Vidas pasadas

Capitulo 35

Una semana había pasado desde que los pequeños herederos Moncrieff habían muerto y aquella casa que tantos años estuvo en pie yacía en ruinas. Los Hansford habían organizado un emotivo sepelio para los Moncrieff. El gran ausente: Endymion Moncrieff.

La gente de toda Escocia murmuraba la ausencia de Endymion Moncrieff, La familia Hansford lo excusó diciendo que estaba destrozado, cosa que era cierta, lo que no agregaron era que desconocían el paradero de Endymion desde el día que encontraron Moncrieff Camp en ruinas.

-Sir Endymion…- nombra en un susurro una muchacha de cabellos rubios que aparece en un lejano rincón de Moncrieff Camp

- ¿cómo me encontraste, Serena?

- lo he buscado por todos lados, todos están preocupados en Moncrieff Camp por usted.

- vete por donde llegaste, Serena…y no les digas que estoy aquí- ordena Endymion dando un nuevo sorbo a su botella de whisky que está por terminarse

- mi señor…

- ¡que te largues! no quiero ver a nadie ¿qué no ves que ya estoy muerto?

- ¿está sufriendo por esa mujer?

- esa mujer es mi esposa, mi mujer…el motivo de mi existencia. ¿qué pretendes que haga ahora que ella no está?

- usted llora por una mujer malvada…una a la que no le importó verlo sufrir….

- Bridget vivía para mi y yo para ella. No te atrevas a hablarme de ese modo

- ¡ella lo engañaba!

- Bridget jamás me engañaría

- ¡ella se vio con su amigo Jeditte la noche que la casa se incendió! ¡él subió hasta su habitación!

- ¡mentira!

- ¡yo lo vi, ellos eran amantes!

- ¡cierra la boca!

- pregúntele a é si no me cree

- ¡lárgate!- le grita él a la muchacha que se va asustada al escuchar la voz de Endymion

Aquellas palabras llegaron muy profundamente al alma de Endymion, habían plantado una duda y cuando se supo solo fue a la casa de su antiguo cuidador Alfred, el anciano lo esperaba paciente, parecía saber que él iría a buscarlo.

- Sir Endymion…pase por favor…

- sabes a qué he venido, Alfred…tu viste cuando la casa se incendió

- el fuego fue provocado, mi señor…de eso estoy seguro

- Serena dice que Bridget tenía un amante

- ¡al demonio con esa niña! Que se pudra en el infierno. Mi señora jamás sería capaz de algo así, lo sabe ¿verdad?

- Claro que lo sé. Bridget me amaba, sería incapaz de hacerme algo así, lo que quiero saber es qué había detrás de todo esto, Alfred…tu lo sabes…

- mi señor… usted debe perdonar…

- No. Dime que viste

- mi señor…

- Habla, maldita sea…

- esa noche vi salir a la señora Lucille luego de que un chico vino con un mensaje para ella. Minutos después vi colarse a ese señor que buscaba a la señora…el fuego inició segundos después.

- usted cree que él provocó el fuego

- casi estoy seguro, mi señor…pero dudo que mi señora tuviera algo que ver con eso, quizás él intentó convencerla de algo, pero…creo que alguien lo ayudó…

-ese hombre asesinó a mi familia…

- quizás fue un accidente, mi señor…dudo que alguien tuviera la mala entraña de hacer algo así

- él mató a mi familia….- se enfurece el pelinegro

- por favor, mi señor…ella no querría que usted hiciera algo malo

- voy a matarlo

- mi señor…por favor….

Endymion no escuchó las palabras del hombre mayor y salió azotando la puerta, el suelo se estremeció al paso del dueño y señor de Moncrieff Camp, quizás la misma tierra les estaba avisando que más sangre estaba por correr por esas mismas tierras.

El dueño y señor de Moncrieff Camp buscó al rubio asesino por toda Escocia, fueron semanas entera pero terminó en un rincón de una vieja cantina, ofrecer dinero a cambio de información le ayudó de mucho para poder encontrarlo, su furia no iba a dejarlo descansar y justo ahí estaba, el rubio de los ojos de hielo, bebiendo hasta el cansancio.

- por fin te encuentro, maldito imbécil- se enoja el pelinegro lanzándose sobre el rubio que aun tambaleando puede ponerse de pie, pero consigue responder al golpe de Endymion con fuerza, cuando lo ve tirado en el suelo el pelinegro lo mira con odio- mataste a mi familia

- yo jamás pretendí matarlos- se disculpa el de ojos de hielo y Endymion logra ponerse de pie para darle un fuerte golpe, el rubio logra regresarlo y noquear al de cabellos negros con un descomunal golpe seguido de un navajazo en su costado izquierdo- no fue mi culpa…

Endymion vio marcharse al rubio antes de quedar inconsciente, cuando abrió los ojos un rubio joven lo observaba preocupado en la oscuridad.

-por fin despiertas, amigo

- ¿dónde estoy?

- en el hostal. Te ayudaron a subir aquí y trajeron un médico, apenas has recuperado el sentido desde hace dos días

- ¿dos días?

