AU Moderno


You'll always be my son

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Valka iba manejando con un gesto ligeramente triste. Las cosas no se estaban dando como ella se lo había imaginado y lo peor de todo es que no encontraba una forma de solucionar todo sin crear más brechas entre Hiccup y ella, pues cada vez que siente que finalmente Hiccup la está dejando entrar, algo tiene que pasar para terminar de arruinar todo de nuevo. Ella no estaba segura si volvería a tener una conversación tan alegre y relajante como la de anoche.

Sin embargo, Valka era consciente de que éste es el precio que debe pagar por sus acciones. Gobber estaba en lo correcto, para Hiccup, ella siempre será la madre que lo abandonó y le dio la espalda sin razón aparente.

Si tan sólo Stoick no...

Justo en el momento en que el semáforo cambió a la luz roja, su celular comenzó a sonar.

―Hiccup―dijo al momento en que ella contestó―¿Está todo bien?

Desde el pequeño incidente con Cloudjumper en el primer día, Hiccup no le había vuelto a llamar a su celular por lo que se le hacía un poco extraño.

¿Qué tan resistente es la puerta del departamento?

Notó un ligero nerviosismo en el tono de su voz a pesar de que él intentó aparentar que se trataba de una pregunta normal, además, podía escuchar una especie de golpes a distancia al igual que una voz que parecía estar gritando.

El corazón de Valka se aceleró.

―Me temo que no te entiendo. ¿Qué está pasando?

Hay alguien que está intentando derribar la puerta.

Valka sintió que su sangre se tornó fría. No pudieron dar con la dirección de su departamento, ¿o sí? Nunca antes lo habían logrado.

¿Valka?

―Ve y escóndete en tu habitación―ordenó ella seriamente―Voy para allá.

Valka colgó y aventó el celular sin mucha importancia en el asiento del copiloto mientras giraba el volante para dar una vuelta de 180 grados, logrando pasarse al otro lado de la calle y retomar su camino a su departamento. Ella siempre ha sido una mujer que respeta los límites de velocidad, pero en esta ocasión aceleró lo más que pudo. No había tiempo de llamar a Spitelout o a Gobber como acostumbraba en una de sus paranoias, como ellos le decían. Hiccup era su prioridad en este momento.

Ella nunca se perdonaría si algo le pasara a él también.

Entre tanto, Hiccup comenzaba a creer que quien fuera que estuviera del otro lado de la puerta estaba dispuesta cumplir su palabra de tumbarla. Su primer instinto fue mover la mesita de entrada acomodándola de tal forma que bloqueara la puerta en un patético intento de hacer resistencia en caso de que lograran entrar a la fuerza, pero era obvio que no serviría de mucho. Su segundo instinto fue llamar a Valka.

Pudo haber llamado a la policía, pero no sabía por qué era mejor opción llamarla a ella, considerando que el sujeto pedía por una mujer.

―¡Vamos, mujer! ¡Ábreme! ―seguía insistiendo el hombre―Tienes mucho que explicar.

Hiccup tenía entre sus manos una escoba que planeaba usar para defenderse. Agradecía infinitamente esas clases de esgrima que tomó obligatorias con Camicazi, pues estaba totalmente confiado que al menos le iba a dar algo de pelea con este objeto poco convencional de usar para defenderse.

―E-estoy armado―se aventuró a gritar Hiccup aferrándose al palo de la escoba―Te sugiero que si no quieres salir lastimado, te vayas ahora mismo.

―¿Quién es? ―preguntó el hombre con un tono confuso―Oh mi Thor, ¿no me digas que la mujer ya no vive en el lugar?

El tono del tipo bajó de nivel y ahora se escuchaba apenado.

―Lo siento tanto, no quise... Yo sólo vi que la puerta se cerró y pensé que se trataba de ella.

Por alguna razón, Hiccup relajó un poco sus hombros.

―¿Quién eres? ―preguntó Hiccup.

―Vivo en el departamento de enfrente.

―Eso no contesta exactamente mi pregunta.

Hiccup debería aprender a no ser tan contestón en estas situaciones. Y ahora que lo pensaba, estaba seguro de no haber visto a salir a nadie del departamento que el sujeto menciona desde que llegó a Berk. Ha conocido a los vecinos de los pisos inferiores pero ninguno sonaba como él.

―Mira chico, por favor no llames a la policía. Te juro que no soy violento. Es sólo que mi relación con esta mujer es... complicada.

