HOLA, GENTE! TANTO TIEMPO! Enserio discúlpenme, pasé por momentos realmente malos, espero que comprendan, porque estuve mal de salud, los putos proyectos del colegio y también porque surgió un problema económico por ahí, así que no tuve tiempo para estar cerca del computador, hasta hace poco pude lograrlo!
Espero una vez más, que comprendan, todos los fics de YGO ustedes saben muy bien que SI LOS VOY A TERMINAR! Para los que dudan, no lo hagan, puede que me tome meses, incluso años, como me pasa con algunos fics, especialmente "Eternidad", porque estoy a punto de terminarlo.. Jejeje les mando abrazos, porque extraño hacer esto!
VAYAMOS AL CAPÍTULO!
Capítulo 7: Bienvenido a mi vida.
Anzu caminaba al lado de Esmeralda, que estaba en silencio mirando hacia adelante, con pasos suaves y lentos, pero realmente firmes, dándole a la joven un aire de intimidación. Atrás caminaban sus amigos en silencio, porque ciertamente, había que ser honestos. Le temían de algún modo a la de cabellos negros. Sus ojos rojos parecían brillar más con el brillo del atardecer que los alumbraba. La castaña miró el suelo, realmente incómoda. La antigua reina de Egipto quería hablar con ella, pero… ¿Sobre qué? Aunque claro, no podía decirlo allí tan simple, los demás estaban presentes.
— Hablaremos de ello después, cuando tus amigos se vayan.
—… ¿Eh? — La miró con suma sorpresa. — Yo no…
— Leí tu mente. Tener al Leviatán como la criatura que 'define' tu alma, tiene sus ventajas y desventajas. — Miró finalmente a Anzu. — Atem creció con los tres Dioses Egipcios en su interior, ¿sabes? Tienes la capacidad de invocar más criaturas, sin embargo solo una define tu alma. Es decir, que aquellos que llevan más de una, poseen un poder realmente alto, que te puede llevar a distintos caminos, dependiendo de tus decisiones y el destino que debes cargar en tus hombros. Puede que se fusionen en uno solo para llegar al máximo nivel, como me sucedió a mí con el Leviatán. Eran demonios, la mayoría de ellos provenientes del reino de las sombras, otros creados por mi propio temor y oscuridad que me rodeó tantos siglos.
—… ¿Sentiste algo al llegar al… máximo nivel?
—… Sinceramente no. Debió ser el shock. Tú lo viste, ¿no? — Volvió a apartar sus ojos de ella. — Mi pasado. — Anzu tragó duramente saliva, aun sensible por los visto. Tanto ella como Atem habían visto todo en perspectiva de Esmeralda, también habían sentido cada emoción, sentimientos y, por supuesto, cada dolor tanto físico como emocional, aunque el tricolor de ojos carmesí aún no recordaba del todo. Tembló ante el recuerdo, los escalofríos y el espantoso dolor de la pelinegra siendo violada por su propio padre. — Lo siento. — Volvió a mirarla con sorpresa. — Debiste haberte espantado.
—… Tú lo estuviste, no yo. — Le corrigió.
—…— Sonrió con honestidad, sorprendiendo una vez más a Anzu. — Aprecio tu preocupación, Anzu. De verdad, pero de verdad temo que con esto tú podrías salir peor que yo. Y si eso sucede, puede que ninguno de los dos vuelva a levantarse. — Cerró los ojos mientras borraba su sonrisa, dejando mostrar una fría expresión.
—…
Comprendió a quiénes se refería. Pero, ¿por qué…?
.
.
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Si algo malo le pasaba a ella, ¿Esmeralda y Atem no podrían continuar?
—… Eres más importante y apreciada de lo que piensas, Anzu. Nunca lo olvides, y que nadie te diga lo contrario.
El corazón le comenzó a latir con rapidez. No comprendía, era realmente extraño… Anzu estaba segura que Esmeralda amaba a Atem, o… Lo hizo alguna vez, y ahora no podía hacerlo por las restricciones del Leviatán y su propia carencia de aprecio hacia él, pero… La castaña también tenía fuertes sentimientos hacia Atem… Ambas se podían considerar como "rivales", pero no parecían serlo en absoluto. Es más, parecían muy buenas amigas. Conoció a chicas así, que aunque miraban al mismo chico, seguían siendo amigas… Pero a Esmeralda la había conocido hace unos días… ¿Por qué le había tomado tanto afecto en tan solo segundos y viceversa? Porque sabía muy bien que la dueña del Sello de Orichalcos también la quería como una amiga…
— ¡Adiós, chicas!