- los golpes que te dio ese hombre fueron muy fuertes y la herida fue muy profunda

- demonios…

- Endymion…¿estabas tomado?

- No había tomado ni agua, Hansford

- los golpes de ese hombre fueron letales y cuentan que ni siquiera se esforzó mucho. Eres un gran guerrero, amigo. Te he visto derribar decenas de hombres más grandes y rudos que él.

- era demasiado fuerte…no lo fue la última vez que tuve una batalla con él, no era débil, pero no tenía tanta fuerza.

- casi te mata

- no si yo lo mato a él

- Endymion, por favor…deja esa idea loca. Debes de enfocarte y…

- no me interesa. No quiero enfocarme, empezar de nuevo y hacer que no pasó nada. Amo a Bridget y mi familia no se quedará sin vengarse.

- no es lo que te pediría tu familia

- es lo que yo quiero darles y es lo que les daré

- si él es tan fuerte va a matarte, no quiero que mueras, Endymion

- la muerte me vendría muy bien ahora, amigo… esta vida no me es agradable, no la soporto

- esta vida, es lo único que tenemos, así que has algo importante de ella.

- A ti te es fácil decir esas cosas. Tu esposa está en casa junto a tus hijos…todo lo que yo amaba murió en Moncrieff Camp- respondió dolido el de ojos azules que intentó ponerse de pie pero un dolor sordo lo hizo detenerse

- la herida es profunda, amigo…trata de no moverte

- debo encontrarlo, mientras esté vivo no estaré en paz

- Endymion…al menos espera a reponerte un poco- se preocupa el joven rubio

- si muero que sea vengando a mi familia

Fueron las palabras del pelinegro que sale haciendo uso de todas sus fuerzas para alcanzar al rubio asesino, para su mala suerte el joven Hansford tuvo toda la razón y apenas había recorrido un par de millas cuando el dolor lo hizo caer de su caballo inconsciente. El calor del fuego y una caricia en la frente que él desconoció, no era la mano de Bridget.

- ¿dónde estoy?

- mi señor…por fin despierta

- Serena ¿tú aquí? pero qué…

- lo he seguido desde que salió de Moncrieff Camp para asegurarme que estuviera bien…

- déjame solo

- No encontrará a Jeditte., él ha salido de Escocia

- lo buscaré hasta donde sea necesario, así se me vaya la vida en ello

- mi señor… usted no vivirá mucho, las heridas son profundas, se abrieron cuando subió al caballo, se está desangrando….

- lo seguiré lo que me quede de vida

- ¿de verdad desea tanto vengarse?

- más que nada en esta vida…

- entonces…le ayudaré- promete la muchacha rubia

- ¿de qué estás hablando?- interroga Endymion aun mareado por el dolor y algo que se quemaba con el fuego de la fogata

- deje todo en mis manos, mi señor…- susurra la rubia en el oído del pelinegro, luego comienza a hablar en un idioma que Endymion no entiende...

La joven dio de beber algo al joven que estaba demasiado anestesiado para poner resistencia y él lo bebió casi como si su cuerpo no le perteneciera. Luego ella cortó a Endymion, la sangre comenzó a salir a litros de sus muñecas, se hizo un corte a sí misma y una sustancia viscosa y negra brotó de la blanca muñeca de la muchacha.

- todo lo que lo une a esta vida debe de salir, mi señor..toda la vida…todo para que su deseo de venganza tome lugar…

Para Endymion todo era borroso, todo era sombra y obscuridad, luego comenzó a sentirse débil por la pérdida de sangre, al fondo podía escuchar los cánticos de la rubia en aquel idioma extraño que no podía reconocer, el frío lo envolvió y la oscuridad llegó con el frío. Luego todo se volvió nada.

El fuego del amanecer lo hizo abrir los ojos, tosió al sentir que se asfixiaba y al abrir los ojos todo fue diferente, la cabeza le dolía, estaba desnudo.

- ¿qué pasó?

- bienvenido a la eternidad, mi señor…- saludó con voz suave la joven que estaba apenas cubierta por una cobija

- Estoy desnudo

- oh….claro- susurró ella entregándole la cobija a Endymion para quedarse totalmente desnuda también

- ¿qué haces, niña? ¡cúbrete!

- estamos juntos, mi señor…por toda la eternidad

- ¿de qué demonios estás hablando?- gruñe él extendiendo la cobija a Serena y buscando sus pantalones para cubrirse.

- ahora, mi señor….usted es inmortal, como yo. Usted y yo estamos unidos para la eternidad…- explicó la muchacha emocionada

- Debes de estar loca

- no, no, mi señor…es verdad. Usted y yo seremos eternos, solo habemos unos pocos inmortales por la tierra. Todos morirán, usted y yo…

- Inmortalidad, debes estar loca, niña. Si las cosas fueran así no me gustaría ni por un segundo existir en una tierra en la que ella no esté

- Ella está muerta. Nosotros jamás moriremos

- debes estar bromeando- refunfuña el de ojos azules, levantando su mano, luego se dio cuenta de que su mano había estado en el fugo y él nunca se dio cuenta- pero qué…demonios

- somos inmortales, mi señor. Nada más importa

- ¿pero cómo?

