Gracias a la gente que han dado dale que te pego para que publique este capitulo y lemmon que os quiero un montón gente. Como os podéis imaginaros esto es un song-fic y por eso aquí viene otra canción que es Ricky Martin-Que se sienta el deseo.

Te lo dedico Laura. Espero que lo disfrutéis y me mandéis Review para que me sienta feliz. Quería pedir disculpa por tardar tanto pero los exámenes y que estoy en el último curso pues cansa mucho además he tenido unos problemas de salud y personales. Así que sorry pero espero que este capítulo os lo recompense. Bss y abrazos que nos leemos abajo. Que se siente el lemmoon. Gracias a todos lo que me leéis quien soy: nn/ roronoalau/kirika/Shuliet

Capítulo 2- Que se sienta el deseo. (lemmon)

Zoro corría por toda la cubierta del Sunny con Robin acuestas en su hombro izquierda. La oía reír divertida, intentando no caerse de su amplio hombro. Estaban deseosos de llegar a su destino para recibir el castigo que le había condenado la morena. Ambos tenían en su rostro una sonrisa juguetona y una mirada lujuriosa que se podía ver a 20 km de distancias.

La morena no sabía cuántas vueltas habían dado por el Sunny como un alocado, habían estado en la Biblioteca, en la habitación de los chicos, en el taller de Franky… en todos los rincones del Sunny, pero con muy poco éxito al encontrar el cuarto de las chicas o su propio cuarto. Quiso más de una vez ayudarle, sabiendo que su famoso e insuperable sentido de la orientación, nunca llegaría a su destino, pero también sabia como se la gastaba el espadachín, cuando tocaban el temas de su sentido de la orientación y de que gracias a ella siempre pero siempre se perdía en línea recta. Así que se dejó llevar por el momento, pero la próxima vez le pediría a Nami que le dibujara un mapa hasta su habitación o la habitación de las chicas o simplemente el barco entero, pero aun así, se acabaría perdiendo.

Pasaron otros cinco minutos de carrera continua, con el calorazo broceándolos y que Robin tuviera unas ganas enormes de tocar el suelo con sus propios pies, pero aunque ya llevara exactamente 10 minutos perdidos, la excitación que le recorría por las venas a los dos no había disminuido ni un ápice. Estaban deseosos y la música caribeña los excitaban a más, se notaba que esta isla era fiestera y muy caribeña con sus carnavales, normal que fuera muy conocida en el Nuevo Mundo. Transmitía pasión y locura desenfrenada y es lo que le estaba pasando a estos dos, tenían una pasión por ambos que como no llegaran pronto a su destino los pantalones y el bóxer negros de Zoro acabarían estallando en mil pedazos en la cubierta, se le habían contagiado el ambiente de la isla. Pobre Zoro, bueno mejor dicho, pobre Robin porque tenía un buen plano del culo bien formado de Zoro y no podía tocarlos ni agarrarlo de las nalgas porque seguro que acabaría lanzada al mar, después se lanzaría de cabeza el, para salvarla.

Ahora mismo se encontraban cerca del cuarto de baño, aun no sabía en qué parte del barco se encontraba. Robin empezaba a resbalarse por el sudor que recorría el cuerpo de ambos, realmente hacía un calor espantoso.

-Zoro, bájame. Estoy a punto de caerme. – pidió con dulzura, pero de ver de bajarla, la sujeto mejor para que no resbalara sintiendo en su antebrazos las apetitosas y suaves nalgas de las chica. Ella se sonrojo sin poder evitarlo, la mano de Zoro estaba apoyada en su glúteo causando que no pudiera protestar. Sonrió victorioso por dentro al saber que la morena no iba a soltar ninguna palabra por sus labios.

Cuando finalizaron esta disputa muy larga, Zoro siguió corriendo y esta vez, si sabía dónde ir o eso pensaba Robin, ya que no podía ver nada, pero no estaba segura si tenían la misma idea en la cabeza, porque se estaba dirigiendo hacia…

-¿El baño?- pregunto, cuando Zoro cruzo rápidamente la puerta del cuarto del baño aun en su hombro. Rápidamente la bajo y la coloco delante de él que mantenía esa sonrisa picarona y de medio lado que le hacia parecer tan seguro y confiado delante de un peligro o batalla.

Antes de que pudiera articular palabra o escuchar la confesión de Zoro a su antigua pregunta pronunciada, Zoro ataco sus labios con ansiedad y salvajismo impropio en él, quitando todo el aire que obtenía los pulmones de Robin. Ella se dejó llevar y luego preguntaría porque lo tenían que hacer en el baño, ya que le había dicho que le iba a castigar en su cama, no en el cuarto de baño, pero al parecer los labios carnosos de Zoro provocaban que esa pregunta no se pronunciara en un futuro cercano.

Zoro enrosco su brazo izquierdo en su delgada y desnuda cintura sintiendo su piel arder al tener contacto. Los labios de Zoro eran muy adictivos, ardientes y sabrosos, cada parte de su cuerpo ardía con solo un roce suyo, de sus labios. Suaves sin remediarlo, las gotas le recorría todo el cuerpo sin dejar ni un pequeño rincón escondido sin recorrer.

Los besos de Zoro fueron bajando hasta la comisura de sus labios. La sintió respirar con dificultad y pesadez, intentaba respirar pero se le hacía imposible. La estrecho más a él, consiguiendo que entre sus cuerpos no hubiera ni un diminuto hueco entre ellos. La arqueóloga sintió la erección del chico en el bajo vientre. Estaba firme y gritando con desesperación por salir, pero ahora mismo ella no podía hacer nada para remediarlo, Zoro la tenía bien agarrada devorándola los labios sin permitir que ella hiciera algo, tenía él el control. Ahora mismo los dos tenían la vista nublada por el placer. Como pude ser que unos simples besos pudieran ser tan suaves y adictivos como la droga.

Las manos descendieron hasta agarra fuertemente las nalgas de la chica y elevarla con facilidad como si fuera una pluma mientras ella se aferraba a sus caderas con sus piernas. Gimió cortando el beso cuando sintió la erección sobre su sexo a través de las capas de telas que había entre sus ardientes sexos.

