Fighting For The Malfoys
-Luchando por los Malfoys-
Capítulo 6 – El Baile del Ministerio – parte 2
Después de que toda la emoción pasara, todos se levantaron de sus mesas y se mantuvieron a los costados mientras el personal usaba sus varitas para limpiar el área y preparar la pista de baile
Una vez que todo estuvo acomodado, varias brujas y magos se acercaron a Hermione para felicitarla por su nuevo empleo. Draco se quedó con ella por un rato, pero cuando la multitud alrededor de ella comenzó a crecer y crecer, se disculpó y se fue hacia el bar.
Después de buscarse un trago, escuchó que lo llamaban y vio a su madre haciéndole señas. No la miró, y giró en redondo para encaminarse directamente en la dirección opuesta, aunque se chocó con alguien al instante.
-Lo siento – dijo él, asegurándose de mantener su mano firme para no derramar la bebida, notando que eso era algo que jamás habría hecho antes de comenzar a salir con Hermione. Draco se sorprendió al ver que era la Directora McGonagall con quien había chocado. Los ojos de ella se ampliaron al verlo – Buenas noches, profesora. No tenía idea de que la vería aquí.
-Sí, bueno, como Directora, soy invitada todos los años – Hagrid se acercó detrás de ella, con sus ojos ampliándose también al ver a Draco.
-Buenas noches, Hagrid – dijo él - ¿Ya fueron a felicitar a la mujer de la noche?
-No, todavía no – dijo McGonagall, con sus ojos moviéndose alrededor del salón – La multitud que la rodea sigue siendo bastante abundante.
-Dudo que Hagrid vaya a tener problemas para hacerse un espacio – rió él. Ninguno se le unió. Aclaró su garganta - ¿Todo va bien?
-¡Sí, bien! – dijo ella, demasiado rápido para ser normal - ¿Has visto a Potter en algún lado?
-La Sra. Potter lo arrastró a la pista de baile un momento atrás. ¿Está segura de que todo va bien?
-Muy bien, Sr. Malfoy – espetó McGonagall, viéndose incluso más alterada al mirarlo a los ojos. Él levantó una ceja en su dirección – Discúlpame – tomó a Hagrid y ambos se alejaron.
Draco los miró con curiosidad. Apenas se había dado la vuelta para ir a buscar a Hermione cuando alguien nuevo se metió en su camino – Bueno, bueno. Si no es nadie más ni nadie menos que el futuro esposo de Hermione Granger.
Draco bufó - ¿Qué quieres, Parkinson?
-Esa fue una lista bastante impresionante de cosas que realizó tu futura esposa. ¿Cuántas realizó desde que sale contigo?
-Solo la de los gigantes – respondió él, honestamente - ¿Te puedo ayudar en algo?
Pansy frunció el ceño en su dirección. No le gustaba ser tratada con tanta frialdad por él. Desafortunadamente, ese era el modo en el que Draco trataba a cualquier persona que no le interesara.
-Blaise y yo tenemos una apuesta, sabes. – explicó ella, al sentir a Blaise acercarse por detrás – Él cree que la única razón por la que estás comprometido con una Sangresucia es porque ella, en este momento, tiene una gran influencia en el mundo mágico y que tú todavía buscas mejorar el nombre mágico…
-No creas que solo por ser una chica me contendré en hechizarte por utilizar esa palabra con mi …
-Aunque yo creo que, en secreto, has estado enamorado de Harry Potter y es la única forma que se te ocurrió de poder estar cerca de él durante años.
-Púdrete – Draco trató de alejarse de ellos, pero Blaise lo tomó por el brazo y lo acercó nuevamente.
-Incluso después de haber caído tanto, sigues pensando que eres mejor que nosotros, ¿verdad?
Draco no tuvo que contestar. Ellos ya sabían su respuesta.
-Tendría cuidado si fuera tú. Has hecho enfadar a un montón de gente, y ellos "no se detendrán".
-¿Qué mierdas estás hablando?
-¿Todo va bien, querido? – Hermione apareció detrás de él de repente, y lo tomó de la mano. Posó la otra en el hombro de él, al igual que su barbilla y se aseguró de que Pansy pudiera echarle un buen vistazo al anillo en su mano. Esto hizo que la chica Slytherin se estremeciera, y Hermione no pudo evitar sonreír satisfecha.