- no soy tan joven como usted lo cree.

- ¿cuántos años tienes?

- perdí la cuenta hace mucho, pero la última vez que tuve dieciocho era mil quinientos doce.

- por dios… ¿por qué hiciste eso?

- usted lo necesitaba

- No lo necesitaba. Solo quiero matar a ese idiota

- Él también es inmortal, mi señor. Usted no habría podido matarlo…

- ¿cómo lo sabes?

- él desapareció por varios días y luego era otro. Hay cosas entre los inmortales que solo nosotros podemos ver. Él es un inmortal

- ¿cómo puedes decir algo así?

- cuando el señor Jeditte se vio a escondidas con Lady Bridget en Moncrieff Camp….casi lo mató, tuvieron que intervenir varios hombres para detenerlo. ¿lo recuerda?

- claro que lo recuerdo, Bridget se enfureció conmigo

- la última ocasión en la que se encontró con usted, él casi lo mata y no tuvo que esforzarse mucho. ¿nota alguna diferencia? él debió de encontrar la forma de volverse inmortal, mi señor…usted jamás le habría ganado

- entonces debo buscarlo.

- aun no….

- ¿de qué hablas?

- No es tan fácil matar a un inmortal, mi señor…necesitará un arma

- tengo una

- eso no puede matarlo, necesitará una espada…una espada especial, de un metal tan antiguo como la humanidad y aun así deberá ser forjada por las manos adecuadas. Debemos comenzar un viaje, mi señor…

- ¿a dónde? No pregunte pero debemos comenzar ahora, debemos encontrar también a una persona que forje su espada, después tendrá su venganza y tal vez…- sonríe ella acercando su mano a la mandíbula de él- tal vez tenga ojos para mi…

- Escucha, niña. Quizás ahora seamos iguales, pero ni hoy ni mañana ni nunca ella va a salir de mi corazón. Bridget es y será el amor de mi vida siempre…jamás la voy a olvidar

- Tengo toda la eternidad para convencerle de lo contrario….

- ¿nos vamos?

Endymion siguió en silencio a Serena, no deseaba charlar con ella y no lo hizo durante días. Solo se detenían para comer y dormir en algunos puntos cuando caía la noche. Terminaron saliendo de Escocia y tomando un barco hacia Paris. Después de eso se embarcaron en una travesía que duró demasiadas lunas.

Endymion no podría regresar a ese lugar aun si quisiera, dieron tantos rodeos y fueron a tantos sitios que no importaba, a él solo le importaba conseguir un arma lo suficientemente poderosa para poder matar al hombre que le arrebató la vida. Quizás Serena lo volvió inmortal, pero Jeditte le arrebató todo lo que de verdad le importaba.

Lo único que Endymion podría recordar, aun después de muchos años de haber recorrido el mundo fue que el forjador de su espada vivía en un lugar helado, un lugar lleno de nieve y apartado de todo rastro de humanidad, fue hasta que Endymion vio al anciano frente a él, su ojos estaban vacios, sin vida, como los de él, ese hombre era un inmortal, como Serena, como él mismo….

- no voy a hacer ninguna espada de ese tipo- gruñó el anciano a la muchacha en su antiguo idioma

- por favor, maestro….lo necesito- responde la chica en palabras que Endymion no comprende

- no, Serena…

-maestro, él pagará…

- ¡no te atrevas a ponerle precio a esto!

- podría vivir mejor aquí, maestro…

- No….esa arma no puede fabricarse, sería muy peligroso

- ¿peligroso? Sir Endymion es un hombre de palabra. Él no…

- ¿nos mataría? Serena, no existe en el mundo un arma capaz de matarnos, ¿por qué la crearía?

- una vez usted me contó que este metal estaba hecho de lo mismo que nosotros, que si alguien tuviera las habilidades, este metal y la magia suficiente, sería capaz de crear un arma que terminaría con todos nosotros.

- eso no significa que vaya a crearla. Hacer algo así nos pondría en riesgo a todos y…

- maestro, por favor…

- No, Serena… esa arma no debe de ser creada

- Sir Endymion y yo hemos pasado demasiado tiempo detrás de usted, maestro…

- pueden regresar por donde llegaron, no haré una idiotez como esa

Serena veía suplicante a su maestro y Endymion aunque no entendía lo que hablaban podía darse una idea de lo mal que venía la negociación de la creación de su arma, era experto en negociaciones y podía darse cuenta de que si no intervenía terminaría yéndose con las manos vacías.

- señor, por favor…- se dirige Endymion por primera vez en todo ese momento, el anciano lo observa con curiosidad

- Sir Endymion, no hable, por favor…déjeme a mi…

- no…-susurra Endymion acercándose al anciano y sacando de su camisa un dibujo a lápiz de su mujer y sus hijos- ellos…ellos son mi familia…mi esposa, mis pequeños….ellos son el motivo por el que quiero que me ayude a forjar esa espada- explica con voz arrebatada el pelinegro que saca otro dibujo con Jeditte- necesito terminar con este asesino, necesito matarlo, necesito vengarme y arrancarle la vida que le arrancó a mi familia…no tengo ningún otro interés….solo deseo usar un arma para terminar con la vida de ese infeliz, después de eso la espada perdería su sentido…

El anciano miró interesado al pelinegro y le tomó las manos mirándolo a los ojos, sabía que no comprendía sus palabras, pero al verlo a los ojos parecía leer sus sentimientos, lo que había vivido, lo que había en su corazón y solo asintió dirigiéndose a la muchacha rubia.