La sentó en el borde del enorme tocador con las piernas bien abiertas y él situándose entre ellas. Iba lanzado, normal ahora mismo él tenia los sentidos nublados y ahora mismo lo que veía Robin, era el Zoro más salvaje que intentaba por cualquier medio controlarse todos los días, cuando la veía con esos modelitos diminutos y provocativos. Debía detenerle antes de que se descontrolara del todo.

Zoro empezó a pasar su lengua por su alargado cuello, mordiéndolo en el proceso sacándolo más de una vez un gemido de dolor y de placer. Estaba descontrolado, así que por desgracias, tenía que detenerle antes de que se la comiera literalmente o le hiciera daño sin querer y antes de que se trasformara en un animal sangriento de sangre.

-Zoro…- le llamo sin éxito, mientras él seguía mordiendo su cuello dejando allí las marcas de sus afilados dientes. Parecía Luffy comiendo carne o un tigre en celo. Que alguien le detenga. Sus sentidos estaban totalmente anulados al igual que su razón, por el aroma a flores y cereza que transmitía el cuerpo de su presa. Esto es como la canción de la mordidita de Ricky Martin. Una mordidita, en tu boquita. –Zoro…- le volvió a llamar pero esta vez haciendo presión en su pecho intentado apartarle pero fue imposible. Él era más fuerte en un brazo que ella en todo su cuerpo. Abrió los ojos como platos cuando Zoro agarro su pecho derecho y la estrujo con fuerza que la hizo gritar de dolor. Sus mordidas y lo del pecho le estaban haciendo un dolor imposible de contener. Claro que era muy placentero y excitante pero era más doloroso, que no sabía dónde estaba el placer en ese momento. Donde estaba el Zoro delicado de hace unos momentos, no tenía control de su cuerpo.-¡ZORO PARA, POR FAVOR…!-grito por la gran mordida que le acaba de dar el chico en el cuello. Sería muy difícil de ocultar.

Él se separó levemente de ella alarmado por el grito de dolor de la chica. La vio toda sonrojada, el sudor de su cuerpo hacían que brillara con intensidad hasta perderse entre sus enormes pechos demostrando que no llevaba puesto el sujetador, sus ojos dilatados por la excitación y su respiración errática, mientras estaba en esa pose tan llamativa , le excitaba un montón hasta el límite irreal. Entonces ¿Por qué le había pedido que parase? Ella permanecía en silencio, quería que él se diera cuenta de por qué le había retirado de esa forma. Analizo de arriba abajo el cuerpo de la chica hasta llegar a su cuello. Allí vio el mordisco que le acababa de plantar en el cuello de Robin, estaba sangrando levemente pero aun así sangraba. Cuando lo vio, reacciono.

Sin avisa se ocultó en el cuello de la chica, se sentía avergonzado, no sabía cómo su autocontrol había sido enviado a la mierda y había causado esas heridas a la persona que más quería. Empezó a besar la zona afectada con culpabilidad, eran tan suaves que se dejó llevar, hasta soltar un pequeño gemido que no pudo reprimir.

-Lo siento. No sé qué me ha pasado. Yo…- no sabía ni el mismo que le había sucedido y como se había dejado llevar por sus impulsos aunque fuera por un minuto. Se apartó de su escondite y encaro a la chica de los ojos azules que le miraba con… ternura. Esto le confundió, pero no lo reflejo en su rostro, porqué estaba atento a la mordida que le acababa de brindar a su cuello.

Ella percato la culpabilidad del chico, estaba avergonzado, arrepentido, solo había sido un pequeño mordisco que sería difícil de ocultar, incluso con una tonelada de maquillaje, pero no era para tanto. Entonces entendió que cuando prometía muchas veces que la protegería de cualquiera, él también incluía en el lote.

Le sujeto de las mejillas y le beso lentamente profundizándolo con todo los sentimientos que había reservado en estos dos años de separación. Al principio, Zoro no respondió al beso pero tampoco no lo rechazo, pero no la dejo profundizarlo, pensando que no se lo merecía.

Robin finalizo el beso viendo que no consiguió nada por consolarlo. Acaricio sus mejillas con dulzura como lo hacía con Chopper, mientras que él tenía la cabeza agachada y los ojos cerrados. No respondía así que decidió pasar al siguiente nivel o al plan B. Beso su rostro, empezó por su ojo donde tenía su famosa cicatriz, fue bajando por su mejilla hasta la comisura de su labio. Zoro comenzó a reaccionar a sus acaricias y abrir el ojo lentamente. Cuando su ojo derecho se abrió por completo y sus miradas conectaron con fuerza, ella le sonrió radiantemente haciendo que Zoro se sintiera más culpable. Como un impulso rápidamente le dio un castro y tímido beso en sus finos labios.

-Tranquilo, no pasa nada.- acaricio sus mejillas, pero Zoro las parto de ellas con sus manos. La miro con furia preocupando la morena. ¿A que venía esa mirada tan fría?

-Creo que no debemos…- prosiguió el chico decidido. La iba dejar allí totalmente excitada, la iba dejar en la estocada. No eso no…

-Pero yo quiero hacerlo contigo.- afirmo seria. Lo deseaba desde hace años y ahora que tenía la oportunidad no la iba a desperdiciar. Los dos lo deseaban pero Zoro temía liberar sus impulsos y que se convirtieran en el demonio que le denominaban por la forma de batallar. Temía hacerla daño. Idiota, era la palabra que se repetía en su mente.

-Robin…- le volvió a interrumpir pero esta vez fueron los labios carnosos de la chica sobre los suyos que lo dejo sin habla.

-No te preocupes. No me harás daño.- le conocía perfectamente. Solo se había cejado por un momento a causa de todos los sentimientos que recorrían por su cuerpo. Seguro que era la primera vez que se sentía así, que todos los impulsos primitivos fueran liberados sabiendo el autocontrol que obtenía el joven. En el fondo rio sabiendo que era la única que podía sacar el animal sangriento que tenía escondido desde hace 21 años. Le sujeto de la nuca y le beso profundizando el beso y dejar que sus lenguas se encontrasen.

-No quiero perder el control otra vez.- le confeso con la respiración errática y el ojo oscurecido por la excitación.