-Muy bien, querida – respondió él, asegurándose de que Pansy volviera a estremecerse – Parkinson y Zabini aquí estaban pidiéndome que te felicitara de su parte por tu nuevo empleo.
-De alguna forma, lo dudo – sonrió ella. Pansy seguía con su mirada en el anillo – Oh, ¿quieres verlo, Parkinson? – dijo ella, colocando su mano izquierda en el rostro de la otra bruja – Sé que es un tanto grande, pero Draco insiste siempre en que la futura Sra. Malfoy solo merece lo mejor. Realmente suena muy bien. Hermione Malfoy – prácticamente cantó el nombre. Pansy y Blaise se veían como si fuesen a vomitar - ¿Crees que debería quedarme con mi apellido de soltera? La feminista que llevo dentro me dice que sí, pero tengo el presentimiento de que mi prometido no lo aprobará – ella le guiñó un ojo a él.
-Estás malditamente en lo cierto – dijo él, muy seriamente.
-Hasta ahí va mi feminismo – Hermione se estiró y lo besó.
-Oh, Merlín, voy a vomitar – dijo Pansy, sosteniéndose el estómago y alejándose corriendo dramáticamente.
-¿Embarazaste a Parkinson, Zabini? – preguntó Draco, elevando una ceja.
-¡No sabía que ustedes dos estaban juntos! – sonrió Hermione.
Blaise la fulminó con la mirada y dijo – Me cuidaría la espalda si fuera tú – antes de voltear y encaminarse en la misma dirección por la que Pansy había salido.
Tan pronto como se hubiera marchado, Hermione preguntó - ¿Y qué querían en realidad?
-Oh, quién sabe – respondió Draco – Había algo acerca de una apuesta y de cómo yo estoy enamorado de Potter. Solo tonteras sin sentido que inventaron para intentar alterarme.
Hermione lo miró y elevó sus cejas con curiosidad - ¿Estás enamorado de Harry? – él asintió - ¿Entonces por eso vas a casarte conmigo? Un camino muy inteligente para llegar a él.
-Esa era mi intención, sí.
Hermione rió – Bueno, al menos yo soy la que aprovecha los beneficios – dijo ella, antes de arrastrarlo hacia la pista de baile – Vamos, Casanova. Muéstrame cómo te mueves.
-¿En público?
Hermione rodó sus ojos antes de tomar el vaso que él aún sostenía y colocarlo en una bandeja que justo flotaba junto a ellos. Lo movió hasta la pista de baile y, tan pronto estuvieron allí, él la acomodó entre sus brazos y comenzaron a bailar.
Hermione amaba bailar con Draco. Él era, por mucho, el mejor bailarín que conocía, y estaba orgullosa de poder reclamarlo como suyo. Por supuesto, habría sido lindo que él no se mostrara tan presumido al respecto, pero sabía a qué se estaba enfrentando cuando escogió casarse con él.
Después de unas cuantas canciones, Kingsley se acercó y preguntó si podía interrumpirlos. Aunque Draco no tenía interés en compartir a Hermione, tampoco podía decirle que no exactamente al Ministro de Magia. Educadamente le entregó su mano y salió de la pista de baile.
Draco consiguió otra bebida y se reclinó solo contra una pared por un rato. Al principio mantuvo sus ojos fijos en Hermione, quien se veía hermosa mientras volaba a través de la pista de baile con una viva sonrisa en el rostro.
Por mucho que la amara, solo llegó a mirarla durante un rato antes de aburrirse. Comenzó a mover sus ojos alrededor de todo el salón, buscando algo que captara su interés. Astoria y Weasley parecían estar peleando en una esquina. Eso captó su atención un total de dos segundos.
Phillip y Sophie estaban conversando en ese momento con un círculo de magos de apariencia importante. También aburrido.
Localizó a su padre riendo y bebiendo con sus viejos amigos, aunque su madre no aparecía por ningún lado. La encontró un minuto después en la pista de baile con el Sr. Crabbe. Draco hizo una mueca. El por qué ese hombre no estaba en Azkaban, escapaba de su entendimiento.
