AU Moderno
Editado: Enero 31, 2019
You'll always be my son
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Uno de los recuerdos más felices que Hiccup tenía era de una cena familiar cuando tenía cinco años. Su padre había cocinado una pierna de cerdo y su madre preparó su famosa crema de espárragos, lo único delicioso y comestible que ella puede cocinar. No era una fecha importarte ni tampoco estaban celebrando algo. La familia simplemente decidió tener una elegante y deliciosa cena.
Hiccup se sentó entre ambos y los tres disfrutaron la comida. Durante toda la cena, el pequeño se vio rodeado de sonrisas y risas de sus padres.
A sus inocentes ojos, Stoick y Valka Haddock eran el matrimonio perfecto.
Ellos bailaban y cantaban sin pena alguna por toda la casa, cantando aquella canción que Stoick le compuso a Valka para proponerle matrimonio. Se jugaban bromas entre ellos también, como cuando Stoick le puso hielo a Valka en la parte baja de su espalda mientras ella dormía en el sofá, o cuando Valka cambió el perfume de Stoick por uno de mujer y él olió a fresa con coco todo el día.
Pero es justamente en aquella cena, en aquel recuerdo tan feliz, que inició el peor de sus recuerdos.
Al terminar de comer lo mandaron a dormir, pero Hiccup no podía conciliar el sueño debido a los gritos que se daban sus padres. Hiccup no entendía. Hace un momento estaban felices, riéndose y sonriendo, ¿por qué ahora estaban peleando? ¿Por qué sus padres se estaban gritando? ¿Por qué podía oír fuertes pisadas yendo de un lugar a otro por toda la casa?
¿Por qué?
A la mañana siguiente, su mamá lo estaba abrazando con mucha fuerza en la entrada de la casa, con maletas en el suelo y bolsas llenas de sus cosas. Le dijo unas cuantas palabras de despedida y se marchó de la casa para jamás regresar.
Desde entonces, siempre fueron Hiccup y Stoick contra el mundo.
―¿Necesitas algo más?
Hiccup salió de sus amargos pensamientos y enfocó su mirada a Valka. Ambos continuaban en la tienda y hasta ahora no resultó tan terrible ni tan incómoda como en el desayuno. Ya compraron comida y otras cosas para la casa, además, Hiccup decidió aplicar el sabio consejo de Camicazi sobre jugar al hijo abandonado, logrando conseguir ya varias cosas que necesitaba y unas que otras más que quería por puro capricho, como lápices de dibujo y tres cuadernos para lo mismo.
―Creo que estoy bien―dijo Hiccup dejando de apoyarse en el carrito de compras.
―¿Seguro? ―insistió Valka. La culpa que ella siente debe ser tan grande que realmente quiere comprarle a Hiccup lo que sea que le pida―¿No te hace falta una mochila o útiles escolares? Las clases comienzan en una semana.
Cierto. Él también tiene que ir a la escuela.
―Ya tengo mochila y todavía tengo material escolar.
Madre e hijo continuaron caminando por los pasillos de la tienda hasta llegar al departamento de ropa, donde Hiccup se le quedó mirando a una sudadera color verde que llamó su atención.
―¿Qué hay de ropa? ―dijo Valka al notar su interés―¿No necesitas algo?
Hiccup la miró y luego regresó su atención a la sudadera.
―Ahora que lo mencionas...
Camicazi se estaba riendo con la boca tan abierta que, a pesar de estar halando por video chat, Hiccup podía verle perfectamente las amígdalas.
―Camicazi, por favor, ríete como un ser humano―se quejó Hiccup mientras continuaba viéndola reírse a todo pulmón.
―Es que... es que... ―la rubia se quitó las pocas lágrimas que habían logrado salir de sus ojos de tanto reírse y luego respiró varias veces para calmarse―Sé que te dije que jugaras al hijo abandonado, ¡pero no creí que fueras a hacerlo! ¡Menos que ella iba a caer!
