Hola gracias, por sus visitas, demás esta decirles que les deseo un gran año 2016. Como se habrán dado cuanta me tome una larga pausa creativa, pero como dicen mejor tarde que nunca. Tengo el propósito de año nuevo, de poder darle el gran final a esta historia, asi que si les gusta este capitulo por favor comenten y búsquenme en mis redes sociales, en tuiter como eldondeale. Gracias, espero que les guste.
CAPITULO 8: La Relatora
-{Voz en Off }-
- (Cristine) -
Desde chica supe que era diferente, había algo que me decía que este no era mi lugar, y eso me dolía. Por eso me refugie en los libros de la pequeña biblioteca en casa de mis viejos, ellos me amaban pero no supieron cómo tratarme. Todo fue más claro aquel día que conocí a Tic Tac y me revelo la verdad de mi origen. Encontré las respuestas que tanto anhelaba y desde nuestro primer encuentro Tic Tac me rompía la cabeza con una "misión" que debía cumplir. Yo escribo; eso es lo que hago, simple, una actividad mágica en sí misma; pero me asombra pensar que mis historias sean parte de una gran "misión".
- (Cuatro hombres y su circunstancia)-
- Victorio Dumas -
- Conocía el número exacto de los libros en mi biblioteca, pero con una escritora en casa no resultaría extraño encontrar nuevas adquisiciones – decía el Sr. Dumas con tono educado pero incisivo.
- No imagine que le interesara la literatura infantil – Dijo Cristine mientras disimulaba su desconcierto – Reconozco que no era mi lectura favorita, pero un viejo amigo me dijo que cometía un error al subestimarla – dijo el anciano como si le confesará un secreto a Cristine, su nuera. Mientras se levantaba tomo la mano de Cristine a manera de mimo, ella correspondió el gesto con una tierna sonrisa, le alegraba mucho ver a su suegro con un mejor semblante, así de distraída no puedo ver una mancha obscura que se marcó en su mano justo donde el señor Dumas la tocó.
Termino su desayuno, un leve mareo la detuvo por unos segundos pero lo ignoró se puso de pie, esa mañana tenía una cita con Mar. Cristine acaricio su abultado vientre y llevo su mano entre sus piernas, cuando la pudo ver estaba manchada de sangre, se desvaneció.
El señor Dumas o lo poco que quedaba de él, se vio al espejo, veía dentro de sus ojos la presencia de Juan Cruz. Sostenía en sus manos un ejemplar de "Tratado de las Almas Euditas" – Todo acaba de empezar – dijo mientras se le dibujaba una sonrisa. Al fondo se oía la voz angustiada de Amalia pidiendo ayuda para su amiga.
- Pablo Vorg –
- Caridad Martina Cuesta – se escuchó decir y la Paisa se puso de pie en el acto. Estaba muy nerviosa era su segunda cita con la ginecóloga, y la primera sin una amiga que le hiciera el aguante. Mientras Vera, la asistente de la clínica le indicaba que entrara al consultorio a esperar al médico, Cari trataba de tranquilizarse, era un chequeo de rutina. El verdadero interés debía estar en que los exámenes de Nacho y Tefi para vislumbrar la llegada de Nerdito.
Con la salud del señor Dumas en franca mejoría el Dr. Vorg decidió ayudar a su esposa Amalia con la carga de pacientes en la clínica. Saludo a Vera quien no disimulo la sorpresa de verlo llegar – ¿Le paso algo a la Dra. Amalia? – Pregunto con miedo – Yo también soy médico Vera, y si mal no recuerdo socio de esta clínica – respondió con ironía, Vera contesto con una sonrisa y ayudo a Pablo a llevar sus cosas al consultorio.
La Paisa esperaba ver a la Dra. Amalia, pero la simpatía y amabilidad del médico le devolvió la confianza – Mucho gusto, soy el Dr. Pablo Vorg – se presentó con una sonrisa – ¿Y la doctora? – Pregunto Caridad – lo mismo pregunte yo – dijo Vera que le entregaba los expedientes al doctor – Gracias Vera, me podes dejar con mi paciente – dijo el con la mayor sonrisa, ella entendió el mensaje y con un guiño le decía a Cari que quedaba en buenas manos.
