Buenas! Perdón! y gracias! espero que les guste el capitulo.

CAPITULO 2

Las semanas siguientes fueron intensas, llenas de confusiones. Todo fue un torbellino de sorpresas y papelerío. El haber iniciado los trámites de una adopción legal era de por sí bastante lento. Pero si había una ventaja en ser famoso, era esa. Nada era imposible. Con hablar con las personas correctas, unos cheques bien depositados, y fue así como Vanina, es decir, Nina, de 6 años de edad, nacida un 15 junio, era una Fullbuster.

No quería ni pensar en lo que inventaría la prensa cuando se enteraran. Pero no tenía nada que ocultar. Había rogado al cielo una vida nueva y ella se había cruzado en su camino como respuesta.

Por ahora, (después de determinado tiempo sería totalmente legal) si quería la custodia completa, tendría que soportar la visita espontanea de alguna asistente social. Nada complicado habían pensado Gray y su abogado. También estaba la cuestión de la visita a la psicóloga del estado para ver la evolución de Nina, y también tendría que someterse unas sesiones él mismo para dejar conforme al juez.

Había que ver como se tomaban la decisión el resto de su familia, Natsu y Lucy, su ahijada, Erza también. Supuso que se alegrarían y otros temerían la decisión por no creerlo capaz. Aunque en su interior sospechaba que el mismo no se creía totalmente capaz de poder lograrlo, lo intentaría, por lo menos no tendría que cambiar pañales, Nina era grande e independiente, comía sola, y podía bañarse sola también, ¡por suerte!

Se sintió más seguro de su propia decisión, Natsu tenía dos hijos, él podría con una niña, si no ya estarían ellos para ayudarlo.

A medida que iban pasando los días, era como un sueño. Gray Fullbuster era totalmente genial.

Le había regalado toda clase de cosas, y habían pasado un tiempo comprando y comprando cosas para la habitación, para la casa. Desde ropa, hasta muebles. Jamás había tenido nada que fuera totalmente personal, por lo que pasar por esas enormes tiendas e ir comprando cosas que jamás pudo ni pensar en tener era realmente un sueño para ella.

Desde que lo vio en el aguacero en calzones y pantuflas juntando paquetes de comida y golosinas en la acera, tuvo un sentimiento especial por él. Era muy lindo, aunque anduviera medio vestido por la calle tenía el porte de un príncipe y la había salvado de muchas maneras.

Le hizo sonreír por primera vez en mucho tiempo. Desde que había escapado del orfanato, después de enterarse de la adopción de Nael, se había perdido en este lado de la ciudad tratando de encontrar a alguien que pudiera ayudarla. Sabía que era un barrio de gente acomodada, pasaba seguido la policía y casi no había bandas. Por lo que era más seguro para dormir en la calle, pero la mayoría de la gente casi la arrojaban con la basura cuando la veían mendigando, pocas veces había robado para comer, y todavía pasaba por antiguos lugares donde había gente que siempre les daba comida.

Jamás iba a olvidar ese día de lluvia, donde lo encontró. Ahora era su Papá. Ahora tenía a alguien que la quería y se preocupara por ella como Nael había encontrado a esa mujer y ese hombre del tatuaje. Lo único que le preocupaba era la escuela.

Tenía que asistir a una.

Era odioso. Nunca le había gustado idea de ir a la escuela. Pero iba a dar lo mejor de sí para que Gray estuviera orgulloso de ella y no se le cruzara por la cabeza devolverla a la calle.

Siempre había escuchado malas experiencias en las escuelas, el poco tiempo que había ido Jackeline, una antigua compañera del orfanato la había odiado. Ahora no quería ni pensar lo que le esperaría con una escuela privada. Arrancar el primer grado sería muy difícil.

También por otro lado estaba la cuestión de la familia de Gray, su familia ahora. Tendría que conocerlos pronto. Gray había dicho que tendría que esperar a acostumbrarse el uno con el otro para después conocer a los demás y a sus amigos.

También tenía una ahijada, Nashi creo que había dicho que se llamaba. Supuestamente tendrían edades parecidas así que esperaba poder llevarse bien.

Era todo raro, muy inesperado. Su cabeza no dejaba de girar alrededor de Gray Fullbuster. Su Papá. Tenía un Papá. Y esperaba con todo su corazón que fuera por mucho tiempo.

