Holo! Yo de nuevo! Bueno, ojalá que les guste este cap! El romance comienza!

VAYAMOS AL CAPÍTULO!

PD: Este es un Song Chapter!

Capítulo 4: Lo sucedido entre nosotros, ¿o solo yo? (Parte 2)

—… ¿Quieres que me quede? — Repitió sin creérselo.

Así es. De esa forma, podrás dominarte a ti misma. Yo te enseñaré, Isis también. Haremos lo mayor posible para que puedas controlar tu poder. — Sonrió al extender su mano hacia ella. — ¿Te quedarás?

—…

Tomarlo, o dejarlo. Dos opciones… UNA DECISIÓN. Apretó los puños, sin saber qué decir. Por un lado, se sentía acogida por algunos, la mayoría, pero había algo en Seth que le inspiraba cierto temor… Algo muy familiar. No sabía de dónde…

. . .

Con mucho temor, alzó su mano y tomó la cálida de él. El faraón ensanchó su sonrisa ante lo decidido por Esmeralda.

¿Confiarás en mí? — La pelinegra asintió. — Yo también confiaré en ti. Ten eso por seguro. — Apretó su mano con la de ella. — Nadie tiene el derecho, pero permitiré que me llames por mi nombre.

—… ¿Cómo? ¿Por su nombre? — Él asintió. — Pero usted…-

Mi nombre es Atem. — Le interrumpió. Esmeralda se mordió el labio. — Y deja de tratarme de "usted", me hace sentir viejo. — Se rió. — Anda, ahora… Llámame por mi nombre.

—… A… At…— Sintió su rostro hervir de la vergüenza. — ¡NO PUEDO! — Gritó. — No lo haré. — Le miró molesta. — Me quedaré como tú quieras… ¡Pero no voy a decir… esas cosas! — Se zafó del agarre del faraón y salió caminando de allí lo más rápido posible.

No pudo evitar sonreír un poco al oír una risa por parte de él.

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—… ¿Así se escribe? — Miró con atención los jeroglíficos trazados por parte de Isis.

Así es. — Asintió con una sonrisa. Esmeralda hizo una mueca. — ¿Sucede algo malo?

—… Lo sucedido de ayer… Supongo que al faraón no le dijiste nada de lo que te conté, ¿verdad? — La mujer negó con la cabeza. —… Ya veo… Por cierto… Tu brazo… ¿Está bien? — Isis sonrió.

Está bien, sanará dentro de poco. — Aseguró al ver su brazo maltratado. — Bien, es tiempo de que entrenes. — Se puso de pie con ella.

—… ¿Entrenar?

No podemos permitir que lo que hiciste con Seth se vuelva a repetir, por más mal que te haya tratado. Debes dominar a tus monstruos, ¿entendido? — La joven de ojos carmesí la miró angustiada. — No te preocupes, linda. — Acarició su cabello. — Todos los humanos llevamos una criatura en el interior que nos define a nosotros mismos.

Eso no calmaba a Esmeralda, ella sabía que era peligrosa. Ni siquiera ella podía controlarlos…

Nunca son fáciles de controlar. — Le miró sorprendida ya que supo lo que estaba pensando. — Incluso al faraón le costó bastante dominar a los monstruos que invocaba. Ahora concéntrese.

Ella asintió y cerró los ojos… ¿Qué tenía que hacer? Ni idea, solo se dedicó a sentir. Hizo una mueca de dolor al sentir nuevamente en su mente los gritos desgarradores de su madre, la risa de ese hombre que era su padre… Repentinamente, vio algo… O más bien… Presenció aquello. Fue vista del abuso de su madre.

The secret side of me I never let you see (Mi lado secreto, que nunca te dejo ver)

I keep it caged, but I can't control it (Lo mantengo encerrado, pero no puedo controlarlo)

So stay away from me, the beast is ugly (Así que aléjate de mí, la bestia es fea)

I feel the rage and I just can't hold it (Siento la ira y simplemente no puedo contenerlo)

Se llevó sus manos a su cabeza, tratando de borrar esa imagen de su mente. Sintió una increíble ira rodearla de pies a cabeza, también una extraordinaria energía. Escuchó el rugido de un monstruo callando y borrando los hechos. Eran muchos, demasiados… Podía verlos en su mente, con aspectos horribles. Querían devorarla a ella, a pesar de que ella misma los había creado. ¡Ra, esto no podía ser verdad!

