Vidas pasadas
"Problemas con cabellera Rubia"
Capitulo 33
La mujer de cabellos negros se encontraba sentada en su escritorio firmando algunos papeles. La puerta del estudio se abrió de golpe mostrando a la mujer de cabellos castaños que pretendía todo menos ser discreta.
- Baja esa pluma, Bridget Moncrieff
- Lita ¿qué haces aquí?
- Iremos al pueblo a distraernos
- tengo trabajo que hacer
- no, ya no lo tienes.
- debo hacer unas cuentas
- te esperarán mientras vamos de compras
-No viajaré a Edimburgo
- Lo sé, estoy de acuerdo con que debes salir pero tampoco soy homicida. Ese pequeño Moncrieff nacerá en unas semanas y no pienso intervenir con la idea de que nazca en Moncrieff Camp. Pero necesitamos comprar muchas cosas para su habitación que sigue vacía… No voy a dejar que siga así por más tiempo.
- puede esperar
- has pasado seis meses diciendo eso así que…No, no puede esperar
- Endymion te convenció ¿verdad?
- si, es verdad. Pero también lo hago porque te quiero y porque amo las compras
- está bien- acepta Bridget escondiendo entre sus ropas la pequeña bolsa de terciopelo a la que se había aferrado durante las ultimas semanas- vamos…
Las dos mujeres salieron de Moncrieff Camp en busca de algunas cosas para la futura Heredera Moncrieff, aunque no se tenía la seguridad de que sería una niña, todos apostaban con ello, sobre todo Lucille que había ofrecido dar su paga de dos meses si se equivocaba en su predicción.
- La esperaba desde hace meses, Lady Bridget- dice en forma de reclamo la dueña de la tienda donde se encuentran las dos jóvenes.
- Lo lamento, he estado muy ocupada y no he tenido tiempo
- Lady Bridget ¿cuánto falta para que nazca su pequeño heredero?
- quizás cuatro o cinco semanas
- ¡eso es una barbaridad! ¿y ya mandó a construir la cuna con el carpintero?
- No
- ¿ya mandó a bordar las sábanas?
- No…
- Pero seguramente ya han arreglado algo de la habitación del bebé
- Pues…de hecho no- dice con serenidad la pelinegra
- ¡pero Lady Bridget! Yo comprendo que ha estado ocupada pero para la exigencia de sus gustos y la de su esposo dudo que tengamos tiempo suficiente- se preocupa la mujer- al menos tiene las ropas de sus hijos anteriores
- no…ciertamente no- cuenta la pelinegra mirando con despreocupación las cosas de la tienda- Las cunas de mis hijos mayores las donamos a familias de Moncrieff Camp que las necesitaban, así como sus ropas
- ¿entonces no tiene nada?
- no
- ¿y está tan tranquila?
- imagino que si…llevaré este oso
- ¿solo un oso, Lady Bridget?
- si, volveremos después
- ¡después!- se altera la mujer
- Briss, quizás quieras encargar las ropa de la cuna
- ni siquiera tenemos una cuna, será bueno mandar a hacerla primero
- Lady Bridget, no creo que un carpintero por más bueno que sea en su oficio pueda elaborar una cuna de las dimensiones que un Moncrieff Necesita
- Bridget ¿y si pides que borden las ropas de tu bebé?
- Cuando se trató de Lady Danielle tardamos seis meses en bordar las ropas que Lady Bridget deseaba, conseguir los hilos de los colores exactos… si quisiera algo sencillo quizás…
- ¿podrías elegir algo por mi, Lita?
- Briss, quizás deberías elegir tu, es tu hija y…
- confío en tu buen gusto
- Bridget…- intenta decir la castaña, pero se detiene- como tu lo desees
- Iré con el joyero. Te veré allí, compra lo que te agrade
- bien…como tú lo desees
- Gracias
La pelinegra salió de la tienda de ropa y se alejó discretamente. Tenía la cabeza puesta en nada y solo el pequeño oso de peluche entre sus brazos, tenía los pensamientos puestos en algún otro lugar, en alguna otra cosa, hasta que chocó con una persona.
