Fighting For The Malfoys
-Luchando por los Malfoys-
Capítulo 5 – El Baile Anual del Ministerio.
Una noche, a principios de Febrero, Draco estaba esperando pacientemente en su muy cómodo sofá, vestido con una túnica de gala color azul medianoche a que Hermione terminara de alistarse. Esa noche estaban invitados al Baile Anual del Ministerio, que sería el primer evento social en el que se mostrarían oficialmente como una pareja. No hace falta aclarar que Hermione estaba más que solo nerviosa.
Aunque Draco estaba bien. Se había alistado rápidamente y sin esfuerzo, y en ese momento se encontraba utilizando su teléfono celular para mandarle mensajes a Sophie pretendiendo ser Hermione. Al principio le funcionó bien, pero luego le preguntó cómo se veían sus pechos con el vestido que estaba usando, y eso lo delató. Ella le respondió que se veían bien, pero no tan increíbles como los de ella la noche que pasaron juntas el Noviembre anterior, cuando los chicos salieron de la ciudad. Draco elevó sus cejas ante eso y le pidió que le contara más. Aunque sabía que estaba mintiendo, quería ver hasta dónde era capaz de llegar. Era una pena que Hermione no se enrollara en esas cosas.
-¿Qué estás haciendo?
Draco volteó para encontrarse a Hermione detrás suyo y leyendo por encima de su hombro. Ella entrecerró sus ojos y posó ambas manos en su cadera, firmemente.
Él sonrió inocentemente y dijo – Sophie justo estaba contándome lo mucho que se divirtieron esa noche que pasaron juntas, el pasado Noviembre. ¿Hay algo que quieras confesarme?
-¿Te lo dijo? – dijo Hermione, con un rubor casi convincente.
-No juegues conmigo – dijo él, apoyándose de rodillas en el sofá y girando para poder besarla – Que conste que, si alguna vez quieres hacer algo como eso, tienes mi bendición.
-¿La tengo?
-Absolutamente. Siempre y cuando yo pueda mirar – dijo él, levantando sus cejas sugestivamente – Y no solo con Sophie, ya sabes. La Comadrejita funcionaría, también. Es bastante caliente para ser pelirroja.
-Pottercita – lo corrigió Hermione.
-Correcto, ella – dijo él – O Astoria. Ella estaría bien, también. Pero no tu amiga Luna. Ella tiene ese aire de inocencia a su alrededor que hace que simplemente no pueda aprobarla para eso.
Hermione rodó sus ojos. Él sonrió y la besó en la mejilla, haciéndola sonreír de inmediato. Ella dio un paso atrás y levantó sus brazos - ¿Cómo me veo? – preguntó.
-Gira para mí – dijo él. Ella obedeció. Cuando terminó, Draco sonrió y dijo – Despampanante, como siempre – y lo decía en serio.
Hermione llevaba puesto un vestido azul medianoche, para hacer juego con la túnica de él. No tenía tirantes y era ceñido a la cintura, con una espalda estilo corsé y una falda que fluía elegantemente. El maquillaje en sus ojos era oscuro y sus labios estaban retocados apenas con brillo de labios. Su cabello estaba arreglado bajo en la nuca, con algunos rizos sueltos enmarcándole el rostro.
-Aunque algo falta – dijo Draco, mirándola a los ojos y frunciendo el ceño.
Hermione palideció y miró el vestido - ¿Qué es? No creo haberme olvidado nada.
Draco se levantó del sofá y caminó hasta colocarse detrás de ella. la besó en el cuello y sacó algo de su bolsillo. Moviendo sus labios por todo su hombro, acomodó el objeto alrededor del cuello de ella y lo colocó en su sitio. Hermione bajó la mirada hacia lo que le acababa de poner y jadeó. Era un collar. Tenía lirios adornados con diamantes en la cadena, y el adorno central era un gran diamante negro, que colgaba de ella.
-¿Dónde… cuándo… conseguiste esto?
