Fighting For The Malfoys

-Luchando por los Malfoys-


Capítulo 2 – Es un Hecho.

A la mañana siguiente, Draco despertó un poco sorprendido al encontrar que estaba solo en la cama. Podía oír a Hermione hablando con alguien en el salón, mientras el aroma del tocino revoloteaba en el aire.

Draco se levantó para investigar, pero antes de que tuviera la oportunidad de salir de la habitación, la nueva lechuza suya y de Hermione comenzó a llamar su atención desde su jaula. Se la habían comprado juntos varias semanas atrás, pero todavía no habían llegado a usarla. Hermione la había llamado Polly como forma de tributo a Sophie, quien estaba obsesionada con comer el jarabe de las flores Polly violetas.

Draco se acercó a la jaula y dejó salir a la lechuza, que comenzó a volar en círculos encima de la cama hasta que él abrió la ventana, para que pudiera salir. Una vez que se marchó, él finalmente pudo encaminarse hacia la parte delantera del apartamento.

Hermione estaba traqueteando en la cocina mientras hablaba animosamente por su celular.

-Sí, estoy extremadamente emocionada… sí, estaríamos encantados de ir a cenar esta noche para celebrar… - rió - ¡Mamá! Asegúrate de mantener a papá en su lugar… oh, ¿sus padres? No creo que puedan asistir esta noche… sí, probablemente la semana que viene tampoco… umm, déjame preguntárselo y te responderé después…

Draco se aclaró la garganta. Hermione levantó la mirada de lo que estaba haciendo y sonrió al verlo.

-Lo siento, chicos, pero mi prometido finalmente despertó, así que tengo que irme… sí, sí, iremos esta noche… ¡Gracias! Los amo también… muy bien, ¡Hasta pronto! – Hermione colgó la llamada y dejó que el tocino y los panqueques se dieran vuelta solos mientras se arrojaba a los brazos de Draco – Buenos días, futuro esposo. ¿Dormiste bien? – le preguntó, mientras le daba millones de besitos en los labios.

Draco rió antes de tomarle la cabeza y atraerla para uno más profundo – Sorprendentemente sí, considerando que solo dormimos unas cuantas horas.

El teléfono comenzó a sonar de nuevo, y Hermione dejó que Draco fuera a ver quién era. Rió cuando notó el nombre en la pantalla – Es Sophie, de nuevo. ¿Deberíamos sacarla de su miseria y responder?

-Déjala sudar un poco más. Voy a verla en una hora, después de todo – dijo Draco, caminando hacia ella y sacándole el teléfono de las manos – Entonces, ¿iremos a cenar a casa de tus padres esta noche?

-Sí, espero que no te moleste – dijo Hermione, regresando a la cocina – Por cierto, ¿ya te mencioné lo mucho que amo esa cosa? – señaló hacia el celular - ¿Sophie y Phillip ya te explicaron cómo consiguieron que esta tecnología funcionara en el mundo mágico?

-Un proceso muy complicado y caro que les permitió filtrarse en los salépites muggles.

-Satélites, Draco.

-Sí, eso dije.

Hermione rodó los ojos.

-Como iba diciendo, es muy complicado y costoso lograr que eso suceda, especialmente considerando el hecho de que no tenemos mucho capital. Por ahora, Seth es el único de nosotros que puede hacerlo. Ahí reside la necesidad de buscar inversores.

Hermione lo miró y frunció el ceño – Realmente me gustaría que te dejaran ayudarlos con eso. Quizás entonces no tendrías que trabajar hasta tan tarde todo el tiempo.

-Phil y Sophie me dejaron muy en claro que no quieren nada de dinero asociado a mi padre – dijo Draco, abrazándola por detrás y descansando su cabeza en los hombros de ella.

-Hablando de tu padre, ¿vas a contarle a él y a tu madre sobre esto? – preguntó ella, jugueteando con el enorme anillo en su dedo antes de usar su varita para voltear un panqueque.

-Por supuesto que sí – dijo él.

Polly entró en la habitación y se robó uno de los panqueques terminados que había en un plato.

-Ah, justo a tiempo. Les enviaré una lechuza ahora mismo – Draco caminó hacia el escritorio en la sala y tomó un pergamino, tinta y pluma.

Estaba a punto de comenzar a escribir cuando Hermione le dijo – Draco, espera – Ahora estaba parada detrás de él y posó su mano sobre la suya para detenerlo - ¿Realmente quieres que tus padres se enteren de esto mediante una carta¿ ¿No crees que deberíamos decírselo en persona?

-No – dijo él, quitando su mano del camino – Les contaste a tus padres por teléfono celular, lo que es un equivalente Muggle de una lechuza.

-Bueno, eso es distinto. Mis padres están felices por esto. Mientras que los tuyos… bueno, ambos sabemos que no les agrado mucho.

-Mi padre no te odia.

Hermione sonrió con burla – "No me odia" está muy lejos del agrado, e incluso mucho más de la aceptación. Te dijo que te apoyaría si tú eligieses estar conmigo, pero no dijo si eso se extendía hasta el matrimonio.

-Estoy bastante seguro de que lo asumió.

-Por favor, hazlo por mí, Draco. No te pedí mucho en lo que concierne a ellos, pero creo que esto es realmente importante. Te guste o no, ellos dos van a ser parte de nuestras vidas. Deberíamos al menos comenzar todo como corresponde.

Draco suspiró – Bien. Por ti. – dijo él. Hermione sonrió ampliamente antes de envolver sus brazos alrededor de su cuello y besar su mejilla – Les escribiré ahora y los invitaré a cenar el Sábado. ¿Será eso suficiente?

-Sí, eso será perfecto – dijo Hermione antes de regresar a la cocina.

Draco garabateó una nota rápida y la colocó en la patita de Polly. Para cuando la envió, Hermione ya tenía el desayuno servido en la mesa. Él caminó hacia allí y con gusto se unió a su hermosa prometida en su primera comida con nuevos títulos.

XXX

En un intento de molestar a Sophie mucho más de lo que ya estaba, Draco decidió llevar a Hermione al trabajo y llegar unos minutos tarde al suyo. Y aunque Hermione no aprobaba que él llegara tarde, estaba feliz por tener compañía, incluso aunque solo tuviera que aparecerse en el ministerio.