- oh, discúlpeme, por favor…no vi por donde iba
- perdóneme usted, señorita, yo…¿Bridget?-nombra la persona ante ella, un alto hombre rubio con ojos de hielo que sonríe embelesado - Bridget eres tu
El joven abraza emocionado a la mujer de cabellos negros que se sorprende ante la reacción tan efusiva del muchacho
- ¿disculpe, le conozco?
- Briss, ¿no me recuerdas?- dice a punto de soltar en llanto el muchacho que se inclina un poco más para mostrar su rostro a la joven
- ¿Jeditte?
- si, si. Soy yo, Briss, Soy yo, Soy yo-vuelve a abrazar el rubio a la joven- te encontré, por fin te encontré
- sé que te da gusto verme, pero…quizás deberías dejar de abrazarme
- oh, si…lo siento. Ya no somos niños…lo olvidé, es que…me hace tan feliz volver a verte, encontrarte…te he buscado tanto
- Pensé que te habías marchado a Londres
- Lo hice, pero en cuanto pude, me separé de mi padre y volví a buscarte, necesitaba encontrarte, cumplir mi promesa
- ¿tu promesa?- se confunde ella
- Casarnos, Briss… ¿lo olvidaste?
- Jeds…yo…no puedo hacer eso
- ¿por qué no, Briss? Volví. Volví y…- el alto rubio prestó atención a las manos de la chica, a su argolla de matrimonio y a su abultado abdomen
- estoy casada, Jeditte…- cuenta apenada la muchacha
- Briss…
- Bridget. ¿ese hombre te está molestando?- se escucha la voz de Endymion Moncrieff a las espaldas de la muchacha.
- No…todo bien, Endymion…este caballero me confundió- sonrió la joven- lamento que no encontrara a la mujer que usted deseaba encontrar, es una pena.
- si…claro…disculpe por molestarla…señora….- susurra el joven mientras se aleja apenado
- ¿de verdad no te estaba molestando, Bridget?
- no, Endymion…estoy bien. Nada malo me ocurre- sonríe ella colgándose del brazo de su esposo- ¿y tú qué haces aquí?
- Me dijeron que habías salido de casa y…me preocupé.
- Estoy bien, Endymion. Solo que Lita me insistió en salir de casa para venir a hacer unas compras para tu hija... pero…nada me gustó.
- imagino que no, linda…eres una mujer exigente
- he perdido tanto tiempo en mis miedos que ahora es demasiado tarde para conseguir las cosas adecuadas para nuestra hija… eso me hace sentir mal
Endymion tomó con su brazo la cintura de la joven y la atrajo hacia sí besando su cabellera negra con dulzura.
- tenías miedo. Me alegra que eso haya pasado, linda…
-no quería ilusionarme llenando la casa de cosas para un bebé que no llegaría, ahora llegará y…no tenemos nada
- descuida- sonríe él ofreciendo el brazo a su mujer- ¿me acompañas a un sitio?
- Lita...
- La encontré en la tienda hace unos momentos, le advertí que te secuestraría, no está feliz pero le prometí una gran botella de mi Whisky especial para su próxima reunión de chicas
- ¿sobornando a mi amiga, Sir Endymion?
- todo por tenerla a mi lado un momento a solas, Lady Bridget…
- ¿por qué me haces sentir tan bien cuando estoy tan mal?
- Quizás y solo quizás yo sea para ti lo mismo que tu eres para mi
- ¿y qué soy para ti, Endymion?
- Mi mundo…mi universo…mi todo, cuando tu estás a mi lado…todo está bien, todo es perfecto, cuando no lo estás…no hay nada
- si la mayor parte del tiempo te causo problemas
- lo sé, así como yo a ti, pero aun así me amas ¿no es verdad?
- si…definitivamente te amo, Endymion a pesar de todo. Creo que te amaré por siempre
- ambos vivimos la misma condena entonces
- No me quejo…creo
- ¿crees?- se ofende el joven y Bridget ríe pero se detiene en seco con el rostro serio
- ¿ocurre algo?
