Bueno, ya tocaba nuevo capitulo hehehe. Perdón por el retraso. Los amo.

-Respuestas a reviews-

DjloveMLP: Ahhhh perdonameeee, prometo que te puse respuesta en el anterior pero esta cosa cruel me la quito :( Aqui sigo :D Y noooo como crees hahaha (O si?)

skarllet northman: Te heche de menos :,) Es bueno verte. Y es bueno que te gustara el capitulo, aquí hay otrooo :D


Capitulo 6

Secretos

o

Un dia muy activo


-...No puedo más...- Dijo Salomé.

-Media hora antes-

Subaru no podía dormir, de nuevo. Estuvo casi media hora dándose vueltas en su ataúd, pero no podía conciliar el sueño. Fue su primera noche asistiendo a la sirvienta, y con todo lo que estuvieron luchando debó haber caído como tronco, pero simplemente no podía dormir. Por fin se rindió y decidió regresar al gimnasio. Si tenía tantas energías bien podía usarlas entrenando un poco más.

Y resulta que ella estaba ahí también.

En cuanto lo vió, dejó el saco de boxeo para recibirlo con una sonrisa. Pero... Había algo extraño en su sonrisa. Era honesta, no se trataba de eso. Había algo más, algo que no lograba descifrar.

-Parece que el imnsomnio no distingue entre clases ni razas ¿Verdad, joven?

-Parece que no.- Sonrió tambien el.

Y eso fué todo por el momento, ya no dijeron mas sobre sus razones de estar ahí. No hacían falta mas explicaciones. Ella sonrió de nuevo, esta vez cerrando los ojos. Una lágrima escapó y rodó por su mejilla.

Era eso lo que no encajaba. La sirvienta había estado llorando antes de que él llegara. Por un momento, Subaru se vió tentado a preguntar, pero cambió de parecer. Salomé era una persona dura, como él, y si había estado llorando, no le gustaría nada que se lo hecharan en cara. Eso era lógico. Era algo que él comprendía a la perfección. Supuso que sería otro código de honor.

-Venga. Trágase otro saco y hasta artarnos.

Así lo hizo, y siguieron entrenando, lado a lado pero cada uno por su cuenta. Sin decir una sola palabra.

Subaru se sentía cada vez mas incómodo. En el enorme gimnasio no se oían mas que los golpes que daban y el eco vacío que dejaban. Eso y uno que otro sollozo. Justo cuando creía que todo estaba bien, que fuera lo que fuera ya se había pasado, volvía a oí imposible ignorar al elefante en la habitación. Y pronto ya no pudo.

-¿Por qué lloras?

-¿Eh?

-Estás llorandó ¿Qué sucede?

-No... No sé de qué me...

Antes de que pudiera terminar, Subaru estiró el brazo y le enjugó una lágrima a medio camino.

-¿Y bien?

Salomé bajó la mirada. Y dejó que más y más lágrimas cayeran hasta el suelo.

-...No puedo más...

Subaru no sabía qué decir. La sirvienta seguía llorando en silencio, como si eso debiera seguir siendo un secreto, ahora entre ellos dos. Quizá era mejor guardar silencio. Si no sabía que decir, al menos la acompañaría.

-¿Sabe?- Dijo ella, por fin dejando de llorar -Le mentí. No es precisamente insomnio por lo que no he podido dormir.

-¿Entonces? ¿Qué ha pasado?- El chico no estaba muy seguro de querer saber qué podría hacer llorar a una mujer así. Pero ella necesitaba hablarlo, ahora lo sabía.

-Es el joven Laito. Cada vez que lo veo, él se me hacerca con intenciones de...

-Ah, si. Así es el. Ya te acostumbrarás.

-¡Pero cada maldita vez!- Gritó, y se soltó en llanto de nuevo. Subaru no supo que hacer, así que sólo la dejó ser, hasta que se calmó un poco. -Ya no lo soporto...

-Vale, pero no es como si no pudieras quitártelo de encima.

Salomé no dijo nada. Era cierto, físicamente era fuerte, y podá librarse de él sin problemas. Fisicamente, si, pero mentalmente... El seguía ahí, y se le pegaba cada vez más. Con cada ataque la hacía sentir más y más vulnerable. Cada vez le arrancaba mas. Cada vez mas impura, mas sucia. Y con él, volvía ese monstruo de la media noche. Su secreto oscuro. Y ya no podía mas.

Y luego, estaba ese chico frente a ella. El joven Subaru. Ese joven, él era especial.

-Es que... No es sólo eso- Salió de su boca. Hacía años que no hablaba con tanta inseguridad.

Y fue así como Subaru se convirtio en la primer alma con la que compartió Lo desagradable.


-...Carajo...

-Heh.

-Lo siento.

-No se preocupe. Es más ¡Bien dicho!

-Y... ¿Nunca se lo dijiste a nadie?

-¿Pues a quién quiere que se lo diga?

-Supongo que tienes razón. Pero estarás de acuerdo en que tienes que hacer algo. Esto no se puede quedar así

-Ya ha oído la historia. No hay nada qué hacerle.

-Pero...

-No se preocupe, joven. Estaré bien.- Dijo, con una sonrisa renovada.

Pero el chico no podía dejar su cara de preocupación. La había visto quebrarse ya una vez.

