FightingFor the Malfoys

-Luchando por los Malfoy-


Capítulo 3 – Cenando con los Malfoy

A la mañana siguiente, Draco despertó, una vez más, para encontrarse en la cama solo, solamente que esta vez no habían pasado toda la noche follando, para su mala suerte. Hermione se había pasado todo el tiempo en la sala con una llorosa Astoria, pero le había prometido que lo seguiría pronto y follarían hasta que saliera el sol. Hasta donde él podía comprobar, el sol ya había estado fuera al menos por veinte minutos.

Refunfuñó antes de salir de la cama. Abrió la ventana y dejó salir a una chillante Polly de su jaula antes de encaminarse al salón. Astoria estaba tumbada en el sofá con sus brazos colgando por el borde, y Hermione estaba recostada incómodamente en el suelo. Ambas seguían dormidas.

Draco caminó de puntas de pie hacia su prometida y cuidadosamente la cargó en sus brazos. Sus pestañas comenzaron a revolotear y lo miró con ojos soñolientos.

-Draco… qué…

-Shh – le dijo él. La cargó hacia la habitación, la acomodó sobre la cama y cerró la puerta en silencio. En cuestión de segundos, ya estaba sobre ella y besándola con voracidad.

-Draco, tenemos que prepararnos para ir a trabajar – dijo Hermione, entre jadeos.

-Puedo ser rápido – le dijo él.

Hermione rodó sus ojos – Eres terriblemente romántico – pero no lo detuvo. Le permitió quitarle la camiseta mientras ella jugaba con el elástico del pantalón de su pijama, que solo utilizaba a beneficio de Astoria. Ella apenas había comenzado a meter la mano dentro de ellos cuando, de repente, se oyó un débil llamado a la puerta de entrada.

-Oh, ¿y ahora qué? –Draco echaba fuego por la nariz – Juro que alguien morirá hoy.

Hermione se puso la camiseta de nuevo mientras él caminaba hacia la puerta. En la sala, Astoria apenas estaba sentándose en el sofá, frotándose los ojos cansados.

Draco abrió la puerta de un tirón y se sorprendió al encontrar a Ron parado al otro lado. Sus ojos se entrecerraron de inmediato – – dijo con tono acusador.

-Uh, sí, soy yo. ¿Astoria está aquí?

Antes de que incluso terminara de hablar, Astoria se había levantado del sofá y empujado a Draco fuera del camino – Ron – dijo ella, posando una mano en el marco de la puerta intentando verse casual - ¿Qué haces aquí?

-¿Puedo hablar contigo? A solas – añadió mientras Hermione entraba a la sala.

Ella le frunció el ceño antes de tomar asiento en el sofá. Draco caminó hacia ella y se sentó en el apoyabrazos detrás de ella, acomodándola entre sus piernas y envolviéndola con sus brazos. Hermione sabía que estaba haciendo eso a propósito para deshacerse de Ron – como hacía a menudo – pero en ese momento no le importó. Estaba demasiado enojada con el pelirrojo como para preocuparse por sus sentimientos.

-Lo que tengas que decirme, puedes hacerlo frente a ellos – dijo Astoria, posando una mano en su cadera.

Ron miró a Hermione y suspiró – Bien – dio un paso adentro y Astoria cerró la puerta. Ella se reclinó contra el otro apoyabrazos del sofá y esperó a que él comenzara – Soy un idiota. Sé que lo soy.

Draco rió fuertemente. Hermione lo golpeó en la rodilla.

Ron no quitó su mirada de Astoria – Sé que debí ofrecerte que te quedaras conmigo, considerando que como que dejaste que tu padre te desherede por mí y todo eso, pero ni siquiera hemos salido por tres meses, y en realidad no estoy listo para eso.

-Podrías haberme dicho eso, ¿sabes? No había motivo para que te fueras de esa forma. No intentaba presionarte ni nada…

-Sí, sé eso. Pero todos los demás lo hicieron.

Hermione se removió incómoda entre las piernas de Draco.

-Mira, solo tuve otra novia que me importó – sus ojos viajaron rápidamente hacia Hermione – Y nos mudamos juntos apenas empezamos a salir. Sé que nos conocíamos desde hace mucho tiempo, pero realmente creo que mudarnos juntos tan rápido fue uno de los errores que cometimos.

Astoria miró sobre su hombro a Hermione. Claramente, todo el mundo comenzaba a sentirse incómodo.

-No es que no lo haya superado, ya lo sabes – dijo él, reconociendo esa mirada – Porque lo hice. No tiene nada que ver con eso. Pero no voy a mentir y decir que no me afectó cuando me obligaste a ir a su celebración de compromiso.

Las manos de Hermione comenzaron a acomodarse el cabello. Draco las tomó y las sostuvo para inmovilizarlas.

Astoria bajo la mirada – Yo solo quería que todos vuelvan a ser amigos, para que ya puedas seguir adelante.

Ron rió suavemente – Pero yo ya la superé. Te dije, no se trata de eso. Pero ser amigo de tu ex es raro. Por mucho que a la gente le guste pretender que sí, las cosas nunca volverán a ser como antes.

Hermione levantó la mirada y ambos se miraron por un instante. Era triste pero cierto. Su amistad jamás sería lo que fue. Demasiado daño estaba hecho. Quizás algún día las cosas podrían ser normales de nuevo, pero por ahora, tendrían que acostumbrarse a un poco de incomodidad.

