HOLA A TODOOS!
Bueno primero disculpen mi ausencia, resulta que he estado muy concentrada en mis estudios y no había podido escribir nada nuevo, PERO ya estoy de vuelta *-*
Ya que varias personas me han pedido la continuación que en realidad nunca pensé hacer cedi ante sus palabras de continuarla.
¿Es en serio?
En un templo ubicado en las montañas se encontraba una joven que se dirigía a la cocina con la intención de preparar la cena, pero su mirada se veía distante y todo aquello era por aquel acontecimiento que aún no podía creer hubiese ocurrido en realidad, como fue posible que Sesshomaru la besara así sin más, solo por confundirlo con su "Hermano". Quien se creía que era para hacer eso, aunque para ser completamente sincera no le había molestado tanto como debería, de hecho, el sentir sus labios sobre los de ellas fue una sensación cálida y placentera la cual le agrado más de lo debido.
-Hermana -
-Concéntrate Kagome – Se regañó la joven de forma mental al salir de ese trance que se había auto implantado.
-Hermana-
-Dios Kagome deja de pensar en eso solo fue algo que no tenía porque ocurrir – La joven mostro una cara completamente seria al verse de nuevo pensando en la misma situación
-HERMANA! –
-Que! – Grito la joven alterada por la inoportuna aparición de su hermano.
- ¿En qué piensas? ¡Dios llevo llamándote años! – Contesto su hermano de forma seria, pero con cierto tono sarcástico.
-Nada. ¿Qué necesitas? –
-Comida, tengo hambre – Dijo el joven mostrando una cara tan tierna que enamoraría hasta al más frio. "Quizás no todos" pensó la joven algo divertida al recordar a Sesshomaru.
-Toma – Dijo la joven ofreciéndole un poco de arroz en un lindo y decorado plato – espera que termine todo.
-Gracias hermana eres la mejor! – Dijo el joven tomando el plato y saliendo a correr para poder comer solo él.
La joven al observar tal escena no pudo evitar una que una pequeña sonrisa se formara en su rostro.
Al terminar la cena la madre de Kagome se dispuso a lavar la loza lo cual le dejo a Kagome tiempo libre para dirigirse a su ventana la cual contaba con un marco con el grosor correcto para que su pequeño cuerpo se recostara en este otorgándole una maravillosa vista de la hermosa luna que la honraría con su presencia esta noche. Observar aquella luna fue como observar a Sesshomaru tan frio, pero tan hermoso, un terreno en el cual pocos habían tenido el honor de acercarse, algo prácticamente prohibido y tentador al igual.
"¿Es en serio? No debería estar pensando en Sesshomaru, sin embargo, es difícil no hacerlo ¿Qué estarás haciendo?" – Un leve suspiro salió de los labios de la joven la cual de pasar otros pocos minutos observando la hermosa luna se retiró del marco, tomo una chaqueta y salió de su casa.
Llevaba tiempo caminando lo sabía sus pies ya adoloridos se lo confirmaban, pero aun así no tenía la más mínima intención de detenerse, sentía que debía ir a algún lugar en concreto y no entendía exactamente el por qué ni siquiera sabía a donde se dirigía, pero tenía ese presentimiento de que iba al lugar correcto, al pasar 10 minutos más se encontró con un hermoso jardín lleno de hermosas flores, pero aun en la oscuridad la luna destaco la sombra de aquel ser que se encontraba en medio de aquel jardín, el cal poseía un hermoso cabello plateado que para ella era un factor clave para reconocer a Sesshomaru después de descubrir que Inuyasha jamás volvería.
Horas antes.
-Sesshomaru estás seguro de que el debería estar aquí, llevamos horas esperándolo – Decía Rin mirando con tristeza a Sesshomaru.
-Calla, no demorara en llegar – Decía el increíblemente irritado, pero no de la pequeña sino del motivo por el que se encontraban ahí esperando.
-El no vendrá ya lo sé, él está con la señorita que siempre lo acompañaba no tendrá tiempo para visitarnos – La pequeña tenía una mirada tan triste en su rostro que afligiría hasta al más fuerte incluyendo a Sesshomaru que a pesar de mantener su expresión tan fría como siempre por dentro se sentía mal por la pequeña.
Como detestaba a ese ser se había marchado sin decir nada, dejándolos sin decir adiós, todo por irse con aquella mujer que él decía seria el amor de su vida y que ella jamás lo abandonaría. Patrañas ella como muchas otras solo se fijaban en el por su dinero, pero debía darle crédito a ella, había durado más que las otras, claro que ya habían existido más que ellas, pero todas fueron simples caprichos para él, hasta que ella apareció.
A los pocos meses se había ido y no se volvió a comunicar con ninguno, pero en realidad a Sesshomaru no le importo en lo absoluto, sin embargo, la pequeña Rin ese acto la había destrozado.
-Vamos Rin – Dijo Sesshomaru con una cara de rabia absoluta.
-Te lo dije no vendría – La pequeña tomo la mano de Sesshomaru y se dirigieron a la salida del aeropuerto.
-RIN! SESSHOMARU! – Dijo una voz tan conocida para él y tan anhelada por la pequeña que se giró de forma inmediata divisando de donde provenía la voz.
-Está aquí – Dijo la pequeña con una inmensa sonrisa en su rostro al percatarse de que no se había equivocado él estaba ahí a algunos metros de ellos.
La pequeña soltó la mano de Sesshomaru y salió corriendo hacia donde se encontraba aquel ser el cual se dispuso a abrazarla fuertemente.
-Ya era hora – Dijo Sesshomaru con cierto desdén, puesto que desde ahora las cosas se complicarían demasiado tanto para el como para su familia.
Wow Bueno este es otro capítulo no me culpen si no está taaaan relacionado con el primero, pero después entenderán él porque
¿Quién cree que es la persona a la que recogieron en el aeropuerto Rin y Sesshomaru?
¿Es la misma persona que Kagome se encontró en el jardín y quien era aquel sujeto?
No todo es como parece
byeeee