-¿cómo puedes estar con este hombre cuando te encargaste de asesinar a su familia?- reprende el anciano a la joven

- maestro…

- quemaste vivos a sus hijos, a su madre, a su esposa y a su hija no nata… ¿cómo puedes mirarla de frente?

- lo amo…

- si no fueras como una hija para mi le confesaría a ese hombre todo lo que has hecho

- lo hice por amor….- se disculpa la joven encogiéndose de hombros

- el amor no destruye, niña…

- ¿va a juzgarme, maestro?

- no…solo puedo decirte que cometiste el peor error, uno que te costará la vida

- da igual, he vivido demasiado, lo que sea vale la pena por haberlo besado…

- cada quién elige su destino, tu ya has elegido…no hay marcha atrás, dile al hombre triste que le haré su espada, tardaré dos cambios de luna

- gracias, maestro…

- no me agradezcas, esa espada se llenará de sangre y será la causante de varias muertes

- solo de una…

- no…no será solo una….pero no voy a hablar más del futuro. No quiero verlos más, vuelvan cuando el tiempo haya pasado

- si, maestro…-acepta la joven y camina hacia Endymion

- ¿qué ocurre?

- él hará la espada, pero tardará un tiempo, debemos volver cuando esté lista

- ¿por qué no podemos quedarnos?

- porque él tiene que estar solo, algo como esto jamás ha sido creado, el metal usado jamás ha sido extraído nunca de la tierra y deberá usar mágica…no será fácil

- pero puede crearla

- lo intentará- explica la rubia y Endymion frunce el ceño- él es muy bueno…el mejor, se lo prometo

- bien…acamparemos

- debemos ir al pueblo más cercano, el maestro no quiere personas cerca

- al demonio- refunfuña Endymion mientras sube a su caballo, la joven lo sigue pasos acelerados, no será fácil pero se promete que algún día Endymion será suyo. Tuvieron que pasar dos cambios de lunas para poder conseguir la espada, pero al final lo lograron, Endymion obtuvo el instrumento de su venganza.

El rastro de Jeditte no fue fácil de seguir, parecía como si se lo hubiera tragado la tierra, un año más tardaron en conseguir un rastro viable del hombre de ojos de hielo, apenas conseguían alguna pista y esta se esfumaba junto con el hombre de ojos de hielo.

- ¡estoy Harto, Serena!

- mi señor…tranquilícese…- pide con voz dulce cuando entran a la habitación del mesón en el que se hospedan, Endymion luce furioso

-No sé cuántas veces más vamos a perder de vista a ese idiota. Siempre se esfuma, pareciera saber que vamos a buscarlo justo antes de llegar ¿cómo es eso posible?

- él debe de presentirlo, todos los inmortales desarrollan capacidades diferentes….quizás él…

- ¡al demonio! Necesito matarlo, necesito vengarme de ese infeliz

- calma, mi señor…- pide la muchacha sirviendo una copa de vino al pelinegro

- no quiero calmarme- se sienta él en un sillón junto a la cama, recibe la copa de mano de la joven y la bebe de golpe- quiero matar a ese infeliz

- desde que salimos de Escocia no dice otra cosa, necesita ser usted. Recuerdo como al señor Moncrieff le encantaba el aire libre, le gustaba relajarse haciendo cosas hermosas de madera o paseando con Tuxedo…

- ese Endymion ha muerto

- necesita relajarse- sonríe ella masajeando los hombros del de ojos azules

- Serena…

- relájese, mi señor…yo lo haré olvidar…

- yo no quiero….

La rubia muchacha sopló un polvo sobre el rostro del pelinegro, para él el tiempo se detuvo, el rostro de Bridget vino a su rostro y sintió sus labios sobre los suyos. Todas las imágenes fueron confusas, solo recordó a Bridget a su lado, aunque su olor….su olor era muy distinto a aquel que conocía "Bridget" pronunció una y otra vez mientras todo se volvía confuso.

Al amanecer su cabeza retumbaba y al intentar moverse sintió algo sobre su cama, alguien estaba ahí, era una cabeza rubia.

Endymion se apresuró a salir de la cama y vestirse, no podía creer encontrarse en esa situación, la jovencita rubia sonrió cuando por fin despertó

- buenos días, mi señor…

- pero qué demonios….¿qué haces aquí?

- ¿no lo recuerda, mi señor?

- ¿recordar qué? ¿qué haces en mi cama?

- anoche nosotros…

- ¿nosotros? No…"nosotros" no existe

- ¡anoche usted y yo dormimos juntos!

- ¡No! eso sería imposible. Eres como Danna, una pequeña. Yo jamás me atrevería a tocarte

- ¡soy una mujer! se lo he dicho mil veces…mi cuerpo se quedó como el cuerpo de una jovencita, pero soy toda una mujer y yo….

