AU Moderno
You'll always be my son
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Un Hiccup de doce años se encontraba sentado de brazos cruzados en el asiento de atrás del carro, su cabeza la tenía enfocada hacia la ventana y se miraba enojado y a la vez fastidiado. El niño tenía algunas manchas de pintura de diferentes colores por toda su ropa y tenis, así como en sus manos y unas cuantas gotas en su cara. Hiccup no traía buena cara, y la persona que iba manejando mucho menos.
―No puedo creerlo―resonó la impotente voz masculina dentro del automóvil aún en marcha. Hiccup apretó sus dientes con fuerza y sus manos también―¡¿Cómo se te ocurre ir a hacer grafiti en medio de la noche?! No, ¿¡cómo si quiera se te ocurrió hacer grafiti?! ¡Y para empeorar las cosas al monumento a los fundadores de esta ciudad! De todas las cosas irresponsables...
―¡No era el único ahí! ―replicó Hiccup moviendo su cabeza hacia enfrente para mirar los enojados ojos de su padre por el retrovisor―Camicazi...
―Camicazi fue la nos llamó a mí y a su madre―interrumpió Stoick―Y déjame decirte que sé que ella solamente fue para no dejarte solo con Dagur.
―¡Ja! Ahora me vas a decir que Camicazi es una santa. ¿Acaso te olvidaste que ella robó...?
―¡Hiccup!
El auto detuvo su marcha. Hiccup notó que ya estaban en la casa y decidió no bajarse todavía, no cuando otro auto se estacionó en frente de ellos, el cual era de su tía Bertha. Ambos vieron como la gran mujer bajó del vehículo al igual que su hija, la cual iba caminando con la cabeza agachada mientras su madre le gritaba fuera de control. Camicazi siempre ha tenido que soportar los regaños de Bertha, pero esta era la primera vez que la veía tan enojada y que Camicazi se mantuviera en silencio.
―¿Estás satisfecho? ―continuó Stoick intentando calmar su voz―Tu amiga está siendo regañada por tus acciones, Hiccup. Dagur y sus supuestos amigos están detenidos por los policías porque Oswald decidió no involucrarse más en sus acciones. ¿Es eso lo que quieres? ¿Quieres orillarme a tomar esa decisión también? ¿A dejarte solo?
Hiccup no sabía que podía apretar todavía más sus dientes de lo que ya estaban. No estaba para nada satisfecho, de eso estaba seguro. Pero no podía evitar sus acciones. Cuando vio que ellas ya habían entrado a su propia casa, Hiccup bajó del auto y cerró la puerta con brusquedad, provocando que Stoick perdiera el poco autocontrol que había logrado ganar.
―¡¿Pero qué es lo que te pasa?! ―gritó Stoick mucho más fuerte de lo que Bertha estaba gritando, despertando probablemente por lo menos a un vecino―¡Tu no eras así! ¡Éste no es el hijo al que me esforcé por criar!
―¿Vas a documentar esto también? ―dijo Hiccup sin inmutarse por las palabras de su padre―¿Vas a meter esta ropa en una caja y le escribirás estupidez que hizo mi hijo a los doce años y lo enviarás al almacén?
―¡Hey! ―rugió Stoick al notar el lenguaje que estaba utilizando―No me hables de ese modo, jovencito. Te lo advierto.
Hiccup rodó sus ojos y abrió la puerta de la casa. Stoick talló su cara desesperado. Su pobre niño se estaba descontrolando y no sabía qué más podía hacer. Cuando oyó la puerta cerrarse, el hombre se sentó frente a su puerta e hizo su cabeza hacia atrás, topándola con la pared. Lo que él no sabía, era que Hiccup había hecho lo mismo pero en el interior de su casa.
Y los dos suspiraron.
El viernes finalmente llegó, dada por concluida la semana más larga que Hiccup ha tenido hasta este momento. Todo lo sucedido durante su transcurso fue suficiente para de aquí hasta navidad, no quería más revolturas en su vida. Y eso que apenas es la primer semana en Berk. No quería imaginarse cómo será su vida a final de año.
Eret resultó ser una gran persona y no entendía cómo es que Valka no podía llevarse bien con él. Ella no aprobaba que se estuviera llevando bien con Eret, pero Hiccup no le veía nada de malo, siendo que Eret tenía muchas interesantes historias que contar debido a todos los viajes que ha realizado a diferentes partes del mundo. Eso era algo asombroso.
―¿Quieres que traiga algo de cenar? ―le preguntó Valka cuando entraron al departamento.
