como tú. Pudiste convertir nuestro hogar en Elgin en un campo de cebada y no lo hiciste, pudiste ignorar y olvidar a la chica que te abofeteó y fuiste a pedir su mano y poner el mundo a sus pies…además, eres un acosador tierno.

- ¿lo sabías?

- ¿Qué me espiabas? Claro que si…tengo unos reflejos de miedo y lo sabes. Me intrigó que te obsesionaras conmigo luego de cómo te traté

- Me robaste el alma desde que bajaste de ese coche…supe que ya no podría vivir sin ti.

- y yo no sabía que eras el heredero de media Escocia…¿crees que te hubiera querido menos si hubieras sido un simple muchacho que acaba de terminar la universidad?

- No quiero que Danna sufra

- Quizás podamos encontrar una mejor forma de evitar su sufrimiento ¿no lo crees?

- Briss…

- Anda…- Pide ella con voz quedita mientras casi roza sus labios con los de él

- ¿me dejarás pensarlo?

- ¿me crees capaz de presionarte?

- ¿sabiendo que tus deseos son ordenes para mi? Jamás podría decir que es presión…

El alto sonríe y ella le regresa la sonrisa. Entonces Endymion estrella sus labios en los de la joven que se vuelve fuego puro al contacto de ambas bocas, la guerra se desarrolla en esa cama, pero es una guerra de la carne por fundirse en un solo ser, es la guerra por demostrar el uno al otro su nivel de entrega, su nivel de pasión, a diferencia de cualquier guerra…en esta guerra no hay perdedores…

El sueño de Helios Sweeney podía ser muy tranquilo, esa noche le costó demasiado trabajo quedarse dormido, fue aun más terrible ya que un fuerte tirón lo hizo despertar y salir de la cama de un golpe, quizás fue eso o el golpe que se dio al caer de la cama.

- Hey, niño Sweeney. Despierta

- Sir Endymion ¿qué hace aquí a estas horas?

- Tú y yo tenemos una charla, levántate y vístete, te veo en las caballerizas, en diez minutos

- pe…pero…

- ¿entendiste?

- Si, señor….

Nadie podía negarle algo así a Sir Endymion Moncrieff. ¿salir? Helios se puso las botas y los pantalones y revisó su reloj, eran las tres de la mañana. ¿qué la ocurría a ese hombre?

- Daremos un paseo- dice simplemente el de ojos azules trepando a Tuxedo cuando el delgado muchacho apenas consigue llegar de pie a las caballerizas

- ¿en qué iré yo?

- No puedes tomar la yegua de mi esposa, solo la soporta a ella, puedes tomar a "Pegaso"

- ¿pegaso?

- Raymond lo encontró en un paseo. No era de nadie de aquí cerca y él lo cuidó. En casa lo consideramos demasiado flacucho y débil para poder soportar a nadie, así que nadie lo monto, solo está aquí con los chicos. Me recuerda a ti.

- cla…claro- apenas y dijo el joven trepando con dificultad a "Pegaso" era verdad, el pequeño animal apenas y podía sostenerlo, el se esforzaba pero ninguno sabía hasta donde llegarían.

- ¿qué hacemos aquí, Sir Endymion?

- Trabajar, niñito. ¿acaso crees que las cosas caen del cielo? Todos los días trabajo arduamente para que esta tierra produzca, para que Mocrieff Camp sea prospero, no me la paso sentado con las manos limpias.

El alto pelinegro tomó un montón de troncos de madera y los cargó en su espalda, se detuvo y observó al joven que lo veía atónito

- ¿no vas a cargar nada? La leña no se moverá sola y la necesitamos para la destilería

- Si…si, señor

El joven doctor apenas pudo cargar la mitad de los troncos de madera que traía el pelinegro y era evidente que le costaba demasiado trabajo hacer las cosas. Cuando por fin los terminaron de cargar todos y el joven muchacho estaba envuelto en sudor, Endymion sonrió.

- Ya hemos terminado de calentar…ahora iremos de verdad a trabajar a los campos de cebada

- ¿qué?...-apenas pudo articular el muchacho

- Trabaremos hasta el anochecer, muchachito

- ¿hasta…el…anochecer? Pero aun no amanece…

- Exacto- dice con una sonrisa malévola el alto pelinegro- a trabajar…

Ese día el joven muchacho resistió lo mejor que pudo. Cargó bultos de alimento, limpió heces de caballos, cargó leñas y bultos de cebada y cuando se dio cuenta el sol se estaba poniendo en Moncrieff Camp.

- ¡Helios!- grita preocupada la joven chica De Byres cuando ve llegar a su novio cansado y sucio- ¿dónde se habían metido?

