Fighting for the Malfoys
-Luchando por los Malfoys-
Capítulo 8 – Conociendo a los Grangers.
Cuando Draco despertó el domingo, no tenía interés alguno en salir de la cama. Hermione estaba acurrucada en el hueco de su brazo, viéndose tan hermosa como siempre. Afirmó su agarre alrededor de ella y respiró su esencia. De alguna forma, siempre se las arreglaba para oler maravillosamente, incluso después de otra noche de una follada estilo "lamento haber invitado a tus padres sin tu permiso". Una ronda más de eso en ese momento sonaba perfecto, en realidad.
Draco se inclinó y besó sus párpados, que comenzaron a temblar. Luego se movió a su mejilla. Ella balbuceó levemente. Y luego fue a sus labios, que respondieron lentamente. Draco movió la mano de ella que reposaba en su pecho hacia donde su desnudez hacía acto de presencia. Ella rió, todavía sonando un tanto dormida.
Sin decir ni una palabra, ella movió su pierna por encima de las de él, con los ojos todavía cerrados mientras profundizaban el beso. Ella se frotó contra él antes de guiarlo con su mano dentro de ella.
Draco pasó sus manos por las caderas de ella, y las tomó firmemente para moverse más rápido. Hermione rompió el beso para dejar escapar un fuerte gemido. Acomodó sus manos en el pecho de él para sujetarse mientras él determinaba el ritmo. Incluso aunque era temprano y Draco indudablemente terminaría rápido, él estaba determinado a no dejar que eso sucediera hasta que ambos estuvieran satisfechos. Tomó a Hermione por el cabello y le bajó el rostro hacia abajo para un lento beso. Eso ralentizó el ritmo de sus caderas, y él los giró en la cama, alejándose por un momento para otorgarle a sus adorables partes femeninas algo de atención extra antes.
Hermione se afirmó a la espalda de Draco mientras los movimientos de él se volvían rápidos y fuertes. En poco tiempo ya estaba gritando su nombre, seguida de cerca por él, quien colapsó sobre ella y se tomó un momento para regularizar su aliento.
Draco rodó fuera de Hermione mientras ella se recolocaba en el hueco de su brazo – Prométeme que no dejaremos de hacer eso una vez que estemos casados – dijo él, mientras le acariciaba el hombro.
Hermione rió agotada, obviamente todavía intentando recuperar fuerzas – Bueno, los primeros años no. Pero cinco, o diez años después, realmente no puedo asegurártelo. No soy una vidente – ella levantó la mirada y guiñó un ojo.
Draco sonrió – Estoy bastante seguro de que en diez años, todavía voy a querer hacer eso todas las mañanas.
-Entonces estoy segura de que yo también lo querré – dijo Hermione, devolviéndole la sonrisa.
-¿Podemos, por favor, quedarnos en cama todo el día? – preguntó él, abrazándola con más fuerza y besándole la frente – Dame cinco minutos y estaré listo para otro round.
Hermione rodó sus ojos – Sabes que no podemos hacer eso. Hoy es día de padres, y si no vamos, dejaremos a mis padres y a los tuyos solos en una casa Muggle. ¿Cómo crees que terminará eso?
Draco gimió – Nada bien, lo admito.
Polly comenzó a moverse en su jaula. Hermione se levantó y se cubrió con una bata antes de caminar hacia ella y dejarla salir. La lechuza voló en círculos hasta que Hermione abrió la ventana, e inmediatamente salió.
Tan pronto como la lechuza se marchó, Hermione regresó a la cama y comenzó a sacudir a su futuro marido – Vamos, Draco. Es hora de levantarse.
-¡No quiero! – él hizo un puchero.
-Bueno, que mala suerte – Hermione se alejó de la cama y caminó hacia la puerta. Volteó y le sonrió seductoramente – Esperaba que cuando tus cinco minutos acabaran, pudiésemos tener un segundo round en la ducha – dejó caer la bata al suelo, dejándole echar un buen vistazo a su gloriosa desnudez.
Draco inmediatamente le prestó atención – No necesito cinco minutos – dijo él, saltando fuera de la cama y tomándola en sus brazos. Ambos rieron mientras la llevaba hacia el baño y la colocaba bajo la ducha, siguiéndola inmediatamente. Hey, si estaban a punto de pasar una terrible tarde, al menos podrían disfrutar de una fantástica mañana.
XXX
Hermione y Draco llegaron a la casa de los padres de ella un poco temprano. No querían llegar tarde y arriesgarse a que hubiesen presentaciones incómodas sin ellos.
Hermione se veía particularmente bonita ese día, con un lindo vestido, calzas y un cardigan, que escondía la cicatriz de la que sus padres no sabían. Había pasado la mayor parte de la mañana – la que no pasaron follando – alisando su cabello con la Poción para el Cabello Sleekeazy. Aunque a Draco le gustaba como le quedaba, se había acostumbrado al tupido cabello en el que normalmente le gustaba meter la nariz.
El Sr. Y la Sra. Granger ya estaban esperándolos junto a la chimenea cuando llegaron - ¡Mamá! ¡Papá! – Hermione corrió hacia los brazos de ellos y les dio un abrazo. Su madre pasó directamente después a abrazar a Draco, y su padre luego le estrechó la mano.
-Buen día, Sr. Y Sra. Granger – saludó él.
-Oh, Draco, deja de ser tan formal. Te dijimos varias veces que nos llames Emily y Wesley – dijo su mamá.
Draco sonrió – Es cierto. Lo lamento. Siempre lo olvido – dijo él, golpeteándose la frente. Él, por supuesto, recordaba que cada vez que pasaban a visitarlos le pedían que los llamara por sus nombres de pila, pero no estaba acostumbrado a hacerlo. Toda su vida le habían enseñado a llamar a los adultos por su apellido. Incluso ahora, que era uno de ellos, no lograba acostumbrarse al cambio.
-¿Les gustaría un poco de sangría? – preguntó Emily – Preparé un poco solo para esta ocasión.
Draco comenzó a decir que no, pero Hermione lo codeó y rápidamente cambió su respuesta.
Emily sonrió – Hermione, ¿vendrías a darme una mano, querida? – preguntó ella, caminando hacia la cocina. Hermione la siguió, dudosa.
Tan pronto como se hubiesen marchado, Wesley posó una firme mano en el hombro de Draco y dijo – Entonces, cuéntame un poco sobre tu padre, Draco. Para saber qué esperar.