- no me importa lo que digas, niña. Si eso ocurrió te juro que jamás volverá a pasar. No hay nosotros y no quiero que te formes ideas en la cabeza. Si no puedes trabajarlo me marcharé solo a buscar a aquel idiota

- con mil demonios. Solo vive para eso

- Solo espero eso para poder morir. No tengo tiempo para jugar a los romances. Si no puedes soportarlo, será mejor que te vayas a Escocia- refunfuña el pelinegro al ponerse la camisa para salir de la habitación. Serena se quedó con los ojos llenos de furia y arrojó la almohada contra la puerta que se cerraba.

- Jamás te librarás de mi, Endymion Moncrieff

La amenaza de la joven retumbó en toda la habitación y a pesar de que Endymion se había alejado bastante pudo escuchar perfectamente aquellas palabras ¿por qué? no lo sabía….

El rastro de Jeditte era cada vez más difícil, Endymion maldecía una y otra vez el tener un arma con la cual matar a su enemigo y no poder hacerlo. Todas las noches Bridget venía a sus sueños y todas las noches cuando conseguía dormir un poco despertaba envuelto en sudor al escuchar los gritos de su familia muriendo calcinada en Moncrieff camp, lo más terrible, la peor parte de todo era que añoraba volver a ver a su familia y soñarlos le recordaba que eran reales…

- no entiendo porqué tuvimos que volver- refunfuña la muchacha rubia cuando ve a Endymion colocar un ramo de lirios en la tumba de Bridget

- hoy es el aniversario de la muerte de mi esposa y mis hijos…debo estar aquí

- creí que quería matar a Jeditte

- Hoy solo quiero estar con mi familia

- Su familia está muerta, mi señor…

- mi familia está aquí. Así que deberías de aprovechar para ir a visitar a tu madre, hace mucho que no la ves.

- Prefiero estar con usted

- yo prefiero que me dejes solo

- oh… comprendo…- de apena la rubia retirándose

- Serena…

- ¿si?- sonríe la muchacha

- Una vez me dijiste que los inmortales tenían habilidades especiales que desarrollaban con el tiempo

- así es…

- también eres una bruja

- si, mi señor… lo sabe….¿a qué viene todo eso?

- quiero que envíes un mensaje a Jeditte

- mi señor…

- quiero que le digas que lo veo al anochecer en el mausoleo Moncrieff, sé que está aquí…puedo sentir su asqueroso aroma en el aire, estoy harto de buscarlo, ya no quiero seguir cazándolo por todo el mundo.

- lo intentaré

- asegúrate de que pase

- es que, mi señor…

- ¡hazlo!

- si…

Endymion logró quedarse solo en el Mausoleo Moncrieff y contarle a su mujer lo que había ocurrido durante todo el tiempo que no estuvo en Monfrieff Camp. Le pidió perdón por no haber estado en su cumpleaños o en su aniversario, en el cumpleaños de sus hijos y en todos esos días que eran especiales para ellos, le habló de su venganza y sabía que Briss desde donde estuviera lo reprendería por su plan de vengarse, también le contó sobre su inmortalidad y le suplicó perdón de rodillas a los pies de la escultura en forma de ángel con el rostro de su esposa por haberle fallado y haber dormido con Serena, a pesar de no recordar nada se sentía culpable, para él no existía otra mujer ¿cómo había podido fallarle?

- no le fallaste, amigo…jamás

- Andrew… ¿qué haces aquí?

- supuse que estarías aquí el día de hoy, amigo…

- no he estado durante varios años

- he estado aquí cada año, supuse que algún día estarías aquí en esta fecha

- me conoces bien- susurró Endymion sin quitar la mirada de la cripta de su mujer- gracias por arreglar el Mausoleo Moncrieff…la escultura de Bridget…las de mis hijos…

- Damon las esculpió…creímos que fue lo más adecuado.

- lo fue, agradécele por mi…

-no he sabido de ti en años, amigo…- comentó el rubio pero el pelinegro no habló- si te preocupa he mantenido a flote Moncrieff Camp, hemos trabajado con la casa y…

- lo que hagas con Moncrieff Camp está en tus manos. No me interesa más

- te interesa más esa venganza ¿no es así? Matar al asesino de tu familia

Endymion no dijo nada

- lo escuché todo y debo decir que Si Bridget estuviera aquí, ella seguramente te patearía el trasero hasta asegurarse de que desistieras de tu tonta idea de venganza.

- Andrew…

- no, escúchame, Endymion. Bridget hizo de ti un buen hombre, un gran hombre. Bridget te convirtió en un hombre bueno, un hombre honesto y justo. No creo que verte convertido en lo que hoy eres la haga feliz, donde quiera que ella esté

- justamente porque ella no está, justamente porque ella está muerta es que soy el monstruo que soy ahora, justamente porque ese infeliz mató todo lo que amaba es que me he convertido en un ser lleno de venganza

- Eso le destrozaría el alma a Bridget

- Entonces es un alivio que no pueda verme

- por favor, Endymion….desiste de esa idea…aun eres joven y….

