Derechos: Algunos personajes y la trama son míos, por lo que me reservo su uso. Lo demás, ya saben de quién es.

El presente texto participa en el Duelo #1 del Club de Duelo (novena edición), del foro "La Noble y Ancestral Casa de los Black".

Oponente: Maria Elisabeth Black.


Caderas que juegan.

Zacharias se preguntaba por qué aceptaría realizar ese viaje de trabajo a Yucatán, México. Estaba en un campo nada parecido al de quidditch… y sin escobas a la vista. No presagiaba nada bueno.

—El Hunahpú era usado como alternativa a los duelos —le explicó un funcionario de la Secretaría de Magia, con un entusiasmo evidente—. La pelota de caucho se hechizaba para que rebotara lo más alto posible, dificultando así que los jugadores la golpearan con sus caderas. Quien solicitaba arreglar su disputa por este método, sabía que lo decapitarían si perdía; sin embargo, con el paso del tiempo, se cambió la sentencia del perdedor por trabajos forzados o ir a la guerra. Actualmente se juega nada más con fines culturales y de exhibición. Es todo un honor que le dediquen un partido, ¿sabía?

Incrédulo, Zacharias pensó que el Hunahpú no sería interesante.

Luego, cuando finalizó el evento, tuvo que admitir que cometió un error.

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Los saludo desde otro primer duelo. Sí, en la pasada edición me quedé a poco de obtener la gloria eterna, ¿algún problema? (Bell rueda los ojos por ponerse tan dramática).

En honor a las Olimpiadas de Río de Janeiro, nos pusieron a escribir sobre deportes mágicos inventados. Así, hice que Zacharias (Smith) viajara a mi tierra y lo homenajearan con un partido de algo que basé en el juego de pelota prehispánico. El nombre Hunahpú viene del dios maya Hun-Hunahpú quien, precisamente, era la deidad de este evento. Habría querido explicar mejor cómo se juega, más que nada para distinguirlo de sus similares sin magia (sí, hay más de una versión del juego de pelota), pero el límite de palabras no ayuda, lo siento.

Cuídense mucho y deséenme suerte.