Ella solamente se había bajado a recoger unas cosas y se tenía que regresar al zoológico. Durante toda la semana, y justo como lo había dicho, Hiccup preparó la cena. A veces Valka comía y otras veces lo sobrante se lo llevaba al trabajo.
―No―dijo él indiferente―Puedo hacer algo.
Valka asintió y luego de despedirse se marchó.
Hiccup torció sus labios mientras se dejaba caer en el sofá. Camicazi tenía razón cuando dijo que le faltaba salir más, casi no conoce Berk y no había quién lo pudiera llevar a pasear a algún lado. Todavía no se aprende las rutas de los caminos ni cuáles son los centros de entretenimiento que hay a parte del zoológico, al cual tampoco ha ido.
Cuando llamaron suavemente a la puerta, Hiccup gruñó pensando en que tal vez se iba a encontrar a otro vecino maldiciendo a su madre.
―¡Gobber! ―exclamó el joven contento cuando vio a su padrino.
―Qué tal, chico―saludó el hombre rubio enseñando una bolsa de comida―Me encontré a tu madre mientras subía, espero que todavía no hayas empezado a preparar algo para comer.
―No, para nada.
Gobber entró y fue hacia la mesa, en donde dejó la bolsa de comida que traía.
―Conozco al dueño de este restaurant y estoy seguro que amarás sus hamburguesas. Le escurre grasa a la grasa.
Hiccup se rió y rodó sus ojos divertido.
―Ya no volviste―comentó el chico mientras desempacaba la comida―Desde aquella primera semana en donde me mostrarse parte de Berk ya no supe nada de ti.
―Lo siento, chico. Pero el trabajo me ha tenido atado de manos, bueno, mano y... ¡Santa madre de Thor! ¿Qué hace esa ave aquí?
Hiccup miró hacia las escaleras y rió al ver a Cloudjumper con su cabeza ladeada y sus amarillentos ojos mirarlos fijamente.
―Es la mascota de Valka―dijo Hiccup tranquilamente al momento en que le aventaba un muy pequeño trozo de pan de la hamburguesa el cual Cloudjumper atrapó sin problema alguno ―Se llama Cloudjumper.
―¿Es una lechuza?
―Yo pensé lo mismo, pero Valka dijo que era un búho espigado largo.
―¿Un espimado qué? ¿Hay una diferencia entre una lechuza y un búho?
Hiccup se encogió de hombros dando a entender que él no lo sabía. Continuaron comiendo y Gobber mencionaba de vez en cuando que le incomodaba que el animal lo estuviera mirando sin parpadear.
―Te lo juro, voy a soñar con esos feos ojos amarillos.
Hiccup se rió y estuvo a un paso de escupir su refresco.
―A todo esto Gobber, hay algo que he querido preguntarte.
―Dilo.
―¿Por qué no me reclamaste?
Gobber estuvo a un paso de morder su hamburguesa, pero cuando Hiccup preguntó, bajó el alimento y se mostró confundido.
―¿Reclamarte?
―Ya sabes... después de lo de mi papá, no te volví a ver desde ese día. No digo que quedarme con la tía Bertha haya sido terrible ni nada, pero cuando esa mujer de Servicios Infantiles dijo que me tenía que irme con Valka, estaba seguro que tú ibas a argumentar algo.
Gobber frunció un poco sus labios.
―Bueno... Soy tu padrino, pero no soy tu padre. Para la Ley tiene más peso mamá y papá que padrino o madrina. Pero déjame decirte que sí argumenté de que podías quedarme contigo, pero la mujer dijo que el juicio sería uno largo y que no valía la pena.
Hiccup tragó duramente. Esas fueron las mismas palabras que le dijo a la tía Bertha cuando ella comentó que podía continuarse quedando con ella. Ahora que lo pensaba mejor, ese día que la mujer de Servicios Infantiles llegó ante ellos, dijo que a penas se acababan de enterar del paradero de Valka y que por lo tanto se tenía que ir, ¿entonces cómo fue que Gobber no pidió por él desde el principio? Entendía que si lo hubiera hecho él se hubiera venido a Berk a vivir desde hace seis meses atrás. No hubiera habido la necesidad de haber estado con su tía y Camicazi todo ese tiempo.
―Deja de pensar tanto, chico―dijo Gobber al momento en que se hizo hacia enfrente y pegó su dedo índice contra la frente de Hiccup―Vas a terminarte de freír esas neuronas tuyas.
―Lo siento, pero desde ese día no he podido evitar darle vueltas a muchos asuntos.
―No lo hagas―aconsejó su padrino―A veces no es sano hacer eso.
