AU Moderno

Editado: Enero 31, 2019


You'll always be my son

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Seis semanas antes

Camicazi estaba boquiabierta. Miró de reojo a Hiccup, quien mantenía esa misma expresión y ni se diga su madre, la cual parecía estar a un paso de dar un grito de asombro. Camicazi tomó la mano de Hiccup con delicadeza y la apretó levemente en un intento silencioso de apoyo. Justo cuando Hiccup comenzaba a recobrar su personalidad, a ser él mismo de nuevo, otra bomba más cae en sus vidas. La rubia sintió cómo el castaño correspondía el apretón de manos.

―¿Perdón? ―dijo Hiccup luego de un largo silencio. Su rostro estaba pálido y Camicazi pudo ver que estaba evitando llorar―¿Puede repetirlo otra vez?

No importaba cuántas veces lo escuchen, la información iba a ser la misma e iba a significarse lo mismo.

La señora de servicios infantiles que estaba sentada frente a ellos en el otro sofá de la sala mantenía un rostro neutral, era como si ella estuviera acostumbrada ya a dar este tipo de noticias y también a ver las reacciones de las personas.

―Tus padres nunca se divorciaron formalmente, Hiccup―repitió la mujer con una calma fastidiosa―Y debido a estas circunstancias por las que estás viviendo, ella tiene tu custodia total y al ser tu madre, lo mejor es que vivas con ella.

Otro silencio inundó la sala.

Camicazi volteó a ver a su madre en busca de alguna respuesta o esperando a que ella interviniera. Bertha, una mujer impotente, robusta y de grandes pechos, lucía igual de sorprendida, aunque su sorpresa era diferente en cierto modo.

―¡Es ridículo! ―explotó Hiccup hecho una furia y sorprendiendo a las tres mujeres―No he visto ni he sabido nada de mi madre en once años, ¿y ahora me dice que tengo que irme a vivir con ella? ¿Es acaso una broma?

―Te aseguro que no es ninguna broma, Hiccup―continuó la señora sin inmutarse―Hemos verificado todo e incluso la contactamos para...

―¡Oh! ¿La contactaron? ―la interrumpió el chico sarcásticamente sin gracia alguna―Es increíble que pudieran dar con ella en tan pocos meses ¡cuando yo lo traté por años! Nunca encontré una dirección ni un maldito número de teléfono. Creí que estaba muerta.

Camicazi sintió que Hiccup le apretó con más fuerza su mano. Hiccup respiraba aceleradamente y ni Camicazi ni Bertha lo culpaban. Todo esto era tan irreal, tan... rápido.

―¿Y ahora qué? ―preguntó Camicazi en voz baja

―Como lo dije, ella tiene la custodia total sobre Hiccup―continuó la mujer de servicios infantiles―Eso significa que la señora Bertha Bog-Burglars no puede ser tu tutora legal.

El rostro de Hiccup pasó del asombro al dolor, enojo y sorpresa. Camicazi nunca lo había visto de esa manera.

―¡Yo puedo decidir con quién quedarme! ¡No soy ningún niño! ―peleó Hiccup y elevó su voz más de lo normal―Me voy a quedar con la tía Bertha y Camicazi, y no me importa lo que usted o el Gobierno me diga.

―Hiccup... ―regañó suavemente Bertha. Hiccup separó su mano de la de Camicazi y se cruzó de brazos, recargándose en el respaldo del sofá y bufando inconforme―Yo no tengo ningún inconveniente en que Hiccup se quede conmigo. ¿Acaso Valka no puede firmar algo que le permita a él quedarse? Sé que está mal que lo diga, pero Hiccup está en lo correcto. No hemos sabido nada de ella en once años, no sabemos su estilo de vida o algo que nos pueda asegurar que va a cuidar de Hiccup debidamente.

Hiccup se sintió conmovido por las palabras de Bertha y a pesar de su enojo, sonrió con ternura. Pero cuando vio el rostro serio de la señora de Servicios Infantiles, su sonrisa se esfumó. Algo le decía que no iba a ser nada fácil.

―La señora Haddock―Hiccup gruñó ante esto―es su madre y ella tiene toda la autoridad sobre él. En caso de que usted quiera la custodia de Hiccup, tendría que ir a juicio y déjeme decirle que es preferible no llegar a eso. El juicio puede durar meses y sería una pérdida de tiempo y dinero. Hiccup no podría quedarse con usted durante esta discusión ni tampoco con la señora Haddock.