- no intentes decir que volveré a encontrar a otra mujer porque entonces tú y yo dejaremos de ser amigos

- bien…no diré nada…pero ven a casa, los chicos han crecido y a Lita le encantaría….

- no. No puedo

- Endymion…¿hace cuánto no comes una sopa decente?

- No lo merezco

- deja de juzgarte por eso…no fue tu culpa

- no descansaré hasta que alguien pague por la muerte de mis hijos y de Bridget

- creo que has pagado tú por ello amigo y por demasiado tiempo….

- entonces seguiré pagando

- Endymion, por favor, entra en razón

- no mientras ese idiota siga viviendo

- Matarlo no hará que tu familia regrese…

- matarlo al menos me dará algo de paz ¿tienes idea de lo que es vivir todos los días con la imagen de mi esposa ardiendo junto con mis hijos?

- ¿terminará con su muerte?

- yo no descansaré hasta ese día

- amigo, por favor…

- sigue cuidando de Moncrieff Camp.- pide el de ojos azules mientras se aleja lentamente

Andrew se entristeció al ver a aquel hombre alejarse, estaba roto y se arriesgaría a decir que había perdido su alma…

Endymion se alejó de aquel que fue su compañero de juegos en la infancia, su cómplice en el la adolescencia y su socio cuando crecieron y tuvieron que hacer crecer Moncrieff Camp. Se sentía terrible al no poder abrirse ante él, pero sabía que no podía hundirlo con él en su infierno…

Recorrer los viejos caminos de Moncrieff Camp lo hacía sentir terrible, en cada rincón de Moncrieff Camp podía escuchar la risa de su mujer, también podía ver correr a Danielle y Raymond, lo hacía sentir perdido.

Cuando el día fue muriendo, él terminó con su mejor botella de whisky caminando de regreso hacia el mausoleo de su familia.

Los últimos rayos del sol que se metía en aquel crepúsculo iluminaban con tonos anaranjados y amarillos las lápidas del cementerio y las estatuas de ángeles, vírgenes y cristos sufrientes que decoraban el tétrico lugar de reposo de los muertos.

El hombre vestido de negro avanzaba despacio entre aquella quietud azarosa, con su mirada azul de un terrible tono acerado y frío clavada en la cúpula del centro, el antiguo mausoleo de los Moncrieff, con el escudo del león rampante en el centro y el lema que para él era como una terrible ironía del destino en esos momentos: SUR ESPERANCE, justo cuando ya había perdido toda esperanza.

El rostro del hombre de capa oscura tuvo una sonrisa de dolor al ver entreabierta la reja que comunicaba al interior del mausoleo de su familia, al parecer la persona que esperaba había acudido, su mano se presionó en la empuñadura de la espada que pendía de su cinto, sabía que solo tenía una oportunidad de tomas venganza y esa oportunidad era justo ese momento, después de todo lo que había pasado para obtener el arma, no iba a desaprovecharla.

Avanzó con calma, aguzando el oído, que desde que había asumido su penosa condición estaba mucho más desarrollado, y pudo percibir claramente los pasos del hombre dentro del mausoleo, que caminaba en círculos, como todos ellos, él no tenía olor, era una de las muchas características para percibir a los que eran como él, y esa usencia de aroma fue lo que lo hizo darse cuenta de que la trasformación del otro había sido completa.

Abrió con su mano la puerta de metal, la cerró tras de sí, y tomando un barrote de metal que llevaba en el cinto, la atracó, algo le decía que no era seguro dejarla abierta, y después entró en el recinto, bajando las escaleras, el lugar estaba iluminado por un par de teas encendidas, y al llegar abajo no encontró rastro alguno de la alimaña que había ido a buscar, sonrió para sí mismo, como buen insecto se había escondido, los ojos azules del hombre de negro recorrieron en redondo el recinto en que reposaban los restos de su familia, atento su ido y su vista a cualquier movimiento.

-No vale la pena que te ocultes, Jedite…solo estamos aquí tu y yo…

-vine por interés, Moncrieff…no por gusto…recibí tu mensaje, el que me envió tu perro faldero-escuchó tras de sí la siseante voz del individuo y giró alerta al ver la sombra deslizarse entre una tumba y otra, y sus ojos se detuvieron delante de la tumba del hermoso ángel dolido, con sus alas sobre la tumba de su amada, el individuo de cabello rubio, mirada cínica, sonrisa pedante y traje azul oscuro estaba detrás de la tumba de Bridget, apoyando una de sus botas en la cabeza de la escultura del ángel. Al verlo, Endymion tuvo una crispación de ira en sus facciones y debió contenerse mucho para no acabarlo allí mismo.-hicieron buen trabajo tus artesanos con la tumba de la belleza, ¿de dónde mandaste traer este ángel? Tiene sus mismas facciones, hasta me daban ganas de besarlo antes de que llegaras…

-Baja de allí y no profanes con tu maldita presencia la tumba de mi mujer…¡BAJA!-gritó furioso Endymion dando dos pasos atrás, una risotada del rubio fue la respuesta y de un salto sobrehumano, dando una vuelta en el aire, cayó delante de él.