―Pero necesito respuestas...¡cierto! ¿Tú sabías que mis padres no estaban divorciados?
Gobber esquivó su mirada de la de él, la cual se enfocó ahora hacia Cloudjumper. Hiccup entreabrió su boca sorprendido y soltó la hamburguesa a medio comer.
―¡Lo sabías! ―dijo Hiccup algo indignado―¡Tú lo sabías y tu tampoco me lo dijiste!
―Debes entender que no me correspondía decírtelo.
―¿Acaso Bertha también lo sabe?
Gobber supo que la situación se estaba complicando cuando Hiccup no la llamó tía, siendo que la ha llamado así desde niño aún cuando no son realmente familiares
―Lo sabe, ¿verdad?
A Gobber no le quedó de otra más que suspirar.
―Debes entender Hiccup, realmente no era nuestro lugar en decirlo. Esa fue una decisión que ambos tomaron.
―¿Qué? ―Hiccup comenzaba a ponerse ansioso por saber más―¿Por qué ellos decidieron separarse sin divorciarse?
―Hiccup...
―Gobber, por favor―continuó insistiendo―No tiene sentido ahora el ocultarlo.
―Si tan sólo supieras... ―pensó Gobber―Hiccup, este es un asunto que debes discutirlo con tu madre.
―¡Pero Valka no quiere decirme nada!
―Lo único que puedo decirte es ¿acaso no te has detenido a pensar que hay una razón por la que no te dice nada?
Hiccup parpadeó dos veces confuso. Gobber aprovechó ese momento para decir que ya debía regresar a su trabajo y que procurará visitarlo más seguido, como si no lo hubiera dicho antes ya. Para cuando Hiccup salió de su confusión, Gobber ya no estaba. Gruñó fastidiado, dejando caer su cabeza sobre la mesa. Después la levantó y le escribió un mensaje a Camicazi.
Tu mamá si sabía sobre el no divorcio de mis papás :c ...Qué está pasando aquí?
Cuando oyó su teléfono sonar, Hiccup se sorprendió de la velocidad con la que Camicazi contestó, por lo que abrió el mensaje sin ver de quién era.
A: ¿Vamos a ir al billar siempre?
Astrid puso el mensaje en aquella misma conversación grupal que utilizaban para las tareas.
T: vendito viernes! por supuesto que si!
A: Bendito* ... sabes qué, ya ni me molesto.
R: cuenta conmigo!
S: nos en media hora ;)
F: Snotlout, pasas por mi?
S: sino hay de otra. *emoticon rodando los ojos*
He: no puedo, tengo práctica de porristas
R:queeeeeee rarooooooooooooooo~~
He: ¬¬
A: ¿Hiccup?
Hiccup había olvidado por completo que habían quedado en salir y no le comentó nada a Valka.
H: Espérenme...
Salió de la conversación grupal para ir a buscar entre sus contactos a Valka y llamarle. Le marcó tres veces y las tres veces lo mandó a buzón.
Stoick decía que si no contestaba el teléfono, no podía salir sin avisar. Pero Hiccup estaba cansado de estar encerrado en este departamento que en estos momentos no le importaba mucho si Valka sabía o no.
H: Quiero ir pero no sé en dónde es ni tengo como ir, Valka no está.
S: que Astrid .ti! Vive , porque yo tengo que pasar por los gemelos y Fishlegs
A: No tengo problema Hiccup, ¿qué dices?
Hiccup miró al rededor del vacío departamento y sonrió con rebeldía.
H: estoy listo cuando quieras pasar.
Con unos últimos mensajes, Hiccup guardó su celular en su bolsillo del pantalón, y escribió en una hoja un mensaje que dejó sobre ella que decía: "me fui al billar". Era culpa de Valka que no contestara el teléfono.
Valka le había dado una llave del departamento, así que en lo que esperaba que Astrid pasara por él, Hiccup verificó que todo estuviera ordenado y cuando la rubia le habló que ya estaba afuera Hiccup salió sin pena alguna.
No tenía ni idea en el problema que se iba a meter.
Valka llegó al departamento a las nueve de la noche. Fue in día largo, la jirafa bebé requiere toda la atención y cuidados necesarios para evitar tragedias. Había ido de paso a comprar algo de helado para ver si Hiccup la perdonaba un poco por llegar tarde. Se le hizo extraño encontrar todo apagado y sin ningún tipo de ruido.
―¿Hiccup? ―lo llamó.
No hubo algún tipo de respuesta. Hiccup al menos le gritaba un "qué" o hacía algún ruido que indicara su presencia, y ahora no había nada. Valka soltó el helado que traía en sus manos y comenzó a hiperventilarse.