¿En qué sentido de complicada? ¿Estará hablando de Valka? ¡¿Quién diablos es él y que quiere con su madre?!

―Oh genial, acabo de llamarla mi madre―masculló entre dientes con fastidio de sí mismo.

No sabía si lo que estaba a punto de hacer era estúpido, pero se armó de un valor de dudosa procedencia y sin soltar la escoba, movió la mesita de nuevo a su lugar y abrió la puerta.

El joven que estaba a fuera no podía pasar de los veinticinco años cuando mucho, tenía el cabello de color negro que le llegaba a la mitad del cuello, sus músculos resaltaban debido a la playera negra sin mangas que estaba utilizando y tenía expansiones pequeñas en ambas orejas.

Dentro de lo que cabía, lucía como un joven normal y no alguien que quisiera hacer daño.

―Hola―saludó el extraño sonriéndole incómodamente y luego aclaró su garganta―Lamento haberte asustado pero, ¿de pura casualidad no sabrás algo sobre la mujer que vivía aquí anteriormente?

―No―dijo Hiccup a la defensiva.

Tal vez este no era problema de Valka después de todo.

―Quiero decir, no te sabría decir―corrigió Hiccup cuando notó que el rostro del mayor se mostró disgustado―Acabo de mudarme aquí hace una semana a lo mucho.

―Esa maldita mujer debió haberse ido en estas tres semanas que no estuve―resopló entre dientes el otro joven.

Hiccup alzó su ceja. ¿Qué acaso Valka no había dicho que tenía ocho meses en el departamento?

―Por cierto chico, soy Eret.

―Y yo soy...

―¡Hiccup!

Ambos muchachos miraron hacia la puerta de las escaleras y vieron a Valka respirando agitadamente con las mejillas muy rojas. Hiccup supuso que ella no esperó por el elevador y subió hasta el tercer piso corriendo.

Hiccup retornó su atención a Eret cuando lo oyó gruñir molesto.

―¿Qué diablos es esto? ―preguntó Eret enseñando el documento que traía entre sus manos que hasta en ese momento el castaño notó.

Valka ignoró a Eret y caminó hasta Hiccup, a quien tomó de los hombros y luego lo examinó.

―¿Estás bien? ¿Tienes alguna herida? Maldición, te dije que te fueras a esconder en tu habitación. ¿Por qué no me haces caso?

Hiccup parpadeó confuso ante los pequeños regaños que Valka le estaba dando. Él estaba acostumbrado a ser regañado por una voz masculina y no como la de ella.

―Estoy... bien―dijo Hiccup sin salir de su sorpresa.

―¿Estás seguro?

―Totalmente

Hiccup apartó las manos de Valka y dejó la escoba a un lado. Y Valka lo envolvió en un fuerte a brazo.

―Estaba tan asustada de que algo te pasara.

Los ojos de Hiccup se ampliaron confusos y no supo si debía responder el abrazo o no. Un sentimiento extrañó lo invadió y vagamente recordó ser abrazado de esta forma hace mucho, mucho tiempo.

―Valka... eh... puedes soltarme ya.

Eret volvió a aclarar su garganta y Valka se vio obligada a soltarlo.

―¿Qué haces aquí? ―le preguntó la mujer molesta―¿No ves que estoy ocupada?

―¿Quién eres tú, chico? ―le cuestionó Eret a Hiccup de nuevo.

―Soy Hiccup, hijo de... Valka.

Eret soltó una carcajada.

―¿Te aburriste ya de adoptar animales que ahora adoptas niños?

―¡Idiota! ―le gritó Valka sonrojada―Hiccup es mi hijo. Mi hijo.

―Oh―entendió Eret y volvió a ver al castaño―Te compadezco. Yo no quisiera tener una mujer como esta como mi madre.

Hiccup se sintió un poco mal por estar a un paso de contestar que a él tampoco.

―¿Qué quieres Eret? ―le cuestiono Valka rodando sus ojos y haciendo caso omiso al comentario de Eret

El joven pelinegro volvió a enseñar el documento que tenía en mano.

―¿Por qué demonios tengo una orden de presentarme a la corte por causar disturbios en una zona residencial?

―Oh, no lo sé―dijo Valka sarcásticamente―¿No será acaso por esa fiesta que duró toda una noche?

Maldición, Valka también usa el sarcasmo como una defensa.

―¡Eso fue hace como un mes! ―comentó exasperado Eret―Ni siquiera he estado en la ciudad en estas últimas tres semanas.

