"Perdóname, te amo"


Resumen: Beetlejuice ha sido encarcelado por tratar de casarse con Lydia para obtener su libertad, mientras esta en esa celda reflexiona sobre lo que de verdad siente y lo que hará cuando salga. Fic continuación de la película.

Disclaimer: Nada me pertenece. ¡Créanme! Si fuese así yo estaría con Beetlejuice =D.

Notas de Autora: Bueno queridos lectores consideren esto un regalo XD. Aquí está el capitulo tres casi seguido del dos. ¿La razón? Muy simple… Mañana tengo que estudiar ToT. Así que aquí les dejo el capitulo. ¡Ojalá les guste!


Capitulo 3: El accidente y el encuentro.

Sentía la lluvia cayendo sobre él… un momento, ¡¿SENTÍA?!. Abrió los ojos rápidamente y se encontró tirado en un callejón en plena tormenta. La cabeza le dolía horrores y sentía un frio inmenso.

-Maldita sea.-Susurro mientras se levantaba lentamente. Debía acostumbrarse a estar vivo nuevamente. Dio un paso pero sus piernas le fallaron y cayó de rodillas al piso.-Mierda… no puedo dar ni un paso.-Observó sus manos y notó que ya no eran blancas, ahora tenían color. Ahora tenía un corazón latiendo en él.

Volvió a intentar levantarse. Esta vez se sostuvo de la pared para dar los primeros pasos. Anduvo lo suficiente para salir del callejón a una gran avenida iluminada. Notó que en la calle no había ni un alma. Observó un reloj que había en una iglesia cercana. Las dos de la mañana.

-¿Qué se supone que hare a esta hora?.-Dijo cansadamente. Debía recordar que hasta tenía que respirar, más de seiscientos años sin hacerlo le habían quitado la costumbre. Se apoyo en el vidrio de una tienda y notó su apariencia.

Su cabello rubio estaba limpio. Su tez era más colorida. Sus ropas eran su traje a rayas, pero estaba limpio. No había mucha diferencia con su apariencia de fantasma, solamente que estaba… limpio.

-La anciana se tiene que haber encargado de esto.-Habló molesto. Sintió un pequeño peso en el bolsillo de su pantalón, metió la mano y saco una billetera. La abrió, dentro de esta había cien dólares y una célula de identidad.-Al menos me dejaron dinero… Mi nombre es…-Su cara se torno seria.-Bardock Jones… maldita anciana. Me coloco ese nombre.-Sin pensar mucho comenzó a leer lo que decía su célula mientras caminaba. Tan concentrado iba que no notó que comenzó a cruzar la calle, muchos menos notó el automóvil que se acercaba a él a gran velocidad hasta que fue tarde.

El automóvil lo impacto y arrojado unos cuantos metros. Sentía dolor en todo su cuerpo. Genial… ¿había revivido solamente para morir por tercera vez? Una por envenenamiento, otra había sido comido por un gusano de arena y ahora era arrollado por un automóvil.

Cayó al frió pavimento sangrando. Estaba tendido boca arriba y con solo un pensamiento en su mente.

Antes de cerrar sus ojos vio a una mujer que se inclinaba sobre su cuerpo. Ella se parecía tanto a su…

-Lydia.-Dijo antes de cerrar los ojos. Lo último que escucho fue un suave "despierte, por favor".

OoOoOoOo

Una joven, de no más de veinticuatro o veinticinco años, iba saliendo del hospital en que trabajaba. A pesar de su corta edad era una gran doctora. Su cabello negro, que le llegaba un poco más abajo de los hombros, contrastaba con su pálida piel. Su figura era delgada. Sus ojos negros se posaron en su automóvil. Se subió lentamente, quería disfrutar la sensación de la lluvia mojándola.

Cuando al fin consideró que era suficiente subió al vehículo y comenzó su vuelta a su hogar.

Hace varios días que su mente andaba en otro lugar. Sentía que algo le hacía falta. Una persona que no podía recordar. Una persona que fue importante para ella, pero que por alguna razón ya no estaba en su memoria.

Comenzó a pensar en las personas importantes para ella y a su memoria solo llegaron Bárbara y Adam, también sus padres, pero nadie más. Una mano fue a la cadena, con el anillo que tenía colgando de ella, que siempre llevaba puesto. ¿Quién le había dado ese anillo?, una pregunta mejor ¿Por qué ella llevaba un anillo de matrimonio?.

Iba tan sumida en sus pensamientos que no notó a una persona que iba cruzando la calle hasta que ya fue muy tarde. El automóvil se detuvo fuertemente y lanzó a esa persona unos metros.

-Por favor que no esté muerto.-Habló la mujer mientras se sacaba el cinturón de seguridad y bajaba rápidamente del vehículo. Llego al lado de un hombre que estaba sangrando por la cabeza.

Se inclino sobre él y observó las heridas que tenía presente en su cuerpo. Sin saber bien el porqué ese hombre le resultaba familiar, pero ella estaba segura que nunca lo había visto. De pronto escucho como el hombre decía algo.

-L… Lydia.-Notó el hombre cerraba los ojos y caía en la inconsciencia.

-Despierte, por favor.-Dijo en un suave susurro zamarreándolo un poco. Aún estaba un poco sorprendida, aquel hombre conocía su nombre. Sin darle más importancia saco se celular para llamar una ambulancia.

-Aló. Soy la doctora Lydia Deetz. Necesito una ambulancia rápido.-La joven siguió dando los datos de donde estaba para luego colgar y seguir preocupada del hombre que tenía frente a ella. Sin que se diese cuenta esa sensación de vació que tenía iba desapareciendo poco a poco ya que había encontrado a la persona que le había "obsequiado", por así decirlo, aquel anillo. Había encontrado al hombre que le hicieron olvidar.

TBC.


Gracias a las que leen este humilde fic y dejan comentario. Acepto críticas.