¡Esmeralda! ¡Ya-Ya basta! — Logró escuchar.

Pero ella negó con la cabeza, quería que primero esas criaturas se fueran… ¡Que se alejaran de ella! Pero debía obedecerle a Isis… En su mente, les pidió a las bestias se fueran, que no las quería ni las necesitaba… Estas, sin más desaparecieron. Apenas abrió los ojos, cayó al suelo arrodillada. Sintió a la mujer arrodillarse en frente de ella.

—… ¿Estás bien…?

—… Estoy muy cansada. — Contestó sinceramente. —… Quiero… descansar.

—… Bien, descansarás. Pero tómate un baño primero, ¿sí? Lo hiciste muy bien. — Le sonrió. Esmeralda le vio sin entender. — Los controlaste, los detuviste. Puedes seguir adelante.

—… Muchas gracias. — Se colocó torpemente de pie y se inclinó en frente de ella.

Salió corriendo a su habitación. Se sorprendió de ver a muchas sirvientas salir de allí. Abrió la puerta y vio todo completamente ordenado, demasiado, diría ella. No le dio mucha importancia y fue al baño que estaba un lado izquierdo. Estuvo mucho tiempo encerrada allí, necesitaba relajarse un poco. Finalmente salió de allí, cubierta de una tela que aún no se acordaba el nombre que la cubría. Buscó su ropa de dormir que le habían dejado las damas, pero antes de que lograra tomarla, la puerta se abrió. La pobre soltó un pequeño grito y se cubrió lo mayor posible. Era Isis, y soltó un suspiro de alivio.

Lo siento Esmeralda. — Sonrió. — Pero el faraón me encomendó en cambiarle el atuendo. — La joven le miró sin comprender. — Hoy celebramos el segundo año de fallecimiento del faraón anterior.

—… ¿Su padre? — Ella asintió. —… Bien. — Se tensó al ver como la mujer le sonreía con más ternura que nunca. — ¿Por qué…?

Me siento como tu madre. — Se rió suavemente. — Te vestiré, y luego te maquillaré. Quiero que te veas muy bella esta noche. — Esmeralda entristeció con solo escuchar la palabra "madre". Al parecer, Isis lo notó. —… Esmeralda… Considérame como una madre, o algo parecido… Es que… Eres una muchachita muy bella, que no merece lo que te sucedió… Considérame como una amiga, por favor.

Ella le miró con los ojos llorosos… Estaba sintiendo mucha felicidad… No podía creerlo.

Luego de que Isis secara sus lágrimas, se dispuso a vestirla. Le colocó un vestido de seda color crema, que ajustaba gran parte de su cuerpo, hasta las rodillas. Se colocó unas sandalias plateadas.

Bueno, vamos…-— Antes de que saliera, isis volvió a sentarla en la cama.

No puedes irte aun, pequeña. — Sacó una cajita. — Falta decorar tu rostro. — Sonrió.

Luego, se miró en el espejo y no se pudo reconocer, no podía creérselo. Tenía sus párpados de un maquillaje brillante, color crema y sus labios estaban rosados. Miró a Isis, quien le sonrió.

Te ves muy bella. — Esmeralda sonrió.

Se sentía feliz, con Isis sentía un extraño cariño, ¿a eso le llamaban amor maternal? Como le hubiese gustado disfrutar así de él junto con su verdadera madre… La mujer la llevó por los pasillos hasta que llegaron al lugar principal. Esmeralda lo reconoció por la "zona" donde había atacado a Seth. Estaba lleno de gente. Se sintió un poco incómoda cuando muchas miradas, mayoritariamente masculinas, se posaron en ella. Apretó los labios, no le gusta sentirse tan acosada con sus observaciones.

¿Dónde…?

Usted acompañará al faraón. — Explicó.