Ambos se aparecieron juntos, besándose, como siempre lo hacían. Ambos amaban la sensación de estar apretados por fuerzas más fuertes que la naturaleza mientras lo hacían.

Draco y Hermione caminaron de la mano hasta que estuvieron justo fuera de la entrada. Los magos y brujas a su alrededor los miraban, como siempre. Nadie sabía muy bien qué pensar del ex Mortífago y la famosa hija de muggles como una pareja. Definitivamente les tomaba mucho tiempo acostumbrarse, incluso a ellos mismos.

Antes de que Draco se marchara, Hermione arrojó sus brazos alrededor de su cuello y le dio un entusiasta beso de despedida. Cuando terminó, lo abrazó más cerca de ella y le susurró al oído – Desearía haberme quedado en casa hoy y celebrar un poco más.

Draco rió – También yo, amor, pero Phil no habría dudado al dispararme una maldición asesina.

El celular en el bolsillo de Draco comenzó a vibrar. Ambos se miraron y rieron – Creo que en realidad, Sophie es tu mayor amenaza en este momento.

No era broma. Draco le dio un último beso antes de soltarla y voltear para marcharse, accidentalmente chocándose justo de frente con Ron Weasley.

-Lo siento – dijo Ron, antes de notar a quien había golpeado. Cuando se dio cuenta, su rostro cayó – Oh, eres tú.

Harry llegó detrás de él. Ambos miraron a Hermione, quien jugueteaba con el anillo en su dedo. Por un instante, ella había considerado esconder la mano, pero rápidamente decidió no hacerlo. Draco jamás le dejaría hacerlo sin protestar.

Ron notó el anillo primero – Dijiste que sí al instante, ¿verdad?

Draco le frunció el ceño - ¿Cómo te atreves…

-Draco, está bien – dijo Hermione, sosteniendo su mano en alto para evitar que él se abalance sobre el pelirrojo – Sí, Ron, dije que sí al instante.

Las orejas de Ron se tiñeron de un intenso color rojo. Justo unos seis meses atrás, él le había preguntado lo mismo que Draco, solo que ella le había dicho que debía pensarlo y luego le pidió un tiempo. No hay necesidad de aclarar que su rompimiento se había vuelto permanente, y aunque Ron declaraba que no le importaba, era difícil para él no sentir resentimiento hacia ella por escoger a alguien que él siempre había odiado en su lugar.

-Felicitaciones, Hermione – dijo Harry, posando una mano en el hombro de Ron para mantenerlo quieto y en calma.

El sonrojo de Ron se apagó y pudo mirarla a los ojos con éxito – Seh, felicitaciones.

Él se encaminó hacia adentro, pero Harry esperó a que Hermione le diera a Draco un último beso antes de entrar junto a ella. Al menos las felicitaciones de él sonaron sinceras.

Draco la miró alejarse hasta que su tupida cabellera estuvo fuera de su campo de visión. Su celular comenzó a vibrar de nuevo en su bolsillo. Rió. Sin otra razón para prolongar la tortura de Sophie, Draco se desapareció del Ministerio para reaparecer en su propia oficina. Ella estaba sentada en su escritorio y lo esperaba con llamas en los ojos, con su rostro, normalmente bello, distorsionado en una mueca horrorosa.

-Dggaco Malfoy, ¡más te vale tenegg una buena excusa pagga no habeggme ggespondido anoche! ¡Y esta mañana!

-¡SOPHIE! ¡Estaba ocupado comprometiéndose! – Phillip gritó desde el otro lado del pasillo antes de entrar a su oficina - ¿Cuántas veces tengo que decirte que dejes a Draco en paz? – él miró a Draco, cuyo rostro tenso no daba ningún tipo de señal – Estás comprometido, ¿verdad, colega?

Draco no dijo nada. Caminó hacia su escritorio, tomó algo de su trabajo de uno de los cajones y se sentó – Preferiría no hablar sobre eso – dijo finalmente.

Sophie jadeó, comenzando a lagrimear mientras arrojaba ambos manos a su rostro, para cubrir su boca en forma de una perfecta O – Dggaco, no… Heggmione nunca… pogg favogg, dime que ella no te dijo… le mandaggé una lechuza ahogga mismo, ¡y la pondggé en su lugagg!

-Por favor no lo hagas, Sophie. No te incumbe.

-Espera… ¿hablas en serio? – preguntó Phillip - ¿De verdad que te dijo que no?

Draco se mantuvo en silencio, pero se estaba volviendo cada vez más complicado contener la sonrisa.

-Oh, ¡por favor! ¡Está jodiéndolos! – Caroline se apareció en la oficina – Diles que estás jodiendo con ellos, Draco. Todos sabemos que ella te dijo que sí. Esa chica está demasiado enamorada como para incluso considerar la otra opción.

Sophie y Phillip miraron esperanzados a Draco. Él miró a Caroline y rompió en una sonrisa mientras sacudía su cabeza. Además de Hermione, ella era la única que conseguía ver a través de toda su mierda. Él no estaba seguro de si le agradaba eso de ella o no. Finalmente, miró a sus amigos y dijo – Por supuesto que me dijo que sí. ¿Realmente lo dudaron?

Sophie dejó escapar un fuerte grito y comenzó a saltar de arriba abajo. Phillip sonrió y rodó sus ojos – Maldito bastardo – dijo.

-Seth, ¡es positivo! – exclamó Caroline.

Casi instantáneamente, el quinto y último miembro de Thinx, Seth, se apareció en el salón con una botella de champagne. La abrió mientras Caroline transfiguraba cualquier objeto que pudiera encontrar en el escritorio de Draco en copas.

Draco se levantó y Sophie saltó a sus brazos - ¡Cuéntamelo todo! ¿Dónde lo hiciste? ¿Cómo lo hiciste? ¿Qué le dijiste? ¿Qué dijo ella? Oh, por Merlín, ¿pogg dónde debeggíamos comenzagg?

-Deja respirar al pobre hombre, Soph – dijo Phillip, colocándole en las manos una copa de champagne – Todavía no ha pasado ni doce horas de su compromiso.

-¡No sabes eso! Dggaco, ¿a qué hogga se lo pggopusiste?

-¿Realmente es eso importante? – preguntó Draco, tomando su copa de champagne que Caroline le extendía. Sophie lo miró expectante. Él rodó sus ojos – Fue justo después de las diez – de acuerdo a su nuevo reloj que ahora sí funcionaba, y que acababa de abrir, un momento antes.