La muchacha tomó las manos de Endymion y las colocó sobre su abultado abdomen
- ¿lo sientes?
- si…-sonríe él- te pateó
- creo que comienzo a creer que si es una chica Moncrieff la que esperamos
- eso me hace muy feliz
- ¿en verdad?
- Ya tenemos a Raymond, no necesito otro chico, pero me hará muy feliz estar rodeado de princesas, de bellas princesas
- La mayoría de los hombres preferirían a un chico
- yo soy feliz con lo que tengo…con todo lo que tengo- enfatiza él besando los labios de su esposa con dulzura
- Endymion…la gente puede decir algo, no es…correcto
- eres mi esposa y te amo…¿qué más da lo que diga el mundo?
- Si…qué más da…
en un rincón de aquella calle, escondida tras las cajas de fruta de temporada se encontraba la rubia muchacha de ojos azules que no perdía detalle de la conversación del matrimonio Moncrieff, no lucía feliz, no lucía alegre y por el contrario, algo tramaba en su pequeña cabeza.
- disculpe- interrumpe sus pensamientos una voz masculina- busco la cantina del pueblo
- es por allí, en el callejón-responde la dueña del negocio, es cuando la joven y rubia muchacha se da cuenta de quién se trata, es el mismo muchacho rubio que instantes antes se atreviese a abrazar a Bridget con tanta familiaridad.
- si gusta puedo acompañarlo- se ofrece la muchacha
- no me atrevería a invitar a un lugar como ese a una señorita tan linda como usted- se apena el joven
- entonces invíteme a algún otro sitio, imagino que le gustaría charlar de mi señora, Lady Bridget…
- ¿usted conoce a Briss?
- vivo en su casa…la conozco muy bien….
- iremos a dónde usted desee, señorita…
La joven se acerca más al rubio para evitar que la dueña de la frutería escuche su charla ya que ha empezado a llamar su atención
- vamos a un lugar discreto…no deseo ser vista con nadie…mi seguridad está en riesgo
- la sigo…
- vendré más tarde por estas cosas Elizabeth…
La joven pelinegra entró tomada del brazo de su esposo a la joyería, el joyero solo al ver a la joven pareja sonrió.
- Sir Endymion, Lady Bridget, ¡qué alegría verlos aquí!, Hoy estaba a punto de ir a Moncrieff Camp
- Supe que llegó hoy y preferí venir a visitarlo
- Es un hombre impaciente
- La historia de mi vida- sonrió la pelinegra- él sigue sin creerme
- He traído su encargo
- Perfecto…-sonrió Endymion entregando una pequeña bolsa con monedas al joyero y éste a su vez entregándole una caja de madera que Endymion abrió sin que Bridget pudiera ver su contenido- ¿nos vamos, querida?
- Claro…
El matrimonio Moncrieff siguió paseando un par de calles más hasta que Bridget se sintió cansada y volvieron a casa.
- me sorprende, querida…
- ¿el qué?- Interroga Bridget cuan por fin están en la sala y ella está sentada en un sillón
- no has intentado abrir la caja ni investigar su contenido, la anterior Bridget me la hubiera arrebatado de las manos
- Imagino que es una sorpresa
- Una que quise darte cuando estuviéramos solos
- Si, bueno… la verdad es que no creo que sea el lugar indicado, quizás si subimos a la habitación…
- bueno… si, eso me encantará después de darte esto- dice emocionado el pelinegro entregando la caja a la joven
- No será otra joya, Endymion…no me confundas. Son lindas, pero…
- no son lo tuyo, por eso quiero darte esto
- ¿qué es?- interroga ella abriendo la caja y sorprendiéndose ante la imagen de una sonaja de plata con el nombre "Margaret Moncrieff" escrita en él- Endymion…
- Sé que detestas las joyas, pero creo que nuestra pequeña bien merece una de estas
- es como la que tienen Danielle y Raymond…espera ¿Margaret?