- Fuimos a trabajar a los campos, Danna- explica el muchacho con dificultad

- Pero mira tus manos, están lastimadas

- No importa. Estoy bien…

- ven conmigo a la cocina, te curaré…

- si, vaya con ella, joven Helios. El día de mañana tenemos otro día igual de excitante…

- Claro, Sir Endymion…mañana estaré listo.

- ¿qué demonios te pasa, Endymion?- gruñe Bridget Moncrieff cuando Danna y Helios han desaparecido y solo están ellos dos- ¿cómo se te ocurre llevarte a Helios a trabajar contigo? él es un chico de letras. No está acostumbrado a hacer trabajos pesados, él no es una bestia

- ¿bestia?...Bridget. Necesito saber que ese "Niño de letras" es un hombre capaz de ver por mi pequeña

- ¿sigues con lo mismo, Endymion?

- Disculpa que te deje sola…esta "Bestia" necesita darse un baño

Endymion no se quedó a escuchar las palabras de su esposa. Lo habían herido bastante.

Decidió salir de casa pero al pasar por la ventana de la cocina escuchó la voz de la joven Danna

- ¿cómo permitiste que te dejara hacerte esto, Helios? Tú no sabes nada de trabajo de campo ¡ve tus manos!

- Danna, si trabajar en los campos de Moncrieff Camp ayudan a Sir Endymion a formarse una mejor idea de mi, entonces te juro que trabajaré muy duro para conseguir su permiso.

- Pero puede matarte…

- Estaré bien… estoy disputo a soportar cualquier prueba para que él me acepte como miembro de tu familia…sé que puedo hacerlo

- ¿tanto me quieres, Helios?

- Te conozco desde hace más de una década, cuando eras apenas una niña y yo un muchacho que gustaba de jugar con mis amigos…desde ese entonces, aunque no conocía el significado de la palabra amor, sabía que mi vida sería muy diferente si no te tenía a mi lado…hoy lo confirmo

- Entonces debes ser muy fuerte, Helios. Endymion no te la pondrá fácil

- No me importa…Lucharía contra mil dragones por ti…

- Endymion es un poco más que eso…deberás ser muy valiente

- Lo seré…

A la mañana siguiente, cuando Sir Endymion Moncrieff se apareció en la habitación del muchacho, éste ya se encontraba vestido y esperándolo.

- ¿nos vamos, Sir Endymion?

- Cla…claro- respondió con sorpresa el pelinegro yendo hacia las caballerizas

El joven de cabellos de luna se trepó al caballo que le habían otorgado el día anterior y pudo seguir el paso mejor al dueño de Moncrieff Camp.

- primero la leña, ¿verdad?- Interrogó el muchacho. Si bien no pudo con la misma cantidad que Endymion Moncrieff, pero lo hizo el doble de rápido y consiguió cargar más cosas, lo mismo fue con el resto del trabajo del día. Aunque claro, las manos del joven seguían cortadas y con ampollas él seguía siguiendo las órdenes de Endymion Moncrieff con entusiasmo, aunque no terminó con las mismas fuerzas el día.

Cuando volvieron a casa el sol estaba a punto de caer,

- ¿tienes hambre, niño?

- algo, Sir, Endymion.

- Debo reconocer que te has esforzado bastante el día de hoy. Creo que intentas convencerme de algo…

- En absoluto..solo deseo redituar en un poco lo que hace usted por mi padre al recibirnos a mi padre y a mí esta temporada en su casa.

- Interesante…- sonríe el pelinegro- muy interesante…

Ambos hombres caminaron rumbo hacia la casa, pero el grito de un chico los hizo desistir de su camino.

Cuando los dos hombres dieron con el causante del grito se encontraron con un chico de unos catorce años con una montaña de troncos de madera sobre él, Endymion y Helios llegaron en tres segundos hasta el chico, el pelinegro se apresuró a quitar del chico la mayor parte de la madera, se detuvo cuando el chico pegó un respingo y Helios lo detuvo.

- Espere…deténgase

- ¿qué te pasa, niño?

- Una de las ramas se clavó en su pierna- explica el chico señalando la herida- no podemos solo tirar de ella, necesito extraerla

- Solo tira de ella

- No, podemos matarlo, por favor, ayúdeme a llevarlo a un lugar más adecuado- pide Helios

Endymion cargó con cuidado al muchacho mientras Helios le decía dónde acomodarlo y ordenaba que le llevaran sus instrumentos y una que otra cosa. El muchacho procedió a realizar su cirugía con el mejor de los cuidados, Endymion solo se limitaba a entregarle las cosas que el joven médico le pedía. Quizás tardaron una hora o poco más, pero al final lograron sacar el trozo de madera de la pierna del paciente y que este no perdiera tanta sangre como esperaban, solo lo mandaron a reposar un par de días y eso fue bastante bueno.