¡¿Cómo?! — Los colores se subieron en su pálido rostro.

La mujer sonrió y tomó su mano, guiándola entre la gente. El corazón le latía desbocadamente, nunca se había sentido tan nerviosa en toda su vida… Llegaron al trono, pero él no estaba ahí.

—… Qué raro, ¿por qué no está aquí?

Esmeralda sintió una mirada especial en ella a sus espaldas, así que se volteó. Y allí estaba Atem.

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Pudo ver en sus ojos sorpresa, y no sabía por qué la razón, pero la supo enseguida cuando la miró de arriba hacia abajo. Eso hizo que el calor de sus mejillas aumentara, haciendo que apretara los puños. Isis se dio cuenta de que ella se había girado y vio en silencio la situación. Soltó de la mano a Esmeralda y se fue silenciosamente. La pelinegra quiso detenerla, pero se sentía incapaz de quitar el contacto visual de sus ojos rojos con los ojos violetas del faraón.

—… ¿Me veo muy extraña? — hizo una mueca apartando finalmente sus ojos de él.

—… Huh… ¿Qué?

Volvió a mirarle confundida, ¿no le estaba prestando atención? ¿Dónde tenía metida la cabeza?

—… ¿Siquiera escuchas? — Le miró un poco molesta.

—… Supongo. — Sonrió finalmente, pero se sorprendió de que no fuera su típica sonrisa confiada. No, era una más… ¿cómo decirlo? ¿Tímida? —… Lo siento, Esmeralda… Es solo que…— Se mordió el labio. —… Te ves…— Esmeralda se llevó ambas manos al sector de su corazón, sintiéndolo palpitar e forma acelerada. — Te ves preciosa.

—… Pues…— Balbuceó. —… Gra-Gracias. — Miró a las parejas bailar de forma distraída, tratando de ignorar la presencia del faraón.

—… ¿Sabes? Es un pecado que una mujer tan bella no sepa bailar.

Ese comentario no le hizo ninguna gracia, pues estar encerrada en una mazmorra no era nada agradable. Le lanzó una gélida mirada.

Tú no sabes cómo he vivido. — Le advirtió. Él solo sonrió.

Lo sé, y no tengo derecho a preguntarte. Respeto tu privacidad, pero lo que acabo de decir, se puede arreglar. — La miró de una manera especial. — Aprendiendo, ¿no? Así como aprendiste de Isis a leer jeroglíficos, a escribir, a saber cómo es la vida sin estar encerrada en la oscuridad. — Se acercó lentamente hacia ella con una expresión seria. —… ¿Me dejas llevarte a la luz?

—…— Lo maldijo mentalmente, estaba siendo… muy detallista con ella. Y eso era peligroso. — Yo…

No pudo continuar cuando Atem tomó su mano y la llevó sin soltarla a la pista de baile.

¡E-Espera un momento…!— Trató de soltarse, pero se paralizó cuando él la acercó a su cuerpo, posando su otra mano en su cadera. — ¡¿Qué…?!

Tú tranquila.

Ella, sin saber qué hacer, con su otra mano, se apoyó en su brazo. Él solo sonrió. Cuando ambos comenzaron a moverse, se tensó por completo, no quería hacer el ridículo y dejar al faraón en vergüenza, sería horrible para ella…

No te preocupes. Las parejas están en su mundo, solo están los Dioses que nos miran desde arriba y yo. Y prometemos no reírnos de ti.

—…— Miró el suelo tratando de imitar sus pasos, y para evitar su mirada.

Usualmente, las parejas se miran cuando bailan, o si no, es descortés.

¿Quieres dejar de…-?— Dio un paso en falso y resbaló.

Atem la agarró rápidamente para evitar el golpe. Ambos rostros quedaron peligrosamente cerca, haciendo que la pelinegra se volviese a asustar. Su madre… Le había pedido que si un hombre se acercaba MUCHO a ella, tenía que alejarlo…

Lo empujó con fuerza y salió corriendo de allí. No podía comenzar a sentir eso, no ahora que pensaba quedarse… Si sus sentimientos aumentaban, sería incapaz de dejar el lugar… Y su principal objetivo era que nadie de la gente que comenzaba a querer en el palacio saliera herida. Se detuvo en frente del jardín. Sabía que él la había seguido, sentía su alma, su presencia a sus espaldas… Lo sentía.