- No has querido hablar de su nombre, pero… creo que Margaret estaría bien
- Margaret es genial…Margaret Neris Moncrieff….gracias, Endymion- sonríe la joven-Es hermoso
- es mi forma de decirte que todo estará bien, querida y que los amo
- yo también te amo, Endymion… lamento no lucir tan emocionada con los preparativos para el bebé…
- tienes miedo, lo sé…pero todo estará bien
- quisiera descansar… ¿me acompañas arriba?
- haré algo mejor- promete él tomando en brazos a su esposa y caminando escaleras arriba- la llevaré hasta su cama
- adoro el servicio de este lugar…
- luego le daré un masaje, Lady Bridget…
- de verdad le daré un buen premio por todo esto…
- lo recibiré encantado…
Endymion no había cambiado mucho en esos años, cada que se sentía tenso se alejaba a su cuarto de carpintería y tallaba algunas cosas "no hay nada como el trabajo físico para relajarse" y eso hacía él cada que Bridget se ponía con carácter difícil debido a su embarazo.
- Le he traído un poco de limonada para que se refresque, Sir Endymion- susurró la joven rubia de largas coletas que entró con una mirada sonriente y esos brillantes ojos azules que lo observaban embelesados al no traer Endymion camisa
- gracias, puedes ponerla ahí- dijo Endymion sin prestar atención
- Debería descansar, Sir Endymion
- No puedo, Serena, Pero gracias por tus buenas intenciones, deberías volver a casa ahora
- ¿puedo quedarme un poco más?
- No. No puedes, por favor…vuelve a casa, con tu madre
- Sir Endymion…¿puedo decirle algo?
- Claro, lo que quieras- responde sin prestar atención el joven pelinegro
-Hace un par de días acompañé a Lady Bridget al pueblo
- Lo sé ¿y?
- ella se encontró con un hombre…
Endymion frunció el ceño y guardó silencio
- lo sé…un turista confundido
- No, mi señor…no era un turista confundido, él conocía a mi señora, la llamó "Briss" y la abrazó emocionado, creo que vino a visitarla
-Bridget no me dijo eso
- ella lucía nerviosa, como si no quisiera que nadie supiera que se conocían, se veía pálida.
- debió sorprenderse por la efusividad de ese hombre…
- ella lo llamó Jeds…ellos se conocen, mi señor…
- Bridget no me mentiría, Serena. Debiste escuchar mal
- por eso no quería decirle…Lady Bridget se veía asustada, como si no quisiera que nosotras no supiéramos de él…
- por favor…vete
- mi señor…
- vete, Serena…
- pero…
- ¡Largo!
- si…como usted diga- chillo asustada la muchacha de ojos azules
La muchacha de ojos amatista se encontraba en su habitación realizando unas cuentas, de buenas a primeras para Bridget no era fácil subir y bajar escaleras, su abdomen pesaba más de lo que había pesado en embarazos anteriores y por lo tanto se sentía más cansada de lo que se había sentido jamás, Lucille decía que era porque la pequeña sería grande como su padre y por suerte muy sana pero estaba tomando toda la energía que podía de su madre y eso estaba agotando a Bridget en todos los aspectos.
- Lady Bridget…
- Serena, ¿qué ocurre? ¿por qué estás así?
- Le han enviado esta carta
- ¿una carta? ¿mi madre?
- No, Lady Bridget…un hombre
- Damon…No lo veo hace semanas ¿será que volvió a irse de viaje y se despidió como siempre en una carta? Ese hombre es incapaz de despedirse adecuadamente, si no fuera porque es mi amigo…
- no, mi señora…la carta me la dio un hombre rubio, está afuera e insiste en hablar con usted
- ¿y Endymion?
- Salió a los campos, mi señora…
Bridget intentó ponerse de pie pero una punzada en el abdomen la hizo detenerse, parecía que la pequeña le pedía que no fuera.
- Por favor…dile que no puedo verlo en este instante, quizás otro día podremos charlar…hoy no
- claro, mi señora…se lo diré ¿desea que le traiga un té?