―Lo sé, estuvo muy pacífico.

Eret jadeó fastidiado y se notaba que estaba ansioso de decir algo más.

―¡Maldita mujer loca!

―¡Hey! ―saltó Hiccup inmediatamente interponiéndose entre ambos, sintiéndose repentinamente molesto hacia Eret―Valka podrá no ser mi persona favorita en estos momentos, pero no tienes derecho de llamarla de esa manera.

Eret respiró profundamente.

―Lo siento―dijo un poco más calmado―Como dije, no soy una persona violenta pero alguien logra lo peor de mí. No es lindo llegar a casa y encontrase con esto.

―Piensa mejor antes de volver a hacer una fiesta.

―Ni siquiera era una fiesta―continuó reclamando Eret―No éramos ni diez personas.

―Pues para todo el ruido que hicieron, juraría que eran como cincuenta.

―Está bien―interrumpió Hiccup fastidiándose de ambos―Ya que aclaramos que Eret no intenta matarme, ¿por qué no regresas al trabajo, Valka? De seguro esa jirafa embarazada te necesita

―¡¿Eras tú el lunático que intentaba derribar la puerta?! ―exclamó Valka ofendida.

―Claramente no habíamos ni siquiera tocado ese tema―masculló Hiccup mientras los volvía a ver pelear y chocando su mano contra su frente.

Hiccup tomó la escoba y entró de nuevo al departamento cerrando la puerta, decidiendo ignorar la discusión entre Eret y Valka. Eran demasiadas emociones para un sólo día. ¡Ten piedad, Odín!

Cuando fue a tomar su celular, supo que no iba a tener un momento tranquilo al ver los mensajes de Camicazi y las llamadas perdidas. Gruñó y fue hacia su habitación. Tan pronto como su computadora prendió, abrió el video-chat para encontrarse con una llamada entrando.

¡Hiccup! ―le gritó Camicazi enojada―¡¿Por qué no contestaste ningún mensaje?!

¿Qué tenía el día de hoy donde todos se enojaban con él?

―Lo siento―dijo él sin mucho ánimo de discutir.

Camicazi notó dicho ánimo y tuvo que calmarse por el bien de ambos. Se podía ver que la chica usaba una blusa rosa de tirantes gruesos y gracias a que tenía las piernas cruzadas sobre la cama, podía verse que traía un short de mezclilla. La rubia suspiró y comenzó a hacerse una coleta.

Habla―le dijo ella con un tono tranquilo y empático―¿Qué sucede?

Primero, Hiccup le comentó a mejor detalle todo lo sucedido en la mañana a pesar de que Camicazi ya lo había escuchado gracias al audio que él mimos le envió, luego le dijo sobre la discusión que tuvo con Snotlout (omitiendo los comentarios de sospechas que ambos tenían, y cabe mencionar que Camicazi se mostró ofendida de que Snotlout llamara secuestrador a Stoick), dio pocos detalles sobre su encuentro con Dagur aunque Camicazi insistía en saber qué fue lo que le dijo, y por último relató lo que acababa de pasar con Eret.

Me parece que tuviste un día de la jodida―dijo Camicazi como conclusión―Y eso que apenas serán las seis de la tarde.

―Gracias por tu grandioso ánimo―dijo sarcásticamente Hiccup pero sonrió.

Camicazi logró interpretar esa sonrisa.

¿Qué más sucede, Hiccup? Ese mensaje de que algo está pasando me dejó intrigada, y sólo sonríes así cuando algo va mal.

―Creo que... creo que aquí está pasando algo más allá de lo que pensamos.

Explícate.

Hiccup se llevó una mano detrás de su cabeza.

―Cuando conversé con Snotlout, él dijo que tampoco sabía sobre mí pero sus padres sí. Y creo que hay una posibilidad de que mi papá también sabía de él.

Camicazi jadeó sorprendida.

¿Y por qué ocultarlo?

―Ese es el asunto, ninguno de los dos lo sabemos. También dijo que mis tíos se mostraron algo paranoicos y que no quisieron decirle nada más. Además, Valka no quiere hablarme sobre el no divorcio de ellos.

¿Quieres que le pregunte a mi mamá? ―sugirió Camicazi―Ella puede decirnos algo.

―Supongamos que la tía Bertha sabe algo, ¿no crees que ella lo pudo haber dicho hace mucho tiempo?

¿Y qué hay de Gobber?

―¿Crees que él sepa algo?

