Denme muerte, I did it again.
Así soy. Perdón. Cosas de la vida, blablabla, que si el trabajo y lo otro wiriwiri, estúpida mi pelo idiota yadayadayada. No sé por qué se me acumula tanto que a veces ni puedo. Apenas ahorita encontré espacio esta semana (si, semana, como lo oyen, inculso esta historia toma tiempo)
Respuestas a reviews (¿Hola? ¿Hay alguien ahí?):
skarllet northman: Siiiii. Pero no por orgulloso, mas bien por que se sintió mal de ser tan malo.
Sofía A Santiago: Hehehehe. Pues... Es viernes :D
Capítulo 11:
Yuma
o
Encuentros con sentimientos encontrados
-Disculpe mi impertinencia, pero ¿Desde mañana? ¿No me ha dicho que el nuevo grupo llega hasta la semana entrante?
-Y es cierto. Pero veo conveniente que tengas un poco de tiempo para adaptarte. Compartirás uniformes con la humana, y sé que ya has cursado la preparatoria, pero nunca has asistido a un colegio japonés ¿Verdad? Y no creas que sólo por asistir con nosotros se reducirán tus labores...- Y así siguió enumerando razones, tantas que la sirvienta casi perdía la cuenta. -Viéndolo así, asistir desde mañana no parece tan mala idea ¿No lo crees?
Salomé no respondió inmediatamente. Escuchó con atención todo lo que le dijo, pero al final una sola cosa pasaba por su mente. No pudo evitar dar una cálida sonrisa al amo.
-Mi pobre señorito...
-¿Hmm?- Reiji volteó a verla sorprendido. Ella lo miraba con una sonrisa... ¿Tierna?
-Por eso le dan migrañas. Tanto tiene que hacer en esta casa, y encima se pone a cuidar sirvientas.
Pero él sólo le quitó la vista con indiferencia.
-No me malinterpretes. No hago esto por ti. Si fallas en tu misión, también me afectaría.
-Ya lo sé, joven amo. Pero aun así hace demasiado... Bueno, supongo que me he quedado demasiado ¿Verdad? Me retiro entonces.
Y salió de la habitación. Sin siquiera esperar a que él la dejara ir.
¿Que él se ponía a cuidar sirvientas? ¡Eso no! Jamás perdería su tiempo con ghouls. No, no, no, no; lo de ella era diferente ¡Claro que iba a cuidarla! Incluso las armas necesitan mantenimiento.
.
Durante el resto de la noche y el día siguiente no pasó nada importante. De todos los hermanos, sólo estaba en buenos tratos con el joven amo, pero los demás no hacían sino evitarla, y no buscar conflicto. Ni siquiera los trillizos, y no sabía de cuál de los tres le parecía más raro.
Y llegó la noche. Salomé, entre recuperar tiempo perdido entrenando con Subaru y arreglar los últimos detalles antes del gran día, había pasado casi todo el día en vela. Quizá fue por eso que no puso mucha atención a la ropa que usaría. Hasta que tuvo que ponérsela, notó un pequeño inconveniente.
La señorita usaba unas tres tallas menos.
¿Cómo no lo pensó antes? Quizá la noche anterior podría haber hablado con el señorito de esto. Si no entendía con palabras, seguro entendería al ver cómo le quedaba esa miniatura ¡Pero si hasta parecía un disfraz erótico! Los botones de la blusita estaban a punto de reventar en una zona muy indiscreta, y ni hablar de agacharse con esa faldita que apenas cubría lo esencial.
-Muy bien, ya acabé.- Dijo su señorita, saliendo del baño aseada y vestida. -Déjame tomar mi mochila y...
La niña se le quedó viendo como si le hubiera salido otra cabeza.
-¿Si?
-Dame... Dame un segundo.
-Tendrá que decírmelo después. Ya deberíamos estar abajo.- Comenzó a decirle, pero la señorita hizo caso omiso, y se abalanzó sobre el ropero de la habitación nueva.
Menos de dos minutos después, volvió con un short y un tank-top, ambos de licra negra. Ninguno de los dos tenía aspecto de entrarle siquiera por los brazos. Salome no pudo evitar mirarlos como la señorita la había mirado hacía un momento.
-Sé que se ven pequeños. Pero créeme, se expanden.
-Ya lo creo que se han de expandir, pero entienda que soy más grande, su ropa no va a entrarme ni rezando.
-Bueno, míralo así. Tienes dos opciones: O te lo pruebas a ver cómo te queda, o sales así como estás.
-Bien, pues ya dije...
-Frente a todos.
-Ya me he enterado de eso. Aun así...
-Incluido Reiji.
La sola mención del joven amo la paralizó. No era que no le importara que los otros la vieran; era algo tolerable, de ser necesario. Incluso del asqueroso señorito Laito, a quien ya se estaba acostumbrando. Pero que el joven amo viera lo... Vulgar que le quedaba ese uniforme, eso sí que no era tolerable. O por lo menos valía cinco minutos de retraso.