- no, estoy bien solo dile a Danna que venga a verme a la habitación, por favor
- Claro, lo que usted ordene
- Gracias, Serena
La rubia muchacha bajó las escaleras encontrándose con el rubio hombre de ojos de hielo en el recibidor, portaba unas margaritas en su mano derecha que era evidente pretendía entregar a Bridget.
- Lo lamento, mi señora está indispuesta, no puede bajar
- ¿ocurre algo, se siente mal? Usted me dijo que ella…
- ella espera que su esposo llegue en cualquier momento, por favor, váyase… Sir Endymion es un hombre de mal carácter y…
- pues yo soy otro si se atreve a tocar a Briss
- ya le conté que Sir Endymion es un monstruo de mal carácter, por favor váyase. No me gustaría que él lastimara a Lady Bridget o a los pequeños solo por esto
- necesito hablar con Bridget
- Le doy mi palabra de que conseguiré que ella se encuentre con usted. Yo…adoro a mi señora y no me gusta verla sufrir tanto, si usted es su felicidad entonces lo ayudaré
- mil gracias, Serena…gracias…
- ahora váyase, por favor…
- confío en sus manos la seguridad de mi amada Bridget…
- descuide, ella está en las mejores manos…
- gracias, Serena…
- No hay qué agradecer…- respondió con una sonrisa la chica de ojos azules alejándose del muchacho
- ¿Hablas de Jeds, el mismo Jeds que te hacía coronas de flores y te decía que un día se casarían?
- El mismo…
-me parece romántico que no te haya olvidado
- ¿romántico? eso es terrible, Danna. No quiero una escena de celos de Endymion
- Briss, eran niños, Endymion entenderá, no seas dramática
- ¿dramática? Es Endymion Moncrieff, Danna
- bueno…quizás se pondrá algo nervioso, pero… estás embarazada, ¿qué es lo peor que podría hacer?
- Quizás mate al pobre Jeditte… no me gustaría que el pobre pasara por algo así, nuestra amistad fue muy bella para terminar de ese modo tan terrible
- con Jeditte muerto…tienes razón, Endymion es así. Pero deberías de darle la oportunidad de charlar, él seguramente vino hasta aquí a buscarte, no se me hace justo que solo lo dejes ir así, pobre hombre
- ya se…tendré que buscar la manera de charlar con él sin que Endymion se entere, porque si se entera…matará al pobre Jeditte
- te ayudaré con eso, ¿Endymion no tiene viajes pendientes?
- quizás salga el fin de semana, se niega a ir muy lejos sin mi, quizás lo retrase de nuevo
- buscaré la manera de convencerlo de hacer ese viaje y tu podrás charlar con Jeditte y despedirte. Dudo que haya vuelto para casarse contigo
- sería muy tonto, han pasado más de veinte años y éramos unos niños
- ¿lo ves? Nada de qué preocuparte, seguramente Jeditte está hasta casado
- tienes razón, Danna. Fui muy ingenua, mi embarazo me tiene tensa, veo cosas que no son
- calma, hermana. No hay nada que temer, solo te costará un par de chocolates de esos que te trae Endymion
- eres muy cara en tus servicios
- lo valgo, soy una De Byres
- chica lista
Un par de días después, Endymion salió de casa como Danna auguró. No estaba muy convencido pero con la insistencia de la muchacha que aseguraba que Bridget estaría bien se arriesgo ¿qué podría pasar en un par de días?
- Linda…debes cuidarte mucho, no quiero que nada malo les pasa a ninguna mientras estoy fuera, no pienso tardar mucho.
- Lo sé, querido… descuida, no saldré de Moncrieff Camp, seré muy cuidadosa.