-¿Por qué tan tarde?

-Uh… estábamos celebrando nuestro aniversario. ¿Qué creen?

-Oh – Sophie elevó sus cejas sugestivamente.

-¡Un brindis! – dijo Phillip, sosteniendo en alto su copa. Todo el mundo lo secundó – Por Draco Malfoy y Hermione Granger. La pareja más incompatible y peleadora que conocí en mi vida. Y así, de alguna forma, funcionan.

-¡Salud, salud!

Draco rió – Que discurso tan adorable – dijo él antes de chocar su copa con la de todos, y tomar un sorbo de su champagne.

-¡Tienes que dejaggnos llevaggte a ti y a Heggmione a bebegg algo pagga celebggagg! Pogg favogg, pogg favogg, ¿puedes?

-Supuestamente iremos a cenar con los padres de ella esta noche.

-¿Y después? – preguntó Sophie con los ojos amplios llenos de esperanza.

-Supongo que eso está bien.

-Probablemente deberías preguntarle a ella, Soph. Todos sabemos que los hombres pierden sus derechos de tomar decisiones una vez que aceptan el gran compromiso.

-Tú no lo peggdiste.

Draco, Phillip, Caroline y Seth intercambiaron miradas de reconocimiento y rieron.

Sophie rodó sus ojos – Lo que sea. Entonces iggé a enviaggle una lechuza a la jefa de esta paggeja. – rápidamente desapareció de la oficina.

Se escuchó un fuerte golpeteo en la ventana de Draco. Él miró hacia afuera y vio a Polly revoloteando cerca. Tenía una enorme carta en el pico, sellada con la insignia de la familia Malfoy. Él gimió antes de dejarla entrar. La lechuza dejó caer el sobre en el escritorio.

-¿Correo tan temprano por la mañana? – preguntó Phillip.

Draco asintió – Por sobre todas las cosas, los Malfoy son eficientes – rasgó el sobre y se encontró con la caligrafía perfecta de su madre.

-¿Malas noticias? – preguntó Caroline, notando el modo en que el rostro de él caía con cada palabra que reía.

Draco volvió a asentir – Horribles. Hermione y yo iremos a cenar con mis padres este sábado – Y eso que él esperaba que ellos declinaran la oferta. Debió pensarlo mejor. Draco pasó saliva. No había modo en que eso fuera a terminar bien.

XXX

Después de cenar con sus padres, Draco y Hermione fueron al Caldero Chorreante, donde sus amigos claramente habían comenzado a celebrar sin ellos.

Sophie chilló con alegría al verlos. Corrió hacia Hermione y se arrojó a ella con demasiada fuerza, casi logrando que ambas cayeran.

Draco tenía su brazo alrededor de la cintura de Hermione, y pudo estabilizarlas antes de que tuvieran alguna chance de caer.

-¡Déjame vegglo! ¡Déjame vegglo! – exigió Sophie, tomando la mano de Hermione y evaluando el enorme anillo.

-Sophie, ¡tú me ayudaste a elegirlo! – Draco rodó sus ojos.

-¿Y? siempgge se ve difeggente cuando lo tiene puesto.

Todos fueron hacia la mesa donde Phillip ya había ordenado una botella de champagne. Seth y Caroline también estaban allí y, muy poco después de que Draco y Hermione tomaran asiento, Harry y Ginny llegaron. Ninguno se mostraba especialmente feliz con el compromiso, pero intentaron apoyar a Hermione lo mejor posible.

-Buenas noches, Potter, y Pottercita – dijo Draco, asintiéndoles brevemente a modo de saludo - ¿No viene la Comadreja hoy?

Ginny entrecerró sus ojos en su dirección - ¿Qué crees tú?

Draco se encogió de hombros – Le envié una lechuza a Astoria, y ella dijo que trataría de conseguir que viniera. Pensé que tendría éxito, considerando que él está colado por ella.

-¡Él no está colado por ella! – exclamó Ginny.

Miró a Harry para asegurarse, pero él estaba pretendiendo estar interesado en la copa de champagne que Sophie le había pasado. Por supuesto, sabía que era cierto. Ginny solo se negaba a creerlo, porque odiaba el hecho de que su hermano terminara con una Slytherin. Cuando se habían conocido, les había demostrado su apoyo pensando que solo sería un rápido amorío para superar a Hermione, pero ya habían pasado cerca de tres meses y esos dos no mostraban ninguna señal de que su separación estuviera cerca.

Decidiendo dejar el tema, Ginny tomó asiento y rápidamente se bebió una copa de champagne. Después de dejarla con fuerza en la mesa, miró a Hermione muy seriamente y dijo - ¿Estás completamente segura de que no quieres ser mi cuñada?

Draco dejó salir un fuerte - ¡JÁ! – pero Hermione estaba horrorizada.

-Ginny, ¡claro que sí! ¡Estoy ciento cincuenta por ciento segura de que no quiero casarme con Ron!

-Además, no creo que él quiera tenerla a esta altura – bromeó Draco.

Hermione lo miró con frialdad. No estaba divertida. Inmediatamente él cerró su boca con un trago de champagne.

-Muy bien, entonces. Solo necesitaba oírlo una vez. No volveré a preguntarlo – Ginny hizo una pausa y dejó salir un fuerte suspiro – Lo siento, Hermione, realmente estoy… - tragó saliva - … feliz por ti.

-Gracias, Ginny. Eso significa mucho para mí.

-¿Puedo verlo? – preguntó Ginny, inclinando su cabeza a un costado para intentar echarle un vistazo al anillo que su amiga había escondido entre sus brazos cruzados. Hermione sostuvo su mano en alto y Ginny dejó salir los "oh" y "aws" justo como se suponía que debía hacerlo - ¿Por qué no me sorprende que sea verde? – dijo ella.

Hermione rió – A mi tampoco me sorprendió. Pero me gusta como se ve. Las esmeraldas le añaden un toque al anillo. Y no creas que pasé por alto la banda de oro. – dijo ella, codeando a Draco – Justo otro magnífico ejemplo de Gryfferin.

Draco se estremeció – Si vuelves a llamarlo así, no dudaré en quitártelo y darte uno de plata.