-Pero eso no es el motivo por el que estoy aquí. Lo que vine a decirte es que soy un idiota, tú eres fantástica, y aunque no estoy listo para que vivamos juntos, realmente me gustaría que te quedaras conmigo. Ya sabes, hasta que veamos que hacer después. No hay motivo por el que tengas que dormir en un sofá extremadamente incómodo si yo tengo una cama perfectamente buena en donde puedes meterte.

-¡Este sofá no es incómodo! – espetó Draco – Es de la colección Scorpio Levitan y es muy costoso. Algo que ustedes, los Weasley, jamás podrían…

Hermione le cerró los labios con los dedos – El precio no es equivalente a la comodidad, Draco.

Draco le quitó la mano – Bueno, no vi que te quejaras cuando follamos ahí la otra noche.

-¡Acepto! – exclamó Astoria de repente, arrojando sus brazos alrededor del cuello de Ron – Solo sácame de aquí antes que la tensión sexual haga que Draco explote por combustión espontánea – le susurró al oído.

Ron rió y le dio un beso en la mejilla – No hay problema. ¿Deberíamos ir a la tienda de la esquina y conseguirte las cosas básicas?

-Buena idea. ¿Puedes creer que alguien tan particular como Hermione no tiene un cepillo de dientes extra?

-¿De verdad? Ella siempre tenía varios extras cuando vivíamos juntos, aunque la gente raramente se quedara a pasar la noche allí.

-Quizás todo el mundo prefiere nuestro sofá extremadamente cómodo antes que…

-Discúlpenme, pero Caroline se quedó aquí un par de noches la semana pasada cuando ella y su novio rompieron, de nuevo, y lamento no haber tenido más tiempo para ir y comprar más cepillos de dientes – espetó Hermione – Además, en realidad no estábamos esperando compañía.

Astoria y Ron se miraron y rodaron los ojos.

-Gracias por permitirme pasar la noche aquí – Astoria tomó la mano de Ron y se encaminó hacia la puerta - ¡Nos vemos pronto! – les gritó antes de cerrarla.

Al segundo en que se hubieran marchado, Draco volteó a Hermione y la empujó hasta recostarla sobre su espalda antes de acomodarse encima de ella – Draco, ¿qué haces? Tenemos trabajo…

-Entonces llegaremos tarde – dijo él, arrancándole la camiseta – Todavía planeo retozar en la dicha de nuestro compromiso en nuestro muy cómodo sofá.

-Eso no es un hecho – rió ella.

Draco elevó sus cejas sugestivamente – Oh, es un hecho. ¿Quieres que te lo pruebe?

-Por alguna razón, tengo el presentimiento de que ya estabas planeando hacerlo.

Incluso aunque tenían poco tiempo, Hermione rápidamente aprendió que la dicha post compromiso era, de verdad, un hecho.

XXX

Varios días después, Draco estaba ocupado en su oficina cuando escuchó que llamaban a la puerta. Levantó la mirada y se sorprendió al ver a Goyle parado en su puerta, cargando una maleta.

-¿Te vas de viaje? – le preguntó, sin siquiera señalar el hecho de que no se habían visto o hablado desde que Goyle y Daphne habían abandonado el Caldero Chorreante con el Sr. Greengrass.

-No. Es para Astoria – dijo Goyle, caminando y dejándola sobre la mesa – Fue todo lo que Daphne pudo conseguir antes de que su padre incendiara todo. Él en verdad enloqueció. Nunca antes lo vi actuar tan irracional.

-¿No deberían tú y Daphne mudarse pronto de allí? Pensé que solo sería temporal hasta que ustedes encontraran un sitio.

-Lo era, y encontramos varios sitios, pero Daph no quiere quedarse con ninguno de ellos. Siempre encuentra algún defecto. Las ventanas son demasiado amplias, la chimenea es demasiado angosta, hay demasiadas escaleras. Es decir, las quejas siguen y siguen.

-No creo que no quiera quedarse con ninguna casa, Goyle – dijo Draco con honestidad – Sabías eso cuando te metiste en este matrimonio. Eso es lo que sucede cuando dejas que tu padre tome las decisiones por ti.

Goyle se hundió en una silla – No todos nosotros somos tan valientes como tú, de ir y desafiar a nuestros padres para casarnos con una Sang… - Draco le disparó una mirada dura – Hija de muggles. Lo siento. Es la costumbre.

-Entonces, ¿qué habrías dicho la otra noche si el Sr. Greengrass no se hubiera presentado antes de tu turno?

Goyle se encogió de hombros – No lo sé. No pensé mucho al respecto. Supongo que solo habría dicho algo sobre lo feliz que te ves. No la conozco mucho. Probablemente nunca lo haré, a este punto.

-Esa es tu decisión.

-Tienes razón, lo es – dijo él, levantándose – Tomé esa decisión al casarme con Daphne. Lo que apesta es que Astoria era la única de toda esa familia a la que realmente podía soportar. Ella es la única Greengrass con los pies en la tierra, y ahora se marchó. Asegúrate de que esa maleta llegue a ella, ¿podrías? – preguntó él, señalando el equipaje – Y dile a la comadreja de mi parte que más le vale tratarla bien. Si al final él no vale la pena, no dudaré en dispararle una maldición asesina en el trasero.

Draco rió – Lo haré. Y, Goyle… si cambias de idea…

-Sé dónde encontrarte – sonrió él antes de desaparecerse.