Hiccup se encogió de hombros despreocupadamente.
―Ella fue la que siguió preguntando si quería algo más.
―Claro, claro.
―Camicazi, me haces sentir como si me hubiera aprovechado de ella.
―Y que le hayas hecho comprar tus ñoños cuadernos, lápices de dibujo, ropa nueva, un televisor y una cubierta de tu celular de dragón no es aprovecharse de ella. Sí, tienes razón.
―Oye, el sarcasmo es mío―dijo Hiccup cruzándose de brazos―Además, ¿de qué lado estás?
―Sabes que siempre estaré de tu lado, Hiccup―le dijo ella ya más calmada―Pero siento que quemaste todos tus cartuchos en un solo día.
―¿Bromeas? Tengo municiones para once años.
Camicazi le sonrió tristemente e Hiccup lo pasó por algo. Él es un buen chico, superando ya su fase de niño grosero o peleonero. Es responsable, inteligente, respeta a todos por igual y no es de las personas que se aprovechas de otras o tomar algún tipo de rencor hacia alguien.
Al menos a todos aquellos que no fueran Valka.
Este siempre ha sido un tema delicado para él que parecía haber sanado con el pasar de los años. Aunque como quiera lograba ponerlo de un pésimo humor. Pero todo ha cambiado desde hace meses. Hiccup comenzó a cambiar desde el evento y no parece darse cuenta de eso.
―¿Ya sabes a la escuela a la que irás? ―le preguntó Camicazi luego de un largo silencio.
―Es la escuela pública de Berk. Valka habla bien de esa escuela.
―¿Quién hubiera dicho que luego de tantos años asistirías a una escuela pública? ―se burló la rubia―Ahora todos verán tu pésimo sentido de la moda.
―Solo estás celosa de que al menos yo ya no voy a usar el feo uniforme del colegio.
―Cállate―Camicazi le enseño la lengua―Será extraño no tenerte por aquí, ¿con quién se supone que haré equipo ahora?
―¿Con Thuggory Meathead? ―sugirió Hiccup
―¡Yikes! ¡No! ―dijo Camicazi con una mueca de disgusto e Hiccup rió―Prefiero mil veces a Clueless.
―¿Enserio? Le pusimos Clueless a Clueless por una razón. ¿Acaso ya olvidaste que realmente pensó que ese era su nombre verdadero? Además, Thuggory es nuestro amigo.
―El amigo que no deja de mirarme los pechos.
Hiccup rodó sus ojos y volvió a reírse.
―Soy yo el que no sabe cómo va a sobrevivir la escuela sin ti.
―Ah~ Admites que te voy a hacer falta―sonrió la rubia pícaramente―No te preocupes, el doctor dijo que tu torpeza innata no te matará aún cuando yo no esté a tu lado.
―Cállate.
Camicazi volvió a reír.
Los dos continuaron conversando por casi dos horas más, tal vez incluso más si Bertha no le hubiera gritado a Camicazi que ya apagara la computadora. Los gritos de Bertha fueron tan potentes que hasta Hiccup la oyó e incluso le dio algo de miedo que él también terminó por apagar su laptop.
Todavía no era muy tarde, así que Hiccup salió de su cuarto para comer algo. Cuando bajó las escaleras, notó varias cajas y vio a Valka sentada en el suelo cerca de la cocina, sacando cosas que tenía guardadas.
―¿Qué es todo esto? ―le preguntó Hiccup tomándola por sorpresa.
Hiccup notó que Valka era una mujer muy nerviosa. Como si algo pudiera pasarle en cualquier momento.
―Oh, aproveché que estabas arriba para sacar toda la vajilla, y también sartenes, vasijas y todo lo que podamos usar en la cocina.
Hiccup notó que las cinco cajas que estaban el suelo eran grandes y lucían pesadas.
―Te ayudo―se ofreció acercándose a ella.
―N-no te preocupes, puedo...
