Aclaración: Ningún personaje de Sekaiichi Hatsukoi me pertenece.
¡Alguien salve a Ritsu!
Séptimo Capítulo: Si extiendes la mano.
Las personas pérfidas buscan la felicidad en la auto-satisfacción de sus falaces acciones, justo como los verdugos de Ritsu.
Masamune maldijo mentalmente a todas esas infelices personas que buscan erróneamente la felicidad a cuesta de la de los demás. Su pequeño amante estaba metido en medio de toda esa miseria ajena, hundiéndolo también.
Una vez que hubieron entrado a su departamento, el mayor permitió al castaño bajarse para quitarse los zapatos y acto seguido lo agarró del brazo forzándolo a entrar y sentarse en el sillón. El castaño a pesar de sentirse nervioso por como lo forzaba el mayor a entrar, se sentía más bien resignado. Si Masamune había ido por él entonces suponía que el ojimiel ya debía saber algo. Soltó un suspiro y se acomodó en el sillón.
El mayor incapaz de iniciar una conversación decente en ese momento se limitó a ir a la cocina donde se encontraba la cafetera y servir algo de café para ambos, tomándose su tiempo mientras el ojiverde sentía que su corazón podría explotar de los nervios.
— "Ahora… ¿cómo hacerlo hablar?"—pensó para sí mismo el ojimiel mientras tomaba un sorbo de café estando aún en la cocina. Si se acercaba a preguntarle directamente todo seguro que se pondría más nervioso de lo que ya parecía e inventaría otras cosas, pero si se acercaba con cuidado y dejaba ver que podía confiar en él tal vez sí le contara todo.
Sin embargo —y así como el ojiverde— Masamune también estaba nervioso, angustiado, hastiado de que la falta de confianza de Ritsu hacia él fuera tanta que los llevara a ésa situación, así que sin pensarlo más se acercó con las tazas de café, dejando una frente al menor y le contó todo sin rodeos.
—Onodera—habló en voz alta para llamar su atención—. Sé por lo que estás pasando y realmente me gustaría que dejaras de ocultarlo así.
El menor quien estaba a punto de darle un sorbo a su café se detuvo en seco, sintiendo como su corazón daba un vuelco horrible y sus pupilas de dilataban.
— ¿De qué estás hablando?—dijo con la voz entrecortada por el nerviosismo.
—Hablo sobre tu familia.
El menor sentía que el alma se le saldría en cualquier instante, lo menos que quería era que Takano-san supiera pues sabía que tal como es él buscaría la manera de involucrarse. Retiró la taza de café de su rostro y se limitó a ver su reflejo en ella. Era gracioso como una estupidez se juntaba con otra creando así una gran masa rotunda e innecesaria de estupidez mortal. Suspiró.
— ¿Por qué tengo que decirte algo? Tú también tienes algo que no quieres contarme y no te estoy forzando en absoluto a decirme.
El ojiverde veía directo a los ojos del azabache, quien sentía que era la mirada más penetrante y acusadora que jamás le hubiera dado, pensando que hasta el más tierno animalito tiene su lado salvaje.
— ¿De qué estás hablando? Si no te he dicho nada es porque no has preguntado, eso es todo. No tengo la menor idea de qué es lo que quieres saber.
El menor apartó la mirada —"Agh, editas manga para chicas, aprende a leer entre líneas."—pensó molesto. Hace tiempo había conocido a Haitani-san y después de varias situaciones con él lo único que concluyó fue que a Takano-san le desagrada a gran escala su persona por algún evento pasado. Aunque también entendía por qué no tenía idea de que quería saber más sobre eso puesto que evitaba hablar de él para no incomodar la situación entre ellos.
—Ritsu, como he dicho realmente no se mucho sobre ti, por lo cual por más que quisiera no sé qué estás pensando en este momento, así que déjame conocerte mejor y cuéntame todo, todo lo que pienses, todo lo que sientas, lo que te molesta, lo que te gusta. Déjame ser el más cercano a ti.
El menor no pudo evitar que un sonrojo cruzara por sus mejillas, dirigiendo la mirada hacia el reflejo en su café de nuevo. Bueno, ya se había rendido y Takano decía ya saber sobre su familia, así que si preguntaba ahora no tenía nada que perder.
—B-bueno, sólo tenía curiosidad sobre…—el menor se detuvo un momento no creyendo que estuviera a punto de sacar el tema pero si quería que su relación llegara a algún lado tenía que hacerlo—. Sobre Haitani-san.