Después de tomarse un momento para reír ante el modo en que la pareja de Luna revoloteaba a su alrededor mientras ella conversaba ignorante a eso con Longbottom y su novia, Draco notó algo muy peculiar. McGonagall y Hagrid habían encontrado a Potter, y se veían muy serios mientras se reclinaban y le susurraban algo. Él miró a su alrededor nerviosamente antes de hacerles señas para que lo siguieran fuera del salón.
Aunque Draco normalmente no se interesaría en lo que Potter hiciera, encontró su previo encuentro con sus ex profesores demasiado extraño como para no seguirlos. Miró alrededor y se aseguró de que Hermione todavía estuviera ocupada con Kingsley antes de beberse todo el vaso y seguirlos afuera.
Potter los guió fuera del salón principal, hacia un pasillo abandonado.
-Bueno, ahora díganme exactamente qué dijo ella – exigió.
Draco se escondió entre las sombras y se inclinó, escuchando atentamente mientras McGonagall comenzaba a recitar un críptico poema.
"El Lord Oscuro ha sido derrotado, el mundo está en paz, pero sus seguidores siguen dispersos y no cederán… dos corazones opuestos se unirán como uno, para crear un nuevo poder que nadie podrá superar… este poder debe permanecer firme en su agarre, porque en otras manos nuestro futuro se volverá nuestro pasado… el amor puede ser fuerte, pero sujétense firmemente. Una nueva guerra comenzará, y todo el mundo debe luchar… las lealtades serán probadas, y las familias se destruirán, pero el futuro es ahora, y todo está a punto de comenzar…"
Cuando terminó, Potter permaneció allí parado con una mirada descolocada – Eso en realidad podría ser sobre cualquier persona – dijo él, de forma poco convincente.
McGonagall lo miró seriamente a través de sus gafas rectangulares – Creo que la coincidencia dice lo contrario, Sr. Potter.
-Pero "dos corazones opuestos" podrían significar cualquier cosa. ¿Por qué tiene que ser sobre un sangrepura y una hija de muggles?
-Harry, debes tomártelo con seriedad – dijo Hagrid – Justo al inicio menciona a Ya-Sabes-Quién. ¿De qué otro tipo de corazones opuestos podría estar hablando?
-¿Pero Hermione y Malfoy? – los oídos de Draco se pusieron alertas - ¿Acaso las guerras no están aburridas de lidiar siempre con las mismas personas?
-Bueno, supongo que no podrían ser ellos si… - McGonagall dejó la frase inconclusa.
-¿Si qué? – preguntó Potter.
McGonagall y Hagrid intercambiaron una mirada – En su más honesta opinión, Sr. Potter, ¿cree que este matrimonio es real?
-¿A qué se refiere?
-Mira, Harry, no hay dudas en nuestras mentes de que Hermione está enamorada, ¿pero qué me dices de Malfoy?
-No lo entiendo.
Draco rodó sus ojos. Oh, Potter. Tan inocente… tan humilde… tan idiota. Incluso él entendía de qué estaban hablando, y no le gustaba en absoluto.
McGonagall suspiró, obviamente detestando tener que decir esto en voz alta - ¿Cree que el señor Malfoy está realmente enamorado de la Srta. Granger, o cree que solo es una treta publicitaria?
-Oh – dijo Harry, finalmente captando la idea – Yo… yo creo que es real – pasó saliva.
-Gracias por el voto de confianza, Potter – dijo Draco, emergiendo de las sombras – Es lindo saber que no todo el mundo se encuentra cegado por la influencia de los medios – miró fríamente a sus ex profesores, quienes bajaron sus miradas avergonzadas al suelo.
-Malfoy, ¿hace cuánto estás allí? – preguntó Harry.
-El suficiente como para saber que todos ustedes creen que Hermione y yo somos los protagonistas de algún tipo de profecía. Pero lo que no entiendo es cómo pueden pensar que un matrimonio creará un nuevo poder.
-El significado se mostrará con el tiempo – dijo McGonagall.
-Quizás, pero ¿por qué nosotros? No somos los primeros sangrepura Slytherin e hija de muggles Gryffindor en casarse, ya saben.. y justo ahora, puedo nombrar al menos una pareja más que entra en esa categoría.
-El sr. Weasley y la Srta. Greengrass difícilmente tienen la misma influencia que tienen usted y la Srta. Granger.
-Pero ¿podrían ser ellos?
-Yo… sí, supongo que podrían ser ellos – McGonagall frunció sus labios.