Ambas se giraron para ver como Honda y Jonouchi se iban a sus respectivas direcciones para sus casas. Solo quedaban ellas dos, Atem, Yugi y Zafiro. Los tres últimos avanzaron un poco más para tratar de hablar con el par de jóvenes, pero al parecer la cercanía de los tres hizo silenciar a Esmeralda.
— Oye, Esmeralda. ¿Así que eres la novia de Atem? — Preguntó Zafiro.
La pregunta les cayó como un balde de agua fría a Esmeralda y a Atem. A la joven por la indignación y rabia, y al faraón por la vergüenza.
— Anzu lo dijo.
Esmeralda le dirigió una mirada asesina a la castaña, quien se rió nerviosamente en respuesta.
— Mmph. — Bufó. — ¿Quién querría ser novia de este perdedor? ¡Claro que no! — Caminó más rápido.
Yugi dejó soltar un sonoro suspiro. No comprendía a las mujeres, mucho menos a las mujeres que pertenecían a otra época. ¿Quién lo haría? Atem se masajeó las sienes con su mano, un poco indignado por el comentario de su 'esposa', y a la vez avergonzado, porque Anzu había dicho eso.
—… ¿Entonces no es cierto? — Peguntó confundido.
—… Es complicado. — Dijo honestamente el tricolor menor.
—…— Silbó hasta soltar una carcajada. — Oigan, ¿me acompañan a una tienda de música? Quiero comprar unos discos.
Esmeralda sonrió un poco cuando decidió leer los pensamientos de Anzu y de Atem, pues ambos recordaron la vez que habían salido juntos y habían parado en una tienda como esa. Se preguntaba si Zafiro tenía planeado llevarlos a la misma.
—… Bien. — Contestó ella por todos.
— ¡Qué bien! ¡Vamos! — Agarró a Atem y a Yugi del brazo y salieron corriendo, mientras Anzu los seguía a paso rápido junto con Esmeralda.
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
— ¿Qué clase de música escuchas, Zafiro? — Preguntó la castaña.
— Escucho mucho tipo de música. — Se rió. — Pero generalmente escuchó rock. — Se encogió de hombros. — ¿Qué hay de ti?
—… Me gusta todo tipo también, aunque prefiero el pop y la música bailable. — Sonrió.
— ¿Quieres ser bailarina?
—… Sí. — Contestó un poco apenada. El chico era listo.
— ¡Qué bien! Eres muy bonita, y lo más probable es que sepas moverte, así que te deseo la mejor de las suertes para que puedas cumplir tu sueño. — Le guiñó el ojo.
La castaña sonrió aún más, entusiasmada de que el joven fuera tan honesto, pues sus ojos se lo decían. Luego se dio cuenta de algo en especial, Esmeralda había ido a uno de los aparatos del local donde podías escuchar una canción en específica. Desde que se había puesto los auriculares, no se había despegado de allí, se veía concentrada en la letra.
No era la única que observaba a Esmeralda, Atem también mantenía sus ojos rojos clavados en ella. Todas las preguntas que tenía, Esmeralda tenía las respuestas, pero ella no quería hablar, ni mucho menos dirigirle la palabra. Vaya que le había molestado a la pelinegra que él la abrazara. Y honestamente, se había sentido realmente cálido estrecharla en sus brazos, ese sentimiento que despertó perezosamente en él se encontraba más activo dentro de él. Pero también el sentirla contra su cuerpo, sintió una inmensa angustia, porque esa visión que vio… ¿Fue real? Sin contar que al tocarla, pudo haber jurado que el cuerpo de la joven era realmente frágil, a pesar de ser realmente hábil. Qué ironía…
Dio un respingo cuando ella lo descubrió observándola, quien hizo una mueca, se quitó los audífonos y apartó sus ojos de él mientras caminaba a ver otros discos. Atem suspiró mientras sentía otra mirada en él. Fijó sus ojos en Anzu, quien rápidamente apartó sus ojos de él, apenada. El tricolor se sonrojó e hizo una mueca. No le gustaba la situación, después de todo, la última vez que había hablado con Anzu había sido en una discusión. Es más, lo había abofeteado. Sin embargo le importaba muy poco eso, se sintió más herido cuando vio sus ojos azules llenos de lágrimas y enojo, dirigidos hacia él.