—… ¿Por qué lo haces? — Respiró agitada por la carrera. —… ¿Por qué haces esto? Salvarme… Hablarme… Bailar conmigo… Apenas me conoces… Y…— Apretó los puños. —… Soy un peligro para todos aquí. No entiendo por qué quieres que me quede, tampoco por qué eres tan amable conmigo, podría matarte si yo quisiera… ¿Por qué? — Se giró a verlo. Él se veía tan confundido como ella.

—… No lo sé, yo… Tan solo… Quería mostrarte… Lo que era un mundo tan diferente al tuyo… Al que estabas acostumbrada… Pero sufrías… Por tu mirada, no es difícil de averiguar… Y yo solo quería ver… De más cerca... — Se acercó lentamente hacia ella, mientras esta retrocedía. — Quería ver… Esa bella mirada que tienes…— Quedaron frente a frente. —… Esa bella mirada de mujer.

Conmovida, se sentía enormemente conmovida… Y no lo podía negar, estaba segura de que él lo sabía. Y se sintió aún más conmocionada cuando de repente él tomó su rostro con ambas manos posó sus labios con los de ella. Esmeralda no lo detuvo, correspondió como pudo su gesto.

—… "Esto no puede ser real…"— Pensó dolorosamente. — "Esto es… demasiado bueno para ser verdad…"

Con las manos temblorosas, lo apartó interponiendo sus dedos entre sus labios.

Ambos ojos no dejaban de mirarse. Lentamente, él también se apartó, al parecer lo había hecho sin pensar, ella también se había dejado llevar…

—… Lo siento. — Lo escuchó decir en un leve murmullo.

Ella no dijo nada. Lentamente se alejó de él, yendo a su habitación.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Escuchó a alguien abrir la puerta. Ella apartó las sábanas de sus ojos para saber quién se había entrometido en su privacidad. Se levantó enseguida al saber de quién se trataba: Isis.

No has ido a desayunar, y te saltaste las lecciones. Según me dijeron las sirvientas, tú no quisiste salir de aquí. — Esmeralda miró el suelo. — El faraón también ha estado actuando muy raro. — La azabache volvió a mirarle con sorpresa. — Usualmente siempre adelanta los trabajos y hechos que se realizan, pero… Hoy lo vi pasear por todo el palacio, pareciera como si estuviera ausente. ¿Por quién sería la razón? — Preguntó con una dulce sonrisa.

—…

Sabía que esto pasaría.

—… ¿Cómo? — La mujer, en respuesta, mostró un collar con el ojo de Horus. —… ¿Y eso…?

Este artículo del milenio me permite ver visiones sobre las probabilidades que hay en el futuro. No siempre resulta ser cierto, pero en este caso, fue real. Lo de ustedes dos… Es muy fuerte.

—… Isis, por favor…

Entiendo que tu madre le tenga rencor a los hombres por lo que sufrió, pero tú no. Tú fuiste encerrada, te protegió, no de la mejor manera, pero, lo hizo.

—…

Esmeralda, solo por hoy te dejaré descansar, parece como si no hubieses dormido nada anoche, trata de hacerlo ahora. — Hizo una leve inclinación y se fue.

—…— Volvió a su cama y se cubrió.

Apenas cerró los ojos, sintió como el sueño la envolvía.

. . .

"¡MALDITA MUJER!"

Sintió un leve escalofrío envolverla. Esas voces… Le eran familiares… ¿Serían…?

"¡DÉJAME SALIR!"

Soltó un jadeo desesperado al sentir unos rasguños en su brazo derecho… ¿Estaban dibujando algo?

"¡DÉJANOS LIBRE DE UNA VEZ!"

Soltó un sonoro grito al sentir como esos demonios trataban de destrozarla por dentro. Se retorció de dolor…

¡DÉJENME EN PAZ! — Suplicó comenzando a llorar. Su brazo ardía y sus extrañas se destrozaban con cada respiración.