-Uh… bueno, es un tanto tradicional – eso era ponerlo a medias – No conoce mucho sobre los mugg-eh, no magos y sus costumbres.
-Entonces debemos mostrarnos comprensivos con ellos – sonrió él.
Draco rió – Sí, eso sería perfecto.
-Y tu familia es "sangrepura! – lo pronunció cuidadosamente - ¿Es así?
-Sí, señor.
-¡Ah! ¿Qué dijo mi esposa sobre ser formal?
Draco se sonrojó. Estaba más nervioso de lo que creía – Lo siento, señor-ummm… es decir, Wesley. Me temo que mi etiqueta tiene mucho que ver con mi ascendencia, si eso te da alguna pista sobre mis padres.
-Detesto sacar a relucir fantasmas de antiguos novios, pero tuvimos la oportunidad de conocer a los Weasleys bastante bien durante los últimos años, y ellos también eran "sangrepura". Pero Hermione dice que ellos no son nada parecidos a tus padres. ¿Eso es cierto?
Draco gimió – Completamente. Mis padres y los Weasley no se llevan bien. Probablemente sería mejor no mencionarlos.
-Anotado – dijo Wesley, sonriéndole – Trata de relajarte, muchacho – comenzó a palmear la espalda de Draco, quien intentó sonreírle. Ambos rieron levemente antes de oír un 'swoosh' en la sala. Ambos voltearon para ver a Lucius Malfoy parado en la chimenea y mirándolos con curiosidad.
-¡Padre! – dijo Draco, alejándose del padre de Hermione - ¿Viniste sin Madre?
Manteniendo sus ojos fijos en el Muggle, él respondió con su grave voz – Estaba unos minutos demorada. No quería ser grosero al llegar tarde.
-Usted debe ser el padre de Draco – dijo Wesley, dando un paso al frente y estirando su mano – Wesley Granger. Un gusto conocerlo.
Lucius la miró con renuencia antes de atrapar la dura mirada de su hijo. Luego tomó la mano de Wesley con la suya y la estrechó – Lucius Malfoy. El gusto es mío.
-¡Oh! ¡Ya estás aquí! – Lucius levantó la mirada para ver a Hermione entrando a la sala sosteniendo dos vasos con una bebida roja y lo que parecía ser fruta flotando en ella. una mujer similar en apariencia, pero sin esa frigidez que Hermione siempre emanaba la siguió de cerca - ¿Dónde está Narcissa? – preguntó Hermione después de pasarle a su padre y a Draco una copa. Draco miró la suya con escepticismo.
-Llegará en cualquier momento.
Emily colocó las dos copas que ella cargaba en las manos de su hija y extendió una de las suyas hacia Lucius – Estamos muy felices de que finalmente hayan podido venir. No tienen idea de lo feliz que nos pusimos al recibir su carta.
Lucius no pasó por alto el modo en que su hijo comenzó a escupir fuego por los ojos, pero se inclinó y besó la mano que Emily le extendía. Los furiosos ojos de Draco se dirigieron hacia Hermione, quien rápidamente desvió la mirada en otra dirección y tomó un sorbo de su bebida roja.
-Muchas gracias por recibirnos – levantó sus labios y le sonrió.
-Ooh, Hermione, ¡es muy apuesto! Si Draco se verá así en veinte años, te diría que eres una chica con mucha suerte.
-¡Claro que sí! ¡Sí que lo es! – exclamó Draco, arrojando su brazo alrededor de ella. Se inclinó y pretendió besar su mejilla mientras le susurraba cuidadosamente – Va a tener que pagarme con mucho sexo por esa mentira, señorita.
Ella volteó su rostro y besó sus labios – Sí, cariño.
-Saben, realmente tienen unos dientes magníficos. ¿Cómo se arreglan los dientes los magos, sin dentistas?
Hermione y Draco voltearon, con el color abandonando sus rostros al ver a Wesley mirando incómodamente cerca la boca de Lucius - ¡Papá! ¡Aléjate del Sr. Malfoy y deja de mirarle los dientes!
Wesley levantó sus manos en defensa y se alejó lentamente.
-Es Lucius, Hermione – Lucius le recordó. Mirando a su padre, preguntó - ¿Qué es un dentissssta? – le añadió un siseo extra a la letra s.
Los padres de Hermione rieron como si se tratara de una increíble broma, pero Hermione y Draco sabían que hablaban muy en serio. Cuando nadie se les unió, Wesley y Emily se detuvieron y dejaron de reír.
Después de aclararse la garganta y tragarse sus risitas, Wesley explicó – Es el título que usamos en el mundo "Muggle" – le guiñó un ojo a su hija, claramente impresionada por su conocimiento de términos mágicos – para describir a la gente que, como profesión, trabaja con los dientes. Tanto Emily como yo somos dentisssstas – le sonrió a Lucius quién, sorpresivamente, le devolvió la sonrisa.
-Sí, supongo que en el mundo Muggle no es tan simple como mover la varita y arreglar las imperfecciones.
-¿Te refieres a como lo hizo nuestra hija? – dijo Emily, entrecerrando sus ojos en dirección a Hermione, quien se cubrió la boca instintivamente.
-Mamá, ya te lo dije. Me lanzaron un hechizo que los alargaba y la sanadora accidentalmente los acortó de más.
-Oh, sí. Accidentalmente – se burló su madre, tomando una de las copas que Hermione sostenía y dándole un sorbo lentamente.
-Yo… uh… - Hermione miró a Draco y se lamió los labios al encontrar la salida perfecta – ¡Fue Draco quien me lanzó el hechizo alargador, en primer lugar!
La boca de Draco cayó abierta - ¿Quéeeee? No me arrojes bajo el Autobús Noctámbulo solo porque quieras una excusa por haber arreglado tus dientes de la forma fácil. Por nada, dicho sea de paso.
¡Swoosh!
Todos voltearon para encontrarse a Narcissa Malfoy saliendo de la chimenea. Ella hizo una pausa cuando notó a todos parados allí, mirándola. Sus ojos escanearon a cada uno de ellos hasta que encontró a su esposo. Él le devolvió la mirada con firmeza y ella inmediatamente pegó en su rostro una sonrisa falsa demasiado evidente – Querido esposo, olvidaste traer esto – dijo ella, sosteniendo una botella de hidromiel.
