Aclaración: Ningún personaje de Sekaiichi Hatsukoi me pertenece.

¡Alguien salve a Ritsu!

Octavo Capítulo: Recuerda.


Ahí se encontraba el altanero jefe con su lindo subordinado frente a la reja de un hermoso parque que se encontraba cerrado. En el camino Masamune se había detenido en una tienda para comprar todo lo necesario para su cita como el mantel de picnic —increíblemente para el menor lo vendían ahí— sándwiches, frituras y jugo justo como decía la lista sarcástica que había hecho antes e incluso habían llevado hasta un cobertor para cubrirse por si se quedaban más tiempo y les daba frío. El menor trato arduamente de detenerlo pero claramente no dio resultado, así que sólo pudo pensar que parecía más que iban a acampar que tener una cita a lo que el mayor le dijo que no fuera tan cerrado de mente y que una cita acampando sería muy buena. Ahora realmente temía que el mayor pensara que sería buena idea dormir ahí.

Así que ahí estaban, con una bolsa gigante con todas las cosas dentro. El menor pidió que pasara y subiera primero el mayor con la excusa de que así podría arrojarle las cosas al otro lado aunque realmente lo que quería era ver en primera fila el tremendo golpe que estaba seguro se daría el mayor. Sin embargo, en un movimiento rápido el ojimiel había escalado por la reja y caído del otro lado con agilidad digna de un gato. —"Por supuesto, es el grandioso Takano Masamune, si se lo propone él podría volar" —pensó con ironía el menor. Después de arrojar las cosas al otro lado para que su jefe las atrapara era el turno de Ritsu para saltar, pensó que lo haría bien pero al ver como su jefe observaba atentamente sus movimientos, al intentar bajar el nerviosismo le hizo resbalar y estaba a punto de dar una estrepitosa caída, pero por suerte para el menor Masamune reaccionó rápido y lo sostuvo entre sus brazos antes de que se golpeara con el suelo.

— ¡Tonto! ¿No se supone que eres tú el que sube esa reja cada día? ¡Te pudiste haber lastimado! —regañó el mayor enojado al menor mientras éste sentía su corazón latir fuertemente por el susto, pero no duró demasiado a pesar de aún encontrarse entre sus brazos de repente ya no se sentía apenado, porque…

— ¿Cómo sabes que…?—Masamune sabía que se había descubierto él mismo. Claro que lo sabía; sabía que su pequeño gran primer amor se escapaba todas las noches a ése parque, lo supo desde la primera vez que lo hizo.

— ¿Lo sabías? ¿Sabías que yo venía aquí todas noches?—el mayor lo miró a los ojos—. Por supuesto que lo sabía, quien crees que soy.

— ¿Cómo? ¿Entonces fue mentira eso de que me habías buscado por todas partes?—Ritsu se quiso apartar, pero Masamune sostuvo su cintura con firmeza para que no lo hiciera.

—Eso no fue mentira. Digamos que recibí una llamada…—Ritsu frunció el ceño y maldijo mentalmente a sus desgraciados primos—. Al final parece que fue una llamada de broma, bueno ya hablaremos de eso, vamos.

Masamune sostuvo de nuevo la mano de su pequeño amante y comenzaron a caminar mientras cargaban las cosas. El ojiverde sin pensarlo sostuvo más fuerte la mano del otro, quien sólo esbozó una sonrisa y continuó caminando. Eso era precisamente a lo que le Ritsu le temía, esa llamada pudo perfectamente ser una trampa para hacerle daño al de ojos color miel y si eso pasaba, nunca perdonaría.

Llegaron al gran árbol de cerezos y sacando las cosas empezaron a acomodarse al pie de este.

Al sentarse el mayor extendió un sándwich al menor invitándolo a que comiera antes de cualquier cosa pues últimamente no sabía si era por el estrés o por no comer —o por las dos cosas— pero se veía como si se hubiera descuidado bastante últimamente en cuando a salud nutritiva refiere.

Y he ahí, la situación de siempre; ambos comiendo sin decir una palabra ni cruza miradas, creando una ambiente espectral. El ojiverde miró al cielo y notó como aún se veían muy tenues los colores cálidos del atardecer siendo llevados por los colores fríos del anochecer. Una suave brisa rozó sus rostros con gentileza. Sin duda ése era un lugar muy relajante y pronto sintieron —a pesar de no haber dicho palabra— un ambiente confortable.

Masamune no estaba seguro de si el menor podría inicia la conversación por sí solo, así que trató de decir algo pero antes de que la palabra que estaba a punto de decir cobrara sentido el Ritsu se adelantó y tomó la palabra.

— ¿Sabes? Es gracioso que hayamos terminado así. Normalmente al sentarme aquí debajo de éste árbol sólo deseaba que no te involucraras en esto. Pensaba en cómo sería una vida normal juntos— Ritsu paseo una mano por sus mejillas para tratar bajar su sonrojo con la poca frialdad que irradiaba su cuerpo pero al sentir su fracaso se limitó a tratar de ocultarlo con la misma. He ahí una vez más una linda escena de su lindo amante. Takano sostuvo su mano y la apartó, acercándose a su rostro y dándole un cálido beso en una mejilla haciendo que se sonrojara más.