Hermione sonrió mientras se acurrucaba contra él – No lo harás. Siseas mucho pero no muerdes.

-No me pongas a prueba.

Justo entonces, la puerta del Caldero Chorreante se abrió y Astoria entró… sola. Miró a su alrededor hasta que los encontró y saludó con su mano. Miró detrás de ella y comenzó a buscar algo. Después de un par de segundos, volvió a abrir la puerta y arrastró a alguien adentro. Por supuesto, a nadie le sorprendió ver que era Ron. Ella prácticamente lo arrastró hacia la mesa.

-Lamentamos llegar tarde – dijo ella, enganchando su brazo con el de él, para que no intentara escapar – Nos, uhh… es decir, yo, uhh… ¿me demoré mucho mientras me preparaba?

Draco rodó sus ojos – Seguro que sí, Stori. Eso fue muy convincente.

-Bueno, ¡felicitaciones! – dijo Astoria, ignorando a Draco y abrazando a Hermione - ¡Oh, mira! ¡El anillo tiene esmeraldas! Muy Slytherin de tu parte, Draco – le guiñó un ojo.

-Para ser justos, es el color favorito de ella.

-Draco, estoy segura que te dije que mi color preferido es el rojo. ¡Pero no es que no adore el verde! – añadió Hermione rápidamente.

Draco intercambió una mirada de reconocimiento con Ron. El verano pasado, en un intento patético de probar que él conocía a Hermione más que su ex, Draco había accedido a participar en un muy intenso juego de bebidas. Perdió miserablemente. La primera pregunta fue sobre el color preferido de Hermione. Draco había apostado al rojo, dado que eso es lo que ella le había dicho, pero Ron rápidamente lo corrigió y dijo que realmente su color preferido era el verde, dado que dominaba en todas sus pertenencias. Ahora que Draco vivía con ella, sabía que Ron había estado en lo correcto. Tenía muchísimas cosas de color verde.

-Ya sabía yo que esto es lo que ibas a hacer cuando me dijiste que no podrías seguir jugando a ser mi novio – dijo Astoria, empujando a Ron a una silla y tomando asiento en su regazo. Él realmente no tenía interés en estar aquí, pero ella estaba determinada a quedarse. Una vez le había dicho a Draco que la razón por la que quería que Hermione y Ron fueran amigos nuevamente era que, una vez que lo fueran, significaría que Ron la había superado. Créanlo o no, Astoria era muy insegura respecto a eso, especialmente desde que ya la habían dejado una vez por Hermione Granger.

Ginny no dejaba de pasar sus ojos alternativamente entre Astoria en el regazo de Ron, y Draco con su brazo alrededor de los hombros de Hermione. sabía que ella no era la única que pensaba que todo esto estaba mal, pero nadie estaba dispuesto a admitirlo en voz alta.

-Oh, no – Astoria tenía la mirada fija en algo junto a la puerta. Se levantó y se abalanzó en esa dirección. Todo el mundo giró sus cabezas y la siguieron con la vista - ¿Qué, en el nombre de Merlín, están haciendo aquí? – exclamó a una bonita bruja rubia y al enorme mago que la tenía de la mano.

-¿Invitaste a Daphne y Goyle? – preguntó Hermione, apretando la rodilla de Draco con su mano.

Draco negó con la cabeza – Definitivamente no.

Aunque él y Goyle habían retomado algo de la amistad durante los últimos meses, después de años de no hablarse luego de la guerra, él sabía dónde dibujar la línea. Tan pronto como Hermione le preguntó si podía invitar a Harry y a Ginny, supo que Daphne y Goyle no podrían venir. Desafortunadamente, así es como debían ser las cosas. Por ahora, de cualquier modo.

Draco se levantó de su silla y dijo – No te preocupes, Mione. Me encargaré de esto y ¡Oomph!

Hermione lo había empujado de nuevo para que se sentara, y luego se levantó ella misma – No. Déjame a mí. Tu quédate en tu sitio y sigue bebiendo.

Draco sonrió – Adoro cuando me dices que hacer. ¿Hay algún modo en que te gustaría que bebiera el champagne, querida?

Hermione rodó sus ojos – Cambia al whiskey de fuego. Todos sabemos que eso es lo que quieres.

-Me pillaste.

Moviendo su mano hacia él de manera desinteresada, Hermione volteó y caminó hacia donde Astoria seguía discutiendo con su hermana y cuñado. Cuando ella se aproximó, Astoria se puso pálida.

-Hermione, te juro que no les conté que ustedes estaban aquí. Daphne se metió a mi habitación y leyó la nota que Draco me había mandado.

-No hay problema, Astoria. No es tu culpa que una bruja casada y su esposo sigan viviendo con sus padres. Eso deja poco espacio para la privacidad.

Las mejillas de Daphne se sonrojaron. – Estamos en el proceso de encontrar una casa. Esto es temporal.

-Era temporal tres meses atrás. Ahora se están acercando a lo…

-…patético – terminó Astoria por ella.

Hermione sonrió – En realidad, estaba por decir permanente, pero supongo que eso también funciona. – volviendo su mirada hacia Daphne, añadió – No quiero sonar descortés, pero ¿qué hacen aquí? No quiero creer que de verdad ustedes dos estén aquí para arruinar la celebración de mi compromiso con Draco.

-No queremos…

-¿Entonces, qué? ¿Qué otra razón podría existir para que ustedes estén aquí, si no quieren unírsenos? Ya escuchamos suficientes burlas sobre nuestra relación, y obviamente las superamos.

-No estamos aquí para burlarnos…

-Sé que tú y Draco están recuperando de a poco los lazos amistosos – dijo Hermione, volviendo sus ojos hacia Goyle – Y por esa razón, y solo esa razón, los invitaré a quedarse. No es asunto mío con quién decide él entablar una amistad, y si él te ve como un amigo, ¿Quién soy yo para juzgar? Pero, si dices una sola cosa grosera a mis amigos, te prometo que esta oportunidad no volverá a presentarse otra vez. ¿Entendido¿

Goyle y Daphne miraron boquiabiertos a Hermione antes de mirarse entre ellos y asentir. No estaban esperando esto. Y, para ser honestos, no estaban seguros de quererlo, tampoco.

-Hermione, ¿estás segura sobre esto? – le preguntó Astoria, manteniendo su mirada en el rostro desencajado de su hermana.