Lucius le devolvió la sonrisa y dijo – Ah, sí, ¿cómo pude olvidarlo? – le sostuvo la mano en alto y ella caminó hacia él. después de envolver su brazo alrededor de la cintura de ella, miró a los dos muggles y dijo – Wesley, Emily, esta es mi adorable esposa, Narcissa. Narcissa, ellos son Wesley y Emily Granger.
Wesley y Emily sostuvieron sus manos hacia adelante, expectantes. Narcissa las miró por un momento antes de tomar dudosa la de Emily primero, y luego la de Wesley, quien procedió a besar la de ella al mejor estilo Lucius Malfoy – Debo decir, usted también tiene unos dientes excelentes – dijo él, mirándola – Es una familia de dientes perfectos. Eso es difícil de encontrar.
Los ojos de Narcissa se volvieron completamente fríos mientras continuaba intentando sonreír – Esto es para ustedes – dijo ella, dejando el hidromiel en manos de Wesley.
-Sí, gracias – dijo él, examinando de cerca la botella – Iré a dejar esto en la cocina. Emily, ¿te importaría ayudarme a servir más sangría?
-Seguro – dijo su esposa, sonriéndole a todos antes de seguirlo fuera de la sala.
Tan pronto como se hubiesen marchado, Narcissa tomó su varita y se colocó un hechizo desinfectante en las manos.
-No seas dramática, Cissy – dijo Lucius, tomando la varita de sus manos y volviendo a guardarla en su bolsillo.
-No puedo evitarlo. Ese sang – atrapó la mirada de Draco, aclaró su garganta y se corrigió – Ese hombre me baboseó entera.
-Solo estaba imitando a tú esposo – señaló Draco - ¿Qué te tomó tanto tiempo?
-Tenía que reunir el valor, Draco – dijo Narcissa, con honestidad – Todavía no puedo creer que esté aquí. No sé cómo consiguió tu padre que viniera…
-Pensé que dijiste que era idea de ambos venir a almorzar, Lucius – dijo Hermione, elevando una ceja.
-¡Já! – espetó Narcissa – Solo me avisó de esta comida ayer por la tarde.
-¿Entonces mentiste? – Hermione se cruzó de brazos, mirando acusatoriamente a su futuro suegro.
-Oh, ¿te refieres a como me mentiste tú cuando me dijiste que fue tu idea la de invitarlos? – preguntó Draco.
-Yo… él… t-tú no habrías aceptado si te decía que era idea de ellos.
-Lo habría hecho si tú me lo hubieras pedido.
Hermione le sonrió. Se estiró y le acarició la mejilla – Eso es muy dulce – su mano se detuvo en su barbilla y la apretó con fuerza – Pero todos sabemos que eres un embustero. Si te hubiese dicho que tu padre fue el que les mandó una nota a mis padres pidiéndoles este almuerzo, tú lo habrías cancelado con más rapidez de lo que tardo en aparecerme.
-Bueno… quizás…
-Genial, ahora que ya establecimos que todos son una panda de mentirosos, ¿les importaría si aprovecho el momento para señalar cuán ridículo es pretender unificar estas dos familias?
-¡Madre!
-¡Cissy!
-¡Sra. malf… eh, Narcissa!
-¡Ya estamos aquí! – anunció Emily mientras ella y Wesley ingresaban a la sala. Cada uno le entregó a Lucius y Narcissa una copa antes de acomodarse con un brazo alrededor del otro. Ningún Malfoy se veía seguro de lo que acababa de recibir.
-Me gustaría proponer un brindis – dijo Wesley, elevando su vaso. Hermione y Draco se acercaron y se abrazaron por la cintura antes de levantar sus vasos junto a él. Esto iba a ser interesante – Por la unión de nuestras familias. Que Hermione y Draco tengan tantos años de dicha juntos como los que tenemos nosotros – dijo él, mirando a su esposa. Ambos compartieron un breve beso antes de beber un sorbo de sus bebidas.
Todos los imitaron, aunque Narcissa fue la única que se tomó un momento antes para fulminar con la mirada a la fruta que flotaba en su copa antes de beber. Sus ojos inmediatamente se iluminaron al probarlo – Oh, Merlín, ¡esto es delicioso! – se bebió el resto - ¿Cómo dijiste que se llamaba?
-Sangría – sonrió Emily – Ven conmigo a la cocina, Narcissa. Te serviré un poco más y te contaré el secreto para prepararlo.
-No importa. Solo me aseguraré de que mi elfo doméstico venga otro día y… - Draco le envió una mirada fría. Narcissa tragó antes de decir – En realidad, es una buena idea. Dolorosamente buena – añadió entre dientes.
Siguió a Emily a la cocina. Los ojos de Hermione las siguieron con nerviosismo. Draco la codeó, indicándole que las acompañara. Ella lo hizo.
-Bueno Lucius, dime, ¿a qué te dedicas en el "mundo mágico? – preguntó Wesley.
-¿A qué me dedico? – repitió Lucius, elevando una ceja.
-Sí, qué haces. Ya sabes, como una profesión.
Lucius pensó al respecto – Supongo que el título correcto para lo que hago sería Consultor, pero no lo hago desde la guerra.
Wesley lo miró con la boca abierta – Lo siento, ¿dijiste guerra?
-Así es – dijo Lucius, mirando a su hijo para aclararlo. Era obvio por la mirada de súplica de Draco que Hermione no había dado ese tipo de información a sus padres – Pero fue muchos años atrás. Draco solo era un niño en ese entonces.
Draco sonrió. Sí, apenas un niño de diecisiete años. Por suerte, Wesley no pidió mas detalles, y su padre pudo evitar el enredo con éxito y sin mentir. Por supuesto, dudaba que su padre le hubiese importado mentir. Después de todo, era un profesional en eso. Aún así, era bueno saber que no había sido su primera reacción.
-Entonces, si no te molesta que pregunte, si ya no trabajas como un Consultor, ¿qué haces?
Draco se mantuvo ocupado a sí mismo con su bebida frutal para que nadie notara lo nervioso que estaba. No sabía lo que su padre iba a decir, pero rogaba por su vida que no fuera "Dejo que pequeños elfos domésticos traten de convencerme de asesinar a tu hija". Tenía el presentimiento de que una declaración de ese tipo no terminaría muy bien.
Antes de que Lucius pudiera contestar, la puerta principal se abrió de un golpe. Una mujer mayor, con cabello canoso, ropa que no combinaba y con demasiado maquillaje encima se detuvo en el marco de la puerta lanzando llamas por los ojos - ¡Ajá! – dijo ella, apuntando a Wesley con un dedo.