Pues bueno, esa sí que era una sorpresa agradable. La señorita no estaba mintiendo, esa ropa le quedaba entallada, pero a la medida. Y como era licra, no limitaba sus movimientos. Y sí, se seguía viendo un poco vulgar, pero por lo menos no mostraba la piel desnuda.
Al salir, se topó con la señorita, quien no dijo ni una palabra, pero lucía una vanidosa sonrisa de oreja a oreja.
-Vale, tenía usted razón. Me ha salvado del ridículo.
-De nada.
Las reacciones de los hermanos al uniforme fueron bastante mixtas. Y salvo por Shu y Kanato, quienes estaban en su mundo; todos parecían tener algo qué decir, pero nadie dijo nada en todo el camino. Lo más que percibió fueron solamente miradas... Incómodas. En fin, nada que fuera a quitarle el sueño.
Al llegar al colegio, en cambio...
Vaya si los bachilleres podían ser pervertidos.
Chiflidos, murmullos, dedos que la apuntaban, y los más descarados hasta gritaban un par de frases de mal gusto. Incluso hubo un listillo manolarga, Momomiya, en pleno patio principal. El pobre pasó a la historia del colegio como el protagonista del legendario "vuelo de Momomiya". El incidente sirvió de escarmiento para cualquier otro ocurrente.
Se dividieron al llegar a las escaleras. El joven amo y su perezoso hermano se dirigieron al salón de tercero, los trillizos fueron al de segundo; Yui, junto con Subaru, era estudiante de primero, así que Salomé también había sido inscrita en ese curso, y se dirigieron al salón correspondiente.
-¿Otra vez armando follón, Sakamaki?-Dijo una voz grave desde la entrada del salón de la señorita.
Frente a ellos estaba un muchacho de cabello de cabello castaño y una estatura impresionante, apuesto a su manera, que transmitía una vibra demasiado similar a la de sus señoritos. Obviamente se trataba un miembro del nuevo clan, pero ¿No se suponía que entraban a la semana siguiente?
-¿Qué rayos haces aquí, titán? Creía que eras de tercero.-Dijo el señorito Subaru. Si bien estaba lejos de ser el hombre más grande que había visto Salomé, estaba entre los más altos, incluso rivalizaba en estatura con su larguirucho y problemático hermanito.
-Ya me iba, niño. Sólo vine a dejar unos papeles a la profesora de primero.
-Dirás a espiar.
-Tsk. Has de tener una vida interesantísima para que alguien quiera perder su tiempo en ti ¿No?- Dijo un poco molesto el "titán", como lo había llamado Subaru. Después volteó a ver a las humanas que lo acompañaban. Su expresión y tono cambiaron. -Eh, niño ¿Desde cuándo te rodeas de tías guapas?
Subaru giró la cabeza hacia donde estaban Yui y Salomé.
-¿Cuáles?- Respondió apáticamente. Ninguna de las dos pudo evitar una oleada de rabia y decepción. El titán soltó una estruendosa carcajada.
-Pero tú nunca dejarás de ser un niño ¿Verdad?
-No me entero-
-¡JOVEN YUMA! EL JOVEN RUKI ME HA MANDADO...-Comenzó a gritar alguien desde la puerta, sólo para detenerse abruptamente al ver que su "joven Yuma" tenía compañía. Pero Salomé no necesitaba preguntar por su nombre, ni siquiera necesitaba verlo, para saber de quién era exactamente esa voz.
-Vale, Jarimu. Te he dicho que no me llames "joven" en público. Vamos antes de que enfurezca.- El chico alto caminó hacia la puerta con prisa, tomó a Jarimu con él y se desvaneció. Probablemente hacia donde estuviera ese tal Ruki.
-¿Que fue todo eso?-Preguntó Subaru a Salomé, con bastante descaro.
-¿El qué?
-No te hagas la distraída ahora. Todo eso de mirar así a ese chico que tiene nombre parecido al de tu hermano perdido que se parece tanto a ti y que técnicamente está donde ese inútil dijo, pero que está trabajando con los Mu... Ah... Aaha... ¡aaaaaaaaaaaaAAAAAAAAAAHHHHHH!
-Shh. De acuerdo, ha acertado, pero por favor guárdeme el secreto, no lo...
-¡JARIMUESTUHERMANOPERDIDOOHPORDEOS!
-¡¿QUEEEEEEE?!- Exclamó la señorita.
-...Y dicen que en este país son discretos...
-¡Como lo oyes! ¡Salomé ha venido desde Arabia...
-...Sahmeed.
-...Sahmeed, Arabia; buscando a su hermanito que perdió en la infancia!
-¡Pero qué injusto! ¡Yo no sabía nada! ¡Salomé! ¿Por qué yo no sabía nada y Subaru si?
-No, Sahmeed no está en Arabia ni en ninguna parte. Somos nóma...
-¡Salomé!
-¡A callar, los dos!