Camicazi se tocó la boca con su mano algo nerviosa y volvió a ver a Hiccup.

―¿Y dónde está ella? ―preguntó Hiccup resignado pero molesto.

―Ella actualmente reside en Berk.

Hoy

Hiccup pasó toda la mañana y parte de la tarde solo. Luego de haber dibujado el hermoso paisaje que estaba frente al condominio hasta casi las doce del medio día, había entrado de nuevo para pedir algo de comer. Llamó a siete lugares diferentes de toda la lista hasta encontrar algo que se le antojara, porque a veces se ponía caprichoso cuando de comida se trataba.

Luego de haber comido comida tailandesa en su habitación mientras miraba una serie en la computadora, decidió comenzar a acomodar la habitación.

Subió el resto de las maletas que había dejado en la entrada y comenzó a guardar la ropa en los cajones y en el clóset. Puso unos cuantos pósters de bandas de su agrado y de dragones en esas chillantes paredes blancas junto con algunos dibujos hechos por él. Sobre el escritorio puso diferentes figuras de dragones (Camicazi lo molestaba con decir que tenía una obsesión con los dragones), así como también fotografías de él y su padre, y otras con Camicazi y sus amigos de Bog-Burglars. Finalmente, en uno de los cajones que no ocupó con su ropa guardó los libros que logró traer de su casa.

Cuando terminó, admiró cómo había quedado la habitación. Al menos esta parte ya se sentía más suya.

Vio la hora en el celular y eran las cinco de la tarde.

No había señales de Valka hasta ahora.

Se sentó en la cama y abrió el video chat, llamando a Camicazi.

Pensé que te habías olvidado de mí―fue lo primero que le dijo la rubia.

¿Olvídate? Nunca

Aww, yo sabía que en el fondo de tu escamado corazón me querías.

―¡Oye!

El póster que logro ver de un dragón te delata―rió Camicazi―¿Qué tal tu primer día?

―No tiene comida.

La sonrisa de Camicazi desapareció por completo.

¡¿Cómo que no tiene comida?!

―Bueno, tiene comida pero está echada a perder. No hay vajilla, no hay adornos, ni siquiera hay una televisión y sabes que está mal que yo lo diga considerando que ni siquiera veo tanta televisión. Es... es como si no viviera aquí del todo. Como si nada más llegara a dormir o algo así. Aunque...

¿Aunque...?

―Tiene una lechuza o búho o lo que sea. Y ni siquiera lo mencionó ayer.

¿Cómo alguien puede no mencionar que tiene una lechuza? Eso sería lo único de lo que yo hablaría.

―Esa es la cosa, Camicazi―dijo Hiccup algo desesperado―¡Ella se olvida de todo! Apuesto que hay algo más que también se le ha olvidado decirme.

¿Crees que por fin confesará que tienes un gemelo?

Hiccup se rió sin ganas.

―Quiero estar allá―dijo él casi en un susurro, pero Camicazi logró escucharlo―Es el primer día y ya me quiero ir. Quiero estar contigo y la tía Bertha, quiero estar con nuestros amigos... Quiero estar con mi papá.

Camicazi se mostró triste.

Lo sé, Hiccup, créeme que yo también quiero que estés aquí. Pero recuerda lo que la mujer de Servicios Infantiles dijo: tendríamos que ir a juicio para lograr hacer que te quedes con nosotras y no sabemos cuánto tiempo duraría, considerando que Valka sí quiere que estés con ella. Está mal que lo diga, pero solamente serán dos años, al menos hasta que tengas dieciocho y ya puedas tomar la decisión de dónde quedarte.

Hiccup respiró profundamente.

―Siempre sabes que decir.

Lo sé―dijo ella sonriendo de manera triunfal

Hiccup vio cómo algo brincaba hacia la chica y ella dio un leve grito de sorpresa. Se trataba de un bulldog inglés de color café con blanco. El perro estaba sobre Camicazi y movía a cola.

―¡Skullcrusher! ―exclamó Hiccup alegre de verlo.

Skullcrusher se acercó a la cámara e Hiccup vio negro con unos momentos. Oyó la voz de queja de Camicazi y apartó al perro de la pantalla poniéndolo entre sus piernas.

Saluda, Skullcrusher―dijo ella con una voz aguda y cantarina mientras levantaba una de las patas del perro―¿Quién es el feo que vez en la pantalla?