-Ma-madre. ¿qué haces aquí? – tartamudeó él.
-Sabía que, cuando cancelaste tu almuerzo conmigo, estarías aquí entreteniendo a gente del circo. ¿Quién demonios son los albinos?
Lucius miró a su hijo, quien parecía estar igual de descolocado que él sobre quién era la mujer.
La canosa mujer cerró la puerta con otro golpe y dio varios pasos adentro – Uh, madre, estos son Lucius y Draco Malfoy. Draco es, umm… un amigo de Hermione.
Lucius levantó su mano en alto mientras la mujer se acercaba incómodamente para investigarlo. Ella bufó en su dirección antes de escanearlo de arriba abajo, con sus ojos súbitamente concentrándose en su cabello - ¿Qué eres tú, un maldito hippie?
-No estoy seguro. ¿Qué es un "hippie?" – preguntó Lucius, mirando a wesley.
-Definitivamente algo que no eres – rió él.
Alguien jadeó. Todos voltearon para ver a Emily saliendo de la cocina, con Hermione y Narcissa justo detrás - ¡Regina! ¿Qué, en el nombre de Dios, estás haciendo aquí?
-Arruinando la fiesta que ustedes, groseramente, decidieron organizar sin mí. Te juro, Emma-
-Emily-
-Emma, ¡no deberías contestarle así a tus mayores! Ahora, como estaba diciendo, te juro que tu y mi – Regina se congeló, con sus ojos escaneando ahora la mano de su nieta. Hermione intentó esconderlo, pero fue demasiado tarde - ¿Estás comprometida? - la boca de Regina cayó abierta.
-Uhh, sí – dijo Hermione, sonrojándose.
-¡Pero solo tienes quince años!
-Tengo veintidós, abuela.
-¡No, claro que no! – Regina miró nuevamente a Draco y a Lucius con reproche – Por tu bien, espero que sea el más chico. No necesitamos a ningún hippie albino uniéndose a nuestra familia. Aunque supongo que eso es mejor que esa familia de payasos que me presentaste antes.
Lucius y Narcissa se miraron entre sí e intercambiaron miradas de satisfacción – Solías salir con una de las pestes, digo, chicos, Weasley, ¿cierto, querida? – preguntó Narcissa, moviendo su sonrisa hacia Hermione.
-Umm… sí – respondió ella, viéndose avergonzada.
-Bueno, supongo que con todo ese cabello rojo, uno fácilmente puede confundirse con un payaso.
-¿Quién es esta perra? – preguntó Regina, colocándose las manos en las caderas y entrecerrando sus ojos hacia Narcissa.
Ella sostuvo su nariz hacia arriba y caminó hacia Lucius – Yo vengo con el hoppy albino – dijo, tomando su brazo - ¿Eso es un tipo de conejo, o qué?
Hermione y sus padres rieron – No exactamente – dijo Wesley.
-Entonces, ¿cuándo es la boda, exactamente? – preguntó Regina, tomando la mano de Hermione de cerca y examinando el anillo.
-Claramente, esta familia no conoce nada sobre el respeto al espacio personal – le susurró Narcissa a Lucius.
-Uhh… no va a ser una boda formal, abuela. Vamos a, ehh, fugarnos – mintió Hermione.
Regina levantó la mirada - ¿Y yo no estoy invitada a eso?
-Umm… bueno, no. Es muy pequeña, ya sabes.
Regina rompió a llorar.
-Abuela, por favor no llores.
-¿Por qué no debería hacerlo? ¡Mi propia nieta me odia! ¡Claramente, su madre le envenenó la cabeza!
-¡Espera un minuto! – exclamó Emily – ¡Esto no tiene nada que ver contigo y yo! ¡Hermione y Draco quieren una boda pequeña, y tú deberás respetar eso!
-¡TODOS USTEDES ME ODIAN! – Regina corrió hacia el sofá y enterró su rostro en un almohadón.
Wesley gimió – Si madre decide quedarse a almorzar, necesitaré algo más poderoso que la sangría de mi esposa – comenzó a caminar hacia la cocina.
-Eso suena como una idea fantástica – dijo Lucius, tomando a Narcissa de la mano mientras seguía a Wesley. Emily fulminó a Regina con la mirada con los brazos cruzados antes de negar con la cabeza y arrojar sus brazos al aire en derrota. Siguió a los demás a la cocina.
Cuando todos se hubiesen marchado, Draco atrajo cerca suyo a Hermione y susurró – Sé que dijiste que tu abuela estaba un poco loca, pero olvidaste mencionar que estaba completamente demente.
-Es parte de su encanto, te lo aseguro.
-Ese anillo que le diste a mi nieta es asquerosamente enorme – escucharon que Regina murmuraba desde debajo del almohadón – Y tu familia tiene ese horrible aire arrogante a su alrededor. ¿Eres rico?
Draco se veía horrorizado, pero Hermione no pudo esconder su sonrisa – Wow. Ella es igual de perceptiva que tú.
-Y… ¿lo eres? – preguntó Regina, sentándose y mostrándoles el rostro cubierto de máscara de pestañas corrida por las lágrimas.
-Supongo que sí – dijo él, juntando sus cejas - ¿Acaso importa?
-Bueno, ¡por supuesto que importa! – exclamó ella, saltando del sofá y bailoteando con alegría – Mi hijo se podría haber casado con una condesa, pero en su lugar terminó con una don nadie que conoció en la facultad de Odontología, quien creyó que sería muy inteligente nombrar a su única hija con un nombre que nadie puede pronunciar ni tolerar. Hasta ahora, pensaba que era un desperdicio.
La boca de Hermione cayó abierta – Dioooos. ¡Gracias, abuela! Desafortunadamente, el dinero de él no significa nada para ti.
Inmediatamente, ella dejó de bailar - ¿Y por qué? No eres canadiense, ¿verdad?
-Ni siquiera sé qué significa eso.
-¿Por qué importaría eso? – preguntó Hermione – el dinero de ellos puede ser convertido, al igual que de cualquier otra parte.
-No, no puede convertirse, dulce e inocente niña.
Regina siguió así durante todo el almuerzo. No dejó de escabullirse y regresar con tijeras para intentar cortar el cabello de Lucius. Pudieron detenerla antes de que tuviera éxito al hacerlo, pero para la tercera vez que lo intentó, Narcissa estaba tan molesta que utilizó su varita para arrancarle las tijeras de las manos de Regina y estamparlas directo contra la pared detrás de ella. Por suerte, Regina culpó de eso a los fantasmas que aparentemente habitaban la casa. Según ella, éstos eran atraídos por la mala energía que todos allí tenían, especialmente Emma. No, espera… Emily.