-Lo vi cuando pasaba por una joyería en el callejón Diagon la semana pasada, y pensé que se vería absolutamente perfecto con tu vestido. Ahora veo que estaba en lo correcto.
Hermione sonrió mientras jugueteaba con el negro diamante – Draco, es demasiado.
-¿Quién lo dice? – demandó él – Casi siempre te dejo salirte con la tuya con ese asunto de mujer independiente y con derechos, pero hoy déjame tratarte como la dama que eres – la besó justo encima del collar, logrando que un pequeño gemido escapada de sus labios – Déjame probarte que la caballerosidad no está muerta.
-Draco… - susurró ella - … más te vale detenerte allí mismo antes de que tengamos problemas para salir del apartamento.
-Me parece perfecto.
Draco la tomó del brazo y la giró en redondo hasta colocarla enfrente de él. Posó una mano detrás de su cabeza y la atrajo a por un hambriento beso. El cuerpo de ella estaba reclinado contra el respaldo del sofá, mientras él se apoyaba contra ella. Ambos estaban tan inmersos en el otro que ninguno notó dos "pops" distintivos en su apartament.
-¡Ejem!
Draco y Hermione voltearon para ver a Sophie y Phillip parados cerca de la puerta y sonriendo ampliamente.
-¿Mis mensajes te excitaggon? – peguntó Sophie con un guiño.
-Demasiado – dijo Draco, dándole un último y rápido beso a Hermione antes de alejarse y tomarla de la mano – Supongo que su presencia aquí significa que es tiempo que nos marchemos.
-Sí. Philip está muy ansioso – dijo Sophie, rodando sus ojos.
-Gracias, de nuevo, por conseguir meternos en la lista, Hermione. Realmente lo apreciamos.
-Un placer – dijo ella, caminando hacia el closet y tomando la capa de Draco y la suya. Draco se escabulló detrás de ella y la ayudó a colocársela, antes de ponerse él mismo la suya.
-Ambos se ven muy bonitos – sonrió Sophie.
-Gracias – respondieron los dos, mirando a Sophie con su brillante vestido rojo, pegado al cuerpo – También tú.
-Y debo agregar que tus pechos realmente se ven preciosos – dijo Draco. Hermione se aclaró la garganta – Pero los de Hermione se ven mejor – le tomó la mano y la besó en la mejilla, mientras ella volvía a rodar sus ojos.
-Aunque no tan bonitos como aquella noche en Noviembre pasado – Sophie volvió a guiñar.
-¿De qué hablan? – preguntó Phillip, con sus oídos alertas de inmediato.
-Nada, querido mío – dijo Sophie, besando al aire hasta que Phillip se acercó y le devolvió un beso.
Los cuatro se encaminaron hacia la chimenea y usaron la red flú para llegar al Atrio, esa área de recepción del Ministerio, que ya estaba llena de invitados engalanados para la fiesta. Tan pronto como estuvieron allí, Hermione tomó la mano de Draco y lo guió a través de la multitud hacia la nueva Fuente, que era muy parecida a la antigua, solo que Luna Lovegood la había diseñado y ahora se veía mucho más animada. Era como si realmente aligerara el ambiente.
Los otros miembros del trío dorado ya estaban esperándola con varios reporteros y fotógrafos, y Kingsley Shacklebolt, el Ministro de Magia. Sus parejas estaban paradas a los costados.
Algún tiempo atrás, Kingsley y Draco habían estado en buenos términos. Ahora, no tanto. Él todavía estaba enfadado con Draco por no contarle sobre la creciente demencia de su padre. Draco en realidad no podía culparlo. Si le hubiera dicho antes, Hermione jamás habría resultado herida, y eso es algo que él jamás se perdonaría.
Cuando llegaron junto a ellos, Hermione volteó hacia Phillip y Sophie – Ustedes dos adelántense y comiencen a establecer contactos. Estaré con ustedes en un ratito.
-Ah, sí. La fotoggafía – dijo Sophie, dándole la señal de 'ok' con la mano – Te veggé en un ggatito – Phillip y ella se perdieron en la multitud.