- estás extrañamente amable…pero trataré de no preocuparme y creer que son solo buenas intenciones, linda
- son buenas intenciones, querido. No pienso dejar que nada malo le pase a nuestro bebé en esta ocasión
- nada malo le pasará. estaremos bien…trataré de volver hoy mismo si es posible
- si, vuelve cuanto antes- ordena la mujer pelinegra besando los labios de su esposo con brusquedad
- lo prometo…
Endymion Moncrieff siempre cumplía su palabra, más si se trataba de una orden directa de su esposa, Bridget por su parte esperó solo un par de minutos a que Endymion se alejara de Moncrieff Camp y corrió a alejarse con cuidado de la casa principal, solo Lucille y Serena se dieron cuenta de cuál era su destino, pero a Lucille no le preocupaba y a Serena parecían urgirle otros asuntos.
- Bridget…-se emociona el rubio joven cuando ve a la chica de ojos amatista y vuelve a abrazarla de nuevo, ella se aleja con discreción.- Me dijeron que querías verme
-quise charlar contigo adecuadamente, creo que la forma en la que te traté el otro día no fue la correcta.
- estabas asustada, lo sé, me han contado de tu marido y...lo entiendo, él es una bestia
- Endymion no es una bestia. Es un hombre, malhumorado quizás, pero es bueno
- ¿Cómo podrías enamorarte de un hombre como él? Tú y yo íbamos a casarnos y…
- Escucha, Jeditte. Solo quería decirte que me dio gusto volver a encontrarte, quizás algún día podamos charlar con tranquilidad, pero justo ahora…no quiero discutir con Endymion lo entiendes ¿verdad?
- No me gustaría ponerte en riesgo, Bridget y…
- no estoy en riesgo de nada, Endymion sería incapaz de lastimarme de ninguna forma
- ¿es que no ves la realidad? Eses hombre es un Demonio ¡claro que sería capaz de lastimarte!- grita desesperado el rubio que toma las manos de la joven dentro de su desesperación.
- Amo a Endymion Moncrieff, Jeditte. confío en él y estoy segura a su lado
- Claro que estás segura, Bridget. El único que no está seguro es este individuo- interrumpe la charla de la joven aquella voz que tan bien conoce
- Endymion…
- suelta a mi esposa- ordena con voz fúnebre el pelinegro antes de que la misma Bridget se suelte de ese agarre
-Endymion, tranquilo. No ocurre nada, no te alteres- intenta mediar la joven de ojos amatista
- tu…no…te…metas, Bridget- ordena Endymion
- ¿de verdad vas a hablarle así a una mujer embarazada?- bufa Bridget molestándose
- No intentes molestarte conmigo ahora, ve a casa
- NO
- Bridget…sal- ordena con voz fúnebre el de ojos zafiro
- Endymion…
- tu y yo discutiremos todo lo que quieras, en casa, ahora sal de aquí
- No permitiré que Endymion Moncrieff ataque a mi amigo
- sal de aquí ahora
- más te vale no hacerle nada a Jeditte y más te vale volver pronto a casa porque tu y yo tenemos mucho que discutir, Endymion
- sus deseos son ordenes, mi señora- respondió irónico el pelinegro dejando que una verdaderamente enfurecida Bridget se alejara de aquel lejano salón.
Una hora después la señora Moncrieff se encontraba en su habitación dando vueltas inquieta mientras de cuando en cuando se asomaba por la ventana
- calma, Briss. Nada ocurrirá
- Es Endymion y estaba furioso, Danna. No sé cómo rayos fue a regresar tan pronto a casa
- casi como si alguien te hubiera delatado
- ¿quién me delataría, Danna? No seas tan desconfiada, solo fue mala suerte
- ¿mala suerte? si como no.
- eso es lo último que me importa, pobre Jeditte. Seguramente ahora Endymion le ha desfigurado el rostro
- estás exagerando. Mejor tómate el té que te envió Lucille
- No. Seguramente le puso algo para que me quede Dormida y Endymion me va a escuchar
- no olvides que estás embarazada, tranquilízate
- ¿los chicos están en casa de los Ferguson?
- Si, Lita dijo que los cuidaría con gusto, pero aunque tengas la casa para ti sola, por favor Briss…
- Ya se…no lo mataré…quizás
- Bridget, tienes un abdomen enorme que lleva dentro a un pequeño Moncrieff, por favor…déjala conocer a su padre
- Bien…no aseguro nada
Endymion abrió la puerta de la habitación en silencio. Su ropa estaba manchada de sangre y su labio estaba partido, la joven pelinegra lo observó furiosa y Danna salió en silencio sin despedirse
- ¿qué le hiciste a Jeditte?