Se acercó a su oído izquierdo y le susurro:-No lo harás. Confió completamente en ti.- le dio un pequeño mordisco en lóbulo provocando que sus pendientes tintineasen. Ella no se detuvo ahí, si no que fue bajando a base de beso por su cuello oyéndolo jadear.

Zoro la sujeto de los hombros y la planto un cacho beso en los labios que cualquiera diría que había besado a un millón de chicas antes de ella o que tenía un cursillo de cómo besar como un experto, pero no era así, era la primera mujer que había besado y sería la única, sus labios ya tenía dueña. Ahora empezaba lo bueno. Mientras que los dos se entregaban al apasionado beso, Zoro fue bajando la mano derechas hasta agarrar su pecho que lo apretó con fuerza provocando que Robin soltara un gemido de placer y que se rompiera el beso. Esto le excito a ambos. Amaso su pecho a su gusto a través de la tela mientras que la besaba el cuello, oyéndola gemir de placer. Ella lo único que podía hacer fue enroscar sus piernas en sus caderas abrazándolo con fuerza. Arqueo el cuello dando más accesibilidad a Zoro. Le dolía mucho los pezones a causa de la excitación que le estaba provocando Zoro y más sabiendo lo hambriento que estaba pasando el pobre, sentía la cuarta katana de Zoro clavándose en su vientre. Alguien había salido a saludar.

Respiro tu nombre
Y hay un cambio en mi cuerpo que no entiendo pero se siente bien
Te quiero tener (Llego la reina de la noche)

Mami siente el deseo
Baby, shake shake you wanna
Solo mueve y no pares
Baby, shake shake you wanna

Sin decir nada, porque las palabras sobraban en ese momento, ataco sus labios saboreando las descargas electicas que recibían en sus columnas vertebrales. La sujeto de la nuca sin ser brusco mientras deshacía esa coleta liberando su pelo oscuro cubriendo su pecho por su longitud. Ni siquiera eso le interrumpió, siguieron besándose con locura y salvajismo.

Mami siente el deseo
Baby, shake shake you wanna
Solo mueve y no pares

Se apartó levemente de ella mirándola con amor y deseo y a la vez como si fuera la cosa más valiosa de su vida sintiendo una gran calidez procedente del chico. Sus manos se colocaron en su cintura y fueron escalando lentamente saboreando con las yemas de sus dedos la dulce piel de la chica que se estremecía con cada acaricia. Sujeto la parte inferior de su top deportivo azul electico y lo fue subiendo con tanta lentitud que era tan erótico y al mismo tiempo frustrante. Elevo los brazos para que por fin la prenda desapareciera de su camino. Su pelo cayo como si fuera una película de cámara lenta hasta tapar la mayoría de su escote y sus enormes pechos, se cubrió los pechos con los brazos un tanto avergonzados, dándole hambre al espadachín. Tenía su plato preferido delante de él, estaba deseoso por tocarlos y darle un buen mordisco.

Que se prenda la noche, que se prenda (Ajaa)
Aunque en lo oscuro la pasamos mejor (Sube tu mano arriba)
Que se prenda la noche, que se prenda (Let's Go)
Deja que brille tu piel por el sudor

Cocolo cada mano al lado de la morena en el tocador acercándose a ella peligrosamente con una media sonrisa maléfica acorralándola sin escapatoria, aunque poca resistencia iba a poner. ¿Por qué tenía que ser tan sexy? por lo menos sabía que se estaba dejando llevar por sus instintos pero sin perder otra vez el control.

Que se prenda la noche, que se prenda
Aunque en lo oscuro la pasamos mejor
Que se prenda la noche, que se prenda
Deja que brille tu piel por el sudor...

Toco su musculoso torso con un brazo intentando detenerle mientras la otra seguía cubriéndose sus enormes pechos. Quedo embobada al ver tan cerca sus labios que brillaban, su piel perlada en sudor, sintió en su dorso la pulsación desenfrenada del chico y su dura musculatura y si incluimos la erección del chico en su vientre provocaba que su cuerpo ardiera y empezara a sudar violentamente. No lo pudo evitar, corto las distancian entre sus rostros hasta volverle a besar. Aparto sus brazos de sus pechos y los enrosco en su cuello acariciando su cabellera verde. Volvió a agarrar uno de sus pechos, lo amaso haciendo que ella gimiera en el beso.

Yeah
Multimillo records presenta
(La Madre Que No )

Movimiento fulminante
Cara preciosa booty gigante
Cuando se mueve impresionante
A veces pienso que ella es mutante

Rápidamente agacho su cabeza hasta atrapar el pezón con su boca, besándolo y mordiéndolo con suavidad pero a la vez con urgencia. No permitía que ella hiciera nada, quería que le perdonara por el mordisco, también porque quería darle todo el placer que podía brindarla, solamente para ella. Zoro dedico unos minutos en esa zona, daba gracias a dios por el cuerpo que tenía entre sus brazos. Ahora entendía por qué todos los hombres del mundo la buscaban y la miraban con deseo. Pero ese cuerpo que parecía intocable se estaba retorciendo de placer entre sus brazos.

Yo la veo, me mareo
Se me pega más la deseo
Me pongo rabioso
Le coqueteo, le fronteo
Pero me derrite con su meneo

Cuando sus pezones estuvieron erectos y dolientes, bajo por su vientre besando y metiendo la lengua en su ombligo sintiéndola estremecer cada vez más y arquear su espalda inclinándola hacia atrás apoyándose en los codos como podía. El vello se les había erizado a ambos.

Siguió descendiendo hasta sus ingles, la vio mojada atreves de esas capas que la cubría pero pudo adivinar qué forma tenía ese lugar misterioso y que estaba dispuesto a pasar un entrenamiento especial con ella.

Robin se sorprendió cuando Zoro siguió su camino de besos por su larga pierna izquierda, mientras acariciaba la otra con delicadeza como si fuera un pequeño cristal que a la mínima se rompería. Creía que se iba a quedar en su intimidad jugando un rato allí pero no y tampoco le importo porque aunque no lo creía fue demasiado ardiente cuando sus labios o mano o lengua o todo a la vez, tocaba su sudada piel. Nadie le había tratado así, y era ella quien quería castigarle, pero al parecer los papeles se habían intercambiados.