—… ¿Me perdí de algo? — Susurró Zafiro a Yugi.
—… No preguntes. — Pidió con voz cansada.
—… Bien. — Volvió a sonreír. — Después de todo, siempre hay una solución en ese tipo de cosas.
— Tienes razón. — Rio suavemente.
Anzu aprovechó de tomar el CD que Esmeralda había dejado en su lugar y lo analizó. Simple Plan. La primera canción en la lista, y que obviamente se reprodujo en el aparato, se llamaba "Welcome to my life". ¿Por qué a la joven le interesaría esa canción?
— Ese grupo es genial. — Dio un respingo para ver a Zafiro detrás de ella. — La primera canción también me gusta, de alguna forma, creo que representa a Esmeralda. — La señaló disimuladamente.
—… ¿Por qué?
— Tú solo escucha la canción.
—… Está bien. Pero no tengo dinero.
— ¡Oh, vamos! Escucha la canción en internet. — Le sugirió. — ¿Tienes computadora? — Ella asintió. — Entonces escúchala en tu casa y listo.
—… Bien. — Luego notó que el chico traía como 10 CD en la bolsa transparente. — ¿Ya compraste?
— ¡Sí! Ahora vámonos. — Se rió.
Los demás asintieron sin rechistar.
— Yo tengo que irme. — Anunció la antigua reina, llamando la atención de todos. — Tengo cosas que hacer.
— ¿Qué cosas? — Preguntó Zafiro. Esmeralda le dirigió una fría mirada llena de indiferencia a los cuatro.
—… Cosas. — Repitió y se fue al lado contrario al que tenían pensado ir todos.
Los demás planearon ir a la casa de la ojiazul un rato, a sugerencia de la misma Anzu, de hecho quería levantar la tensión que se había provocado por la culpa de Atem y Yugi, que se lanzaban miradas significativas entre ellos, dejándola fuera junto con Zafiro de los pensamientos de los Muto.
Entraron a la casa de la ojiazul y notaron el silencio del interior de la casa.
—… ¿No hay nadie? — Preguntó Yugi. — ¿Dónde están tus padres?
— De viaje. — Sonrió. — Bueno, no importa. Más espacio para nosotros. — Bromeó.
Subieron a la habitación de la castaña y dejaron sus cosas. Zafiro corrió hacia el computador de la castaña, sorprendiendo a todos.
—… ¿Qué haces? — Preguntó el joven de ojos rojos.
— Quiero mostrarle los subtítulos de una canción a Anzu. Si quieren, también véanla. — Ofreció con amabilidad mientras tecleaba con velocidad. — ¡La encontré! Acérquense, esta es la canción que Esmeralda estuvo escuchando en la tienda.
Los tres se acercaron, interesados, especialmente Atem y Anzu.
¿Alguna vez has sentido que te derrumbas?
¿Alguna vez te has sentido fuera de lugar?
Como si de alguna manera no pertenecieras, y nadie te comprende
Vaya, el ritmo de la canción era pacífico y de cierto modo, gracias a la letra realmente angustiante. Los leían con cierta incomodidad la letra, mientras que Zafiro seguía sonriendo mientras la leía.
¿Alguna vez has querido huir?
¿Te encerraste en tu habitación?
Con la radio a todo volumen,
Para que nadie te escuche gritar
Atem pestañeó luego de leer las últimas frases. Una visión se coló en su mente, estaba corriendo hacia su habitación porque escuchaba los gritos de cierta joven que gritaba entre sueños, suplicando que la dejaran en paz.
¡No! Tú no sabes cómo es
Cuando nada se siente bien
¡Tú no sabes cómo es ser como yo!
Anzu se tensó, recordando las memorias de la pobre joven de cabellos negros. Ella no podía imaginar el dolor que pasó ella, aunque lo hubiese sentido en sus sueños, nada se siente por completo real… Si ella sufrió en la inconsciencia, ¿cómo habría sido realmente para Esmeralda?