―¡Hey! ―rió Hiccup

Skullcrusher dio ladrido y continuó moviendo su cola

Te extraña―dijo Camicazi sonriendo levemente―Los extraña a ambos.

Hiccup sonrió con tristeza.

Skullcrusher era el perro de Stoick. Originalmente se lo había regalado a Hiccup a los seis años por su cumpleaños, pero el Bulldog tuvo más apego a Stoick que a él. Skullcrusher ya tiene diez años, es un perro viejo por lo que el veterinario recomendó que era mejor quedarse en un lugar estable y que siempre ha conocido, porque si no lograba adaptarse bien en el nuevo lugar podría traerle complicaciones.

―Hey amigo―saludó Hiccup con el mismo tono chillón que Camicazi―¿Quién es un buen perro? ¿Quién es un buen perro? ¿Haces sufrir a Camicazi?

Sí, lo hace.

―¡Ese es un buen perro!

Ambos adolescentes se rieron.

¿Y ya sabes a qué escuela asistirás? ―le preguntó Camicazi mientras acariciaba al perro

―Se le olvidó contarme sobre su mascota y que no había comida, dudo que recuerde que tengo que ir a la escuela.

Camicazi se rió por puro compromiso.

Hiccup oyó al puerta del departamento cerrarse y supuso que Valka había llegado.

―Creo que acaba de llegar.

Pues ya era hora―dijo ella algo enojada―Te deseo suerte.

―Gracias, hablamos luego.

Hiccup cerró su computadora y salió de su habitación.

Vio a Valka dejar sus llaves en la mesita de entrada y traía una bolsa blanca entre sus manos. Cuando ella vio a su hijo, sonrió en modo de disculpa.

―Lo siento, el trabajo se me vino encima y no pude salir antes.

―Como sea―dijo Hiccup indiferentemente―¿Traes algo de cenar?

―Sí, traje algo de comida china.

Hiccup pensó que era suficiente comida asiática por hoy.

Ambos se sentaron a comer y otra vez fue una cena incómoda. Ella y sus preguntas fastidiosas fastidiaban a Hiccup. Tan pronto como terminó de comer, se fue otra vez a su habitación a simplemente acostarse y mirar el techo y pensó.

Esto era demasiado para alguien de su edad. No tenía por qué estar pasando por este proceso de...

Desde su habitación, Hiccup podía oír cómo llamaban a la puerta una y otra vez. No sentía que fuera su responsabilidad en ir a atender porque esta no era su casa... No. Esta es su casa ahora y tiene que comenzar a hacerse a la idea sobre eso. No está aquí de vacaciones aunque así lo deseé.

Se puso de pie y salió de su habitación. Tan pronto como abrió la puerta se encontró con un chico, calculaba que más o menos tenían la misma edad, era unos centímetros más bajo que Hiccup y estaba algo musculoso. Dicho joven tenía su mirada enfocada en el teléfono que llevaba en una mano mientras que en la otra traía una bolsa de plástico.

―Mi papá te envía comida―comentó el extraño sin levantar la vista―Ya sé que me dijiste la última vez, y las veces anteriores, que dejara de hacerlo, pero... Hey, ¿quién eres tú?

Cuando el chico levantó su vista y vio a Hiccup, era clara su sorpresa porque no esperaba encontrarlo. La mente de Hiccup, entre tanto, estaba trabajando a máxima potencia. ¿Quién era el padre de este chico que le enviaba comida a Valka? ¿Acaso ella...? No. No, no, no. Ella nunca se divorció de Stoick a pesar de tantos años, no sería posible que Valka saliera con otros ¿o sí? Stoick nunca lo hizo. Aún cuando Hiccup le dijo que no tendría ningún problema, Stoick no salió con otras mujeres.

―¿Quién eres tú? ―preguntó igualmente Hiccup ignorando al otro.

―Snotlout, duh―respondió como si fuera lo más obvio del mundo. Hiccup levantó una ceja dando a entender que su nombre no le decía nada y Snotlout rodó sus ojos―Snotlout Jorgenson... Sobrino de la mujer que vive aquí.

―¡¿Sobrino?! ―exclamó Hiccup sorprendido―¿Cómo que sobrino? Ella no tiene sobrinos. Creo que te equivocaste de departamento.

―He venido aquí un montón de veces antes, estoy muy seguro que sé que éste es el departamento de mi tía. Y la última vez que chequé, mi papá es su hermano, lo que me convierte en su sobrino. ¿Acaso no sabes lo que es un árbol genealógico?