-No – dijo ella – Pero Draco aceptó que mis amigos vinieran, así que creo que su lado también debería estar representado.

-Pero yo estoy de su lado. Te prometo que puedo representarlo muy bien yo sola.

Hermione la miró y frunció el ceño – En realidad, te veo a ti como a alguien en el medio.

El rostro de Astoria se encendió - ¿De verdad?

Astoria sonrió – Sí, Astoria. Pasamos demasiado tiempo juntas durante los últimos meses. Creo que está perfecto que comencemos a llamarnos amigas.

Astoria se estiró y tomó a Hermione en un apretado abrazo. Daphne hizo una mueca ante el modo en que su hermana se aferraba a una hija de muggles.

Cuando el abrazo terminó, Hermione volteó hacia Daphne y Goyle y dijo – Síganme – antes de guiarlos hacia la mesa – Todo el mundo, el Sr. Y la Sra. Goyle van a unirse a nosotros esta noche – anunció.

-¿Pogg qué? – preguntó Sophie después de una larga e incómoda pausa.

-Uh, bueno… ¿por qué no? – dijo Hermione antes de volver a ocupar el sitio junto a Draco – Cuantos más seamos, más divertido.

Ron la miró con curiosidad - ¿Acaso un escreguto se metió en tu cabeza, o algo?

Astoria lo golpeó en el brazo antes de volver a sentarse en su regazo. Daphne y Goyle se veían disgustados. Antes de que pudieran expresar su desdén verbalmente, Hermione usó su varita para atraer un par de sillas vacías y golpearlas contra la parte trasera de sus piernas, obligándolos a sentarse.

Todo el mundo permaneció en silencio por un largo rato. Sophie comenzó a mover sus ojos alrededor de la mesa antes de finalmente decir – Me siento como si foggmagga paggte de un póstegg pogg la diveggsidad en este momento. Tenemos a cuatggo Slytheggins, cuatggo Ggyffindoggs, dos Hufflepuffs y un Ggavenclaw.

-No te olvides de la belleza de Beauxbatons – añadió Phillip mientras frotaba su hombro con cariño. Ella le sonrió.

-¿Quiénes son los Hufflepuffs? – preguntó Daphne mientras fruncía la nariz.

Phillip y Caroline levantaron sus manos.

Seth frunció el ceño - ¿Realmente soy el único Ravenclaw? Necesitamos una mejor representación.

-Luna es una Ravenclaw – anunció Ginny – pero ella no pudo venir esta noche. Algo sobre un Snorkack que se vio en el Congo.

-Pensé que los Snorkack de cuerno arrugado vivían en Suiza… - cuestionó Ron.

-Lo hacen – dijo una suave voz – Pensé que quizás habrían migrado al sur durante el invierno, pero era una pista falsa.

Todos voltearon para ver a Luna Lovegood viéndose igual de soñadora que siempre en una silla junto a Daphne. Nadie la había visto llegar.

-Me apresuré a llegar al momento en que me di cuenta de eso. ¡No quería perderme una fiesta entre amigos! Y unos cuantos Slytherins. Esta es, de hecho, una mezcla muy interesante – ella giró el rostro para ver a Daphne – Oh, hola. ¿No eras tú amiga de esa chica horrible con el rostro aplastado?

El whiskey de fuego salió disparado dolorosamente de la nariz de Draco mientras rompía en carcajadas. Luna era la única de los amigos de Hermione cuya compañía no le resultaba molesta, dado que siempre era divertida sin intención. Él encontraba su sinceridad muy refrescante, pero entendía que los otros pudieran malinterpretarlo como algo grosero. Él sabía que ella no tenía intenciones de serlo. No era su culpa ser socialmente extraña. Bueno, no era toda su culpa.

Daphne trató de mostrarse ofendida, pero resultaba complicado dado que era muy obvio de quién estaba hablando Luna. – Pansy y yo éramos amigas, sí, pero no la vi mucho desde que me casé. Se mostró bastante enojada desde el asunto de "Draco y Astoria" siendo una pareja – dijo ella, enfatizando las comillas en el aire.

Draco y Astoria se sonrieron mutuamente y chocaron los puños. Amaban cualquier cosa que involucrara molestar a Pansy.

-¿Draco y Astoria están saliendo? Pero, Hermione, ¿no es ésta una celebración por tu compromiso con Draco?

Todo el mundo rió. Excepto Luna. Ella hablaba completamente en serio.

-Draco y Astoria solo fingían salir, Luna – dijo Hermione, una vez que su risa se calmó – Bueno… solían hacerlo, de cualquier modo.

-¿Por qué? ¿Es un juego?

-Algo así – dijo Hermione, sonriéndole de costado a Draco.

-Es complicado – añadió él, tomando la mano de Hermione y sosteniéndola en su regazo – Hablando de eso, ¿lograste hablar con tu padre anoche, como te lo pedí? – dijo él, mirando a Astoria.

Ella evitó sus ojos – No exactamente.

Daphne bufó – En realidad, no en absoluto. Ella se aseguró de salir de la casa esta mañana incluso antes de que él se despertara.

-¡No lo hice! Es solo que tenía muchas cosas por hacer hoy. Eso es todo – Ron se tensó bajo ella, quien apretó su agarre en los hombros de él – Suficiente sobre mí. Estamos aquí para celebrar a Draco y Hermione. ¿No debería alguien hacer un brindis?

-Oh, ¿por qué no vamos por turnos alrededor de la mesa y cada uno dice algo lindo sobre ellos? – sugirió Luna, viéndose totalmente deleitada – Escuché que eso es lo que la gente hace en este tipo de reuniones.

Hermione y Draco se miraron. Sabían que era una idea horrible, pero antes de que pudieran objetar, Sophie rió y dijo – Yo iggé pggimegga – se aclaró la garganta y sonrió a la pareja – Tuve el pggivilegio de conocer a Heggmione y a Dggaco al mismo inicio de su histoggia de amogg y, aunque tenía mis dudas al pggincipio, ggápidamente me di cuenta de que esos dos paggecían estagg hechos el uno pagga el otggo. Me di cuenta de que estaban enamoggados incluso antes de que ellos lo notaggan, y estoy muy feliz de que finalmente se hayan dado cuenta de eso. Pogg nada – les guiñó un ojo.