No se habló de otra cosa durante la cena en Moncrieff Camp. Danna estaba orgullosa de su novio y Bridget y los pequeños hacían preguntas a Helios sobre el procedimiento de su operación emergente al afortunado chico. Endymion no dijo mucho y solo citó al joven médico en su despacho justo al terminar la cena. Nadie objetó nada.

- Quería usted verme, Sir Endymion…

- Siéntate muchacho.- pidió Endymion. Al joven no le pasó desapercibida la ausencia de su tono ofensivo al estudiante de medicina- ¿quieres un trago? Creo que te lo has ganado…

- No gracias, Sir Endymion…

- Cualquier aspirante a ser miembro de mi familia debe de saber beber Whisky, mi esposa era una excelente bebedora de Whisky aun antes de casarnos, podría derribar a todos los De Byres y ella seguir en pie. - confiesa emocionado el pelinegro

- Lady Bridget es una mujer interesante- se sorprende el de cabellos de plata aceptando el trago que Endymion le ofrecía

- Debo confesar…que me ha sorprendido la forma de atender a ese joven, muchachito…

- Era mi deber, Sir Endymion.

- Pero eres muy débil para el campo

- Le prometo esforzarme mañana y…

- No…tú no servirás jamás para el campo, eso es un hecho. Tienes manos demasiado finas y frágiles para trabajar aquí

- Lo siento…Pero yo le prometo que…

- No te quiero en mis campos trabajando, sería estúpido que te cortaras las manos en loa tierra y que no pudieras salvar la vida de alguna persona.

- Yo solo quiero ser digno de Danna, Sir Endymion…

- para mi jamás serás digno de ella

El de ojos dorados se encogió de hombros preocupado que estaba a punto de abrir su boca, pero Endymion lo detuvo.

- Pero si vas a casarte con Danna debes de tener algún medio para mantenerla y…

El joven abrió sus ojos desmesuradamente, no podía creer lo que estaba escuchando

- Usted dijo…

- ¿acaso eres sordo? Hablaremos de la boda después de que te gradúes, no antes, pero ni se te ocurra esa tonta idea de asentarte en Inverness o en Edimburgo. Acabo de darme cuenta que Moncrieff Camp necesita un médico y preferiría no tener que contratar uno ajeno a nosotros, quizás tú me saldrás más barato.

- Cla…claro por supuesto.

- Bien…ahora no me quites el tiempo. Vete a dormir

- Si, Sir Endymion.

El muchacho agradeció emocionado las palabras del hombre mayor y salió casi corriendo del estudio buscando a Danna, un par de segundos entró Bridget con total naturalidad y sin disimular que lo había escuchado todo.

- ¿ya estas contenta?

- ¿contenta de qué? ¿acaso crees que te estuve espiando?

- Amor, pude oler tu perfume a través de la puerta desde el momento en que te paraste enfrente…

- Increíble- refunfuñó ella sirviéndose un trago de whisky y sentándose sobre el regazo de Endymion.- Entonces debes saber que me siento muy orgullosa de ti, Endymion Moncrieff…

- sigo pensando que es un niñito debilucho

- pero es fuerte, y ama a Danna con la misma devoción que tú me amas a mi… sé que la hará muy feliz.

- mmhhmm- gruñe el pelinegro

- y estoy orgulloso de que lo invitaras a vivir en Moncrieff Camp.

- lo mantendré a una vista, como me mantuvo tu padre hasta el día de su muerte

- mi padre te amaba

- solo porque era la mejor opción para ti…ningún chico hubiera amado más a su Bridget como yo

- en eso estoy de acuerdo- sonríe la pelinegra enredando sus brazos en el cuello de él- tengo ojo para los chicos, Helios es lo mejor para Danna

- ¿cómo estas segura de eso?

- Te elegí a ti… ¿no?

- si…me elegiste a mi…

Con aquella simple declaración quedó declarada la experiencia seguridad de Bridget en el futuro matrimonio de la joven Danna con el muchacho Inglés. Resuelto aquel tema, el matrimonio Moncrieff se concentró en asuntos más agradables, menos decorosos, privados y sobre todo íntimos que solo concernían al matrimonio Moncrieff…

¡Hola!

Aquí desde mi eterno encierro les mando el más reciente capitulo de "vidas pasadas" Gracias por su paciencia y por sus reviews, esto está muy muy cerca de terminar...tan tan taaaannnn