-¿Estas lista? ¡Déjame verte! –

-No. Esto es muy humillante. Parezco una muñeca de esas de las estanterías de la tienda.-

-Vamos… No es tan feo, es un uniforme después de todo… todos son parecidos.-

Nina tomo una inspiración, junto coraje y salió de su cuarto y dejo que Gray viera como le quedaba su nuevo uniforme.

Era una camisa blanca, corbata negra y roja, con un chaleco liso con detalles en tela escocesa y dorado. La pollera escocesa medía media palma más del largo recomendado, por lo que le llegaba casi a media pantorrilla. Y era una combinación de grises y roja, bonita pero la hacía sentir insegura.

-¡Ves! ¡Te queda muy bien! ¿Te pusiste las calzas debajo de la pollera?-

-Si.-

Había insistido en eso desde que vio el uniforme de la escuela. El día que habían ido a inscribirse Gray había visto a unas chicas más grandes, las cuales tenían las faldas muy cortas y habría jurado que una se había agachado apropósito cuando pasábamos así le veíamos las pantis. Pobre chica, de seguro no tenía otras mejores, casi no tenía tela.

Gray desde entonces no había parado de parlotear acerca de la medida de la falda y que tendría que ponerme pantalones abajo. Al final lo había convencido la modista de que unas calzas cumplirían la función y no se notarían tanto.

-¿Necesito ir ya a la escuela? ¿No puedo esperar al próximo año?-

-No, ya estas atrasada en la escuela, las clases empezaron hace dos meses y medio, la maestra particular te va a ayudar a ponerte al día con las tareas hasta que encuentres el ritmo de la clase. –

-¿Me vas a ir a buscar a la escuela?-

-Si, por supuesto. No te preocupes, estaré allí en cuando salgas de la escuela.-

Cuando la llevo a la escuela en el auto negro grande, al día siguiente a la mañana, Nina no podía controlar los espasmos de dolor en el estómago. Sus nervios la mataban de dolor cada vez que pasaba algo importante. Intentaba por todos los medios no vomitar. No había desayunado nada por los nervios. Y eso era mucho decir para ella.

En el centro de la cuidad, una parte en donde nunca había estado, vio por primera vez la escuela. No parecía para nada una escuela, de esas de los dibujos animados. Más bien era como una mansión muy antigua. ¡Tenía Gárgolas! Eran horribles y estaban ubicadas en lo más alto. Alrededor de lo que parecía un balcón grande. Era un edificio muy alto. Y algo oscuro.

Seguro que torturarían a niñas que se portaban mal. Debía de tener calabozos con cadenas pesadas, llenos de ratas que te comerían los dedos si te dormías ahí.

-¿No podemos volver otro día? Me siento mal.- jugué mi última carta.

-¿Queres que te lleve al hospital? Me pareció que el que no comieras era una mala señal.-

Nina pensó que entre las gárgolas, calabozos y ratas se sentiría más cómoda que con una aguja en el brazo.

-Debe ser porque no comí. Tengo sueño eso debe ser. –

-Ok. Si te sigues sintiendo mal. Has que me llamen. Te vengo a buscar-

Una vez que se detuvo en el estacionamiento privado del colegio, Gray se apresuró a acompañarla adentro. Buscaron el salón en el que tenían que entrar hacía más de 20 minutos, entre disculpas a una directora, que siempre estaba colorada y miraba a Gray como si fuera un Sándwich extra grande, y una secretaria que parecía ser muy tímida o no sabía hablar sin tartamudear. Entraron al salón. Era una sala grande, con pisos de madera, pupitres individuales, y lleno de niños y niñas sentados pulcramente. Parecían que había entrado un perro grande, porque todos abrieron los ojos y se sentaron más derechos si eso era posible.

-Atención alumnos, la señorita Fullbuster nos acompañara a partir de hoy, les pido encarecidamente que la hagan sentir cómoda y la ayuden en todo lo que ella necesite, hagan honor a la entidad que representan, y sean amables con ella. – dijo la directora, estirando el mentón todo lo que podía.

Gray se agacho y me dio un beso en la frente…

-Suerte, nos vemos más tarde.- dijo y salió del salón con la directora pegada a los talones.

Trague saliva y mire a la maestra, era una chica alta pero flaquita, como si le faltara unos buenos platos de sopa, como dirían en el orfanato. Tenía puesto un traje marrón y un pañuelo atado al cuello color rojo. Cuando se agacho y le pude mirar bien la cara, descubrí unos ojos chocolate y una sonrisa con todos los dientes limpios. Era bonita.