Draco sonrió satisfecho – Bueno, ¿quiénes presenciaron la profecía?
-Solo algunos profesores y Aberforth – respondió Hagrid – Unos cuantos más, pero a nadie pareció importarle mucho.
-¿Ningún seguido del Señor Tenebroso? – preguntó él. Todos negaron – Entonces estamos bien. Solo olvídense de lo que escucharon y todo se desvanecerá.
-¿Qué significa eso? – preguntó Harry.
-Piensa en ello, Potter. Si Ya-Sabes-Quién jamás hubiera escuchado la primer profecía, entonces jamás habría intentado asesinarte, y por ende jamás te habría dado el poder para derrotarlo y hacer cumplir la profecía misma. Si ésta hubiera sido dejada de lado desde un principio, nada habría sucedido. ¿Por qué ésta sería diferente?
-No creo que funcione así, Malfoy. Las profecías tienen su modo de hacerse cumplir tarde temprano, así la gente sepa sobre ellas o no.
-Solo estás buscando una excusa para conseguir que yo no me case con Hermione.
-¡No lo estoy! – espetó Harry – No tengo problema con que se casen ustedes dos – Draco elevó una ceja en su dirección – Bueno, no es que esté totalmente emocionado por ello, pero jamás intentaría detenerlo.
-Bueno, si esto no se trata de nosotros, no hay necesidad de mencionárselo a ella.
-Pero es sobre ustedes.
-Pruébalo.
-¡Lo haré, entonces! – dijo Harry, volteando y caminando hacia el elevador – Ven conmigo.
Malfoy lo siguió - ¿A dónde lo llevas? – gritó McGonagall.
-Al Salón de las Profecías - respondió Harry por encima de su hombro – Si él la levanta y se vuelve completamente loco, sabremos que no se trata de él, ¿verdad?
McGonagall negó con la cabeza en desaprobación – Hagrid, regresa al salón y asegúrate que nadie note que nos marchamos. Iré con ellos y supervisaré esta idea tan mala.
McGonagall los siguió hacia el elevador y Harry presionó el número nueve. Todos estaban en silencio. Cuando las puertas se abrieron, caminaron a lo largo del pasillo hacia una puerta negra. Se abrió y los tres ingresaron en un salón enorme y circular, con al menos doce puertas. Solo segundos después de que ingresaran, un fuerte sonido comenzó y la pared circular que los rodeaba comenzó a rotar.
Draco la observó moverse con la boca abierta. Cuando las paredes se detuvieron, preguntó - ¿Y ahora qué, Potter?
Harry miró con curiosidad a las puertas por un instante antes que McGonagall moviera su varita. Una de las puertas inmediatamente comenzó a brillar. Ella los guió hacia allí y entraron en un salón con miles y miles de relojes con sonoros tic tacs, de todas formas y tamaños. Draco instintivamente los silenció. Se había vuelto un hábito. Harry asintió hacia él con aprobación.
Continuaron caminando hasta pasar una enorme campana de cristal que emitía una brillante luz blanca como diamante, y llegaron a una puerta justo detrás. Entraron en una habitación alta y amplia con pasillos separados por dos filas de estanterías. McGonagall los guió, claramente sabiendo hacia dónde iba.
-Bueno, acerca de esta locura… es reversible, ¿verdad? – preguntó Draco, quizás un poco más tarde de lo que debería haberlo hecho.
-Me encargaré de ello, Sr. Malfoy – dijo McGonagall.
-Estoy un tanto sorprendido de que usted apruebe esta obvia violación a las reglas, profesora.
McGonagall lo miró de reojo y le dio una media sonrisa – Aunque no apruebo este tipo de actividad, estaría mintiendo si diría que no tengo interés en saber si la profesía se trata de ustedes o no.
Terminaron en la fila noventa y nueve, justo una después de dónde Harry había encontrado la suya casi seis años atrás. Él se tomó un momento para ver al espacio libre que todavía tenía su nombre escrito en él. Era gracioso el modo en el que las cosas habían cambiado desde entonces. Por primera vez, estaba aquí voluntariamente, y con Draco Malfoy, cuyo padre los había atacado en esta misma habitación la última vez que estuvo aquí.