— ¿Estás diciendo que cada que vienes aquí te sientas a pensar el mí?— dijo el mayor sonriendo, plantándole otro beso al menor antes de que pudiera decir algo—. No tienes que tomarte tantas molestias, estoy justo a tu lado, ¿ves?— el mayor agarró la mano de su pequeño amante y la llevó a su rostro invitándole a sentir su calor. El menor agachó la mirada; el cielo reflejaba en sus ojos la tristeza del crepúsculo desvaneciéndose en la frialdad de las tinieblas nocturnas.

—Lo siento… yo sólo… desearía haberte conocido en otra situación— dijo el menor suspirando después. Tal vez Masamune debía decirle que pensara antes de hablar pues ésa había sido la segunda —o tercera— vez que le confiesa su amor diciéndolo con otras palabras, aunque admitía que esas palabras dichas con inocencia del menor le encantaban pues era totalmente su personalidad real. El mayor suspiró y acto seguido revolvió suavemente el cabello de su primer amor mientras éste sentía el dolor de la nostalgia en su pecho.

—Lo sé, pero aquí estamos y el "hubiera" no existe. ¿Me contarás ahora?— lo incitó el mayor buscando la mirada del castaño quien en cambio la evitaba.

—Bueno, supongo que… iniciaré por el principio— declaró el menor después de tomar un sorbo de jugo. El mayor asintió y se acomodaron en el árbol de tal modo que les permitiese escuchar y ver a su acompañante.

Supongo que todo comenzó antes de que naciera. Ni siquiera sé muy bien lo que ocurrió, pero sé que es obvio que es algo bastante malo. Mi padre estaba comprometido con otra persona antes de conocer a mi madre; se conocieron y él se enamoró de ella. No dudó en hacer lo posible para que mi abuela aceptara el comprometerse con mi madre, puesto que ella era una persona común y corriente; sin mucho dinero y muy sencilla. Con el tiempo mis abuelos se dieron cuenta que lo que sentían mutuamente realmente era fuerte y se casaron con la bendición de toda la familia. Cuando mi madre dio la noticia de estar en cinta todos rebozaban de alegría. Pero un día, sin previo aviso, mi madre perdió su sonrisa y se volvió una persona fría. Mi padre pensó que sería por el estrés del embarazo pero cuando nací esa frialdad llegó a un punto de no retorno.

— ¿Y esto te lo contó tu padre? —El ojiverde asintió. El ojimiel quería preguntar más cosas pero optó por dejar hablar al menor por sí mismo.

Siendo ésa la situación mi padre prefirió dejar que los sirvientes de nuestra casa se encargaran de mi crianza, son muy buenas personas.

Desde muy pequeño había estado escuchando la misma historia de mi padre. Siempre decía que nuestra actual situación se debía a un descuido de él hacia mi madre. Él siempre trató de sacarle la verdad: le pedía explicaciones, le decía que si tenía un amante o incluso varios amantes estaba totalmente bien, que lo único que quería era que fuera sincera con él. Ella nunca contestó. Prefirió hundirse en el vicio del alcohol y cubrirse los ojos para no ver la verdad.

Mi padre a pesar de estar lastimado por eso, siempre trató que darme el máximo cariño que le fuese posible. Siempre estaba ahí cuando lo necesitaba; cuando en las noches despertaba por pesadillas a causa de los malos tratos que me daban mis compañeros, o en el día cuando simplemente quería un abrazo o leer juntos un cuento, siempre estuvo ahí.

Luego cuando llegué a una edad donde podía comprender la situación me dijo que tal vez haría cosas que me lastimaran pero que tenía que recordar que siempre me querrá.

Desde entonces tiene ese triste teatro donde él es el villano, yo la víctima y mi madre una desdichada espectadora. Trató de hacer sentir mal a mi madre con la esperanza de que se levantara de su asiento y gritara la verdad de una vez, pero nunca pasó. En todos los años que he vivido, ella no ha dicho nada.

La voz del ojiverde se empezaba a quebrar a pesar de no mostrar indicios de querer llorar. Masamune sostuvo su mano con fuerza.

— ¿Quiénes son las personas que te quieren… —el mayor hizo una pausa y quiso agarrar valor para completar la frase, pero no le fue posible.

El menor no volteó a verlo. En cambio se quedó viendo como las ya casi invisibles luces del crepúsculo hacían un vano esfuerzo por permanecer un poco más. Suspiró.

Iemochi Ryousuke, mi primo.

Nadie sabe nada de su pasado realmente. Mis tíos se fueron a vivir una temporada a otro lado y regresaron con él en brazos. Siempre ha habido rumores sobre él diciendo que tal vez es adoptado. En todo caso, llegó a la familia para ser hijo segundo lo cual siempre lo ha dejado en segundo plano, nadie se interesa por lo que él haga y es por eso que busca maneras de llamar la atención aunque sea a costa vidas inocentes, justo como le enseñaron. Aunque él no siempre fue así…

Masamune analizó con la mirada a su pequeño casi amante y notó que a éste le costaba respirar y se sostenía constantemente el pecho. El ojimiel no pudo contenerse más y lo rodeó con sus brazos creando un cálido abrazo.