- Hablamos como hombres que somos
- y luego lo golpeaste
- si…también lo golpee, él me dio un guante derecho en su defensa
- creí que la bestia había desaparecido, me equivoqué-
- nunca te mentí, jamás he dejado de ser el mismo idiota que conociste en Elgin
- Jeditte es mi amigo, no puedes tratarlo de esa manera
- ¿y por qué rayos lo ves a escondidas?
- porque tengo un marido celoso que seguramente pondría el grito en el cielo e intentaría golpear a mi viejo amigo si lo descubría
- actúas como si fuera una aventura
- Claro…como luzco como si pudiera tener una aventura en este preciso momento de mi vida- refunfuña la pelinegra mientras señala su abultado abdomen- no soy precisamente la mujer más deseada de Escocia en este momento, Endymion.
- Para mi siempre luces como la mujer más deseable del mundo…- se defiende el de ojos azules
- Bueno…eso no va a conseguir que no me enoje contigo
- pues, no estaba intentando eso, Bridget ¿por qué me mentiste?
- porque persigues a todos los hombres que se me acercan y no pretendo que el padre de mi hija termine en prisión por homicidio.
- ¿de verdad crees que todavía soy el hombre que conociste hace diez años?
- Si, aun lo eres Endymion y a veces no sé si debería creer que cambiarás
- ¿esperas que sea como él o Damond?- se apena el de ojos azules
- No, Endymion, solo…más confiado ¿cómo no puedes creer en mi después de todo lo que pasamos?
- Aun me aterra perderte, Bridget. Aun temo que un día te vayas de Moncrieff Camp porque soy un hombre al que no puedes soportar.
- Endymion…
- si soy un tonto y celoso en el que su esposa aun no confía, pero te amo y tienes razón, mataría a cualquiera que intente robarte
- ¿robarme? ¿en qué época crees que vivimos? ¿crees que vendrá un hombre armado a llevarme por la fuerza? ¿crees que no sé defenderme?
- Claro que lo sabes, Bridget, me consta, pero…me aterra que alguno robe tu corazón
- ¿es en serio? ¿a estas alturas, Sir Endymion?- se desespera Bridget
- Usted es capaz de descongelar las montañas de los Highlands en el invierno más helado si se lo propone, Lady Bridget. ¿por qué no robarías el corazón de alguien más?
- No robé el corazón de Jeditte, solo quería saludarme
- él no quería saludarte. Quería llevarte con él, me dijo que estaba dispuesto a reconocer a nuestros hijos como suyos e irse lejos, así ustedes podrían comenzar de nuevo y yo podría comprarme otra esposa.
- ay por dios…
- parece que tu amigo escuchó los rumores del pueblo
- por eso lo golpeaste
- no podía hacer menos
-estaba confundido, si él cree que eres el monstruo que le contaron que eres…
- no me pidas que no intente matar al hombre que trata de robarte de mi lado
- ¿lo mataste?
- Solo lo persuadí, él también me golpeó, no es un hombre débil…
- debo hablar con él, aclararle
- no quiero que vuelvas a hablar con ese hombre, Bridget. Te lo prohíbo
- ¿y has olvidado que no puedes prohibirme nada?
- Bridget…
- No lo veré a escondidas, Endymion, pero te advierto que tendré esa charla con Jeditte. Entiende… crecí con él, él me cuidó cuando mi hermano murió, no puedo hacerle eso- Endymion pareció comprender- No lo buscaré, pero sé que volverá a buscarme y voy a recibirlo.
- está bien- bufa él
- y tú te comportarás como el adulto que eres
- pide mejor que no venga cuando yo esté presente, porque seguramente volveré a romperle la cara cuando lo vea
- creo que sería mejor que estuvieras en Moncrieff camp
- No si quieres que tu amigo vivo
- Entonces podemos vernos en cualquier sitio, así evitaré que te pongas territorial… será como un viejo reencuentro- sonrío Bridget sabiendo que tocaba las fibras más delicadas de su esposo.