―Te ayudo―le volvió a decir Hiccup más firme.
Stoick acostumbró a Hiccup a ayudar siempre en los deberes del hogar, así que sería una deshonra si dejase que Valka hiciera todo el trabajo.
―Gracias―le sonrió su madre con ternura.
Hiccup no entendía por qué ella se empeñó en sacar todas las cosas sin hablarle. Si bien le hubiera resultado un fastidio, tampoco se iba a negar en no hacerlo. Después de todo, él también vive aquí aunque lo quiera o no.
El silencio entre ambos mientras sacaban las cosas de las cajas y acomodaban estaba comenzando a fastidiar a Hiccup. Normalmente cuando trabajaban en la casa, Stoick ponía música de los setenta u ochenta y ambos se la pasaban trabajando y cantando a todo pulmón. Hiccup pensó que tal vez también hubiera sido bueno haberle pedido a Valka un radio.
―¿Te molesta si pongo música? ―preguntó él mientras sacaba su celular.
―Adelante.
Hiccup no sabía los gustos musicales de Valka ni tampoco le interesaba mucho, pero suponía que no debería de haber ningún problema si ponía algunas canciones que a Stoick le gustaban y a él también.
Cuando comenzó a sonar Stayin' Alive los ojos de Valka se ampliaron lo más que pudieron y rápidamente miró a Hiccup.
―¿Te gusta esa canción?
―Culpo a papá―sonrió Hiccup algo nostálgico―Siempre que limpiábamos la casa, él ponía a los Bee Gees o a Queen o cualquier otra banda del siglo pasado.
―Tu padre me echó la culpa a mi también por su gusto por los Bee Gees―dijo Valka algo apenada e Hiccup la miró algo sorprendido―Sucede que, um, es una de mis bandas favoritas.
La canción continuó sonando e Hiccup regresó a continuar separando las vasijas. Oyó que Valka comenzaba a tararear la canción y algo en su interior comenzó a alborotarse. Hiccup no sabía si era para bien o para mal.
Y ninguno de los dos se dio cuenta que el otro comenzó a cantar. Una sonrisa estaba en la boca de ambos y aunque tardaron cerca de dos horas en acomodar todas las cosas, Hiccup olvidó con quién estaba y en dónde estaba, llegando a disfrutar incluso la compañía de Valka.
Cuando todo quedó listo y la cocina ahora sí lucía como una, Hiccup apagó la música de su teléfono y algo en él se sentía en paz.
―Quieres que... uh, ¿prepare algo de cenar?
Antes de que Valka respondiera, llamaron a la puerta.
―¿No se trata de otro pariente perdido o sí? ―le preguntó Hiccup de forma acusadora
Inconscientemente, Valka rió un poco.
―Te aseguro que no hay más parientes perdidos.
Hiccup entonces se acercó a la puerta para ver de quién se trataba.
―E-espera...
Valka trató de detenerlo pero Hiccup ya había abierto la puerta.
Se trataba de un hombre mayor que Valka, algo gordo y rubio, con un bigote exageradamente largo y algo ridículo. Hiccup ensanchó una sonrisa de oreja a oreja.
―¡Gobber! ―exclamó el castaño abalanzándose en un abrazo hacia el hombre, quien gustoso aceptó el gesto.
―¡Hiccup! ―Gobber cargó al muchacho sin problema alguno y luego dio dos giros sobre sí mismo
Gobber es el padrino de Hiccup y mejor amigo de Stoick. Valka lo miró algo confusa por unos momentos pero rápidamente se compuso y se acercó a ellos. El hombre rubio soltó a Hiccup y puso su atención en Valka.
―Es bueno verte―dijo Gobber con algo de incomodidad.
―Sí. Igualmente.―Hiccup decidió pasar por alto la tensión entre los adultos―¿Cómo supiste que estaba aquí?
―Ah, ya sabes, tengo mis medios―respondió Gobber sin preocupación alguna―Una jovencita realmente molesta me insistió en que debía venir a verte y me pasó la dirección.
