Hola chicas, nuevo cap, espero lo disfruten.

Los personajes no me pertenecen, pero sí la trama.


Chapter 2.

Estaba en la oficina organizando la gran montaña de papeles que el Sr. Newton había dejado para mí esta tarde, cuando el teléfono de mi oficina sonó.

-Oficina de Michel Newton…- ni siquiera me dejó terminar la oración.

-¿Isabella Swan? Estamos llamando por su hija, Renesme Cullen-mi corazón dio un vuelco.

-Oh por Dios, ¿Qué sucedió? ¿Ella está bien?-si algo le pasaba a mi niña me moriría.

-Bueno, ella y una de sus compañeras de clases tuvieron una pelea hoy en la escuela-dijo la señora- y la solicitamos en la oficina de la directora, ahora. Ya llamamos al señor Cullen.

Oh, genial. Llamaron a Edward.

-Está bien, llegaré… en unos diez minutos-tomé las llaves de mi auto- ¿Ella está bien?-.

-Será mejor que usted la vea por sí misma, señora.

Y la muy desgraciada me colgó. Corrí por los pasillos encontrándome con el Sr. Newton y murmurando algo como: tengo una emergencia, salí a buscar mi Mini Cooper lo más rápido posible. Lo encontré y creo que debí saltarme varias señales de tráfico y luces rojas. Estaba perdida, esas multas iban a matarme. Si es que Renesme no lo hacía primero.

Estacione con una agilidad no reconocida enfrente de un antiguo edificio de Londres que se hacía llamar escuela.

Edward quería que su hija estudiara en el mejor colegio de todo Londres, así que lo deje que eligiera el colegio para su hija. El dinero nunca había sido un problema para él, trabajaba como un loco para darle lo mejor a su hija, eso es cierto. Pero no se permitía ningún tipo de descanso por ello. Él eligió esta institución para que educaran a Nessie, yo no me opuse, en realidad no tenía caso que lo hiciera. Era más terco que una mula. Lo bueno de todo esto, es que ella estaba feliz con la elección de su padre.

Caminaba lo más rápido posible por el enorme pasillo de techo alto para llegar a la dirección, pero había muchos niños entrando y saliendo de las aulas de clase, ¿Qué era, una convención de niños?

A lo lejos pude ver la perfecta y musculosa figura de Edward. Dios, tengo que dejar esos pensamientos sobre él. Ya no estamos casados. Pero era inevitable no comerse a Edward con los ojos. El muy imbécil estaba jodidamente bueno. Se giró para mirarme cuando me le acerqué por un costado.

-Qué raro, por lo general yo soy la que asisto a las reuniones de la escuela-murmuré.

Suspiró pesadamente.

-La directora me llamó diciéndome que Nessie no paraba de llamar a su papá- parecía que se sentía culpable-, sea lo que sea que haiga pasado, es grave. Incluso habló de recomendarnos un psicólogo para la niña.

-Mi hija no necesita un psicólogo, ella está perfectamente bien-. De eso intentamos convencer a la directora, pero ella estaba segura que esto de la separación entre Edward y yo le había creado un gran trauma a Nessie. Una de sus compañeras de clase le había dicho que por su culpa su padre no seguía conmigo y que nunca tendría un papá que la quisiera, a lo cual mi pequeña e inocente hija le clavó un lápiz en la mano. Ahora entendía porque querían llevarla a un psicólogo…

-Sr. Cullen, tengo entendido que usted últimamente no ha tenido tiempo suficiente para pasarlo con Renesme- lo acusó la señora de mediana edad. Edward se revolvió incómodo en su asiento- Su maestra de arte le pidió que dibujara su más grande sueño, a lo que ella dibujo… esto.

Ella sacó una hoja de papel arrugada de uno de los tantos cajones de su escritorio. En cuanto Edward lo vio su cara decayó considerablemente. Hasta la mía lo hizo… éramos los tres tomados de la mano en un parque acuático. La última vez que salimos juntos fuimos a uno de esos, luego vino el divorcio y la mudanza; Nessie no volvió a ser la misma niña energética de siempre.

-Ahora,…- nos enseñó el reverso de la hoja- esto fue lo que escribió.

Con letras apenas legibles se podía leer: "Quiero de nuevo a mi familia". Oh mierda. Esto dolió, mucho. Edward estaba extrañamente callado y su semblante era sombrío.

-Señores, lo que les estoy planteando aquí es serio, realmente serio- se quitó las lentes de marco grueso-. Los niños al ver que crecen con padres separados creen que es su culpa, crecen creyendo eso. Y les genera un gran problema tanto física como mentalmente. Realmente no me importa el motivo de su divorcio, pero sea cual sea está afectando también a Renesme, no lo permitan. Salgan con ella un fin de semana, compartan aunque sea una hora. 60 minutos no van a matar a nadie.

En realidad… podía matar a Edward en diez.

-Creo que… podemos hacerlo- Él me miró. Su mirada verde intensa-. Saldremos con ella, haré tiempo para Nessie. Sí, puedo hacerlo.- creo que estaba intentando auto convencerse que a la directora. ¿Por qué era tan difícil para el dejar de trabajar al menos unos minutos? No es que la empresa se fuera a caer a pedazos.