Phillip le siguió – Aunque se sabe que ustedes dos chocan de vez en cuando – todos rieron – siempre creí en secreto que disfrutaban discutiendo uno con el otro. Ambos tienen cierto tipo de entendimiento que nadie en esta mesa sería capaz de corresponder. Aunque sus creencias puede que sean diferentes, cada uno tiene una marca en su personalidad que los hace muy similares.

-¡Juguemos un juego! ¡Cada uno nombre esas marcas! – exclamó Caroline.

Phillip rió y negó con la cabeza – Creo que deberíamos guardar el juego para otra noche. Pero nombraré una. Obstinacion.

Tanto Draco como Hermione fruncieron el ceño hacia él - ¡No lo soy! – dijeron al mismo tiempo, sin siquiera intentar defender al otro.

Sonriendo, Phillip dijo – No lo dije como un insulto. Todo lo contrario, en realidad. Solo recuerden que una vez que estén casados, alguien deberá ceder. Draco, probablemente serás tú, para que sepas desde ya. Te lo advierto.

Draco rodó sus ojos – Gracias, Phil.

La siguiente fue Caroline. Se enderezó en su silla y sonrió en dirección a la pareja – Bueno, no los conozco desde hace mucho, pero me gusta pensar que nos hicimos muy cercanos durante el transcurso de los últimos meses, especialmente contigo, Draco, dado que estamos forzados a vernos la cara durante el infinito número de horas que trabajamos, los siete días de la semana – dijo ella, mirando a Phillip al mismo tiempo – Lo admito, no estaba muy segura sobre ustedes dos la primera vez que nos conocimos, pero el modo en el que sus rostros se iluminan ante la mera mención del nombre del otro… bueno, así es como supe que algún día estaríamos aquí para esto. Este es el amor que dura para siempre. No lo arruines al trabajar demasiado, Draco – dijo ella, volviendo a mirar de reojo a Phillip, quien bufó suavemente mientras tomaba un sorgo de su champagne. Sophie rió detrás suyo.

Seth rodó sus ojos hacia Caroline antes de mirar a Hermione y Draco – También tenía mis dudas sobre ustedes dos, al principio, pero puedo señalar el momento exacto en el que cambié de idea. Todo el mundo estaba trabajando hasta tarde en Thinx ese día…

-Sorpresa, sorpresa…

-¡Caroline! – espetó Sophie. La otra bruja inmediatamente cerró su boca.

-Como iba diciendo – continuó Seth – todos estábamos trabajando hasta tarde ese día y Hermione apareció con la cena para todos. Aunque todos estábamos agradecidos, Draco tú estabas en éxtasis. Creías que eras el tipo con más suerte en el mundo, solo por tener a una novia tan considerada.

-Aww, ese fue una anécdota dulce – canturreó Caroline – Me gusta más tu historia. ¿Te molesta si le coloco mi nombre?

-Sí – sonrió Seth – De cualquier modo, te pusiste todo amoroso después de eso, por lo que me di cuenta de lo que sentías. Algunas veces tienes esa tendencia a mostrarte un tanto frío, pero no cuando ella está a tu alrededor. Te desearía buena suerte, pero no creo que lo necesites.

Hermione apretó la mano de Draco con la suya y le dio un beso en la mejilla. Hasta ahí llegaban los discursos de la gente que veía su amor de forma positiva. Por lo menos deberían disfrutar el momento.

Draco estaba sentado junto a Seth, y Hermione junto a él, por lo que la siguiente en dar el discurso era Ginny. Miró a Harry con duda por un instante antes de mirar a Hermione y decirle – Te conozco desde hace tanto tiempo y, por mucho que odie admitirlo, jamás que vi tan feliz como ahora. Aunque no creo llegar a comprender alguna vez qué pasó entre ustedes dos para hacer que se sientan de esta forma, realmente no hay ningún motivo por el que no debería apoyarte. Realmente estoy contenta por ti, Hermione. Y por ti, Draco. Entonces… buena suerte. Sin importar lo que suceda, quiero que sepas que siempre estaré de tu lado.

Hermione comenzó a llorar. Se estiró y posó su mano libre en la de Ginny. Esto era lo más cercano que se había sentido a ella en los últimos meses, y significaba muchísimo realmente tener su apoyo.

Ginny le sonrió débilmente antes de voltear hacia Harry. Él enderezó sus gafas y se aclaró la garganta antes de mirar por encima de la cabeza de su esposa a la extraña pareja – No voy a mentir. Cuando me enteré al principio de que ustedes dos estaban juntos, me puse igual de lívido que Ron. Quizás incluso más que él.

Ron rió. Harry lo miró y ambos sonrieron con reconocimiento. Era evidente que habían intercambiado un par de palabras al respecto. Por suerte, nadie las repetiría.

-Pero ahora sé que eres un buen tipo, Malfoy…

Hermione se aclaró la garganta.

-Uh… Draco – se corrigió, estremeciéndose al instante – Y aunque sigues sin ser mi persona preferida, puedo notar que realmente amas a Hermione, y eso es todo lo que me importa. No sé si esto significa algo para ti, pero tienes mi bendición.

Hermione sonrió y dijo – Eso es muy amable de tu parte, Harry – ella estaba pellizcando la pierna de Draco con fuerza, para evitar que él dijera algo sarcástico.

Draco le tomó la mano y la movió más arriba de su pierna. Luego sonrió y dijo – Sí, muy amable – Ella lo pellizcó incluso más fuerte. Él se llevó su bebida a los labios para que nadie pudiera verlo lagrimear.

Ron y Astoria estaban sentados junto a Harry. Ella lo miró a su rostro pecoso y esperó a que él fuera primero. Cuando él no dijo nada, ella suspiró y dijo – Bueno, yo iré. Hermione, la única razón por la que intenté algo con Draco después de que rompieran fue por cómo se mostraba él contigo después de que su padre te atacara. Podía ver que había cambiado y, si él hubiese sido el mismo playboy que solía ser en el colegio, jamás habría desperdiciado mi tiempo. El problema era que él solo había cambiado por ti. Eres la única chica capaz de domar al dragón y, por ello, te admiro. Bien hecho.

-¿Domado? – Draco repitió con desdén - ¿Quién dijo que yo fui domado?

Todas las brujas alrededor de la mesa intercambiaron miradas y rieron.

