Aclaración: Ningún personaje de Sekai Ichi Hatsukoi me pertenece.

¡Alguien salve a Ritsu!

Cuarto Capítulo: Dos verdades, una promesa.


En un acogedor departamento se encontraban un adolorido chico de ojos verdes y su altanero jef-…

–¡Achú! –se escuchó el retumbar de un gran estornudo por todo el departamento. El menor a quien este ruido agarró por sorpresa, solo se limitó a preguntar lo obvio.

–Takano-san… ¿Estás enfermo? –dijo con cierto temor a que le contestara con algún sarcasmo.

–No sé, no le tomes atención –dijo el mayor tapándose la nariz un momento, restándole importancia. Ritsu solo suspiró, pensando que a pesar de haber sido él el que durmió en el húmedo césped, fue su jefe quien se enfermó antes. –"¿Dónde me habrá buscado?" –se preguntó Ritsu viendo de reojo a Takano.

El menor claramente no entendía que Takano probablemente lo había buscado por mar y tierra, porque éste sabía a qué se enfrentaba Ritsu. Pero también estaba el hecho de que a pesar de estar en tal enredo, el menor seguía como siempre, sin inmutarse por nada de lo que hubiera o fuera a pasarle y tampoco hizo el esfuerzo por hablar con alguien sobre el asunto, cosa que molestaba profundamente a Takano.

–E- Es mejor que descanses hoy o mañana te pondrás peor… –dijo Ritsu aún temeroso de dar un paso en falso y que el mayor lo atacara de nuevo.

–¿Te estás preocupando por mí?

–Solo lo sugerí porque mañana tenemos una junta sobre el nuevo manga de Mutou-sensei, ¿qué hacemos si el editor en jefe no llega? –dijo el ojiverde cambiando el sentido a sus palabras.

–¿Quién dijo que no iba a llegar?

–¿Vas a descansar hoy entonces?

–Solo si tú te quedas conmigo. –ahí, mal paso que lo llevó a su perdición. Ahora sabía lo que venía, chantajearlo tanto como pudiera para que se quedara con él a descansar, todo el día sería un ambiente incómodo y fin, simplemente no entendía la lógica de su jefe si sabe bien cuál es su temperamento.

–Yo no puedo tomarme la libertad de faltar sólo porque si, deberías entenderlo cuando te acabo de decir que hay que revisar el nuevo proyecto.

–Tú también te vas a enfermar tarde o temprano, así que ¿por qué no prevenirlo? Mejor que tener que faltar más día por ello. –Ritsu pensaba muy dentro de sí que su jefe tenía razón, y aunque estaba dispuesto pensarlo y responder seriamente el pelinegro se adelantó y tomo la decisión por él, como siempre suele hacerlo.

–Entonces nos quedaremos hoy en casa– dijo el altanero jefe.

–¡E-Espera! ¿No es algo sospechoso que los dos faltemos el mismo día? –preguntó Ritsu viendo a su jefe que se había levantado de la cama y se estaba poniendo su camisa.

–Es completamente normal, los demás van a entender. –dijo el jefe para después salir del cuarto hacia la cocina con su pequeño subordinado siguiéndolo y reclamándole pero éste siguió sin hacer caso.

Así que estaban en ese acogedor departamento un ignorado a muerte chico de ojos verdes y su enfermo pero siempre altanero jefe.

En una situación así, ¿qué debería hacer? Estando en el departamento de su jefe quien también fue su primer amor, solos sin hacer nada. Eso le iba a estar molestando demasiado durante todo el día.

El celular del ojiverde de repente rompió la tensión del momento con su timbre genérico. Ritsu al contestar antes de que pudiera decir palabra una voz muy inquieta le dio un gran susto.

¡Ritsu! ¡Necesito que vengas a ayudarnos, no es tiempo para estar descansando! –La voz al otro lado del teléfono no era nadie más que su pesadilla en vida.

Ryou… –el menor trató de hablar bajo y cubrir lo que decía con su mano para que Takano no escuchara. –¿Ahora qué quieres? –le preguntó enojado.

Tranquilo, hoy no te voy a hacer nada –dijo el pelinegro al otro lado del teléfono. "Ah, gracias por tu bondad." Pensó sarcástico el menor. –Hay unos empresarios que quieren verte y-… –Ritsu lo interrumpió antes de que pudiera continuar.

Primero dime, ¿Cómo supiste que hoy iba a descansar? ¿Tienes micrófonos escondidos o qué? –dijo irritado el menor.