Cuando él se marchó, Draco siguió observando el lugar donde había estado y frunció el ceño. Goyle y él apenas habían comenzado a reconstruir su amistad en septiembre y ahora, por culpa de la comadreja, se veían forzados a terminarla de nuevo. Ahora más que nunca, Draco se daba cuenta de que su vieja vida realmente se había ido. Por mucho que amara a Hermione, algunas veces seguía sintiendo que estaba perdiendo partes de sí mismo. Pero parecía que, a menos que el mundo mágico por completo superara sus prejuicios, tendría que contentarse con no recuperarlas jamás. Astoria era oficialmente su último lazo con su antigua vida, y eso que ni siquiera la conocía realmente en sus días como Slytherin.

Con un suspiro, Draco tomó la maleta de Astoria y la dejó detrás de su escritorio. Aunque Goyle había sido anteriormente un buen y leal amigo, y odiara dejarlo ir, Hermione valía la pena. Ahora solo necesitaba convencer a sus padres de eso.

XXX

La noche siguiente, Draco y Hermione se sentaron en una mesa para cuatro en uno de los mejores restaurantes mágicos en la ciudad, esperando a que los padres de él llegaran. Hermione no paraba de golpear su pie contra la pierna de él, mientras se mordía las uñas con nerviosismo. Ella lo miró de reojo y notó lo relajado que estaba, con una expresión de aburrimiento en el rostro.

-¿Cómo haces para estar tan calmado? – le preguntó, casi enfadada.

-Porque no es tan importante, Mione.

-¿No es importante? Estás a punto de decirle a tus tradicionales padres que vas a casarte con una hija de muggles. ¿Sabes cuántos Malfoys están revolcándose en sus tumbas en este momento?

-Todos ellos – sonrió él - ¿Pero de verdad crees que mis padres todavía no lo saben? Durante toda la semana se me acercaron un montón de extraños a felicitarme por ser tan valiente. Al principio me preguntaba cómo hacían ellos para saber que casarse con alguien de tan alto perfil como tú requería de mucha valentía, pero luego me di cuenta de que estaban hablando sobre todo el asunto de Sangrepuras – Hijos de Muggles.

Hermione lo golpeó en el brazo – Si no te amara, te odiaría – se reclinó y lo besó en la mejilla – Pero sé a lo que te refieres – añadió – El Ministerio no deja de vibrar con todo este asunto desde que llegué con el anillo en mi dedo. Y no me sorprendería que el Sr. Greengrass le hubiera mandado a tus padres una lechuza o dos después de descubrir que tú, en realidad, no estabas saliendo con su perfecta hija.

-Quisiste decir… ¿perfectamente desheredada? – rió él. Hermione le frunció el ceño - ¿Demasiado pronto?

Antes de que tuviera tiempo para reprenderlo correctamente por su insensibilidad, Lucius y Narcissa Malfoy entraron al recinto. Encontraron a su hijo de inmediato y se encaminaron hacia su mesa. Mientras se acercaban, Draco y Hermione se levantaron de sus asientos.

-¿Qué es esto? – preguntó Narcissa, señalando frente a ellos.

Draco y Hermione miraron hacia abajo y luego entre ellos – Una mesa – respondió Draco, sonando descolocado.

-Bueno, obviamente – espetó Narcissa – A lo que me refiero es que, ¿por qué estamos sentados a esta mesa? El maître sabe que cuando un Malfoy viene a este restaurante, siempre nos sentamos en la mesa al fondo, junto a la enorme pecera.

Hermione volteó y miró sobre su hombro a la mesa en cuestión. Muy ocupada por una pareja joven que no dejaba de besarse.

-¿Por eso siempre nos sentábamos ahí? – preguntó Draco, pestañeando – Siempre me imaginé que era una coincidencia.

Hermione frunció el ceño antes de decir – Es mi culpa, Sra. Malfoy. Hice la reservación bajo mi nombre, por lo que el maître no tenía idea de que ustedes cenarían aquí esta noche – Esa era una muy gran mentira. La reservación fue hecha, definitivamente, bajo el nombre de Draco Malfoy. Es solo que el apellido Malfoy no es tan poderoso como solía serlo.

El maître se acercó. Mirando directamente a Hermione, preguntó - ¿Hay algún problema?

-¡Definitivamente sí!

Las mejillas de Hermione se sonrojaron. Narcissa había conseguido, con éxito, acaparar la atención de todo el restaurante. Draco y Lucius parecían acostumbrados a ello, pero ella no – Detesto ser un incordio, pero ¿hay alguna posibilidad de que podamos cambiar de mesa por aquella junto a la pecera? - preguntó ella, señalando a la mesa que Narcissa quería. La pareja, que había dejado de besarse, inmediatamente se dio cuenta de que ella estaba hablando de ellos.

-No tienes que recaer en sus ridículas demandas, Hermione. No hay nada de malo con la mesa que tenemos ahora – dijo Draco. Él y su padre intercambiaron sonrisas.

-Con permiso – todos voltearon para ver a la joven pareja, parada junto a ellos. Era la chica la que había hablado – sería un honor darle nuestra mesa a la gran Hermione Granger. Eso, si no te molestaría firmar el cromo de la rana de chocolate de mi novio.

-Llevo al trío dorado donde quiera que vaya – dijo él, sosteniendo en alto su cromo con la figura de Hermione moviéndose en él.