Ser herido,
Sentirse perdido,
Ser abandonado en la oscuridad,
Ser pateado,
Cuando has caído
Sentir como si te hubiesen empujado
"¡Mírate, estás ahí llorando llena de mocos, suplicando por una madre que no vas a tener porque no te la mereces!..."
"Si te miraras… Solo inspiras lástima… Eres de tan poco espíritu como yo fui una vez… Entérate de una vez…"
"¡TE CONCEBÍ CON ASCO Y TE PARÍ CON ODIO!"
Anzu y Atem sintieron un escalofrío recorrerles desde la columna hasta el cuello, recordando esas frías y crueles palabras. Nunca creyeron que existiesen insultos tan horribles como para destruir emocionalmente a una persona. Especialmente si esta estuvo encerrada, alejada de la luz desde su nacimiento.
Estar a punto de quebrarte
Y nadie está ahí para salvarte
¡No! No sabes cómo es…
Bienvenido a mi vida.
Yugi miraba de reojo las expresiones de su ancestro y de su amiga, un poco incómodo. Esos dos estaban ocultando algo que les perturbaba al punto de causarles horror, parecían traumatizados por algo. Y tenía que ver con Esmeralda… Dudaba que les hubiese hecho daño, porque sentía que la pelinegra no era mala persona, solo que tomaba medios que no eran correctos.
¿Quieres ser alguien más?
¿Estás harto de sentirte rechazado?
¿Estás desesperado por encontrar algo más antes de que tu vida acabe?
Yugi, de alguna manera, estaba seguro que Esmeralda le tenía cierta envidia a Anzu. Y no, no por su belleza, no tenía nada que ver con lo físico. Era su personalidad, o más bien, su alma. Porque Esmeralda había creado una criatura oscura gracias a esos pensamientos sombríos, esos tormentos, pesadillas, monstruos interiores, terror, odio, dolor. Se preguntaba cómo hubiese sido Esmeralda si no hubiese creado el Sello de Orichalcos… ¿Hubiese sido como Anzu? No tenía idea.
¿Estás atrapado en un mundo que odias?
¿Estás harto de todos los que te rodean?
Con sus grandes sonrisas falsas y estúpidas mentiras
Mientras tú sangras por dentro
¡No! Tú no sabes cómo es
Cuando nada se siente bien
¡Tú no sabes cómo es ser como yo!
Ser herido,
Sentirse perdido,
Ser abandonado en la oscuridad,
Ser pateado,
Cuando has caído
Sentir como si te hubiesen empujado
Estar a punto de quebrarte
Y nadie está ahí para salvarte
¡No! No sabes cómo es…
Bienvenido a mi vida.
Zafiro no parecía estar perturbado, el comprendía la canción, la había escuchado muchas veces, porque él también se había sentido de esa forma. Su padre era un asco con él y nunca tuvo amigos, así que fingir una sonrisa y ser amable con todos los que te rodeaban con el fin de descubrir si las personas a su alrededor eran una basura, y muchas veces tuvo "cercanos" de ese tipo. Así que los lazos afectivos ya le daban igual, él no sabía el concepto de apreciar algo o a alguien, como pudo leer en los ojos color sangre de Esmeralda. La angustia lo recorría aunque no lo aparentara, así como a Anzu en sus ojos zafiros.
Y… Él tenía una gran carga en los hombros, y un gran temor de fracasar y que las consecuencias fueran las peores. Así como se veían en los ojos de Atem.
Nadie te mintió directo a la cara,
Nadie te apuñaló en la espalda,
Debes pensar que estoy feliz
Pero no voy a estar bien
Sin que nadie lo notara, la sonrisa de Zafiro se fue borrando. Mentiras, traiciones, hipocresía… Su padre le había mentido, sus amigos lo habían traicionado, y como premio mayor, tanto ellos como su padre eran realmente hipócritas…
Anzu cerró un segundo los ojos con fuerza, la canción le había llegado profundamente en su corazón. Hubiese sido menos de no ser por… Ra, los recuerdos de Esmeralda, vividos tan reales… El dolor, la desesperación, el pánico…
Todos siempre te dieron lo que querías,
Nunca tuviste que trabajar, siempre estuvo ahí
Tú no sabes cómo es…
Cómo es…
Ser herido,
Sentirse perdido,
Ser abandonado en la oscuridad,
Ser pateado,
Cuando has caído
Sentir como si te hubiesen empujado
Nuevamente esa visión. Atem sentía como su corazón latía, angustiado por la memoria. Era real. Esa visión de Esmeralda gritando, sollozando y suplicando por el niño en su vientre, con su padre encima de ella torturándola… Matando a su bebé…
El hijo de ambos.