It's scratching on the walls, in the closet, in the halls (Está arañando las paredes, en el armario, en los pasillos)

It comes awake, and I can't control it (Se despierta y no puedo controlarlo)

Hiding under the bed, in my body, in my head (Escondido bajo la cama, en mi cuerpo, en mi cabeza)

Why won't somebody come and save me from this, make it end? (¿Por qué alguien no viene y me salva de esto, hacer que termine?)

¡Esmeralda!

Sintió unos cálidos brazos envolverla. Una extraña energía cubrió su cuerpo, hizo que el dolor desapareciera. Abrió pesadamente sus ojos para encontrarse con los de Atem. No quería pelear, estaba agotada, asustada… Sin más, lo abrazó con fuerza, sintiéndolo tensarse por el repentino contacto.

—… Estás sangrando. — Le escuchó decir con la voz más profunda de lo usual.

Atem la apartó y la recostó en la cama. Esmeralda y él fijaron sus ojos en su brazo derecho, que estaba sangrando. Parecía un dibujo… Era un círculo con una extraña estrella adentro. No sabía qué significaba eso…

—… ¿Tú te hiciste eso?

Miró a Atem con una expresión cansada. Negó con la cabeza tras soltar un suspiro entrecortado. No le creería que habían sido aquellas criaturas en su interior…

I feel it deep within, it's just beneath the skin (Lo siento dentro, está debajo de la piel)

I must confess that I feel like a monster! (Debo confesar ¡que me siento como un monstruo!)

I hate what I've become, the nightmare's just begun (Odio en lo que me he convertido, la pesadilla recién ha comenzado)

I must confess that I feel like a monster! (Debo confesar ¡que me siento como un monstruo!)

I, I feel like a monster! (Yo, ¡me siento como un monstruo!)

I, I feel like a monster! (Yo, ¡me siento como un monstruo!)

. . .

Luego de que descansara unas horas, sin que Atem se apartara de su lado, finalmente abrió los ojos. Su brazo estaba vendado. Miró el techo sin mucho interés, la situación se estaba volviendo peor… Mucho peor…

Se estaba enamorando.

O más bien ya estaba enamorada, no lo podía negar… Pero encontraba estúpida la situación… ¡Ra, lo conocía hace tan solo unos días!

Vio a Atem dormido a su lado. Se avergonzó un poco cuando lo notó, ambos estaban en la misma cama. Se sentó con la intención de ponerse de pie, pero el faraón la había agarrado de la muñeca.

No te vayas…— Susurró tras jalarla y hacerla caer nuevamente a su lado.

Esmeralda le miró como si estuviera demente, pero él seguía con los ojos cerrados, sin soltar su muñeca. Sin más, se dejó estar allí, pero sintió pánico cuando repentinamente, él se acercó a ella y la envolvió en sus brazos. Trató de zafarse, pero él era más fuerte.

—… Esto está mal. — Susurró comenzando a llorar.

Atem solo la abrazó más fuerte.

—… ¿Está mal sentir esto?

¿Tú también? — Sollozó tras rendirse y corresponder su abrazo.

—… ¿Tú también? — Repitió la pregunta. Esmeralda no contestó. —… ¿Sientes lo mismo que yo? — Más silencio. Escuchó al chico suspirar y besó su frente. — ¿Qué tiene de malo amar, Esmeralda?

My secret side I keep hid under lock and key (Mantengo mi lado secreto escondido y cerrado bajo llave)

I keep it caged, but I can't control it (Lo mantengo encerrado, pero no puedo controlarlo)

'Cause if I let him out he'll tear me up, break me down (Porque si lo dejo salir, me romperá, me derrumbará)

Why won't somebody come and save me from this, make it end? (¿Por qué alguien no viene y me salve de esto, hacer que termine?)