McGonagall apuntó a la esfera en cuestión. Draco la miró con curiosidad por un momento, leyendo y releyendo la etiqueta justo debaj. La fecha era el mismo día que él se lo había propuesto a Hermione, y bajo esa decía:
S.P.T. a la G.E.E.C.D.P.
Hermione Granger y Draco Malfoy.
-¿Quién es G.E.E.C.D.P.? – preguntó él.
-Gente En El Cabeza De Puerco – respondió McGonagall.
-Esta profecía tiene casi dos meses ya. ¿Por qué recién está contándoselo a Potter?
McGonagall se sonrojó – No queríamos… preocupar a nadie hasta estar seguros.
-¿Seguros de qué?
-De que eso fuera a suceder, Sr. Malfoy – dijo ella, con calidez.
Draco frunció el ceño. Incluso sin explicar a qué se refería con "eso", él ya sabía que estaba hablando sobre el compromiso – Las invitaciones fueron mandadas la semana pasada. ¿Asumo que recibió la suya?
-Lo hice – dijo ella, sin inmutarse – Me disculpo por mi falta de …
-No importa – interrumpió él, volviendo su mirada a la profecía.
Draco pasó saliva y estiró su mano, dejándola suspendida justo por encima de la esfera de cristal que brillaba con una leve lucecita azul interna. Después de una profunda respiración, la tomó rápidamente.
-¡AHHH! – gritó, cayendo de rodillas y sosteniéndose la cabeza - ¡Las voces! ¡Hay tantas voces! ¡No se detendrán! ¡No lo harán hasta que yo… que yo…!
Draco se levantó y apuntó su varita al corazón de Harry. McGonagall tembló y se preparó para hechizarlo. Pero antes de que pudiese hacerlo, Draco sonrió con burla en dirección a Harry, lo codeó y bajó su varita.
-¡No es gracioso, Malfoy!
-Si fue un poco gracioso – dijo Draco, arrojando al aire la esfera y atrapándola un par de veces antes de mirarla profundamente. Nadie dijo nada mientras él la regresaba al estante y regresaba por el sitio del que habían venido.
Cuando reingresaron al salón con los relojes, Draco se detuvo y miró alrededor. Suspiró y volteó hacia Harry – No le digas a Hermione – dijo él, apenas capaz de ver al mago a los ojos – Ha pasado por mucho este año.
Harry asintió – Por ahora. Pero solo hasta después de la boda. Después no tendrás otra opción más que contarle.
-Lo haré – dijo Draco, temiendo ese día. ¿Cómo se suponía que le contaría a la mujer que amaba que, al casarse con él, podrían estar iniciando una guerra?
XXX
Hermione estaba parada en el borde de la pista de baile, escaneando la habitación en busca de Draco. Lo había perdido de vista un rato antes, y comenzaba a preocuparse. Ginny parecía tener el mismo problema con Harry desde el otro lado del salón, pero Hagrid la había encontrado y la mantenía ocupada. Hermione no había tenido tanta suerte.
Desde donde se encontraba, podía escuchar un atisbo de la voz de Lucius Malfoy hablando con su estrecho grupo de amigos sangrepura. Ellos no tenían idea de que ella se encontraba allí, dado que una estatua se interponía entre ellos, pero deberían haberlo pensado mejor antes de hablar tan libremente en público.
-Y bien, cuéntanos sobre esta futura nuera tuya, Lucius. Debes estar muy orgulloso de sus innumerables logros – dijo una voz que ella estaba segura le pertenecía al padre de Theodore Nott. Todo ese grupo debería estar en Azkaban. Entendía el por qué los Malfoy se habían librado de la condena, pero no tenía idea de cómo habían hecho los demás para no ir a prisión.
-Sí, ella sabe cómo dar una buena impresión – fue todo lo que Lucius dijo.
-No puedo creer que permitas que alguien como ella ensucie la línea de sangre Malfoy. ¿Qué diría tu padre? – ese era o el Sr. Goyle o el Sr. Crabbe. No estaba segura de cuál.
-Solo estoy contento de que no esté aquí para verlo. Él, sin dudas, habría hecho la vida de mi hijo y su esposa miserables.
-Entonces, ¿realmente no vas a tratar de detener esto? – ese era definitivamente el Sr. Greengrass. Hermione reconocería su voz en cualquier lado.