La respiración de Hiccup comenzó a acelerarse y a hacerse más profunda. Apretó sus labios y frunció el ceño.

―¿Por qué pones esa cara? ―cuestionó Snotlout confundido―¿Quién dijiste que eras?

Hiccup le cerró la puerta. Podía oír claramente a Snotlout quejarse y poco le importó. Se dirigió directamente a la oficina de Valka y entró de golpe.

―¡Snotlout! ―gritó él molesto

Valka se giró en la silla. Traía puestos unos lentes cuadrados gruesos de color negro y tenía una pluma en su mano derecha.

―¿Qué? ―preguntó Valka confusa.

―Snotlout―repitió Hiccup de nuevo―¿Te suena ese nombre?

―Snot...oh... ¡Oh! ―exclamó ella dándose cuenta a lo que Hiccup se estaba refiriendo―No me digas, vino a dejar otra vez comida.

―¡Olvida la comida! ¿Cuándo pensabas decirme que tengo un primo y un tío? No, espera. Déjame adivinar: lo olvidaste.

Valka sonrió arrepentida. Dejó la pluma en el escritorio y se llevó una mano detrás de su cabeza.

―Lo sien...

―No, ahórratelo―la interrumpió Hiccup groseramente y Valka parpadeó sorprendida―No me dicen nada sobre su no divorcio y ahora resulta que tengo un primo del cual no sabía de su existencia. Quiero decir, ¡no puede ser que hayas pasado por alto algo tan importante como decirme que tengo más familia a parte de ti, Valka!

Valka parpadeó con sorpresa y entreabrió un poco su boca.

―¿Cómo? ―preguntó ella

―¿Qué? ¿Ahora me vas a decir que se te olvidó decirme que te estás quedando sorda?

―¡Hiccup Haddock! ―regañó Valka poniéndose de pie por el modo en que le contestó.

Aún cuando ella intentó poner su mejor mirada seria, Hiccup no se inmutó en ningún momento ni se sintió amenazado.

Es en este momento en que Hiccup aprendió que ella no es tan impotente como Stoick. Si su padre lo estuviera oyendo en este momento, ya lo hubiera regañado y lo que le sigue. Hiccup no era una persona grosera ni contestona, pero Valka logró llevarlo al límite de su paciencia en tan sólo un día que no se estaba midiendo en su vocabulario.

―¿Cómo me llamaste? ―preguntó Valka intentando lucir más seria que confundida.

―Valka. Porque ese es tu nombre ¿no? Espera, ya que tiendes a olvidarte de todo ahora me vas a decir que Valka no es tu verdadero nombre. O que tengo otros primos o tíos en alguna parte del mundo. Mejor aún, me vas a revelar ahora que tengo un hermano gemelo del que me separaron al nacer. ¿O es que acaso tengo un medio hermano?

Valka golpeó el escritorio y sus mejillas se pusieron coloradas al entender a lo que Hiccup se refería con lo último. Hiccup, en tanto, seguía sin inmutarse. A parte de que ella no impone, tampoco genera respeto.

Qué triste.

―¿Por qué me llamas por mi nombre? ― le volvió a cuestionar Valka mientras respiraba profundamente.

Hiccup parpadeó confuso, luego sonrió burlonamente y dio una carcajada seca.

―¡No me digas que esperabas que te llamara mamá! ―dijo Hiccup con burla―¿Estás bromeando? Luego de once años en no saber nada de ti, ¿crees que iba a comenzarte a llamar de ese modo como si nada hubiera pasado? Tú nos dejaste ¿lo olvidas? ―la risa de Hiccup se desvaneció por completo y ahora frunció el ceño―Tú nos dejaste y nunca regresaste, no te molestaste en llamar o preguntar por nosotros. Nunca mandaste cartas ni algo que diera una señal de que aún seguías con vida. Así que no esperes que te llame de un modo que no mereces.

Valka estaba más que sorprendida por todo lo que Hiccup le estaba diciendo, y aunque sabía que debía regañarlo por su comportamiento, en el fondo sabía que se lo merecía. Porque de no ser por estas circunstancias, probablemente ella nunca lo hubiera vuelto a ver.

Ya hasta se había hecho a la idea.