- Amalia se tomó un par de días de descanso, pero no te preocupes que estoy al tanto de todos sus casos, las decisiones importantes de los pacientes de esta clínica las tomamos juntos – Dio una explicación más formal que satisfizo a Caridad – ¡Estoy muy muy nerviosa Doctor! Esto lo hago más por bancar a mi amiga Tefi– explayaba sus emociones.
- Es normal que estés nerviosa, y que apoyes a tu amiga me parece algo muy noble, ahora enfoquémonos en lo tuyo; estar acá hoy es un paso muy importante para toda mujer – le animaba el Dr. Vorg mientras hacía anotaciones en su expediente, y Caridad no paraba de hablar.
Se dirigieron a la sala de procedimientos, Cari se puso la bata y se colocó en el sillón especial de obstetricia en posición indicada. Los minutos transcurrían y la Paisa no recordaba que su primera visita al ginecólogo hubiera tardado tanto, ni tampoco esa cantidad de instrumentos, pero no se animó a cuestionar, el Dr. Vorg se veía bastante relajado como cualquier procedimiento de rutina – Es normal - pensó Caridad - ha pasado mucho tiempo desde la primera vez que vine – se convenció.
- Adolfo Pérez Alzamendi –
El juez Alzamendi no pudo conciliar el sueño aquella noche, esa voz torturaba su cabeza; cada minuto de insomnio maldecía el día que la dejo entrar, una mancha oscura parecía cobrar vida en su brazo, no había escapatoria debía seguir las ordenes que le dictaba aquella voz.
Salió esa mañana deseando que algo sobrenatural pasara y le impidiera cumplir su angustiosa misión.
Nacho y su padre habían encontrado su mejor relación a la distancia, y aunque el juez Alzamendi pareciera intransigente empezaba a agradecer que una chica como Caridad estuviera al lado de su hijo. El elitismo que por años le inculco a su hijo le empezaba a hastiar, toda esa hipocresía en amistades y estatus sostenidos por las apariencias y la plata. Tristemente ahora muy a pesar de eso que comprendía, debía regresar a sus viejas costumbres y salir a joderle la vida a alguien. Debía salir a romper el corazón de Caridad.
Caridad esperaba en la vereda frente a la clínica; desde allí vio venir a su suegro – ¡Señor Pelado! – dijo sin filtro – Siempre tan graciosa vos, ¿y mi hijo está adentro? – Pregunto – No, perdón ¿Qué hace acá? ¿Nacho le había comentado algo? – le dijo Cari tratando de entender su presencia allí – Hace dos semanas que estamos con los papeleos, mirá que no podes estropear todo, Tefi y Nacho están muy emocionados con lo del bebé – El papá de Nacho respondía pero Caridad no terminaba de entender. Sacaba varios papeles de su portafolio y las palabras empezaban a ser confusas para la Paisa, "vientre subrogado" "inseminación artificial" se grababan en su mente y no podía creer que eso fuera posible.
- Vos firmaste la autorización, Nachito te dio estos papeles ¿No? Acá dice que aceptas ser madre de alquiler del bebé de Tefi y Nacho. Justo ahora el Dr. Vorg me llamaba para confirmarme que ya te habían implantado el ovulo fecundado ¿Todo salió bien? – Adolfo Alzamendi lanzaba cada frase mientras los ojos de Caridad brillaban cual cristales y las lágrimas la invadían – Mira nena no tengo tu tiempo, si tenes algún reproche se lo haces a Nacho - se despidió mientras se dirigía hasta la entrada del edificio donde funcionaba la clínica. Vera, la asistente, salió a recibirlo con gran familiaridad y tomó los papeles que el juez Alzamendi le acababa de mostrar a Cari, que seguía en la vereda temblando de dolor, todo encajaba con lo dicho por el padre de Nacho; la última gota de fe en su alma dependía de una explicación de la propia voz de Nacho.
- Thiago Bedoya Agüero –
Mar espero en la cafetería del club por media hora, pero Cristine no apareció; ella no podía sospechar lo que le sucedió a su amiga esa mañana. Resignada a hacer su rutina de yoga sin su nueva amiga, salió rumbo al gimnasio, cruzo por los jardines para acortar camino, pero sentía una mirada sobre ella, cada vez el asecho era mayor, dio vuelta por unos arbustos que alcanzaban a cubrirla.
- ¡Thiago Bedoya Agüero! - dijo en tono de madre autoritaria, el Pela sonrió nervioso al verse descubierto – No, sonrisita compradora No! ¿Me estabas siguiendo? – le cuestiono.