-¿Sabes algo, Moncrieff? No hace falta que te pongas así por profanar una tumba, cuando en vida de tu mujer profané más que eso…-Jedite no puede terminar de hablar, porque un fuerte puñetazo lo hace rodar por el suelo, cayendo hacia atrás, solo para ser nuevamente levantando en alto por la fuerza del brazo de Endymion quien lo mira lanzando chispas por sus ojos.

-¡Atrévete a decirlo de nuevo y me olvidaré del placer de la venganza y te acabaré aquí mismo, bastardo!.

-¡Así fue! ¡Ella iba a fugarse conmigo! ¡Era Mi amante! ¿Lo oyes? ¡MIA!-Jeditte empujó de una patada en el pecho a Endymion y lo hizo caer hacia atrás liberándose del agarre de su pecho, y ambos se miraron amenazantes.

-Estas mintiendo, conocía a mi mujer y ella jamás haría una bajeza como esa, y de querer tener un amante, Bridget habría elegido a alguien mil veces mejor que la sabandija que eres…-se levantó del suelo Endymion, logrando hacer enfurecer a Jedite.-deja de intentar envenenarme contra su memoria sagrada, porque no lo harás, te conozco a ti y a tu patética alma, y jamás lograrán sacar a Bridget de mi alma, de mi corazón o de mi destino…

-Eres patético, Moncrieff, ¿Solo para eso me citaste aquí? ¿Cuál era el acuerdo al que querías que llegáramos?...creo que sabes que soy como tú y como tu perro faldero, tengo el sagrado poder de la inmortalidad, así que para golpearme y descargar tu frustración no vale la pena, podríamos estar así toda la noche y ninguno heriría a su contrario…

-Lo sé, sabandija…y créeme que jamás te habría citado aquí si no fuera por algo importante…-Endymion desenfundó de un movimiento seguro su espada del cinto-este es el acuerdo, yo vivo, y tú te vas al infierno…

Jeditte río de nuevo con una carcajada burlona.

-Moncrieff…Moncrieff…eres un maldito imbécil…-el rubio también sacó de su cinto su sable y adoptó la conocida guardia de defensa francesa, con su otra mano en su espalda-¿no tienes con quien practicas esgrima sin herirte y me quieres de compañero de deporte?...¡Maldita sea! Pudiste haber elegido un escenario menos tétrico entonces.

-Elegí el correcto, maldita rata, elegí el cementerio porque de aquí no saldarás…-Endymion se lanzó con una estocada certera sobre el rubio con un movimiento directo que buscaba su corazón, Jeditte apenas tuvo tiempo de parar el golpe haciendo deslizar la espada de Endymion y girando su cuerpo en sentido contrario para esquivarlo, haciéndolo pasar de largo.

-Veamos…Moncrieff, ¿Qué parte de ser inmortal e invulnerable no comprendiste?...¡No hay arma que pueda matarme o lastimarme! Llevas siéndolo casi el mismo tiempo que yo, deberías saberlo.-Endymion sonrió y se volvió a poner enguardia.

-Ahora la hay, malnacido…¿ya viste tu costado derecho?-dijo el líder del clan Moncrieff, logrando que Jeditte llevara su mano a su costado tocando la tela desgarrada con algo líquido que escapaba de su piel, y delante de sus aterrados ojos pudo comprobar que, en efecto, acababa de sangrar con el corte lateral de la espada de su oponente, el más completo terror se plasmó en las facciones de Jeditte al descubrirlo.

-¡Qué demonios…!-maldijo aterrado, pero no tuvo tiempo de mucho más porque Endymion se volvió a lanzar sobre él con una descarga de estocadas directas a su cuerpo que el rubio no tuvo mucho tiempo de detener ni parar del todo, una logró herir su hombro, otra su pierna izquierda y la última se hundió dolorosamente en su otro costado, Endymion lo atacaba despiadadamente, con el rostro furioso y desorbitado de un demente, con gritos de dolor del otro que no cesaban conforme lo iba a acorralando contra la pared, y la sangre roja de Jeditte chorreaba por su arma y por su ropa, también por el suelo, finalmente, ambos quedaron contra la pared del mausoleo, Jeditte contra esta, con su sable deteniendo malamente la espada de Endymion y este presionándolo contra el muro, con el rostro manchado de sangre y los ojos furiosos que lo aterraban.

-Mon…Moncrieff…podemos…podemos llegar a un arreglo…-balbuceo asustado Jeditte-yo…puedo servirte a ti…puedo ser tu hombre de confianza…podemos destruir juntos a Serena…ella me obligó…yo no quería dañarlos…no sabía de los niños…¡ella inició el fuego!

-Muy tarde, sabandija…el daño está hecho y para siempre, hayas sabido o no, me arrebataste mi vida entera, y eso no te lo perdonaré, ¡Vas a morir como la rata que eres…!.gritó con odio Endymion y levantó su brazo para descargar el último golpe, sin embargo, Jeditte, haciendo uso de su último aliento de fuerza y reflejos, descolgó la tea de fuego que ardía en la pared y se la lanzó al rostro, Endymion se desconcertó momentáneamente al cegarse un poco con el fuego y cuando logró enfocar mejor, notó a Jeditte cojeando y corriendo como podía hacia afuera del mausoleo.