Y con eso el silencio fue total. Pareciera que la tierra entera hubiera dejado de girar. O quizá sólo era la impresión que daba el ver a esos niños por fin callados. Ahora Salomé se sentía un poquito mal por asustarlos así ¡Pero bien merecido que lo tenían!
-Joven, cuide a la señorita. Tengo que salir un momento.
-¿A dónde vas?- Preguntó Yui, nerviosa.
-El señorito me había pedido en el coche que fuera a verlo un momento antes de que empezaran las clases.
-De acuerdo. No tardes.
-No lo haré, y mientras la dejo en buenas manos.- Y se fue. Yui sabía que lo decía para calmarla, pero no funcionó muy bien. Eran buenas manos, si, pero su dueño no parecía tener mucho interés en usarlas para cuidarla.
O eso pensaba ella.
-Ven- Oyó a Subaru desde el fondo del salón ¿Cuando había subido? ¡Ah si! Era esa cosa que hacían de reaparecerse ¿Como la había llamado Reiji? Tele algo... Teletrans... ¿Transporte? No, pero algo así...
-¿Te quedaste sorda? ¡Ven aquí!- Bramó el vampiro, con su temperamento de siempre.
-Pero si siempre me siento en frente.
-Pues hoy no. Tu niñera me dejó a cargo, y no puedo dejarte tan lejos. Así que muévete.
-Subaru, no tienes qué hablarme así.
-No, pero quiero.
-…Maldito salvaje…- Murmuró
-¡¿Qué?!
-Que qué lindo follaje. De lo árboles.
Subaru le torció la boca, pero nada más.
-No empieces con tonterías tan temprano.
-...El tonto es otro...
-¡¿Qué dijiste?!
-¡El tiempo es oro!
-Pues el silencio también.
Yui se volteó hacia la ventana, un tanto decepcionada. Sabía que Subaru no era realmente su amigo ¡Pero vamos! ¿Ni siquiera una conversación casual podían tener? ¿Una en la que no la insultara o le gritara? Volteó a verlo, el chico estaba de cara al techo, sin hacer nada. Después volteó a verla, y Yui le sonrió; pero cuando él se dio cuenta le frunció el ceño, cerró los ojos y volvió a girarse hacia arriba.
Esta iba a ser una larga mañana.
-Espero que Reiji la deje ir pronto- Suspiró la chica hacia el vidrio.
Subaru abrió los ojos de nuevo.
-No ha ido con Reiji.- Dijo, con humor un poco mejorado. Yui giró la cabeza, sorprendida.
-¿Cómo lo sabes?
-Porque ha dicho que se lo mandó en el coche. Pero no hablaron nada en todo el viaje. Se lo ha inventado todo.
-Pero entonces ¿A dónde fue?
-Sólo a escaparse un rato
-¿De qué?
-De ti ¿No es obvio? Y de todas tus tonterías.
Maldición. Todo había sido una boma.
-...Mocoso de cuarta...- Murmuró, algo enfurecida.
-¡¿Qué?!
-¡Ya estaría harta!
.
Lo más triste del asunto era que Subaru, de hecho, había dado en el blanco. Salomé mintió para escapar un rato de su señorita.
Y de él.
Salomé había caminado un tramo para alejarse del salón de primero. Después trotó. Y después corrió. Corrió apenas estuvo segura de haber escapado del campo visual de cualquiera de los dos.
Había mentido para escapar, sí, pero no era porque la hubieran hartado realmente; a ambos los consideraba amigos muy queridos, y no por algo así los dejaría. Pero ahora necesitaba silencio y paz para pensar las cosas (el baño sonaba perfecto) pues no sólo se había adelantado el nuevo clan, sino que, una vez más, las coincidencias habían vuelto a ponerle a su hermano tan cerca, sólo para arrebatárselo otra vez. Pero ahora no se le escaparía, ahora sabía que trabajaba para los del nuevo clan. Sólo era cosa de encontrar alguna excusa para infiltrarse en esa casa. Estaba tan cerca que podía oír su voz...
BUM
Había chocado de lleno contra otra persona. Maldita sea, y específicamente ahora no quería hablar con nadie. Notó que últimamente este tipo de cosas le pasaban más seguido. Pero se lo atribuyó a todo lo que estaba sucediendo en su vida.
-Perdón, soy una distraída ¿Está bien?
-Si, no te preocupes ¿Tú cómo estás?- Respondió una voz bastante familiar. En Sahmeedita.
Levantó la vista lentamente, sólo para encontrarse con el rostro que esperaba. No podía ser de otra manera.
El chico le tendió la mano, y ella la tomó.
-Haleem...Al-Ankabut... Bin-Izhtarr... Al Sahmeedi...- Dijo, mientras se ponía de pié, como si saboreara cada palabra.
-Me gustaba más "hermano".
Cursivas significa que está en otro idioma :D no se si se captó.
Ojalá ya pueda volver a esto. Me gusta escribir, y creo que esta tiene potencial. Nos vemos en el siguiente :D
-Matta nee.