-Seguro – dijo Hermione, tomando el cromo y usando su varita para marcarlo con su firma – Realmente apreciamos esto.

-Oh, no hay problema – dijo la chica, tomando asiento en su nueva mesa y atrayendo a su novio que no dejaba de chillar de emoción.

Narcissa elevó una perfecta ceja en dirección a Hermione antes de seguir al maître hacia su nueva mesa.

-Lamento mucho la confusión, Srta. Granger – dijo él, moviendo la silla para ella – No sucederá de nuevo.

-De verdad, no pasa nada. La próxima vez me aseguraré de pedirlo.

-Eres tan humilde – dijo Narcissa, tomando asiento en la silla que su esposo había movido para ella. Definitivamente no sonó como un cumplido – Sabes, me cuesta mucho creer que Draco te dejara hacer la reservación. Crié a mi hijo mejor que eso.

-Tienes razón, madre. Ella solo estaba siendo amable – admitió Draco – Yo hice la reservación, y a la gente aquí no podría importarle menos en dónde se sienta un Malfoy. Si Hermione no hubiera estado con nosotros, habríamos sido el hazme reír de este lugar.

-Oh, entonces, ¿es por eso que estás con ella? – preguntó ella – Lo admito, es un modo más rápido de conseguir que el nombre Malfoy vuelva a ser lo que era en el mundo mágico, pero definitivamente no es como yo lo habría hecho.

El rostro de Draco se puso rojo de la furia – Como te atreves… - espetó.

-¿Cómo me atrevo yo? ¡Cómo te atreves tú, Draco! No soy una idiota. por qué estamos aquí. Tuve que escuchar que mi propio hijo estaba comprometido con una… - miró a Hermione por un momento y sopesó sus opciones. Fue inmediatamente claro el rumbo que seguiría - …Sangresucia – siseó – de boca del maldito Arron Greengrass. ¿Puedes imaginarte semejante vergüenza?

Los puños de Draco se ciñeron en una servilleta mientras el vapor salía, literalmente, de sus orejas – No-Te-Atrevas-A-Llamarla-Así-De-Nuevo.

-¿Llamarla cómo? ¿Sangresucia? – se burló ella – Pero ella es mi futura nuera. Me gané el derecho de llamarla como yo quiera.

Draco estaba a punto de explotar. Hermione posó una mano gentil en su pierna para calmarlo, miró a Narcissa y dijo – Esta vez sí que es mi culpa. Draco quería mandarles una lechuza al instante, pero yo pensé que sería mejor dar la noticia en persona. Con nuestros esquemas de horarios tan complicados, especialmente los de él, las noches de los sábados son en realidad el único tiempo que tenemos disponible. Lamento mucho no haber podido arreglar algo antes – Eso no era una completa mentira. Realmente estaban muy ocupados, pero podrían haber encontrado algo de tiempo si hubiesen querido. Después de todo, habían visitado a sus padres justo después, pero eran mucho menos atemorizantes.

-En persona realmente es mejor, Cissy – dijo Lucius, en un intento de calmar a su esposa – Deberíamos aprovechar este momento para celebrar, no para crear problemas que deberemos discutir en un futuro en terapia mágica familiar.

-¡Un año atrás tú habrías estado de mi lado! – espetó ella.

-Un año atrás yo estaba al borde de la locura, así que no creo que mi opinión hubiera importado mucho.

-Algunos podrían pensar que estás más loco ahora de lo que estabas antes.

Lucius elevó sus cejas – Cissy, traté de asesinar a la novia de nuestro hijo solo porque un elfo doméstico vestido como un dementor me lo ordenó.

-Creía que tú pensabas que era un Mortífago – comentó Hermione.

Lucius se encogió de hombros – Mi mente sigue un tanto borrosa en lo que concierne a mis días oscuros – mirando sobre su hombro, Lucius elevó su brazo y llamó al maître – Una botella del champagne más fino que tenga, por favor. Hoy vamos a celebrar a los Malfoy. Presentes y futuros.

-Ahora mismo, señor – dijo el mesero antes de alejarse.

Hermione le sonrió a Lucius. Debía admitir que por lo menos lo estaba intentando. Pero ser aceptada por él no compensaba exactamente el casi ser asesinada por él, el verano pasado. Sabía que no había estado completamente lúcido en ese momento, pero esa no era una excusa para un intento de asesinato.

Él apenas había salido del hospital un mes atrás, y parecía estar bien, pero era difícil saber cuán bien estaba, considerando que Draco era la única conexión que ella tenía con él, y solo lo había visto una vez desde que había salido. Y era ese mismo día.

Narcissa sacudió su cabeza ante el rostro sonriente de su esposo antes de girarse hacia Hermione. La miró con frialdad por un momento antes de rodar sus ojos y sostener en alto su mano – Déjame ver.

Sin dudarlo, Hermione levantó su mano izquierda hacia su futura suegra y le mostró el anillo de compromiso.

-Se ve muy parecido al anillo de mi abuela – dijo ella, pasando sus dedos por encima del diamante.

-Lo sé – dijo Draco – lo elegí por eso.

-Aunque el corte es diferente – dijo ella, soltando la mano de Hermione – Es mucho más moderno.

-Por lo general, las cosas se modernizan con el paso de los siglos.

-No te hagas el sabelotodo conmigo.

-No llames Sangresucia a mi futura esposa.