Estar a punto de quebrarte
Y nadie está ahí para salvarte
¡No! No sabes cómo es…
. . .
Ser herido,
Sentirse perdido,
Ser abandonado en la oscuridad,
Ser pateado,
Cuando has caído
Sentir como si te hubiesen empujado
Estar a punto de quebrarte
Y nadie está ahí para salvarte
¡No! No sabes cómo es…
Bienvenido a mi vida.
. . .
Bienvenido a mi vida
. . .
Bienvenido a mi vida
— ¿Y bien? ¿Les gustó? — Se rió de las caras del trío. Cada uno con una mueca de incomodidad. No le importaba y mucho menos quería saber el por qué. — Parece que tenemos a unos masoquistas por aquí. — Bromeó.
— No es divertido, Zafiro…— Se rió con nerviosismo el menor.
—… Huh… Yo… Tengo que irme. — Anunció el tricolor mayor mientras salía de la habitación de la castaña.
— ¡Qué te vaya bien! — Agitó su mano animadamente el pelinegro de ojos azules.
Anzu siguió con la mirada a Atem, hasta que decidió hacerlo con sus propios pies. Sin embargo se detuvo en medio de las escaleras al verlo estar a punto de abrir la puerta.
—… ¿Atem?
El de ojos carmesí se detuvo abruptamente cuando escuchó la voz de Anzu, dirigiéndose a él. Había notado que la castaña le evadía, y supuso que era porque seguía molesta. Sinceramente le sorprendía que estuviera allí, hablándole. Se giró y caminó hacia el principio de las escaleras.
—… ¿Qué sucede?
—… Huh… Yo… Verás… Me preguntaba si… Te encontrabas bien.
—… Estoy… Comenzando a recordar. — Le confesó.
La ojiazul sintió una presión en el pecho, pero decidió ignorarla. Había decidido que la felicidad del faraón residía también en la de Esmeralda. Ambos merecían una segunda oportunidad.
—… Eso es bueno…— Le sonrió con amabilidad. — Te ayuda a conocer tu pasado, tu propósito y tu relación con las personas con las que convivías.
—…— La miró detenidamente a los ojos, miró unos segundos el suelo hasta que volvió a mirarla. —… Anzu, yo…— La vio terminar de bajar las escaleras. — Lo lamento.
—…— Lo miró con el ceño fruncido. —… ¿Por qué te disculpas?
— Tú sabes a lo que me refiero…— No pudo evitar apartar sus ojos de ella. Anzu era una buena amiga, un ángel, Ra, él no la merecía, ni siquiera como amiga. Involucrándola de esa manera en una situación tan peligrosa, sobre todo el hecho que ella tuviese sentimientos por él.
—… ¿Hablas de…?
— Estaba cegado de rabia, pero al comenzar a recordar… Creo que Esmeralda tiene sus motivos… Sin contar que…— Tembló ligeramente. La castaña respondió a su temblor, sabía lo que estaba pensando. —… Estoy recordando lo que me mostró inconscientemente hace días.
—… Yo… Los recuerdo. Todas sus memorias. — Le dijo honestamente. El faraón la miró con suma sorpresa en sus ojos escarlata, provocando un escalofrío en Anzu. Sus ojos eran rojos… Y no podía evitar recordar el tiempo en que estuvieron tras Dartz. Puede que sus ojos fuesen de otro color en aquel entonces, pero estaban apagados, carentes de luz. Así como ese mismo momento en que lo miraba a los ojos. —…— Sintió unas enormes ganas de llorar, pero no lo demostró. —… Todo estará bien. No tienes por qué disculparte conmigo. — Le sonrió.
—… Te lastimé, Anzu.
— No lo hiciste, de verdad.
—… "No mientas, Anzu… No mientas…"— Pensó dolorosamente el tricolor. La reacción de que él tuvo a una mujer a la que amó hace años en su vida pasada, había dejado a la bailarina realmente abrumada. Podía leerlo en sus ojos, estaba más que claro. —… ¿Segura?