Draco tomó la capa de Hermione antes de alejarse y pararse junto a Astoria y Ginny, mientras Hermione se unía a Harry, Ron y Kingsley – Buenas noches, señoritas. Hoy solo soy un adorno de brazos – dijo orgulloso.
-¡También yo! – exclamó Astoria, chocando los cinco con él.
-Deberías estar feliz de que ellos dos terminaran, Comadrejita. Ahora, en lugar de estar parada en un costado sola, tienes la suerte de pasar el rato con nosotros – sonrió él.
-¡Sí! – exclamó Astoria levantando un puño triunfante al aire. Ginny no estaba divertida. Astoria bajó su mano y miró escéptica a Ginny antes de decir – Te ves muy bonita hoy, Ginny.
-Gracias – dijo ella, sonriéndole a medias a la otra bruja – Tú también te ves bonita. Puedo ver el por qué mi hermano te escogió a ti para ser su adorno de brazo.
Astoria se rió bastante alto como para sonar sincera. Rápidamente se contuvo.
-Bueno, vamos, señoritas. No me dejen colgado – dijo Draco, sosteniendo ambos brazos a los costados para que ellas pudieran apreciar el paquete completo.
Astoria y Ginny se miraron y rodaron sus ojos – Sí, Draco. También te vez muy bonito – dijo Astoria, estirándose y pellizcándole la mejilla.
-Ese collar que Hermione está usando es bastante impresionante – dijo Ginny, moviendo su cabeza para echarle un mejor vistazo – Un regalo tuyo, presumo.
-Lo fue – dijo él, mirando a su prometida, quien en ese momento estaba hablando en exclusiva con uno de los reporteros. Ella lo miró de reojo y le guiño un ojo.
-Casi cuatro años pasaron y la gente todavía no se cansa del trío de oro – dijo Astoria - ¿Viniste el año pasado, Draco?
-Así es – dijo él – Recuerdo haber pasado justo al lado de ellos durante este mismo tiempo de entrevistas. No creo haberlos visto de nuevo durante la noche.
-Encontraste un sitio oscuro para pasar el rato con tu cita, ¿verdad? –preguntó ella. La sonrisa de Draco lo dijo todo – Es gracioso como cambian las cosas.
-¿Quién era tu cita el año pasado? – preguntó Ginny con curiosidad.
Draco pensó al respecto – Uhh… - le tomó un minuto. Parecía como si su cerebro estuviera realmente doliéndole mientras fruncía el rostro para concentrarse – No estoy muy seguro. Pero sí recuerdo que era rubia. Espera… morena. No… no, yo tenía razón. Rubia. O quizás era pelirroja… Espera…
-Por favor detente – dijo Astoria, arrojando sus manos a su boca – Si no lo recuerdas, eso nos basta.
Ginny rió – Estás en lo cierto. Era rubia. Los vi entrar el año pasado.
-Pudiste detenerme mucho antes, ¿sabes?
-Podría haberlo hecho – dijo ella, sonriendo – Pero quería verte sufrir.
Draco sonrió – Eres, por mucho, mi Weasley favorita.
-Draco, te lo dije al principio del verano, ahora soy la Sra. del Cara Rajada.
Astoria dejó escapar una aguda risa. Arrojó sus manos a su boca para cubrirse – Lo siento, no sé por qué encontré eso tan gracioso.
-¡Draco! – Draco volteó hacia el trío dorado para ver a Hermione haciéndole señas – Ven aquí, por favor.
-Ooh, me están convocando – arrojó su capa y la de Hermione a los brazos de Astoria – Fue un placer, señoritas – besó a ambas en la mano y se acercó a Hermione - ¿Sí, querida? – preguntó, envolviendo su brazo con posesividad alrededor de su cintura.
-Draco, ésta es Inga Utkin, de la revista Corazón de Bruja. Quería saber más sobre nuestro compromiso.
-Sí, justo estaba preguntándole a la Srta. Granger, o, mejor dicho, a la futura Sra. Malfoy, sobre el modo en el que se lo propuso. Fue muy breve con los detalles, diciendo que usted prefería mantener la privacidad…
Draco le dio a Hermione una sonrisa secreta, sabiendo muy bien que lo único que ella quería mantener en privado eran los detalles al "desnudo".