Desato sus zapatos con facilidad sin abandonar su tarea. Como si fuera un príncipe azul, bueno un príncipe verde, quito sus zapatos hasta pasar a la historia. Beso su planta del pie sacándola una carcajada a la chica por las cosquillas.

En la casa no rompe un plato
Sale y rompe el suelo de inmediato
Me encanta tu maltrato
Matame a besos
Que te acusen de asesinato

Sin avisar Zoro se levantó y le planto un beso que la derritió. Enredo sus dedos en su pelo tirando de él, esto significaba que lo que hacía la encantaba. Sin que se diera cuenta fue bajando sus pantalones hasta revelar un pequeño tanga negro sensual que le tapaba menos de lo que quería cubrir, estaban totalmente húmedas y preparada para la acción, no podía estar más excitada y preparada.

Toco esa parte haciéndola estremecer y que el beso se diera por finalizado. Los dos estaban sonrojados, impacientes con las respiraciones agitadas y erráticas y los ojos dilatados. Le acaricio las mejillas mientras los dos sonreían con picardía.

Atacame con hiena
Mucho power de la morena
Tienes que verla en la playa llena de arena
Muevelo duro que no te de pena

-Te quiero.- susurro cerca de sus labios.

Echo una pequeña carcajada casi inaudible.- Lo suponía.- intento besarla pero ella le detuvo con una mano, así es, beso la palma de su mano y no le importó pero prefería besar sus labios rosados.- ¿Qué ocurre?- pregunto un tanto confuso. Por qué le detenía, había dicho algo malo. Bueno había estropeado el momento. Ella confiesa lo que siente y el con voz sarcástica dice eso, rompió la magia.

-¿Tu que sientes por mi realmente?- pregunto con una inocencia fingida.

- No lo ves.- sonó ofendido. Enarco sus cejas un tato confundido. Ella negó con la cabeza. Estaba muy mona con esa carita de niña inocente.- Pues…- le sonrió de una forma tan arrebatadora y misteriosa que la incitaba a descubrir más. Realmente sabía que reacción tenía su sonrisa sobre su cuerpo.

-¡Aaaaaaag!- gimió de placer y de sorpresa.

Que se prenda la noche, que se prenda
Aunque en lo oscuro la pasamos mejor
Que se prenda la noche, que se prenda
Deja que brille tu piel por el sudor

Que se prenda la noche, que se prenda
Aunque en lo oscuro la pasamos mejor
Que se prenda la noche, que se prenda
Deja que brille tu piel por el sudor

Zoro había colado su mano en el tanga de la chica para investigar y tocar su parte intima que era suave, estaba mojado, caliente y apetitoso. Lo acaricio torturándola y viendo como sus rasgos faciales cambiaban por cada movimiento que realizaba en su intimidad. Dejo de torturarla y sin avisar metió dos dedos dentro de su sexo mojado, mientras que el pulgar se encargaba de atender a su clítoris. Ella gemía por cada embestida que hacía con sus dedos llegando a lo más profundo de ella, torturándola y oyéndola gemir que intentaba a duras penas acallarlos. Le mordió el hombro izquierdo reprimiendo las ganas de gritar pero él se lo impidió. La beso con ansia y desesperación, quería oírla escuchar, que se retorciera entre sus brazos por todo el placer que le bríndame en su masturbación, los dedos de Zoro sabían perfectamente donde tocar. Sintió las paredes vaginales alrededor de sus dedos mientras aumentaba la dureza y velocidad de sus embestidas. Cuando sintió que estaba a punto de que ella se corriera añadió un tercer dedo más dentro de ella. Era tan delicioso verla gritar su nombre y que le pidiera más, con la boca abierta intentado oxigenar sus pulmones que en ese momento parecía imposible, le excitaba a tal punto que acabaría explotando como siguiera con ese ritmo pero…

Baila duro como trueno
Ella no tiene freno
Llega a la disco controla el terreno
Baby no pares que tú tienes el veneno

Contigo me despejo
Yo me dejo
El juego esta parejo
Bailando se mira en el espejo
Muy rápida solo veo tu reflejo

Dame un beso un abrazo
Ella se mueve no para el paso
No quiero rechazo
Cuerpazo
Halame pa lo oscuro por el brazo
Princesa...

-¡ROBIN-CHAWN…!-no podía ser. Quien gritaba frenéticamente y seguramente con su love-dance, era ni más ni menos que le mismísimo rubiales, Sanji, Piernas Negras y pesado toca cojones por parte del espadachín que le maldecía en silencio para que no le descubrirá lo que estaba haciendo con una de sus ladys. Los dos se quedaron quietos, se le paro hasta la respiración temiendo de que Sanji le hubiera descubierto en un momento tan… incómodamente apasionado y revelando cosas que no sería buenas para la salud del rubiales. (Y sigo escuchando la musiquita.)

Zoro quedo paralizado dejando allí su mano dentro de la intimidad de Robin. Ella se apartó de él, su cuerpo se tensó e intento recuperar el aliento, recomponiendo la compostura, pero era más complicado de lo que parecía en las pelis. Estaba a punto de caramero para estallar en un gran orgasmo y le había dejado a media. Mira que Sanji era molesto pero nunca le había irritado más que nunca en ese momento. Prefería mil veces que le pillara a ella desnuda, sola en su habitación, pero no en esta situación de éxtasis y en acto sexual. Rápidamente la ayudo a incorporarse y ver si estaba perfectamente para responder al cocinero de mierda y que le mandara a tomar por saco de una puta vez, pero al observar a Robin dedujo que eso era pedir demasiado, casi imposible y más al saber que tenía la vista borrosa, su cuerpo estaba ardiendo hasta convulsionar, su respiración era entrecortada que parecía que suplicaba por respirar y se entregaba al placer, pues eso, que no estaba en buenas condiciones para utilizar su modo sexual para echarle, aunque se sintió orgulloso y a la vez estúpido. Orgulloso por saber lo que provocaba en el cuerpo de Robin y estúpido porque pensó que se había pasado con su tortura cuando era él quien estaba castigado.