-¡Oh, miren! ¡El champagne está aquí! – Lucius se veía sobreexcitado cuando el mesero reapareció con cuatro copas y una botella de vino espumante. Todo el mundo permaneció en silencio mientras abría la botella y servía. Tan pronto como se hubiese marchado, todo el mundo tomó una copa. Lucius elevó la suya en el aire – Por un nuevo comienzo – todos chocaron las copas y bebieron un sorbo. Hermione frunció su nariz cuando las burbujas chispearon en su nariz. No le gustaba mucho el champagne, pero parecía beberlo muy seguido últimamente.

-Entonces, ¿ya tienen una fecha? – preguntó Lucius, tratando de llevar adelante una conversación casi normal.

Hermione y Draco se miraron – Estábamos pensando en algo cerca de Junio – dijo ella – Cerca de la fecha de nuestro primer aniversario.

-¿Realmente piensan casarse tan pronto? No hay nada malo con un compromiso largo – explicó Narcissa – De hecho, muchas personas lo prefieren en estos días.

-Un compromiso corto está perfecto para nosotros, madre. Además, no es como si fuésemos a tener una boda muy elaborada, por lo que no serán necesarios varios meses de planificaciones.

Narcissa abrió los ojos - ¿No muy elaborada? – repitió como si nunca hubiera escuchado algo tan absurdo – Y supongo que tampoco será en la Mansión Malfoy, ¿verdad? ¿A pesar de la tradición familiar?

-Claro que no – dijo Draco – Papá se aseguró de ello el verano pasado, ¿no es así?

Lucius se puso más pálido que lo usual – Quité el reloj de la sala tan pronto como llegué a casa – dijo él, mirando a Hermione – Escuché que el sonido del tic-tac te molesta. Ya no debes temer.

-No es el miedo lo que me mantiene lejos de allí, Sr. Malfoy.

-Por favor, llámame Lucius.

Hermione sonrió levemente – Muy bien, Lucius. A lo que me refiero es que no tengo miedo de la Mansion Malfoy. Se trata en realidad de las memorias que ese lugar alberga. No tengo ninguna agradable.

-Bueno, quizás las tendrías si tú lograras superar tus tonteras y acompañar a mi hijo allí de vez en cuando.

Hermione volteó fríamente hacia Narcissa – Bueno, quizás si usted no hubiera dejado que su hermana me torture allí, no me molestaría tanto hacerlo.

-¿Disculpa? – dijo Narcissa, juntando sus cejas - ¿Qué te da el derecho de hablarme de forma tan desconsiderada?

-¿Yo soy la desconsiderada? – Draco podía darse cuenta de que, por el rostro que tenía Hermione, de que finalmente la había superado. Sonrió con satisfacción mientras se reclinaba contra su silla. Iba a ser un espectáculo entretenido – No ha sido nada más que desagradable conmigo desde el momento en que llegó. No me gusta ser tratada con condescendencia.

-Y a mí no me gusta que me contesten así.

-Bueno, eso está malditamente mal porque, conmigo en su vida, eso es exactamente lo que va a conseguir. No puede dirigirse a mí de esa manera y esperar no recibir algún tipo de contestación.

-No mereces llevar el apellido Malfoy, Sangresucia.

Esa fue la gota que rebalsó del vaso. Hermione golpeó la copa contra la mesa, miró a Narcissa directamente a los ojos y dijo – Déjame decirte algo, Cissy. Amo a tu hijo. Aunque su tía me haya torturado y me haya dejado cicatrices que tendré para siempre – levantó su brazo y le mostró a toda la mesa la palabra Sangresucia, que estaba permanentemente grabada en el – Aunque su padre haya intentado asesinarme cuatro meses atrás – Lucius se encogió en su silla – E incluso aunque su madre es cruel conmigo y nunca me aceptará, aún así lo amo. Y si no fuera porque yo constantemente lo obligo, él no seguiría considerándolos parte de su vida. Pero, si tú no mejoras un poco, todo lo que tengo que hacer es decir una palabra y él saldrá de sus vidas para siempre. Ahora, no quiero llegar a eso, pero si vuelves a llamarme así una vez más, me sentiría tentada a usar esa carta.

-¿Estás amenazándome? – preguntó Narcissa, con los ojos abiertos.

-Sí – espetó Hermione – Es tu hijo y yo, o nada. La elección es tuya.

-Nunca me sentí tan atraído por ti como lo estoy ahora mismo – Draco miraba con adoración a su futura esposa.

-¿Deberíamos ordenar ahora? – preguntó Lucius, sosteniendo la carta con el menú.

-No gracias. De repente perdí mi apetito – dijo Narcissa, fulminando a Hermione con la mirada – Draco, por favor dile a esta pequeña niña insolente que no existe siquiera la posibilidad de que tú vayas a renunciar a tu familia por ella. Necesita que alguien la ponga en su lugar.

-No, tú necesitas que alguien te ponga en tu lugar, Madre – dijo Draco finalmente, enderezándose en su silla.

La mandíbula de Narcissa casi cae al suelo - ¿Qué acabas de decir…?

-Hermione está en lo cierto. Si ella lo quiere así, estoy afuera. Casi la pierdo una vez por culpa de ustedes. No cometeré el mismo error dos veces.

-¿De verdad estás diciéndome que dejarías de hablar conmigo o con tu padre si esta Sangr… - Narcissa, notando el modo en el que los puños de su hijo se fruncían, tomó una profunda respiración y se corrigió - …chica te lo dice?