-… pero sí mencionó que usted se lo propuso el día de su aniversario y yo, al igual que los millones de lectores del Corazón de Bruja, amaríamos saber hace cuánto tenía planeado proponerle matrimonio – dijo ella, acercándole lo que parecía ser algún tipo de aparado grabador al rostro.
-Bueno – dijo Draco, empujándole sutilmente la mano lejos de él – Compré el anillo cerca de dos semanas antes de nuestro aniversario. Había decidido hace mucho qué día quería hacerlo, pero quería comprar el anillo con bastante anticipación, dado que no estaba seguro de cuánto tiempo me tomaría encontrar el indicado. La chica perfecta se merece un anillo perfecto – se inclinó y la besó en la mejilla, sin poder evitar notar el modo en el que Ron hacía una mueca al verlos. Él le guiño un ojo.
-¿Hace cuánto tenía pensado proponérselo?
La grabadora volvió a su rostro. Esta vez, él no se molestó en moverla – No estoy seguro de cuándo comencé a pensar en la propuesta, pero sabía que quería casarme con ella desde el día en el que oficialmente comenzamos a salir.
-¿Y cuándo fue eso?
Draco miró al resto de los miembros del trío dorado y sonrió – Bueno, el día de la boda de Harry Potter, por supuesto.
-¿Les importa si les tomo una fotografía a los dos? – preguntó Inga, llamando a su fotógrafo.
-Definitivamente no – dijo Draco, atrayendo a Hermione cerca suyo y sonriendo a la cámara.
-¿Podría conseguir una de ustedes besándose?
-¿Qué dices tú, querida? – preguntó Draco, mirando a Hermione. Ella asintió tímidamente antes de girar el rostro y besarlo. Sus labios se encontraron lentamente mientras más de una cámara aprobada disparaba en su dirección, pero a ninguno le importó. Cuando se separaron, se miraron a los ojos y sonrieron.
-Simplemente hermoso – dijo Inga - ¿Cómo es que nunca ganó nuestro premio a la Sonrisa más Encantadora, Sr. Malfoy?
Draco besó a Hermione una vez más en la nariz antes de voltear hacia Inga y decir – No tengo idea, se lo aseguro. ¿Por qué? ¿Me lo está ofreciendo?
-Tendría que hablar con mi editor, pero estoy segura de que es algo que se puede arreglar.
-Si logran hacer eso, entonces definitivamente debería entrevistar a Draco sobre la increíble compañía en la que trabaja – dejó escapar Hermione – Se llama Thinx y su objetivo es el de encontrar distintas formas para utilizar la tecnología Muggle en el mundo mágico. Es todo muy fascinante.
-Bueno, estaríamos encantados de oír sobre eso – dijo Inga, extendiéndole su tarjeta a Draco – Mándeme una lechuza el Lunes.
Un poco después, todos los reporteros comenzaron a dispersarse – Phillip va a adorarte – le dijo Draco a Hermione, mientras se guardaba la tarjeta de Inga en el bolsillo.
Ginny y Astoria se acercaron hacia sus parejas - ¿Por qué, cuando tu y yo nos comprometimos, no me hicieron ninguna entrevista? – bromeó Ginny con un puchero en los labios.
-Porque eso fue diferente – dijo Ron, tomando la mano de Astoria – Tu compromiso no fue controversial.
-Esa es una palabra muy grave, Comadreja.
Miradas afiladas llegaron a Draco desde la gente que lo rodeaba. Él se encogió de hombros. Las viejas costumbres tardaban en morir.
Ginny observó algo en un costado, con su rostro normalmente alegre hundiéndose de inmediato – Allí están papá y mamá – le dijo a Ron – Y parece que quieren que nos acerquemos hacia allí.
-¿Por qué no vienen para aquí? – dijo él, atrayendo a Astoria cerca suyo.
