Esmalte
por Mie Ame
Por ser el heredero de uno de los nobles más renombrados en nuestro país, al cumplir la mayoría de edad, mi padre organizó una gran fiesta en mi honor.
Se reunieron nobles y comerciantes, personas cercanas al rey y mercantes que viajaban por todo el mundo; todas, personas con grandes riquezas y finos modales.
A pesar de aquellas muchas personas interesantes que se habían reunido para celebrar, entre toda esa multitud reunida en nuestra gran mansión, no fui capaz de apartar mi atención de aquel joven al que mi padre invitó a tocar el piano para mí, esa velada. Según me dijeron las voces de mis invitados, el chico era hijo del panadero del pueblo vecino. Una institutriz, amiga de la infancia de su madre, le había enseñado desde pequeño el manejo del instrumento.
Tan prodigioso había resultado el muchacho, que las grandes casas de duques y condes pedían sus servicios para ceremonias o reuniones, para deleitar a sus amigos. Tal fue este el caso, en el que mi padre fue testigo de sus habilidades en la fiesta de uno de sus más íntimos amigos, hacía unos meses atrás e inmediatamente supo que esa era la recreación que quería para mi fiesta de cumpleaños.
Su aspecto era, en nuestro reino, tan exótico como su talento; con la piel tostada, como si hubiese sido acariciada en exceso por el celoso Sol, ojos de un café dulce como el chocolate y cabello castaño como la corteza de un roble. Un físico totalmente opuesto al mío, que reflejaba el estándar de los habitantes de este lugar: piel blanca como la masa del pan sin cocinar, ojos azules como el cielo en un día nublado y cabello rubio como la paja que se le da de comer a los caballos.
Bailé al compás de su música con damas de todas las casas de prestigio, que buscaban más que compartir una pieza de baile conmigo, pero mi atención continuaba prendida en el dulce movimiento de sus dedos, los cuales producían encantamientos hipnóticos.
La velada llegó a su fin pasada la una de la mañana y, para mi sorpresa, me enteré de que mi padre le había ofrecido al dedicado pianista una habitación en nuestro hogar, para pasar la noche. No podía mandar al joven prodigio de vuelta a casa, por su cuenta, a tan altas horas de la noche.
Lo busqué en la habitación que le fue asignada, también por los salones de la casa, pero por ningún lugar logré encontrarlo. De repente, vislumbré una silueta en el jardín, observando las rosas de mi madre.
Salí a su encuentro, admirando su figura a la luz de la Luna. Al sentir mi presencia giró para verme. Sus ojos brillaban reflejando el profundo cielo estrellado que nos cubría. La sonrisa que me regaló calentó mi espíritu, haciendo que me derritiera a sus pies. Conversamos brevemente con nuestros ojos, conociéndonos, confesándonos, poniéndonos al tanto de lo que habíamos experimentado en nuestras vidas hasta ese momento...
Y luego, con la naturalidad de lo cotidiano, crucé el espacio entre nosotros, tomé su rostro en mis manos y reclamé sus labios como míos.
Él reía divertido, al encontrarse presa de mi atención. Lo guíe a mis aposentos y pasamos la noche en tertulia de pasión. Al amanecer, yacía sólo en mi cama, como si la noche anterior hubiese sido sólo un sueño.
Pasó mucho tiempo antes de volver a encontrar al joven pianista. Nuestros caminos se cruzaron en el teatro de la ciudad: el de concertista, yo de espectador. Volvimos a pasar la noche juntos, primero compartimos una deliciosa cena y un buen vino. Entrados en la cena, me comentó que, después de aquella noche en mi habitación, había decidido partir en búsqueda de hacerse de un renombre propio y conseguir reconocimiento que le proporcionarán de recursos para regresar a buscarme y, una vez hecho de abundante riqueza, pedirle a mi padre mi mano en matrimonio.
Fin.
Aporte para el tema: "Taito en AU (Universo alternativo)".
Me imaginé a estos dos en muchos escenarios distintos, no estaba segura de en qué situación ponerlos hasta que, escuchando Arabesque No. 1 de Debussy, decidí hacer a Taichi un pianista y a Yamato el hijo de un noble.
Casi me tomó una hora escribirlo y la idea fue tan fluida como la pieza de música misma. ¡Hay algo en ese autor que me encanta! Al escuchar su música es como flotar en el agua.
Intenté cambiar la época del escrito al modificar el estilo de escritura. ¿Qué tal me quedó?
¡Espero sus comentarios!
¡Ah, por cierto! ¿Cuál de las historias que ha tenido éste fic les gustaría que continuara?
Me gustaría saber. También déjenlo en los comentarios, por favor.