-Sí, eso es lo que te estoy diciendo. La amo, y voy a casarme con ella en Junio. Con o sin tu bendición.

Hermione intentó con todas sus fuerzas reprimir la burlona sonrisa que podía sentir creciéndole en el rostro, pero tuvo éxito a medias. Lucius notó esto y elevó sus cejas en su dirección. Ella se sonrojó levemente, lo que lo hizo reír. Ambos intercambiaron una sonrisa apenas simpática mientras los otros dos seguían con su discusión.

-¡No tengo por qué sentarme aquí y tolerar todo esto! – exclamó Narcissa, incorporándose – Lucius, nos iremos en este…

-Siéntate, Narcissa – dijo Lucius tercamente, con los ojos fijos todo el tiempo en Hermione – No nos iremos a ningún lado.

-¿Perdón? ¿Acaso no escuchaste el modo en que tu hijo me ha hablado?

-Sí, lo escuché.

-¿Y no lo ves como un problema? – preguntó ella, cruzándose de brazos.

-Aunque no creo que nuestro hijo deba hablarle a su madre en ese tono – movió sus ojos hacia Draco – No puedo negar que tú lo provocaste. Realmente veo un solo problema en todo esto.

-¿Y cuál es? – ella frunció el ceño.

Lucius finalmente movió sus ojos hacia su esposa y sonrió – Los hombres Malfoy siempre se sintieron atraídos por mujeres de fuertes opiniones. Lo que no significaría un problema si sus opiniones coincidieran de vez en cuando. Desafortunadamente, tú y la Srta. Granger…

-Llámame Hermione.

Lucius la miró de nuevo y guiñó un ojo – Muy bien. Desafortunadamente, tú y Hermione tienen diferentes opiniones. Nunca coincidirán. A pesar de eso, van a tener que aprender a coexistir. Draco ya hizo su elección y heredó tu obstinación, por lo que creo que es acertado afirmar que no va a ceder en este asunto. No desafié al Señor Oscuro para que mi hijo después se alejara de mí, y no creo que tú lo hayas hecho tampoco. Te sugiero que dejes de lado tu ego por una noche, te sientes, y discutas planes de boda con tu hijo y su futura esposa, quien me recuerda mucho a una joven Narcissa Black.

Los ojos de los otros tres se abrieron de golpe y sus bocas cayeron abiertas.

La nariz de Hermione se frunció - ¿A qué te refieres con eso?

-Asqueroso.

-No estoy segura de lo que recuerdes de mí, Lucius, pero no recuerdo haber sido una pequeña zorra sabelotodo.

-Draco, ¿eso fue un insulto o un cumplido?

-Asqueroso.

-Y además no recuerdo haberme robado a un chico de su familia.

-¡No lo hice!

-Asqueroso.

-Para ser justos, querida, tu nombre estaba en la lista de candidatas aprobadas para ser mi futura esposa, por lo que no fue necesario un robo. Ellos me pasaron esa lista en mi tercer año, dado que fue entonces cuando consideraron que yo comenzaría a salir con chicas.

-Sí, y no tenían idea que besaste una chica por primera vez cuando eras un pequeño niño de apenas once años.

Lucius rompió en una sonrisa satisfecha.

-Impresionante, padre – rió Draco – Incluso yo lo hice a los trece.

Hermione se estremeció ante el pensamiento de un Draco de trece años besándose con Pansy Parkinson. Él volteó hacia ella con expectación. Ella le devolvió la mirada por un momento antes de rodar sus ojos y decirle – Quince.

Todos miraron a Narcissa, quien seguía parada junto a su silla. Ella bufó antes de sentarse y decir – También tenía quince.

-Muy bien, querida – dijo Lucius, frotando con gentileza el delgado hombro de su esposa antes de ponerle un menú en la mano – Ahora, por favor ordenemos. Creo que nos haría muy bien poner algo de comida en nuestros estómagos.

Lucius no estaba equivocado. Después de que ordenaran y de que sus ensaladas vinieran, la conversación pasó de ser completamente intolerable a medianamente tolerable. Principalmente porque Narcissa se abstuvo de seguir hablando. Todavía no podía creer que su precioso bebé dejaría de hablarle por siempre si una bruja hija de muggles se lo pedía. Aunque estaba feliz de que el Señor Oscuro esté derrotado, había instantes en los que sentía que el mundo había avanzado demasiado.

Draco y Hermione compartieron todo pequeño detalle que tuvieran hasta ese momento. Todavía estaban considerando la fecha, pero sabían que querían casarse cerca de la fecha de su aniversario. Sería una boda pequeña, con un número de entre treinta y cuarenta invitados, los que habrían sido mucho menos si Hermione no hubiera insistido en invitar a todos los Weasleys. Si asistían o no, ese era otro asunto.

-¿Cuántos, uh… muggles asistirán al evento? – preguntó Lucius un tanto escéptico. Aunque estaba intentándolo, no era un devoto de ellos.

-Solo mis padres – respondió Hermione – Queremos tener una boda mágica, por lo que nadie más a quien yo conozca podrá venir. Mis dos padres son hijos únicos, y solo tengo una abuela viva y está un poco loca, por lo que no es un gran problema.

Tanto Lucius como Narcissa dejaron salir suspiros de alivio.