-¿Realmente quieres que responda eso?
Draco y Astoria se miraron mutuamente y fruncieron el ceño - ¿Qué te parece si hago esto un poco más fácil y me excuso para ir a guardar nuestras capas al guardarropas? – dijo Draco, tomando su capa junto a la de Hermione de los brazos de Astoria.
-¿Estás seguro? – preguntó Hermione. Él asintió – Iré contigo.
-Soy capaz de guardarlas por mí mismo, Mione – sonrió él – Solo búscame cuando te desocupes. Seré el mago extremadamente guapo esperando con dos bebidas en su mano – Hermione sonrió y lo besó en la mejilla.
-Dado que Hermione no va a acompañarte, quizás yo debería – dijo Astoria, alejándose de Ron.
Draco levantó su mano para detenerla – No, no lo creo. Se una buena bruja y ve a hablar con los padres de tu novio. Si van a desheredarte por culpa de él – miró a Ron con desdén – lo mínimo que puedes hacer es intentar ser amable con su familia.
Astoria gimió pero asintió. Los cinco se acercaron a hablar con mamá y papá Weasley mientras Draco iba hacia el guardarropa con seis capas, lo que eran cuatro más de las que había accedido a guardar.
Después de guardarlas, se encaminó de inmediato hacia el bar. Ordenó algo sabor a frutas para Hermione, y un whiskey de fuego con hielo para él.
-Realmente espero que esa copa rosa no sea para ti.
Draco volteó para encontrarse al Sr. Greengrass recostado contra la barra junto a él – No, no lo es – dijo Draco, agregando unas cuantas cerezas más a la bebida rosa antes de comerse una - ¿Puedo ayudarlo en algo?
-¿Has visto a mi hija esta noche?
Draco miró alrededor y encontró a Daphne y Goyle conversando con Blaise y Pansy a poca distancia – Está por ahí – señaló Draco – Me alegra ser de ayuda.
-No te hagas el listo conmigo, niño. Sabes de quién estoy hablando.
-¿Te refieres a la hija que desheredaste? No sabía que seguías considerándola como tuya – sonrió él – Está afuera conversando con los padres de su novio. Deben estar por entrar en breve.
-¿Está viviendo con él?
-Lo hacía, la última vez que lo comprobé – dijo Draco, tomando un sorbo de su whiskey de fuego – Pero se suponía que sería temporal, considerando que la corriste de su casa y todo eso.
-No tengo interés alguno en asociarme con traidores a la sangre, lo que es exactamente lo que será, si se queda con ese chico.
-Si no tienes interés en asociarte con traidores a la sangre, ¿por qué, exactamente, estás asociándote conmigo? Considerando que estoy comprometido con una hija de muggles y eso, solo me queda asumir que soy uno de ellos.
-¿No es eso una trampa para conseguir publicidad?
La boca de Draco cayó abierta - ¡Absolutamente no!
-Eso no es lo que tu madre dice – rió él.
-Bueno, mi madre tiene su propia y distorsionada versión de la realidad - Draco miró hacia la puerta. Hermione todavía no volvía. Se encontró a si mismo extrañando su compañía - ¿Te importa si te pregunto algo?
El Sr. Greengrass asintió para que continuara.
-Nunca fuiste un Mortífago, entonces, ¿qué pasa con esa repentina hostilidad hacia los hijos de Muggle y traidores a la sangre?
-Solo porque no me hayan tatuado el brazo no significa que no simpatizara con sus creencias.
-Bueno, realmente te mostraste bastante misterioso al respecto. Goyle me dijo una vez que no te importaba con quién se casara Astoria, siempre y cuando fuese un sangrepura. Por mucho que me duela decirlo, Weasley es uno de ellos, entonces ¿por qué te importa tanto? ¿Es en realidad el asunto de los traidores a la sangre, o es porque su familia carece de los recursos de los que un Malfoy o un Zabini podría proveerte?
El Sr. Greengrass rió – Un poco de ambos, supongo.