-Muy bien, ¿Srta. Swan?

-Claro, haremos un esfuerzo-murmuré. Todo por mi hija.

La directora nos dijo que Nessie estaba en el aula de al lado, así que salimos. Pero cuando puse un pie fuera de la oficina me vine abajo. Comencé a sollozar bastante fuerte mientras Edward me sostenía en sus brazos. Todo esto era nuestra culpa.

-Shh, shh, está bien Bella-susurró acariciando mi cabello- arreglaremos todo esto. Podemos hacerlo, ¿De acuerdo?- asentí mientras limpiada las lágrimas vergonzosas de mi rostro. A veces extrañaba que me sostuviera así; sus besos, sus abrazos, sus caricias… No había vuelto a estar con otro hombre luego de que lo dejé, en cambio él corrió a los brazos de la primera zorra que se le atravesó.

Ese pensamiento me hizo apartarme de él.

-Vamos por Renesme- dije evitando su mirada. Entramos a la sala y vimos a Nessie jugando con un cochecito de madera. No estaba feliz. Me senté a su lado y Edward al otro.

-¿Están enojados conmigo?- su voz era apenas audible.

-¿Deberíamos de estarlo?- preguntó Edward.

-Claro que sí, le clavé un lápiz a una niña-gritó- pero ella se lo busco, dijo que tú nunca ibas a quererme cómo quieres a tu novia- murmuró mal humorada.

Edward se aclaró la garganta.

-Nessie, eso no es cierto- la sentó sobre su regazo- sabes que te quiero, las quiero a las dos. Pero a ti te quiero incluso más- le dijo haciéndole cosquillas con la boca en el cuello. Se veía tan adorable… ¡Tengo que dejar de pensar en él de esta manera!

-Sí, pero eso no implica que no estés castigada- dije- debiste de haberle dicho a una de tus maestras en vez de clavarle un lápiz a esa niña.

Muy en el fondo, estaba orgullosa de que Nessie se haiga defendido por sí misma. Muy en el fondo.

-Tu madre tiene razón- me sorprendí, Edward jamás me daba la razón- así que nada de televisión para ti jovencita.- Renesme hizo un puchero bastante persuasivo.- Oh, no. No voy a caer de nuevo, Nessie.

Me eché a reír. Edward siempre terminaba dándole lo que quiere cuando ella hacía su famoso puchero.

Luego de que Edward se despidiera de la niña, y acordáramos hablar por la noche, llevé a Nessie con Rosalie, otra hermana de Edward. A ella le encantaba que su tía Rose la cuidara en las tardes. Yo volví al trabajo, y todo este asunto de la escuela estaba arreglado. Bueno, a medias. El Sr. Newton estaba enojado por mi repentina desaparición y como castigo había dejado otra docena de trabajo en mi escritorio. Idiota.

En el transcurso de la tarde Alice llamó recordándome que hoy en la noche era la fiesta de cumpleaños de Emmett, como olvidarlo. El grandote había estado repitiéndolo una y otra vez en todo el fin de semana. Para tener 28 años parecía un niño de 5 cuando se emocionaba. Pase toda la tarde con la cabeza en la computadora y los pagos bancarios que la empresa no había realizado. Al final del día estoy agotada y muerta del sueño. Pero tengo que asistir a la fiesta, Emmett me había hecho prometérselo y bueno, yo no pude negarme.

Así que, resistiendo el impulso de correr a mi habitación y dormir por las próximas 24 horas, me di una ducha fría y me arregle lo suficientemente elegante. Tenía entendido de que todos los Cullen estarían presentes y varios amigos cercanos, no quería parecer la mujer fea con la que Edward tuvo una hija. Me coloque un vestido ajustado rojo, me llegaba a la mitad del muslo y tenía un favorable escote en la espalda.

Oh, sí, arrepiéntete Cullen.

Recogí mi cabello lo mas casual posible, me aplique un maquillaje suave y me coloque mis tacones negros. Mi auto se había declarado en huelga así que tuve que tomar un taxi. La gran mansión de los Cullen estaba iluminada con lámparas de papel en el pequeño camino de piedra que conducía a la entrada.

-¡Bella, por Dios!-Emmett estaba en la puerta viéndome bajar- ¡Te vez increíble! Aún no puedo creer que Edward fuera capaz de dejarte ir.

Lo mire mal.

-Espero que Edward no te escuche.

Se echó a reír.

-No me importa, se lo merece por idiota- me ayudo a subir las cortas escaleras de entrada y pasamos a la gran sala. Todo estaba pulcramente organizado, el techo alto la hacía lucir más amplia y la iluminación le daba el toque perfecto de calor de hogar. Definitivamente, casi todo Londres estaba aquí.

Alice se abría paso para llegar hasta nosotros.

-¡Santo cielo!- me abrazó fuerte- estás… muy cliente.

-Alice.- me quejé.