- Te estaba cuidando, es muy distinto – Dijo justificando su comportamiento – ¿Cuidando de qué? Te dije que venía a hacer yoga con las chicas, me están esperando en el gimnasio – decía Mar mientras retomaba su marcha hacia dicho sitio.
- Si… – contestó Thiago a secas y se mordió el labio inferior en muestra de celos - ¿A quién esperabas vos en el restaurante? –
- Me matas cuando me ves con cara de malo – decía Mar disfrutando de la situación – Te juro que si no pesara lo que peso ahora, te agarraba de cuello y te comía a besos – Haciendo referencia a que para sus besos ella solía colgarse del cuello de su amado bastante más alto que ella.
- Si, dale me podes contestar – insistía Thiago, en plan perseguido como pocas veces – Es Cris, te conté de ella, una mina, bueno es un poco grande ya, mi nueva amiga, la que conocí en el shopping – Explicaba mientras movía su boca de esa manera en que sus labios seducían a Thiago – Está embarazada también, te conté ayer ¿te olvidaste? – termino de aclarar en los segundos precisos en que sus labios habían hecho efecto, todavía con cara de malo Thiago se la comió de un beso, con apenas un pausa – Te estaba jodiendo, si recuerdo, ayer me dijiste – siguieron besándose mientras entraban al gimnasio, al fondo estaban Jaz y Melody ejercitándose, las saludaron de lejos.
- Solo que no me has dicho nada de tu nueva amiga, quiero saber con quién estas – añadió Thiago – Es un sol, siento que la conozco de toda la vida, es modelo y actriz, me dio unos consejos para las estrías; por eso ya la considero santa – empezaba a narrar con la elocuencia que solo Mar podía hacerlo –…Y no vino ¿Qué paso? ¿Te llamo? – le pregunto Thiago mientras la ayudaba a ponerse cómoda para su rutina de ejercicios.
– No, seguro se quedó dormida, la llame y no me contestó…¿Qué es esto? – dijo Mar intrigada tomando un papel con unos apuntes que cayó del bolsillo de Thiago.
– MCDG …¿Por qué tenes esto vos? - le cuestionó sin darle tiempo de ocultarlo – Son unas iniciales, de un libro que Cielo me pidió que buscará, pero todavía no sé qué significan – explicaba Thiago reprochándose mentalmente no haber ocultado mejor aquel papel.
– María Cristina de Giacomi – proclamaba Mar con gran seguridad – Es el nombre de Cris, tiene un tatuaje con sus iniciales – explico, viendo el desconcierto en los ojos de Thiago.
- ¿Estas segura? – Thiago necesitaba confirmarlo– Si porque ¿pasa algo malo? – La Petisa intuía algo – No, por ahí sos amiga de una escritora famosa y no te diste cuenta – dijo Thiago fingiendo una sonrisa – ¿Sabes cómo contactar a tu amiga? Cielo me está rompiendo la cabeza por este libro, es el último que falta para su colección de cuentos infantiles – mentía Thiago tratando de conseguir más data de MCDG – Pásame mi teléfono, ahora te mando su número y la dirección así confirmas si es la escritora que buscas y averiguas porque no vino hoy – Mar sentía que Thiago le ocultaba algo hace un par de días, intuía que esa información le ayudaría de algún modo a descubrirlo.
Melody y Jaz terminaron su sesión de cardio y fueron hasta donde estaban, el Pela se despidió dejando a Mar en sus manos, acordaron verse para merendar en el Hogar Mágico.
-(Precisamente)-
Como una bala, es inofensiva por sí sola, así las palabras, los momentos, como armas cargadas de poder letal, que solo se activa en el instante preciso. Una mira telescópica, la perspectiva adecuada, y la posición correcta del blanco, entonces un dedo hala el gatillo y la bala se vuelve mortal.
Caridad caminaba hacia una mesa libre en la cafetería del Club, ansiaba poder descansar por un segundo de la incertidumbre que la afligía.