Por molesta que fuera, Draco no podía evitar ver la presencia de Regina como una bendición. Al menos les daba a todos un enemigo en común. Sus padres estaban tan ocupados detestándola, que no tuvieron la oportunidad de pensar mal de Emily y Wesley.
Estaban a punto de terminar cuando Regina fue hacia la pared y tomó las tijeras. Miró a Lucius con cuidado, pero antes de que incluso pudiera contemplar la idea de hacer algún movimiento, Narcissa se incorporó.
-Escúchame bien, Sangresucia. ¡Si intentas cortarle el cabello a mi esposo una vez más, juro que no me importará lo demente y vieja que estés y no dudaré en hechizar… es decir, aporrear tu trasero!
Regina la miró boquiabierta por un momento antes de asentir con la cabeza y usar las tijeras para apuntarla – Me caes bien. ¿Ya ves, Wesley? Este es el tipo de mujer con la que debiste casarte. Una con dinero y pelotas.
Todos ignoraron a Regina, dado que estaban observando a Narcissa - ¿Qué es una "sangre–sucia"? – preguntó Emily, volteando hacia su hija.
Hermione no contestó. Estaba demasiado ocupada usando su tenedor para empujar su puré de guisantes de un lado a otro intentando no verse decepcionada, pero Draco era otra historia. Fulminó con la mirada abiertamente a su madre, mientras negaba con la cabeza.
Narcissa miró a su hijo. Por primera vez en su vida, se veía realmente arrepentida por algo que había hecho – Discúlpenme – dijo ella, saliendo del salón.
Draco se levantó y la siguió - ¿A dónde vas? – preguntó al verla detenerse frente a la chimenea.
-A casa – respondió ella – Esto fue un error. Nunca debí venir, en primer lugar.
-¡No te atrevas! – dijo Draco con voz demandante. Caminó hacia la puerta que daba hacia el jardín trasero y la abrió - ¡Afuera, Madre!
-Cómo te atreves a ordenarme como si yo fuera un…
-¡DIJE QUE AFUERA!
Narcissa bufó varias veces antes de salir por la puerta con los puños fruncidos.
Draco la siguió y cerró la puerta tras suyo. Inmediatamente colocó un hechizo silenciador alrededor de ellos - ¿Cuál, en el nombre de Merlín, es tu problema?
-¡Yo no tengo ningún problema, Draco! ¡Así soy yo!
-¡Te pedí que nunca usaras esa palabra para referirte a Hermione! ¿Qué te hizo pensar que eso no se extendía a su familia? – preguntó él, moviendo un dedo firme frente al rostro de ella.
-Esa mujer es insufrible.
-¡Tú eres insufrible!
Eso tomó por sorpresa a Narcissa, mientras miraba a su hijo con los ojos llorosos – Draco, yo… yo realmente creo que debería marcharme.
La respiración de Draco se volvió pesada – Si te vas ahora, jamás volveré a darte otra oportunidad. No volverás a ser parte de mi vida. ¿Me oyes?
-Sí, ya escuché eso antes – espetó ella.
-Hablo en serio esta vez. No podrás manipular a Hermione para que sienta pena de nuevo. La única razón por la que ella te dejó llegar tan lejos es porque sabe que los amo y que sí los quiero formando parte de mi vida, pero si yo decido que hasta aquí llegamos, ella lo respetará.
-Me cuesta mucho creer eso. Esa preciosa y pequeña entrometida jamás dejaría que tú nos sacaras de tu vida de esa forma.
-¿Realmente crees que le importas a Hermione, o que ella quiere que ustedes sean parte de nuestra vida? – rió Draco con crueldad – Ella los odia a padre y a ti. Ella odia todo lo relacionado a ustedes. Quienes son, sus creencias, el doloroso pasado que continuamente le recuerdan… pero se está esforzando – añadió él – a pesar de todo lo que tú y padre le hicieron, a pesar de todo lo que ustedes dos representan, sigue intentándolo. Pero ustedes… lo único que tienen en su contra es quién o quién no es su familia.
-Eso no es lo único que tengo en su contra – bufó Narcissa.
-¿De verdad? – dijo Draco, levantando sus cejas tan alto que tocaron la línea de su cabello – Entonces, por favor, ilumíname.
-Mira, Draco, tú y Hermione son muy inteligentes, y eso es lo que me molesta, ¡porque están actuando como estúpidos!
-Necesito que te expliques mejor.
-¿Realmente el amor que se tienen es tan fuerte como para estar dispuestos a poner en riesgo miles y miles de vidas? ¿Su amor vale la pena una nueva guerra?
Draco quedó en silencio. Parpadeó - ¿Qué te hace decir eso? – preguntó.
-Oh, no lo sé, Draco. ¿Acaso importa?
-Sí – asintió él – Sí, madre, importa. ¿Qué te hace pensar que mi matrimonio iniciará una nueva guerra? ¿Es idea tuya?
-Yo… bueno… sí. Sí, por supuesto que es mi idea. ¿De quién más sería?
Draco miró a su madre. Siempre sabía cuando mentía por ese leve temblor en su ceja izquierda y, diablos, en ese momento no paraba de moverse – Has escuchado la profecía, ¿verdad?
Los ojos de Narcissa se abrieron por la sorpresa - ¿Cómo supis…
-Respóndeme – demandó él.
Narcissa suspiró – Sí, la escuché.
-¿Cómo?
-Tú primero – dijo ella, cruzándose de brazos.
-Escuché que McGonagall se lo contaba a Potter. Ellos creen que se trata de Hermione y yo.
Narcissa frunció sus labios – Draco, todos piensan que se trata de ti y Hermione – dijo ella, señalando lo obvio.
-¿Quiénes son todos?
-La mayoría de las familias sangrepura de élite – respondió ella – Alguien la escuchó y fue corriendo a contárselo a Arron Greengrass. El hombre no ha dejado de esparcirla como si fuera el Friendfyre.
-¿Quién la escuchó?
-Oh, no lo sé, Draco. ¿Acaso importa?
-Lo hace, si lo sabes.