Al día siguiente, ella se había levantado temprano para dejar solo al joven, no podía estar con él. No se lo permitía. Con el paso de los días, Esmeralda evitaba todo encuentro casual con Atem, era lo mejor, así se olvidaría de ella y se aburriría de ella. Cada vez que él cruzaba palabras con ella, esta le contestaba de mala manera, quería quedarse a su lado, pero ella era peligrosa. Llevaba mucho tiempo entrenando y aun nada… Seguía sin convocar a sus monstruos sin poder controlarlos. Es más, parecían ser más violentos que antes, la atormentaban en sueños y terminaban destrozando su interior. Isis la revisó y le encontró heridas internas… Estaba aterrada, ¿qué más podía decir al respecto? Había conocido tantas cosas… Que ya no tenía esos deseos de morir como antes…

I feel it deep within, it's just beneath the skin (Lo siento dentro, está debajo de la piel)

I must confess that I feel like a monster! (Debo confesar ¡que me siento como un monstruo!)

I hate what I've become, the nightmare's just begun (Odio en lo que me he convertido, la pesadilla recién ha comenzado)

I must confess that I feel like a monster! (Debo confesar ¡que me siento como un monstruo!)

Fue hasta que ese día se dio cuenta. Se miró en el espejo sin poder creerlo… Sus ojos, que toda su vida fueron rojos, según le decía su profesor en aquellos días encerrada… Se estaban volviendo azules. Había una mezcla entre ambos colores, batallando qué color se definiría. Salió corriendo de la habitación en busca de Isis, necesitaba encontrarla… Pero antes de doblar, chocó con alguien.

Disculpe. — Logró murmurar con tal de seguir su camino.

Pero el extraño la sujetó rudamente de la muñeca, haciendo que Esmeralda se volteara a verlo. Entonces se paralizó, esos ojos… Ese rostro…

—… Tú eres…

Cuánto tiempo, Esmeralda…

Ese hombre… Era quien había matado a su madre, el que la había violado, que de eso había nacido ella, un fenómeno…

Su padre…

.

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Se zafó de su agarre, presa del pánico.

¡¿Qué haces tú aquí?! — Le miró con resentimiento. —… ¡¿Qué quieres?! Ya mataste a mi madre, en frente de mi… ¡VETE!

Tranquila, hija…-

No me llames, hija. — Le cortó. — Yo no soy tu hija, eres un maldito bastardo… Que no merece siquiera ser recordado como padre.

Al parecer, este había perdido la paciencia, le había agarrado rudamente del cabello, chocando su cabeza contra la pared. Esmeralda soltó un gemido de dolor.

Quieras o no, mujerzuela… Soy tu padre, pero tienes razón… No quiero ser recordado como uno… Prefiero… Ser recordado por ti… Como tu amante.

—… ¿Qué estás diciendo…?— trató de zafarse, sin éxito. —… ¿Quieres hacerme lo mismo que le hiciste a mi mamá? — Sus ojos se llenaron de lágrimas cuando él solo se rió, entendiendo su respuesta. —… No lo harás… No te lo voy a permitir…

¿Y por qué? ¿Acaso hay alguien que te quiere aquí?

—…— Sollozó.

Buenas noches, muñequita. — Fue lo último que escuchó cuando un extraño destello la cegó y la hizo perder el conocimiento.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Sintió una mano posarse en la suya. Abrió los ojos para encontrarse con Atem, que le miraba preocupado. Nuevamente sintió unas enormes ganas de llorar, no sabía por qué… Algo… Ella había salido a hacer algo… ¿Pero qué era…? No lo podía recordar… Y era frustrante, porque sabía que era de suma importancia… Necesitaba recordar…

—… ¿Qué me pasó?

Un sirviente te encontró desmayada en los pasillos. — Le contestó. — ¿Te encuentras bien? ¿Qué pasó?

—… No lo sé. — Sollozó cuando la primera lágrima abandonó sus ojos. Lloró con más fuerza cuando se cubrió ambos orbes con sus manos. — ¡No sé…!

Atem la levantó y la abrazó. Ella simplemente se dejó abrazar… No podía… ¡No podía recordar…! Nunca creyó que olvidar algo le dolería tanto… Sentía un enorme terror… ¿De qué? ¿O de quién?

—… Ya todo está bien. — Le escuchó susurrar.