Finalmente, Hermione entró al salón. Draco se movió para encontrarse con ella pero, antes de que llegara a alejarse, el Sr. Greengrass dijo – Yo tendría cuidado si fuera tú, Draco.
Draco volteó y bufó en dirección al hombre - ¿Perdón? – preguntó.
-Sé que crees que estás enamorado, pero hay demasiados magos y brujas que no están felices con tu elección de esposa. No quieres iniciar una nueva guerra, ¿verdad?
-Realmente encuentro difícil de creer la idea de que mi matrimonio inicie una guerra.
-No estaría muy seguro de eso – dijo el Sr. Greengrass, levantando su copa en su dirección – Fue bueno hablar contigo, Draco.
Draco lo dejó ahí sintiéndose un tanto fuera de lugar. Él había parecido bastante seguro sobre todo el asunto de la guerra pero, por mucho que Draco odiara admitirlo, Hermione y él no eran tan importantes.
Hermione sonrió al verlo llegar - ¿Eso es para mí? – preguntó, tomando una cereza de la bebida rosa y comiéndola - ¿No te avergonzaste al ordenarla?
Él se la pasó con una sonrisa – Mucho.
-¿De qué hablabas con el Sr. Greengrass?
-No estoy muy seguro – dijo él, honestamente – Comenzó con Astoria, pero luego llevó la conversación hacia sitios más extraños. De todos modos, ¿dónde está ella?
-Sigue afuera, con los Weasley. No van bien las cosas. Lo gracioso es que, si solo abrieran sus ojos un poco, notarían que Astoria es absolutamente perfecta para Ron.
-Los Slytherins no son los únicos prejuiciosos.
Ella frunció el ceño – Comienzo a notarlo.
Hermione tomó el brazo de Draco y ambos caminaron hasta encontrar su mesa. No fue demasiado difícil, considerando que Sophie y Phillip ya estaban sentados allí conversando animadamente con Neville Longbottom y su novia, Hannah Abbott.
-Oh, hola Hermione – dijo Neville, mirando con escepticismo al modo en que ella tenía a Draco por el brazo. Aunque sabía que estaban comprometidos, dado que él trabajaba en el ministerio al igual que Hermione y mantenían correspondencia continua, solo los había visto juntos una vez, en la boda de Harry y Ginny.
-Y Draco – añadió Hannah, sonriéndoles a ambos.
-Buenas noches, Longbottom – dijo Draco, moviendo la silla de Hermione para que ella pudiera sentarse. Miró a Hannah y sonrió – Aunque te reconozco, amor, me temo que no recuerdo tu nombre. ¿Me refrescarías la memoria?
-No hay problema. Soy Hannah – dijo ella, sosteniendo en alto su mano – Estábamos en el mismo año, pero no teníamos mucha relación.
-Estoy seguro de que eso fue más que nada culpa mía – dijo él, tomando su mano y besándosela – a Hermione le gusta recordarme continuamente el gran idiota que fui en ese entonces. Y que sigo siéndolo, muchas veces – le guiñó un ojo.
Hannah se sonrojó y se aferró al brazo de Neville.
Volteando hacia Sophie y Phillip, Hermione dijo – Jamás adivinarían lo que pasó. Corazón de Bruja quiere darle a Draco el premio a la Sonrisa más Encantadora.
Todos en la mesa rieron, excepto por Draco, quien sentía que todo el mundo parecía encontrarlo entretenido - ¿Cómo te las arreglaste con eso, colega? – preguntó Phillip, una vez que dejó de reír.
-Creo que la reportera estaba un poco enamorada de él – dijo Hermione, rodando sus ojos.
-Hey, no es mi culpa que mi sonrisa sea tan encantadora.
A su alrededor, las mesas comenzaban a llenarse. Después de solo un par de minutos, Harry, Ginny, Ron y Astoria aparecieron, la última viéndose un tanto llorosa.
-¿Todo va bien? – preguntó Draco, mientras ella se dejaba caer en la silla junto a él.
-No preguntes – dijo ella, en voz baja.
Ron suspiró junto a ella – Realmente lo siento, Stori. Jamás me imaginé que ella se animaría a decir eso en voz alta.