Pues… no es mala idea pero no, le pregunté a Isaka-san si hoy trabajas y a qué hora salías pero me dijo que habían llamado para justificar tu falta.

¿Que habían llamado? –El ojiverde no tardó en entenderlo y ver con rabia a su jefe quien estaba preparando el desayuno.

Bueno no me importa, hay empresarios importantes que siguen insistiendo en que quieren conocerte así que más te vale estar en el Restaurante Hima a las cinco y media o yo mismo te arranco la cabeza –amenazó el pelinegro al ya asustado ojiverde para después colgar.

La situación de "no hacer nada" y "escapar de su jefe" se había convertido en una de "ven a tomar" y "sálvate si puedes". No estaba completamente seguro se esa sería una trampa para ir detrás de él pero una cosa era verdad, y es que mucho antes de que se enterara de que su vida corría riesgo había gente importante que lo invitaba a tomar algo porque quería conocerlo y a la empresa también.

Así que confiando en que era verdad y temiendo un poco también de hacer enojar a Ryou y le hiciera algo tuvo que respirar hondo y sacar su mejor cara para mentirle a Takano.

–¿Está todo bien? –escuchó preguntar a su jefe detrás del él. Tenía que mentirle, pero primero…

–Takano-san, ¿Llamaste a Isaka-san para decirle que faltaríamos?

–Sí, le dije que tú y yo nos enfermamos y tendríamos que faltar hoy y nos dio permiso, ¿Por qué? –Así que ya lo había planeado…

–¡¿Sabes cuán sospechoso suena eso?! ¿Qué tal si se hace una idea equivocada? –reprochó el ojiverde sonrojado

–Bueno, de hecho es seguro que sabe que nosotros tenemos algo pero… también es seguro que no le importe, así que puedes estar tranquilo porque no dirá nada.

De verdad, esa falta de vergüenza de su parte le molestaba enserio. –Nada de "tenemos algo", no he respondido a tu confesión y no pienso hacerlo si sigues actuando tan desconsiderado.

–Oh, ¿Me estás amenazando? –preguntó Takano dejando dos platos sobre su mesa.

–Solo te advertía. Por cierto, llamó mi padre y dijo que tenía que platicar algunas cosas conmigo así que tendré que irme. –Takano se quedó callado. –¿A qué hora? –se limitó a preguntar. –A las cinco y media tengo que estar allá, saldré a las cinco.

Takano no sabía que la relación entre el señor Onodera y Ritsu era bastante mala, por lo cual era imposible que se vieran a la cara en un restaurante.

–Tampoco estoy seguro de a qué hora regresaré por lo que creo conveniente irme a mi casa… –dijo el menor tratando de matar dos pájaros de un tiro.

–¿Mi joven amo se va a retractar? Que falta de palabra tiene. –dijo Takano burlón, lo que hizo que Ritsu se sonrojara ante tal trato.

Entre las burlas de su jefe y sus reproches tuvo que rechazar mil ofertas de irlo a recoger al restaurante y otras mil de rendirse y decir que lo amaba. Mientras era aún de mañana y la cuestión aquí era…

¿Qué vamos a hacer el tiempo restante aquí? –se preguntó a sí mismo el ojiverde, desviando la mirada de su jefe y éste también se preguntaba lo mismo. Entre tanto escándalo y situaciones bajo el agua no se había percatado de que aún le era difícil hablar con Ritsu, –pero eso puede arreglarse –pensó el mayor. –Un simple juego bastará.

El menor al terminar de comer se limitó a sentarse en el sofá y ver un poco la televisión, mientras Takano regresó al cuarto, buscando cualquier cosa para jugar pero no encontró ni siquiera un ajedrez. –Tendré que comprar juegos después, aunque ya no somos niños…–entonces agarró dos plumas y varias hojas y salió buscando a su primer amor, quien estaba sentado de lo más nervioso apretando el botón para cambiar el canal sin parar.

–Onodera, ¿Qué tal si jugamos algo? –dijo el ojimiel sentándose en el sillón de enfrente para empezar con el juego.

–¿Jugar? ¿A qué? –preguntó el menor esperando que no sea algo pervertido.

–Dos verdades y una mentira, el nombre lo dice todo. Tenemos que escribir dos verdades y una mentira sobre nosotros mismos y adivinar cuál es la mentira y las verdades del otro. –Era muy conveniente jugarlo, viendo que se les hacía tan difícil hablar por sí mismos, con un juego tendrían que saber algo sí o sí. El menor solo accedió algo tímido y agarrando cada uno una hoja y una pluma empezaron a escribir.