Subió corriendo las escaleras y abrió la habitación de Hiccup esperando oír la regadera o que estuviera en el baño de su cuarto.
No había nadie.
―Oh no...
Valka bajó nuevamente las escaleras y se pasó una mano por su largo cabello castaño. Esto no podía estar pasando. ¿Y si Gobber y su hermano tenían razón? ¿Y si traer a Hiccup había sido una mala idea? ¿Acaso estaba vez no se trataba de Eret la persona que llamó a la puerta?
¿Y si...?
La puerta del departamento se abrió en ese momento y Valka dio un gritillo con cierta sorpresa.
―Cálmate, sólo soy yo―le dijo Hiccup mientras cerraba la puerta.
La mujer respiraba agitadamente y su susto pasó a ser enojo.
―¡¿En dónde estabas?! ―gritó Valka preocupada
Hiccup se mostró confuso.
―En el billar con los nuevos amigos que hice de la escuela―dijo como si se tratara de lo más obvio―Te dejé una nota en la mesa.
Valka entonces fue hacia el comedor y vio el patético aviso. Frunció su cara y arrugó su ceño.
―¡Tienes que avistarme a dónde vas! ―continuó diciéndole ella alterada―¡No puedes simplemente irte así como así!
Hiccup dio una risotada burlona que hizo enfurecer más a la mujer. Casi sonaba como Stoick.
―No soy un niño―comentó él retadoramente mientras se cruzaba de brazos―Y no me vengas ahora con que quieres saber qué hago con mi vida porque parece que yo vivo aquí solo, así que no creo que te tenga que dar aviso de todo lo que hago.
―Yo soy tu madre, por supuesto que me tienes que decir a dónde vas y no hablo de dejarme una nota en la mesa. Me debiste haber llamado.
Los ojos de Hiccup se ampliaron y abrió un poco su boca. Bajó sus manos y luego apretó sus puños.
―¿Acaso no te molestaste en checar tu celular? ¡Te marqué tres veces! No sé qué más quieres que haga ¿Quieres ser mi madre luego de once años en no saber de ti? Déjame decirte que estás haciendo un pésimo trabajo.
Hiccup quiso marcharse a su habitación pero Valka lo tomó del brazo evitando que continuara caminando. El castaño se giró a verla y vio el rostro molesto de su madre.
―¡No me hables de ese modo, jovencito!
Por unos breves momentos, Hiccup visualizó una persona más grande y robusta frente a él, de cabello rojo, de barba y bigotes sin control alguno, regañándolo de noche enfrente de su casa utilizando esa misma frase.
―Lo... siento... ―susurró Hiccup
Hiccup cubrió su boca con su otra mano y bajó su mirada. Era la primera vez que Valka lo veía arrepentido de algo.
―No pensé... no creí que te fuera a importar donde estaba.
―¿Qué no me iba a importar? ¿Estás bromeando? ―Valka soltó el brazo de Hiccup y ahora puso su mano delicadamente sobre la mejilla de él. Hiccup descubrió su boca y la miró―Hiccup, tú me importas.
¿Y por qué no lo demostraba? Fue lo que Hiccup quiso preguntarle. ¿Por qué Valka no se empeñaba a demostrarle que sí le importaba? Si tanto le importaba, ¿por qué no le decía nada sobre la separación de ella y su padre?
"¿No te has puesto a pensar que tal vez eres tú quién no la quiere tratar?"
A pesar de la distancia, Camicazi continuaba diciendo palabras sabias.
Valka se ha empeñado en hacerle preguntas personales, desde su color favorito hasta si tenía problemas de algún tipo. ¿Qué ha estado haciendo él todo este tiempo? Negarla. Fastidiarse de sus preguntas y de estar con ella.
Es él a quién no le importa si esto funciona o no, quien realmente no se está esforzando en nada. A Hiccup le tembló su labio inferior. Sentía que sus ojos le picaban y que se le hacía un nudo en su garganta.
―Por favor―habló Valka con suavidad―Lo único que te pido es que me avises en dónde vas a estar. No podría vivir si algo te pasara a ti también.
Hiccup sintió un extraño ardor en su pecho al oírla decir eso.
―¿A qué horas... iremos mañana al zoológico? ―preguntó Hiccup con la mirada agachada―Eso sí... no estoy en problemas por lo de hoy.
Valka suspiró.
―Debería castigarte, eso es seguro. ¿Con quién dijiste que estabas?
―Con Snotlout y sus amigos, bueno, mis amigos.