-¿Pero sabías que pensaba eso?
Ron miró a Ginny, quien intentó negar levemente con la cabeza – Uh… ¿no?
-Eres un mentiroso terrible – Draco le pasó a Astoria el resto de su copa, y ella se la bebió de un solo trago – Gracias – respondió ella, dejando sobre la mesa la copa vacía.
Ron le frunció el ceño pero luego se encogió de hombros. No había forma de que ella pudiera aguantar el resto de la noche sobria, especialmente estando su padre allí, por lo que le convenía comenzar desde ahora y ahorrarse los dramas después.
Las últimas dos personas que se acercaron y sentaron a la mesa eran Luna Lovegood y un mago a quien nunca habían visto antes. Su cita de la noche. Aunque no trabajaba en el ministerio, ella era invitada todos los años por ser amiga del trío de oro. Vencer a Ya-Saben-Quién les daba el libre derecho de invitar a quien quisieran. Ese era el motivo por el que Sophie y Phillip estaban allí esa noche, solo interesados en encontrar posibles inversores.
-Hola, a todo el mundo – dijo ella, con su tono de voz soñador – Él es Rolf Scamander. Trabajamos juntos en la Sociedad de Conservación de la Naturaleza Mágica.
-Scamander – repitió Hermione - ¿Eres algo de Newt Scamander?
-Sí. Él era mi abuelo – dijo Rolf, tratando de abrir la silla para Luna, solo para que ella distraídamente tomara la que estaba al otro lado. Draco no pudo evitar reír un poco, pero una sola mirada de Hermione fue suficiente para lograr silenciarlo.
La primera parte del Baile del Ministerio fue bastante aburrida. Todo el mundo permaneció en sus asientos asignados y se sirvieron con una comida mediocre. Draco no podía dejar de notar que Pansy y Blaise no dejaban de fulminarlo con la mirada a poca distancia. Cada vez que ellos lo hacían, él se acercaba a Hermione y la besaba en el cuello.
Daphne y Goyle también estaban en esa mesa, al igual que Theo Nott y unos cuantos Slytherins más, pero la gran mayoría solo los ignoraba. Él ya no estaba en sus radares. Aunque, Goyle tenía un ojo puesto en Astoria. No le gustaba lo vidrioso que se veían sus ojos. Incluso desde esa distancia podía notarlos. Miró una vez a Draco para confirmarlo, quien procedió a asentir en dirección a la mesa del Sr. Y la Sra. Weasley quienes, por coincidencia, estaban solo a una mesa de distancia de la de su madre y padre, quienes parecían entablar una apenas decente conversación con los Greengrass, los Goyles, los Crabbes, los Notts, los Parkinsons y la Sra. Zabini, quien recientemente había enviudado. De nuevo.
Después de que la cena acabara, hubo una pequeña ceremonia de premiación. El único nominado a algo era Harry, quien recientemente había pasado de ser un Auror en entrenamiento a un Auror con todas las letras. Ganó el premio, por supuesto, que era por trabajo ejemplar por ser un nuevo Auror.
Cuando terminaron de entregar todos los premios, Kingsley fue hacia el escenario para dar un discurso. Cuando parecía que iba a comenzar, dijo de repente - ¿Podría venir Hermione Granger aquí arriba, por favor?
Hermione se puso pálida. Miró escéptica a Draco antes de levantarse lentamente y subir las escalerillas ara unirse a Kingsley en el podio.
Draco pensaba que era muy divertido que estuviera tan nerviosa. Obviamente, lo que fuera que Kingsley estuviera por decir, iba a ser algo bueno. No había motivo para que ella se viera como si estuviera a punto de desmayarse. Bajó la mirada hacia él y atrapó un vistazo de la sonrisa que él tenía en el rostro. Su tenso cuerpo comenzó a relajarse.
La sonrisa de él creció mucho más y moduló las palabras –Te amo – con sus labios. Ella le devolvió la sonrisa y finalmente se relajó.