Respiro tu nombre
Y hay un cambio en mi cuerpo
Que no entiendo pero se siente bien
Y yo te quiero tener
Llego la reina de la noche

Mami siente el deseo
Baby, shake shake you wanna
Solo mueve y no pares
Baby, shake shake you wanna

-¡ROBIN-CHAN!- grito con más entusiasmo detrás de la puerta. – ¿Puedo pasar?-escucharon el pomo girar a punto de abrirse la puerta y revelando una escena muy pero que muy comprometida para los tres. Sus cuerpos se tensaron como cuerdas de pianos. Los iban a pillar infraganti como no actuaran, pero sus cuerpos no reaccionaban. Con lo fácil que seria que Robin desapareciera con sus poderes pero…

-Sanji, no entrés. Estoy desnuda.- reaccionó a tiempo la morena antes de que pudiera abrir un poco la puerta. Esto provocó una pequeña hemorragia nasal al pervertido, pero pudo controlarla por suerte antes de que saliera impulsado como un cohete. Había sido demasiada información que empezó a imaginar el cuerpo desnudo de la chica, en ese instante no pudo controlar el sangrado de la nariz y salió volando hasta la otra punta del Sunny quedando unos segundo inconsciente, pero rápidamente volvió en sí y volvió al punto de inyección con sus ojos de forma corazón.

-¿ROBIN-CHAN QUIERES QUE ENTRE Y TE FLOTE LA ESPALDA?-esto provocó un bufido por parte de Zoro. Para eso ya estaba él ahí. Además él tenía más derecho, ya que había flotados otras parte del cuerpo de la morena por que no podía encargarse de enjabonar su esbelta espalda y que más partes de su anatomía.

- No hace falta Sanji. Tengo unas cuantas manos para esa tarea.- Sanji pensó otra cosa muy lejana a la que tenía en mente Robin. El peliverde se sonrojo mientras le devolvía una risa picarona igual intensa que tenía la chica. Como podía ser más pervertida que Sanji pensó Zoro, pero no le importaba, claro si él era el protagonista de sus ideas pervertidas. Le dio un pequeño beso castro.- ¿Dime que quieres Sanji? Estoy un poco ocupada.- muy ocupada.

-¿Oye dónde está el marimo?- pregunto ignorando su pregunta.

-Creo que se ha bajado a comprar sake. No sé si volverá.- informo para mantener a salvo a Zoro. Es que como entrara y viera a Robin desnuda y la mano de Zoro metida en su vagina no creo que Sanji saliera vivo de esta y menos probable Zoro. Aunque sería una pasada. No podéis adivinar lo que la estaba costando a Robin contestar con el mismo tono de siempre al rubiales. Era un reto.

-Ese idiota. Mira que dejar a una preciosa dama como tu aquí sola. Es un completo idiota. Luego le daré una paliza.- amenazo Sanji con ira, pensando que Zoro se había marchado porque no aguantaba la presencia de Robin. Que mal pensado.

-Sí. Al parecer le incomodo mucho mi presencia, por eso se ha marchado.- le acaricio la mejilla y le guiño un ojo. Zoro se lo tomo mal y la mano que estaba quieta en su intimidad empezó a moverse enérgicamente con más furia y profundidad que antes sacando un gemido que pudo escuchar perfectamente Sanji.

-¿Qué ocurre mi dulce Robin-Chan?- golpeo la puerta preocupado si se había hecho daño con algo o se había caído.

- Nada.- le interrumpió antes de que derribara la puerta. Pero Zoro no se detuvo, dando un placer que no podía reprimir. Zoro disfrutaba ver su cara soportando las ganas de gritar, esto le excito pero mucho que ya le daba igual si explotaba sus pantalones delante de ella y le dejaba desnudo. Ya había aguantado demasiados el pobre.- Solo que el agua está muy fría. Nada más.- no supo cómo salieron esas palabras de su boca sin parecer totalmente extasiada y errática.

-¡Oooh mi Robin-Chan! Tan delicada como siempre.- hizo su dance Sanji.

-Dime, Sanji. Que querías antes de que te vayas a buscar al Espadachín.- no podía más, dentro de poco iba explotar y le quedaba poco tiempo para echar de allí a Sanji, porque cuando llegara su orgasmo gritaría y lo escucharía hasta sus nakamas.

-Me ha pedido Nami que os diga que bajéis a la ciudad. Que nos alojaremos allí. Os esperamos en la plaza mayor. Ahora me voy a buscar a ese gilipollas de pelo de lechuga. Adiós mi Robin-Chan.

Sanji salió disparado a saber para qué. Pero suponía que iría a buscar a Zoro o intentaría ligar con una chica guapa, a saber. Tampoco le dio mucha importancia, solo estaba concentrada en el placer que le estaba brindando el peliverde en su sexo aumentando su velocidad. Abría la boca con desesperación, sus uñas se clavaban en su musculosa espalda, sintió una lengua áspera jugando con su pezón derecho. Ya no podía reprimir sus gritos. Justo en el momento que Sanji salió disparado, Robin exploto en un brutal orgasmo que mancho la mano de Zoro y el tocador con su liquido personal, ya no lo podía evitar al igual el grito-gemido de placer que soltó provocando que arqueara su espalda al máximo y gritara su nombre. Solo pedía que Sanji no lo oyera y volviera al barco para que los tocara los cojon…ejem las narices.

Oculto su cabeza en hombro del chico recuperando el aliento y la compostura. Cuando recupero su respiración, le encaro con gesto de ira.

-Eres idiota.- su voz sonó furiosa intento intimidar a Zoro, pero sucedió otra cosa, le excito.- Casi nos pilla Sanj…

Fue interrumpida por un beso salvaje de Zoro que impidió que proyectara cualquier queja. Ella intento con todas su fuerza deshacer el beso, pero secundo al beso y dejo vía libre a su boca profundizándolo al máximo. Sonrió de medio lado cuando se separaron, saco la mano de su interior y se la mostro. La tenia llena de su líquido, la chica lo miro con expectación impaciente. Chupo sus dedos de una forma tan sexual que se preguntó cómo podía ser tan sexy y a la vez tan perfecto.