–¿Estás listo? –preguntó el mayor. Ritsu temeroso asintió e intercambiaron las hojas. –Empiezo yo entonces –anunció el mayor.

–Dice: Uno: "Me gusta el Metal", Dos: "Colecciono juguetes", Tres: "Me gusta viajar". –el mayor miró las respuestas algo confundido. La tercera era un hecho, ya que no hay persona a quien no le guste, la segunda era inquietante puesto que tal vez por ser de familia tendría varios peluches y tal vez incluso los coleccionaba, pero nunca había visto alguno en su cuarto o mostrado demasiado interés en alguno. Lo que no sabía el mayor era que Ritsu había sacado esa opción de ver a su anterior autor estrella en la Editorial Onodera, puesto que cuando iba a buscarlo y tenía que entrar a su cuarto, éste estaba y seguro sigue estando lleno de juguetes de todo tipo, dardo incluso algo de miedo, sin olvidarse claro de su enorme colección de osos de peluche, todos con el nombre "Suzuki-san". Y en la primera el mayor no estaba seguro de que tipo de música le gustaba pero tampoco había algo que lo descartara.

–¿Te gusta coleccionar juguetes? –preguntó el mayor aún confundido.

–¿Quién sabe? –respondió menor. –Solo di la que creas que es mentira –dijo el menor ya algo ansioso por saber que tanto sabía Takano de él.

–Pues… –después de mirarlo de arriba abajo, desnudarlo con la mirada y volviéndolo a vestir, entrando en su cabeza y taladrado muy hondo para encontrar algo, llego a la conclusión de que…

–Supongo que la segunda es la mentira, nunca te he visto con ningún juguete o algo parecido –dijo el mayor.

–Sí, es esa. –respondió el menor algo incómodo y desviando la mirada por la situación.

–Así que ¿te gusta el metal? Quién lo diría –dijo el mayor. –Pues sí, supongo que agarré el gusto porque… –dudó por un momento en sacar el tema de cuando lo dejó se fue a estudiar al extranjero, pero ya no había vuelta atrás. –C-Cuando fui a Inglaterra, todos hablaban siempre de ese tipo de canciones y un día vi un video de cierto artista que hizo que me gustara… –dijo el menor sin hacer contacto visual.

–Ya veo, entonces ya es claro que te gusta el Metal pero ¿Por qué? –preguntó el mayor aún sin entender que habiendo tantos géneros, de todos eligiera uno como el Metal que se caracterizaba por sus letras oscuras y ser tan pesado, cuando Ritsu era tan amable y tal lindo.

–Bueno, en ese entonces lo usaba como espejo para reflejar lo que sentía como… –era muy incómodo ese tipo de situación, pero era parte de su vida después de lo que pasó y Takano tenía curiosidad. –¿Odio?–completó el mayor algo serio. –A-Algo así… pero hay muchos géneros también y hay canciones con letras bastante buenas –dijo el menor tratando de no darle a entender a Takano que lo "odiaba" puesto que no fue así del todo.

–Ya veo… algún día me tendrás que enseñar algunas canciones. –dijo el mayor, quien se había levantado para sentarse junto a Ritsu quien se puso claramente más incómodo.

–¿Y te gusta viaja mucho? –preguntó el mayor. –Lo normal, supongo. –Ritsu se estaba poniendo incómodo, pero tenía que hacerlo hablar o si no quedarían en silencio. –¿Qué es lo nomal? –insistió Takano.

–P-Pues… ya sabes, tal vez dos o tres veces al año…

–Bueno, y de donde sacaste la idea de "Coleccionar juguetes" –preguntó el mayor sacando la conclusión de que si no lo hacia lo tuvo que ver en la televisión o algo así.

–De… –ahí el menor trató de ser considerado con Usami-sensei y ocultar su identidad. –Una persona que conocí mientras trabajaba en la editorial de mi familia.

–¿Un autor? Seguro es Usami Akihiko ¿no? –predijo el mayor. –¿C-Cómo supiste? –preguntó alterado Ritsu en su fracaso por ocultar su identidad. –Hay rumores de que tiene mal temperamento y es muy raro también, aunque coleccionar ese tipo de cosas no es malo, si es raro entre hombres de nuestra edad. –Qué mente tan cerrada –pensó el ojiverde porque en algún momento de su vida le dieron ganas de hacer lo mismo.

–Bueno, me toca. –dijo el menor viendo la hoja que tenía entre manos, pero sin leerlo completo la hoja cambió su humor.