Hermione frunció los labios y miró a Draco. Él asintió antes de voltear hacia sus padres – Si no es mucho problema, el Sr. Y la Sra. Granger han preguntado si pueden conocerlos antes de la boda. ¿Qué les parece, digamos, la próxima semana?

Con los ojos refulgiendo, Narcissa y Lucius jadearon - ¡Definitivamente no! – proclamó ella.

-Ahora, espera un momento. Pensémoslo, Cissy – dijo Lucius, posando su mano en la de ella – Vamos a tener que conocerlos tarde o temprano y, conociéndote, no queremos que eso se lleve a cabo frente a los invitados de la boda de nuestro hijo.

-¿Realmente estás considerando esto? – preguntó ella, consternada.

Él asintió – Lo estoy – luego, mirando a su hijo, añadió – Quizás necesitaremos un poco más de una semana para procesarlo todo.

Draco miró a Hermione, quien dijo – Por supuesto. Podemos contemplar nuevamente la idea el año que viene.

-En ese caso, debería advertirles que no iré a casa para Navidad – dijo Draco.

-¿Qué? – preguntó Narcissa con el labio inferior temblándole. Se veía como si estuviera a punto de largarse a llorar.

-La Sra. y el Sr. Granger nos invitaron a pasar las fiestas con ellos, y aceptamos. Ustedes también estaban invitados, por supuesto, pero dado que no contemplaremos la idea hasta el año que viene, no creo que eso sea posible, ¿verdad?

-Honestamente, ¿estás diciéndome que preferirías pasar las Fiestas entre muggles antes que con tus propios padres? – preguntó ella, con sus ojos entrecerrándose en dirección a Hermione.

-Supongo que sí. Pasar tiempo con los padres de Hermione ha sido genial para mi trabajo.

-Sí… la compañía que se "especializa en utilizar tecnología Muggle" – citó Lucius, sacando la frase de un folleto que Draco le había enviado sobre la compañía poco después de haber aceptado el trabajo – Lo recuerdo. ¿Cómo te va con eso?

Draco se encogió de hombros – En realidad no tengo muchas ganas de hablar sobre el trabajo hoy.

El tema pasó y volvieron a hablar sobre la boda. Eso, hasta que algo comenzó a sonar.

-¿Qué es eso? – preguntó Narcissa, mirando alrededor.

Draco y Hermione compartieron una mirada antes de que él metiera la mano en su bolsillo y sacara su teléfono celular que no dejaba de sonar – Es Phil – le dijo a Hermione.

-¿Ese horrible sonido está saliendo de ese pequeño…objeto? – preguntó Lucius.

Draco asintió – Tengo que contestar esto. Hermione, ¿podrías explicarles a mis padres acerca de los celulares mientras yo atiendo la llamada?

Mientras Draco se levantaba y salía, pudo escuchar a Hermione decir – Bueno, los teléfonos celulares Muggle son una maravillosa fuente de tecnología que permite que una persona en un lugar pueda hablar con alguien que se encuentra a una distancia inmensurable…

-¿Cómo estás, Phil? – dijo él, respondiendo la llamada con una leve risita.

-¿Cómo va la cena? – preguntó Phillip desde el otro lado.

-¡Hola Dggaco!

-Sophie dice hola.

-¡Hola Sophie! – respondió él – La cena podría ser peor, pero no iría tan lejos tampoco como para decir que va todo bien. Mi madre utilizó la palabra con "S" demasiadas veces y Hermione la amenazó con alejarme de ellos si no se detenía. Fue en realidad bastante excitante.

Sophie dejó salir una risita – Já – y dijo – Adoggo a nuestgga pequeña petaggda.

-Y bien, ¿para qué están llamándome exactamente? De algún modo dudo que en realidad quieran saber segundo a segundo de nuestra cena con mis padres.

Sophie y Phillip rieron – Tienes razón. Puedes darnos esos detalles mañana.

-¿Mañana? – repitió Draco.

-Sip – dijo Phillip.

-Entonces, ¿eso harían tres domingos seguidos?

-Desafortunadamente.

-Pero se suponía que Hermione y yo buscaríamos posibles lugares para la boda mañana. Va a matarme. Y a ti. Incluso también a Sophie.

-Ooh, ¡lugagges pagga la boda! Phillip, ¡déjalo tomaggse el día libgge!

-Sophie…

Una pausa.

-De veggdad necesitamos que vengas mañana, Dggaco – murmuró ella, infeliz – Los lugagges pagga la boda tendggán que espeggag un día más.

Draco gruño – Bien. Los veré mañana – colgó la llamada y se tomó un momento para regularizar su respiración antes de regresar al restaurante.

Cuando la mesa estuvo dentro de su campo visual, Hermione levantó la mirada y ambos se miraron fijamente. Inmediatamente ella pudo afirmar qué había sucedido y dijo – Lo voy a matar.

-Le dije que lo harías – dijo él, inclinándose y besándola en la mejilla antes de tomar asiento.

-Está bien – dijo ella, respirando varias veces hasta tranquilizarse – Tenemos mucho tiempo.

-¿Te molesta si veo este "tefélono celular"? – preguntó Lucius, mirando el objeto que seguía en la mano de Draco.

-Teléfono, padre – lo corrigió él, pasándoselo.

Lucius pasó el resto de la velada jugando con el teléfono mientras Narcissa se negaba siquiera a verlo. No quería saber nada con la tecnología Muggle.

Antes de que incluso hubieran terminado con las entradas, Hermione ya estaba contemplando el postre. Cuando notó la carta en el otro lado del restaurante, inmediatamente se levantó para investigar.