— Sí. — Se rió con suavidad. — Todo está bien…-
Fue interrumpida ante un estruendo proveniente de afuera. El artículo del faraón se activó repentinamente, provocando que este saliera corriendo, seguido de la castaña. Allí estaba Jonouchi corriendo de una criatura oscura con un sello en específico en la frente, ojos rojos y unos colmillos enormes.
—… ¡¿Por qué rayos siempre estás en problemas, Jounouchi?! — Gritó la castaña.
— ¡No me culpes! Este grandulón apareció de la nada… ¡Y comenzó a perseguirme…!— Se agachó cuando este utilizó sus garras, tratando de desgarrarlo. — ¡Mierda…! ¡Que alguien…!
La castaña se giró para pedirle ayuda al faraón, sin embargo se paralizó al verlo estático, observando la escena en un semblante ausente, su expresión casi nula. Se asustó aún más cuando sus ojos rojos brillaban más de la cuenta, mientras que el aura dorada que lo rodeaba comenzaba a tornarse en un tono verdoso, casi calipso. El sello comenzó a dibujarse en su frente, sin embargo él no reaccionaba.
—… ¿Atem…?— Le llamó, sintiendo como si su corazón estuviese en su garganta. Tocó su hombro, y notó que su cuerpo estaba helado. —… Oye… ¡¿Estás bien?! ¡Contéstame! — Se puso en frente de él y lo sacudió de los brazos. — ¡Hey! ¡Vamos, Atem!
¿Qué le estaba pasando?
Jonouchi cayó al suelo, cerca de la castaña y del tricolor. Luego, Yugi y Zafiro salieron de la casa.
—… ¡¿Qué demonios…?!— Exclamó el ojiazul.
— ¡Ahora no, Zafiro…! ¡Te explicaremos después…!— Yugi le gritó, tratando de correr hacia el rubio, pero se detuvo cuando apareció una segunda criatura.
—… Oh no…
— ¡Estamos…!
— ¡Atem! — Gritó nuevamente la castaña. ¡Sentía que lo estaba perdiendo, Ra! Se paralizó cuando posó una mano en su pecho. Su corazón no latía… ¡¿Qué le sucedía?! — ¡Atem, contéstame, por favor! — Gritó, sintiendo que las lágrimas comenzaban a llenar sus ojos.
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— ¡Vete de aquí, pedazo de basura!
Todos se giraron para mirar a Esmeralda correr hacia los demonios con una increíble velocidad, empuñando una espada. Saltó y de un solo movimiento, los partió en dos a ambos. Sangre se desprendió de las criaturas, cayendo sobre la pelinegra. Suspiró con cansancio y miró a los presentes.
—… Supongo que les debo una disculpa. — Esa frase sorprendió a todos. ¿De qué se disculpaba? — Esas criaturas son mías, me distraje un poco y escaparon de mi cuerpo. — Explicó. Frunció el ceño y lanzó su espada directo hacia Anzu, quien dio un respingo.
Aunque el ataque nunca le llegó, pues Atem la había cargado en sus brazos y retrocedió unos cuantos saltos de la antigua Reina de Egipto.
—… ¿Qué demonios pensabas hacer? — Le advirtió.
— Nada. — Sonrió. — Sabía que reaccionarías. Debes dejar de paralizarte y ver como todo a tu alrededor se desmorona.
— No me di cuenta de que…
— ¿De que estabas paralizado? — Caminó hacia ellos, intimidándolos un poco. Recogió su espada y susurró algo que solo Atem y Anzu escucharon. Pues, no te acostumbres a ver como las personas que amas van cayendo al suelo. Si experimentas lo mismo que yo, entonces…— Una amarga sonrisa jugaba en sus labios. — Bienvenido a mi vida.
Les dio la espalda y se fue a paso lento de allí.
Continuará…
Se me había olvidado de qué trataba este fic XD, lo releí y ya me inspiré, espero que les haya gustado y tengan paciencia por favor, esto de escoger electivos, ser plan humanista o científico, sea cual sea, es complicado… Bueno, solo podré actualizar en fin de año que se está acercando, les deseo buena suerte a todos en sus objetivos n.n
Fighting!
Rossana's Mind cambio y fuera!
Reviews?
PD: Sé que algunos que me siguen aquí, siguen también 'Eternidad', tengan paciencia por favor DX De recompensa les subiré un One-Shot de Halloween Revolution-shipping ok? ByE!