–Uno: "Me gusta el chocolate", Dos: "Amo a Onodera Ritsu", Tres: "Tengo un libro favorito".

Bueno, el primero si lo puso tal vez sea verdad puesto que en su cumpleaños el mismo compro un pastel con chocolate, el segundo bueno… ya es un hecho, desde hace diez años que Takano amaba a Ritsu, entonces la tercera era la mentira pero entonces –¿No tienes libro favorito? –preguntó el menor. –Sip, no tengo uno favorito porque hay varios libros que me han gustado demasiado y no puedo compararlos el uno con el otro.

–Oh… –el menor calló por un momento, sintiéndose algo decepcionado puesto que eran cosas que podía suponer pensando un poco. –Aunque hubiera sido mejor que pusieras otras cosas, a mí también me pasa lo mismo con los libros que me gustan, es algo que tiene que pasar.

–¿Qué quieres saber entonces? Puedo contarte muchas cosas sobre mí.

–¿Por ejemplo? –incitó el menor para que le contara, pero el mayor se quedó callado. ¿Por qué no podía hablar con el directamente? ¿Era vergonzoso, tal vez? O más bien realmente no tenía nada que decir, el simplemente estaba sumergido por la situación actual que era amar y proteger a Ritsu, nada más importaba.

–Agh… tú ganas, ¿quieres ver una película? –sugirió el mayor rindiéndose ante la mirada de presión que le mandaba el menor, aunque también lo vio decepcionado.

–No… prefiero dormir un poco más para tener energía en la tarde –dijo el menor tratando de evitar esa situación de estar solos.

–Perfecto, vayamos a dormir entonces.

–N-No hace falta que vayas, si no quieres dormir no-…

–Solo vamos. –acto seguido el mayor agarró a Ritsu del brazo y lo arrastro hasta la cama.

A veces Ritsu deseaba de verdad que su jefe pudiera controlarse un poco más y así poder hablar en vez de tener sexo directamente. Incluso unos cuantos besos estaban bien, siempre y cuando se controlara y no pasara a más pero pedir eso ya era demasiado, pareciera que su jefe intentaba sacarle las palabras mágicas para cualquier relación durante el sexo, pero eso no iba a pasar… eso esperaba. Mientras, el ojiverde estaba sintiéndose algo mal, tal y como predijo Takano y por eso quería dormir. Ahora, tenía que prepararse mentalmente para el encuentro donde se supone habrán grandes empresarios queriendo conocerlo, y de paso tendría que aguantar también una mayor presión por parte de quienes van tras él porque en ese tipo de situaciones era seguro que tendrían consecuencias.

Increíblemente, al llegar a la cama el ojimiel se limitó a cubrirse con la cobija y darle la espalda a Ritsu, como si su presencia no hiciera efecto en absoluto. Algo incómodo el ojiverde se limitó a ver la gran espalda de su jefe quien pareciera ya haber dormido. –Tal vez porque está enfermo… –pensó el menor, deseando inconscientemente que por lo menos pudieran abrazarse o… si quiera hablarse.

–Takano, ¿Ya estas dormido? –preguntó el menor temeroso.

No hubo respuesta. Se sentía como si hubieran estado a finales de ciclo y al tocar el genkan era simplemente caer inconsciente. Fue lo mismo al llegar a la cama.

Descansa… –susurró el menor sonrojado por sus propios actos, no viendo la sonrisa dibujada en el rostro de su jefe que estaba volteado.

Al despertar el menor se percató de que faltaba poco para su encuentro en el restaurante y también que durante ese tiempo Takano al parecer tenía fiebre y algo alta. Sí que quería quedarse y cuidarlo, pero tenía que atender a los empresarios puesto que saber que estaba libre y rechazar la oferta sería grosero de su parte, y si su padre se enteraba que había rechazado a importantes en un día libre le tocaría como nunca.

Se dijo a si mismo que no dejaría ver esa parte de él a Takano, se acercó a él y le prometió en voz baja.

Te prometo que regresaré en menos de dos horas y te cuidaré como se debe… –sonrojado y con temor a que despertase le sostuvo suavemente la mano. –así que por favor, soporta este tiempo por mí.

Después de reprocharse mentalmente por semejante cursilería, se puso su abrigo y con sigilo se marchó, deseando de verdad que su primer amor soportara la fiebre en ese tiempo.


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Espero poder actualizar más continuamente, ¡lo siento! D: *se mata*

Lo seguiré con comentarios (: No cuesta mucho poner uno, solo alrededor de nada.

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