-Señorita Fullbuster, tome asiento en el pupitre libre al lado de mi escritorio. Espero puedas acoplarte a mis clases.

Sin la más remota idea de lo que significaba acoplar, y poniéndome inevitablemente colorada, camine despacio a el asiento y puse todas mis cosas. ¿Qué era lo peor que podía pasarme?

Faltaban 2 minutos para las 3 de la tarde y gray pegaba con los dedos en el volante al ritmo de la música, mientras estiraba el cuello para ver por donde pasaba, una vez que pudo estacionar, corrió todo el tramo hasta la puerta de la escuela para alcanzar a la masa de nenes que salía del colegio.

Por suerte se había acordado de los lentes y la gorra, aprovecho todo el torbellino de padres y chicos para agarrar a Nina y traerla consigo a rastras. Ella primero lo miró alarmada, luego se relajó al reconocerlo.

-¿Cómo te fue en tu primer día de escuela?-dijo gray mientras se subía al espacio del conductor del auto.

-FUE HORRIBLE. –dijo Nina entrando y dando un portazo en el auto.

-¿Tan grave fue?-

-No quiero volver jamás. Nunca, olvídalo. –

Gray se volvió en el asiento así le miraba la cara, estaba cruzada de brazos sobre el asiento haciendo trompa y con el ojito lloroso. Y en el parche rosa que habían comprado había restos de algo naranja. Ahora que prestaba atención su cabeza estaba algo húmeda, como si se hubiera bañado. Una furia se apodero de Gray, él podía ser algo inexperto en el tema de colegios, pero estaba seguro que algún trasero de un padre podría patear.

-¿Quién te tiro comida? Quiero nombre y apellido. Ahora mismo hablo con la directora, si es necesario le pongo yo mismo unos correctivos a sus padres. -

Se bajó del auto y Nina bajo boquiabierta también y algo asustada, pero por motivos diferentes.

Gray empezó a caminar de nuevo a la entrada del colegio, agarrando la mano de Nina y haciéndola caminar más de lo que era su ritmo normal.

-Gray, espera…. No …. No importa… No fue nada. Un accidente. Eso fue….- decía casi sin aire.

Pero gray murmuraba cosas de golpear, y matar e insultaba en voz baja sin escucharla.

Gray causo un revuelo en el colegio, gritaba a todo el que se le cruzaba, y quería llamar a la policía para que lo ayudara con el tema de quien había pegado a su hija.

Nina lo miraba embelesada, y con algo de temor, jamás pensó en su vida que alguien se podía tomar tan a pecho su bienestar, y tenía miedo que si la policía venia se lo llevarían a él y a ella la devolverían al orfanato.

Después de hablar con la maestra, la directora, la secretaria, y el inspector, Gray quedo más conforme. Después de que Nina tuvo que explicar cómo la habían discriminado y tirado comida en la cabeza por no querer hacer cosas para un grupo de chicas que querían que las invite a la casa para conocer a Gray, se sintió un poco culpable, el hecho de ser su hija la había llevado a esa situación y ahora se sentía miserable. El enojo cedió y la culpa aumentó en su pecho.

Cuando por fin estaban estacionando el auto en la casa, después de dos horas, pudo romper el silencio que llevaban desde que salieron del despacho.

-Lo siento mucho Nina, la verdad es que es todo culpa mía, te expuse a un montón de cosas que no tienes por que afrontar y voy a tratar de cambiar las cosas, si queres te cambio de escuela y empezamos de nuevo, o no sé, mudarnos a otro barrio…-

-Voy a volver… No quiero irme de acá, recién empezamos a vivir, y no quiero traerte más problemas. No quiero que te enojes más. – dijo Nina ya derramando una lagrima por su ojito.

Gray no se pudo contener y se estiró todo lo que pudo para agarrar a Nina entre sus brazos.

Mientras ella lloraba, él la abrazaba y lloraba también.

-Nunca me traes problemas, todo lo contrario, yo tuve la culpa, pero quiero ayudarte a enfrentar estos problemas, vamos a darles batalla, no las vamos a dejar ganar… -

Nina sonreía y asentía, mientras le caía otra lagrima.

Espero que les haya gustado, pronto otro capitulo, pero de verdad! (ya se que no me creen nada)

Coment?

Nos leemos pronto!

MaR*