-Acabo de decirte que no lo sé, y hablo en serio – Narcissa miró a su hijo. Incluso aunque intentaba mostrarse enojada con él por saber sobre la profecía y aún así querer estar con esa Hija de muggles, no podía evitar sentirse afectada por su nerviosismo. Suspiró – Hermione no lo sabe, ¿verdad?
-No – dijo él, bajando los ojos al suelo – Y no voy a decírselo. No hasta que pase la boda.
-¿te refieres a después de condenarte a ti mismo… y a ella?
-Eso no es lo que dice la profecía.
-No, tienes razón – dijo ella – Es ambigua. Al igual que la gente en cuestión. Ya sabes que Harry Potter no era necesariamente el niño de la profecía. Podría haber sido alguien más, pero dado que el Señor Tenebroso lo escogió, se convirtió en El Elegido. Sé que las circunstancias son distintas, pero de igual forma intenté convencer a todos de que no se trataba de ustedes. Desafortunadamente, nadie ve a Astoria Greengrass y a ese Weasley capaz de crear un gran poder juntos. Me culpo a mí misma por presionarte a ser tan increíble mago.
Draco rodó sus ojos. Quería decirle que no necesitaba que nadie lo presionara, dado que todo le salía de forma natural, pero este no parecía el momento indicado para alardear – Sabes que Hermione y yo no planeamos crear algún tipo de poder juntos. Ni siquiera sé a qué se refiere eso, pero si nunca intentamos crear nada, no creo que haya problemas, ¿verdad?
-No lo sé, Draco – dijo ella – Las profecías no deben tomarse a la ligera. No puedes manipular el destino, sin importar lo mucho que te esfuerces.
-Sí, Potter dijo algo parecido.
Ambos quedaron en silencio un largo rato. Draco miraba fijamente el horizonte y Narcissa lo miraba a él.
-¿En qué piensas? – preguntó ella, eventualmente.
El mundo de Draco se volvió sólido de nuevo al fijar la vista en su madre – Estoy pensando en que realmente estoy harto de la guerra.
-¿Acaso no lo estamos todos? – dijo ella, intentando sonreír.
-Pero si eso es necesario para que las cosas cambien, no estoy en contra de que suceda.
-Pero… Draco…
-No quiero que mis hijos crezcan en el mismo mundo en que yo lo hice, madre. Quiero que todo esté resuelto antes de eso. Y si esto tiene que pasar para que cambien las cosas, que así sea.
Narcissa no dijo nada.
Sin apartar su mirada de los fríos y azules ojos de su madre, Draco le dijo – Volveré adentro ahora. Ya fuimos suficientemente groseros – caminó hacia la puerta, pero antes de abrirla, volteó hacia ella y preguntó - ¿Qué decides?
Narcissa le devolvió la mirada y suspiró – No quiero perderte, Draco. Ya sea por este matrimonio o… - pasó saliva – o por otros medios.
-Entonces supongo que tendrás que comenzar a trabajar en mi protección. O, mejor, en la protección de ella. No tengo intenciones de vivir sin ella. Si ella cae, yo caigo. Así de simple.
Incluso aunque Narcissa no emitiera ningún comentario ácido, era obvio lo que estaba pensando por su expresión. Aún así, era una buena madre y se mordió la lengua – Oh, terminemos con todo esto – dijo ella caminando hacia la puerta. Draco la abrió para ella y entraron.
De vuelta en la casa, encontraron a todos en la sala mientras Emily repasaba su colección de películas. Todos levantaron la mirada al ver entrar a Draco y Narcissa – Justo a tiempo – sonrió Emily – Lucius mencionó que nunca había visto una película, así que tenía que mostrarle qué se perdía.
-Mamá, realmente creo que deberíamos reservarlo para otra ocasión. Se supone que ustedes deberían estar conociéndose mutuamente, ¿recuerdas?
-¿Y qué mejor forma de hacerlo, que mostrándoles su primera película? Hmm… necesitamos asegurarnos de que sea una buena – los dedos de Emily repasaron cada uno de los títulos de las películas que poseía, que hace poco habían sido ordenadas alfabéticamente por Hermione. Eventualmente llegó a una cerca del final y la tomó – Perfecto – dijo, sosteniendo "Titanic".
Hermione y Wesley intercambiaron una mirada – Uh, mamá, esa película dura cerca de tres horas. ¿No deberíamos iniciarlos con algo más corto, como algo de Disney, por ejemplo? Esas duran normalmente una hora o poco más.
-¿Por qué, en la tierra, querrías que su primera película sea una animación? No, ésta es la indicada. Todo el mundo, tomen sus asientos. Wesley, ¿podrías encargarte de colocar la película mientras yo voy a preparar palomitas?
-Mamá, acabamos de almorzar.
-¡Deja de ser tan práctica, Hermione! ¡Necesitan tener toda la experiencia!
Hermione gimió mientras Draco se acercaba y se sentaba junto a ella en el sofá. Pasó su brazo alrededor de ella, y ella aprovechó para inclinarse hacia él y preguntar - ¿Está todo bien?
Él asintió antes de besarla.
-Si ustedes dos van a besuquearse por las próximas tres horas sugiero que se marchen antes de que me hagan vomitar sobre ustedes – dijo Regina mientras los observaba de cerca.
-Tu madre es tan encantadora – bufó Narcissa mientras caminaba hacia Wesley y miraba la portada de la "película" que estaban por ver, cuidadosamente leyendo la parte de atrás – ¿Esto es como una obra de teatro, pero en una pequeña cajita? – preguntó ella, señalando la televisión.
-Algo así – sonrió él.
Regina se levantó de su asiento y tomó el brazo de Narcissa. La reacción inicial de Narcissa fue la de alejarse, pero una sola mirada dura de Draco fue todo lo que indicó que debería dejar que Regina la arrastrase hacia el sofá, y hacia el asiento junto a ella.
-¿Considerarías dejar alguna vez a tu esposo hippie por un hombre entrecano?
Narcissa miró a Lucius y rodó sus ojos. Él rió antes de levantarse, mover su silla más cerca de ella y tomar su mano.
Todos se acomodaron y vieron la película por un rato, pero más o menos en la parte de "Jack, estoy volando", Wesley se levantó e invitó a Lucius y Draco afuera a fumar los habanos Montecristo que uno de sus parientes le había regalado. Todos se mostraron más que felices de alejarse de la película cursi que todas las mujeres, incluida Narcissa, encontraban interesante.
Draco no quería un cigarro, pero tomó un par de pitadas del de su padre solo por curiosidad. Aunque el mundo mágico tenía habanos, esos eran, obviamente, hechos al estilo mágico y muy diferentes. A pesar de todo, estos no estaban tan mal.