Sabía que el padre de Nacho mentía con facilidad, y más si se trataba de hacerle daño, pero las circunstancias le hacían temer que esta vez dijera la verdad. Lo de Nacho y Tefi parecía ser muy fuerte, ya habían confundido bastante sus sentimientos desde que regresaron del futuro, pero si ellos querían estar juntos y deseaban tener a Nerdito ¿Cuál era la necesidad de lastimarla de esa manera? ¿De utilizarla como vientre de alquiler? Esa mañana en el consultorio del Dr. Vorg, lo que parecía un chequeo ginecológico de rutina le pareció más extraño de lo habitual, y con las muestras que Tefi y Nacho habían dejado en la clínica supuestamente "para estudiar su calidad" cabía la posibilidad que la versión del Juez Alzamendi fuera cierta.
Apenas había tomado un respiro cuando vio entrar al lugar a Nacho y Tefi, ella de inmediato se movió a un rincón para no ser vista. El Cachetón y Tefi se sentaron justo a la vista de ella sin advertir su presencia.
- Tenes que decírselo a La Paisa – Exigía Estefanía bastante convencida – Sabes que no es tan fácil ¿Y si no acepta? – Se defendía Nacho – Dale, La paisa te ama, mira todo lo que nos ha bancado hasta ahora con lo de la inseminación, si se lo propones seguro que va aceptar – le decía acompañado de una caricia en su rostro.
- Sabes que si te hubieras hecho cargo cuando te lo pedí, no estaría cagándome de miedo ahora por proponérselo a La Paisa – le reprochaba Nacho – Escúchame vos sabes que no puedo descuidar mi imagen ¡¿Ves acá? estoy gorda Nach! No puedo descuidarme ni un segundo de mi rutina de ejercicios, soy la imagen de una marca ¿Aparte tu viejo no te estaba ayudando a arreglar eso? – Se justificaba Tefi – Algo me ayudo el Pelado – dijo con una especie de mueca.
Nacho vio a un lado fingiendo desanimo, y con cuidado saco de su bolsillo una pequeña caja, y rápidamente la puso sobre la mesa con una amplia sonrisa – ¡¿Qué es esto Nach!? – Pregunto sorprendida Tefi – La muestra de que lo que digo va en serio – dijo mientras abría la caja y sacaba un hermoso anillo de compromiso, Tefi se puso loca de la felicidad casi llorando se abalanzó sobre él y lo abrazo.
Lo que acababa de presenciar era suficiente para ahogar el corazón de Caridad, se tocó el vientre convencida que había sido engañada para traer al mundo a Nerdito. Con la poca fuerza que le quedaba alcanzó a salir del lugar con el alma rota.
- (Un destello)-
Después de ayudar un poco en el Hogar Mágico, Lleca le mostraba a Mora cada rincón de la Mansión, el rubio le contaba como paso su infancia allí, claramente sin ahondar en lo sobrenatural; aun así la chica se mostraba fascinada y conmovida por todo lo que León y lo chicos pasaron cuando el lugar era la fundación BB.
- No me gusta que te pongas triste – le decía el rubio mientras le hacía un mimo a Mora – Te conté todo para que sepas más de mi historia, vos y tu familia han sido muy copados conmigo –
- Me gusta que me tengas confianza – dijo ella con una sonrisa, Lleca la beso –Vení te muestro un lugar especial – le dijo mientras la guiaba hasta el Altillo.
Caridad no tuvo valor de encarar a Nacho y Tefi en el club, fue directo al Hogar para hablar con Cielo; quien no daba crédito de lo que la Paisa le contaba con dolor.
- Escúchame, Tefi y Nacho no pudieron hacerte eso, seguro Adolfo solo lo dijo para herirte – Cielo la tranquilizaba mientras trataba de entender que era lo que estaba pasando. Le pidió a Cari que la esperará en el Altillo, mientras ella iba con Nico para tratar de aclarar la situación.
Mora y Lleca estaban bastante ocupados en un rincón, cuando vieron entrar a Cari muy afectada, no quisieron hacer ruido para no molestarla, apenas habían pasado unos minutos cuando un destello entro por el Reloj y empezó a cubrir a la Paisa. Mora no podía entender lo que ocurría, lo siguiente que paso hizo palidecer hasta a Lleca, Caridad empezó a desvanecerse hasta desaparecer, el portal la absorbió.
Todas las alarmas se activaron en el Hogar Mágico, Cielo y Nico habían hecho los llamados necesarios para convocar a los chicos de inmediato. Mientras Lleca trataba que Mora recuperara el sentido después de ver a Caridad desaparecer en el Altillo. En cuanto estuvo consciente, Mora entro en shock, no paraba de llorar asustada y no había forma de tranquilizarla o que olvidara lo sucedido.