-Draco es testarudo. Cuando toma una decisión, no hay nada que lo persuada de hacer lo contrario.
-Mi hijo no se atrevería a tratarme con tanta falta de respeto – Hermione ahí estaba segura de que se trataba del Sr. Goyle, dado que el Sr. Crabbe no tenía un hijo ya. Una horrible circunstancia que todavía perseguía a Draco en sus sueño – Lo dejaste ablandarse después de la guerra. Alguien necesita darle a ese chico tuyo una buena paliza.
-Estaría encantado de dársela – dijo el Sr. Greengrass. Hermione casi podía percibir la sonrisa en su voz. Si él se atrevía, ella estaría encantada de devolverle los golpes.
-No habrá ninguna paliza para mi hijo.
Hermione sonrió. Estaba orgullosa de Lucius por defender a Draco, y mantener a sus amigos en línea…
-Si no fuera por los impulsos de Draco, probablemente seguiríamos siendo parias en el mundo mágico.
Su rostro cayó inmediatamente.
-A causa de este matrimonio, los Malfoy volveremos a estar en la cima de la sociedad mientras todos ustedes siguen peleando contra los cargos que posiblemente los lleven a Azkaban. Draco debería ser recompensado por sus acciones, no apaleado.
-Entonces, ¿estás diciendo que todo este matrimonio es una farsa? – preguntó el Sr. Greengrass.
Las manos de Hermione comenzaron a sudar mientras esperaba la respuesta de Lucius. Su garganta se secó y pasó saliva para lubricarla.
-Por supuesto que lo es. Un Malfoy jamás se casaría voluntariamente con una Sangresucia. Todos deberían saber bien eso.
El corazón de Hermione se puso pesado mientras hacía lo imposible para luchar con la irrefrenable necesidad de llorar. Había escuchado suficiente.
Olvidando todo sobre Lucius y su patético grupo de lameculos, Hermione se encaminó hacia el bar y, por primera vez en su vida, ordenó un whiskey de fuego puro. Se bebió su copa rápidamente antes de ordenar otra. Una vez que tuvo su nueva bebida, encontró una silla y se dejó caer sobre ella.
Se sentía una idiota. Después de todo este tiempo, realmente había creído que Lucius había comenzado a cambiar. Al menos Narcissa había sido abierta y honesta sobre sus sentimientos, mientras que Lucius había sido misterioso y manipulador. ¿Cuánto tiempo habría pasado hasta que él comenzara a meter ideas en la cabeza de Draco para volverlo en su contra? Quizás ya estaba haciéndolo. O quizás ella estaba siendo paranoica. Era difícil pensar objetivamente con ese incesante golpeteo en su cabeza.
-Hermione.
Levantó la mirada para ver al mago en cuestión parado junto a ella. ella comenzó a entrecerrar sus ojos en su dirección, pero rápidamente colocó una enorme sonrisa en el rostro. Si él podía fingir, ella también lo haría - ¿Sí, Lucius? – preguntó con el tono de voz más dulce que pudo componer.
-¿Te gustaría bailar?
Sostuvo en alto su mano. Hermione la miró con escepticismo antes de mirar de reojo hacia donde sus "amigos" estaban parados. Todos los miraban y reían.
-Muy bien – dijo Hermione, tomando su mano y determinada a comportarse como adulta.
Terminó lo último de su bebida y extendió el vaso a alguien que podría o no haber sido un camarero. Lucius la guió hacia la pista de baile y comenzó a hacerla girar con un estilo similar al de Draco. Dos ramas de un mismo árbol, pero Draco estaba definitivamente mucho más arriba.
-Y bien, ¿a dónde desapareció mi hijo? – preguntó él, en un intento de establecer una conversación.
Hermione se encogió de hombros. Realmente esperaba que apareciera pronto y la salvara de esta experiencia humillante.
-¿Hay algún problema?
-No – dijo ella rápidamente.
-¿Draco hizo algo que te molestara?
Hermione miró hacia otro lado para que él no pudiera ver cómo rodaba los ojos.
-Hermione, si él hizo algo que te ofendió, debería saberlo para poder…
-¿Para poder hacer qué? ¿Darle una paliza por ello? – espetó ella.
Lucius se puso blanco.
Hermione sonrió maliciosamente – O quizás podrías dejar que el Sr. Greengrass lo haga por ti. Escuché que él adoraría tener esa oportunidad.