Es tu padrino y mejor amigo de tu papá, estoy segura que tiene que saber algo. Debo decir que todo este asunto si luce algo raro. Y todo comienza con el hecho de que el tío Stoick nunca se divorció.

―Ojalá pudiera preguntarle mejor a él directamente.

Y una extraña depresión comenzó a invadirlo.

No―dijo suavemente Camicazi―No, no. No el depresivo Hiccup. Ya lidié con él por casi cuatro meses.

―Es una suerte entonces que ya no esté contigo.

No quise decirlo de esa manera y lo sabes.

―Ya sé.

Camicazi extendió su mano hacia la pantalla e Hiccup hizo lo mismo, ambos simulaban juntar sus manos. Ambos darían lo que fuera por abrazarse.

Te hace falta salir. Estoy segura que hasta ahora no me has contado de ningún lugar.

―Mis nuevos amigos quieren ir a un billar. Y yo creo que aceptaré ir con Valka al zoológico.

Es mejor que estar encerrado―sonrió Camicazi―Consíguete un conejo o una mascota.

―Está Cloudjumper en la casa y además tengo a Skullcrusher, aunque no está conmigo.

¿Quieres ver algo que te alegrará?

―¿Qué?

La cara de Thuggory cuando le dije de Dagur.

Cuando Hiccup vio la foto que Camicazi le mandó por celular, no pudo evitar reírse fuertemente mientras Camicazi el relataba cómo había sucedido esa plática. El humor de Hiccup mejoró considerablemente.

Un leve golpe en su puerta se oyó y luego ésta se abrió.

―Me voy―anunció Valka tranquilamente―Tengo que regresar al zoológico para ver cómo van con la jirafa

―De acuerdo―respondió Hiccup.

―¿Estás seguro que te encuentras bien?

Hiccup asintió.

―Está bien. Cualquier cosa vuelves a llamarme, ¿sí?

―Sí.

Valka cerró la puerta e Hiccup suspiró.

Se oía como si acabara de pasar un buen susto.

―¿Lo crees? ―cuestionó Hiccup mirando de nuevo a la pantalla.

Camicazi asintió.

Tengo que irme.

―Por supuesto. Gracias por escucharme, Camicazi.

Para qué son los mejores amigos―guiñó su ojo la rubia y después se desconectó.

Hiccup cerró su laptop y fue a la cocina a comer algo, ya que con toda la conmoción que hubo no había tenido oportunidad de comer nada. Notó que la basura ya estaba llena, así que cuando fue a sacar la bolsa, se encontró a Eret en el balcón fumando. Hiccup dejó la basura en el contenedor de afuera y se acercó a Eret.

―¿Tienes otro? ―le cuestionó el castaño señalando su cigarro.

Eret arqueó su ceja.

―¿Qué edad tienes?

―Dieciséis

Eret se encogió de hombros y le extendió la cajetilla.

―Para mí ya estás grandecito para saber que te estás dañando los pulmones.

Hiccup hizo caso omiso y agarró un cigarro y Eret le prestó el encendedor. Ambos se quedaron callados mientras fumaban y veían las montañas.

―Perdona por lo de Valka―se disculpó Hiccup.

Eret soltó humo de su cigarro.

―Soy yo quien debe pedir disculpas. Tu madre es muy exagerada y me saca de quicio.

―No eres el único.

Hiccup continuó fumando. Eret lo examino mejor y notó que el chico sí daba ciertas semejanzas a Valka.

―Bueno―dijo Eret mientras tiraba la colilla del cigarro y lo aplastaba―Para cualquier cosa estoy aquí. Que no me agrade tu madre, no significa que no me agrades tú.

Hiccup sonrió y le extendió la mano, la cual Eret aceptó.

―Gracias.

Hiccup no terminó el cigarro y también lo tiró. Cuando lo aplastó, regresó al departamento. Cuando entró, Eret sacó su celular y escribió un mensaje.

Confianza ganada

Y Eret lo envió.


Notas de la autora: No hay peor momento que la inspiración llegue a ti cuando intentas hacer un trabajo, una exposición y estudiar al mismo tiempo. Pero bueno, uno tiene que hacerle caso al deber~ Hola chicos! Lamento un poquito la tardanza, pero aquí está otro capítulo. ¿Apuestas de lo que está ocurriendo? Y por cierto, no me disculpo de Hiccup fumando.

Gracias a: eli gam, lady-werempire, NoisulIvone, LaRojas09, fanatico z.

Que tengan todos una muy bonita semana.

Saludos~