Una nueva sonrisa de triunfo distendió las facciones del señor de Moncrieff, y con toda la calma del mundo se acercó a las únicas escaleras de salida, subiéndolas despacio con la espada en su mano en guardia baja.

Al llegar al cancel de salida, encontró a Jeditte, intentando quitar desesperado el tubo de metal con que había atrancado la puerta, y sin previo aviso, de un solo tajo de su arma, le cortó las manos a la altura de las muñecas, la sangre chorreó acompañada por el grito de espanto y dolor del rubio que cayó de rodillas en el suelo, mirando a Endymion aterrado.

-Ningun castigo será suficiente para ti, bastardo…¡NINGUNO!...pero quiero que mueras con el mayor dolor posible y sabiendo mi familia sufrió mil veces más de lo que sufres ahora…¡Vete al infierno!-gritó con odio y clavó la punta del arma en el pecho de Jeditte a la altura de su corazón, empujándolo con todas sus fuerzas contra el cancel, en donde quedó atorado, Endymion sostuvo todo el tiempo el arma, esperando que los estertores de la agonía de Jeditte terminaran, y se alejó dos pasos atrás cuando el cuerpo mutilado quedó por completo quieto, clavado en la puerta del mausoleo de su familia.

Respirando agitado, quitó el pedazo de metal y abrió el cancel, con el cadáver clavado en este, y sacó la espada, limpiándola con su capa y enfundándola de nuevo, el cuerpo del rubio cayó al suelo pesadamente, y Endymion , tomándolo sin miramientos de los pies, lo arrastró hacia una tumba lateral del cementerio, entreabierta y lista para recibir algún cuerpo, empujándolo en ella con sus pies, como un bulto pesado e inservible, después, regresó a la entrada del mausoleo, se quitó la capa, y tomó con esta las dos manos cercenadas del suelo, cubriéndolas con esta, hasta volver a la tumba, y lanzarlas dentro, después escupió sobre el cuerpo de Jeditte, afuera todo era ya oscuridad en el cementerio, y solo iluminaba la gallarda silueta de Endymion Moncrieff un rayo de luna.

-Juro por mi vida y la de mi familia que no descansaré hasta que tengan este mismo fin todos los que me arrebataron mi felicidad…-prometió el señor de Moncrieff, y tomando una pala, comenzó a llenar con tierra el foso donde estaban los restos de Jedite.

Cuando terminó, clavó la pala en la tierra, y con paso lento y tambaleante, volvió al mausoleo, al llegar a la tumba de su mujer, con el ángel de alas caídas, tan parecido a ella, abrazado a su lápida, se hincó delante de ella y sacó de entre su saco negro una rosa, besándola y dejándola sobre la sepultura.

-Lamento haber profanado así tu lugar de reposo, amor…pero era la única manera de acabar con esa sabandija…sé que me lo disculpas, porque tu habrías hecho lo mismo si se tratara de mi…honestamente creí que me sentiría mejor al acabar con él, pero no es así, no disminuye el dolor, no se va la rabia, no me siento mejor…-Endymion toca la sepultura con su mano.-ojala alguien se apiadara de mí y me diera el mismo fin que a Jeditte…para poder volver a ti…pero no creo que pase, estoy condenado a vivir sin tenerte…pero lo que dije es verdad, jamás te sacarán de aquí…-el toca su pecho a la altura del corazón-ninguna magia, ningún hechizo, ninguna maldición, ni toda la eternidad…-juró él llorando en silencio, mientras sus lágrimas caían sobre el frío suelo de la sepultura, jurándose que en delante, no se permitiría llorar de nuevo, a no ser en ese lugar, con ella, hasta que volviera a encontrarla….

¡Hola!

Aquí les paso en antepenultimo capítulo de "Vidas pasadas" Quiero agradecer de tooodo corazón a mi amiga Leonor De Eboli que me hizo el maravilloso favor de ayudarme a escribir la última escena. La verdad es que "Zapatero a tu zapato" y yo sé que nadie mejor que la maravillosa Leonor de Eboli para escribir escenas de lucha, guerra, sangre, matazón, destripadero pero eso si, con la mayor elegancia que he conocido. Gracias, amiga porque sin tu colaboración este capitulo no hubiera quedado como deseaba que quedara y zaz ¡quedó y quedó genial!

Gregorioabel: Mil gracias por el Review que me dejaste la última vez, me llegó las dos veces y las dos veces me hizo muy feliz. Si, esa escena tenía que llegar pero afortunadamente esta también y quedó justo como yo la hubiera querido escribir

Irais: Sé que vas a sonreir muchísimo con este capitulo y sonreirás más con el que viene. Te conozco y tu mejor que nadie disfrutas de la venganza como yo, veo la sonrisa malevola en tu rostro aun cuando estas del otro lado de la compu :P

Lector silencioso:

Aunque no comentas, muchas gracias por darte el tiempo para leer a pesar de mi tiempo

con cariño

La maga