El ojimiel se quedó unos segundos mirándolo, simulando pensar cuando realmente no lo estaba.
— ¿Eso era todo? ¿Quieres saber sobre él? Debo decirte que me estoy poniendo celoso de que te intereses más en él.
Claro que sí, obvio que lo malinterpretaría y lo echaría en su contra.
— ¡No es lo que quiero decir! —trató de reponer el menor, nervioso—. Me interesa porque parece que no te agrada en nada y… sólo quería saber por qué.
El mayor suspiró. No podía creer que tuviera que contarle algo tonto como lo que hizo Haitani Shin. Masamune abrió los ojos de repente, dándose cuenta de algo. Significaba entonces que ¿su adorable amante había estado ocultándole todo y sufriendo solo simplemente por no contarle nada sobre alguien tan miserable como Haitani? ¿Cómo el asunto pasado y casi olvidado —si no fuera porque está molestando de nuevo— de Haitani podía afectar indirectamente el comportamiento del ojiverde? Aunque tenía que admitir que también era su culpa por tratar de ocultarlo como si no importase porque a él no le importaba, pero sabía que a Ritsu en algún momento le saldrían dudas al respecto. Soltó un suspiro, fastidiado. Maldita suerte, maldito pasado, maldita memoria. Desearía tener una amnesia repentina que le hiciera sólo olvidarse de todo lo que pasó los últimos diez años y así olvidar todo el sufrimiento y egoísmo al que fue sometido, y encontrarse en la nada oscura a Ritsu como una luz centellante de esperanza, enamorándose de él otra vez. Rio mentalmente. Eso sonaba a una novela o algo por el estilo, aunque la situación de Ritsu lo superaba fácilmente; él parecía estar en una novela dramática de la temible mafia. Suspiró de nuevo. ¿Qué estaba pensando en momentos como ése? Volteó a ver al ojiverde, quien lo veía preocupado, parecía que temía a que se le fuera la felicidad si daba un sólo suspiro más.
—Si no quieres decirme…—trató de retractarse el menor, a lo que el mayor repuso rápidamente—. Te contaré.
Y así terminó contando las aventuras de cómo el Guasón trataba de molestar a Batman sólo por su demencia.
—Ya veo… así que tenías una novia…—dijo el ojiverde agachando la mirada, sorprendiendo al mayor.
— ¿Qué? ¿Me estas escuchando? ¿Es lo único que te llamó la atención?—el castaño trató de negarlo, nervioso. Masamune se daba cuenta ahora de que así eran los celos de Ritsu; le daba curiosidad pero trataría de ocultarlo para tal vez preservar sus sentimientos. Algo le decía que será muy difícil que el menor muestre abiertamente que está celoso aún si aceptaba sus sentimientos hacía él, aunque sabía esos celos nostálgicos siempre habían sido parte de su personalidad. Dejó escapar una corta risa entre un suspiro mientras sostuvo su taza para sentarse al lado Ritsu.
Y así terminó contando como la cerdita se iba de la granja para ir al matadero.
Una vez hubo terminado de hablar el menor se encontraba agarrando con fuerza su taza de café a punto de enfriarse con un visible sonrojo en su rostro. Se sentía mal por lo que había hecho Haitani-san, sin embargo parecía ser buena persona… estaba simplemente muy confundido respecto a él, no sabía que sentir realmente. Por otro lado se sentía feliz de que Takano-san le pudiera confiar algo así a él pues eran malos recuerdos y no tenía la obligación de contárselo pero confió en él y lo hizo.
El mayor se levantó, acercándose a uno de sus estantes para sacar una caja de chocolates de la marca "Usagi". Los puso en la mesa de centro e invitó a Ritsu a tomar alguno.
— ¿Te gustan estos chocolates, cierto?—preguntó el mayor, el menor desvió la mirada y preguntó cómo sabía eso.
—Pasé por una tienda que los estaba vendiendo en una nueva edición y recordé cuando éramos estudiantes; pasábamos de casualidad por una tienda que los tenían en oferta y en un comentario casual me dijiste que te gustaban. Estoy seguro que recuerdas que sucedió después. —Ritsu abrió los ojos sorprendido, recordando las vergonzosas imágenes de ése día en la habitación de Saga-senpai.