Se reprochó mentalmente por poner a Ritsu en ésa situación. Él no estaba obligado a decir nada, menos aun cuando el decirlo le duele. Ciertamente era información valiosa sin la cual no podría ayudarle pero verle tan mal lo hizo sentir mal también.

Masamune se sorprendió al sentir una cálida gota recorrer su cuello. Ritsu estaba llorando y a Masamune se le rompió el corazón. El ojiverde sintió como los latidos del ojimiel se aceleraban al darse cuenta, por lo cual trató de parar su llanto apartándose de él para cerrar sus ojos y tallarlos fuertemente.

El ojimiel sostuvo sus manos suavemente, apartándolas de sus ojos. La mirada del ojimiel tenía un melancólico y afligido brillar.

—Ristu, está bien llorar. Recuerda que siempre tendrás mi hombro para llorar en él.

Y eso bastó para que el ojiverde dejara caer sus lágrimas con plena libertad. Apretó los puños con fuerza haciendo un último esfuerzo para no llorar, pero fue en vano. Abrazó de nuevo a su primer amor y lloró en su hombro. Lloró como nunca lo había hecho. Siempre le habían dicho que un hombre sólo debe llorar tres veces en su vida, sin embargo para una persona con dinero esas tres veces no tenían cabida en su vida. Sería muy irónico ver a alguien de familia llorar, según la sociedad. La angustia y depresión de tan estúpida situación le carcomía el corazón. Masamune lo rodeó con sus brazos y lo atrajo hacia él, sintiendo su respiración entrecortada en su cuello y el temblor de su cuerpo.

Él no era nadie para haberle obligado a decir algo que él no quería, sin embargo el ojiverde lo es todo para él y es precisamente por eso que debió hacerlo.

Ése par de amantes en una trágica situación se encontraban, entre la niebla nocturna y la luz de la luna se abrazaban. A ambos les costaba respirar, a ambos esa situación les parecía irreal. Sin embargo el dolor que sentían era concreto y absolutamente funesto.

—"Ahora que estamos en plena oscuridad, ¿cómo podremos salir? "—se preguntó el ojimiel mientras acariciaba suavemente la espalda de su pequeño amante para reconfortarlo.

Suspiró.

"Tú eres la única persona que me importa en éste infierno al que llaman vida. Tus problemas son mis problemas porque a pesar de que no has confesado tus sentimientos aún, siendo tú tan contradictorio a ti mismo, los has confesado. Nuestro amor es mutuo y te aseguro que será más fuerte que cualquier otra fuerza ajena. Te protegeré y te cuidaré así como tú lo hiciste conmigo hace diez años."

El mayor apartó al menor con cuidado y besó dulcemente el borde de sus ojos para tratar de ahuyentar las lágrimas.

—Ritsu, creo que es hora de que tenga una charla con tus padres.

Ritsu abrió los ojos sorprendido. ¿Acaso escuchó bien?

No puede estar pasando.


¡Hola mininos! Cuanto tiempo~

Me acabo de dar cuenta que las melodías de piano me hacen escribir en verso. ¿Alguien me puede decir cuántos versos sin esfuerzo he hecho? =3

¡Riruka-chan! Me enorgullece la escena del chocolate (¿?) En realidad no, pero te aseguro que el chocolate y el árbol de cerezo no saldrán de la lista de cosas sexys por hacer 7u7r Gracias por comentar~

¡TrueLove-san-senpai-sama-sensei! (¿?) Cada que leo o escribo tu nombre me llegan feels al corazón ='3 Creo que hay algo muy malo en mi personalidad que me hace desaparecer a la nada cuando las cosas van mal, es mi modus operandi pero trabajaré en ello por ustedes. ¡Me alegra que sigas aquí!

¡Nekonoha-chan!~ Típico que es tan extraño que piensas que es un error xD Que bueno que mencionas lo de la montaña rusa, es precisamente lo que quería lograr (no porque esté jugando con sus sentimientos… o sí…) Me callo. Lo del coche ni yo sé cómo se me ocurrió, sólo quería que todos fueran felices (¿?) Nunca me ha pasado el paralizarme cuando un coche no se detiene al cruzar la calle (malditos (-'_'-)). Como dije cuando las cosas se ponen mal yo simplemente me voy, a lo /teleport. (¿?). Tienes razón con la cuestión de los personajes y en ése caso creo que sería Onodera con quien más me identifico pues también tiene ese "esperar lo peor para que el golpe no sea tan fuerte" en su personalidad, lo cual está mal… pero bueno. Sin embargo mi personaje favorito en sí es Honey-senpai de Ouran Host Club (Un shota de tipo AB que le gustan los dulces y que tiene un terrible despertar. Hermoso.) A él más bien lo admiro (◡‿◡) ¡Gracias por comentar! Pd: Me encantan tus saludos al final.

¡Nancyns4! Tú sí entiendes, es que simplemente se da cada situación que es como sfdsdf y bueno, es terrible. Gracias por seguir la historia hasta ahora YuYb

Nos vemos pronto~