-La Srta. Granger pasó los años después de la guerra trabajando duro en el Departamento de Control y Regulación de Criaturas Mágicas, donde continuó con su trabajo en la organización que ella misma fundó en sus años de colegio, La Plataforma Élfica de Defensa de los Derechos Obreros.
Harry y Ron intercambiaron una mirada mientras recordaban sus días siendo forzados a trabajar en la P.E.D.D.O. con la presidente Hermione. Estaban más que contentos de que hubiese terminado.
-Aunque ya no se enfoca solamente en los elfos domésticos, ellos son unos de las muchas criaturas no-humanas que se benefician con su trabajo. En menos de cuatro años, ha renovado completamente las leyes laborales de los elfos domésticos, creó un espacio para ayudar a los nuevos hombres lobo con sus transiciones, al igual que organizar reuniones de Hombres Lobo Anónimas, y más recientemente trabajó con el líder de la comunidad de Gigantes para ayudar a establecer sus leyes y organización. Por supuesto, estos no son todos sus logros, pero son simplemente demasiados como para nombrarlos.
Hermione se sonrojó mientras Kingsley no dejaba de hablar sobre lo fantástica que era. Ella era bastante modesta, y estaba más que ansiosa de que llegara a su punto de una vez por todas.
-Habiendo dicho eso, me gustaría aprovechar esta oportunidad para ofrecerle a la Srta. Granger una nueva posición en el Ministerio. Una que solo puede ser ocupada por alguien tan talentoso y determinado como ella.
La boca de Hermione cayó abierta. Miró a Draco, quien elevó sus cejas en su dirección, viéndose bastante impresionado. El Ministro de Magia mismo había elegido ascender a Hermione, frente a una gran porción de la comunidad mágica. Era algo por lo que había que enorgullecerse.
-Si lo acepta, estará trabajando justo debajo de mí en el Departamento de Leyes del Ministerio. Entonces, ¿qué dice Srta. Granger? ¿Acepta?
-¡Po-por supuesto que sí! – dijo Hermione, prácticamente tartamudeando por la emoción - ¡Muchísimas gracias, Ministro!
Los ojos de Ron se abrieron – Espera. El Departamento de Regulación de Leyes Mágicas. ¿Esto significa que Hermione será nuestra jefa? – le preguntó a Harry, quien estaba sentado junto a él.
-En realidad, creo que ella será la jefe de tu jefe – lo corrigió Draco – O quizás la jefe del jefe de tu jefe. No estoy totalmente seguro de cómo funcionan los niveles en tu departamento – sonrió y le guiñó un ojo.
-Wow. Debe ser la persona más joven a la que se le ofrece semejante posición. ¡Debes estar super orgulloso de ella, Draco! – sonrió Astoria.
Ron y Harry intercambiaron una mirada. Por años habían sido ellos los que se suponían que estarían orgullosos de Hermione. No habían caído en la cuenta de que ellos no seguirían siendo felicitados por su éxito.
La mayoría del salón se levantó y aplaudió mientras varios fotógrafos corrían para tomar fotos de Hermione estrechando la mano de Kingsley.
Draco echó un vistazo a la mesa de los ex Slytherins, tanto jóvenes como mayores, y notó que ninguno estaba parado. Creyó ver a Goyle aplaudiendo con las manos bajo la mesa, pero además de él, nadie movía un músculo. Su padre volteó y lo miró a los ojos. Draco lo fulminó con la mirada hasta que él levantó sus manos y comenzó a aplaudir, urgiendo a su mujer a que lo imitara. Ella lo hizo, pero ninguno de los dos se levantó. Aceptaba eso. Habría sido un suicidio social incorporarse en esa mesa.
Hermione regresó a su asiento, viéndose particularmente mareada, y le dio un beso a Draco antes de sentarse. Las cámaras estuvieron encima de ellos para captar ese momento también.
Nota de la Traductora: las excusas de la demora van en el próximo capítulo. Esta es una entrega doble, así que si no les aparece un capítulo después de este, prueben recargando la página. Nos leemos ahí.