―Bueno ver que te lleves bien con tu primo.
―Sí―Hiccup se abrazó a sí mismo―Extraño a mis amigos de Bog-Burglars, pero... ellos son buenos, pasé un muy buen rato saliendo con ellos.
La mujer sonrió suavemente.
―Bueno, no veo entonces por qué no podemos ir al zoológico mañana. Sirve que conocerás al nuevo animal que recibimos.
Ambos se sentaron en el comedor en silencio, al menos hasta que el estómago de Valka gruñó. Hiccup rió levemente. Parece que el apetito Haddock realmente era de familia.
―Am, ¿quieres que prepare algo para cenar? ―le preguntó Hiccup mientras se ponía de pie e iba hacia el refrigerador.
―No te molestes―dijo Valka rápidamente―Podemos pedir algo de cenar.
―Bueno... ya no hay casi mucha comida en el refrigerador de todas maneras.
―Bueno, ya teníamos tiempo en no ir de compras.
Valka marcó a un local de comida cerca del departamento, sin embargo, debido a que ya era un poco tarde el servicio de entrega a domicilio ya no estaba en servicio.
―Yo puedo ir por la comida―se ofreció Hiccup
Valka lo miró dudoso.
―¿Sabes manejar?
Hiccup sacó su billetera del bolsillo trasero de su pantalón y le mostró la licencia Valka.
―Siendo honestos, me falta algo de práctica al estacionarme, pero puedo ir y venir por la comida sin ningún problema, sé dónde está.
Valka no se mostraba muy conforme y le devolvió la licencia.
―No lo sé...
―Oh vamos, no está muy lejos de aquí. Tienes que dejarme salir algún día.
―Es ya de noche.
―No son ni las diez―continuó Hiccup
Valka torció la boca no muy conforme, pero a final de cuentas le extendió las llaves hacia Hiccup ya antes de que él las tomara, ella cerró su puño con las llaves.
―Prométeme que tendrás mucho cuidado, y nada de ir en el celular mientras manejas. A esta hora no debe haber mucho tráfico.
Hiccup rodó sus ojos.
―Te lo prometo.
Hiccup iba manejando de regreso con una sonrisa placentera dibujada en su rostro. Ir manejando por la noche con la música que estaba oyendo le recordaba un poco las vueltas que Camicazi y él daban de vez en cuando aunque después salían regañados por tomar el carro sin permiso (fuera el de Stoick o el de Bertha).
Hoy fue un muy buen día. Finalmente salió a divertirse con sus nuevos amigos, olvidándose por unos momentos la situación por la que estaba pasando. Berk a estas horas era tranquila, casi no había carros en movimiento, al menos no por esta zona de la ciudad.
Oyó el tono de notificación de su teléfono. Tentado, Hiccup se confió de que no había nadie detrás ni delante de él por lo que tomó su celular para ver de qué se trataba. Agacho su vista para desbloquear su teléfono y vio que sólo se trataba de uno de esos mensajes fastidiosos de publicidad. Resopló y cuando alzó la vista de nuevo dio un jadeo. Soltó su celular y tomó el volante con ambas manos inseguro si debía girarlo o no al mismo tiempo que pisaba el freno a pesar de que no iba muy rápido.
Pero era muy tarde.
Notas de la autora: Mi perro murió el mes pasado, era un precioso labrador de catorce años y estuvo casi toda mi vida. Fue un golpe muy duro para mí y con él mucha de mi inspiración y bueno... catorce años fue mucho tiempo, todavía no me termino de acostumbrar de no verlo y aún espero escucharlo. Al mismo tiempo, mi trabajo me ofreció contratarme tiempo completo y estoy que no me la creo. Debido a estas dos situaciones, las actualizaciones para todas las historias será muy, muy irregulares ya.
En fin, pasando a otras cosas, espero que les haya gustado este capítulo. Me gustaría aclarar que Hiccup no era un mal hijo ni tampoco problemático, pero me gusta la idea de que tuvo al menos una pequeña fase de rebeldía. He puesto diferentes escenarios en ciertos capítulos donde se menciona que Hiccup ayudaba en la limpieza o que Stoick le enseñó mejor, y cosa que así fue, pero también hubo un capítulo en donde Gobber (pobre, me había olvidado de él) dijo que ellos tuvieron sus roces... Creo que todos lo hemos tenido con nuestros padres.
Gracias a: DragoViking, arace-chan, Lessa Fightless Dragon, LaRojas09, lady-werempire, fanatico z.
Que tengan todos una muy bonita semana.
Saludos~