—Así que lo recuerdas. ¿Qué tal si lo ponemos en práctica de nuevo? Ha pasado mucho tiempo…—el mayor dijo esto último con una visible melancolía mientras se acercaba al menor. Para cuando éste se dio cuenta el ojimiel ya estaba sosteniendo un pedazo de chocolate con sus labios mientras buscaba los del otro para besarlo, justo como hace diez años. El menor trató de replicar pero antes de que hubiera terminado de decir alguna palabra ya tenía los labios del mayor junto a los suyos y con el chocolate entre ellos. Masamune sostuvo la cabeza del menor entre sus manos y no tardó en meter su lengua para empezar a buscar la de él y así deshacer el chocolate en sus bocas. Tal vez sería por los recuerdos de ése día pero Ritsu no pudo poner más resistencia, empezando así una armoniosa danza con sus lenguas, ambos buscando la calidez de sus besos.
Incluso cuando el chocolate se deshizo aún tardaron un rato en separarse, y al hacerlo el menor se encontraba jadeando y sonrojado sosteniendo el antebrazo del mayor quien optó por juntar sus frentes y sonreír. Sin embargo cuando se perdió en esos ojos esmeralda que tanto amaba pudo leer en él todo tipo de emociones que lo arrastraron cruelmente a la realidad, sintiendo un agudo dolor en el pecho. Le dolía tanto ver a su pequeño sufrir así y lo conmovía aún más que tuviera que soportar todo eso. Su sonrisa se desvaneció rápidamente y se separó del menor.
— ¿Qué ocurre?—preguntó el ojiverde al ver tal brusco cambio en sus emociones. El ojimiel agradeció su preocupación mentalmente, pero sabía que si no era ahora no sería nunca.
—Aún tienes algo que contarme—fue el turno del menor a suspirar. Como muchas veces anteriores, deseó ser alguien normal de una familia normal y así tener libertar plena. Cerró los ojos un momento.
—Déjame decirte algo; sé que desearías no involucrarme en esto pero soy yo el que decide eso, porque eres la única persona así de valiosa en mi vida, porque vale la pena, tú vales la pena y porque te amo, nunca dejaría ni dejaré que alguien te lastime mientras viva y ten por seguro que si extiendes la mano con gusto la sostendré.
Ritsu se perdió en la profundidad de su mirada miel y en la fuerza de esas palabras. Ése era Masamune, tan loco de amor por el ojiverde que daría todo para seguir a su lado. Más calmado, Ritsu buscó algún lugar cómodo a sus ojos para perderse en él mientras hablaba, sin embargo la monotonía del departamento de su jefe no le dio lugar alguno.
—Bueno… esto es realmente incómodo de hablar…—el ojiverde se sentía tan presionado que incluso le costaba respirar con normalidad—. Si no te importa pospondré esta charla para luego, no creo ser capaz de contar algo…no ahora.
Masamune asintió. —"Con algo se empieza"—dijo con positivismo, sin embargo estaba frustrado. Pasa justo como su confesión de amor; una vez dado un paso tendría que dar el recorrido completo. Sin embargo sabía que tenía que darle unos empujones para que se animara a caminar, no lo haría por su cuenta.
—Aunque esto es injusto —reprochó el azabache—. Te conté lo de Haitani porque el trato era que hablarías a cambio.
El menor trató de replicar, sin embargo sabía que no tenía excusa para hacerlo. Masamune suspiró cansado, al tiempo que Ritsu lo veía nervioso de nuevo. —"Sí, mi alma se sale a cada suspiro por tu culpa"—reprochó mentalmente, devolviéndole la mirada.
— ¿Qué tal si vamos a una cita? Apenas cayó la noche.
— ¿Ahora? ¿Para qué? —preguntó el menor nada convencido.
—Sólo trato de que no te sientas tan presionado. Después de todo no es como si te estuviera regañando o reprochando algo realmente. Sólo quiero entender de la mejor manera para buscar una solución juntos, como ya dije, no te dejaré solo.
El menor no pudo evitar que una pequeña sonrisa cruzara por su rostro. Eran vergonzosas ese tipo de declaraciones, ése "no te dejaré sólo" realmente lo había atrapado, tal vez se podría acostumbrar a ello… o más bien ya lo estaba. Temía que llegara un momento donde tuvieran que separarse, él no sabría qué hacer en ése caso. Su corazón latía con fuerza y podía sentir sus mejillas sonrojarse. Realmente deseaba que no deban separarse.
— ¿Qué tal… si vamos al parque? —sugirió el menor con toda su fuerza de voluntad.
— ¿No estará cerrado ya a esta hora?—preguntó el mayor preguntándose el porqué de ése parque.
—Bueno… realmente me gusta mucho sentarme a pie de ése árbol de cerezos, es tranquilizante… —ésa actitud tan sumisa y linda que había adoptado el menor de algún modo conmovió al mayor—. Me hace sentir que estoy en una realidad más amable.