No lo pudo evitar, que le beso con ansia, no lo soportaba, no podía estar enfadada con él y más sabiendo que le amaba tanto, pero y él.

-No sé cómo lo consigues, pero nunca puedo enfadar contigo.- puso una cara tan mona y sexual que parecía adorable, le volvió a besar.

Mami siente el deseo
Baby, shake shake you wanna
Solo mueve y no pares
Por favor no pares

Que se prenda la noche, que se prenda (Yeah...)
Aunque en lo oscuro la pasamos mejor
Que se prenda la noche, que se prenda
Deja que brille tu piel por el sudor (3, 2 , 1, Pla..!)

La sujeto de sus nalgas elevándola. Ella rodeo sus caderas con sus piernas sin romper el beso. La tumbo en el amplio banco donde dejaban sus ropas y pertenecías, colocándose encima de ella. Se miraron con intensidad y amor. En ese momento le parecía la situación un tanto injusta. Él tenía mucha ropa y ella iba desnuda.

Bajo hasta encontrar el borde de sus pantalones deshaciéndose de ellos y mostrar delante de sus ojos azules la enorme erección del chico. Miro hacia esa zona que pedía grito atención, mordió su labio inferior. Realmente el pene de Zoro era grande y tan erecto. Si un día se quedaba sin katanas podía utilizar la que tiene en la entrepierna perfectamente. Sujeto su pene y empezó a masturbarlo observando las caras que ponía con cada movimiento y acaricia. Zoro aparto sus manos impidiéndolo y colocándolas en cada lado de su rostro presionándola.

Que se prenda la noche, que se prenda
Aunque en lo oscuro la pasamos mejor
Que se prenda la noche, que se prenda
Deja que brille tu piel por el sudor

W, Ricky Martin
Mucho Poder Latino
Yeaahh!

-No vale. Eres tú quien estas castigado.- hizo un puchero.

- Yo creo que has fallado en el intento.- Robin frunció el ceño que fue besado por el chico.-Te amo, mujer.- esto impresiono a la chica.

Se colocó en medio de las piernas de las chicas y delicadamente metió su miembro dentro de ella. Cuando sintió que sus paredes aceptaban al gran intruso empezó con ese vaivén (con ese vaivén ven ven- Daddy Yankee). Sus embestidas eran profundas, veloces, placenteras, decididas e intoxicantes al igual que sus labios que ahora mismo se encargaban de devorar los suyos hasta bórralos de la existencia y también olvidar cualquier hombre gilipollas que los había saboreado antes que él. Cada embestida era como si fuera una bala disparada por un arma de gran potencia de tiro haciendo la penetración impresionante. El cuarto de baño se llenó de gemidos eróticos que iban subiendo de volumen por cada segundo que trascurría. Se sentía delicioso, parecía que sus cuerpos se conocieran desde hace muchos años y que esto no era la primera vez que se unían pero no tenían la suficiente concentración para averiguar esa deliciosa sensación. Deseaban tanto ese momento que no podía aguantar que pareciera irrealidad. (Acompáñame deja que nuestro cuerpo se una por primera vez, para mí sería un placer… conocer tu cuerpo…- Plakito de Yandel)

Vale gente ahora vamos a ver lo que piensan los dos en ese acto de unión. Espero que se lo pasen bien imaginándolo:

"Sigo sin poder creerlo, parece un sueño que temo que en cualquier momento pueda despertar y que vuelva a la normalidad y volver a ser una desconocida para ti que te observa desde las sombras. Pero después de tanto tiempo, me doy cuenta que siente los mismo que yo y que cada embestida y beso, me demuestras que esta es la deliciosa realidad y que mis sentimientos son correspondidos con tanta pasión y fuerza que utilizabas en cada batalla. Me lo demuestras cada vez que me besas, acaricias por cada parte de mi cuerpo y me embestías dentro de mí dándome un placer que ningún ser humano me había dado en mi vida cuando vendía mi cuerpo para poder sobrevivir un día más. Cuando me miras con esa frialdad yo no lo percibía de ese modo, sino que me mirabas con amor y ternura como si fuera más importantes que tus katanas. Cada vez que te miro a los ojos negros mi pasado desaparece y empiezo imaginar en un presente contigo. Te quiero tanto que temo perderte. Esto significa estar enamorada, pues espero que esa sensación me persiga toda la vida porque me gusta demasiado. Cada vez aumentaste la velocidad de tu embestida al igual que yo aumento el volumen de mis gemidos que son acallados por tus adictivos besos que eran más deliciosos que cualquier café. Intento abrir mis ojos pero no puedo, el placer me recorre hasta el último rincón de mi cuerpo que solo puedo enterrar mis uñas en tu espalda. Espero que me perdones si te hago daño. Siento como mis lágrimas caen por mis mejillas, al igual que siento cada embestida dentro de mí, adivinando que tenías la misma urgencia que yo por terminar, ya que siento que dentro de poco acabare. Solo deseo besarte y saber que estás conmigo. No separarme de tus labios, no me separare de ti. Eres la única persona que amo y me lo demuestra deteniéndote un segundo antes del gran final para acariciar mi mejilla izquierda mientras me mirabas con ternura. Apartas mis lágrimas con tu pulgar, tu acaricias ardes con ardor, todo mi cuerpo era tuyo y de nadie más. Sujetaste mi pierna derecha obligándome a enroscarla en tu cadera, observaba como te ibas bajando dándome hambre. Te detuviste muy cerca de mis labios, solo tenía que levantar mi cabeza y podía rozarlos pero no estaba segura si hacerlo ya que parecías muy serio y eso me asunto en el fondo pero lo entendí al segundo que dijiste esas palabras:

-Robin…nunca te separes de mi… estoy locamente enamorado de ti… así que nunca te alejes de mi.- parecía que me lo ordenabas pero no me importa. En ese momento me besas sintiendo que sus palabras eran sinceras. Deje llevarme sabiendo que te necesitaba. Necesitaba tus labios, tus brazos protectores, tu cuerpo, tu carácter, te necesitaba a ti al completo. Volviste a embestirme mientras nuestros labios seguían unidos aumentando el nivel. Solo querías darme placer, ese era tu único pensamiento, solo deseabas que yo disfrutara dándote igual a ti mismo, pero no quería ser la única que gozara así que te dejar hacer con mi cuerpo lo que quisieras porque te amos demasiado que ya no tengo fuerzas para confesártelo. A los pocos minutos me corrí al igual que tu llenándome con tu orgasmo que me lleno entera y no pude evitar gritar. Sentí desmallarme en ese momento al igual que tú. Me besaste por última vez antes de ocultarte en mi cuello. Te abrace y no te dejaría marchar jamás."