León desde luego preocupado, suplicaba a Cielo que hiciera algo para ayudar a la chica – Creo que tenes que intervenirla – dijo Nico – Si, parece que fue muy traumático para ella – confirmaba Cielo – ¿Que le vas a hacer? – Pregunto León con miedo – No te preocupes, solo voy a sacar las imágenes que no puede comprender – Dijo Cielo, mientras con su mano derecha cerraba los ojos de Mora y como en un show de hipnotismo la ponía a dormir indicándole que olvidaría lo visto. En efecto la chica despertó a los pocos minutos y no recordaba el episodio, Lleca le invento como excusa que se había mareado un poco al subir; aunque desconcertada Mora no tuvo más que creerle ante la imposibilidad de recordar nada de esos 20 minutos previos. Nico se encargó de llevar a la chica a su casa.
- (¿Coincidencias?) –
Desde que los chicos regresaron del futuro todo se había vuelto una preocupación tras otra para Justina. De la alegría inicial de saber que habían cumplido su misión, salvarla a Paz, hasta esa extraña sensación de que no debían cantar victoria, que aún quedaban misterios por resolver. Todo se estaba volviendo un lio, pero Tina se tomó cinco minutos para respirar y esa mañana decidió develar los misterios uno a la vez.
Siempre supo que su destino iba a estar atado al de su hijo, de una forma u otra iban a estar cerca, incluso ese fue el acuerdo con Vera. Tina sabía que su hijo crecería al lado de su padre, Alsina, aunque de acuerdo a las circunstancias Alsina vendría siendo el "tío adoptivo" del nene, pues Vera era su hermana. Sabia también que inevitablemente en algún punto del futuro Alsina trabajaría para Juan Cruz, se le estrujaba el corazón de solo pensar que su hijo caería en garras de JC, pero ahora ese era solamente un futuro posible. Lo que la desconcertaba era saber quién era Cristine, la nueva amiga de Mar, y como Alsina termino trabajando para ella. Por eso salió esa mañana en busca de Cristine.
Llego hasta las afueras de aquella enorme mansión, con sus tácticas de persuasión logro obtener información de uno de los empledos; la propiedad pertenecía a la Familia Dumas, estaban forrados en plata, Don Victorio Dumas estuvo muy enfermo pero ha venido recuperando su salud milagrosamente en los últimos meses, su hijo Alejandro, vivía en el extranjero y regreso recientemente con su esposa Cristine, a hacerse cargo de los negocios familiares. Con ellos en la mansión vive una pareja de médicos, Amalía y Pablo, amigos de toda la vida de la familia Dumas – Hay que ver cuanta buena data se consigue si deja la pereza a la mañana – Se felicitaba a sí misma, mientras tomaba nota mental de los dichos de los empleados de la Mansión Dumas.
Al final se llegó al punto que trajo a Tina hasta dicho sitio: Vera y Alsina. Ya habían trabajado antes con el señor Dumas, pero se desaparecieron por un tiempo – Seguramente cuando Vera estuvo en la granja penal– recordó Tina inmediatamente donde se conocieron. Volvieron a trabajar a la Mansión hace unos meses, Vera como recepcionista y asistente de los doctores Pablo y Amalía, y Alsina como chofer de Cristine. Después de escuchar todo lo que aquel empleado tenia para decir, Tina seguía sin encontrar señal de peligro en aquellas personas, ni para su hijo, ni para Mar; según los dichos del empleado Cris…o Cristine era la más amable de todos en esa casa.
El tiempo se pasó volando, ya se hacía tarde cuando creía que podía regresar tranquila, algo la sorprendió – Que haces acá- escucho una voz tras de ella, cuyo emisor la tenía sujetada por los hombros. Volvió la mirada llena de terror y se encontró con un lunar y una sonrisa que le devolvieron el alma – Thiago casi me matas del susto – Atino a decir, mientras el Pela se desbarataba de la risa– Tengo de decirte algo… - dijo Justina y puso al tanto a Thiago de todo lo que investigo ese día.