-Es tan dulce lo inocente que egges – dijo Sophie.

Cuando la risa terminó, todos los ojos voltearon hacia Ron, quien era el siguiente en hablar. Permaneció en silencio por un momento, con sus ojos enfocados solo en Astoria quien estaba silenciosamente animándolo a continuar.

Acababa de abrir la boca para hablar cuando una voz firme y potente lo interrumpió - ¿Qué demonios es esto?

Los ojos de Astoria se abrieron mientras saltaba del regazo de Ron y giraba en redondo - ¡Papá! ¿Q-qué haces aquí?

En menos de un segundo, Daphne y Goyle también se incorporaron. Astoria miró de forma acusadora a su hermana antes de volver a mirar a su padre, quien tenía sus ojos fijos en Draco.

-Puedes imaginar mi sorpresa cuando fui al ministerio hoy para almorzar con un colega, y todo el lugar vibraba de excitación ante las noticias de que la amiga sangres… – aclaró su garganta – la amiga hija de muggles de Harry Potter acababa de comprometerse con nada más y nada menos que Draco Malfoy. Lo que encontré bastante extraño, considerando que él estaba saliendo con mi hija por los pasados tres meses.

-Papá, puedo explicarlo…

-Entonces, ¿con esto estuviste tonteando? - preguntó mirando a Ron, quien se había girado en su silla. Sus orejas se pusieron de un rojo brillante – No me digas que por un traidor a la sangre vale la pena mentirle a tu familia. Bueno, no a toda tu familia – miró fijamente a Daphne y Goyle, quienes miraron avergonzados al suelo.

-¡Cómo te atreves a hablar tan despectivamente de Ron! ¡Ni siquiera lo conoces!

-Y nunca lo haré. Nos marchamos de aquí – él la tomó por el brazo y comenzó a arrastrarla hacia la puerta, pero ella se alejó.

-¡No! ¡No me iré a ninguna parte contigo! ¡No hasta que te disculpes por ser tan grosero e irrespetuoso con mi novio!

-¡No voy a hacer tal cosa!

-Entonces yo no me iré contigo. – dijo ella, cruzándose de brazos.

-Astoria Serenity Greengrass, harás lo que yo te ordene o te juro que, en el nombre de Salazar Slytherin, te voy a…

-¿Harás qué? ¿Quemarme del árbol familiar? ¡Bien! ¡Hazlo! ¡Fíjate si me importa!

-No estoy bromeando, Astoria. Si no te vienes conmigo en este instante…

-¡Te dije, vete!

Ron se levantó incómodo de su silla, posó una mano en su hombro y dijo – Uh, Astoria, quizás deberías tomarte un momento para calmarte y hablar con tu…

-¡Esto no te incumbe, traidor a la sangre!

-Lo siento – Ron elevó sus manos en defensa – Y aquí yo pensando que esta discusión era sobre mí. Fue mi error.

-No me llevo bien con el sarcasmo, muchacho.

-Entonces realmente debería estar contento de que su hija no esté saliendo con Draco ya, porque él es el rey del sarcasmo – dijo Caroline, tratando de aligerar el ambiente. Solo Sophie rió.

-Él no es digno de nuestra familia, Astoria.

-Él es digno de mí – dijo ella, tomando la mano de Ron.

Las aletas de la nariz del Sr. Greengrass temblaron – Bien, como quieras. Daphne, Gregory, nos marchamos. Y no crean que se librarán de mi furia. Discutiremos esto en casa – giró sobre sus pies y salió de la taberna.

Daphne lo siguió al instante, pero tuvo que regresar y atraer a Goyle, quien miraba con la boca abierta a su cuñada, con la que siempre se había llevado de maravilla.

Antes de que pudieran marcharse, Astoria miró a su hermana directo a los ojos y le dijo con desdén – No puedo creer que le contaras en dónde estábamos.

-No lo hice, Stori. Lo juro. No tengo idea de cómo se enteró.

Las lágrimas comenzaron a caer por las mejillas de Astoria – Ya vete.

Daphne le dio a su hermana una última mirada de disculpas antes de encaminarse hacia la puerta seguida de Goyle.

Tan pronto como se hubiesen marchado, Astoria colapsó en una silla vacía y lloró en sus manos. Ron se sentó junto a ella frotándole la espalda mientras todo el mundo miraba alrededor con incomodidad.

-Es una pena que tuvieggan que iggse. – dijo Sophie de repente – Tenía cuggiosidad sobgge lo que iban a decigg sobgge Dggaco y Heggmione.

-Yo también tenía curiosidad – dijo Hermione, honestamente.

Luna se estiró y palmeó la espalda de Astoria – Tranquila, tranquila. Al menos serás quemada del árbol familiar con dignidad. Tu padre no parece muy amable, ¿verdad?

Esto hizo llorar mucho más a Astoria - ¡Pero él siempre fue amable conmigo! – su cabeza de repente se levantó. Miró a Hermione y Draco y dijo – Perdón por arruinar la celebración. Probablemente debería marcharme – Astoria se levantó e hizo un solo paso antes de congelarse en su sitio. Luego comenzó a mirar a cualquier lado del salón.

-Stori, ¿qué va mal? – preguntó Ron, estirándose para tomarle la mano.

-Yo… no tengo dónde ir – dijo ella, sollozando más fuerte que antes.

Los ojos de Ron se abrieron ampliamente mientras se envaraba en su sitio. Obviamente sabía lo que eso significaba, pero no hizo ningún intento de decir algo.

Hermione rodó sus ojos antes de levantarse y posar un brazo alrededor de los hombros de Astoria – Vamos, siéntate – dijo ella, guiándola nuevamente hacia la silla – Ya lo arreglaremos después. Pensemos, todos, ¿dónde podría dormir Astoria en este tiempo tan complicado? – todo el mundo miró a Ron menos Astoria, quien mantuvo su vista enfocada en un punto sobre la mesa. Tenía miedo de verlo a los ojos y notar lo que todo el mundo podía ver.

Hermione lo miró con seriedad por encima de la cabeza de Astoria, pero él comenzó a mirar el mismo punto que su novia.

Varios incómodos y torturados minutos pasaron y él siguió sin decir nada. Finalmente, Hermione suspiró y dijo – Supongo que puedes quedarte con nosotros hasta que…

-¿De verdad? – preguntó Astoria, mirándola esperanzada.