- ni se te ocurra, Bridget, tú no harás eso
- pruébame
- está bien…lo recibiremos en Moncrieff Camp, ¿estás contenta?
- Eres un chico listo, querido, pero no estoy contenta
- ¿hay alguna otra cosa que pueda hacer para hacerla feliz, mi señora?
- si, pide a Lucille que me prepare una tarta y quiero un baño caliente
- ¿no desea un masaje en los pies?
- si usted insiste, Sir Endymion- coquetea ella
- Linda…lamento ser tan cabeza dura. Lo único que no podría soportar en esta vida es perderte…
- No me perderás…solo…deja de actuar de ese modo tan extraño ¿quieres? No iré a ningún lado, a menos que termines por volverme loca, entonces me llevarán al manicomio
- Eso jamás, querida, jamás…tu no vas a ningún lugar- ordena Endymion con voz suave mientras abraza a la muchacha de ojos amatista con riesgo de ser asesinado
- eres osado
- No asesinarías al padre de tus hijos
- a veces de verdad lo deseo, Endymion…
- Lo sé…por eso te amo más…
Aquella tarde Endymion había tentado a la suerte pero esta estuvo a su favor, Bridget no lo asesinó y bajó la guardia lo suficiente para disfrutar del masaje y la cena especial que le llevaron hasta la cama para que siguiera descansando, esa al menos fue la versión oficial para que el matrimonio Moncrieff no saliera de la habitación hasta el día siguiente.
- ¿en verdad tu novio de la infancia vino a buscarte hasta aquí?- Interroga Lita emocionada
- desde Londres
- increíble…dudo que un novio de la infancia venga a buscarme desde París, has de haber dejado un gran recuerdo en él
- no lo sé, jugábamos juntos todo el tiempo, éramos un par de niños que jugaban por todo Elgin corriendo y gritando
- increíble… ¿y se ha puesto guapo?
- no lo sé, Lita
- vamos…se sincera
- si, Jeds es aún muy apuesto, pero eso no es lo importante, debería haber superado esa etapa
- ¿cómo crees que se enteró de tu arreglo con Endymion? Digo, no cualquiera sabe de eso
- no lo sé, Lita…no lo había pensado
- quizás tu madre le contó cuando te fue a buscar a Elgin
-no, imposible. Mi madre no le contaría eso, además, adora a Endymion, dudo que le dijera algo tan despectivo de él, pero no es importante
- Debería de serlo, alguien le está dando información equivocada a ese chico
- quizás algún chisme, ¿qué más da?
- debería preocuparte, Briss.
- No, solo me preocupa que Endymion mate al pobre Jeditte. La gente puede decir lo que le venga en gana.
- tú siempre tan despreocupada de esas cosas, Bridget…
-no es tan importante, de verdad tenemos cosas más importantes de qué preocuparnos, como la cena
- ¿la cena?
- prometiste prepararme algo delicioso, la pequeña y yo morimos de hambre
- de verdad que debe ser así, amiga. Tu apetito no es lo que te caracteriza precisamente…
- anda, charlaremos en la cocina- minimiza Bridget mientras hace salir a su amiga de la sala, quizás no faltaría mucho tiempo para que ella se arrepintiera de haber tomado tan poca importancia a las dudas de Isabella Ferguson.
¡Hola!
Chicos, chicas. Les dejo el nuevo capitulo de "Vidas pasadas" en vista de que he estado 3 días en casa por descanso obligatorio me di espacio para editar, el final se acerca y...no será bonito pero si necesario.
Gracias a todos los que me han apoyado leyendo, dejando reviews, y a los lectores silenciosos. Sé que me he pasado y he dejado estos capitulos muy abandonados, pero no lo olvido. Gracias por darme motivos para seguir publicando, chicos :)
Con cariño
La maga