-¿Por qué no vas con ella, querido? – animó Narcissa a Lucius mientras le frotaba el brazo – A Draco y a mí nos vendría bien algo de tiempo a solas.

Lucius miró a su esposa – ¿ quieres que yo me pare y mire la carta de postres? – preguntó absolutamente derrotado. Narcissa asintió y él se levantó escéptico, para luego unirse a Hermione.

Tan pronto como se marcho, Draco miró a su madre y dijo – Lo que sea que quieras decirme, no quiero oírlo. Voy a casarme con ella en seis meses, lo quieras o no.

Narcissa bufó – Ustedes dos son unos tontos si creen que yo soy su más grande obstáculo.

-¿A qué te refieres?

Mirando a los ojos fríos como piedras de su hijo, ella le dijo – Déjame ser clara en una cosa, Draco. No me desagrada tu futura esposa. Si ella hubiera nacido sangrepura, habría estado primera en mi lista de posibles candidatas para ti, pero no lo hizo.

-Todavía no entiendo a dónde quieres llegar.

Narcissa miró hacia su esposo y suspiró – Parece que el intento de quedar bien de tu padre lo cegó ante la imagen completa.

-Que es…

-El mundo mágico no está listo para que un Malfoy se case con una Sangr…hija de muggles – se corrigió rápidamente – Quizás cuando tus hijos tengan tu edad las cosas sean diferentes pero, ahora mismo, seguimos recuperándonos de la guerra. El Señor Oscuro puede que ya no esté, pero los magos y brujas que compartían su pensamiento siguen entre nosotros. Vienes de dos de las más importantes familias, Draco: los Malfoy y los Black, y ella es la hija de muggles más famosa del mundo mágico. Si siguen adelante con todo el asunto de la boda, están arriesgando sus vidas.

-Somos conscientes del riesgo, y estamos dispuestos a afrontarlo. El mundo no cambiará jamás si la gente tiene demasiado miedo a pelear por lo que consideran bueno. Incluso aunque nuestro matrimonio genere resentimiento y odio, al menos habremos marcado la diferencia.

-Estás jugando con fuego, Draco.

-Y Hermione vale cualquier quemadura que pueda conseguir.

Y con eso, Narcissa quedó en silencio. Nada más fue dicho hasta que Hermione y Lucius regresaron a la mesa. Un minuto después, el camarero se acercó con una tarta, una crème brulee, una mousse y un trozo gigante de pastel de chocolate, que Hermione no estaba dispuesta a compartir. Narcissa no tocó nada de eso, por lo que Draco se robó con gusto la tarta que el mesero había colocado frente a ella y le convidó bocaditos en la boca a Hermione solo para molestarla.

Incluso aunque él se mostrara más que dispuesto a desafiar a su madre y casarse con la chica que amaba, no podía quitarse de la cabeza la idea de que estaba en lo cierto. El mundo mágico no estaba listo para que una bruja y un mago, ambos de alto perfil social y de mentalidades y creencias opuestas se casaran. Pero, a pesar de todo ello, lo harían. Llegado Junio todo cambiaría, así la gente esté dispuesta a aceptarlo o no.


Nota de la Traductora: Hola! ¿Cómo les va? Espero que todos hayan tenido un buen inicio de semana. Ahora solo queda ponerle pilas para terminarla y esperar el finde! jaja

Nuevo capítulo de esta historia, que poco a poco va a dejar entrever los riesgos a los que se someterán los personajes al seguir adelante con esta boda :)

GRACIAS POR LOS REVIEWS, ALERTAS Y FAVORITOS! me hacen muy feliz, me alegra muchísimo que estén disfrutando tanto de la historia!

Este capítulo fue revisado y corregido por mi muy talentosa y fantástica amiga y colega Sunset82, encargada de la traducción de otro de los fic de Lena, Cruel y Hermoso Mundo. Quien todavía no lo agarró, ¡se lo pierde! Gracias Sandy por tomarte el tiempo de leerlo y acomodarlo para darle coherencia, considerando que tu tiempo vale oro y seguro tenés un millón de cosas para hacer, además de, obviamente, traducir para tu historia. Gracias tambien por todo el apoyo. Siempre. Incondicional. Sos una Genia.

No olviden pasarse por las otras historias que ya están terminadas, Summer of the Dragon y A Wonderful Caricature of Intimacy, dos historias realmente geniales :)

Mi Facebook, por si alguien me quiere agregar: Pekis Fletcher (FF)

Recomendación de hoy: me salteo el tema de McFly hoy para recomendarles el nuevo tema de Taylor Swift, "Out of the Woods" otro más incluído en su más reciente album que sale en UNA SEMANA y se llama 1989. No puedo esperar a que salga ya, porque a pesar que me gustaba más cuando su canciones dependían exclusivamente de su voz, el toque pop no está tan malo (por ahora!)

Una cosa que quería contarles porque no doy más de la emoción: Giovanna, la esposa de Tom Fletcher, me contestó vía Youtube en un video que ella subio! yeeeeeeeeeeeeeeeeey lkdfgbñjlsfgjnñvgrughwñrsgfjnjledfgn así me siento, Bueno, eso nomas.

Muchas gracias por tomarse el tiempo de leer la historia, (y estas densísimas notas de autor jaja)

Nos leemos el Miércoles que viene!

Pekis :)