Entre tanto, aún cuando lo que dijo era verdad, Hiccup comenzaba a sentirse mal con él mismo. Sentía que estaba deshonrando a Stoick por su comportamiento. Él le enseñó mejor que esto y ver el rostro de Valka, lleno de tristeza y arrepentimiento, no estaba ayudando. Hubiera preferido mil veces que ella también le estuviera gritando para que él continuara gritándole y diciendo todo sin arrepentirse.

―Si realmente quieres que te llame mamá, si quieres que de verdad sea parte de tu vida y de que esto funcione, tienes que cambiar―dijo Hiccup finalmente.

Valka lo miró y luego asintió.

―Empieza por dejar de ocultarme cosas como estas. Eres humana y entiendo que se nos olvida muchas cosas, pero esto―alzó su mano hacia un lado como dando a entender la situación―Esto no es algo que se olvide, quiero decir, son familia.

―Lo lamento―fue lo único que Valka pudo decir.

―Comida. Debe haber comida en este lugar. No pienso alimentarme solamente de comida rápida.

―Soy terrible cocinando.

―Oh, créeme que lo recuerdo. Aún tengo pesadillas de cuando me hiciste comer esas albóndigas cuando tenía cuatro años.

Valka sonrió ante el recuerdo. Stoick y ella se habían asustado tanto cuando Hiccup se enfermó del estómago y de vómito ese día. E inconscientemente, Hiccup también sonrió pero de un modo amargo.

―Yo puedo cocinar. Cocinaré para ambos, papá decía que tengo el sazón.

―Igual que él, estoy segura.

―Sí...

Hiccup ya estaba calmado.

Se sentía como un niño por haber armado un escándalo con esto de su tío y primo perdidos, pero no lo había podido evitar.

―Entonces... tengo que ir a la escuela.

―Oh, claro.

Valka se giró hacia su escritorio y tomó una carpeta.

―Ya tengo tus papeles arreglados. La preparatoria de Berk es una escuela pública pero tiene buen prestigio.

Hiccup estaba sorprendido de que esta vez Valka no hubiera dicho que se le había olvidado . Tomó la carpeta y vio que todo estaba en orden.

―¿Quieres ir a verla mañana?

―¿Podrás? ―le preguntó el de regreso.

―Bueno, el zoológico me dio una semana libre. Por eso tardé hoy en llegar, para pasar tiempo contigo.

Hiccup suspiró al no saber qué decir.

―Nah, me gustaría que fuera una sorpresa.

―Muy bien...

Y cayeron en un silencio incómodo.

Hiccup se debatía entre disculparse por su actitud y entre no hacerlo. Y al igual que con las hojas de esta mañana, no lo hizo.

―Lamento mucho por no haberte dicho sobre Snotlout y mi hermano, sobre la comida y sobre Cloudjumper. En realidad... Lo siento por todo―Valka cayó en cuenta en ese momento que todavía no le decía a Hiccup lo más importante―Siento mucho también lo de...

―Está bien―la interrumpió Hiccup al saber qué iba a decir. Camicazi dice que si no lo dices en voz alta, no pasó nada―Sólo... no olvides nada más, ¿de acuerdo?

―De acuerdo.

Hiccup entonces salió de la oficina de Valka.

Valka suspiró cansada y se dejó caer en la silla, recargó su codo en el escritorio y luego puso su cabeza sobre su mano.

―Ay, Stoick... ¿Qué se supone que voy a hacer ahora?


Notas de la autora: Benditos sean los días libres de trabajo y de escuela. Hola chicos, aquí nuevamente dejando un capítulo. Um, este es el último que tenía pre-escrito (creí que eran cinco, pero no) So, las actualizaciones ahora sí serán irregulares, pero les pido paciencia. De algún modo u otro voy a terminar esta historia y las que tengo pendientes.

Gracias por sus reviews a: Esther Coutoi, Grim, HeiMao3, LaRojas09, Guest, Lightscales15

Esther Coutoi: Chimuelo... sigo pensando qué hacer con él. Memoirs... sigo pensando qué hacer con la historia. Lo siento~

Grim: Antes que nada, gracias! (1) Normalmente esto es lo más largo que puedo hacer para un capítulo, a veces tiendo a fastidiarme de tanto escribir y luego verificar errores y así, pero trataré. (2) Hiccup siendo firme... veremos que pasara *guiño*

LaRojas09: Nope, no quitaré a Chimuelo, simplemente aún no sé cómo introducirlo.

Me parece que esto es todo. ¡Oh! Lamento si hay horrores por ahí, no verifiqué el capítulo.

Tengan una buena semana todos.

Saludos~