—… No, no lo está. — Se separó de él. —… Yo… Recuerdo… Que iba a ver a Isis, pero… Lo demás no recuerdo…-

Espera un momento… ¿Por qué necesitabas a Isis?

—… Yo…— Entonces recordó sus ojos. —… Mis ojos… Yo… ¿Ves algo raro en mis ojos?

Se arrepintió un poco de preguntarle aquello, pues el faraón posó ambas manos en sus mejillas y acercó su rostro al suyo. Sintió su respiración cortarse cuando sus profundos ojos violetas se posaron en los suyos. Tensó la mandíbula, presa de la vergüenza.

—… Siguen… Igual de perfectos. Como siempre. — Se apartó de ella lentamente.

—… Ya veo. — Susurró algo confundida. Hace tan solo unos instantes… Más lágrimas cayeron de sus ojos.

—… Esmeralda. — La llamó suavemente.

Ella seguía mirando el suelo.

Cásate conmigo.

. . .

Lo miró sin poder creérselo, ¿a qué estaba jugando? ¿Cómo podía pedirle algo así…? ¡Ella era un peligro! ¿Por qué él no lograba comprender eso?

—… Debes estar bromeando, ¿verdad? — Deseaba que él se riera y le dijese que era mentira, aunque eso significara destrozar su alma.

No estoy bromeando, ¿crees que sí?

No, no, no… Lo podía ver, en sus ojos… Él no estaba mintiendo… Necesitaba hacer que él cambiara de idea…

Sí, porque todos ustedes, malditos bastardos miserables… son iguales. Me querrás en tu cama y luego me mandarás a matar para buscarte a otra, como lo hizo mi padre con mi madre.

Un momento… ¿De verdad había dicho eso…? ¿Desde cuándo su padre era un tema de conversación? La última vez que lo había visto había sido cuando mató a su madre… Esa fue la primera y última vez que lo vio… ¿Verdad?

Se puso de pie y salió de su habitación, ignorando que Atem la estuviese llamando. Siguió caminando lo más rápido posible, pero se detuvo cuando escuchó su voz.

¿Por qué lo haces? ¿Por qué me quieres alejar? — Estaba molesto, estaba segura. Bueno, días de desprecio e indiferencia hacia él…— ¿Crees que eres la única sufriendo?

Yo nunca dije eso. — Se giró a verlo con ira contenida, pero más que todo… Dolor.

Entonces contéstame. Contesta a lo que te pregunté una vez y que nunca me contestaste. — Se acercó a ella. — ¿Qué tiene de malo amar? ¿Qué tiene de malo amarte como te amo ahora?

—…— Sollozó. — Cállate, no digas tonterías…-

¿Es una tontería amarte? — Esmeralda apretó los puños. — Dime… Contéstame algo más… Y no me mientas. — Tomó su mano e hizo que la posara en su pecho, donde sentía latir su corazón con prisa. — Lo que me sucede aquí adentro… ¿A ti también te pasa?

—… No. — Trató de zafarse conteniendo otro sollozo.

¿Por qué me mientes? ¿Temes a que te lastime? — Ella no contestó, ella sabía que lo que decía era verdad. — Esmeralda… Yo jamás… Te juro que jamás te haré daño. Incluso si llegas a odiarme, bien, podrás irte… Dejaré que te vayas… Pero al menos contéstame.

Abrió sus ojos con sorpresa… Le estaba diciendo… Que era libre de poder decidir… Ir o quedarse. Amarlo o despreciarlo una vez más…

—… Yo quiero…

—…— Vio a Atem apretar los labios, parecía temeroso de su respuesta.

Comenzó a llorar nuevamente.

—… Quiero ser feliz. — Contestó sinceramente. —… A tu lado.

Atem se acercó a ella y la estrechó entre sus brazos. Ella correspondió su gesto. No podía describir como se sentía en ese momento… No podía… Era algo… Tan maravilloso que definitivamente era imposible de explicar.

. . .

Sin embargo, no podía evitar pensar que algo seguía sin estar bien…

Continuará…

Me di cuenta que se estaba haciendo muy largo, así que tendrá que haber una tercera parte XD Espero que les haya gustado!

Rossana's Mind cambio y fuera!

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