-Hermione… yo…
-Por favor, guárdeselo. No aprecio ser tratada como idiota, Lucius.
-Esa no era mi intención.
-Prácticamente todos los días recibo rumores de que Draco solo está usándome para restablecer el nombre de los Malfoy, pero jamás, ni por un segundo pensé que los escucharía de la boca de alguien en quien confiamos, sangrepura o no.
-Estuve mal, lo admito.
-Draco me ama – dijo ella, con los ojos comenzando a humedecerse – A pesar de lo que tú y tu esposa quieran creer.
-Sé que lo hace.
-¿Entonces por qué mancharías lo que tenemos con mentiras?
-Esa no era mi intención – repitió él.
Hermione rió sin humor y negó con la cabeza – Y aquí yo, pensando realmente que habías empezado a cambiar. Draco siempre me dice que nunca lo harás, pero yo te defendí.
-Lo hice… es decir, estoy tratando…
-Wow – sonrió ella – Lucius Malfoy se quedó sin habla. Esta tiene que ser la primera vez.
Hermione miró a los ojos fríos del hombre que tanto se parecía al que ella amaba, solo notando las verdaderas diferencias entre ellos. Draco ya no se parecía a Lucius bajo su punto de vista. Él era el hombre verdadero, el mejor hombre.
Ella suspiró mientras mantenía fija su mirada en él – No tenía ninguna intención de conocer a mis padres antes de la boda, ¿verdad?
Lucius bajó sus ojos sin gracia hacia sus pies.
-Eso fue lo que pensé – Hermione levantó la mirada justo para ver a Draco entrar en el salón con Harry y McGonagall. Ni siquiera cuestionó su extraña compañía, solo estaba aliviada de volver a verlo – Parece que tu hijo ha regresado. Si no te importa, estoy un poco cansada. Creo que iré a buscarlo y nos marcharemos – ella detuvo el baile y sostuvo su mano para él – Gracias por el baile, Lucius.
Lucius tomó su mano y la estrechó firmemente. Antes de dejarla marchar, la atrajo hacia él y dijo – Realmente lamento haberte molestado.
-Ese es el problema. Lamentas molestarme, pero no lamentas el motivo por el que me molestaste. Que tengas una buena noche, Lucius – soltó su mano y rápidamente fue a buscar a Draco, quien la recibió con un beso.
-¿Por qué bailabas con mi padre?
-Él me lo pidió – fue todo lo que dijo – Toda esta emoción me agotó. ¿Te molestaría si nos marchamos temprano?
Draco miró a su padre, quien había encontrado a su madre y los miraba en ese momento por encima de ella - ¿Él te dijo algo?
-No, claro que no – mintió ella. Para intentar convencerlo más, comenzó a pasar sus manos seductivamente por el pecho de él, mientras sonreía maliciosamente – En realidad, estaba esperando que tuviésemos la oportunidad de celebrar mi ascenso como corresponde. Ya sabes… - se inclinó y, con una profunda y rasposa voz, susurró - …solo nosotros dos.
Draco giró la cabeza y Hermione lo atrapó en un beso ferviente que probablemente no era apropiado para el ojo público. Draco sabía que ella intentaba distraerlo con el sexo, pero dado que él intentaba distraerla también, sería un tonto si no aprovechaba la oportunidad.
Cuando finalmente se separaron, ambos jadeaban pesadamente. Draco levantó su mano y le acarició la mejilla – Ve a despedirte mientras busco nuestras capas. Me reuniré contigo afuera en diez minutos.
Hermione asintió y se alejó para buscar a sus amigos. Antes de que Draco fuera hacia el guardarropa, localizó a su padre quien seguía parado a un lado de la pista de baile con un brazo alrededor de su madre. Draco dejó salir una profunda y frustrada bocanada de aire antes de caminar hacia él.
Narcissa se sorprendió al ver a su hijo acercarse hacia ellos viéndose tan cabreado, pero Lucius parecía esperarlo. En un intento de evitar hacer una escena, Draco tomó el brazo de su padre y lo atrajo cerca - ¿Qué mierda le dijiste? – le susurró a través de los dientes.
-No sé de qué…
-Evita las mentiras. Ella estaba perfectamente feliz y entonces, después de bailar contigo, ¿sorpresivamente quiere marcharse?