-Vale. Puede que ahora no haya estado tan bien. Puede que vuelva a decaer de vez en cuando. Puede, incluso, que vuelva a verme así. Pero va y viene. Sé que estaré bien.

Subaru suspiró, resignado.

-Si tú lo dices...

-Ya lo verá. Sólo tengo que quitarme de encima al jóven Laito y...

-¿Y por qué no hablas con Reiji?

-¿Disculpe?

-Creo que se llevan muy bien ¿Por qué no hablas con él del asunto?

- Oh, no confunda las cosas. Me parece una persona sumamente agradable y admito que es bastante atractivo, pero no hay nada entre nosotros.

¿De dónde rayos salió todo eso? Si dijo que se llevaban bien, porque era obvio que se caían bien, y eran iguales. Pero él nunca dijo nada de que hubiera "algo entre ellos" ¿Por qué carajos había dicho ella todo eso? No tenía nada que ver con lo que estaban hablando. No tenía ningún sentido. Era casi como si...

-Oh... Oh, vaya.

-¿Y Ahora que?

-Te gusta.

-¿Pero... Qué?!

-Sí que te gusta. Por eso no quieres hablar con él ¿Verdad? Te dá pena contarle.

-No juegue con eso. Y no me crea tan tonta como para ir y enamorarme de mi señorito.

-Aja. Si. Pero es verdad, y no puedes negarlo.

-¡Oh! ¡Usted no entiende razones!

Y se fué sin más


No entendía muy ben por qué estaba enojada. Eso no le gustaba. Desde que llegó a esa casa no entendía muchas cosas. Fué ahí para encontrar a alguien, y ahora resulta que se iba a perder a sí misma.

Necesitaba estar sola. Eso era seguro. Se retiró al cuarto de la señorita, a darse un baño.

Pero justo cuando llegó al pié de las escaleras, Salomé oyó un ruido extraño, proveniente de arriba. Volteó a ver, pero gracias a la distancia y a las luces apagadas y ventanas cerradas, no pudo distinguir mucho, sólo que dos hombres, uno bastante más alto que el otro, salían de la habitación del Jóven Laito, la más cercana a las escaleras. De pronto, el más alto se precipitó escaleras abajo, el otro lo siguió unos segundos después. Salomé apenas tuvo tiempo de esconderse en el pequeño gabinete bajo la escalera.

Desde su escondite, sólo podía ver a las dos figuras desde atrás. Al más bajito no tuvo problemas en identificarlo como el joven Laito, por su cabellera castaña y un destello verde de sus ojos en la oscuridad. Pero al alto, al que salió casi corriendo de su habitación, nunca pudo verle el rostro, sólo podía ver que llevaba la camisa sólo por encima, y que comenzó a abotonarsela hasta que llegó a la planta baja.

"¡Espera, Jarimu-kun!" Alcanzó a oír que susurraba el jóven Laito, al tiempo que tomaba al alto del brazo.

Vaya, vaya, vaya. Conque un joven desconocido salía corriendo del cuarto del joven Laito, medio vestido y a mitad de la mañana (obviamente, el equivalente vampírico a la mitad de la noche). Y encima resultaba que era el famoso Jarimu-kun que tanto mencionaba. Esto no se veía nada bien.

Correción ¡Esto se veía demasiado bien! Quizá no tendría que molestar al joven amo despues de todo. Un detallito así podría ser suficiente para "convencer" a ese chico indecente de que la dejara en paz ¿A cuántos niveles lo destruirá que se supiera esto?

En ese momento, se oyo un ruido proveniente del gimnasio. Subaru estaba apunto de salir, y si Salomé lo oyó, seguro el vampro también. Volteó a ver, y alcanzó a dstinguir al misterioso Jarimu-kun robándole un rápido beso de despedida al jóven Laito, y partiendo hacia la noche. En total, todo duró unos cinco segundos.

Contrario a cualquier instinto de conservación, Salomé salió de su escondite. Pero estaba segura. Lo tenía por fín.

-¡Joven Laito!- Exlamó la sirvienta, asegurándose de que su sopresa se oyera de lo mas fingida- ¿Qué hace despierto a estas horas?

-Vale, no podía dormir.

-Ya veo. Pero supongo que después de semejante despedida podrá usted dormir muy bien ¿O me equivoco?

Su cara. Esa cara de confusión total del vampiro, era algo delicioso y muy placentero. Después de tantos problemas y ascos que le había hecho pasar, y por fín lo tenía acorralado. Claro, se había conseguido defender muy bien por la fuerza, pero como le había advertido el jóven amo, todo le importaba tan poco que aunque ganara cada batalla, la guerra seguía siendo de él. Pero había algo que de verdad le importaba. Su reputación. Y por fín había encontrado algo para arruinarla por completo. Lo tenía en sus manos, y él lo sabía. Su cara lo delataba. Disfrutó de ese rostro cada instante que duró.

Y en total, lo disfruto un instante, porque de inmediato su rostro volvió a tener la misma mirada libidinosa de siempre.

-Oh, Salomé. Podemos seguir hablando, pero no estés tan segura de quién sacará la mecha corta en todo esto ¿Vale?- Y se desvaneció.

Ahora era ella la que mostraba una cara de confusión total.


Ahhhh siiii. Puede que haya Yaoi en la historia. Advertencia para lo que sigue, y asi :P

~Matta nee (tilde-chan volvioooo)