Eran demasiadas coincidencias para Thiago, temía que Juan Cruz estuviera urdiendo sus planes – ¿Vos decís que Cris es buena mina? Me preocupa no saber de ella, según Mar ella es MCDG – Se cuestionaba Thiago – ¿MC de qué? – pregunto Tina, Thiago explico que eran las letras que Melody vio en su sueño, las iniciales del autor de El Tratado de las Almas Euditas , sí era así Cristine sabía mucho sobre Eudamón y eso era peligroso, la volvía persona de interés para Juan Cruz o incluso su aliada.
Una caravana de camionetas salió por el portón principal, lo abrupto de la salida daba a entender que se trataba de una emergencia, Thiago quiso seguirlos en el auto, pero Tina le dice con un guiño que espere un poco mientras va a averiguar del asunto.
– Parece que la señora Cris se puso mal, creo va a nacer él bebe, ahora mismo la llevan a Bahía del Príncipe, no pinta bien la cosa – Tina se quedó helada al escuchar esas palabras de aquel empleado; y con igual temor lo dijo a Thiago, que termino de convencerse que esto terminaría mal.
- La llegada -
Una caravana de autos cruzaba la ciudad con rumbo al aeroparque, encabezado por un vehículo de color negro adecuado como una ambulancia, en su interior Amalia trababa de estabilizar los signos vitales de su amiga que yacía inconsciente – ¡Podes ir más rápido Alsina! – gritaba para apurar al chofer, que hacia lo que podía para acelerar el auto sin arriesgar la vida de sus ocupantes.
En el vehículo que les seguía iba el personal de seguridad, y los dos últimos autos correspondían a Alejandro Dumas, y su respectiva escolta que interceptaron el recorrido de los primeros y los seguían a toda velocidad con la premura que un padre puede sentir al ver en peligro la vida de su mujer y su bebe. El helipuerto que la familia Dumas tenía reservado en aeroparque para emergencias de este tipo estaba listo, Amalia y dos hombres de seguridad ayudaron a bajar a Cris y colocarla en la camilla y conducirla hasta el aeromotor, Alejandro se incorporó a los esfuerzos mientras preguntaba a la médico sobre el estado de su mujer – Logre estabilizarla pero perdió mucha sangre, en Bahía del Príncipe tengo todo lo necesario para atenderla – Aunque estas palabras le trajeron un poco de cordura no lograron calmarlo. El piloto de la nave verifico que todos estuvieran listos para despegar y en cuanto lo estuvieron dio las señales pertinentes a la torre de control y partió con el rumbo previsto.
El señor Dumas adquirió aquella estancia en Bahía del Príncipe para convertirla en un centro médico para tratamiento de enfermedades crónicas; en los últimos meses la ejecución del proyecto se había estancado debido a la salud del Señor Dumas. Desde la llegada de Alejandro y Cristine, en su estado, El señor Dumas encargo a Amalia y Pablo acondicionar el lugar con todo lo necesario para atender a su nuera, aunque nunca imaginaron lo apremiante de la situación ni mucho menos de su llegada.
-{Voz en Off }-
- (Cristine) -
No recuerdo mucho de cuando era chica, aunque sí sé muy bien que morí. No recuerdo si fue en el rio que había cerca de la casa de mis abuelos, o si caí en el aljibe que había en el patio, solo sé que había mucha agua y que cuando desperté todos me veían con miedo. Se supone que estuve muerta no por segundos, por horas, fue aterrador verme volver a la vida después de ver mi cadáver enfriarse y tomar el color que tienen los muertos, era una nenita y mis viejos me tuvieron pánico desde esa vez. Seguramente estaban felices de que estuviera viva, pero ver a alguien regresar de la muerte debe ser escalofriante.
Desde entonces supe que no iba ser entendida, que debía buscar la razón por la cual volví, mis dudas se aclararon aquel día que conocí a Tic Tac y cruce al otro plano, entonces conocí mi misión y porque debía vivir. Soy un agente externo, un testigo objetivo de los hechos, mi misión es dejar un testimonio para la posteridad de la lucha de Eudamón por defenderse de las almas oscuras que desean poseerlo. Mi principal regla es no intervenir, no involucrarme, conozco a estos chicos como la palma de mi mano, su carácter, sus defectos; Son los personajes de mis historias, las que he escrito desde chica, historias que nadie comprendía hasta hoy. Todo cobra sentido, soy La Relatora de este cuento infinito. "Un don conlleva una gran responsabilidad" fue el primer consejo que escuche de Tic Tac, es hora que todo tome su lugar.