El menor desvió la mirada, sin embargo con esas palabras había hecho caer totalmente al mayor.
—Por ti saltaré mil rejas si eso es necesario para apaciguar tu dolor. —a Ritsu le pareció ver brillos y flores alrededor del ojimiel mientras decía eso y rio ante ése pensamiento culpando al shoujo manga de crearlo así. También pensado que tal vez Masamune no sería muy flexible sería gracioso ver cómo trata de subir ésa reja. El de ojos color miel suspiró aliviado al ver la sonrisa de su pequeño amante, dándose cuenta de que desgraciadamente éste no está muy acostumbrado a mostrarla, proponiéndose a si mismo tratar de ver ésa sonrisa cada vez más seguido, como debería ser.
—Vamos entonces, llevaré los chocolates por si se te antojan estando allá —dijo el ojimiel al tiempo que se levantaba agarrando los chocolates.
— ¿No quieres que llevemos unos frituras, sándwiches, jugo y un mantel de picnic de paso? —preguntó sarcástico el menor. El azabache se detuvo a pensarlo seriamente.
—No es mala idea, de hecho… —pensó en voz alta el mayor entrecerrando los ojos—. Estaría bien para no mojarnos con el pasto y terminar más enfermos, y los sándwiches con el jugo son buena idea para cenar.
El menor trató de hacerlo cambiar de parecer diciéndole que estaban entrando sin permiso a un lugar público y que si los veían sería muy poco práctico, sin embargo y como siempre el mayor tomó la decisión él solo sin consultar nada antes. Así que el chico de ojos color miel agarró la caja de chocolates, el dinero suficiente, las llaves del auto y la mano de su amado saliendo así de su departamento caminando rápidamente hacia el ascensor ignorando a un confundido vecino que veía como el mayor arrastraba al menor de la mano. Porque justo como había dicho; si su amado extendía la mano para pedir ayuda, incluso aunque haya sido inconscientemente y se retractara, él sin pensarlo dos veces la sostendría para ayudarlo a levantarse, y en el peor de los casos si se llegara a caer lo harían juntos, siempre de la mano.
Yep, soy yo, la loca que publica un nuevo capítulo cada medio año =)
¡Y lo siento tanto! Juro que no fue adrede, pero una explicación ahora sería muy tedioso y… el chiste es que estoy de vuelta.
Nekonoha: Seguro eras la mejor cuando te pedían una ficha de lectura en el colegio porque mai got como me encanta. Increíblemente me he topado con personas que cuando las van a atropellar se detienen completamente como si fueran de hierro y no les pasara nada, lo juro. Y bueno sobre mis personajes favoritos creo que me sucede justo como con los libros o cómics, quedo cautivada fácilmente con los personajes, todos mis favoritos son tan ssadjkfgjdfg que no puedo elegir entre ellos. ¡Gracias por comentar! (sé que dijiste que no tengo que agradecer pero ¿qué le hacemos si me siento agradecida y quiero decirlo? nwn)
TrueLove-san-senpai-sama(¿?): "No quiero esperar mucho…" He aquí medio año después. Como cuando le dices a alguien que no se ría y le da un ROFL intenso, tengo ese tipo de psicología inversa… creo que debí decirlo antes xD. Siento mucho hacerte esperar tanto tiempo pero bueh, muchas cosas pasan unu. Muchísimas gracias por el dato en las postdatas y créeme que tu review me tuvo alegre todo medio año entero ='3 ¡Gracias por comentar!~
Mimiti23: ¡Gracias por tu comentario! De verdad lo aprecio mucho =3 Y perdón por hacerte esperar también, sé que he deshonrado a mi familia, mis lectores y a mi vaca unu.
Nancyns4: Espero que aún sigas la historia porque con tanto tiempo no es raro que se olvide *llora* ¡Muchas gracias por comentar!
Pando: Nueva lectora (-wo)~ ¡Gracias por tu comentario! Me animó bastante~
Riruka: Justo el día de tu comentario necesitaba ése ánimo que siempre me brindan =) ¿Lo leíste todo seguido? OMFG ¡Gracias, y gracias por comentar! En éste punto como que no estoy completamente viva pero me esforzaré =3 Y por cierto y eso recae en mi palabra es que no abandonaré el fic, tal vez tropiece un poquillo pero lo terminaré
Muchísimas gracias por leer pequeños gatitos =3 Los leeré pronto ~ (me imaginé gatitos tecleando ouo)
