Tintura
por Mie Ame
Atención: Este capítulo contiene descripciones no explícitas de interacción sexual chico-chico, se recomienda discreción por parte del lector.
A Taichi siempre le ha gustado el "peligro". La posibilidad de ser atrapados "con las manos en la masa", por así decirlo, ¡es algo que lo excita muchísimo!
Es algo a lo que, con el pasar de los años, me he ido acostumbrando... Aunque continúa avergonzándome que lo haga.
Ejemplo claro de ese fetiche, fue el día de la boda de mi hermano. Ese día, a Tai se le ocurrió que quería escabullirse, ¡a pocos minutos de la ceremonia!
Con el tiempo también he aprendido que es más sencillo no llevarle la contra porque, en caso de resistirme, tardaríamos más y nuestra ausencia sería más notoria.
Fue así que dejé que me guiara hacia el lugar que había escogido, volteando hacia atrás cada dos o tres pasos, vigilando nuestras espaldas, cuidando que nadie nos viera andar a hurtadillas por los pasillos. Al final, llegamos a una lujosa habitación privada, especial para los padrinos. En ella había uno de esos espejos de vestidor de tres partes en donde puedes revisar tu atuendo por todos lados, y una sala estilo antiguo en colores suaves, que iban con la decoración del lugar.
Dado que acabábamos de llegar del aeropuerto, en cuanto estuvimos en el lugar en donde se oficiaría la ceremonia, fui directamente a encontrarme con Takeru y, por lo mismo, no había tenido la oportunidad de ver esa habitación. El aposento era sorprendente, pulcro y opulento.
No bien cerró la puerta tras de mí, Taichi invadió mis labios con un beso apasionado. Mientras su boca hacia su magia, me fue guiando hacia el centro de la habitación. Una de sus manos se deslizó por mi espalda, sobre el traje de seda que dejaba pasar cada toque como si lo estuviera sintiendo en mi propia piel, exaltando mis sentidos con su fino roce. Desabrochó mi saco y con cuidado lo puso sobre el respaldo del sofá, trabajando con sus hábiles manos todo mi cuerpo –una cosa que Tai siempre tiene en cuenta, es como el desorden puede llegar a matar la pasión conmigo, así como no aguanto que mi ropa se arrugue, en especial si tenemos un evento importante en puerta.
Su boca pasó a invadir mi cuello, al tiempo que se deshacía de lo que aún se interponía entre nosotros para continuar con nuestro íntimo encuentro. Estábamos frente al espejo, mis manos apoyadas en su fría superficie, misma que percibía más al haberse elevado mi temperatura corporal. Con una mano me preparaba, mientras que con la otra daba un suave masaje a la base de mi espalda, relajándome para la invasión.
Siempre me ha asombrado lo bien que calzan nuestros cuerpos juntos; como si él hubiera sido hecho sólo para mí y yo para él: La curva que hace mi espalda al arquearse contra su pecho, el hueco en su hombro que está ahí justo para que yo pueda poner mi cabeza y así tener la posibilidad de unir nuevamente nuestros labios en seductor embate, aún en una posición tan precaria como esa, contorsionándonos cual acróbatas de circo.
Llegamos a la cúspide juntos, como solemos hacerlo desde que empezamos con este baile de dos. Nuestras respiraciones en idéntica cadencia, con los corazones latiendo con el mismo compás.
Justo en ese momento, se escuchó soñar mi celular, debajo de los pliegues de mi pantalón, abandonado a un costado del saco. Llamada perdida: Takeru.
Al ver la hora empalidecí, teníamos dos minutos para recatarnos y correr a la habitación de espera del novio. Cuando nos vio llegar, Takeru meneó la cabeza desaprobatoriamente, pero con la sonrisa confidente de aquel que sabe lo que hemos estado haciendo.
Disfrutamos de una ceremonia mágica en la que vi a mi pequeño hermano enlazar su vida con la del amor de su vida. A mi lado, el hombre que me había hecho volver a creer en que el amor es infinito y desinteresado.
Fin.
Aporte para el tema: "¡Rating M! - ¿Quién es el seme y quién es el uke? ¿Dónde y cómo fue su primera vez? ¿Qué tipo de juegos les gustan?"
No contesté todas las preguntas. Al principio iba relatar su primera vez, pero luego me salió esto y fue más fácil hablar de esos "juegos" que se van dando conforme la pareja va teniendo más y más años juntos.
Para mí, el pasivo, uke, o como le quieran decir, ¡siempre va a ser Yama! xD ¿Por qué? Bueno, sólo hace falta mirarlo todo sonrojado para entender que su puesto es el pasivo.
Otra escena complicada de escribir, más que nada porque he leído tantos fics yaoi que basan su inexistente trama en el sexo, que desde hace mucho decidí demostrarle al mundo que los escritos Chico-Chico pueden también tener otras bases, como el romance y que dos hombres no se juntan sólo para tener sexo, que también hay sentimientos involucrados como en cualquier otra relación.
Aun así, ese era el reto y me propuse llevarlo a cabo de la forma más elegante que me fue posible.
Por favor, dejen sus comentarios, me interesa mucho saber lo que opinan del producto de ésta actividad.