"No puedo dejar de mirarte directamente a tus ojos azules como el fondo marino que ahora se oscurecían por cada movimiento que realizaba con mi pelvis intentando darte un placer que solo únicamente te lo podía dar yo. Quiero hacerte tocar el cielo aunque sea lo último que haga en mi vida. Te veo como gritas mi nombre y como me ruegas por más. Me siento el amo de tu cuerpo y de tu mente. Quiero que olvides tu atormentado pasado a mi lado. Que olvides a cualquier hombre que te haya puesto una mano encima y que no pudieras defenderte porque en ese momento fueras una cría indefensa con ganas de morir. Ahora yo te protegeré y me encargare que cualquier idiota no te vuelva a dañar y eso también me incluye a mí. No te hare daño porque eso no es ser de un hombre con honor y lo único que deseos es que me demuestres tu hermosa sonrisa que llevo imaginándome durante estos dos años de separación. Puede que suene egoísta pero me da igual, te necesito a mi lado al igual que necesito respirar. Tu eres mi droga y solo lo puedo saciar con tus labios, por eso me acerco a tus labios y te beso con todo el amor que mi alma a reservado para ti. Cada vez aumento mi embestidas sintiendo tus pareces alrededor de mi pene y se siente delicioso, exquisito, nunca había experimentado esto y me alegro que la primera vez sea con la persona que amare en mi vida. Estoy al límite de mi fuerza y mi resistencia. Se de sobra que dentro de poco me correré dentro de ti y espero que con eso llegues al clímax conmigo. Pero de repente siento algo humeando en el beso y me asuste. Te vi llorando. Alarmado me pare preocupado de que te hubiera hecho daño, pero me equivoque, me demostrarte con una sinceras sonrisa que esas lagrimas no eran de dolor sino de felicidad y de placer al saber al igual que yo de que esto no es una sueño y que estoy en la realidad. Me acerco a tus labios con lentitud saboreando la cara ansiosa que pones. Nos separaba unos milímetros que a mí, me parecieron quilómetro para disfrutar otra vez de tus hinchados labios que estaba así a causa de mis besos y mordidas en esa parte. Cogí su pierna y te obligue a que la enrollara en mi cadera para que mis embestidas fueran más tonificantes y profundas. Tuve una necesidad enorme de decir la siguiente frase porque por dentro me estaba matando así que la libere:

-Robin…nunca te separes de mi… estoy locamente enamorado de ti… así que nunca te alejes de mi.- cuando mis labios soltaron la bomba sentí que me quitaban un peso de encimas. Así que la bese dando a entender que la quería aunque le mirara con frialdad porque realmente soy un chico que nunca demuestra sus sentimientos por temor a que mis enemigos descubran mi debilidad y la usen contra mí. De repente me vine dentro de ti saboreando ese gran final que parecía que nunca viviría. No me separo de ti dándote todo mi semen. Veo en tu cara que realmente lo has disfrutado y me quedo satisfecho pero por desgracias estoy más agotado que cuando entreno cada día y me tumbo encima de ti descansando en tu hombro, no saldré de ti hasta que te duela la entrepierna. Siento tus acaricias en el mi cabello y yo respondo besándote donde te mordí aun sintiéndome culpable."

(Vale volvamos a la normalidad que esto me da grima, las cosas muy sentimentales me dan un poco de asco y no le veo así a Zoro ni aunque le pintara de rosa)

Sus cuerpos estaban pegados a causa del sudor que recorría por sus cuerpos gracias a la pasión que tenían en sus cuerpos y también por el calorazo que no disminuyo sino que iba a peor y mira que estaba anocheciendo. Aun así no pararon, volvieron besarse sin aun salir de ella, no la dejaba ni un segundo de tregua para poder tomar el aire pero no la importaba eran muy dulces más dulce que un algodón de azúcar. Siguieron besándose despacio sin recordar que habían quedado con los chicos. No querían marcharse, sentían que ese era su lugar. Apoyo sus codos a ambos lados de su cabeza, junto su frente con ella, cerró los ojos centrándose únicamente en las sensaciones que recorría por sus venas.

-Ha sido increíble.- confeso ella entrecortada.

-Sí.

-Pero creo que deberíamos ducharnos. Tenemos que ir con los chicos.- no querían irse pero si los hacia esperar Sanji saldría por su búsqueda.

-No quiero. – protesto como un niño pequeño haciendo reír a la chica.

-Anda, Zoro suéltame.

-No. – Sonó posesivamente.- Solo 5 minutos más.- empezó hacerla cosquillas. Que a lo tonto con tanto movimiento por escapar de las cosquillas de Zoro, al final acabaron cayéndose en el suelo, pero Zoro fue más rápido y la coloco encima para que él recibiera el impacto.

-Vale, tu ganas.- el sonrió victorioso.- Espadachín… ¿Quieres darte una ducha conmigo?- de un movimiento Zoro la puso boca abajo. Porque tenía que ser tan sexy la condenada y más en esa situación y pose.

-Me parece perfecto.- beso su nariz.

Zoro salió de ella y se puso de pie, pero ella se quedó sentada, no le respondía las piernas, las sentías flojeras como si fueran de gelatina. Zoro lo percato y delicadamente la cogió en brazos como si fuera una novia en su boda. Con cuidado empezó a entra en la enorme bañera que parecía un balneario, hasta quedar sentado y colocando a Robin en su regazo. Ella apoyo su cuerpo encima de él dando una tranquilidad que casi se duerme allí mismo. Encendió el grifo mezclando entre frio y caliente para que el agua estuviera templada, tomo ese punto que el agua estaba estupenda. Llego hasta su pecho.