Después de que Draco le devolviera el habano a su padre, Wesley metió su mano en su bolsillo y sacó sus cigarrillos, que él sabía que era lo que Draco realmente deseaba. Él le había hecho probarlos la primera vez que lo conoció, y Draco resultó ser un fanático instantáneo. Desafortunadamente, Hermione no lo era y manifestó su opinión abiertamente sobre el tema.
Aunque Lucius se mostraba algo intrigado por los habanos y los cigarrillos, lo que realmente atrapó su interés fue el encendedor de Wesley. Por un rato intentó abrirlo suavemente, al igual que lo hacía Wesley. Y aunque no tenía la experiencia de alguien que lleva usándolo por años, eventualmente consiguió abrirlo y encenderlo al mismo tiempo. No era exactamente elegante al hacerlo, pero igual se sentía satisfecho.
Era difícil decir con exactitud de qué estaban hablado mientras las mujeres no los escuchaban, pero todo lo que le importaba a Draco era que esa conversación se llevara a cabo. En realidad el padre de Hermione le caía bien, y parecía que a Lucius también. Wesley podía ser un tanto peculiar, por decir algo, pero después de conocer a Regina, había que ser justos y decir que había salido bastante normal, considerando todo.
Después de pasar un rato afuera, la puerta se abrió y Hermione salió. Wesley sonrió - ¿Entonces, el barco se está hundiendo? – preguntó él.
-Sí – dijo Hermione, acercándose y sentándose en el regazo de Draco, dado que no habían más sillas disponibles. Ella bajó la mirada hacia la mano de él – Papá, sabes que detesto que le des cigarrillos a Draco.
-Hermione odia mirar el final de la película – dijo su padre, ignorándola por completo.
-¿Y por qué? – preguntó Draco, girando la cabeza en otra dirección para tomar una pitada de su cigarrillo. Hermione se lo arrancó de los dedos y lo apagó en el suelo - ¡Hey!
Ella tomó su varita y la movió en su dirección. La boca de él de repente se sintió fresca como la menta - ¿Para qué querría ver algo que sé que me pondrá triste? No tiene sentido.
Wesley rió – Algunas veces me pregunto de dónde viniste.
Hermione rodó sus ojos – Gracias, papá.
Un ratito después, todos entraron y se encontraron con las otras tres mujeres llorando.
-No entiendo. ¿Por qué no se aparecieron en los botes vacíos, o calentaron un poco el agua? – preguntó Narcissa, llorosa.
-Son solo humanos, querida – dijo Emily, colocando una confortante mano en su hombro.
-¿Qué eso de "aparición" que estás hablando? – preguntó una despistada Regina, secando sus lágrimas con la manga de su camisa. Todos la ignoraron.
-¡Pero Jack y Rose estaban tan enamorados! ¿Por qué él tenía que morir cuando no era, para nada, necesario?
-Solo espera hasta que te hagamos ver "Romeo y Julieta" – rió Wesley. Emily, Narcissa y Regina lo silenciaron. Él rió de nuevo – Mientras ustedes terminan, iré a servir unas copas de esa hidromiel que trajeron ustedes – le dijo a Lucius - ¿Quién quiere una?
Todos aceptaron excepto Narcissa, quien dijo – No para mí, gracias. De cualquier modo, no me importaría un vaso de esa San-kría.
-Sangría para ti entonces – sonrió él.
Hermione y Draco lo ayudaron a servir las bebidas mientras Lucius iba a sentarse nuevamente junto a Narcissa. Él dejó que ella lo tomara con fuerza de la mano mientras seguía llorando histéricamente. Los otros regresaron a la sala justo cuando los créditos comenzaban a pasar.
-Sabes, en la realidad, ambos se habrían hundido con el barco, sin importar lo mucho que patearan – dijo Wesley, pasándole una copa a Emily.
-Por favor, no lo arruines con tus hechos triviales, querido – dijo ella.
Todos bebieron sus copas mientras terminaban de pasar los créditos. Cuando terminaron, Emily se giró hacia su hija y preguntó – Entonces, ¿cuáles son tus planes y los de Draco para el resto de la tarde, querida?
Hermione frunció el ceño – Oh, no lo sé. Probablemente llegaremos a casa y cenaremos temprano para poder follar toda la noche, dado que se lo debo por haberle mentido – arrojó sus manos a su boca. ¡No podía creer que hubiera dicho eso! Y, juzgando por las miradas de los demás, tampoco podían creerlo ellos – Lo siento. Yo…
-¡Já! – chilló Regina – Siempre supe que sacarías eso de tu madre, Hermyown.
-Es Her-mi-o-ne, Abuela.
-¿Acaso eso lo hace menos estúpido?
El padre de Hermione abrió la boca para defenderla, pero en su lugar terminó diciendo – No. Eso es exactamente lo que le dije a Emily cuando lo eligió.
-¡Wesley! – espetó Emily, viéndose horrorizada. Tratando de llevar la conversación a algo más normal, Emily volteó de nuevo hacia su hija y preguntó - ¿En qué le mentiste a Draco?
Hermione se cubrió con un almohadón antes de decir con la voz amortiguada – Le dije que fue mi idea invitar a sus padres a almorzar hoy, no la de Lucius.
-Creo que dijo algo sobre Lucius – dijo Wesley, mientras él y Emily se giraban hacia el mayor de los Malfoy - ¿Por qué le mintió ella a Draco sobre tu pedido para venir a almorzar?
Para este punto, Narcissa se había levantado y caminaba hacia la cocina. Hermione se levantó y la siguió. Mientras salía de la sala, escuchó decir a Lucius – Él estaba enojado conmigo porque Hermione escuchó… - se aclaró la garganta – …cosas de la familia. Ya me entienden.
-Ahhh – respondieron varias voces.
Aparentemente, la Oclumancia había hecho su efecto justo a tiempo.
En la cocina, Narcissa investigaba de cerca la botella de hidromiel - ¿Pusiste Veritaserum en eso? – preguntó Hermione, roja por la furia. Narcissa la ignoró y le quitó el corcho a la botella - ¡Respóndeme!
Narcissa levantó la mirada por un momento y dijo – No – se llevó la botella a la nariz y olfateó – De verdad, ¿para qué alguien haría una poción inodora e incolora?