Camicazi, pensó Hiccup de inmediato y sonrió con cariño. Hiccup no podía quedarse con Gobber a pesar de que él era su padrino debido a que Valka continuaba presente, y de acuerdo a la ley, para que un padrino se haga cargo de un ahijado ambas figuras paternas deben faltar.
―¿Quieres quedarte a cenar? ―le propuso Hiccup emocionado
―Ah... bueno...
Gobber miró a Valka y ella luego suspiró.
―Insisto―dijo ella sin mucho ánimo.
―No vas a cocinar tú, ¿verdad?
Hiccup se rió un poco y luego aclaró que será él quien cocine. Gobber entró a la casa y se sentó en la sala. En lo que Hiccup estaba en la cocina, Valka se sentó a un lado de Gobber no sin antes llevarle un vaso de refresco.
―Gracias―dijo Gobber aceptando el vaso y bebiendo de él―Imagina la sorpresa que me lleve cuando supe que ya no vivías en el anterior departamento. Gracias por decírmelo, otra vez.
Valka rodó discretamente sus ojos.
―¿Qué haces aquí? ―le preguntó Valka en voz baja. ―No se supone que estés aquí.
―Tampoco él―devolvió Gobber un poco molesto―Debiste dejar que se quedara con Bertha.
―Como le dije a Spitelout en la mañana, quería a Hiccup en mi vida. Fui cautelosa.
Gobber miró desde la sala a Hiccup cocinar y luego suspiró.
―Hemos llegado muy lejos, Valka. Sé que lo de Stoick no era planeado pero...
―No sigas Gobber―dijo ella tristemente. Valka también miró a Hiccup y apretó un poco el vaso―Stoick hizo un buen trabajo con él
―Tuvieron sus roses, pero creo que al final resultó para bien―comentó él dejando el vaso sobre la mesita de la lámpara―Bertha también ayudó.
―¿Cómo está ella?
―Impotente, ya sabes. Nunca dejó que el divorcio le afectara en lo más mínimo.
Valka sonrió tristemente. Hubo una pausa entre ella y Gobber, cada uno estando centrado en sus pensamientos.
―¿Te molesta si vengo de vez en cuando? ―preguntó Gobber luego de un rato en no hablar―Ya sabes, sólo para ver que todo esté bien.
―¿Tanta desconfianza tienes? ―siguió Valka.
―No está demás en ser precavidos.
―¿Es distante con todo el mundo? ―preguntó ella sin contestar la pregunta de Gobber.
―Es obvio que te guarde cierto rencor―dijo él más calmado―Para Hiccup, eres la madre que le dio la espalda por once años.
Sin duda alguna que eso fue lo que hizo. Había un largo camino que recorrer para lograr hacer a Hiccup sonreír del modo que Gobber lo hizo sólo con verlo, o para que le dé un abrazo como lo hizo con él.
―Eres libre de venir cuando quieras.
Cuando Hiccup anunció que la cena ya estaba lista, los dos adultos se levantaron y cenaron tranquilamente.
E Hiccup pensó que esta era la primer cena desde hace mucho tiempo que de verdad disfrutaba.
*Personajes de los libros de How To Train your Dragon.
Notas de la autora: Uff, no siento como si hubiera pasado mucho tiempo desde la última actualización. Honestamente no he tenido mucho tiempo ni tampoco he estado muy inspirada para actualizar, además estoy lidiando con un pequeño problema personal que en cualquier momento me puede explotar en mi cara. En fin, agradezco mucho sus reviews y favoritos.
En mi opinión, Valka tiene rostro de ser fanática de los Bee Gees.
Gracias a: aileen, LaRojas09, fanatico z, Lightscales15, Grim
Lamento de nuevo haber tardado. Lamento decir que no prometo cuando volveré a actualizar.
Que tengan todos una muy bonita semana.
Saludos~