El espadachín tomo el jabón de Robin que olía a cereza, que exótico. Para que utilizaba esos caros productos cuando su olor era el más perfecto que había probado en su vida. Floto sus brazos como si fuera un bailarín de ballet bailando sincronizadamente con su pareja, con una elegancia, perfección y delicadeza que solo podías ver en un baile de ese tipo. Bajo hasta sus pechos que acaricio, observando todas las marcas que le había dejado en su arrebato. Estaba en el paraíso, estaba tan concentrada en el ambiente que no vio cómo la mano derecha del chico bajaba a su intimidad rozándola, provocando que ella liberara un gemido.

-Zoro…- le llamo entre gemido. Él sonrió de medio lado y beso su oreja usando su lengua y jugando con su lóbulo. Ella no le negó a nada. Sabía que ella estaba cansada, así que no hizo nada más que enjabonar su cuerpo sexual mientras alguna vez le robaba un beso. Cuando la enjabonó entera, Robin se dio la vuelta encarándolo e hizo lo mismo que él. Empezó enjabonándole los hombros con atención mientras le miraba con lujuria y deseo. Toco sus abdominales y dedicó unos mimitos a su cicatriz. Muchas veces se preguntaba cuando la veía como había podido a sobrevivir a un ataque como ese. Acaricio cada duro musculo de su esbelto torso. Zoro sorprendió a la morena abrazándola de las caderas con posesión mientras la presionaba contra su cuerpo devorando sus labios. Estuvieron así durante unos cuantos minutos hasta darse cuentas que tenían que estar en la plaza de la ciudad. Deberían eliminar cualquier acto salvaje de su encuentro pasional rápidamente. Los dos salieron de la bañera y gracias a los poderes de la arqueóloga aparecieron la ropa de los dos. Rápidamente Zoro aprovecho esta oportunidad para vestir a la morena obteniendo la excusa de volver a tocarla. La vistió como si fuera un frágil crista que a la mínima se rompería. No aparto la mirada de él observando como la acariciaba y le robaba un beso. Pero cuando tenía que vestirse el no permitió que ella le vistiera. No es justo.

Zoro se puso una camiseta negra corta ciñendo sus músculos al máximo sin dejar fluir la imaginación y unos vaqueros largos un tanto ajustados y unas deportivas negras, y si alguien lo quiere saber sus bóxer son de color verde súper sexy. Se notaba de sobra que esto era obra de Robin. Iba a reprochar pero cuando vio a Robin con un vestido blanco con estampados de pequeñas flores con un escotazo de V con unas finas axilas y que en su cintura su falda hacia como un tipo vuelo hasta las pantorrillas, la bocas se le seco tanto que no pudo articulas palabra. También llevaba una gargantita negra que cubría el mordisco del tigre que casi la devora. Zoro se puso unas gafas de sol negras que quitaban la respiración y Robin unas manoletinas de color beis y su elegante coleta que era idéntica a la de Dressrosa. Sonrió por la gran idea que tuvo. Los dos observaron sus modelitos en silencio, el mismo silencio que había dominado durante el baño. Los dos rieron una tanto avergonzados, pero a la vez con cariño.

-¿Nos vamos?- pregunto cerca de la mujer.

- Aah… ¿Es que me vas a acompañar?- fingió sorpresa.

- ¿Quién más iba acompañarte?- su voz sonó furiosa.

-Pues… Sanji.- como le gustaba provocarle.

-A sí que el cocinero pervertido.- bufo.

- Pero…- enrosco sus brazos en el brazos derecho acurrucándose en él y poniendo una carita de niña buena que le dejo sin habla.- Prefiero un millón de veces ir contigo que con él.

-Si es que soy mejor que el pervertido ¿Lo dudabas?

-No. Fufufufufu.

Esta discusión dio finalizado con un beso dirigiéndose con los demás agarrados de la mano.

¿Que pasara?

Pues eso. Continuará…

Por fin he acabado este capítulo ahora gente quiero que me disparéis, así que cada Review que me mandéis menos ganas tendré de tirarme por una ventana gracias a los exámenes que son muy duros TT-TT. Bueno como veis he decidido con muy subconsciente, que ese se ha pirado de vacaciones, he decidido seguir con un capítulo más porque me aburro y esto me ayuda a des estresarme.

Espero que me enviéis Review que ha dicho los médicos que los Review adelgazan. Así que ya sabéis, mandarme mucho que estoy súper gorda. Bueno espero que os paséis por mis otras historias que no me hacéis caso, al igual que no me hacéis caso con el fic: La Boda de Robin. O ¿quién eres tú?

Bueno quiero darle un beso a mi profe de economía que me aburro tanto en sus clases que empiezo a imaginarme fic y cosas como este lemmon. Bueno también comprendería que no me mandéis un Review porque me ha salido una gran mierda de lemmon, pero bueno espero que con eso no me matéis y me dejéis un día más para seguir viendo One Piece que lo estoy que la gozo con el arco de Dressrosa.

Bss y abrazos para todos ^3^

RESPONDIENDO REVIEW:

-Kirika: Espero que te haya gustado y gracias por exigir pero yo ahora exijo un Review. Bss y abrazos.

-Shuliet: bueno al parecer no ha sido en la habitación gracias al sentido de la orientación de Zoro así que no me hago responsable de nada, pero al parecer Nami ha tenido razón pero mucha razón. Bss y abrazos.

-nn: espero que te haya gustado el capítulo pero como de regalo voy a escribir otro por lo menos dos más y luego se acabó lo siento pero espero que te guste y una cosa más. Me dejaste hace poco un Review y no quiero que te lo tomes mal pero me gustaría que me lo explicases por qué no lo entendí bien. Así que porfi explícamelo y hare lo imposible para mejor o conseguir tu petición.

-Roronoalau: dándole guapetona que se sienta el deseo de Ricky Martin. Te dedico el lemmon y la canción guapa espero que lo goces y ya estoy empezando a leer el libro que me recomendaste. Bss y abrazos guapa gracias por estar siempre ahí. Y si quieres otra canción que te lo vas a pasar genial es la: si me porto mal- Dasoul.