Hermione le echó un vistazo a la mirada horrorizada de Draco y pasó saliva – Uhuh. Por un tiempo, de cualquier forma.

Astoria chilló y la abrazó – Muchísimas gracias, Hermione. No sabes el alivio que tengo. Pensé que tendría que dormir en la calle – sus ojos se llenaron de lágrimas – Debo ser un horror. Vuelvo enseguida. Solo iré a refrescarme un poco.

Tan pronto como se hubiese marchado, Draco fulminó con la mirada a su futura esposa, totalmente lívido - ¿En qué demonios estabas pensando?

-¡Pensaba que alguien necesitaba hablar! – dijo ella, entrecerrando sus ojos en dirección a Ron – No podíamos dejarla sin un sitio a dónde ir. Somos sus únicos amigos, Draco.

-¡Eso es porque ella alejó a sus otros amigos para pasar todo su tiempo con un tipo que ni siquiera es capaz de ofrecerle un sitio donde pasar la noche después de que su padre la hubiera corrido de su casa! ¡A causa de él!

Los ojos de Ron no se movieron del sitio en donde estaban enfocados.

-No sé por qué estás tan molesto al respecto – dijo Hermione, cruzándose de brazos – Ella no será la primera persona que duerma en nuestro sofá.

-Pero apenas nos comprometimos ayer.

-¿Y?

-Y esperaba que pudiéramos pasar algo de tiempo retozando en la dicha.

-¿Qué significa eso?

Draco miró de reojo a Ron, quien estaba enrojeciendo progresivamente. En lo que era quizás su primer intento de ser amable con la Comadreja, Draco intentó gesticularle a Hermione con los ojos sobre lo que estaba hablando, pero ella no estaba siguiéndolo.

-Oh, por el amor de Merlín. Significa que quiere follar, Hermione - dijo Hermione, señalando lo obvio – Ya sabes, celebrar mientras el compromiso siga fresco.

-¿Eso es un hecho? – preguntó ella.

-Es un hecho – respondió Draco – Es un hecho, ¿verdad? – miró a Sophie y Phillip por algo de apoyo.

Ambos sonrieron ampliamente y asintieron – Oh, sí. Es un hecho – dijo Phillip.

Hermione miró a Harry y Ginny, la otra pareja de casados en la mesa, y espero una respuesta. Harry se sonrojó, pero Ginny se encogió levemente de hombros y lo admitió – Sí, es algo así como un hecho. Esos primeros días después del compromiso son bastante increíbles. Solo superados por la noche de bodas – miró a Harry y le guiñó un ojo. Él se sonrojó aún más, pero sonrió al hacerlo.

Ron se levantó de repente de su asiento y dijo – Necesito algo de aire fresco – antes de apresurarse hacia la puerta.

Ginny codeó a Harry – Síguelo, ¿quieres? Tengo un mal presentimiento de que tratará de huir.

Harry se levantó y lo siguió, justo antes de cruzarse con Astoria que volvía del baño. Cuando ella regresó al grupo, miró alrededor de la mesa - ¿Dónde está Ron? – preguntó.

-Salió hace un instante a tomar aire – dijo Hermione, esperando que realmente estuviera haciendo eso.

-Oh, bueno. Creo que ya me voy. Ha sido una dura noche y todavía tengo que ir al trabajo mañana por la mañana. ¿Les molesta si me adelanto a ustedes? – preguntó ella.

Hermione negó con la cabeza – Para nada. Dudo que tardemos mucho – metió la mano en su bolsillo y sacó una llave, para luego pasársela a Astoria.

-Gracias por hacer esto por mí – dijo Astoria, tomando la llave – Felicitaciones, de nuevo. Estoy muy feliz por ustedes dos – sonrió y saludó con la mano a todos antes de encaminarse hacia la puerta.

Hermione regresó a su asiento junto a Draco y se bebió de un sorbo una copa de champagne.

-¿Debería dar mi discurso ahora? – preguntó Luna, desfasada con los eventos de la noche. Hermione y Draco le hicieron señas para que continuara. Luna sonrió y se enderezó en su lugar. Apenas había conseguido aclararse la garganta cuando Harry entró apresuradamente.

-Uh, Ginny, me temo que estabas en lo cierto.

-¿Sobre qué? – inquirió ella, volviéndose fantasmagóricamente blanca.

-Justo estaba logrando que Ron hablara sobre lo que sucedió ahí dentro cuando Astoria salió. Él la miró una sola vez y desapareció. Ella acaba de irse llorando.

-¿Realmente huyó? – preguntó Hermione, lívida.

-Me temo que sí – dijo Harry.

Draco gimió miserablemente – Definitivamente no vamos a follar esta noche, ¿verdad? – Hermione ni siquiera tuvo que contestar. Él ya sabía que estaba en lo cierto.


Nota de la Traductora: Buen Miercoles para todos! ¿Cómo les va? Seguro mejor que al pobre de Draco, que se quedó sin… ¿Cómo es que lo expresó él? ah, sí, Retozar en la dicha jajaja sutilezas marca Draco Malfoy.

Me alegra mucho la respuesta que está teniendo esta secuela, MUCHAS GRACIAS POR SUS INCREÍBLES COMENTARIOS! La verdad es que no sé que haría sin sus palabras de aliento, de verdad!

Gracias también a quienes agregan día a día esta historia a favoritos y alertas!

No se pierdan el capítulo que Sunset82 subió hace unos días de Cruel y Hermoso mundo, como siempre, INCREÍBLE! Sandy, mil gracias siempre por todo el apoyo, y por la manito que me ofreciste. Sos una genia y te aplaudo de pie!

MCFLY SACÓ UN NUEVO TEMA! Durante el último año estuvo trabajando con una banda inglesa que se separó cerca del 2003, Busted, y como son muy amigos armaron un supergrupo "McBusted" (temporal, solo por un tiempo) y vienen haciendo conciertos y dentro de poco sacan un CD de los dos. Ya está disponible en Youtube el primer single, se llama "Air Guitar", y está… no sé, no tengo palabras para describir la magnitud de la genialidad que construyen estos chicos. Busquenlo y me avisan que les pareció :)

Eso es todo por ahora, nos estamos leyendo pronto!

Besos,

Pekis :)