-Quizás tiene algo que ver con todo ese whiskey de fuego que estaba bebiendo – dijo Narcissa, parándose en medio de su esposo e hijo – Una chica tan pequeña como ella debería saber bien que no…
-Esta era su noche y, en un instante, tú se la arruinaste – el rostro de Draco se puso completamente rojo mientras fruncía sus puños alrededor del brazo de su padre. Si no estuvieran en público, le habría gritado todo lo que se merecía – Aunque ella ve necesario defenderte constantemente, yo no. Sé que la miras como un boleto rápido para regresar a la alta sociedad, pero no dejaré que la uses así. Aquí termina todo. Con ambos.
La boca de Narcissa cayó abierta – Draco, no estás hablando en…
-Si lo hago, de hecho. Hermione es mi vida ahora, y si no la aceptan, entonces no me aceptan a mí. Ahora, si me disculpan, tengo que ir a buscar a mi prometida.
Draco volteó para alejarse de sus padres, y no volvió la vista atrás, pero todavía sentía sus duros ojos apuñalándolo en la espalda. Después de buscar sus capas, se encaminó hacia afuera sin mirar a nadie. Hermione ya estaba esperándolo junto a la fuente, completamente distraída por la noche clara y hermosa, rara de encontrar en Londres en Febrero. Ya parecía que tenía frío, por lo que él se acercó por detrás y le colocó la capa por encima de los hombros. Ella se sobresaltó levemente antes de devolverle la mirada y sonreír.
Draco la tomó en sus brazos y la abrazó firmemente – Te amo – le dijo, respirando de su adictiva esencia – No importa nada más. Lo sabes, ¿verdad?
-Claro que lo sé – dijo ella, pasando sus brazos alrededor de la cintura de él, y presionándolo más cerca suyo – Y yo te amo, sin importar nada más.
-Bien – dijo él, antes de besarla en la frente - ¿Segura que quieres marcharte? Después del anuncio de Kingsley, eres algo así como la invitada de honor.
Hermione asintió contra su pecho – Justo ahora lo único que quiero es estar en casa contigo.
-No tengo problemas con eso – dijo él – Siempre y cuando podamos estar desnudos.
Hermione rió - ¿Para eso me pediste que me mudara contigo, en primer lugar? ¿Para que podamos estar desnudos constantemente?
-En parte – dijo él honestamente – Pero también quería que estés ahí porque amo despertarme contigo entre mis brazos.
Incluso sin mirarla, podía saber que Hermione estaba sonrojándose – Eso fue muy dulce.
-Soy un chico dulce – Draco se separó y le levantó la barbilla, para obligarla a mirarlo a los ojos. Juntó sus frentes, con los labios justo arriba de los suyos - ¿Nos aparecemos en casa? ¿Por los viejos tiempos?
Hermione asintió mientras mantenía los ojos fijos en los suyos. Draco salvó el espacio que los separaba y la besó, acunando su rostro entre sus manos mientras se desaparecía lejos de allí hacia su apartamento, donde planeaba hacerle recordar que no todos los sangrepura eran crueles, y algunos, particularmente él, solo tenían los mejores intereses en mente.
Nota de la Traductora: Bueno, aquí si termina la actualización. Era un capítulo de dos partes y, como no quería que quede colgada la primera, decidí publicarlas juntas. Los capítulos están sin corregir, recién termino de traducirlos, de hecho, así que si ven algún error, no duden en avisarme así los corrijo.
Y sí, yo sé que prometí aumentar los días de publicación, pero tuve exámenes el sábado, martes, miércoles y jueves, y la mente no me daba para más. Solo desaprobé uno de ellos, el del jueves, porque como les digo, mi cerebro no podía seguir leyendo y estudiando jajaj necesitaba un descanso.
Bueno, ¿Qué me dicen de los capítulos? Se vienen las cosas malas, parece… pero no se preocupen, todavía tenemos un par de capítulos felices… bueno, "felices".
Infinitas gracias a quienes me dejan un comentario después de leer. No se imaginan lo mucho que lo aprecio. Bienvenidos a quienes hace poco se unieron a la historia, también.
Les dejo la recomendación de hoy: Here comes the Storm - McFly
Nos leemos pronto, si puedo!
Pekis :)