-¿Qué? Es la verdad- me sacó la lengua- Nessie te está esperando. Rose y yo la arreglamos como toda una princesa. Ten encantará- me arrastró entre la multitud para llevarme a algún lugar de la sala. Justo al lado de la mesa de aperitivos, estaba Edward con Nessie. Él la sostenía en sus brazos y le hacía pucheros, ella sonreía a más no poder.

"Quiero de nuevo a mi familia", Tuve ganas de llorar.

-Bella, ¿estás bien?-Alice me miraba preocupada.

Me tragué el nudo en mi garganta.

-Sí, sólo… me distraje-sonreí.

Me regaló una pequeña sonrisa y nos acercamos hasta ellos.

-Mami- Renesme saltó de los brazos de su padre. Y de verdad se veía hermosa. Tenía un vestido purpura y pequeñas zapatillas, sus rizos cobrizos resaltaban. Tan idéntica a Edward…- ¿Te gusta? La tía Rose lo compró para mí.

-Te ves preciosa, cielo. ¡Mira tu cabello!-chillé emocionada- Vas a tener que visitar a tu tía más a menudo.- Me sonrió, aparté la vista de mi hija y me quedé muda. Edward lucía jodidamente sexy en su esmoquin, su cabello revuelto como siempre y esa sonrisa que prometía el cielo y el infierno juntos…

En momentos como este, deseaba no haberme divorciado jamás.

-Bella- saludó-, te vez preciosa-su mirada caliente y penetrante.

Joder, yo me sentía caliente.

-Edward-le di una pequeña mueca sonriente-, igual tu.

Sus ojos se oscurecieron. Eso sólo significaba una cosa: deseo. Maldición, lo conocía tan bien, que apostaría mi brazo derecho a que si estuviéramos solos ya me hubiese saltado encima. Alice se aclaró la garganta.

-Bueno, Edward… Me alegra que no haigas traído a Tanya esta noche- me sonrió.

-Ella estaba ocupada, de todos modos-dijo, pero no apartó su mirada de la mía. Emmett se echó a reír estruendosamente.

-Así que decidiste dejar a tu Chihuahua en casa, ¿No, Edward?-Rosalie apareció detrás de él y le dio un manotazo.- ¡Auch, Rose!

Edward se fue a bailar con su hija mientras yo conversaba con Alice y Rosalie. Ambas no dejaban de decir que me veía increíble y todas esas tonterías. Acordamos de salir este viernes en la noche a un club nocturno para divertirnos. Alice estaba peleada con Jasper, su prometido, y quería olvidarse de él por un rato así que decidimos ayudarla. No era la mejor manera pero… sería divertido.

-¡Bella, cariño!- Esme, la mare de Edward me dio un fuerte abrazo- Ya te extrañábamos por aquí.

-Esme sabes que ya no puedo estar mucho tiempo aquí- dije, su sonrisa decayó un poco y quise abofetearme.

-Lo sé- suspiró-, quisiera cambiar eso- murmuró más para sí misma que para nosotras.

Muy bien, esto es incómodo…

Alice saltó a mi rescate.

-¿Por qué no bailamos?- chilló emocionada, jalándonos la improvisada pista de baile- Esta es mi canción favorita.

Las cuatro nos abrimos paso a través de la multitud, y comenzamos a bailar al ritmo de la música electrónica. Movía mis caderas provocativamente, no me había dado cuenta que abrieron un círculo alrededor de mi para poder vernos bailar o más bien, verme bailar. No es por alardear pero soy una buena bailarina así que tenía que saber utilizar eso a mi favor. Y que favor me hice…

Sentí unas cálidas manos rodear mi cintura y pegarme a un cuerpo musculoso que yo conocía a la perfección: Edward. Sentí su aliento acariciar mi cuello enviando pequeñas corrientes eléctricas a través de mi cuerpo. Ambos nos volvimos uno bailando al ritmo de la música sin importar lo que dijeran los demás, sin importarnos que ya no estuviéramos juntos, que un maldito papel dijera que ya no estábamos casados…

Poco a poco sentí como la polla de Edward se endurecía contra mi trasero. Y, aunque no lo quisiera admitir, yo también me sentía húmeda. Mierda. Él era el único que podía hacerme vibrar, hacer que mi cuerpo le respondiera como él quisiera.

-Demonios- gimió, apartándose y tirando de mi mano, llevándome al jardín. Me sentía acalorada y sin aliento, como si hubiera corrido todo un maratón. En cuanto el aire golpeó mi rostro intenté restaurar mi respiración. Edward estaba igual de agitado.-Tú… tú… ¡Agh! Me vuelves loco, Bella- me tomó de las mejillas, su aliento fresco mezclándose con el olor de las rosas que rodeaban el jardín, dándome justo en la cara.

Mierda, no podía dejar que me besara, pero lo deseaba tanto como él o incluso más.

¿Ahora que hago?


Uy, ¿Se dejará Bella seducir de nuevo por el galán de Edward?

Gracias por sus comentarios en el capítulo anterior :) me encanta saber sus opiniones así que ¡Review, review, review!