-Estoy segura de que quien la utilizara le encuentra muchos beneficios a esas características – dijo Hermione. Narcissa bajó la botella – Bueno, si no lo hiciste, ¿por qué no bebiste?
-No quería.
-Pero tú fuiste la que la trajo.
-Solo porque Lucius se la dejó en casa.
-Oh, ¿lo estás culpando, entonces?
-¡Claro que no! – espetó Narcissa – él no tiene ningún motivo para utilizar veritaserum en la familia, y tampoco yo.
-¿Te refieres a otro motivo más que humillarme?
Narcissa bufó - ¿Crees que disfruto escuchando que tú y mi hijo van a follar toda la noche? Tengo mejores cosas que hacer que escucharte cotillear sobre secretos inapropiados.
-No te creo – dijo Hermione, frunciéndole el ceño.
Narcissa le devolvió el gesto – Bien, lo probaré. – y con eso, tomó la botella de hidromiel y tomó un largo trago antes de volver a dejarla con un golpe sobre el mostrador. Cuando terminó, le dio una sonrisa socarrona y satisfecha a Hermione – Adelante. Pregúntame cualquier cosa. Ya sabes que no me intimida hablar de lo que siento.
-Bueno, no tiene sentido ahora, ¿verdad? Todos saben que los Malfoy son muy oclumantes muy hábiles.
-Si ya sabes eso, todo tu argumento sobre que no bebí al principio tampoco tiene sentido, ¿no crees?
Hermione entrecerró sus ojos en su dirección.
Narcissa suspiró – No estoy usando oclumancia ahora mismo, niña, así que adelante. Pregúntame lo que quieras.
-¿Pusiste veritaserum en la hidromiel?
-No.
-¿Sabes quién lo hizo?
-No. Estoy intentado recordar quién nos regaló esta botella. Estoy segura de que fue un regalo, y obviamente estaba destinada para mí y Lucius.
-¿Quién haría algo así?
-Creo que ya dije que no lo sé – Narcissa levantó la botella de nuevo y caminó hacia el fregadero, en donde procedió a vaciarla - ¿Tú eres hábil con la oclumancia? – preguntó mirando a Hermione.
-No, nunca aprendí – respondió Hermione, de repente deseando haberlo hecho.
Narcissa sonrió maliciosamente mientras arrojaba la botella al cesto de basura y caminaba hacia Hermione para mirarla por encima de la isla de la cocina – Entonces déjame preguntarte algo.
Hermione pasó saliva.
-Mi hijo me dijo esta noche que tú me odias. ¿Eso es cierto?
-Sí – respondió Hermione, con la voz apagada.
-¿Y por qué?
Hermione intentó morderse el labio, pero no tuvo sentido. No tenía otra opción más que responder – Porque cuando te miro, veo a tu hermana.
Eso tomó por sorpresa a Narcissa. No era la respuesta que estaba esperando – Pero escuché que eras amiga de Andrómeda. ¿Acaso ella no te recuerda más a Bella que yo?
-Físicamente, sí, pero no hablo de eso. Es tu forma de ser lo que me recuerda a ella. Como cuando hablas conmigo como si yo no importara, o cuando me dices esa palabra que tengo que ver todos los días por culpa de ella – se frotó el antebrazo cubierto – Y no olvidemos que estabas allí, viéndola hacerlo.
-Draco también estaba allí – dijo Narcissa, intentando mantener la cabeza en alto.
-Sí, pero él cambió. Tú, me temo, no lo hiciste.
-¿Serías más feliz si yo no formara parte de la vida de mi hijo?
Hermione respiró profundamente y colocó sus manos en la isla con firmeza antes de mirar directo a los fríos y azules ojos de Narcissa – No.
Narcissa le devolvió la mirada como si no le creyera, posiblemente cuestionándose si el efecto del veritaserum ya se había agotado. Pero muy en el fondo, sabía que no.
-Incluso voy a explicarme mejor – dijo Hermione, sabiendo muy bien que no hacía falta que le preguntara algo más – No me agradas. Ahí tienes, lo dije – dejó salir un suspiro de alivio. Había tenido esas palabras en la boca durante mucho tiempo. Volvió a mirar a Narcissa, que permanecía firme y sin parpadear – Pero Draco… él te ama – añadió ella – y él es la persona más importante en el mundo para mí. Si tu no estuvieras en su vida, él no sería feliz, y por ende, tampoco lo sería yo. Así de simple – Hermione hizo una pausa y se mordió el labio - ¿Tú serías más feliz si… si yo no fuera parte de la vida de Draco?
Narcissa no le respondió de inmediato. Le devolvió la mirada a los ojos ámbares de la bruja que su hijo amaba mientras se preguntaba si debía usar oclumancia o no. Después de todo, la chica solo estaba buscando algún tipo de promesa que le asegurara que el resto de su vida no sería una miseria en manos de su futura suegra. Pero, aún así, su pequeño momento de potencial compasión jamás sobrepasaría la cruda verdad.
-Sí.
Un silencio de muerte llenó la cocina mientras las dos brujas seguían con la mirada fija en la otra. El único sonido que Hermione podía escuchar era el de su propio corazón y que, cuanto más lo escuchaba, más le parecía que sonaba como un reloj.
Tic toc. Tic toc.
Fue entonces cuando Hermione se dio cuenta de la terrible verdad. Sin la ayuda de Narcissa y Lucius, los recuerdos y el dolor contra los que luchaba todos los días jamás se desvanecerían.
Nota de la Traductora: Hola! ¿Cómo les fue en la semana? Yo tuve una muy positiva, dos examenes y ambos aprobados, ahora me quedan dos la semana que viene, y dos más en la siguiente y VACACIONES! :)
Pobre Hermione, es como si hasta las pequeñas cosas se mostraran en su contra, pero ya vendrán mejores tiempos! (aunque falte todo el fic jaja)
Mi perrita Zamba está muuuucho mejor, gracias a los lindos y positivos comentarios que recibí al respecto.
Y MIL GRACIAS POR LOS COMENTARIOS SOBRE LA HISTORIA! lo pongo en mayúsculas y con exaltación porque asi me siento jaja muy muy muy feliz por el rumbo que van tomando las cosas.
Recomendación McFly de hoy: un tema nuevo de ellos con esa fusión loca que durante el último año estuvieron haciendo con los ex Busted, formando McBusted- What happened to your band?
Espero que disfruten el capítulo, que me perdonen los errores de traducción y nos estaremos leyendo pronto, si todo marcha bien!
Pekis :)
